En este episodio de La Ruina grabado en el Coliseum de Barcelona, Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes reciben a Adri Romeo, que cuenta su interrail por Francia y cómo un eclipse, un tren detenido y un policía de tren terminaron en una multa que intentó reclamar. El programa incluye además las ruinas que relatan varios miembros del público, entre ellas un parquímetro con sorpresas, una misa con desmayo y una anécdota familiar sobre un diagnóstico equivocado.
Los invitados comparten sus experiencias con humor, y el episodio ofrece un repaso a historias cotidianas y absurdas que el público envía o protagoniza.
En este episodio Ignasi Taltavull, Tomàs Fuentes, Adri Romeo
Esta transcripción del episodio sobre el interrail de Adri Romeo por Francia se hizo con la tecnología de HappyScribe para transcribir audio a texto.
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La Ruina, con Ignasi Deltabull y Tomàs Fuentes.
Muchas gracias, amigos y amigas. Bienvenidos a La Ruina, gracias por estar aquí. Tomàs Fuentes, buenas noches.
Bona nit, Ignasi Deltabull.
Estamos contentos de estar en Barcelona, en nuestra ciudad. Este es el primer show de los 8 que vamos a emitir, que vamos a hacer aquí en el Coliseum de Barcelona.
Sí, sí, sí.
Esta gente fantástica que ha venido aquí con ganas de...
La mejor gente que hemos encontrado.
Y también será la mejor en los próximos programas.
Bueno, claro, es que hay mucha gente mejor en Barcelona.
No todos pueden ser los mejores.
No, claro, pero estos son bastante mejores.
Sí. Estos son los mejores de todos?
Bueno, están ahí en el top 8.
Igual que las mejores...
Claro.
Igual que las mejores series, el mejor cine, el mejor documental y el mejor deporte lo tiene Movistar Plus, de la misma forma.
Exactamente de la misma forma.
Ah, vale, vale.
La misma excelencia.
Es que yo pensaba... ya me sonaba a mí.
La misma excelencia. No hay nada malo.
¿Eh?
No hay nadie nada malo, ni en Movistar Plus ni en...
Ni en esta sala.
Claro.
Exactamente. Que ahora se ha estrenado El Castillo, la serie de El Castillo.
La empecé a ver ayer.
Ah, ¿sí? Muy bien. ¿Y qué? ¿Y qué?
Muy bien, muy bien. He visto el primer capítulo, no me hagáis spoilers. Es de los...
¿Cómo no me hagáis...? No me lo hagas tú a mí, que yo aún no lo he visto.
Bueno, lo mismo yo ni sé...
¿Por qué me pides que yo no te haga spoilers si eres tú quien la ha visto y yo no?
Porque tú igual la has visto, yo no sabía que no la habías visto.
Muy bien visto.
¿Ves?
Y de qué...?
Es de los mismos guionistas de Antidisturbios.
Ah, está bien.
Y digo, pues está buena.
Es miniserie, ¿no? Es como de estas que se ven en horas...
Ves? Ya me has hecho spoiler.
Lo tienes en el plan libre de Movistar Plus por 4,99 al mes, desde cualquier dispositivo, seas del operador que seas.
Ya.
Y hoy el ganador o ganadora de La Ruina se va a llevar un mes gratis de Movistar Plus para ver El Castillo o lo que quiera. Está ya disponible. Vamos a... vamos a empezar el capítulo de hoy. Hoy recibimos a un invitado que ya es un clásico absoluto del programa.
Un clásico absoluto porque no solo ha venido bastantes veces, sino que es la única persona que ha presentado este show en dos veces que yo no pude.
¿En dos ocasiones?
Que yo no pude.
Sí. ¿Qué te pasaba a ti esos días?
Porque se me estaba yendo la vida por el culo, básicamente. Siempre aparece cuando yo me estoy cagando.
¿Y hoy qué tal estás?
De momento bien.
De momento... bueno, vamos a recibir a nuestro invitado, que es Adri Romeo.
Adri!
Hola, Barcelona. Hola, Tomàs. Hola, Ignasi.
Hola, Adri Romeo, ¿cómo estás?
Muy bien, encantado de estar aquí hablando contigo.
¿Qué pasa? Que no tenías ropa limpia o qué? ¿Qué pasa?
Viene directo del giro.
No os ha gustado nada, ¿eh?
Esta camiseta, ¿qué significa?
"Nada más llegar", tú ya me has dicho.
Hay una confianza.
"Nada más llegar", me ha dicho. Pero has traído otra, ¿no?
No, ya veo que no.
Y luego, Tomàs, como vas... aún tienes tiempo de cambiarte. ¿Quién iba a decir que Tomàs le iba a dar consejos de moda a alguien, no?
Pues mira, ha tenido que ser a ti.
He tenido que venir yo. Hoy está muy guay. No os ha gustado tanto como a los señores calvos de más de 40 que me cruzo por la calle.
Esto, ¿por qué? ¿Qué significa?
¿Por qué les gusta esto?
Cada vez que me pongo esta camiseta entablo conversación con señores calvos de más de 40 años. Como: "Ah, pues tú también ves El Tour, ¿no?".
Ah, ¿es del Tour esto?
Es del Tour.
He hecho el voleo y mira, pues dice.
Muy bien, sí, sí.
¿Quieres que hagamos un poco de encuesta en la sala? ¿Cuánta gente ha sabido identificar esta camiseta al instante? ¿Que aplauda? Vale.
Todos calvos.
¿Cuánta de esta gente tiene más de 40 años y es calva?
Hay algo ahí.
Muy bien.
Hay algo ahí.
Muy bien, hay algo ahí.
Si es vuestro rollo la gente calva de 40 años, compraros una de estas porque...
¿Si es vuestro fetiche?
Lo tenéis ahí.
Lo tenéis.
Ahora que lo sé, mañana me quedaré calvo yo.
Tú no te vas a quedar calvo nunca, Tomàs. Espero que no, porque ya bastante tienes con lo que tienes. Como para quedarte calvo ahora.
Ya. Adri, muchas gracias por volver. Ya es la como la octava vez que vienes aquí. Estás de gira con tu show, aquí no soy nadie. Podéis comprar entradas en adriromeo.com. Estás en Barcelona en noviembre, en Madrid, en Santander también estás.
Y en Canarias en marzo.
Muy bien.
Pues oye, por favor, ver su podcast.
Su podcast.
Su podcast.
Su podcast. Es como mi padre, ya. Me dedico a esto y no sé pronunciar podcast.
Podcast.
Su podcast está muy bien, sale los martes. Y aquí hemos venido a hablar de Ruinas. ¿Tienes algo que contarnos?
De Ruinas.
Tengo una ruina.
¿Sí?
Tengo una ruina. Tengo que... ¿puedo tantear a vuestro público primero para decir esta...?
Sí, claro.
Aquí para ti.
A ver, ¿puede aplaudir la gente que esté a favor del turismo?
Bueno, bueno, muy bien.
Welcome to Barcelona, hello.
Gente que ha venido, que ha estado por el centro y ha entrado aquí, ¿no?
Sí, claro. Ahora puede aplaudir la gente que en los últimos dos años haya ido alguna vez de viaje. Vale. Sois mi equipo.
Alguien ha repetido aquí.
Equipo Hipócrita, estáis conmigo. Es que mi ruina pasó de viaje y quería tantear. Vale, estamos en un espacio seguro.
Vale.
Sí.
Tú también es que eres de Mallorca, que allí hay un poco de turismo también, ¿no?
En Mallorca hay mucho turismo.
¿Has dicho?
Sí, sí, hay bastante peña. Sí.
Pero bueno, pero muchas veces.
Yo vivo aquí.
Entran unos, pero salen menos, ¿no? En Mallorca.
Claro, claro.
Pero no lo suficiente.
Bueno, vamos con mi ruina, por favor.
Venga, por favor, sí, ya nos hemos desviado innecesariamente.
Ya nos hemos ido innecesariamente. Ocurrió en Francia, yo estaba de Interrail en Francia este verano.
¿Este verano? Pero es una cosa como que se hace de adolescente, ¿no?
Sí, pero yo estoy en eso, me siguen flipando los trenes, me sigue flipando ser inmaduro y entonces me voy.
Creo que nadie que hace Interrail lo hace por amor a los trenes.
Yo sí, yo lo hago por el amor a los trenes. Entonces, me fui de Interrail con mi novia por Francia, y coincidía que en mi último día de Interrail, nuestro último día de Interrail, era el primer día de viaje de mi suegra, que también iba a Francia y se había pillado una casa en Francia. Entonces, estábamos por la zona y digo, bueno, pues aprovechamos el último día, lo pasamos juntos y dormimos en la casa que se ha pillado mi suegra y luego ya nos vamos para Barcelona al día siguiente.
Muy bien.
Pasamos el día juntos, era el día del eclipse, ¿os acordáis? Un día, bueno.
Hombre, eso nos acordamos.
Gran día, ¿no?
Sí.
¿Cómo olvidarlo?
Nosotros no teníamos gafas para ver el eclipse. Entonces, mi novia estuvo todo el día: "No podemos mirar el eclipse, sobre todo es muy peligroso". Vale, no pasa nada. Comiendo, a la hora de comer: "No podéis, por favor, no miréis el eclipse".
Cuando te insisten tanto es porque sabes qué va a hacer Adri, ¿no?
Sí, sí. Era un poco como que no soy tonto, ni yo ni tu madre somos tontos. Pero bueno, claro, luego llega el momento del eclipse. Yo estaba en el porche, en la casa donde estábamos. Claro, cuando no hay eclipse es muy fácil no mirar al eclipse, pero cuando sabes que está ahí y es como: "Va a ser una vez en la vida".
Claro. Y a ver, yo he mirado el sol alguna vez.
Y estoy bien.
Más o menos bien.
Más o menos bien.
Sí. Si tuvieras buena vista, habrías elegido otra camiseta, por ejemplo.
Igual no la ves como la vemos el resto de humanos.
Igual me pasa algo en los ojos. Entonces, digo, yo creo que si entrecierro los ojos y miro un poco así, no va a pasar nada.
Sí, científicamente creo que es válido.
Si tú respetas al sol, el sol te respeta, es la misma vida.
Sí, sí.
Entonces.
Y en los franceses son mejores que nosotros, ahí no les hace nada el sol.
Exacto. Entonces, yo hice así, miré un poco y nada más hacer así, oigo que mi novia dice: "Pero, ¿qué hacéis? No miréis el sol". En plural. Que a mí de normal ella no me habla con esta reverencia, ¿no? De: "¿Qué queréis para cenar, su alteza?", ¿no? Fue un poco raro, me sorprendió. Y entonces, me giro y veo que detrás de mí, a cuatro metros, está mi suegra así también, mirando.
¿Estaban los dos poseídos?
Los dos mirando el sol así. Y mi novia entonces me dice: "Adri, que es súper peligroso y tal". Y luego a mi suegra, que es una persona como más mística, más esotérica, a ella le dice como: "Mamá, ¿no has visto la noticia esta de que da malas energías mirar al eclipse y de que da mala suerte, ¿no?".
Hombre, sí, mala suerte sí, que te quedas ciego.
Entonces, claro, mi suegra dijo eso como: "Joder, me habías dicho solo que me quedaba ciega, pero si me hubieses dicho esto...".
Si me hubieses dicho que daba malas vibras, no habría mirado.
Claro. Entonces, ahí se acabó el eclipse. O sea, bueno, el eclipse siguió, pero para nosotros se acabó. Nos fuimos a dormir. Me fui a dormir, bueno, no me despierto, toda la noche en vela, hasta las 6 de la mañana que sonó el despertador, no dormí ni un minuto, que no me había pasado nunca esto. Sobrio, siempre duermo, ¿no? Pues ni un minuto. Y me despierto, bueno, me levanto a las 6:00.
¿Por qué? ¿Qué nervios o qué? O por el eclipse?
No podía dormir, claro.
Te quemaban los ojos.
Y yo estaba ahí como: "Ah". No, me despierto y está mi suegra en el salón con una mala cara también. Y, ¿qué pasa? No he dormido ni un minuto.
Uy, uy, uy. La mala de suerte.
Yo tampoco.
La mala energía tú.
Pero es que ella dijo: "¿Crees que la casa da? ¿Crees que esta casa tiene mal rollo, mala energía?". Y digo: "No creo, porque tu hija ha dormido toda la noche". Dice: "Ah, claro, pero porque ella no miró el eclipse. Es el eclipse, estamos gafados, Adri". Y eso quedó ahí. Yo dije: "No te preocupes, no estamos gafados". Y entonces ella nos acompañó a la estación de tren. Y ahora empieza La Ruina, ¿vale? Perdona por esta introducción.
Bueno, está bien, está bien.
Llegamos a la estación.
Una introducción, una pequeña.
Sí, está bien.
Para entender lo que pasará a continuación.
Para entender todo lo que viene ahora, que es: nos subimos a un tren a las 7:00 de la mañana, seis horas de tren con un transbordo muy rápido, y yo estaba como: "Bueno, podré dormir por fin, podré dormir lo que no he dormido".
Claro, en un tren mejor que en una casa.
En un tren mejor que en una casa. Bueno, yo creía.
Ya te tienen que gustar los trenes, ¿eh? Para tener ilusión de ese trayecto.
Sí, pues yo estaba con ilusión. Y nada más salir el tren, a los cinco minutos se para el tren, cuando yo ya me estaba durmiendo, y un mensaje por la megafonía fuertísimo de: "Hay un problema con la catenaria, tenemos que parar". Y yo ya me despierto, ¿no?
La catenarie en francés.
La catenarie, digo yo. Exactamente, exactamente. Gracias.
De nada, ¿no? Porque.
No, no, está bien.
Aquí se aprende también, en la ruina se aprende.
Hay que ilustrar, hay que ilustrar la historia. El tren estuvo parado 30 minutos y hubo unos 15 mensajes por megafonía. "Seguimos con la catenaria", que es como: "Ya lo sabemos, déjame dormir al menos".
Aquí nunca hay tanta información, aquí, ¿eh?
No, aquí no hay nada.
Aquí tú te enteras que está parado porque lo ves.
Bueno.
Porque miras y dices: "Estamos parados".
Estamos parados, sí.
¿Qué información necesitas por megafonía? "Estamos parados". ¿Cuándo sale? ¿Cuándo veas que arranca?
Porque para el tren es de: "Hostia, han robado la megafonía". Y ya no, ya no pueden decirlo.
También te digo que igual es que aquí no necesitamos que nos digan que está parado porque ya lo vemos, que igual ahora viene en favor nuestro, ¿no?
Totalmente, sí, sí.
Total, el fin por el fin, el tren por fin arranca y yo digo: "Por fin voy a dormir". Y cuando estoy a punto de dormirme, el revisor: "Perdona, el billete tal y hostia".
El revisor muy bien.
Sí, claro.
Qué bueno. Te has sorprendido, ¿no? Que viniste al revisor.
Bueno, hombre, sí.
Aquí no pasa.
¿Qué pasa?
El revisor aquí.
Le enseño el revisor.
Le enseño al revisor, le enseño el billete y dice: "Vale, esto es la reserva de asiento, necesito ver también el Interrail". Entonces, abro la aplicación y activo el viaje, que no lo había activado, hay que activarlo, ¿no? Y activo el viaje y dice: "Uh, no, no, no, no, no, no. Esto dentro del tren no se puede hacer". Y yo: "Pero a ver, una cosa, o sea, tengo el Interrail, tengo lo otro, he pagado todo, ¿qué problema hay?". "No, no, no, no, esto es un...". Bueno, como si hubiese estando, el Estado de Derecho francés se está yendo a la mierda porque he activado esto aquí. Y el tío, rayadísimo.
Le voló la cabeza.
Le voló la cabeza, que yo: "No, esto no puede ser". Pasa otro revisor que había en el tren y nos ve discutiendo y dice: "¿Qué le pasa?". Dice: "Han activado el Interrail dentro del tren".
Uh, uh, uh.
Uh, uh, uh.
Esto es italiano.
Uh, uh, uh.
Sí, incluso gestos de otras nacionalidades.
Le petaba tanto la cabeza que era: "Uh, uh, uh".
¿Qué cacho?
"Ils sont morts", dijo, "están muertos".
¿Qué?
"Están muertos", dijo. Como si hubiésemos atentado a la Torre Eiffel, ¿no? "Están muertos esta peña". Entonces, el revisor se va y vuelve con el policía de tren.
¿Cómo?
Policía de tren.
Yo no sabía que existía esa figura.
Police du tren. Ahí tienen policía. Y viene el tío, un capullo, o sea, un chulo playa, o sea, el típico que iría.
Es que claro, francés y policía.
Y policía de tren, además.
Policía de tren, claro, que el tío vino y toda la pinta de la peña que va a Magaluf a saltar de balcones, ¿sabes? Esta peña. Por desgracia, esta había caído en la piscina, pero esta peña... Y claro, el tío me empieza a decir: "Como esto es un problema muy grande, esto es como activar el billete dentro del tren, es como no tener billete", me dijo.
Hombre, no.
Que fue como: "No, no".
Es todo lo contrario.
Es todo lo contrario.
Es tenerlo.
Como no, o sea, esto es como que me pides el billete y digo: "Ay, ah, no, no, perdona, lo tengo en el otro bolsillo, toma". Así, ¿no? Bueno, claramente no podía razonar con un policía de tren, que es lo que dices tú, que ya era demasiado tonto para ser policía que le hicieron policía de tren.
Claro, es que.
Es que, y perdón, eh, pero no, no, muy bien.
No, no, hay que... es un esfuerzo, ¿eh?
¿Qué hace un policía de tren aparte de esto?
¿Qué hace un policía? No, nada. Ahora verás lo que hace. Lo que hace es que tú te estás.
¿Te vas a la cárcel del tren?
Tú te estás.
¿No?
Hasta el picado usted en el lavabo.
Usted se va al juicio del tren, que hay un señor con una toga y una peluca en el último vagón, el vagón siete, en el coche siete, que no sé por qué le dicen coche. ¿Qué pasa? La palabra vagón es como incorrecta?
Es como despectiva, ¿no?
No, es verdad, ¿por qué se le dice coche cuatro? ¿Qué coño, coche? Es un tren, ¿no? No, es una persona, es que me molesta esto.
Vagón cochecizado sería, ¿no?
No lo sé, no, pero yo cuando voy allí, no, vagón, porque vagón si es el único sitio donde el vagón es un vagón.
Y luego hay cuando, estos que iban de noche, que es coche cama, y es de, ¿podéis poner más palabras? Es un vagón que lleva una cama dentro.
Vagón cama.
O vagón con cama.
Vagón con cama.
No, coche cama.
Bueno, muy bien. Queda esta reivindicación hecha aquí. Son cosas que nos molestan, que nos molestan. Tomás y yo, a lo mejor cuando viajamos, podemos estar una hora hablando de lo del coche, el coche cama.
Joder, me alegro de que no me invitéis a vuestros viajes, la verdad. Antes tenía envidia, pero ahora, sabiendo lo que hacéis, me quedo bien aquí. Entonces, lo que hacía este policía de tren era, mientras yo le intentaba explicar, me dice: "¿De qué país vienes?".
Bueno.
Con un tonito. Y yo así.
¿Qué pone en tu DNI?
Exacto. Y yo así, todo nervioso, digo: "Vengo de Barcelona". Y claro, me dice: "¿De qué país?". Que fue como: "Guau, soy más tonto que el policía de tren. Me ha humillado. Doy como mucho para policía de tranvía yo". Me ha reventado.
¿Hacia dónde iba ese tren?
¿Hacia dónde iba? Bueno, iba a Narbonne y luego tenía que hacer... bueno, había un transbordo de por medio. Entonces, el tío, eso, me dice de dónde vengo y ahí entonces ya le digo: "Perdón, perdón, de España, perdón". Le pido yo perdón, ¿no? "Perdón, vengo de España". Y me dice: "Pues en España, en los trenes hay unas normas, igual que las respetas en España, las respetas en Francia".
Exactamente es lo que he hecho.
Claro, sí. Pero fue como: "En España no respeta las normas ni el tren". ¿Qué dices? El tren ni aparece.
El tren es el primero que se salta la normativa.
Llamándose coche.
Sí, sí.
Llamándose coche.
Pero, pero.
Entonces, me dice: "Son 50 euros". Digo: "No pienso pagar 50 euros".
Uy, no, no voy a pagar.
Dice: "Bueno, son 100, 50 por persona". Digo: "Pues menos".
Ah, pues sí.
Pues sí. No, no, me vas a poner yo que tengo un comportamiento intachable en los trenes. Soy una persona que con siete años era miembro de los amigos del Ferrocarril de Mallorca. Que pasaba las tardes con señores de 50 años mirando maquetas de trenes.
No sabías cómo tener amigos, ¿eh?
No, ni los señores de 50 años, desde luego. Total, que entonces me dice: "Vale, ¿no quieres pagar esto? Toma". Y me saca: "Perdonad, pero he traído dos multacas de 100 euros".
Uy, muy bien.
Dos multas de 100 euros, ¿vale? Esto simplemente para que veáis que no me invento la historia. Bueno, podrían ser un ticket del súper, pero son dos multas.
Sí, sí. No, no, lo pone, lo pone.
Entonces, en todo esto que yo discutía con él, nos llegan a rodear a mi novia y yo cinco trabajadores del tren, que yo no sabía que había tanta gente en el tren.
El tren, incluso el maquinista estaba allí, no iba solo el tren.
Sí, iba solo.
Como de: "Venga al coche cuatro", el maquinista como de: "Bueno, mira, dejo esto puesto sobre el pedal y...".
Y para adelante.
Y dejo el libro este apoyado en el acelerador y suerte.
Sí, sí, acelerador. Que van con pedales como... claro, tú sigues pensando en coches, ¿no?
Claro. El embrague y el cambio de marchas, ¿no?
Sí, sí. Hay una ignorancia aquí en el mundo de los trenes.
Es que tú también, sabiendo cómo es el tren, son sus únicos amigos.
Bueno, entonces, ¿qué?
Entonces, en ese momento ya mi única arma que me queda es el humor para intentar sobrevivir esto, ¿no?
Estaba jodido.
Entonces, sí. Entonces les miro a los cinco y digo, les digo: "Bueno, no hacía falta que vinieseis cinco, yo creo que si me pongo violento con tres podéis". Nadie se ríe. Y miro a mi novia a ver si ella me apoya, y mi novia reaccionó así como...
Estás tú solo en esto.
"Para hacer esto mejor no hagas nada".
Con 50 euros en la mano ya, ya, eh, pago mi parte, pago mi parte.
Yo creía que me dolía lo de la multa, mucho menos que ver en los ojos de tu mujer cómo te pierde el respeto para siempre. Como mira y dice: "Guau, tío, esta es la persona que me tiene que cuidar". Lo peor de todo, llegamos a la siguiente parada, y cuando vuelve a arrancar el tren, el revisor que había venido a joderme, por megafonía dice: "Os lo prometo, se acaba de colar un ladrón en el tren. Vigilad vuestras pertenencias, si os roban, es vuestra responsabilidad".
Pero si habían 27 personas.
¿Dónde está ahora el police du tren, no? ¿Dónde está ahora?
Conoce al ladrón, además, que ha subido. Es como: "¿Es este?".
Claro, aquí hay un ladrón. No, no, yo solo me encargo de infracciones de Interrail, yo no hago esto. ¿De qué vas, tío?
Es que...
Hablan como el reloj de la Bella y la Bestia.
Sí, porque tu imitación del francés era perfecta, cabrón. Entonces...
¿Has pagado esta multa?
Lo que pasó fue que perdimos el transbordo, llegamos... Bueno, el tren de Renfe, obviamente, se paró, tuvimos que cambiar de tren, que me dieron ganas de pillar al policía de tren y decirle: "¿Ves lo que te digo?". Llegamos diez horas tarde a Barcelona, diez horas tarde.
Ah, wow.
Como un viaje en Renfe normal, ¿no?
Sí, sí, sí.
Y entonces mi novia llama a mi suegra y le contamos toda la historia y dice: "Joder, pues yo hoy he tenido también lío porque la propietaria de la casa, yo la había pillado para una persona y se ha enterado que vinimos tres y me quiere echar de la casa, no sé qué". Y fue como: "No, tendríamos que haber mirado el eclipse, claramente. Estamos todos maldecidos".
Aplauso, por favor, para la reina de Adri Romeo. Pues me hace mucha ilusión que hayas venido maldecido aquí. ¿Qué te ha costado la multa al final?
La multa la reclamé, os lo voy a leer rápidamente. Reclamé la multa explicando todo esto perfecto y acabé con... es que acabé con esto, ¿eh? Recurro ambas multas apelando a la buena fe y la comprensión de alguna persona justa y sensata.
Pero tú qué, Martin Luther King? Martin Luther King enviando un mail a la administración de trenes, ¿no?
Tanto mi novia como yo viajamos cada año a Francia porque somos amantes del país y del lema "Liberté, Égalité y Fraternité".
No me lo creo, no me lo creo.
Sí, que tristemente no se aplicó ayer en vuestro tren Intercity 4657.
Pero, ¿qué me estás contando?
¿Creéis que funcionó? Qué poca fe. Dos semanas después. Estimado señor Romeo, le escribo en respuesta a su carta relativa al informe de infracción de la policía de transporte ferroviario en el tren 4657. Me complace que le guste tanto nuestro país, sin embargo.
Pero.
Sin embargo. No, pero no, se nota que no trabajas en administración. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que la infracción quedó claramente demostrada y que los argumentos presentados no modifican la resolución de este caso para proceder al pago. Pulse este enlace.
¿Cuánto?
200 euros, 200 euros.
Ah, porque no la pagabas al momento.
Claro, 200 euros.
¿Cada uno?
No, 100 cada uno, o sea, 200 en total.
Y tu dignidad.
Y la humillación.
La humillación. Pero bueno, me alegro de que Francia, después de tres siglos o no sé cuándo, por fin gane una guerra. Enhorabuena. Habéis perdido el respeto del único español que aún os quería. Así que enhorabuena.
Aplauso, por favor.
Gracias.
Gracias por tu lucha.
Gracias, compañero.
Gracias.
Francia no.
¿Te sigue gustando Francia?
El año que viene estuve a punto de cambiar de país, pero creo que voy a ir a Francia por la venganza.
A mirar el sol.
Venga, va, va.
Vamos con la gente a ver qué nos cuentan esta noche.
Vamos con la gente.
Venga. Primera ruina del público de esta noche.
Primera persona.
Es.
Isabel Martín.
Aplauso para Isabel.
Aplauso.
Isabel, bienvenida. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Muchas gracias por venir, Isabel. ¿Qué tal? Ay, hola, ¿qué tal?
Muchas gracias a ti. A mí no me ha dado besos.
¿Cómo estás, Isabel? Isabel, qué ilusión conocerte.
¿Qué? Uy, el capullo de mi hijo.
El capullo de mi hijo.
Esa es tu ruina, ¿no?
¿Has venido con él?
Tengo varias ruinas, sí.
Tengo varias ruinas, quieres decir tienes varios hijos?
Sí, varios.
Y te ha apuntado tu hijo.
Sí, me ha apuntado mi hijo, sí.
¿Qué edad tiene tu hijo?
35.
No es único. Hay una edad que ya dejas de contar, ¿no?
35, sí.
¿De dónde eres, Isabel?
Bueno, yo soy de Granada, pero vivo aquí en Barcelona hace muchísimos años.
Muy bien.
De Now Barris, en concreto.
Now Barris, fantástico.
Vizca Now Barris.
¿Y a qué te dedicas, Isabel?
Ay, ya estoy jubilada.
Ah, muy bien.
Sí, a vivir bien.
A vivir bien.
A vivir bien, claro que sí.
Eso es. Muy bien, muy bien.
Tranquilo, tranquilo.
Perfecto, pues nada, cuentan.
Hoy tenemos una pregunta.
Guau.
Si es que no sé.
Me encantan las preguntas, venga.
Ves.
Por favor, que íbamos muy bien.
Para la gente como tú, Isabel, hago esta sección. Nos la envía Hugo Minola, que.
Hugo.
A ver, a ver.
Guau, se la han colado.
Está metido lo clarísima.
Hugo Minola, esto no es verdad.
No, pero no me he dado cuenta. Pero a ver. Pero se puede llamar Minola de apellido, ¿no?
Sí, de los Minola de Boston.
A ti lo que te rasca es el nombre, no el apellido.
No.
Pero lo tiene de nombre de Instagram, no creo.
Ah, pues sí, claro, entonces se llama así.
Bueno, joder.
Venga, Hugo Minola, a ver.
El señor Minola, el señor Minola, se ha puesto en contacto con nosotros y dice: "Pregunta para el público de la ruina. ¿Cada cuánto cambias el estropajo de fregar los platos?".
Ostras.
Buena pregunta.
Ha habido gritos de terror entre la gente.
Ah, es que eso depende, yo qué sé. Bueno, ahora lo cambio menos porque tengo lavavajillas y entonces me puedo hacer las uñas de porcelana y cambio menos el estropajo.
Ah, claro.
El lavavajillas trabaja por mí.
Muy bien, muy bien.
Pues lavavajillas.
Pues lavavajillas y uñas de porcelana.
Entonces dura más el estropajo, ¿no? Si tienes el lavavajillas.
Es una buena respuesta.
Y si fregas poco, pues también dura bastante.
Claro. Tomás, por ejemplo, tiene al que le venía con el piso de estropajo, ¿no?
El otro día la veo y resulta que hay que quitar el plástico para limpiarlo. Está puesto aún.
Bueno, cuéntanos tu ruina, Isabel.
Vamos a ver, ¿por dónde empiezo? Yo tenía visita en San Pablo, en concreto aquí en.
¿En dónde?
En San Pablo, en el hospital de San Pablo.
Ah, vale, vale. Sí, sí, sí. En el hospital, sí.
Tenía visita médica.
Médica, claro.
A las 9:30 o así de la mañana dejaba a mi hija al colegio y iba con coche. Y bueno, fui a aparcar al aparcamiento. Aparcaba en la calle, era zona azul y aparcaba en la calle. Pero en aquel tiempo estaban poniendo zona verde y los vecinos estaban un poquito rebotados.
Vale. ¿Qué quieres decir? Que la estaban poniendo en la zona? Como que tú los veías pintar y tú.
No, no, no.
Ah, es como de: "Yo calculo que aquí no llegarán en una mañana", ¿no?
Zona azul. Zona azul para aparcar. Aparcaba en el parking, pero era mucho más cara la zona azul y además más fácil, ¿no? Y bueno, que estaban poniendo zona verde y bueno, muchas manifestaciones, la gente no quería la zona verde porque los vecinos siempre habían aparcado.
Gratis.
Gratis en la calle. Exacto, no querían zona verde. Y había parquímetro.
Sí, sí, claro.
Pues yo estaba acostumbrada a ir al parquímetro, perdón. Ir al parquímetro, ponía el dinero y ya está, ¿no? Calculaba el tiempo y me iba a la visita médica. Bueno, pues ese día llego, el parquímetro, estaba lloviendo, hacía mal día. Llego al parquímetro, echo el dinero y no me da ticket.
No marca.
No me da ticket, no me da ticket.
Hostia.
Entonces, claro, le pico y no se oye nada.
No hacía ruido la máquina, ¿no?
¿Eh?
No hacía ruido ni hacía nada.
No hacía ruido la máquina, no hacía nada, ¿no? Y como si estuviera fuera de servicio, cuando a veces una máquina no funciona o que tú no haces saber funcionar o lo que sea, ¿no? Le echo el dinero. Total, que le doy a anular al ticket, porque si no hace ruido o que me devuelvan mi pasta, le doy a anular al ticket y no oigo nada. Pero levanto la pestañita y, oh, oh, sorpresa. No oía nada porque había una mierda de perro metida.
Pero, ¿dónde estaba la mierda de perro?
Donde caen las monedas. ¿Sabes cuando anulas el ticket y caen las monedas? Pues.
Guau.
Y estaban mis dos euros, mi otro euro y otros dos o tres euros más de otra persona que los dejaría allí, digo yo.
Ahí se ve cuán mal vas de pasta, ¿no?
Problema que hay.
¿Lo pillo o no?
Claro, no se oía nada porque la mierda amortiguaba el ruido de la caída.
Es que era como una mierda crocanti de.
Sí, sí, llena de monedas.
De monedas, ¿no?
Claro, los vecinos estaban cabreados y entonces lo que hacían era la caca del perro la metían allí para que.
Ah, claro, yo pensaba.
No, no, no, el perro no cagó.
Digo, no había pipicanes en la zona de.
No, no, no.
Los vecinos. Y del uno al diez, ¿cuán convencida estás de que era de perro?
Ojo, porque la reacción de Isabel.
No sé, nunca pensé que fuese de otra caca.
Otra caca, ¿eh? Caca de caca.
Caca de otra variedad.
Claro, no, era de otra variedad.
Otra variedad de caca, no.
No sé, pues dinero.
Porque es lo más fácil, ¿no? Cuando vas a la calle con el perro.
¿Cuán cabreados estaban los vecinos?
Muy cabreados, muy cabreados.
¿Tanto como para cagarse en la mano y ponerlo dentro de la máquina?
No lo sé.
No lo sabemos, claro.
No lo sé, pero bueno, que yo estaba llena de caca y mi dinero estaba ahí encima.
¿Y renunciaste al dinero entonces?
Sí, una porra, qué va.
Ya eres catalana, ya es.
No, no.
¿Cómo que qué va?
Es que tenía propina porque estaban mis tres euros y dos o tres euros más.
Hostia, qué fuerte.
Yo, perdona, yo hasta me había tocado dinero, ¿cómo le va a dejar allí?
El mejor día de mi vida, estoy teniendo suerte hoy.
Claro.
Yo pensaba que la ruina era no poder recuperar mi dinero, pero ya veo que no.
No, no, no. La ruina fue encontrarme el pastel y tener que coger el dinero, porque lo tenía muy claro, yo el dinero lo iba a coger. Lo que pasa es que.
¿Cómo lo cogiste?
No sé.
No sé.
No sé si lo sabes.
No sé, sí, claro que lo sé.
Bueno, y.
A ver, directamente con la mano no quería.
Ah, vale, entonces.
Busqué alrededor a ver si había algo que me pudiera ayudar y no había, porque no había, era tierra, no había. Y claro, busqué un pañuelo, un pañuelo de papel y intenté cogerlo con el pañuelo, era imposible porque no te traía solo el dinero.
Claro, venía con suelto.
Venía el dinero.
Era un poco humus, ¿no?
Era complicado, sí, era complicado.
Pero bueno, ahí te quedaste tú.
Entonces, al final, ¿cuánto dinero recaudaste?
Pues creo que eran seis euros, cinco o seis euros. Tres eran míos, tres eran míos.
Bueno, son, ¿eh? Muy bien, ¿no?
Igual eran los seis euros que le faltaban para el lavavajillas.
Para el estropajo.
Oye, pues ahora me da la suerte.
En esa época no llevabas estas uñas, ¿no?
No, desde luego que no.
Las llevaba de color marrón.
Más o menos.
¿Te manchaste mucho?
Sí.
Sí, ¿eh?
Para que me entiendan. Oye, pero es un buen método para dejar de morderse las uñas también, ¿eh?
¿Te dijeron algo en la consulta cuando llegaste allí?
No, no, no, no, no. Fui precavida. Antes de ir a la consulta, fui al lavabo y me lavé bien las manos con bastante asco. La verdad es que me dio bastante asco. Pero yo el dinero no estaba dispuesta a renunciar.
Si te pasase hoy, ¿volverías a hacerlo?
Sí.
Claro que sí.
¿Por qué no?
Sí, sí, sí. Este es el tipo de gente que queremos en la ruina, Isabel.
Claro que sí.
Gente que no pide perdón.
A ver, hay más escrúpulos, cosas más.
Te digo una cosa, tú con la policía de tren, a ti no te habrían multado.
A mí no me multan, vamos.
Muchas gracias por tu ruina.
Muchas gracias.
Vamos, Isabel. Ahora entiendo la cara que ha hecho cuando tú has dicho si estabas segura de si eran de perro, que le ha cambiado la cara, es porque, claro, yo ahí no sabíamos aún que había recuperado el dinero.
Claro, claro.
Espero que sí.
Sí, sí.
Ay, qué más, qué más.
Es que claro, ahora queda feo decirlo en cámara.
Algún día tendremos una mierda de perro dentro, veremos esa pequeña sorpresa. Siguiente ruina es la de Candela García Mir. Aplauso para Candela. Candela, bienvenida. Gracias por estar aquí, Candela.
¿Qué tal, Candela? ¿Cómo estás?
Hola.
Hola.
Hola, Candela.
¿Te has apuntado tú o te han apuntado?
Me han apuntado mis amigas.
¿También? Estamos en ruinas a traición.
Lo he detectado por cómo han gritado.
¿De qué corte?
Me enteré ayer, me dijeron: "A lo mejor subes".
Ah, sí, ya te dijeron como de: "Te hemos apuntado". ¿De qué conoces a tus amigas?
Del pueblo, de toda la vida.
Ah, ¿de qué pueblo?
De Valencia, de Museros.
Ah, muy bien, de acuerdo.
Venimos de Valencia.
Véndenos un poco más de.
Guía turística.
Exacto.
¿Hay algo para comer típico o unas celebraciones especiales?
Museos.
La paella, ¿no? De Valencia, la paella.
Claro.
¿Qué distingue a tu pueblo del resto de pueblos? ¿Qué tiene?
Nada.
Pues eso es lo que distingue, claro.
Claro, claro.
¿A qué te dedicas?
Soy profesora.
Ah, muy bien.
Trabajo en Irlanda.
¿En?
En Irlanda.
¿En Irlanda?
Oh, y claro.
O sea, que eres buena. He venido porque estamos aquí pasando el puente.
Ah, muy bien. Pues muchas gracias por visitarnos.
Pero en Irlanda se celebra el Día de la Hispanidad?
No, mañana trabajo.
Ah, vale, vale.
Tengo el vuelo esta noche.
¿Qué me dices?
Esta noche te.
O sea, si.
Bueno, mañana a las 5:00 de la mañana.
Ah, vale.
Esta noche.
Si el show se alarga mucho, a lo mejor, pero claro, no creo que estemos aquí a las 5:00 de la mañana.
¿De qué eres profesora?
De infantil.
Vale, un poco de todo.
Sí, general, sí.
Vale, vale.
Muy bien.
Y cada cuánto cambias? Cada cuánto cambias? Pregunta Hugo Minola. El estropajo, ¿cada cuánto?
Yo creo que cada semana.
¿Cada semana? Irlanda es otra movida.
Estoy enfadada, ¿eh?
No, pero.
Es que la gente está, los irlandeses se creen mejores que nosotros.
Cada semana.
Isabel se ha enfadado.
Hombre, no.
Hostia, muy bien, muy bien.
Es que se ensucia mucho, ¿no?
¿Cuánta gente vive en tu piso?
Somos cuatro.
Ah, bueno, claro, puede ser, puede ser.
Vale, vale.
Viendo con qué regularidad cambias el estropajo, tú la mierda no cogerías el dinero.
No.
Bueno, cuéntanos tu ruina, Candela.
A ver, yo como que he tenido un poco mala suerte en el amor y esas cosas, ¿no?
Bueno.
Entonces yo le decía a Dios: "Yo quiero un hombre que sea cristiano", ¿no? Porque yo, vale. Y entonces.
Bueno, bueno, muy bien.
Yo estaba de fiesta y conocí a un chico.
Bien.
Y no sé cómo empezamos a hablar, no sé.
Gracias. Te debo una.
Empezamos a hablar y me dijo algo de misa. Yo dije: "Ah, mira, este chico va a misa". Estábamos en Irlanda y claro, yo no había ido a misa en Irlanda. Y dije: "Ah, pues a lo mejor es una señal, es este chico". Y entonces.
Pero esto, perdona, vamos a parar un momento.
A ver, a ver.
Porque no sé si es habitual que una conversación de discoteca empiece por la misa, ¿no?
No, no, no.
Nunca, ¿no? Claro.
Pues eso era una señal, claro, porque nunca.
Yo dije: "A lo mejor es este, ¿no? Es una señal".
Claro. ¿Cómo se llamaba? Jesus.
Bueno, prefiero no.
Jesus.
Prefiero decirlo.
Vale. Se mantiene en el anonimato.
Sí, anónimo.
Vale. Bueno, y tú dijiste: "Oye".
Y yo dije: "Uy, pues mira, este chico cristiano". Pues era el chico que he pedido o algo, yo qué.
Será el chico que he pedido, ¿no? Como si fuera por Wallapop.
Me ha llegado el pedido, sí, sí.
Sí, sí. La verdad es que es un abanico muy amplio, ¿no? Cristianos en el mundo, la verdad es que.
Hay muchos, ¿no?
Hay muchos.
Entonces.
Lo nota él, lo nota, ¿no? Desde Arabia lo nota que le han pedido, ¿no?
Bueno, no sé cómo yo dije: "Pues yo aquí nunca he ido a misa". No sé, el chico iba a misa todos los domingos. Y yo la verdad es que nunca había ido a misa en Irlanda. O sea, soy creyente, pero no voy.
No, no, tanto.
Entonces.
A lo mejor allí la misa, como conducir, pero empieza la señal de la cruz al revés, ¿no?
Claro.
Allí, claro.
Bueno, entonces el chico me dijo como: "Bueno, pues mañana voy a ir a misa". Yo dije: "Oh". Entonces yo entré a misa y un poco nerviosa, ¿no? En plan: "Yo qué hago aquí?".
¿Cómo que tú haces aquí? ¿Has pedido un hombre cristiano?
Sí, no, pero era como raro, ¿no?
Sí.
Era raro.
Porque había pasado algo entre los dos en la noche anterior?
No, no.
Nada. Vale, calma.
Hombre, hasta el matrimonio.
Oye, que es muy incorrecto preguntar esto.
Antes de ir a misa.
No, digo que antes de ir a misa.
Antes de ir a misa.
Quiero un hombre cristiano y me lo voy a follar antes de ir a misa. Por favor.
Bueno, bueno, yo qué sé.
Primero el cuerpo de Cristo, luego ya vosotros. Bueno, ¿entráis en misa?
Bueno, entramos en misa y yo empiezo a sudar unos calores. No sé, es que yo tengo mucho calor. O sea, soy calurosa. Y entonces empecé a sudar y digo: "Madre mía, que me va a dar aquí un bajón de tensión".
Ay, ay, ay.
Empieza la misa tal y yo empiezo a ver. Eso que cuando te mareas, no sé si os habéis desmayado alguna vez, puntitos negros.
Sí.
Y estábamos en misa y yo: "Aguanta, Candela, no te vas a desmayar aquí". Entonces me empezó así como a abanicar con él las lecturas y estás de misa.
Sí, sí, con las canciones.
Y yo estaba: "No, estoy bien, tranquilo, estoy bien, estoy bien". Y me desmayé.
Hostia. En medio de la ceremonia.
De misa y con el chico este que yo no conocía de nada.
Y estaba hablando, el sacerdote estaba hablando.
Sí, sí, sí.
Y de repente tú.
Bueno, ya me senté, ¿no? Porque yo ya lo veía venir, me senté y me quedé así un poco.
Y te quedaste pajarico, sí.
Hola.
Y eso no lo viste como una señal de nada?
Yo dije: "Pues si no, no será este".
No será este.
No será este.
¿Le diste la culpa?
La culpa es suya.
Por un chaval que te estaba diciendo.
Sí, sí, era una señal.
¿Cuándo despertaste?
No, fue como rápido, en plan.
Vale, fue un desmayo rápido.
Fue.
Vale, vale, una cabezadita. Y luego no.
Una cabezadita en medio de misa, tío. En mi primera cita.
No se hace cabezaditas en medio de misa.
Y luego no.
Sí, seguimos quedando y tal, pero luego ya nada.
Se perdió la ilusión.
No funcionó.
No, no funcionó.
Él lo notó que te habías desmayado.
Sí, claro.
Lo notó hasta, vamos, hasta locura, ¿no?
Sí, sí.
¿Y cómo está yendo la búsqueda?
Mal.
¿Mal? Sí, en Irlanda no hay más chicos.
A ver.
A ver.
No está yendo bien.
A ver, me lo paso bien, pero no es el amor, ¿no?
Bueno, o sea, que has dejado el cristianismo atrás un poco. Aplauso por la ruina de Candela. Gracias, Candela.
Mucha suerte.
Avísanos, avísanos.
Madre mía.
Tomás, ¿tienes algún consejo para toda esta gente que nos está viendo, que está intentando buscar el amor, toda esa gente que va a misa?
Yo he pedido a Dios, he pedido a, por favor, a la que no funciona todo esto. A mí no me ha funcionado.
No. ¿Cómo? A ver si no hablas bien. ¿Cuándo hace que no vas a misa?
Uy, yo, la comunión.
¿La tuya?
La mía, claro.
¿La tuya fue la última?
Yo creo que sí.
Ah, muy bien.
Normal que no te hagan caso.
Claro.
Bueno, mira, ella tampoco nos han hecho mucho caso.
Ya, ya, bueno, bueno.
Yo, pero bueno, bueno, iba a decir algo muy incorrecto. Es la última vez que ligué la comunión con el cura también. No, no, no, no. No, no, no.
Cuidado.
Menos mal que no lo he dicho.
Cuidado, Tomás, iba a decir algo y lo dice a continuación, ¿no?
No, no.
Venga, va, siguiente ruina.
Venga, siguiente ruina. Siguiente ruina va a subir al escenario Ana Machado.
Aplauso para Ana.
Ahora sí.
Ana, bienvenida. Gracias por estar aquí. ¿Qué tal, Ana? Muchas gracias por venir a la ruina.
¿Cómo estás?
Gracias por hacerme bajar desde ahí arriba.
Hombre.
Muy amable.
Así nos ves cerca, así nos ves de cerca y nosotros te vemos de cerca a ti también.
Qué bien.
Que te has traído la chaqueta por si te coge frío.
Es que me ha cogido un calor que digo, ahí tenía frío.
No te desmayes, ¿eh?
Me he quitado el medio. Digo: "Me la quito ya porque para qué".
Acércate un pelín más el micro.
Si me desmayo, como la otra que, o sea.
Acércate un pelín más el micro.
Si te desmayas.
Si te desmayas, nosotros te asistiremos.
Claro.
Te abanicaremos así como.
Alguien sabe primeros auxilios.
Alguien del teatro.
Alguien sabrá, sí.
Alguien del teatro sabrá.
¿De dónde vienes, Ana?
De Martorell.
De Martorell.
Martorell.
Muy buenos peajes, muy buenos peajes.
Muy buenos.
¿Han quitado el peaje de Martorell?
Sí, lo han quitado, sí, sí.
¿Ya lo han quitado?
Sí.
Pero esa explanada sigue allí, ¿no?
¿Qué explanada?
La explanada del peaje que se hacía ancha, ¿no?
Sí, el ensanchamiento ese.
¿Y aquí no se puede hacer una plaza o algo?
En la autopista.
A ver.
Sí.
¿Para qué?
Para tomar algo.
Para beberte.
Hostia, qué conversación más de yo con mi padre, ¿no?
La podríamos tener con mi padre, esta conversación.
¿A qué te dedicas?
Soy profesora de inglés.
Profesora de inglés, very well.
Very good.
Very well.
Profesora de inglés.
Thank you.
¿Cuál es tu false friend favorito?
My false friend favorito. Es que no me gustan nada los false friends.
No, ¿por qué?
No, porque me cabreo en clase. Me equivoco.
Y uno muy guay que es constipated.
Eso sí. Este es muy chulo, ¿eh?
Que lo dices con los constipated.
Hay uno que es constipated, está muy bien.
Es estreñido, ¿no?
Sí.
Hay uno muy original que es diversión, con una flecha que todos nos hacemos una foto cuando vamos fuera.
En Londres, ¿eh?
En Londres, ¿no? Diversión.
Diversión.
Que es diversión. Es muy bueno este.
Es genial.
Sí, sí, sí. Y tú, ¿cada cuánto cambias el estropajo?
Yo, cada cuando lo vea asqueroso.
¿Y eso?
Eso viene a ser, pues mira, hoy lo he cambiado.
¿Hoy lo has cambiado?
Hoy he cambiado.
Domingo de estropajo.
Es una señal, señor.
Sí, sí.
Qué fuerte.
Eso le he tirado.
Ese momento que estrenas estropajo y dices: "Guau, llevo dos semanas ensuciando", ¿no?
Sí.
Hoy es el primer día que estoy limpiando.
Sí, sí.
Bueno, pues cuéntanos tu ruina.
Vale, es una ruina en la que yo participé, pero no me pasó directamente, le pasó a mi padre.
Vale, muy bien.
La ruina, resumen cortito para poner en situación.
Sí.
Mi padre, unos 80, 70 y algo, 80.
Yo, 80, 80.
Ah, pues sí, aproximadamente. Entonces me llama un día al trabajo y me dice: "Ay, ay, lo que me ha pasado". Digo: "Nena, que me ha ido al médico y me ha dicho que tengo un aneurisma que me puedo morir en cualquier momento y encima tengo un cáncer en la vejiga, me puedo morir en el siguiente momento si no me mata el aneurisma". Madre mía, de verdad.
Te ha dado para recibir en el trabajo, ¿eh?
Oye, de verdad.
¿Y tú qué tal?
No, no, llorando él y todo.
¿Qué tal?
Una persona súper fuerte, llorando él y todo.
Claro.
Han dicho que se va a morir dos veces.
Claro.
Y se pone a llorar.
Y el drama queen, pues se pone a llorar.
Sí. Lo llevaba fatal. Bueno, pues nada.
Lo llevaba fatal.
Fatal.
¿Tú?
Fatal.
Tú, por lo que veo, contestaste: "Tengo mucho trabajo", ¿no?
No, te llamo luego. Te llamo luego si estoy en clase. Hombre, estoy en clase.
Aquí se acaba el túnel, papá, y no me quejo.
Estoy en clase, no pasa nada. Total que vamos a un médico, el del aneurisma, y dice: "Esto no es nada, el aneurisma este".
¿El médico le dice esto?
Nada, nada. O sea, para que un aneurisma se ve que para que le hagan caso tiene que tener siete centímetros de grande, y el suyo eran tres. Dice: "Te ha quedado a siete".
Si te falta.
Pues nada, vamos al de la vejiga y le dice: "Uy, sí, esto es grande, esto es mal, esto, Juan, no lo voy a hacer muchas pruebas porque esto cuando ya tienes algo así, esto ya en tu edad, eso ya es cáncer". Total, llega el día de la operación. Entonces lo voy a buscar a las 8:00 de la mañana, porque tenía que ingresar. Y lo veo en el balcón con su bolsa colgando del brazo, chaqueta, febrero para salir, y me dice: "Nena, sube tú que yo no puedo abrir la puerta". Digo: "¿Cómo que no puedo subir la puerta?
¿Qué dices? ¿Tienes llaves?". Digo: "No". Metieron las llaves por la ventana. "Sube y ábreme la puerta que esto no se puede abrir". O sea, trolero. Digo: "Nada, subo".
No crees nada nunca tu padre, trolero.
No.
Subiré, papá, o acaso igual no eres mi padre.
Eres mi padre, claro. No, no, era. Total que entro, intento abrir la puerta, oye, de verdad, no giraba. O sea, estaba encallada, no podía.
Y ahí piensas de: "A ver si va a tener cáncer de verdad".
A ver si. Bueno, pues total que me dice: "Oye, vete corriendo al hospital, el hospital en Martorell, sabes dónde está".
Y que venga a operarme aquí.
Casi. Está en la zona de todos los colegios y los Mossos de Esquadra y no aparcas, o sea, ni de broma. Total que pensé yo: "Vete corriendo para allá". Yo súper cuqui. Veo mis taconcitos, lloviendo a cántaros, digo: "Tira para allá". Con tu paraguas y tal, voy corriendo para allá para decirles: "Espérense, que mi padre está encerrado en casa, ahora sale y ya venimos a operarlo".
Hostia, pero era un poco entretenlos, ¿no?
Era un poco.
Tú allí y no pasen a otro.
Sí.
El cáncer de después, que se espere.
Que se esperen. Pues nada, me dice la enfermera: "Oye, pues tienes que estar aquí antes de las 11:00, si no, ya le pasa el turno y hasta la próxima".
Claro.
Total, otra vez para arriba a mi casa y veo pasar un coche de la policía. Y entonces me baja la ventana y ella me dice, nos conocemos, con el de la poli, me dice: "Oye, Ana, ¿tu padre es Juan Machado?". Digo: "Sí". "Pues nos ha llamado". "¿Por qué?". "Pues se encierra en su casa". "Sí, pues vamos para allá". Pues nada, nos vamos y nos encontramos allí. Llegamos allí, "Juan, a ver, apártese de la puerta que la echamos abajo". La puerta blindada me la echaron abajo con la pasta que me ha costado, ni de broma, tío.
Esto lo decía tu padre.
Él desde la otra puerta, apuntas y apoyando, no me tiras la puerta. O sea, ni de broma. No, no, no, no. Total, empiezo a decir, yo digo, claro, ahí no salíamos del tema, digo: "Bueno, hagamos algo porque él no sale, no podemos entrar, algo habrá que hacer".
Bomberos y escalera desde la terraza.
Eso dije yo, digo: "Llamad a los bomberos". Y como aquí los gatitos de las películas americanas, no van bombero con escalerita y rescata al gato.
Tal cual.
Pues baja mi padre.
Y que no es mi padre un gato también en cierta manera.
Digo: "Igual que bajas al gatito, baja a Juan", yo qué sé.
Claro, ¿no?
Total.
Muy bien pensado. Llamas, llamaste?
No, llamo a mi padre y luego llamo al de la ambulancia, a los policías, llamaron dos. Llamada: "Hola, que mira, tenemos un señor aquí colgado". Pues nada, viene un coche de bomberos.
¿Colgado?
En el balcón.
¿Ahora sí se colgó por fuera?
Estaba en la calle todavía esperando a ver qué pasaba. Pues nada, que llega un primer coche de bomberos. Entonces estamos en la calle de mis padres. En la calle de mis padres había, pues nada, es de una sola dirección. Ya tienes el cocharraco de la poli, perdón, el coche grande de la poli y llega un coche de bomberos. Y se planta ahí en medio. Y entonces, pues suben también bomberos con hacha. "Juan, apártese de la puerta que le tiramos la puerta". Y Juan: "Ni de broma, vamos".
La puerta no, por el balcón me rescatáis.
No, no me voy a apartar. O salgo por el balcón o nada. Llamamos, yo no.
O salgo por el balcón o nada.
O me mata este cáncer, pero aquí.
No salgo. Viene el coche, ya tenemos el coche de la poli, un coche de bomberos tamaño mediano, y luego viene el cocharraco aquel de bomberos con la escalera atravesado en la calle.
¿Qué altura es? ¿Qué piso es?
Segundo piso, ¿verdad? Suben bomberos con el cestito, ese de la escalera, lo rescatan, lo meten en la cestita, me lo bajan y me lo llevo.
Me lo bajan.
Y me lo llevo al hospital, 11:00 menos cuarto, a las 11:00 menos cinco, lo chuto en la puerta.
¿Lo chutas?
Claro. "Vete y aparca tú, ¿sabes? Luego allí que no se puede aparcar".
Ah, bueno, que tú te fuiste, tú ni te.
Hombre, claro, claro, lo dejaste en la puerta como derrapando.
"Bájate que ya voy". Y entonces, que te vayan operando que vengo. Total que.
Sois una familia funcional, no estáis para tonterías.
Estamos para hostias.
A mí me parece de puta madre.
No estamos para hostias.
Venga, va. Baja que te están esperando esta gente.
Baja. Pues total, que me dicen: "A la 1:00 ya estará tu padre fuera". Pues empiezo a hacer gestiones, llevarle comida a mi madre que había cocinado, todo esto sin coche porque pensé ya que se ha aparcado, conseguí aparcar. Digo: "Ni se te ocurra moverlo".
Pero cómo tu madre, ¿dónde estaba tu madre?
Ah, mi madre en casa con mi padre encerrada en la puerta. O sea, se quedó encerrada.
Ah, bueno, claro.
¿Y ha aparecido tu madre? Claro, tu madre está allí presente mirando toda la escena, ¿no?
Sí.
Desde dentro.
Desde dentro.
Y tu madre seguía encerrada.
Encerradísima, sí, sí. Ya no podía salir, de ninguna manera.
Y no aprovechasteis para subirle un tupper con el.
A eso iba, a buscarle un tupper. No, con el bombero no, porque no teníamos el material para.
Claro, claro.
Y un cerrajero.
Claro, un cerrajero.
Ya habíamos llamado a un cerrajero, entonces cuando un rollo. Lo del cerrajero es que si no lo haces muy largo, pero también tuvo un rato de cerrajero ahí. Ya estamos, corre, que son las 1:00 menos cuarto, a ver a tu padre a recogerlo. Vale, pues me siento en urgencias a esperar que salga. La 1:00, 1:15, van saliendo, se va yendo gente. Mi padre no sale, la 1:30, las 2:00, las 2:30, a las 3:00 digo: "Hostia, me estoy muriendo de hambre aquí".
No, no, es que lo estabas pasando fatal tú, claro.
De verdad, ¿eh? Aquí no queda.
Me van a tener que ingresar a mí al final de la pelea que estoy pasando, ¿no?
Esto qué es? Nada, no hay nadie.
Esto qué es?
Pero es que no quedaba nadie. Entonces digo: "Soy la única que queda aquí? Mi padre se ha ido a la 1:00. Todo el mundo debe comer y yo no? ¿Qué es esto?". Total que llamo a la puerta de urgencias, viene una enfermera y le digo: "Oye, mi padre está por dentro". Dice: "¿Tú crees que yo conozco a todo el mundo aquí dentro?". Hay alguien, yo qué sé, que.
Esa simpatía.
Tienen un tacto a veces que da gusto.
O cariño. Pero bueno, es igual. Total que ya digo: "Algo pasa". Salgo y empieza a sonarme el teléfono, muchas llamadas perdidas, y digo: "Coño, Juan, Juan, Juan, Juan, Juan, Pepita, mi madre, Juan, Juan, Juan". Digo: "Juan llamándome por teléfono?".
Claro. Ahí estoy, que ha pasado algo con la puerta.
Pues nada. Le digo: "Juan, ¿dónde estás?". Dice: "¿Dónde estás tú? Que yo estoy en la habitación". Digo: "¿Pero dónde has salido? Si yo estaba esperando para que salieras". "Pues no me han hecho nada". Digo: "¿Cómo que no te han hecho nada?". Me voy a la habitación y mi padre en pijama, digo: "¿Qué ha pasado?". "No, que me han dicho que han entrado con una camarita por la pilula, entonces han visto que no era un cáncer, que era una arruguita". ¿De qué toco los huevos?
Bueno, deberías de estar contenta.
No, mucho.
No, no.
Pero vaya. A ver, que me entienda. Claro que estaba contenta, pero llevábamos dos meses que mi padre, piensa que mi padre estaba un tiempo, era un de vecinos en la escalera, y una señora pasa y le dice: "No tienes buena cara, Juan", y se desmayó.
Pero la impresión que le dio.
Pensaba, claro, pensaba que tenía cáncer, y resulta que era una arruguita. Pues coño, haber hecho la pruebecita de la cámara antes.
Claro, y no habríamos llamado a los bomberos.
Nos la líamos tan gorda, ¿no?
Y tú no hubieses pasado hambre ese día.
Es que sobre todo.
Repartiendo tuppers y muerta de hambre. Yo seguía sin comer, ¿eh?
Ay, Dios.
Tremendo.
Bueno, pues muy bien al final.
Muy bien.
Sí.
La cuestión es que ahora estamos con el papel y digo: "Vale, pues te quito del pijama que nos vamos". Y dice una señora enfermera: "No, no, porque le han puesto una camarita por la pilula, entonces eso se encoge y no hacen pipí". Entonces lo que tiene que hacer ahora es pis. Pues a beber agua, me voy a comprar dos litros de agua, digo: "Hala, vete bebiendo agua, que.
Yo tengo el coche en doble fila.
Porque a todo esto mi padre: "Tengo un hambre que me muero de tal padre".
A ti, ¿no? Claro, pues si me dieras.
Yo lo entendía perfectamente. "Hostia, qué hambre tengo, qué hambre tengo, me tienen sin comer". 4:00 de la tarde ya. Digo: "Pues coño, bebe, bebe mucho y haz pis". Oye, no hacía pis, hacía gotitas. Y entonces le decía a la enfermera: "Hasta que no haga 200 mililitros de pipi todo seguido, no se puede ir". Pero daba tanto amorcilla con el hambre que tenía, y por favor quiero irme, por favor, yo quiero irme, que la enfermera cuando había hecho 100 con 37 pis, dice: "Ya tenemos bastante, vete a tu casa, vete para tu casa". ¿Qué pasó? 11:00 de la noche, nena, estoy fatal.
No podía hacer pis, la barriga inflamadísima.
Con dos litros de agua.
Con esos dos litros de agua, la cena, la merienda, porque luego ya se puso al día.
Claro.
Todo. Total. Sí, sí. Que llévame al hospital de urgencias y esto me duele un montón. Digo: "Otra". No, no, sí, sí, me lo llevo a urgencias. Y lo sondan, le ponen una sonda y salió contento. Porque pasó en una sonda con una bolsita, y entonces le decían: "Esto no te podemos dar más bolsitas, tiene que estar con la sonda tres días". Pero para economizar el pensó: "Coño, pues desconecto el tubito de la bolsa". Y entonces iba.
Dejando el camino para volverlo.
Rollo perrito, en cada árbol hacía psh, iba.
Aplauso, por favor, para la Ruina.
Muchísimas gracias.
Venga, va, vamos a más ruinas, más ruinas. Nos da tiempo a una más seguro.
Venga, venga.
Vamos.
Alejandro, Antón.
Claro que sí, hablas de Mar Alejandra.
Alejandra, bienvenida.
Alejandra, perdón.
Que te hemos cambiado.
Alejandra.
Ah, Mike.
¿Qué tal?
Bien, nerviosa.
Has pensado durante unos segundos: "Coño, ya es casualidad".
No, sí.
Que hay un Alejandro Antón, ¿no?
Es que es más, hay otro que se llama Alejandro y también es de Soria.
Ah, ¿sí?
Sí, yo soy de Soria.
Pero está aquí también?
No, no, no.
Ah, vale, vale, vale. Hay otro Alejandro Antón. O sea, sois.
Somos pocos en Soria, con lo cual.
Y no sois hermanos, como que vuestros padres de repente Alejandra y Alejandro, ¿no?
Les gustaba mucho el nombre, una excentricidad.
Y eres de Soria, entiendo.
Sí.
¿Y qué haces aquí? ¿Estás viviendo aquí?
Vivo en Girona.
Vives en Girona, muy bien. Pues oye, gracias por venir hasta aquí para ver el show. ¿A qué te dedicas?
Soy cocinera.
Cocinera, muy bien. Y.
Un aplauso a esa Ana que tiene hambre otra vez. Ah, cocíname algo.
Bueno, la primera ruina que tengo que contar es que llevo mucho escuchando vuestro show.
Gracias.
Y al principio yo solo escuchaba el podcast, pues cuando iba en el coche y así. Y me pasaba un poco que no sabía cuál era Ignacio y cuál era Tomás.
Sí.
Como un poco Andy y Lucas.
Muchas gracias.
Y quién es Andy y quién es Lucas? Es igual, es igual.
No vamos a jugar a eso.
Hasta que uno de los dos no se opere la nariz, no lo sabremos, ¿no?
No lo sabemos.
Bueno, y el estropajo, ¿qué?
El estropajo. Pues mira, vivo con gente también que se dedica al tema y pues es que las.
Claro, tú como cocinera.
Las neveras de los cocineros de las casas, os podéis imaginar, están vacías.
Ah, ¿sí? ¿Por qué?
Sí.
No cocináis en casa.
No lleváis trabajo a casa.
Demasiado trabajo. ¿Cómo llevaste los deberes?
Claro, en mi casa no hago chistes yo, claro.
Claro.
O también el hecho de vivir solo sería raro, ¿no?
Como mucho mal.
Ni los bomberos tampoco se llevan fuego a casa.
Exacto, con los gatos que rescatan. Vale, pero entonces no tienes ni siquiera estropajo.
Sí, sí, sí.
Ah, vale, vale.
Tengo cocineros, pero no tan guarros.
Pero te dura mucho porque no cocinas.
Bueno, di que lo puedes cambiar cada mes, yo creo.
Cada mes?
Sí.
Bueno, muy bien, de acuerdo.
Está bien.
Vale, sí, sí, yo no vengo a juzgar aquí.
No, no sé a qué viene esto, o sea, no sé qué vas a hacer con esto.
Pues Hugo Minola, la pregunta de Hugo Minola.
Claro, era Bart Simpson al teléfono, el que está escrito.
Hugo Minola, tú sabes que las gominolas están hechas de dinosaurio, ¿no?
¿Qué dices?
¿No? Algo así, ¿no? Como no son de petróleo.
Depende de dónde las compres, también te diré.
Claro, claro. No, son de petróleo, ¿no? ¿No? Quizá no, ¿eh? Quizá es una fake news que estoy difundiendo.
Pregúntale a Hugo.
Pregúntale a Hugo.
Experto en ello.
Cuéntanos, cuéntanos tu ruina, Andrea.
Pues fíjate que lo he estado consultando, tal, y bueno, pues mi ruina también va sobre misa.
¿Sobre misa?
Guau.
Hostia, qué bien.
Justo cuando ha salido la chica, digo: "Hostia, como salga yo". Perdón, mucha hostia.
Bueno, claro, claro, si nos ponemos si es.
No estamos en misa, puedes decir.
Sí, sí, aquí desde luego no hay ningún problema. Vale, vale, muy bien.
Vale. Bueno, pues en Soria.
Qué curioso, realmente, mucha casualidad, ¿no? Sí, sí, que habéis venido juntas, ¿no?
No, no, no, no.
Ah, vale, vale.
Bueno, total, que en Soria pues es muy tradicional, tal, cada uno va a su parroquia.
Sí.
Y pues mi familia íbamos a misa, hicimos la comunión, he ido más veces, alguna vez más a misa.
Vale. ¿Qué te han regalado? ¿Te regalaron algo por la comunión?
Sí, un juego de cocinitas también.
Un juego de cocinitas. Claro, vocacional, en este caso.
Sí, vocacional, sí. Bueno, en el caso.
Sí.
Que pues había monaguillos, ¿no? Yo con mi hermana y un par de familias más, éramos como seis, más o menos, monaguillos.
Seis monaguillos.
Tú también.
Sí, sí, yo era monaguilla.
Ah, vale.
Y el caso es que, bueno, pues te visten con como una sotana blanca, ¿no?
Sí.
Y bueno, pues haces lo típico, pues ayudas un poco, traes la bandejita de donde pone, pasas el pestillo, cosas de esas.
¿Alguna vez?
Ya no me acuerdo mucho.
¿Le pegaste un tiento al vino?
Ahora más de mayor, pero. Ahí empezó también, vocacional, vocacional. Y el caso es que, bueno, estábamos en el culmen de la eucaristía, ¿no? Que es cuando pues hacen lo del vino, el pan, bla, bla, bla.
La palabra también.
El culmen de la eucaristía, que claro, es el hit, ¿no?
Claro, es el clímax.
Es cuando tocan el golpe y viva la vida, ¿no? Que es como de aquí y de luego ya para abajo todo, ¿no?
Y el caso es que cuando pues está bendiciendo el cura, el pan, el vino, pues en mi parroquia lo que hacen los monaguillos es, pues si este es el altar, ¿no?
Vamos a hacer que esto sea el altar.
Sí, esto es el altar.
Sí.
Eso es, sí.
¿Quieres hacer de culto?
Es que además están las luces ahí.
Sí, sí, claro, está aquí Dios viéndonos. Vale, se pone a bendecir.
Y pues nosotros los monaguillos lo que hacíamos era escondernos debajo del altar.
Uy, uy, uy.
Cuidadito con el culmen, cuidadito con el culmen, cuidadito.
Y os poníais debajo del altar, pero por qué? ¿A qué motivo?
Y lo levantabais como.
No, el caso es que teníamos unas campanillas.
Ah.
Entonces, cuando bendice, pues clin, clin, clin, clin, clin, clin.
Desde abajo del esto.
Claro, entonces es como, pues está en el culmen y tú clin, clin, clin.
Ya se ha corrido.
Sí, pero estabais, ¿cuál es el objetivo de estar escondido debajo de la mesa?
Darle, pues no sé, como darle más énfasis.
Una fantasía, una fantasía.
Esto no lo taches.
Más místico, ¿no?
Más místico.
Y el caso es que pues ya te levantas y pues una de las chavalas se pisó la sotana. Al levantarse.
Vale.
Entonces se tropezó y se cogió de la sotana del cura.
Ay, hostia.
Guau.
Stripper por sorpresa.
Es que es de Benny Hill este.
Guau. Y de repente ves que tiene los pezones con piercings los dos, ¿no?
Como que tiene el cura tiene la marca del bikini.
Del moreno, ¿no?
Y bueno, pues justo claro, estaba en el pues así, y pues el cura pues como un poco.
Claro.
Claro, pero nosotros lo veíamos desde abajo y ya pues te empieza a entrar la risa tonta.
Claro, las campanas.
Claro, clin, clin, clin, clin, clin, clin, clin, clin, clín, clin, clin. También se me olvidó decir que era como pues casi Navidad y estaba la iglesia petadísima. Estábamos todos Soria ahí dentro.
Vale, perfecto.
Sí, sí.
Entonces, claro, ya empezamos a reírnos, yo con mi hermana, sabes de qué, te miras.
Sí, sí.
Como cuando en clase.
Sí, sí.
Y ya empieza la risa tonta.
Que no te tienes que reír y eso te hace más gracia.
Claro. Entonces, el problema, aparte de todo esto, es que en primera fila había una niña, ¿vale? Y el problema es que coincidió que el programa de Art Attack.
Sí, conocemos Teatro y Cruz.
Coincidió con que cambió el cabezón.
Sí.
Con la palmera.
¿Cómo que la palmera?
Era un personaje nuevo.
Yo no llegué a tantas temporadas más tarde.
Pues había una palmera que hablaba y hacía cosas de Art Attack. Vale, pues la niña llevaba un kiki.
Vale.
Que parecía la palmera de Art Attack.
Vale, vale.
Y ya pues jijí, jajá, entre lo de la sotana, el cura que casi se ahoga.
El mejor día de vuestra vida.
La niña de la palmera. Claro, ya mi hermana y yo jijí, jajá. Y en esto de que está dando la palabra el cura, nosotras ya atrás, descojonándonos vivas, ya se nos giró y nos dijo: "Cristina, Alejandra, si podéis abandonar la eucaristía, por favor".
¿Qué puede haber en el cristianismo?
Sí, nos habían dicho que se podía.
Me expulsaron del reino de los cielos, ya.
Claro, es que esto yo no sabía que era permitido, ¿eh?
Guau, claro.
Te echaron de misa.
Te echaron de misa.
Y tuviste que salir a la calle con la sotana.
No, la verdad que nos quedamos ahí en la sacristía, pues esperando a que se acabara la misa y pues ya luego el cura.
Es que ahí era el sermón, nunca me fui a casa.
Sí, nos pegó buen sermón, sí, sí.
Entrega la sotana y el rosario.
Y volviste.
Deja tus cuchillos y vete.
Exactamente.
Y volviste a sermonear ahí o fue el último?
No, ya se acabó ahí.
Ese fue el último.
Mi carrera duró poco.
Realmente, o sea, os echaron, os echaron.
Hostia.
Hola.
Claro, no eres creyente hoy en día.
Sí, ahora sí, pero ahora ya no participo tanto.
No, hombre, claro, pero no te dejan.
Aplauso, por favor, para la reina Alejandra.
Venga, va, que nos da tiempo a hacer una última. Ahora sí que sí, última ruina de esta noche en el Coliseum es la de.
Oriol Jiménez López.
Aplauso, por favor.
Oriol, bienvenido. Es nuestro de aquí.
¿Qué?
No te lo esperabas, te habían apuntado.
Me esperaba que no saliera.
Bueno, pues aquí estás, tiempo añadido.
Sí, sí, bienvenido, gracias por venir.
¿Dónde eres, Oriol?
Gracias. De Moncada.
De Moncada, muy bien, muy bien. No conozco Moncada.
Aquí al lado, la ciudad de Barcelona.
¿Y qué tal?
¿Hay muchas estaciones?
Sí.
De tren.
Y yo recomiendo no ir, la verdad.
¿Sí? ¿Por qué? ¿Por qué? No hay nada que hacer.
No hay nada que hacer.
Bueno, hombre, algo habrá, ¿no? ¿Hay alguna?
El kebab.
El kebab.
Ah, el kebab está muy bien.
Ah, el kebab de Moncada, el famoso kebab de Moncada.
Ahí se inventó.
Sí, sí, sí.
¿Y a qué te dedicas?
Soy químico.
Químico, muy bien.
¿Y qué haces?
¿Y qué?
¿Qué?
¿Qué química haces? Porque mi referente era Flippy.
Era una farmacéutica.
Era una farmacéutica.
Ah, muy bien, muy bien.
¿Y haces medicamentos?
No, yo me encargo de cuando se hacen los análisis, me entregan toda la documentación y pues me encargo de decir: "Está bien, no está bien".
Ah, eres de esos, ¿no? Está mal, hay que repetir.
No me gusta.
No me gusta.
Está bien, vale, vale. ¿Todo tipo de muestras te llegan?
No, sobre todo fármacos, o sea, todo medicamento para llevarlo al mercado.
Y entonces tú, claro, el estropajo, como químico que eres, sabrás la cantidad de gérmenes que se pueden llegar a acumular.
Sí.
¿No? Y entonces, ¿cada cuánto lo cambias?
Pues seguimos con el que llegó con la casa.
¿Sí? ¿Cuánto tiempo hace que vives en esa casa?
Un mes.
Un mes.
Ah, bueno, está bien.
Y tenemos lavavajillas.
Ah, bueno, bueno. Te has salvado, te has salvado porque si no es como de "buah".
Es de alquiler el piso porque igual no he usado muchos años antes, no lo uses, ¿eh?
Es de alquiler, pero no lo cambiaron antes de llegar. Está con el plastiquito.
Vale, vale, muy bien, muy bien. Bueno, cuéntanos, cuéntanos tu ruina.
A ver, para poner un poco de contexto, yo siempre que voy a la montaña tengo movimientos intestinales.
Ah, ¿sí?
¿Es el cambio de altura o?
Sí, lo que sea.
Las energías.
Sí, conecto con la naturaleza, siento su llamada.
Claro, muy bien.
Y le respondes, ¿no?
Sí, sí, claro. Y entonces, pues sabiendo esto, siempre llevo un paquete de Kleenex o un rollo de papel.
Hostia, un rollo de papel directamente.
Sí, sí.
O sea, no nos andamos con sutilezas ya, ¿eh?
No, no, por si acaso se va a mayores.
Igual vas demasiado al shawarma este, ¿eh?
¿A qué vas?
Vale.
Y ese día, pues estábamos por la montaña con mi pareja.
Sí.
Vale, y ella estaba resfriada.
Ah.
Entonces, claro.
Vaya combo, ¿eh?
Claro, iba tirando de mi.
De tu papel.
Claro, de mi papel, de mi reservorio. Claro, se fue complicando la cosa.
Claro.
Cada vez que se sonaba, tú apretabas más el culo, ¿no?
Yo, yo mierda aquí, no, no, no.
Se te iba complicando el trayecto a ti, ¿no?
Hostia.
No tendría que haber hecho mixto, joder. Y nada, ya estábamos llegando a la vuelta y yo.
Oh, ya habíais subido y bajado.
Claro, hemos subido, hemos bajado.
Tú ya estabas como.
Esto promete, esto promete.
Lo habré superado.
Y de repente noto la llamada.
Oh.
Claro, entonces, pues le digo: "Mira, me adelanto, busco algún spot así que esté bien", ¿vale? Y yo, pues.
Un spot.
Hago lo mío.
Es de cagar mucho cuando ya le llamas spot. Busco un spot de.
Y cuenta así como una entrada a una cueva, bastante acogedora.
Oh, en una cueva.
Está bien, está bien, está bien.
Acogedora, acogedora.
Sí, sí.
Inicialista 1500.
Está.
¿Y dónde vive ahora? ¿Es dónde vive?
Para entrar a vivir. Coliving, para entrar a hacer coliving.
Ya me gustaría.
Ya me gustaría. Y bueno, pues acabo con lo mío y tal, y empiezo a tirar del papel.
Sí.
Y no.
¿No había suficiente?
No.
Hostia, sí que había sido potente.
Sí, sí, había sido complicado.
Ah, sí, complicado.
Y además, a la que empiezo a escuchar unos pasos.
Oh, ¿de dentro de la cueva?
No, no, o sea, yo estaba como en la entrada de la puerta para verla pasar, en plan: "No, no te vayas".
Vale, vale, no me abandones aquí.
Y yo los patrones es por las rodillas.
Claro.
Y de repente es una pareja que no es mi pareja, es otra persona.
Ah, ¿qué tal? Buenas tardes.
Rápido, apurado, para arriba.
Claro. Oh, ¿subiste?
Claro, subí.
Claro, claro.
Cerrar sesión.
Claro, sin limpiar.
Claro.
Exacto.
Ahí está, ahí está el kit.
Ahí está el kit.
Ahí está el kit bien guardado. Y no me quedaba mi papel ni nada.
No, no.
Y pasaba la pareja, ya veo.
Y ahora veo que es todavía más, más.
Intentando disimular como pude.
Estaba aquí solo en una cueva y te saludo, hola, buenas tardes.
Sí, sí.
Sí, hemos quedado aquí.
Hemos quedado en la cueva.
Sí, sí.
Aparece luego mi pareja y le digo: "¿Tienes más papel?". Me dice: "Sí, pero es que es el de los mocos". Y yo: "Pero es que, mira". Y me dejó los pantalones y.
No estamos para ponernos finos.
Estaba mancha la cosa, la mano también manchada, o sea, el tema bastante.
Pero, ¿y se lo enseñaste a tu pareja? Mira lo que tengo aquí.
Bueno, claro, sí, transparencia ante todo.
Transparencia ante todo.
Y estaba el papel ya transparente. Yo, moco y papel, 150.
150 euros.
Moco y mierda, quería decir, moco y mierda junto.
150 euros, claro. ¿Y qué hiciste entonces?
Pues con el de los mocos, apañé como pude.
Claro.
Ella cómo estaba mientras sucedía esto? Como mirando, juzgando.
Bueno, por lo menos no podía oler, pues estaba resfriada.
Se lo estaba planteando, joder. O sea, con esto hay que convivir y estas cosas, ¿sabes?
Guau, claro, claro. Son cosas como de que realmente refuerzan la relación, ¿no?
Exacto, si se supera esto, ya puedes pasar cualquier.
Sí, sí, no, está ahí al mismo.
Está ahí, o sea, que.
Oye, está.
Ella sí que tiene un hombre cristiano.
Pero claro, estás en el primer piso, no te ha llamado la naturaleza ahí, no es una montaña, pero a partir de cuántos metros te cagas? Es lo que digo, que no sabe error, ¿no?
A partir de las tres horas de ruta.
De las tres horas de ruta.
Entonces ha sido fácil.
Vale, y entonces conseguiste limpiarte todo con lo que sea.
Sí, claro, y luego el apaño de la mano, pues hice lo que pude con el poco agüita que nos quedaba, como nos quedaba poca de ruta, pues.
Ya, ya.
Muy bien.
Conseguí limpiarlo y tal y bueno.
Esto la solución era poner unas monedas, y a lo mejor aparece ahí como era Isabel.
Así.
Aplauso, por favor, para la ruina de Oriol.
No sé si era el de la mano, pero.
No, pero sí está mañana.
Bueno, bueno, vamos a entregar premio, por favor. Un aplauso para todas las ruinas de esta noche, han estado muy bien. Muchas gracias a todos y a todas por vuestras historias. Vamos a repasarlas, Adri.
Venga.
Hemos empezado con Isabel, que no dejó perder los seis euros del parquímetro pese a tener mierda.
Presuntamente.
Presuntamente de perro.
Presuntamente.
Presuntamente de perro.
La pela es la pela.
Candela, en la primera cita en la iglesia desmayándose y entendiendo que eso era una señal de que no era el elegido. Después hemos conocido a Ana y las peripecias de su padre, una actitud vital envidiable.
La puerta está bien.
La puerta que está, exacto, esa puerta que quedó intacta, que era lo más importante. Después hemos conocido a Alejandra, echada del reino de los cielos por reír en misa.
Por culpa de la palmera.
Y hemos terminado con Oriol reaprovechando los pañuelos, que está muy bien, hay que reciclar, hay que reciclar. Y eso hicieron con su pareja. Estas son las ruinas de esta noche. Gracias a todos y a todas. Adri, ¿a quién le damos el premio?
A ver, todos y todas han sido concursantes, concursantes, de repente, ¿no?
Concursantes, sí, concursantes.
Concursantes, ¿por qué no?
Han sido gente maravillosa, pero creo que todos estaremos de acuerdo en que la ganadora de esta noche es Ana Machado.
Ana Machado.
Ana Machado, ganadora de la ruina.
Muy bien, muy bien.
Vamos a hacer bajar de nuevo. Te llevas el juego de la ruina. Te llevas también un mes gratis de Movistar Plus. Cuenta aquí con nosotros, Ana. Gracias a todos.
Siéntate.
Porque de hecho tienes dos premios más, ¿vale?
Oh, sí, a ver.
Este es el premio normal, digamos, que es para ponerlo en la puerta de, en esa puerta tan bonita, zona de pedos, advertencia, zona de pedos, entra bajo tu propio riesgo.
Me gusta.
Por si alguna vez, pues yo qué sé, vuelven a salpicar de caca, bueno, sea lo que sea.
Eso hace falta siempre.
Vale, siempre hace falta, ¿no? Y luego hay una cosa que es que estos ocho días estamos haciendo como, hombre, me levanto yo también.
Sí.
¿Sí?
Estamos de pie.
Estamos haciendo como cada día una cosa especial, una sorpresita.
Haremos, haremos, porque este es el primer show que se emite de Barcelona.
Exacto. ¿Qué haré? Yo ya estoy loco. No, vamos a hacer cada día, pues una cosa especial, una sorpresa, porque nos hace ilusión celebrar estos ocho días con vosotros. Y el premio extra que te llevas hoy.
Hoy es un premio, hemos querido hacer un premio un poco diferente y un poco loco.
Eh.
Que es que.
Vamos a hacerte una foto y si tú nos das tu permiso, se va a proyectar en Times Square.
Ah, ¿sí? Claro. ¿Te apetece?
Sí, claro que sí.
Venga, vamos a hacer eso.
Adri, venga.
Si quieres, puedes ponerte aquí y encendemos la luz y a lo mejor sale el público también de fondo, alguien sale detrás contigo. Mira, ponte, encendemos las luces, ponte, ponte, que te pondremos. Si saldrá toda esta gente de fondo.
Sin micro, ¿eh?
Claro.
Sí, sí.
Y esto lo proyectamos en Times Square.
Y ahora los que estáis viendo este capítulo lo estáis viendo ahora.
Claro.
En directo.
Y el resto, podéis saludar también a la cámara y salís de paso. Mira, ahí está.
Times Square.
Eh.
Pues ya está.
Ahora nos miramos y saldrá. Muchas gracias, un aplauso, por favor, para Ana, nuestra ganadora hoy. Un aplauso para Adri Romeo. Muchas gracias, amigos y amigas, gracias por venir.
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