En este episodio de La Ruina grabado en Barcelona, el humorista Berto Romero es el invitado y presenta su película Cinco minutos más, además de su última temporada de monólogos. Entre bromas, el programa reúne las ruinas que cuentan los asistentes, historias de cumpleaños, viajes en autobús, una fiesta con un pony desaparecido y excursiones nocturnas al Tibidabo.
Berto relata además su viaje nocturno para llegar a San Sebastián y un encuentro inesperado en un desayuno. Los presentadores comentan estas anécdotas con humor, sin que se trate de hechos verificados.
En este episodio Ignasi Taltavull, Tomàs Fuentes, Berto Romero
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La Ruina, con Ignasi Deltavull i Tomàs Fuentes.
¡Muchas gracias, amigos y amigas! Bienvenidos a La Ruina. Tomàs Fuentes, buenas noches.
Bona nit, Ignasi Deltavull.
Estamos en Barcelona, estamos en el Teatro Coliseum. Ha venido entre el público alguien que vino a ver la primera ruina de la historia.
Sí, exacto.
Y la tenemos, Sonia, está aquí entre nosotros.
Sí, sí, la contó la ruina que cerró el primer capítulo, el de Javi y me cago en Salamanca.
¿Quién sabe si la suerte querrá que vuelva a salir esta noche?
Aquí está, está... bueno, no sé si se ha apuntado, pero...
No lo sabemos.
Pero igual sí, o igual no.
Esta gente que ha venido aquí y entra en el Coliseum, que por cierto, esta vez no nos han puesto las luces.
Sí, porque somos gente de pocas luces nosotros.
No, no, porque está el nombre de Berto Romero.
Ah, sí.
¿Y sabes dónde puedes ver a Berto Romero?
¿Dónde?
En Movistar Plus.
En Movistar Plus.
Porque lo puedes ver en la película "Pizzamovies" de Carlo Padillà.
Buenísima peli, ¿sabes?
Está muy guay.
Pelitza, Pelitza, he dicho.
Pelitza.
Con Judith Martín, están increíbles los dos.
En la primera temporada de "El otro lado", que ahora se está preparando la segunda temporada, o sea que si no la habéis visto, es el momento para verla y estar al día, cuando salga. Después la película nueva, "Cinco minutos más", estará disponible después de su paso en cines, estará disponible en el plan libre de Movistar Plus por solo 4,99 al mes, lo puedes ver desde cualquier dispositivo y seas del operador que seas.
Del que seas.
El ganador o ganadora se llevará un mes gratis de Movistar Plus. Y aparte de ver a Berto Romero allí, lo pueden ver esta noche porque es nuestra invitada de la semana, Berto Romero!
Eh, eh, eh, ahí estás, ahí está, ¿eh? Increíble.
Berto! Berto! Es este, ¿eh? Que está tan emocionado que te has olvidado como un primero.
Es la primera vez que intento hacer el gusano.
Ya, a ver. Lo hemos notado, ¿eh?
Igual hay que probarlo más veces, ¿eh? Pero bueno.
Pero teníais publicidad de Movistar Plus, qué guay.
Sí, sí.
Lo hemos hecho coincidir contigo.
Qué ad hoc, muy bien.
Ad hoc, ad hoc.
No sé lo que quiere decir.
Ad hoc para ti, quiere decir en latín. Siéntate, por favor, como si fuera tu teatro también. Muchas gracias por volver a La Ruina. Cerraste la temporada pasada, o sea que hace poco que nos vimos. Ahora estás de presentación de tu nueva película.
Sí.
"Cinco minutos más".
Sí, sí, sí, estamos ahora. Bueno, la ruina que traigo está relacionada con...
Pero aún no vayamos a la película, háblame un poco de la película.
Pues muy bien, estoy muy contento.
Sí, ¿eh?
Buah, bueno, no sé.
¿Es promo?
Es que todavía, o sea, es promo inocua, digamos, porque.
Ya, ya.
La gente no la puede ver aún.
No la puede ver, entonces.
Pero le metes el gusanillo.
No, yo el gusanillo lo meto siempre que queráis, pero, o sea, nunca voy a dar un no por respuesta, pero me refiero a que la promo, cuando tengan que poder pagar dinero por la entrada, a lo mejor queda vieja ya.
Claro.
Entonces se estrena en enero y ahora la estamos llevando a festivales, y hemos estado en el Festival de San Sebastián, en Austin.
Austin?
En el Festival de Cine Fantástico.
Austin, Texas.
Austin, Texas, sí. Nadie puede decir Austin sin añadir luego Texas.
Claro, que no sea el Austin de Castilla-La Mancha, ¿sabes?
Y vamos a Sitges, el.
Sitges, Wisconsin.
Sitges, Sitges-Garraf, ¿no? También está tu última temporada con el monólogo en directo, ¿no? Estás.
Estamos despidiendo, estoy despidiendo lo nunca visto.
Eso es.
Que ya pronto será verdad.
Claro.
Quedan entradas, creo, en Madrid es el único sitio donde quedan entradas ahora mismo, o sea que.
Con guitas.
Estoy en Madrid en diciembre, y sí, en diciembre.
Pues en diciembre estás, en diciembre estás en Madrid.
Sí, sí, sí.
Bueno.
Bueno, Ignaci, ¿nos cuentas ruina?
Danos mierda buena.
Pues ya sabéis que a mí me gusta mucho venir a La Ruina porque es uno de mis podcasts favoritos, yo creo que casi, yo creo que el segundo favorito mío.
Después el tuyo.
Y entonces me invitan muchas veces, pero el problema que tengo es que digo, yo les digo siempre: "Es que yo no tengo más ruinas", ya lo he contado todo, o las he contado aquí, o las he contado en el.
En el otro podcast.
Programa mío este, en el.
En tu favorito.
Siempre que me pasa algo, lo cuento en el "No se sabe nada". Entonces me ocurrió algo y me he mordido la boca, la lengua, me he mordido la lengua.
Te has mordido la lengua.
Y me lo he guardado por aquí.
Está encerrado, Andreu.
Sí, sí.
En exclusiva.
Me ocurrió algo.
Guau, esto es muy bonito, ¿eh?
Se produjeron ruinas.
Sí.
Ocurrieron ruinas.
Sí.
Y fueron guardadas.
Y fueron guardadas.
Y entre la ocurrencia de las ruinas y el momento actual, han habido grabaciones de "No se sabe nada".
A ver si se vemos el favorito nosotros.
En los cuales yo he estado callado como una rata.
A ver si Andreu se va a enfadar ahora.
Y Andreu me preguntaba: "Hombre, pero no te ha pasado nada divertido?", y yo: "Mmm". Porque tenía un compromiso con.
Muchas gracias.
Con Tomàs y con Ignaci. Y a lo mejor luego lo vuelvo a contar allí, pero ya será plato recalentado.
Nosotros nos reiremos. Ya lo había contado.
Bueno, pues tengo dos ruinas frescas.
Uf.
Son dos, son dos encadenadas, y para contarlas tengo que poneros un poco en situación para explicaros que estaba yo un poco cansado. Yo normalmente me pasan cosas, porque, bueno, me pasan, porque a veces.
Porque eres humano.
Estás vivo, estás vivo.
Y me despisto o lo que sea. Pero cuando estoy cansado me ocurren más.
Vale.
Entonces, la película "Cinco minutos más", que es la película, el primer guión de largometraje que he escrito y que la peli nos la seleccionaron en el Festival de San Sebastián, lo cual fue increíble. Y entonces estaba a competición en San Sebastián y la proyectaban el sábado, ¿vale? Un sábado, pon que es un sábado. Y entonces me dicen: "Este sábado se proyecta la película en San Sebastián". Y yo digo: "¿Qué pasa?". Ah, vale, vale.
Me encantan los sábados.
Ay, qué bueno.
Vamos, sábado.
Son fan de los sábados.
Vamos, vale, vale, pues vamos.
Te están haciendo como si fuera flamenco, ¿no? Desde el fondo como: "Vamos, vamos, vamos".
Díselo.
Eso, eso, eso.
Díselo.
Maestro.
No, no, no.
Vámonos, vámonos.
Vámonos.
Bueno, en fin. Y entonces yo miro el calendario mío y digo: "Bueno, puedo ir a San Sebastián", porque tenía actuaciones en Murcia. Entonces Murcia gana a San Sebastián.
Claro.
Y entonces digo: "No puedo". Tenía.
Hay una persona en total que está de acuerdo conmigo.
Tenía funciones viernes, sábado y domingo en San Sebastián. Y entonces lo que hacemos es.
En Murcia.
Perdón, en Murcia. Viernes, sábado, domingo en Murcia y sábado en San Sebastián. Imposible.
Imposible, no.
Pocas matemáticas que sepas, imposible. Y entonces lo que hicieron es, los representantes de zona de allí del teatro, hicieron un esfuerzo, cambiaron una actuación, la pasaron al domingo, la gente muy amable, pues.
Cambió de día.
Cambió de día, fue todo increíble. Entonces el sábado podía estar en San Sebastián.
Bien, vale.
¿Qué pasa? Que si tú acabas una función el viernes y acabas a las 11:00 de la noche en Murcia, y a las 8:00 de la mañana tienes que estar en San Sebastián.
Las matemáticas siguen siendo complicadas.
Van justitos, sí, sí. Hay una opción que es que te pongan un avión privado.
Ya. Bueno.
Pero por lo que sea, yo no sé.
El presupuesto no era ese, ¿no?
Por lo que sea, no.
No, porque es muy caro un avión privado y muy poco ecológico.
Sí.
Entonces se barajó.
Fue por eso que lo descartaste, ¿no?
Por supuesto, porque yo tengo una conciencia ecológica y de clase muy fuerte. Entonces, se me plantearon algunas opciones, se barajó ambulancia y coche mortuorio.
Hombre.
Pero hay una.
Ahí tiras rápido, nadie se van apartando los coches, claro.
Pero se ve que es ilegal.
Bueno.
O sea, ir durmiendo.
No, si te inducen la muerte y te reaniman al llegar.
Por exacto.
O sea, es peligroso, pero ¿por qué no, no?
Me hacía ilusión San Sebastián, pero no tanto como para coquetear con la muerte cerebral. Entonces, yo coquetear con el coma es algo que me guardaré para los Óscars, ¿vale? Eso que lo hagan los Javis.
Los Javis lo hace uno porque queda otro, entonces lo puede hacer.
Yo desde aquí les recomiendo que se induzcan un coma si es necesario.
Para hacer el trayecto a Murcia.
Si es necesario, o sea, no por gusto, pero si es necesario.
Si lo requiere la agenda, si lo requiere la agenda, claro.
Sí, sí.
Bueno, y entonces al final lo que se hizo fue que fui en coche por la noche a San Sebastián, en una van.
Una van.
Y entonces imaginad que llegué bastante cansado.
Sí.
Entonces llegué bastante cansado, pero muy contento y muy agradecido a la vida por las oportunidades que me estaba brindando. Y ese día, pues desde que llegué, se hicieron entrevistas.
Claro.
Sin parar, hasta la hora de la proyección, y a la hora de la proyección se hizo la proyección, y luego se hicieron unos festejos, y todo esto desemboca en una fiesta después de la proyección.
Teniendo en cuenta que tú al día siguiente.
Y yo al día siguiente tenía que volver a Murcia.
Vale, muy bien.
Decidiste ir de fiesta, bien.
Pero una fiesta muy moderada, o sea, nada. Yo a la 1:00 estaba durmiendo ese día.
Como las que se hacen en el cine, siempre.
En serio?
A los Javis.
No, no, bromas aquí las mínimas.
Perdón, perdón, perdón.
Estás hablando con un profesional.
Que no sé de cine, yo.
El caso es que yo estaba un poco cansado en esa fiesta, ya está. Y entonces estaba mi mujer allí en la fiesta también, a la que yo adoro.
Hombre, más te vale, claro.
Y estaba mi mujer por allí hablando con unas personas y yo estaba hablando con otras personas. Y yo ahí algo que gusto de hacer con mi mujer con pleno consentimiento, sobre todo que quede claro que es con pleno consentimiento, es una pareja, una pareja duradera de 23 años, una pareja en la que todo va bien.
Todo va bien.
Y yo a veces gusto de acercarme por detrás, pellizcarle un poco lo que sería un cachete del culo.
Bien.
Como hacer un pap y seguir avanzando. Entonces cuando ella mira y no hay nadie, vuelve a mirar para adelante y estoy yo y le hago: "Joder".
He sido yo otra vez.
Y estaba contento porque la proyección había ido muy bien y tal, y entonces pues la veo, y entonces está hablando con unas personas, y entonces paso para allá y hago mi ya clásico movimiento de la pinza.
Claro.
Hago tac.
¿Apertaste un poco más por estar contento?
No, no, no.
Pam, y sigo avanzando, y cuando me giro para mirarla, que supuestamente estaba detrás, ella estaba allí.
Oh.
Y entonces el mundo se.
Claro.
Sí, la realidad se desdobló.
De repente era un me too, esto, claro.
Y cuando me giro, pues era otra persona.
Era otra persona.
No te pareció mala idea inducirte la muerte en ese momento, ¿no?
Era una persona que no era mi mujer, a la que yo le había engalanado bien.
Ya. ¿La conocías?
Yo no, pero era amiga del resto de gente que me conocía a mí.
Vale.
Y yo con esto me voy a la cama pensando: "Bueno, pues ya tengo una ruina para contar".
Perfecto.
Sí, sí.
¿No le dijiste nada ni le pediste perdón?
Hombre, por supuesto que le dije.
Ay, yo qué sé. Al no decirlo, digo: "Pues igual".
Pensaba que eras mi mujer, mi mujer mirando y diciendo: "No me jodas, ¿qué ha pasado?".
Esto es tontísimo.
Sí. Ella las manos en la cabeza, y yo: "Bueno, pensaba que ". Bueno, en fin, no se parecían nada, ¿eh?
Ya, ya.
Ya, pero en nada. Una rubia, la otra morena.
Hombre, no.
Vestidas distinto, yo como que geolocalicé el culo y al pasar y se había movido.
Estaba cansado, tenía muchas cosas.
Estaba muy cansado.
Una falta de coordinación.
Estaba muy cansado.
Calculaste mal la distancia?
Bueno, ya está. Y yo con esto, pues me voy a dormir pensando: "Ya tengo una ruina".
Sí.
Entonces, a la mañana siguiente, yo me levanto y tengo que coger otro coche de vuelta a Murcia. Son seis horas más de coche a Murcia.
Sí.
Y he quedado con el conductor a las 8:00.
Ya.
Y entonces yo me levanto con tiempo, porque el desayuno en el hotel en el que estamos es muy bueno, en el María Cristina de San Sebastián.
Y es gratis.
Y además es muy bueno, y gratis es más bueno aún. Entonces digo.
¿Qué tienen que lo haga tan bueno?
Es increíble, es increíble.
Sí.
Pero todos tienen como el fiambre, aquel.
No, no te lo crees, no te lo crees.
Esto está vivo, no es fiambre, está vivo.
Pues porque el cerdo igual es de una casa real o algo, o sea, son.
El cerdo es beif.
No, no, increíble, increíble.
Hostia, joder.
Unos croissants rellenos de como de marisco.
No, no, no, no, no te lo creas.
Croissant de marisco, bueno.
Es el mejor sitio del mundo.
Bueno, bueno, a ver si nos invitan, sí, porque.
Y allí toda la gente del cine, todos muertos de hambre, comiendo.
Bueno, buenísimo.
Comida.
Y entonces yo voy a las, calculo a las 7:30, voy a desayunar, digo: "A las 8:00 tengo que quedar con este", y yo como muy considerado que soy, tengo que coger el coche para llegar a Murcia, porque tengo un bolo y mi público y tal. Y tenía dos funciones, además.
Guau.
Y estoy allí desayunando y voy rápido, y pido el café, porque son buenos, pero también a veces son un poco lentos, porque como son muy buenos.
No, no quieres todo.
Claro, uno no va ahí con prisas. Entonces yo pensando: "A ver si van a tardar, quiero mi café con leche para llevármelo".
Lo quiero ahora.
Y entonces aparece el ministro de cultura.
Muy bien.
El ministro de cultura, Ernest Urtasun.
¿Cómo se llama?
Este tío muy guapo, ¿sabes? Es un ministro. El ministro de cultura había venido el día anterior a la proyección. Estaba allí el ministro de cultura en la proyección y vio la película. Y entonces me lo encuentro por allí y.
Y tú dijiste: "Vamos a hacer la pinza", ¿no?
Me pensé que era mi mujer. Y entonces viene, yo estoy medio dormido, estoy cansado: "Hombre, ¿qué tal? Oye, la peli ayer muy guay, tal, no sé qué". Y él, este señor ministro, vive cerca de donde vivo yo, y alguna vez me he cruzado con él, pero yo no le he dicho nada.
Vale.
O sea, es como pasado y tal, porque yo tengo por costumbre, pues con los políticos intento no relacionarme mucho, por lo que sea.
Bien, bien.
Por lo que sea, por lo que sea. Es un gremio con el que no me sale: "Hombre, ¿qué pasa?".
Sí.
Intento. Pero claro, el señor ministro de cultura está allí hablando conmigo y me dice: "Hostia, pues nos hemos visto alguna vez por el barrio y tal, no sé qué".
¿Y tú, ano?
Y yo: "No, no, no, no, que venga, que pues sí, es verdad, sí que nos hemos visto, pero nunca te he dicho nada y tal". Y dice: "Pues bueno, a ver si nos vemos un día por ahí, tomamos un café". Digo: "Bueno, pues sí, tomamos un café". Y me dice: "Bueno, pues nos pasamos los móviles". Digo: "Vale, perfecto". Y entonces coge mi número y dice: "Te hago una llamada perdida". Pero yo lo de "te hago una llamada perdida" no, como estoy medio dormido, no se me, eso no se me quedó.
Vale, vale.
Ya debían ser las 8:00 menos diez.
Ya. Estás pensando en Murcia.
Y yo estaba preocupado porque tardaba en entrarme el café y el del aval no me había contactado, y yo preocupado: "A ver a qué hora, a ver si no me va a haber llamado y no me va a ".
Ya lo veis venir, ¿no?
Bueno, bueno, más o menos, pero quiero ver, quiero ver, quiero ver. O sea, están los elementos, están los elementos.
Yo, este señor se va a desayunar, pues cuatro mesas más para allá. Lo típico que tienes una charla, pero luego no te quedas a desayunar junto con él.
No, no, claro, claro, sí, sí.
Claro, oye, pues muy guay y tal.
No, no, saludemos, saludemos.
Y él se va a su mesa que está como a cuatro, que yo lo veo. Y yo me voy a la mía, y yo sigo pensando.
Llego tarde.
Joder, el del aval no me ha llamado y. Y entonces estoy allí acabando de desayunar, esperando que traigan el café, y de repente digo: "Voy a mirar el móvil a ver si me ha llamado".
Y claro, tú ves una llamada perdida muy reciente, además.
Y entonces yo me voy.
Que es como: "Hostia".
Veo una llamada perdida y digo: "Ya está el del coche, que igual no ha podido aparcar aquí fuera y me está buscando y voy a perder el coche y yo tengo que ir a Murcia a hacer un bolo". Yo con mis rollos.
Sí, sí, sí, sí, sí.
Y entonces digo: "Pues le llamo".
Claro, claro. Entonces hay alguien a cuatro mesas y digo: "Pues le llamo".
Y de repente es: "Pues le llamo y le digo que estoy aquí tomando un café".
Como un puto psicópata.
Y entonces llamo y empiezo a oír un móvil dentro del restaurante. Y yo empiezo a pensar: "Pues no, que se ha metido el tío a tomar un café aquí".
Deja de entrar a cualquiera.
Digo: "¿Será posible que el tío, el del transporte, se ha colado aquí?". Y entonces de repente hago así y veo al ministro de cultura mirando su móvil y no dando crédito, y mirándome a mí hacia mi mesa, yo con el móvil en la mano, y el tipo mirándome y no entendiendo nada.
Claro, claro.
Y yo cortando y diciendo: "No, no, no, no, perdona, perdona. Perdóname, perdóname". Voy para allá y él: "Pero, ¿qué pasa?". Y le digo: "Mira". Y lo único que se me ocurrió decirle es: "Para que veas la clase de persona con la que estás tratando".
Sí.
La parte buena es que igual no te llama para tomar un café por el barrio.
No, no, no, hombre, no, obviamente, obviamente.
Es lo que más.
Yo creo que lo siguiente que hizo será borrarlo o poner "no coger".
Borrar es "no coger".
Berto Romero "no coger".
Va con seguratas?
No, allí no iba con seguratas.
Nadie le quiere.
Porque para que lo placaran a Berto, ¿no?
A lo mejor se le acerca alguien y le dice: "¿De qué?", ¿no?
No, no, no.
"Creo de que" y los seguratas.
No, no, un tipo muy cercano, muy amable, muy simpático y no hizo sangre, no. Yo vi la cara, o sea, yo vi, yo supe leer en su expresión: "Hostia, vaya, vaya pavo".
Una subvención menos.
Hostia, le acabo de dar el móvil y me está llamando. O sea, como este tío no.
No vive en este mundo.
Es el primer móvil que tiene en su vida, ¿no?
Aplauso, por favor, para la ruina de Berto Romero. Las dobles, dos ruinas.
Estoy pensando, la ruina anterior que contaste, también confundiste a tu hijo con otra persona, ahora has confundido a tu mujer con otra persona. No te acuerdas mucho de tu familia, de la gente que quieres, ¿no?
La anterior fue que había una mujer que tenía la misma estatura que mi hijo.
Sí.
Y le di un beso y le dije: "Te quiero".
No es malo, no es malo.
Es bonito, ¿no?
No es malo si no eres tu hijo, porque dirán: "Mi padre no sabe quién soy".
Esa señora contará: "Oye, pues he conocido a Berto y es muy cariñoso".
Es muy cercano y muy cariñoso.
Tanto que dicen que es imbécil, no, no lo dice nadie.
¿Eh?
Tanto que dicen que es imbécil Berto.
Ah, solo he entendido "imbécil". Vamos a conocer gente del público. Primera ruina del público esta noche en Barcelona, es la que nos cuenta Margarida Serrano.
¡Margarida Serrano! Ahí la tenemos, aplausos para Margarida.
Margarida Serrano.
Margarida, bienvenida. ¿Qué tal?
Hola, Margarida. ¿Cómo estás?
Nerviosa.
No, no, porque yo.
Digo: "Ya no salgo yo".
Nada, pues eso es la primera. Esto ya.
Claro, estamos aquí en confianza.
Ya te lo quitas de encima.
¿De dónde eres, Margarida?
De Mallorca.
De Mallorca, claro. Es que es muy mallorquín, Margarida, claro.
Muy mallorquín.
Más gente de Mallorca que de Murcia, ¿eh?
No, de Barcelona sí.
¿De qué parte de Mallorca eres?
Del centro, o sea, soy de la Mallorca profunda.
¿De Buñola?
No, de un pueblo muy pequeño, 2000 habitantes, de Llobet, del Pla, de Mallorca.
Vale. ¿Qué hay para visitar allí?
Ahí es típico las alcaparras.
¿Alcaparras?
Sí.
¿Qué hay para visitar?
Hay un museo de alcaparras.
¿Un museo de alcaparras?
No, ahí también es muy típico ir a comer un plato que se llama variat, que es un plato, pues que lleva varias cosas, te lo puedes montar como quieras.
Claro, variat.
Pues lo hago yo en mi casa.
Os lo recomiendo.
Hombre, hombre, por favor, Tomás, faltando la gastronomía.
Plato combinado, le llamo yo.
No, no, vale, vale.
Broma, es broma.
Sí, pero de comida pesada.
Ah, vale, entonces.
Hostia, a ellos os mola ese rollo, ¿eh? Porque el frit también.
Sí, puede llevar frito, pilotes, callos.
Que són de bones.
Sí, sí, sí.
I tant.
Una hostia guapa, ¿eh?
Y a qué te dedicas, Margarida?
Soy fisioterapeuta y estoy estudiando también un posgrado de osteopatía.
Muy bien, muy bien. Y hoy la pregunta que nos hace llegar la gente.
¿Ves? Tomás, yo solo respondo a una petición popular. Yo esta sección ya la quería dejar de hacer, pero la gente insiste.
Gracias, gracias.
Ahí está, exactamente. Siempre es una democracia esto.
Sí, no, deja a la gente votar y esto.
Sí, ¿no? Irma nos envía: "Oye, hoy es votación, ¿eh? Tengo una pregunta para la ruina, que es: una jirafa tendría que llevar la pajarita en la parte superior del cuello o en la parte inferior del cuello", ¿vale? Entonces vamos a votar, a ver qué quiere Barcelona que haga una jirafa en caso de que se ponga una pajarita, ¿no? Entonces, Margarida, arriba o abajo? Primer voto.
Yo diría arriba.
Arriba, muy bien, eso es. La gente incluso aplaude a la decisión, aplaude a la decisión, muy bien. Uno arriba, de momento están arriba.
Ya está, esta sección es esto, ¿eh?
Esto es ridículo.
¿Que ridículo?
Bueno.
Claro, que llevo un año diciéndolo.
Pero si las personas se lo ponen en la parte de abajo del cuello, ¿por qué la jirafa no?
Ah, era al contrario.
Bueno, vale, te apunto voto hacia abajo.
Es evidente, tú te pones la pajarita aquí.
Ya, aquí sí que tienes razón.
Tiene razón, sí. A ver, tú, Tomás.
Siento joderte tu fantasía, pero.
No, no, es la de Irma. Yo solo hago de mensajero del público aquí en este caso. Tomás, tú no quieres ni votar, ¿no? Voto en blanco.
Bueno, Margarida.
Cuéntanos, cuéntanos tu ruina.
Vale, la historia se llama "El after del pony".
"El after del pony", tiene título, ¿eh?
Tiene título.
¿"El after del pony"?
Sí.
Caray, hostia, en Mallorca tampoco.
Nos remontamos a años COVID, cuando ya empezaba a poder salir la gente, pero no se podían reunir más de X personas.
El 21.
¿Eh?
El 21.
Exacto.
Es que hablabas de los años COVID como si fueran.
Hombre, porque.
Si hubieran sido tres décadas, ¿no?
A mí se me hicieron largas.
Es que la gente lo tiene muy olvidado, o sea, la gente no se acuerda.
Hombre, porque fue una mierda.
Quizá por eso.
Es verdad, o sea, nadie quiere recordar esa puta mierda.
No, y tú aún vivías con gente, vivías solo.
Como si fuera mejor eso.
Vale.
Tú lo confundías.
Época en que se podía quedar con X gente.
Sí, con poca gente, sí.
Sí, grupos pequeños.
Pequeños, exacto. Y en mi pueblo hay como una tradición que, pues en el COVID se dejó de hacer, pero es que una vez al año se hace una comida de solo mujeres y otro día se hace una comida de solo hombres, de todas las edades, se puede apuntar todo el mundo. Entonces, como no podíamos quedar en un sitio porque podía venir la policía, pues mi mejor amiga de allí dijo: "Yo pongo la casa".
Vale.
Dice: "No es mía, es de mi tío". Digo: "Vale, yo te ayudo, tal". Entonces quedamos ahí las chicas y todo iba bien, sobre ruedas, cenamos, tal, pusimos un poco de música y no sabemos cómo, pero como que se empezó a desmadrar, empezó a venir gente.
No sabemos cómo, ¿no?
Empezó a venir gente. ¿De dónde venía esa gente? ¿Atraídos por la música?
Al principio, sí.
Tiradas.
De repente.
Claro, al principio lo típico: "Bueno, puede venir mi amiga", vale, pero solo tu amiga, y la otra puede venir y tal. Entonces se iba sumando gente.
Sí.
Al principio solo era gente del pueblo, pero ya empezaron a venir, pues.
Internacionales.
Casi, casi. Empezaba a venir gente de diferentes pueblos, tal. Claro, en Mallorca si tú no te conoces los caminos cómo llegar, no es fácil y más de noche. Entonces, pues la fiesta ya.
Recuerdo que hay un pony, ¿eh?
Sí, sí, sí.
Sí.
Porque a veces la gente de.
Es verdad.
Va a venir un pony.
Vale.
No lo sabían, en ese momento no lo sabían.
Sí, en esa finca había un pony suelto.
Creo.
Ah, ya estaba, ya estaba. Fíjate que el pony ya estaba.
Ya se me iba. No, pero sí, había un pony suelto, no pasa nada. Y mi amiga a todo el mundo que iba llegando iba diciendo: "Cerrad las barreras porque hay un pony y no puede salir el pony".
Claro.
Y ya a lo mejor había 60 personas, un montón de gente.
Hostia, puta, ya estaba Espejo Público cubriendo la noticia.
Por ahí. Y yo qué sé, a lo mejor eran las 2:00 de la madrugada y empezamos a ver luces de la Guardia Civil.
Ay, Dios.
Hombre, que venían a la fiesta.
Ya está.
Claro, porque escuchaban la música, pero no sabían de dónde venía, porque como, pues la Guardia Civil es de Inca o de Palma, o sea, no se conocen muy bien los caminos, entonces como no sabían llegar.
Ah, ¿ni ellos conocen los caminos?
Exacto. Algunos no, ¿eh?
Joder con la isla, ¿no?
Sí, hay que saber moverse.
Escuchaban la música, pero no sabían.
Llamas a la policía y te dicen: "No podemos llegar porque es que no". Es que aquí yo por la noche aquí no.
Eran como, ¿sabes cuando hay una mosca en casa y abres la ventana y se va dando con todo? Pero no sale nunca.
Algo así, algo así. Sí, sí, sí.
Es como el Minotauro, ¿no? Mallorca, es el laberinto.
Era fiesta con adrenalina, porque.
¿Adrenalina?
Claro, porque sí, hostia.
Creo que la has pronunciado mal.
Adrenalina, ¿eh?
Es que hay chocolate y adrenalina hecha así.
Adrenalopa.
No, el pony era real, te lo juro.
La adrenalina es de las pocas que no he probado.
Es que no podías ir. Pero era porque no te podías ir en cualquier momento, porque si te ibas y te cruzabas a la Guardia Civil.
Claro, te jodían.
Te pillaban.
Claro, claro.
Entonces eso, que a medianoche alguien va a mi amiga y le dice: "Oye, que hemos visto un pony por el camino".
Ah, y se va a buscar a la Guardia Civil.
Y mi amiga pregunta: "Vale", dice, "pero de qué color era?", y dice: "Negro", y dice mi amiga: "No".
No es el mío.
El mío es marrón.
En cada casa tienen uno, oye, ¿no?
Yo no.
Tu amiga se ha tomado adrenalina, ¿eh?
Siendo de noche, quedarse tranquila, negro o marrón, tampoco.
En Mallorca todo el mundo tiene una finca y un pony. Y nadie puede ir de una casa a la otra.
Es el sueño mallorquín eso, ¿eh? Casi, casi. Entonces nace yo la fiesta.
Claro.
Ah.
Entonces a las 8:00 de la mañana, que ya se ha terminado todo.
Joder, joder, con el COVID.
Hay que agotar a los guardias civiles, o sea.
Aún no habían llegado ellos los guardias civiles.
Llega el pony con un tricornio.
Entonces, claro, llega a las 8:00, tal, empezamos a recoger y obviamente el pony no estaba.
Calla, que no fuera negro, que no fuera marrón, pero que era oscuro, ¿no?
Claro, entonces no había pony, ¿qué hacemos? El pony era de su tío.
¿Cómo se llamaba? ¿Tenía nombre ese pony?
No me acuerdo.
Hombre, pues imagínate, búscalo si no te acuerdas cómo se llama.
Estuvieron buscando, tal, y no apareció. Entonces, el año siguiente, que a lo mejor.
Nunca apareció el pony.
No, espera, espera. El año siguiente, que ya no había tantas restricciones, se juntaron un grupo de amigos para organizar el after del pony, pagando una entrada para comprar otro pony.
Oh, muy bien.
Claro, problemas soluciones. Y nada, el pony apareció tres años más tarde.
Ah.
Sí, sí.
Ya con había montado otra familia.
Ah, estaba en otra finca, me dijeron.
Ah, en otra finca, mejor.
Volvió hablando alemán.
A ver, a ver. A ver, a ver, porque aquí pasamos muy de puntillas por el hecho de que un pony desaparezca tres años. En una isla, de repente hay un pony que puede hacer su vida durante tres años.
Bueno, podría ser una alimentación.
Monta un comercio.
Estuvo trabajando en una discoteca, estuvo vendiendo cerizos y.
Alguien trincó al pony y se lo quedó.
Como que no está muy claro cómo.
Claro, no es nueva cuenta, no lo cuentan.
Claro. Yo también ya vivía aquí en Barcelona, entonces me estaba.
¿Y qué ha pasado con el pony entonces? ¿Compraste un pony?
No, al final no se compró, pero sí que se siguió haciendo unos tres años el after del pony.
Ah.
Hasta que apareció el pony y dijo: "Soy yo".
Más o menos.
"Danme el dinero".
Más o menos.
¿Y qué pasó con ese dinero al final?
No, a ver, se lo repartieron, los que organizaron la fiesta y.
Ah, lo invertisteis en más fiesta.
Totalmente, 100%.
Vale, a ver si perdíais otro pony.
Espero que no.
Oye, está bien el pony entonces. Le enviamos un saludo.
Está libre, ha tenido su Erasmus.
¿Habéis dejado que vea la gente?
No, o sea, libre en su finca.
Libre en su celda, ¿no?
Sabes qué? Sabes qué? Yo vi una vez un pony en Pedralbes.
Que he visto un pony en Pedralbes.
En el barrio de Pedralbes, un día iba yo con el coche y veo dos señoras con un pony por la calle.
¿Paseándolo?
Te lo juro, que me muera, qué mierda.
No sé.
He visto tus dos primeras ruinas, no sé si creer tu percepción tampoco.
Igual era el ministro.
No sé, ¿eh?
Sí, sí, pero iban.
No me queréis creer, no me creáis.
Iban montadas, ¿no?
No, iban las dos señoras emperifolladas de ricas.
Sí.
Con un pony.
Igual, esto.
¿De qué color era?
Por la calle.
¿De qué color era?
No lo sé.
Un aplauso por la ruina de Margarida.
Sí. Bueno, es que claro, es que me doy cuenta de qué mierdas de fiesta he ido yo, que no había pony, si había caballo, no había nada.
¿Alguien en la sala tiene un pony que aplauda?
Sí, hombre.
Fíjate, es que tenemos de todo aquí.
¿Cómo te llamas?
¿Eres de Pedralbes? ¿Cómo te llamas tú?
Soy Beatriz.
Beatriz.
Beatriz, sí.
¿Y el pony?
Es que tenemos no solo pony, sino tenemos mulos y burros también.
Bueno, tienen de todo, claro.
Mulos y burros.
Y por qué?
Venga, vamos con más ruinas, luego sabremos más.
Ah, no, no, no sé.
Arnau Planchar.
La plaza de Arnau!
Arnau!
Arnau!
Eso es!
Arnau Quirós.
Hola, Arnau, ¿qué tal?
Bienvenido, Arnau, ¿cómo estás?
Muy bien.
Uy, gallo.
Bienvenido a la ruina.
Gracias.
Arnau, ¿de dónde eres?
Del mismo barrio que Berto y el ministro de Cultura.
Ah, ¿sí?
Tampoco te ha saludado nunca, ¿no?
No.
No, no.
Bueno.
Tú te lo has encontrado a Berto, sí.
No, me he encontrado al ministro de Cultura.
Ah, y entonces has deducido, claro, ahora ya claro.
Ha sido por eso.
Muy bien.
Todo al final, el mundo es un pañuelo.
Y de ahí no salimos nunca entonces.
Y a qué te dedicas?
Ahora estoy en el paro, pero trabajo en ONGs, con ONGs, administrativo.
Administrativo, ah, bueno.
Muy bien.
Yo no salvo vidas, yo hago números, yo no.
Ya, ya.
No, que son importantes, ¿eh?
Sí, sí.
Esos números, salvas vidas también, ¿eh?
También.
Es como tú eres Batman, pero necesitas que alguien te planche el traje.
Claro, hombre, claro.
El papeleo es muy necesario.
En los Avengers tiene que haber un departamento, el seguro, para el rompentón Nueva York, esa gente.
Claro, el gestor del Batman que le hace las trimestrales, ¿qué te parece todo aquello, todas las máquinas aquellas?
Le sale devolver, ¿eh?
Le sale devolver.
¿Qué te apunto en las jirafas? ¿En la parte de arriba o en la parte de abajo?
A ver.
La pajarita.
Yo la pajarita diría arriba, pero lo de Berto.
No te dejes condicionar, ¿eh?
Me dejo condicionar.
No, no, tú vótalo libremente.
A mí estéticamente me queda mejor arriba.
Estéticamente, pues dos votos arriba, ya está. Muy bien, eso es, muy bien.
Estéticamente.
Muy bien, muy bien.
Entonces.
La gente aplaude.
Entonces el cuello computa como cuerpo, ¿no lo veis?
Bueno, en fin, si no lo veis, no lo veis.
Si hay gente que ha hecho esa pregunta no va a entender lo que estás diciendo.
Arnau, cuéntanos.
2018, tengo dos hijos, ya me había separado y eso que básicamente fines de semana alterno y algún fin de semana tocaba ir a un cumpleaños de un amigo, en este caso de mi hijo pequeño que tenía en esa época ocho años.
Vale.
Vale.
Por favor, no vuelvas a aplaudir cuando tenías niños ocho años.
No.
Es un aplauso que he reportado inmediatamente a los Mossos d'Esquadra.
Puede ser.
Luego pasamos las cámaras de seguridad.
Puede ser que ocho años más tarde mi hijo de 16 años es el que haya acabado de aplaudir.
Ah, vale, vale. Se ha aplaudido a sí mismo.
Se ha aplaudido a sí mismo porque así ha salido en la ruina.
Se ha vuelto más sórdido aún.
Vale.
Yo tenía ocho años, correcto. Mi padre sabía la edad que tenía, ¿no? Es lo que aplaude.
Exacto. Sabe mi cumpleaños. Entonces, bueno, a mí esta cosa de interactuar con padres, pues como que me da mucha pereza.
Claro.
Entonces yo iba, bueno, un poco a mi bola, bebiendo un poco de vino, tranquilamente, tal. Y entonces llega el momento importante de la fiesta, que es el momento de soplar las velas.
Sí, pero del niño, no tú, ¿eh?
No, no, soplar las velas, que el niño cumpleañero soplaba las velas.
Ibas borracho a lo mejor ya.
Y entonces, cuando al niño le toca soplar las velas, yo vengo por detrás y le rompo un huevo en la cabeza.
¿Qué? Aquí ya no aplaudís, ¿eh? Aquí ya no ha habido aplauso.
Pero vamos a ver.
Un huevo de.
Un huevo fresco, que había sacado de la nevera en la cabeza.
Vale, vale.
Bueno, vale.
Ahora necesitamos la previa y el post.
Por eso.
100%.
Entonces, hacía como tres años yo había regresado, habíamos regresado todos de Ecuador. Y ahí la tradición en el sur del Ecuador, en los cumpleaños, era romperle un huevo y me parecía antropológicamente muy interesante de: "Mira, aquí rompe".
¿Un huevo en la cabeza de alguien?
No, el niño que cumple años.
Pero el niño era ecuatoriano o algo?
Los niños, las fiestas de cumpleaños, porque ahí también tenía niños y también iba a fiestas de cumpleaños y ahí iba.
Pero el niño que cumplía ese día, ¿era ecuatoriano?
Sí.
Ah, bueno, vale.
Le rompían un huevo en la cabeza.
¿Estás seguro que es una tradición de Ecuador y no una broma que te hicieron aquí?
No, no, no, porque.
Los ecuatorianos de.
Esta ruina la he contado varias veces y buscados por internet y sí, sí, está acotada al sur de Ecuador y norte de Perú.
Pero el sur de Ecuador sigue siendo Ecuador?
Sí, sí, sí.
Claro.
Ecuador es el centro.
Pero si está por debajo del centro, ya no.
No.
Muy buenas preguntas esta noche.
Por favor.
Cualquier duda, me preguntas.
Sí, sí, no, no, no, de verdad, yo aquí estoy para ayudaros. Entonces, el pre, pues hacía unos años que veníamos de habíamos estado en Ecuador y había esta fiesta y tal. Y el niño que tenía cumpleaños, volviendo a la actualidad de la ruina, era mitad brasileño. Y en una parábola eurocentrista.
Hombre, desde luego.
Tú dijiste: "Por ahí cae".
Pero si le rompo un huevo en la cabeza al niño, esto le va a traer memorias de cuando pasaba vacaciones en Brasil, que su madre es de Brasil.
Pero en Brasil no se hace lo del huevo.
Pero tú dijiste.
¿Qué?
Me parecía una muy buena idea.
América, la China.
Claro.
Tú dijiste: "No me van a invitar a ninguna más".
Entonces, que de hecho no me han invitado a ninguna más.
Hombre, faltaría más.
Y por eso, ese es el pre, por eso le rompí el huevo. Entonces, ahora el post. El post es una mesa alargada, el niño a la cabeza de la mesa, el niño llorando desconsoladamente con un huevo cayéndole por encima.
Sí.
¿Tu hijo?
Los padres, en plan.
¿Qué coño ha pasado?
No, no pasa nada, no te preocupes, no, en plan, no llores, no sé qué, no sé qué.
¿No era tu hijo?
No, no, no, era el niño cumpleañero brasileño.
Yo todo el rato estaba pensando que era su hijo y ahora me he dado cuenta que no.
El resto de los niños.
Le invitan a una fiesta de cumpleaños.
Con la boca abierta.
Y le revientan un huevo.
Y saliste vivo de ahí.
Los padres diciendo: "Tortilla, no cenamos hoy".
El resto de los niños con cara de: "¿Qué acaba de pasar aquí?".
Hombre, yo también quiero.
Y tal, y yo básicamente haciéndome más pequeño, más pequeño. Y en esa sala solo había una persona más que sabía lo que había pasado, que al fondo de la mesa estaba mi hijo y estaba haciendo.
Con ocho años, ¿eh?
Papá, no, así no.
Con ocho años ya se dio cuenta de que mi padre igual no es muy listo.
Exacto.
Bueno, tienes un poco tal.
Queda tan temprana para descubrirlo.
Claro, y yo como trabajo en ONGs y soy buena persona, yo me había completamente olvidado de esta historia.
Sí, pero.
Y yo lo había bloqueado.
Sí, pero en administración.
Los números, ¿eh? Aplauso, por favor, para la ruina.
Muchas gracias.
¿Qué más ruinas nos cuenta la gente, Berto? Va, siguiente ruina de la.
Claudia Fernández Arévalo.
Claudia Fernández Arévalo.
Gracias.
Aquí está, aplauso para Claudia. Claudia, bienvenida. ¿Qué pasa, Claudia? Bienvenida, gracias por estar aquí.
Muchas gracias.
¿Cómo estás?
Muy bien, traicionada, porque me han apuntado y yo no lo sabía.
Ah, ¿sí? ¿Quién ha sido?
Mi novio.
¿Tu novio?
De momento.
De momento, ya veremos después.
¿Cuánto tiempo llevas con tu novio?
Un año y tres meses, más o menos.
Hostia, y ya os hacéis estas putadas.
Sí, tú te crees. Es que fatal, la verdad.
¿Tú le has hecho alguna de estas?
No. No, yo no, yo soy más buena persona.
Bueno, ahora tienes una carta que puedes gastar para cumpleaños.
Es verdad, es verdad, me la apunto.
¿De dónde eres, Claudia?
De Sant Feliu de Llobregat.
Sant Feliu, molt bé.
Sí.
Y ahí, eso es. Y a qué te dedicas?
Yo, o sea, de formación soy bióloga, pero ahora estoy trabajando en gestión de proyectos de innovación en el Hospital Sant Joan de Déu. Muy largo.
Muy bien. Sí, señora. Muy bien. Eso es, no tiras huevos por cubiertos.
No, de momento no, de momento.
Muy bien, bien hecho. Y la jirafa, ¿qué?
Pues yo estoy con Berto, la verdad.
Sí, ¿eh? Abajo, venga, dos a dos. Cuidado, que la cosa está más emocionante que nunca.
Sí, sí.
Cuéntanos, Claudia.
La palabra, emocionante es la palabra.
Por fin alguien cabal.
Cuéntanos tu ruina, Claudia.
Vale, pues os cuento. Mi ruina se remonta a una época en la que yo estaba haciendo de monitora en un esplai con niños pequeños.
Muy bien.
Y.
Otra vez el de los niños pequeños.
Bueno, Claudia, sí.
Bueno, total, un esplai.
¿Y qué hacías? ¿Excursiones, tal?
Excursiones, bueno, hacíamos actividades los sábados con los niños, etcétera. Entonces, yo era como nueva con el grupo de monitores.
Sí.
¿Qué edad tenían los chavales?
Los chavales, pues unos siete.
Muy bien.
Y tú también.
No, no, bueno, para saber si eran como ya más adolescentes.
Te van a aplaudir otra vez.
Vale, muy bien, de acuerdo.
Y bueno, pero esto, o sea, no tiene que ver con los chavales, sino que después hacíamos.
Perdón.
Lo siento.
Y la siguiente.
Hacíamos una cena como de Navidad y tal, pues eso, ¿no? Antes de irnos de vacaciones, etcétera. Nada, pues yo, pues eso, era nueva, no conocía mucho a la gente, ¿no? Tal. Y entonces yo, pues de primeras, como que, bueno, no estaba muy suelta que digamos. Entonces dije: "Bueno, me empezaron por lo típico, ¿no? Me dan una bebida, tal, bueno, me la bebo, tal."
Un poco de adrenalina.
Así que, claro, para ir soltándome, ¿no? Un poco de adrenalina, exacto. Total, que estaba yo ya, bueno.
Ya estabas, vamos, como.
Integradísima, ¿no?
Integradísima, digamos.
Como si llevaras allí toda la vida.
Exacto. Entonces, después nos íbamos, yo supuestamente había quedado con unas amigas mías después, porque íbamos como a una fiesta, y después yo me iba como a dormir a casa de una amiga, que no estaba en ese grupo, o sea, una amiga mía de toda la vida. Total, que en este momento de euforia y tal, pues estos de la cena dicen: "Venga, pues vamos a una discoteca en el Paral·lel, ¿vale?". Y teníamos que coger el metro, y yo trayecto sitio de la cena, metro borroso. Llego ahí, bueno, entro a la discoteca, tal, yo con mi mochila, mis cosas, ¿no?
Para irme a la casa de esta amiga mía. Bueno, total, que estoy en este sitio y, bueno, digo: "Bueno, voy", escribo un WhatsApp a mis amigas: "Oye, que estoy aquí, tal". Yo ya te digo que no sabía.
Tú ibas del revés, sí.
Iba del revés, exactamente. Total, que digo: "Bueno, voy al baño". Venga, me voy al baño, voy a hacer pis, bueno, pues me, bueno, el baño me atrapó, digamos.
El baño me atrapó.
Yo me quedé en el baño más rato, porque yo estaba desubicada. Total, que de repente esta amiga mía que yo le había escrito por el WhatsApp, se ve que tenía, habían dos que se llamaban las dos igual, que se llamaban las dos Paula, que estaban en la discoteca y me fueron a buscar. Porque mis amigas con las que yo tenía que ir a dormir, pues me estaban buscando.
¿Las dos Paulas?
Dos Paulas.
Es un equipo de rescate, ¿no?
Es un equipo de rescate, tal cual.
Son como los Javis, pero de verdad.
Y a mí me venían, yo estaba ahí en el baño.
Cuando tú estás muy mal es como: "Invoco a las dos Paulas".
Claro, claro. Entonces yo estaba en el baño y yo: "Hola, soy Paula, soy la amiga de Paula". Y yo no sabía, digo, yo no sabía quién me estaba hablando, porque yo no sabía quiénes eran. Total, que las dos Paulas me rescatan, me sacan fuera de la discoteca.
Pero vaya nivel de ciego llevabas.
Sí, era fatal. O sea, era fatal de los peores de mi vida, la verdad.
Vale, vale.
Total, que salgo de la discoteca y ahí están mis dos amigas de toda la vida.
Que no son las Paulas.
Y me preguntan: "¿No son las Paulas?".
Las Paulas ya han ejercido su función.
Las Paulas su función era sacarme de la discoteca.
O sea, el equipo de extracción, las Paulas vuelven a su casa.
Exactamente. Bueno.
O a rescatar a otra gente.
Claro, vuelven a contribuir, ¿eh? Es que es importante su contribución.
Iban con un barril aquí en el cuello, ¿no? Como un San Bernardo. Entraban una por otra.
Total, que yo, pues salgo, bueno, me siento en un bordillo ahí en la calle, tal, y me pregunta mi amiga: "Bueno, ¿dónde está tu mochila?".
Oh, la mochila, la mochila. Se la ha llevado la Paula.
Y yo, pues no lo sé.
Primera noticia de la mochila en toda la noche.
Yo no me acordaba de la mochila. Bueno, digo, pues no sé, pues digo: "Pues mira, he entrado en la discoteca con la mochila y he salido sin la mochila". Digo: "La mochila está en la discoteca".
Muy bien, un caso resuelto, otro caso resuelto.
Es que yo siempre dije que.
De repente recobró la lucidez, ¿no? Un momento.
Fue impresionante.
Un momento. Puedo reconstruirlo todo. No es cierto que usted entró a la discoteca como Colombo, ¿no? Una última pregunta.
Pues fue así, fue así, fue así. Total, que bueno, pues vuelve a salir en acción una de las Paulas y dice: "Bueno, pues la voy a buscar".
Esas Paulas son increíbles, esas Paulas.
Son increíbles, son increíbles, o sea, yo no sé.
¿Se las puede alquilar?
Bueno, pues se pueden contratar.
Se pueden contratar las Paulas.
Bueno, total, que entran a buscar la mochila y de repente se, y claro, eso que dices: "Una mochila en una discoteca será difícil de encontrar, hay mucha gente, no sé qué". Bueno, la vio al momento, ¿sabes por qué? Porque estaba la mochila y un corro de gente alrededor de la mochila, porque se pensaban que era una mochila bomba.
Y por eso la rodeaban y se quedaban ahí.
Claro, y se quedaron todos rodeando la mochila, nadie la quería tocar.
Pero, ¿por qué no se fueron corriendo?
Bomba.
Bomba.
Bailando, ¿no?
Es que nos íbamos a ir corriendo, pero es que pusieron un temazo. Bueno, esta y nos vamos.
Al precio de lo que cuesta la entrada de la discoteca, es como de: "Bueno, mira, yo creo que ya a esta distancia ya no me toca ya tampoco".
La gente debe pensar: "Bueno, si no la tocamos, no explota".
No, no, no.
Así funcionan las mochilas bomba, desde luego.
Y acaban de poner Bisbal, como.
Claro, claro.
Igual era un grupo sardanista que eso lo hace.
Igual.
Aplauso, por favor, para la ruina de Claudia. Gracias, Claudia. ¿Qué más ruinas nos cuenta la gente, Berto? Siguiente ruina de la noche es la de.
Paula, que venga Paula, por Dios, una de las dos.
La doble Paula, ¿quién es?
Alberto Pastor.
Alberto Pastor.
Alberto Pastor.
Alberto Pastor.
Alberto Pastor.
Albert Sheffold. Aplauso para Alberto.
Alberto.
Bienvenido, Alberto, gracias por estar aquí. Alberto Pastor.
¿Qué tal?
Alberto Pastor. Alberto Pastor. Sheffold.
¿Cómo estás?
Muy bien, ¿cómo estás tú?
Un poco nervioso también.
No, no, estate tranquilo, que aquí estamos.
Esto funciona, sí, estate tranquilo, acá ya están más tranquilos, ¿ves?
De aquí a poco.
Estás triste, no estés triste, ¿no?
¿De dónde eres?
No estés triste, ya está.
Pues, yo he vivido mucho tiempo en Badalona.
Olé, hasta que.
Sí.
O sea, mi gente. Y ese es mi móvil.
Y ahora viene un pero, ¿no? No, luego me mudé a Tirana, que es forma parte de la ruina.
Ah, tú vienes de ahí, ¿eh?
Bueno, de mis padres, pero.
Sí, sí.
Y ahora vivo en Vila-Saadal.
Caray, joder, vas subiendo ahí.
No, no te creas, pero.
Hostia, muy bien.
¿Y a qué te dedicas? Soy ingeniero informático.
Guau.
Pero monté una empresita hace unos años, que igual hago un poco de promo aquí.
Venga.
Que se llama Drivo, que es una autoescuela digital.
¿Cómo?
Drivo.
Drivo.
Drivo. Una autoescuela digital, para sacar una autoescuela digital.
Autoescuela digital, muy bien.
Sí, que quien no tenga carnet por aquí, se la puede descargar.
Berto, ¿tú tienes el carnet?
Sí.
Ah, muy bien.
Sí, sí.
Vale.
Que es otra estrategia que tú sabes.
Sí, no, por los hijos de aquí poco ya.
Tomás ya sé que lo tiene, pero Berto no lo sabía.
No entiendo la risa.
Bueno.
Yo tendría el carnet, sí.
Con esa cara.
No se imagina conduciendo.
Y tengo hijos también.
Ah, me he follado.
Pensaba que eras tú, Eric.
¿Qué te apuntó en la jirafa?
Yo estoy con Berto totalmente.
Tres a dos ha ganado al final la parte baja del cuello.
Es como complemento del traje, ¿no?
Claro.
Si no, el traje tendría que ir hasta el cuello.
Bueno, el traje de la jirafa, no sé.
Bueno, cuéntanos, Alberto, cuéntanos tu ruina.
Esta pregunta más ridícula que he escuchado nunca.
Gracias. Pues, mi ruina empieza, bueno, yo tenía como 16 años, mis padres se mudaron de Badalona a Tirana, y yo la primera vez que tenía que llegar a Tirana en autobús, pues tenía ahí un poco de lío desde el instituto hasta.
Tu casa, ¿verdad?
Sí. Yo tenía claro un sitio donde me tenía que bajar en el autobús.
Ya, eh.
Y entonces yo tenía foco ahí, a cuando llegara a ese sitio, bajarme.
Bien, sí, la parada.
Y ya está.
Bueno, es el comportamiento habitual de la gente que va en autobús, ¿eh?
Sí, sí, sí.
De momento va bien.
La gente dice.
Cuando conoces el lugar, sí.
Sí, sí.
Entonces.
Muy bien.
Estaba.
Muy cartesiano.
Total, que yo pasé cerca.
No, qué bajada.
La vi, estaba en el otro, o sea, en la carretera, pues en el otro sentido.
Ah.
Y yo dije, bueno, hay una rotonda aquí arriba, esto.
Ahora da la vuelta.
Esto gira y baja aquí, lo veo claro.
Claro.
No, la rotonda siguió recto para arriba.
Y tú dijiste, bueno, a lo mejor, claro, en la misma rotonda no, pero.
Claro, a una caja arriba, sí.
Pero, ¿viste la parada del bus al otro lado de la calle?
Sí.
A lo mejor había una paralela en tu lado, pero.
En ese momento pensé.
Tú miraste hacia un lado y dijiste: "Yo apuesto por allá".
Claro, yo iba nervioso, porque era el primer día.
Vale, vale.
¿Qué edad tenías?
16, con las hormonas ahí un poco.
Ya.
Y a lo mejor ibas cansado, habías.
Exacto. Me venía de tocar algún culo de puta.
Hay que entenderlo.
Habías actuado en Murcia el día antes.
Claro, muy bien.
Vale, eh, difícil.
Total, que no era ahí. Continuó, y yo dije: "Bueno, pues ya no tenía prisa". Entonces dije: "Bueno, cuando llegue, pues ya, que llegue al final y que vuelva y yo me bajo donde yo sé que es".
Ah, o sea, tú esperabas que diera toda la vuelta.
Quería rebotar.
Y ya que estoy, yo vuelvo.
Vale, vale.
Llegué al final de línea y me hizo el autobús de la bruja. Me dijo: "No, no, aquí esto se va a cocheras, tú tienes que bajar".
Ah, no volvía, claro, no volvía.
No volvía. Y yo dije: "Hostia, tío".
Hostia, puta.
Digo: "Acércame". Dijo: "No, no".
"Acércame". Tú le dijiste al autobús: "No, no, no".
Ya que estás aquí, digo: "Aquí está la nacional al menos".
Qué más, tío.
Y estaba muy lejos el final de línea de tu parada?
Bueno, estaba en el pueblo al lado que sale ella y tenía que bajar hasta.
Vale, vale, otro pueblo.
Sí.
Otro pueblo de distancia.
Otro pueblo, sí.
No es moco de pavo.
Sí.
Entonces, yo bajé de ahí y entonces, pues dije: "Tengo que llegar a casa de alguna manera".
Claro.
Empecé caminando, poco a poco ya fui acelerando el paso.
Bueno, nacional, ¿no?
Ya casi medio corriendo ya hacia abajo, ¿sabes? Un poco con prisa. Veía gente que me miraba, decía: "Bueno, es que".
¿A qué hora era esto, más o menos?
Creo a las 8:00, se empezaba a hacer oscuro, digamos.
Vale.
Media tarde, pero empezaba a oscurecer.
¿Qué haces de chaval en la carretera, no?
Exacto.
Claro.
Y entonces se para un coche al lado.
Ahí es.
Mira, el que ha aplaudido antes.
Espero que no sea aquel.
¿Dónde vas, niño?
Y era un matrimonio y, pues, su hija, supongo, detrás, y me dice: "Oye, ¿te acercamos a algún sitio?".
Ah, buena gente.
Sí, sí, sí.
Buenos samaritanos.
Sí.
Yo les agradecí y dije: "Oye, pues muchas gracias, lo agradezco, es que me llama mucho".
Buena pinta tenías que tener para que.
Ya, ya, ya.
Para que le saliera espontáneo a alguien decir: "Recógelo".
Como decimos los chavals, ¿no?
Claro.
Guau.
Total, que decido subirme al coche.
Muy bien, claro.
Porque tampoco tenía mucha antelación.
Bien pensado también esto, eh.
Entonces, sí.
La familia Manson.
Vale.
Masculinas tienen ojos.
Total, que me subo al coche, pues al lado de la hija. Entonces, llegamos ya al punto donde me pueden dejar, se lo agradezco, muchas gracias, de verdad. No sabía qué hacer, nada, no pasa nada, estamos para esto.
No, no.
Entonces, abro la puerta para bajarme y viene una moto y se estampa contra la puerta.
Uy, uy, uy.
Lo último que esperaba.
Hostia.
Claro, esto con los autobuses no pasa, pues no abren así.
Claro, hostia.
Sí, sí, aquí al lado de, pues, me conocen.
A ti hay que ponerlo ahí.
Claro, la moto pasó por al lado del acero, no debería, pero yo no me lo esperaba.
Sí, lo de la moto menos.
Sí.
¿Cómo?
Yo salí, aquello parecía, ¿sabes? Como las pelis cuando todo de repente va muy rápido, estás ahí como todo, "ah, ah, ah, mi rodilla". ¿Sabes? La gente, el padre saliendo, "¿qué te pasa?". Yo no sabía qué hacer, digo.
Pero te dio a ti, rompió la puerta.
No, no, no llegó a romper la puerta, yo creo que esquivó. Tengo borroso la situación, un poco, yo pasé como rápido en eso.
Claro, todo te pasa a ti, ¿no?
Porque el padre me dijo: "No te preocupes, tú vete".
Por favor, vete de una puta vez de aquí.
Sí.
Porque ya vio que estabas gafado, ¿no?
Ya, ya, ya vio como diciendo: "Vete de una puta vez, y si no.
Aléjate de mi familia. Aléjate de mi hija".
Tal cual.
Y le hiciste caso y te fuiste.
Sí, yo en ese momento vi ahí, pues eso, gente por el suelo, volando.
Gente por el suelo.
Me duele la, ah, mi pierna.
Pero quién eran los otros que estaban por el suelo?
Pues eso la.
Gente que se había caído de la impresión.
Dos en moto, se cayeron los dos.
Dos en moto.
Claro, dos en moto.
Hostia, es como el chiste esto al final.
Claro, claro.
Y te fuiste, encontraste tu casa?
Yo dije: "Me ha dicho que me vaya, yo me voy".
Pues hazle caso.
Yo soy obediente.
Sí.
Y yo, pues, empecé a tirar para casa.
Ahí sí la encontraste, ¿eh?
Fui caminando, ya la encontré rápido. Me esperaba aquello, pero llegaba súper tarde, me esperaban mis padres: "Pero, ¿qué ha pasado?". Están viendo la tele.
Tú por nada.
No, no, qué va a pasar.
Están viendo la tele, tranquilos, sí.
Y nunca supimos, nunca supimos.
Nunca supimos.
Ni la familia, ni los dos.
Esto a lo mejor es una oportunidad de que aparezca la.
De que aparezca la.
Hay una moraleja, es, si no te fijas bien en qué parada tienes que bajarte, le puedes joder la vida a varias personas.
Aplauso, por favor, para la ruina de Alberto.
Una última, una última.
A ver si puede durar más.
Una última, siempre, sí. Última ruina, ahora sí, de la noche, hoy en Barcelona, es la que.
Jorge Monfort.
Aquí lo tenemos.
Aplauso para él.
Vaya, vaya para mí.
Muy buena.
Arnau, Arnau, ¿no? Ah, Jorge, Jorge.
Jorge, Jorge Monfort.
Jorge Monfort.
Jorge Monfort.
El único inevitable Jorge Monfort.
Jorge, bienvenido.
Muy buenas.
Gracias por estar aquí.
Gracias a vosotros.
¿De dónde eres, Jorge?
Vivo en Barcelona, vivo en el barrio de Sant Andreu.
Vale.
Muy bien, perfecto.
Maravilloso.
Visca Sant Andreu.
Visca Sant Andreu.
Y a qué te dedicas?
Trabajo en consultoría tecnológica. Bueno, siempre es complicado, siempre es complicado de explicar.
Claro, pues conténtalo.
Consultoría tecnológica es en plan, no sé cómo funciona esta cafetera, por ejemplo.
No, no, no, no, es más referido a software, ¿vale?
Ah, vale.
Hacemos proyectos para empresas.
Vale.
Sobre todo para gestión de clientes, de atención al cliente.
Lo has entendido más o menos.
Sí, sí, sí, lo he pillado, lo he pillado.
¿Lo has entendido, Tomás, lo que has preguntado?
Sí, ya me ha quedado claro.
Sí, ¿no?
Sí, ¿verdad?
A ver, nos lo podrías contar, porque justo antes decías: "Hostia, si encuentro a alguien que es consultor de tecnología".
Sí, tecnología.
Le voy a hacer una pregunta que tengo, es que es específica y muy concreta para esta profesión, ¿no?
Sí.
¿Cuál era la pregunta?
Lo de la jirafa, ¿no?
El consultor tecnológico nace o se hace?
Ah, bueno.
Se hace, se va haciendo poco a poco.
Se va haciendo, sí.
No es de vocación, ¿no?
No.
Cuéntanos, la jirafa, abajo o arriba?
Sí.
Pensaba antes que si la pregunta fuera con corbata, lo tendría clarísimo.
Que era abajo.
Que tiene que ir abajo, porque la corbata tiene que caer así por el pechito, ¿no?
Claro.
No, al revés.
No, no.
¿Cómo que al revés?
¿Cómo que al revés?
¿Cómo que al revés?
Es la misma lógica.
Si tienes cuelgue, pues aprovecha el cuello.
No, no.
Entonces, desmiente lo que tú has dicho al principio.
Sí.
Que la lógica es que es la base.
Sí, pero, pero.
Ah, ah.
O sea, la lógica es lo que yo he dicho, pero teniendo un cuello como el de la jirafa.
Aprovéchalo.
Es la única manera de aprovecharlo, pero bueno.
Siendo pajarita, hay más dudas, pero yo también lo pondría abajo.
Abajo, muy bien, ha ganado definitivamente abajo.
Ha ganado la cordura.
Ha ganado la cordura.
Ha ganado el sentido común.
Ha ganado la lógica.
Cuéntanos tu ruina, por favor.
Sí, pues, a ver, nos remontamos a cuando yo tenía, diría que 18 años, ¿vale?
Hace cuatro o cinco años.
Totalmente, tres, quizás, sí.
Para pandemia.
Correcto. Nos juntamos con un pony. Salimos los amigos, quedábamos todos los viernes, los amigos del cole y tal. Pasamos un buen rato, tal, en el bar donde quedábamos siempre, y cuando llegaba la hora de cerrar, pues lo típico que hacemos ahora.
Un buen rato pasasteis.
Sí, sí, sí, sí. Sería aquello a las 2:00 o así, que cerraban los bares. ¿Qué hacemos? Vamos de discoteca o tal.
Sí.
Y uno de los que estábamos, estábamos cuatro ahí, tenía coche y dice: "Tengo una idea mucho mejor, que es".
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.
Es que solo esa frase ya augura.
Sí.
"Tengo una idea mejor".
Que implica un coche.
Ahora verás, ahora verás.
Ahora verás.
Dice: "Cogemos una botella de whisky y nos subimos al Tibidabo a beber la botella de whisky mientras vemos toda la ciudad".
Claro.
Era una época que no existía la seguridad vial, ¿no? Entiendo, no había.
Y existía muy poquito talento.
Hablan de subir, nadie habló de cómo bajar, ¿eh?
Sí, sí, sí, sí.
Total que, bueno, pues.
A ver, Barcelona.
Nos miramos los otros tres y dijimos: "Pues bueno, hágase, hágase".
Sí, que puede salir mal.
Claro.
Sí, sí, nos vamos al Tibidabo.
Plan sin fisuras.
Venga.
Y eso que hicimos, nos subimos, él tenía un 850, no sé si lo había heredado de la abuela o se lo habían.
No sé, fue antes de la pandemia.
Comprado de quinta mano.
Fue antes de la pandemia, sin duda.
Sí, sí, sí, un poquito antes, un poquito antes.
Sí, sí.
Y para allá que fuimos, ¿no?
Vale.
Y llegamos arriba del todo, pues ahí donde ya se entra al parque, ¿no?
Al parque de atracciones.
Parque de atracciones.
Sí, sí, sí, sí.
Vale, vale.
El Tibidabo, ¿vale?
Sí, sí, bueno, sí.
Aparcamos ahí y.
Con Barcelona a los pies, viendo todo.
Con Barcelona a los pies.
Que hubo un atraco.
Como unos reyes.
Claro que sí.
Como dioses.
Y dice uno: "Oye, yo necesito ir al servicio", y otro y yo decimos: "Vale, nosotros también, te acompañamos", y nos metemos por el bosquecillo, ¿no?, que hay allí.
Al servicio.
Y bueno, sí, nos ponemos, pues, otro y yo allí a orinar.
Bien.
Y el otro dice: "Yo me voy a explorar", y se mete, se mete por el bosque.
Pero al bosque, digo, igual es una subversión.
Sí, sí, sí, sí.
No, no, no, no.
Yo aprovecho que estoy mirando para hacer mi camino.
Aprovecho la ocasión para hacerme una revisión, ¿no? Que nunca se sabe. Aquí en el Tibidabo, ¿qué mejor sitio? Claro.
Y a mis pies mi ciudad, ¿no? Como dijo Loquillo: "Yo me voy a explorar".
¿Sí?
No la he visto venir, tío.
Bueno, pues lo dicho, se va a explorar, el otro y yo, pues terminamos de hacer lo nuestro y tal, y el otro que no vuelve, esperamos un ratillo.
Sí.
No vuelve, no vuelve.
Se ha encontrado algo, ¿eh?
Y ya cuando.
Se ha encontrado algo.
Ya había pasado un rato, dijimos: "Vamos a ver, vamos a ver qué pasa", ¿no? O sea, entramos también en el bosque, vamos llamando.
Pero a las 12:00 de la mañana, ¿qué coño va a explorar en el bosque?
¿Qué quería? ¿Cómo se llamaba el otro?
Aquí en la ciudad los perros.
El explorador.
Que yo voy a explorar el bosque este.
El otro lado de la montaña.
Se llamaba Jesús.
Jesús, vale. Y vosotros en medio del Tibidabo gritando: "Jesús".
Jesús, claro.
Era un buen rollo.
Jesús, sí, sí.
Si estás allí, gritando "Jesús" de madrugada por el bosque.
Que nosotros buscándole por allí, y de repente empezamos a oír unas voces, tal, era Jesús.
Ah, oh.
Avanzamos hacia allá y nos encontramos.
Seré yo.
Venid a mí. Que llegaba un momento.
Deja que los niños se acerquen a mí, que ha aparecido el pavo.
Perdón, perdón. En el bosque había, pues, como un pequeño precipicio, altura.
Sí, sí.
Que por abajo, pues, pasaba la carretera por la que habíamos subido con el coche.
Claro, es que de verdad.
Natural. Y abajo, dos, tres metros abajo, estaba Jesús.
¿Era propietario de mango o no?
No, no, no, no, no, no.
Por favor, por favor, por favor.
Estaba Jesús tirado en el suelo, que se había caído y se había hecho daño en un tobillo, ¿no?
Hostia, de tanto explorar a las 2:00 de la madrugada, por lo que sea.
Es lo que tiene.
Guau, y que lo encontrasteis, ¿eh?
Claro.
Porque si no.
Total, que nos asomamos, lo vemos ahí abajo, y el tío tirado ahí, entre muerto de la risa y del dolor.
De la risa.
"Ayúdame".
Sí, sí, sí, sí.
"Ayúdame".
"Ayúdarme, ayúdame". Y el otro que venía con nosotros: "No te preocupes, yo te ayudo, salta", y tal como cae, pum, abajo.
Pero, dos víctimas ya.
Dos, dos, dos, dos, dos.
Estás en el dilema y si saltan todos tus amigos desde un balcón, ¿eh?
Ya, sí.
Estás, o sea, en la vida real, tú tienes la posibilidad.
Ahí estuve.
Yo he jugado ese juego, se llama Lemmings.
Sí, era prácticamente eso.
Claro.
Era prácticamente. Y claro, entonces ya los dos diciéndome: "Ah, salta, salta".
Que está buenísima.
"Falta tú".
Y yo les decía: "Sí, sí, salta, salta". Y ya empezaron a decir: "Gallina, que eres un gallina".
Sí, sí, sí.
Los dos con el tobillo roto.
"Gallina".
"No tienes cojones de romperte el tobillo".
Y cuando llevábamos un rato ahí, digo: "Bueno, vamos a hacer algo porque va a subir a un coche y los va a atropellar, ¿no?". Total que me vuelvo para atrás, llego al coche, y al cuarto que estaba se había quedado en el coche, le digo: "No te lo vas a creer".
Sí.
Pero hay dos personas con el tobillo roto.
Pero tenemos que ir al rescate, como las paulas, ¿no?
Tenéis que hacer de paulas allí, sí.
Total que bajamos con el coche, le recogemos, uno se había fastidiado un tobillo, el otro se había fastidiado los dos, el segundo cayó con los dos pies.
El segundo los dos, ¿eh?
Sí, sí, sí, sí, sí.
Guau, tío.
Sí, sí.
Increíble, suerte que no saltaste tú, porque ya me entiendo que ya os habíais cascado la botella de whisky antes de todo esto, ¿o no?
Por el camino, probablemente, sí.
Por el camino subiendo.
Vale, vale, porque si todo esto es en frío, digo: "Guau.
No, no, no.
Esta peña es increíble.
De ahí las risas, de ahí las risas.
No, no, claro, claro.
En aquel momento todo eran risas, luego ya.
Y de ahí qué, para el hospital, claro.
No, de ahí para casa.
Ah.
Para casa.
Ah, sí, sí.
Fuimos, dejamos al primero, el primero solo le dolía un tobillo y se fue cojeando, ¿no?
Sí.
La pata coja.
El otro como llegó.
Se metió para casa.
El otro reptando, ¿no?
Al otro llegamos, abre el coche.
Ah.
Se va a bajar y hace pum, y se cae al suelo.
Hostia.
Digo.
Hasta luego.
Y digo: "Bueno, pues habrá que subirlo", ¿no? Entonces yo le llevaba, cogido por los sobaquillos.
Ah.
Era un poquito más bajo que yo.
Como una marioneta, ¿no?
Sí, sí, sí.
Papi, y yo eres una marioneta.
Claro, claro. Llegamos al ascensor.
Un malo.
Le tuvo que dar con la nariz al ascensor, tal, subimos, le acuesto, y cuando ya está en la cama me dice: "Jorge, Jorge, que no me he quitado las lentillas".
A ver, pero que se las tenía que quitar con los tobillos, las lentillas.
No.
No te las quité.
Total que vuelta para el cuarto de baño, los sobaquillos, el otro quitándose las lentillas, sus padres estaban en casa.
Ah.
Sorprendentemente no acordó.
No se despertaron.
Lo vieron en la cama.
Hola, buenas noches.
Buenas noches. Total que yo lo dejé, y ya le dije al otro que estaba en el coche: "Oye, llévame para casa y tal". Yo me acosté, al día siguiente me levanté tarde, lógicamente.
Sí, sí, claro.
Y me viene mi madre y me dice: "Oye, anoche qué hicisteis?". "No, nada, pues lo pasamos bien, tal, todo bien".
Explorando.
Dice: "No, es que me ha llamado la madre de Jesús, que se ha roto un tobillo, y la madre de Arnando, que se han roto los dos".
Y eso fue.
Y tú, pues yo he sobrevivido, madre mía.
Claro.
Yo soy un gallina, soy un gallina.
El listo del grupo.
Yo soy el listo, imagínate, madre. Ostras.
Un abrazo, por favor.
Entonces, tuvieron que llevarlos al hospital, es que.
Sí, sí, sí, sí.
Al primero, vale, pero al segundo.
Ahí ya no le llevo yo, ni mi otro colega.
Pero tal como él cae del coche.
Que entren sus amigos.
Un aplauso, por favor, para la ruina de Jorge.
Gracias.
Gracias, Jorge.
Bueno, un abrazo, por favor, para todas las ruinas de esta noche.
Gracias.
Muchísimas gracias, amigos y amigas.
Gracias.
Ahora vamos a entregar premios, pero antes, vamos a hacer ocho shows en el Coliseum, en Barcelona, es muy especial para nosotros. Y entonces, cada noche que actuamos aquí, hemos preparado una pequeña sorpresa, en relación a capítulos anteriores de la ruina. En este caso, Tomás, si quieres contarnos.
Sí.
La sorpresa que tenemos preparada es para ti, Berto.
Es para ti, Berto, tú no lo sabes, claro, porque es una sorpresa.
Y para toda la gente.
Y no sé si recordáis, antes has mencionado tu ruina con.
Primera de todas.
La primera de todas que contaste con Tigerman, ¿recuerdas?
Sí, claro.
Que era un señor que hacía striptease y se ponía, bueno, hacía.
Levantaba cosas con la polla.
Con el ánimo y te marcó mucho.
No, no, no, no, hacía striptease, ¿eh?
No.
¿No hacía striptease?
No, no, no. Se ponía cosas en.
Lo que hacía era una suerte de, no sé cómo llamarle.
De levantamiento de pesas.
Proezas con sus genitales, entre los cuales estaba levantar pesas, tensar un arco, machacársela con cristales, cera caliente, y acabó masturbándose delante nuestro.
Vale.
Bueno, sí, sí, exactamente.
Es cosa educativa, eso.
Es un espectáculo que hacía en la sala Bagdad y que un día tuvo a bien hacerlo en un cumpleaños.
Hemos.
Hemos estado buscando a Tigerman.
Hemos contactado, y esto es verdad, ¿se ha retirado?
Se retiró, se retiró.
Hombre, yo lo entiendo, porque desgastaba mucho aquello.
Pues.
Eso es como los futbolistas, tienen pocos años de prime.
Pero bueno, como queríamos hacer un homenaje y como sabemos que a ti te gusta el baile, como hemos visto, entonces hemos llamado a un stripper.
Sí, para que te haga un espectáculo para ti.
Solo para ti, es una sorpresa.
Solo para ti.
Solo la vas a ver tú.
Un aplauso, por favor, para Isaac.
Isaac, por favor.
Es para ti solo, ¿eh?
Buenas noches.
¿Qué tal, Isaac?
¿Qué tal, Isaac? ¿Cómo estás?
Encantado, la verdad. Muchas gracias.
Y un regalo para ti, Berto, esto solo lo vas a ver, lo vamos a ver.
Vamos a verlo, me gusta.
Sí, sí.
Mira, te doy. Ojo, ¿eh?
Ojo, que viene cargado, ¿eh?
Ahí, ahí, ahí.
Me voy a girar para verlo bien.
Claro.
Berto, me han dicho que Tiger era la polla.
Sí, bueno, no, no, sí, sí, bueno.
Mira, mira, mira.
Muy bien.
Muy bien.
Es para ti, ¿eh?
Muchas gracias, de verdad.
No, hombre, no.
¿Te hace ilusión o no?
Tenemos una cámara solo para ti.
Mira, mira, mira.
Ya que vienes.
Mira, mira.
Claro, ¿por qué no?
Ese es.
O sea, y que también te has puesto una bota.
Muy bien.
Me gustan mucho esos pantalones que se.
Sí.
A mí me gustaría tenerlos en casa a veces.
Sí, sí, sí, sí.
Para desvestirte por la noche rápido, ¿no?
Sí, exacto.
Me voy a la cama, ra.
Ojo, ¿eh?
La Virgen.
Muy bien.
Guau, amigo.
Guau.
Guau.
Una enfermedad.
Llevaba un jerbo ahí, ¿eh?
Uf, ay, Dios.
No, no. Mira, mira qué bonito.
Mira, mira qué homenaje a nadie.
Los pollos de nadie saben nada, mira qué bonito.
Mira qué homenaje, qué bonito.
No me digas.
Esto sí que es de chicken, ¿eh?
Muy bien.
La Virgen.
Muy bien.
Ojo, Berto, ojo.
Aplauso, por favor, para Isaac.
Que no.
Gracias, Isaac.
Gracias.
¿Te ha gustado? Este número me gusta mucho.
Este, el.
¿Te ha gustado? ¿Te ha gustado, Berto, la sorpresa o no?
Muchas gracias, ¿eh?
Es que.
Muy amable.
Es que me.
Que ahora me.
Que es que no te quiero, es que es mi primo.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa, primo?
Te amo.
Hace tiempo que no nos veíamos ya, ¿eh?
Gracias, Isaac.
Igual.
Venga, Isaac, gracias.
Aplauso para Isaac.
Gracias por venir, por hacer este homenaje a Tigerman. No hemos encontrado a Tigerman, de verdad.
Mucho gusto, ¿eh?
Mucho gusto.
No lo veía desde hacía tiempo, ¿eh?
¿Has estado contento con la sorpresa?
Sí, he sufrido por la circulación de.
Ya.
Teníamos esa cámara solo enfocando tu cara, porque sabíamos que te iba a emocionar.
Pues, ¿te acuerdas antes que te he dicho que no? Un chiste tuyo he dicho: "No lo he visto venir".
Pues.
Esto tampoco.
Pues para no verla venir, ¿eh? Porque.
Vamos a elegir ganadora de la noche, que te acuerdas que estamos en la ruina.
Sí, claro, claro.
¿Te acuerdas?
Hemos empezado con Margalida y el poni que estuvo tres años de aventuras por Mallorca viviendo su vida. Después hemos conocido a Arnau, que le rompió un huevo en la cabeza a un niño brasileño, que claro, es que Ecuador, Brasil, por ahí queda, ¿no? Después Claudia, que gracias a las paulas salvó su mochila, que ya pensaban que era una bomba y estaban rodeándola y bailando alrededor de esa mochila bomba, ¿por qué no? ¿Por qué no?
Después Alberto y las consecuencias de no bajarte en la parada de autobús que toca, que son que tiras a una moto anónima y metes en un accidente a una familia que te ayuda. Y hemos terminado con Jorge y sus dos colegas, uno con un tobillo roto y el otro con los dos. Estas son las ruinas de esta noche. Muchas gracias, amigos y amigas, por vuestras ruinas. Solo una puede ganar. Berto, ¿a quién le damos?
Yo es que.
Bueno, es verdad que por lo que sea no tengo la mente tan clara como pensaba.
Yo no sé dónde estoy ahora.
Pero.
No estás centrado, por lo que sea.
Pero yo voto la pérdida del autobús con trágicas consecuencias. Aplauso para Alberto y la vecina.
Te llevas un mes gratis de Movistar Plus.
Ponte aquí con nosotros, Alberto. Te llevas también el juego de la ruina. Y, Tomás, ¿qué regalo extra tenemos hoy?
¿Qué te pasa, no te levantas?
¿Quieres un pollo?
¿Qué regalo extra tenemos?
¿Quieres un pollo de estos?
No, más, no.
Qué preciosas chanclas. Tú que vives en un pueblo con mar, pues para que puedas ir a la playa, elegante.
Muy bien, muy bonitas.
Chanclas de.
Chanclas La Costino, ¿no?
De La Costino.
Todas son tuyas, son tuyas.
Muy bien. Aplauso para Alberto. Aplauso para Berto, Romero, nuestro invitado. Muchas gracias, amigos y amigas, gracias por venir a la ruina.
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