En este episodio grabado en directo en Barcelona, Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes reciben a Petite Lorena, que repasa sus años de humor en fiestas de pueblos de Canarias, con anécdotas sobre camerinos en sacristías y actuaciones junto a un cerdo. Después, espectadores del público suben al escenario a contar sus propias ruinas: un bailarín con un casero búlgaro, un tatuaje hecho por un aficionado, un viaje a Senegal con un baobab sagrado, una cita dental con una homónima y una partida de escondite en casa de los abuelos.
Entre risas, el programa propone un formato de anécdotas personales y humor improvisado.
En este episodio Ignasi Taltavull, Tomàs Fuentes, Germán Lloria, Irene Colomer, Javier Castro, Julia Pilo, Natalia Vetter
Esta transcripción del episodio 331 de La Ruina con Petite Lorena se hizo con la tecnología que HappyScribe emplea en sus notas con IA, y recoge cada ruina del público.
Los anuncios de este audio no coinciden con el texto. Toca la frase que estás escuchando para seguirla.
Sincronizado: el texto sigue ahora el audio.
Hallo? Dein Rücken hier! Mir reicht's! Noch länger sitzen und ich streike!
Du kannst dir jetzt gut tun. Mit der App TK Coach sofort in Bewegung kommen.
Viel besser.
Auch für Nicht-TK-Kunden 4 Wochen kostenlos. Die Techniker. Immer besser. Für dich.
La Ruina, con Ignasi
Deltabull y Tomás Fuentes.
¡Muchas gracias, amigos y amigas de Barcelona! Bienvenidos a La Ruina. Tomás Fuentes, buenas noches.
Bona nit, Ignasi Deltabull. Mira, mira, mira, mira.
Ambiente.
Gente loca.
Muy impresionante.
Gente animada. No parecen catalanes.
De lo animados que están.
De lo animados que están.
¿No nos relacionas con la felicidad?
Bueno, es una felicidad más para dentro, ¿sabes? Para que no se gaste.
Es una... la gente está...
Para conservarla, ¿no? Sí, sí, ¿no? Un poquito de vez en cuando. Pero ya.
Pero ya.
No, pues no, no. Es que se acaba, tú.
Esta gente está aquí, está sonriente.
Qué bien, qué bien.
Y tú también estás sonriente.
Sí, porque estoy contento.
Ah, vale. Pensaba que era porque estás haciendo un tratamiento con...
¿Con qué? ¿Con qué?
Es que con una mano.
Ya, sí. Me dieron un euro.
Con Impres, ¿no? Yo pensaba que...
Ha quedado bien, ¿eh? Ha quedado natural, ¿eh?
Con Impres... yo pensaba... no, puede ser.
Sí, yo llevo.
La ortodoncia invisible con alineadores transparentes de Invisalign.
Eso es lo que llevo yo.
Claro. Son el proveedor número 1 de Invisalign en Europa.
Pues eso lo llevo, sí, sí. Me estás diciendo que sí.
Más de 500.000 pacientes tratados.
Muchos más. Pero si ya lo sé. Yo lo cogí por eso.
Sí, sí. No tienes que vivir en la clínica, porque te hacen el seguimiento por una app y haces casi todo desde casa.
Pero que soy yo el que lo... ya lo sé.
¿Qué más? ¿Qué más? Dilo tú, pues.
¿Qué más? Que está muy bien. Son muy cómodos.
Que se han adelantado al Pride.
Se han adelantado.
Ah, no vale hacer cómodo.
Me he adelantado. Al Pride.
Con descuentos de hasta 1.000 euros. Entra en la web smile2impres.com a pedir cita. Y el ganador o ganadora hoy de La Ruina se lleva un tratamiento con Impres por la cara.
¡Qué guapo!
¡Qué bien! Buen premio aquí con la caja, que se abre, tiene cosas.
¡Uy!
Tiene cosas. ¿Sabes qué bien?
Muy bien.
A ver si la sé guardar con una mano.
Muy bien. A ver si la sé guardar con una mano. Me pasa a mí cuando voy a...
Está quedando muy fino. Está quedando muy bien. Vamos a dar paso a nuestra invitada. Ha venido expresamente a Barcelona solo para estar con nosotros. Le damos paso, por favor. Recibamos con un fuerte aplauso a Petite Lorena!
¡Es aquí!
Bienvenida. Oye.
¿Quién marcha?
¿Qué marcha? Aquí, oye, por ser domingo.
Bueno, domingo... voy a reventar un poco con la... o sea, cuando suban el programa. Pero hoy es el día, no sé si lo han hecho por esto.
Sí.
Hoy es el día.
Por eso.
Internacional de la puta menopausia.
¡Ah, sí?!
Gracias. Gracias por traer a Menopáusicas a La Ruina.
Bueno, bueno.
Me gusta mucho.
Seis meses sin regla, tómalo. Bye bye, compresita.
Tú lo celebras como si te lo hubieran dedicado específicamente a ti en concreto.
Totalmente. Totalmente. Seis meses sin regla, es una cosa increíble.
Bueno, hay que celebrarlo todo.
Mujeres sin reglas, tías, la vamos a reventar.
Uy, uy, uy. Me ha dado miedo esta risa. Es que aquí no puedo opinar mucho. Yo a tope con lo que diga.
¿Y cómo lo sabías que era el Día Internacional? Yo no nunca sé qué día internacional es en general.
No, porque claro, porque yo como consumo mucha crema, mucha cosa, mucho... ¿sabes? Entonces te aparece en las fotos en todos.
Ah, es una excusa para que te vendan algo, ¿no?
Sí. Eva Hache y yo nos mandamos mensajes.
¿Y hay algún motivo por el que la primera menopausa fue un día como...? No, no, no. No tienes idea.
Ni idea. Lo que sé es que por lo menos, y lo digo de verdad, se está hablando de esto y estamos ahí porque no es una etapa fácil. Es complicada. Y aunque la llevamos con sentido del humor, es complicada y es como: "por fin estamos hablando de este tipo de cosas".
Totalmente.
Que ya está bien de hablar siempre de...
De nosotros.
De ustedes.
De nosotros.
No puede ser que estemos hablando de ustedes todos.
De acuerdo. Estoy de acuerdo totalmente. Estoy cansado ya de nosotros también. Yo también estoy cansado de nosotros.
Se nos invisi... ¡ay! ¡Irisa! Se nos invisaliza a los hombres blancos.
Por fin.
Por fin.
Bueno, Petite, muchas gracias por venir aquí a La Ruina. Está petándolo con tu gira. Si no habéis visto su show, por favor, id a verlo porque vale muchísimo la pena.
Muchas gracias.
O también ahora, hace poco, está en el Nido de Urracas, que grabaste unos minutos, que es divertidísimo también ese fragmento. Pero hoy vienes aquí a contar una ruina, ya sabes.
A tocar fondo.
Claro, a tocar fondo. Pero es que yo vengo de los bajos fondos.
¿Ah, sí?
Sí. Es decir, es que esto de que la estoy petando es que la estoy petando hace un año y poco. O sea, yo tengo 49 años, llevo 27 años dedicándome a la comedia. 27, son un montón, ¿eh?
Son un montón.
Y empecé a llenar un teatro, a llenar teatro, bueno, o a ir a actuar a teatro, hace un año y pico.
Bueno, pero es que es un rollo.
Ya, pero nunca había llenado un teatro. Yo no tengo ni idea. O sea, no tenía ni idea. Entonces ahora de repente verme... claro, ¿dónde he estado estos 27 años, no? ¿Dónde he estado actuando?
¿Dónde has estado?
Ahí. Por eso te digo que vengo de los bajos fondos.
Vale.
Entonces, cuando tú eres canaria, a mí nadie me conocía hace un año y pico en la península, y en Canarias sí, algunos me iban a ver, pues yo qué sé, ¿dónde actúas? Pues en una sala pequeña de 30, 35 personas, hamburgueserías, muchas. He hecho muchas hamburgueserías.
¿Ah, sí? ¿Hostia, hamburguesería? ¿Y se anunciaba que actuabas o la gente se encontraba que había show?
Hicimos monólogo, dos hamburguesas y un monólogo. Una cosa así.
Con el mismo precio, ¿eh?
Un menú. Menú Petite Lorena.
Un público brutal, ¿no? Bares, mucha gente borracha, muchos... o sea, un ambiente muy cabaré, ¿no?
Bien.
Pero en Canarias, donde hay un circuito importante de comedia, es en las plazas de los pueblos. O sea, las fiestas, las fiestas. Entonces yo vengo de todos estos años, los veintipico años de comedia, básicamente donde he actuado es en las festividades de todos los santos y vírgenes que te puedas imaginar. O sea, yo he actuado, por ejemplo, en fiestas de pueblo, esto de elección de la reina de la belleza, de fiestas, de festividades de vírgenes que para mí, que esa virgen, no existía. O sea, yo actué una vez en Tenerife, en las fiestas de la virgen de la Reempujada.
¿La Reempujada?
¿Qué virgen es esa? No existe. No existe. Pues ahí actué yo.
Y además, bueno, claro, la habían empujado dos veces mínimo.
La reina.
Claro, porque si no...
No, pero en serio, o sea, he actuado en sitios así. Entonces, tengo una... claro, tengo muchas anécdotas, pero la que he decidido contar es que, claro, tú no sabes lo que es un camerino. Yo no tengo ni idea de lo que es un camerino hasta el otro día. Entonces, cuando actúas en las fiestas de los pueblos, el camerino es la sacristía del cura del pueblo.
¡Oh!
¡Hostia! Allí tú tienes que prepararte para...
Claro, porque el escenario lo montan delante de la iglesia, entonces el cura cede la llave del espacio este para tú cambiarte allí.
Y te dice: "No abras este disco duro", te dice, ¿no? "Tú quédate allí y por lo que sea..."
Ni tocarlo. Ni tocarlo.
"Este ordenador no lo toques, que está descargando algo".
Total. Total, total. Entonces ese olor, ¿no? Estás allí, quedarte, o sea, cambiarte de ropa.
Ese olor, ese olor.
En un sitio así, es incómodo quedarte en bragas y sujetador allí, y es complicado.
Claro.
Es más como con aquellos santos mirándote, ¿no? Que además, sabes que a los santos les ponen como un ojito de cristal, así que parece que te están mirando para donde quiera que vas, parece que te están siguiendo.
Así como la Mona Lisa, ¿no? Que te sigue con la mirada así.
¡Hostia!
Incomodísimo, ¿no? Entonces, bueno, yo he estado en pueblos increíbles, ¿no? Y entonces una de las anécdotas que tengo es que yo estoy en una fiesta de estas, estoy en la sacristía, pintándomelos ahí en un pequeño espejito que tenía allí como antes de salir a actuar, y en el silencio de la sacristía escucho...
¡Oy!
¡Hostia!
Digo, esto hace 17 años, ¿eh? O 18. Oigo, digo, acabo de escuchar un cochino.
¿Cochino?
Digo, pero no puede ser. Entonces digo, no puede ser, sigo y.
No puede ser, sigo, ¿no? Claro.
Le digo a la de la comisión de fiestas, digo: "Mira, perdona, es que me parece que acabo de escuchar un cochino". Me dice: "Sí, lo tenemos ahí escondido en el baño, eso no sé nada". Es una cosita pequeña, chiquita.
Pero vamos a ver, el baño de la sacristía.
En el baño de la sacristía. Digo: "Pero vamos a ver, digo, ¿en qué pueblo estoy yo?", ¿sabes? Que tienen un cochino. Dice: "Bueno, esto es la fiesta mayor aquí, 17 años, prohibido ya".
Ya, uy, ese cerdo no va a acabar bien.
Dice: "Esto, bueno, esta es la fiesta mayor que tenemos aquí. Esto ahora lo embadurnamos en grasa, lo soltamos por el pueblo, y el que lo coja se lo lleva para su casa y lo cría este año".
¡Ah!
¿Lo cría?
Y me dice: "Pero tú tranquila, que tú actúas antes que el cochino".
Tú ves.
Dice: "Porque si soltamos el cochino primero, estás en la fiesta aquí que la gente no se te queda escuchando el monólogo". Digo: "Usted me está diciendo que yo soy telonera de un cochino". O sea que hay gente, hay gente que es telonera de Rosalía, y luego está Petite Lorena, que ha sido telonera de un cochino. Telolela.
Telolela. Es verdad que eso te baja los humos, ¿no? También como.
Te pone en tu sitio.
Te pone en tu sitio. Digo: "Guau, guau, bueno, hostia, yo me siento también un poco identificado en compartiendo camerino con un cerdo". Gratuito, ¿verdad?
¿Quién no ha compartido camerino con un cerdo?
Claro, también te digo que no eres telonero, compartes show con un cochino.
Es verdad, es verdad, es verdad.
¡Hostia! ¿Te quedaste para ver el espectáculo del cochino o no?
Pero bueno, es que de verdad, o sea, ya te digo, me han pasado cosas así. O sea, llevo muchos años actuando en situaciones surrealistas. Es que algún día me gustaría, digo, tengo que...
Hombre, claro.
O sea, una vez en unas fiestas del Carmen me asaron 100 kilos de sardinas a los pies del escenario.
Mientras tú actuabas? ¿Y te venía el humo?
Yo estaba actuando, el humo subiendo para arriba, dos señores sin camisa dándole vueltas a las sardinas allí, debajo, ese humo subiendo, que eso se te mete en el pelo, tú no te quitas el olor a sardinas del pelo, en semanas.
Estuvieron siguiendo gatos durante un mes, ¿no?
Sí, sí, sí, sí. Y entonces, bueno, y ese día me pasó una cosa increíble, porque claro, me fui a la pensión después con el olor a sardinas ese, me fui a la pensión de mala muerte, esa donde actuaba, y resulta que ese día yo había rodado una película dirigida por Antonia Sanjuán, donde tenía un papel, yo creo que lo hice bastante bien, medianamente relevante en la película, "Del lado del verano" se llama, y justo estaba saliendo, el día que yo actué en las fiestas del Carmen ese con las sardinas, estaba saliendo la película en televisión española.
Entonces digo, ¿cómo es la vida, no? Tú estás ahí.
Sí, un día estás aquí.
O sea, la estás petando aquí, ¿no? Y...
¡Hostia!
A las sardinas, ¿no? Esa es pura humildad, ¿no?
Con aroma de sardinas por la vida.
Entonces, cuando me iba a la pensión, abatida y triste, me suena el teléfono, descuelgo el teléfono y digo: "Sí", y escucho una voz de un tío que me dice: "Hola, soy Pedro Almodóvar".
¡No!
¡Hostia!
Bueno, sí.
Empaté una neurona con otra.
Está viendo la tele.
Digo, esto es que el tío está en su casa, en la cama, viendo la tele, me vio y dice: "Ya tenemos chica Almodóvar Canarias". Digo: "Por fin!" Hay que darlo en mi momento.
Y por teléfono no te puede oler a sardinas.
Efectivamente. Digo: "Se acabó estar aquí ya en sacristías de iglesia cambiándome". Digo: "Por fin ha llegado mi momento y esto va a cambiar para siempre". Digo: "Dime, Pedro".
Dime.
"Me pongo a tu disposición". Dice: "No, Pedro no, Pablo Almodóvar de la comisión de fiestas".
¡No!
"Para si te quieres llevar unas sardinas que sobraron kilos y kilos. Para que cenes algo en la pensión".
¿Y qué le dijiste? Sí, ¿no? Claro.
Yo no sé lo que dije. Ahora te digo que en 30 segundos viví el momento más álgido de mi carrera. Y a los 20 segundos caí en picado.
En picado.
Que me tuve que tomar dos orfidales para dormirme esa noche.
Aplausos para La Ruina de Petite Lorena, por favor.
¡Eh! Por favor.
Increíble.
Por favor.
¡Qué maravilla!
¡Hostia!
¡Hostia!
De los bajos fondos.
Es de... solo faltaba que como en las montañas rusas estas que te hicieran la foto cuando vas bajando, ¿no?
Pedro.
Pedro, llámame.
Pedro, llámala.
Pedro y llámame.
Vamos a conocer a gente, Petite, a ver quién nos ha venido a ver aquí en Barcelona.
Venga, vamos.
Venga.
Esto también va bien porque vas a ver que ahora viene gente mucho peor que tú, ¿eh?
Bueno. ¡Qué maravilla! Yo no estoy acostumbrada a esto, igualito a esto que la sacristía de un cura.
Bueno, y esto es el camerino, ¿eh?
Claro.
Estamos aquí. Venga, primera ruina del público esta noche es la que nos va a contar quién.
Germán Lloria.
Míralo, ya lo tenemos aquí. Un aplauso para Germán.
¡Vamos, Germán!
¿Lo tienes aquí?
¡Qué bonito!
¡Qué vitalidad, Germán! ¿Cómo estás?
¿Qué tal, tío?
Tu micro.
Germán.
Germán, ¿con qué energía has bajado?
Tío, eres como un personaje de animación, ¿no? Te veo como...
¿Total?
Como total.
Sí, como IA, un poco IA también.
Sí, sí, sí. Una juventud que me contagia y a la vez no sé estar a la altura. ¿Qué tal, Germán? ¿Cómo estás?
Es como de...
¿Todo bien?
Es como de una serie de Disney, ¿no? De campamento.
¿De dónde eres, Germán?
De Valencia.
De Valencia. Ah, amigo.
¡Hostia!
¡Aplauso!
Y vives aquí o has... ¿no vives aquí?
Hemos venido, está mi chica allá arriba.
¿Has venido para el show?
Ah, muy bien. Muchas gracias por venir hasta aquí.
Qué sorpresa.
De hecho, yo no tenía ni idea.
Ah, ¿no?
¡Hostia! Y de repente aquí estás con nosotros. Muy bien. Muchas gracias, joder.
¿A qué te dedicas?
¿A qué te dedicas?
Trabajo raro, bailarín de ballet clásico.
Lo sabía.
Ves, ves.
Lo sabía, lo sabía.
Ya, pero no lo has dicho.
Oye, lo acertamos, ¿no?
¡Guau! Bailarín de ballet clásico.
No ballet moderno.
Rosalía lo hace bien lo de que hace así.
No me preguntes.
No le preguntes, no le preguntes. Eso sí, normalmente sí.
Yo es que lo veo y veo increíbles. Todo el mundo dice que no, que no, que tal.
¿Y yo crees que puedo dar para...?
Bueno, habrá que hablar con el entrenador personal para que aumente la cantidad de...
Eh, si eso me pasa por preguntar. Eso me pasa por preguntar.
¿Y cuántos años llevas bailando? Porque tienes que empezar como muy pequeño o no.
Yo empecé tarde, yo empecé con 16.
Ah, bueno, muy bien.
Además, empezar con tres, pero ahí estoy.
Ya, bueno, no sé si es lo normal empezar con tres también, te digo.
Explotación infantil.
Claro, claro.
Un poquito.
Si no, muy adulta también.
¿Y dónde estás? ¿En alguna compañía en Valencia o algo?
No, aquí en España está complicado. Bueno, en Valencia estoy trabajando en la ópera, normalmente, allí en el Palau de les Arts, pero normalmente me voy fuera a bailar, que aquí hay poquita cosa.
¡Hostia! ¿A dónde vas, por ejemplo?
Pues me voy el día uno a Países Bálticos.
¡Hostia!
¡Lorena! Petite, yo pensaba que, claro, hablábamos de la sacristía, vamos a ver gente que está peor que tú y de repente bailarín internacional está mejor que nosotros tres.
Pero tío, o sea, ¿cómo?
Está viviendo el sueño de los tres. Germán.
Además, que te dan ganas como decir, como a nosotros, cuando se cuenta un chiste, te dan ganas de decir: "Baila, baila".
Ya, eso sí.
"Baile ahí a ver si se me sobe".
Se va a preguntar hacia el final de La Ruina cuando...
Bueno, Germán, la pregunta hoy que nos envía Lorena Burguete.
¿Burguete?
Burguete.
Burguete.
Nos envía: "Hola, Ignasi", que soy yo. Tengo una...
Gracias por aclarar.
No sé por qué he hecho este matiz, ¿no?
Está bien, yo es que a veces me confundo porque...
Sí, pero como no solo nos escuchas.
Es que solo nos escuchas.
No sabes qué cara tenemos, ¿no? Bueno, tengo una pregunta para el público: "Helado en tarrina o cucurucho?" Hoy es una u otra, ¿vale? Entonces tú empiezas la votación. ¿Es mejor el helado de tarrina o el helado de cucurucho, Germán?
Yo, partidario cucurucho.
Partidario cucurucho.
La gallina buena.
Claro.
Ojo, que hay violencia en el público.
¡Hostia!
Bueno, tampoco nos enfademos ahora, pero yo también quiero...
Un voto a cucurucho, muy bien.
Cuéntanos tu ruina, Germán.
Vale, tengo dos opciones.
¿Nos das un titular que sin spoiler?
O si no, yo voy a la más chunga, ¿eh? Si tengo que elegir yo.
Parapente.
Parapente o casero de alquiler.
Yo quiero que cuente lo peor.
Pues la peor.
Yo lo contaría a la larga.
La del casero.
¿Quién lo iba a decir?
Sí, sí.
Bueno, pues cuéntanos.
La que tú quieras.
¿Te apetece esa?
Sí, la que tú te apetezca.
Venga, casero.
Casero, votamos.
Votamos al casero por...
¿De aquí va a salir?
Elegimos al casero, una frase que nunca pensaba que diría.
Nada, pues esto fue, estaba viviendo en Bulgaria, mi primer trabajo como bailarín, y nada, pues resultó, yo llego allí, allí la vida, ahora ya no porque ya hemos cambiado al euro, pero es un poquito más barata y tal, entonces me fui a vivir solo, todo guay, todo fantástico. Nada, un piso muy pequeñito, bastante chulo, todo fantástico. El casero un poco extraño, en Bulgaria la gente no habla inglés, habla o búlgaro o ruso, no hablo ninguna de las dos. Y el señor era...
Tú bailas, tú bailas, que es el idioma internacional. Bailando se entiende la gente.
Era bastante curioso. Pinta mafioso potente.
Pinta mafioso potente, ¿eh?
Vale, muy bien.
Pero yo dije...
Seguro le gustaba.
Este es mi sitio.
El caso, ya tuve varios problemas con él, de, pues eso, cosas extrañas, de que no tenía la casa limpia, cosas así.
Pero...
¿Él te decía a ti? Sí, porque allí se ve que es típico que el día que pagas él entra y hace una revisión en la casa.
Ah, mira.
Entonces, si tenía la ropa tendida dentro o no, le parecía bien o cosas así.
Opinaba sobre el orden y la limpieza de tu casa.
Está bien saber que se puede estar peor, ¿no?
Como de alguna manera. Como te pone en tu lugar, ¿no? Decir: "Bueno, mira, al menos el casero no entra a revisarme si he hecho la lavadora".
Si tuviera que valorarme a mí, si está limpia mi casa, madre mía.
Vale.
El caso, yo me fui a bailar fuera y le dije que volvía al día siguiente, cuando volví ese mismo día, porque ese mismo día tenía show en mi ciudad, en Barna. Y nada, yo llego, llego al teatro, tal, y veo que me falta una cosa y como tenía la casa cerca, pues me voy al piso. Iba a entrar en el piso.
¿Y te habían cambiado el paño?
El tipo estaba atrincherado dentro.
¡Hostia!
¿Dentro?
Sí.
Pero, ¿cómo atrincherado? ¿Qué había puesto? ¿Los muebles como enbarricados?
No, simplemente había puesto su llave para que yo no pudiera entrar.
Pero pudiste coger la...
Pude coger mis zapatillas y me piré. Y claro, yo llegué al teatro, hice la función y tal, y le dije a mis amigos: "Oye, tengo a este tipo dentro de casa, no sé qué me voy a encontrar esta noche".
Tú estabas bailando pensando en el casero.
Claro, hombre, yo bailando. El lago de los Cisnes estaba haciendo esa noche.
El lago de los Cisnes.
¡Hostia!
Suerte que has dicho esa porque no conozco ninguna otra.
La que hacía yo.
Es como de: "Sí, hemos tenido esa suerte".
Ta-ta-ta-ta-ta-ta.
Entonces, de repente, porque suena a hooligan, ¿no?
Lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo.
Total, que hablo con un par de amigos y les digo: "Oye, mira, me pasa esto". Como yo no bailarines, a tope con eso. Entre ellos, Rodrigo, un tipo fantástico.
¿Fueron todos los bailarines?
Te lo juro.
Ah, ¿sí?
Te lo juro.
Es que me lo imagino haciendo punta todo. Y el tío cojonado, ¿no?
No los escuchó llegar, seguro.
Claro que llegaron.
Te ayudaremos, compañero.
Ojo, con la pierna así.
Los Power Rangers, ¿eh?
Sí, sí.
Yo me asustaría.
Hombre.
¿Qué está pasando?
De qué no serán capaces esta gente, ¿no?
14 tíos ahí, con la huevada esa que tienen aquí como...
Esto es verdad.
No lo puedo evitar.
Ahí hay...
Yo me he hecho pajas con el lago de los Cisnes.
Han llegado muy pronto las confesiones esta noche. Y no ha hecho falta apretar mucho siquiera, ¿eh?
Guau, pensaba que era el único.
No, no, no. Pensaba que era un raro yo.
Ya, ya.
Pero...
Si por eso te echaron del Liceu, por eso, ¿no?
Del Parque de la Ciutadella me echaron.
Entonces vas con los compañeros que te ayudan, te ayudan.
Entre ellos, uno que sí que era búlgaro, por lo menos para poder entenderse con este señor. Y claro, el señor, yo creo que se quedó con una cara al ver a cinco tíos allí, de repente, no se lo esperaba. Pero bueno, finalmente salió todo bastante bien. Tuve un amigo que me dejó quedar en su casa a dormir esa noche.
Ah, vale. Salió bastante bien, pero no entraste.
No, no, no, no.
Pues...
¿Y nunca entraste?
Sí, sí. Entonces ya recogí mis cosas. Bueno, mis cosas estaban tiradas en el suelo.
Ah, ¿te echó directamente?
Mis cosas estaban tiradas en el suelo ya. Y a base de bolsas de basura, todo al piso de este colega, que entre todos, pues eso, pudimos llevarlo todo.
¡Hostia!
Claro.
¡Hostia! Bueno, y claro, no te devolvió fianza ni hostias, ¿no?
Qué va. No, no, qué va. Imposible.
Muy bien. ¡Hostia! Y la del parapente.
La del parapente rápido, que es más divertida. Nada, también fue mi chica, que está por allá arriba, que me regaló por mi cumple una experiencia de estas de bautismo de parapente, porque sabe que me apetecía un montón y tal. Yo, pasándomelo de puta madre, todo guay. Entonces, como me vio chulo, me vio guay, que digo: "Este se lo está pasando bien, pues vamos a hacer un poquito de filigranas". Hicimos una movida que se llama el delfín, que subes, subes, subes, hasta que el parapente se queda sin velocidad y te dejas caer a plomo.
Caray, sí que te vio sobrado.
Bonito, bonito.
Maravilloso. Lo que pasa es que en la tercera, el tipo decidió que en el momento en el de caer era un buen momento para girar por completo. Entonces, el parapente se puso de lado después de caer. Y mi cuerpo decidió que era demasiado.
¡Hostia!
Y era buen momento para sacar las lentejas.
¡Guau!
Pero, ¿por dónde?
Por arriba o por abajo?
Por arriba.
Por arriba.
Total, que claro, empezamos a girar, yo me lo veo subir y el tipo me dice: "Germán, ¿estás bien?" Y yo ya así.
No pudiste decir ni que sí.
Le hago así. Y claro, yo digo: "Para adelante? No, para este lado estamos girando". Me dio el tiempo suficiente para decidir que el mejor lado era el otro. La verdad es que me sorprendí bastante por mis reflejos.
Joder. Eso es de bailar, ¿eh? Eso es del baile, seguro.
Sale todo y en la primera frase que me dice el tipo: "No te preocupes, Germán, está grabado".
¿Está grabado? Eso es lo que te estaba preocupando, seguro, Germán. Y esto pasa como de que tú estás cayendo a la vez que tú vomitas en horizontal, ¿no? Como que tú estás cayendo y ves: "Ay, mira, mira, mira, Sergi, esto es que esto ya lo veo".
Podrías volver a comerlo.
No, no, no.
No, no, perdón.
¡Hostia! Bueno, muy bien.
Muchas gracias, pues puedes irte haciendo bailando.
De verdad, de verdad.
Por favor, por favor.
De verdad, de verdad.
Si no quieres, no, ¿eh?
Aplauso.
Y piensa, y piensa que está grabado.
Claro, claro.
A ver, a ver.
¿Quieres hacer algo? ¿Te cuento algo?
Venga, va.
Gracias.
¿Qué tenemos que hacer el resto?
La-la-la.
La-la-la.
¡Madre mía!
¡Aplauso para Germán!
¡Aplauso para Germán!
¡Madre mía! ¡Es bueno! ¡Me encanta!
Tío, a mí me gustaría tener esa habilidad, ¿eh?
Yo creo que ya la tienes.
Pruébalo, pruébalo, pruébalo.
¿Quieres que lo pruebe?
No, no.
Pero esto, tú imagínate, cuando estás aquello como en la panadería, que no te están atendiendo, haces esto, ¿sabes? Como para llamar la atención. Como de: "Venga, venga, por favor".
Sí, sí, sí.
Esto a mí me encantaría.
A mí no, como hablas así.
Claro. En la cola para embarcar en el avión, de aquello que van lento. ¡Hostia! Se ha cabreado mucho, este se ha cabreado mucho.
Creo que me voy a apuntar, ¿eh?
Sí.
Por favor, estamos deseando verlo.
Venga.
Siguiente ruina del público esta noche será la que nos va a contar...
Oh, mira.
Javier Castro.
Javier Castro.
Ahí lo tenemos.
Javier.
¿Qué tal, Javier?
Hola, Javier.
Enérgico, tú también te has picado, ¿no? Te has picado y has venido. Pues yo corro más.
¿Eres bailarín?
No.
No.
¿De qué?
¿De dónde vienes?
Primero de todo.
De Sabadell.
De Sabadell, vale, muy bien.
Compras a Sabadell.
Mira, llevas una camiseta de las Canarias, precisamente, ¿no?
Ay, no, es verdad.
Es verdad.
Mira, muy bien.
En el Liceu, qué bien.
¿Sí?
¿A qué te dedicas?
Soy mecánico industrial.
Bueno, no lo digas con tanta pena.
A ver, como aprendiz de todo, maestro de nada.
Bueno.
No te he hecho nada.
Mecánico industrial, que por ejemplo.
¿No?
Fabrico máquinas.
Me dicen maquinotes.
Máquinas, ¿cuál es tu máquina favorita, por ejemplo?
No, siempre la misma.
Ah, ¿siempre la misma? ¿Cuál es tu mi...?
¿Cuál es mi?
¿Cuál sería?
Bueno, para hacer pienso de animales. Es como un botijo, pero metes el pienso y salen los churrillos.
¡Hostia! Está muy bien.
El...
Pero a lo grande.
Sí, sí, vamos. ¿Cómo se llama la máquina esa?
Peletizadoras.
Peletizadoras, sí.
Ah, pero lo del pele, claro, que es como la...
El pele, lo de las estufas, pues eso.
¡Hostia! Muy bien, muy bien.
Pues, tío, gracias por eso.
Sí, hombre, aquí se aprende también. Aquí se aprenden cosas.
Seguramente el cochinillo que te lo negó.
No, no pasó eso.
No, y quedó para siempre ese.
Que comía el pienso y va a decir eso.
No que lo pusieron en la máquina.
Yo qué sé. Sí, coño, si precisamente era pienso para animales.
Vale, vale, es que yo no pienso.
No, por favor, no, no.
No, ese chiste.
No, no, no.
Ojo, ha habido mucheo allí.
No, no, me arrepiento mucho, lo siento.
Pido perdón.
Pido perdón al dios de la comedia.
¿Qué te apunto? Cucurucho o Tarrina, es importante esta comparación.
Tarrina.
Tarrina, ¿eh? Empate a uno.
Pero por qué?
Sí, sí, hay competición, hay competición, hay mucha rivalidad. Es el clásico, es el clásico y aquí lo estamos viviendo uno a uno.
Yo flipo, yo flipo con la gente.
Es verdad que Tarrina, Tarrina, más es de superación personal, ¿sabes? Es como de comerte la Tarrina, y tú sabes.
No, pero la Tarrina no te la comes, ¿eh?
Yo sí, yo me he comido dos en separaciones.
No, no, no, la vasija en sí, me refiero.
Ah, bueno, claro.
Yo me he comido dos, además.
Es verdad, ese chiste es una mierda también.
Sí, sí, sí.
No, pero, ¿y no te gusta el cucurucho, a ti?
Sí, sí, sí.
Pero prefieres Tarrina.
Sí, porque es más cantidad, claro.
Ah, bueno, depende, claro. ¿Te apunto Tarrina, a ti?
Sí, yo te apunto Tarrina.
Pero más cantidad.
Pero es verdad que el cucurucho se come también, o sea, que una cosa por la otra.
¿Tú qué te apunto, Tomás?
Bota.
Venga, tranquilo.
Tú puedes decir.
Va, cucurucho, cucurucho.
Cucurucho, va.
Venga, venga.
Muy bien.
Bueno, Javier, cuéntanos.
Cuéntanos.
Bueno, como os he dicho, soy aprendiz de todo, maestro de nada.
Vale, esta es la excusa, ¿no?
Sí, sí. Tengo un hermano que es tatuador, y un día se me ocurrió comprarme una máquina de tatuar, porque tengo un hijo que dibuja, y le dije: "Hostia, me hace ilusión que me haga un tatu".
Pero vamos a parar.
Mi niño, quiero que mi niño me tatúe.
Vamos a parar aquí un momento. Porque que tu hermano sea tatuador, en este caso.
No tiene nada que ver.
No tiene nada que ver, no.
Era la excusa.
Claro, pero, o sea, porque si tu hermano era tatuador, podrías haberle dicho: "Déjame la máquina, que quiero". Pero tu hermano te habría dicho: "No es buena idea". Tú no querías escuchar eso.
Claro.
Pero la idea es que.
Mi hermano me animó. Que tu hijo, ¿cuántos años tenía tu hijo?
Diez.
Diez años.
Diez años.
Y le ibas a.
Dibujaba cómics, estaba en una escuela de cómic, y me hacía ilusión tener un tatu de mi hijo.
Pero un tatu de que te lo hiciera.
Que me lo hiciera él a mí.
Y, ¡hostia! Pero esto normalmente, lo que yo había visto, es como que te hace la base, y luego ya un tatuador te repasa, ¿no?
No, no.
Como de.
Ah, ¡hostia!
Hombre, es verdad, es verdad que hay muchos tatuajes parecidos.
Lo dejé a medias porque le daba miedo ver la aguja cómo entraba.
La verdad que hay un juego de cacabar.
Es el de Hora de Aventuras, ¿no?
Sí.
Vale, ¿cómo fue? Cuéntanos.
A ver, perdón, que hay tatuajes que son como hecho por un niño, ¿sabes? Porque te lo juro, yo he visto tatuajes que me han dicho: "Ay, qué guay, el Che Guevara". Y me han dicho: "No, es Bob Marley".
Es Camarón, es Camarón de la isla.
Es el que me está diciendo, ¿sabes?
Sí, sí.
Entonces, vale. Entonces, ¿compras una máquina?
Compré la máquina de tatuar, y bueno, primero mi hermano me dio una pequeña clase, y bueno, hice un par de líneas y quedaron bien, y me dijo: "Bueno, pues tatúa". Él va todo tatuado, y dije: "Pero ya, sí, sí". Y entonces le pinché un poquito y.
¿Qué le pusiste?
Le hice un Snorlax, un Pokémon.
¡Hostia, muy bien!
Sí, tembloroso y feo, pero bueno.
Un Snorlax tembloroso y feo.
Un recuerdo bonito que tiene el sueño de cualquiera.
Sí.
Bob Marley, ¿no?
Sí, Bob Marley.
Y bueno, a raíz de ahí, pues fui practicando y se me empezó a dar un poco mejor, no puedo decir que bien, pero bueno. Y tengo amigos, pues, que se han ofrecido a que le fuera pinchando para ir practicando. Y al principio era gente conocida, y luego ya empezó a llegar gente que: "¡Hostia, no! Me ha dejado, me ha dado tu teléfono tal persona". Y vinieron dos chicos, también conocidos de un conocido, y a uno tenía que hacerle una frase, me quedó muy bonita, y el otro quería unos números en romano, la fecha de sus padres de nacimiento y la de sus hijos.
Vale.
Entonces, ayudado del gran ChatGPT, de Google, de todo, claro, una fecha en números romanos, yo recuerdo del colegio.
No te la traía él hecha, ¿no? No, pero lo lógico sería como.
Sí, claro, claro, eso que lo quieres confirmar y asegurarte tanto, porque es un tatuaje, no se va a borrar.
Sí, claro.
Te quieres asegurar muchísimo.
Sí.
Y ya lo tenía clarísimo, pinché a uno, muy bien, se fue muy contento, y el otro se quedó, le hice las letras, el calco, primero pones un calco para luego así.
Repasar.
Repasar. Y se puso a mirárselas, digo: "¿Es esto tal? ¿Estás seguro?" Me dice: "Sí". Dice: "¡Hostia, no! Aquí falta un palito". La fecha del último. Dije: "Vale, no te preocupes, digo, esto te lo pongo a mano, no hace falta volver a imprimir el calco y todo".
Palito.
Le hice el palito y empecé a tatuar. Todo muy bonito, le eché las fotos para colgarlas en la web de Instagram y se fue.
Sí.
Se queda en casa recogiendo y me pican a la puerta, y abro y era él, digo: "¡Hostia, ¿qué pasa?" Me dice: "Tío Javi, que es que no me has hecho al final el palito". Digo: "Sí, hombre, sí". Me dice: "No, mira, ¿ves?" Digo: "¡Hostia!", digo: "Déjame ver el otro brazo".
Se había puesto el palito que faltaba en el otro.
Se lo había puesto a su padre, le había quitado, le había dado un año de vida a su padre y se lo había quitado a su hijo.
¡Hostia!
De verdad. Detallitos de la vida.
Detallitos.
Bueno, un año arriba, un año abajo.
Todo quedó entre él y yo, y dije: "No se lo expliques a nadie y ya está".
No se lo expliques a nadie.
Ahora estás aquí en la ruina contándolo.
¡Hostia! Y te acuerdas? Bueno, ¿y qué dijo él?
No, bueno, esto hace un año y le dije: "Intenté luego, porque yo voy tatuado y intenté hacer color carne y taparme mis tatuajes a ver si conseguía". Es imposible tapar la carne.
Es imposible eso.
Es imposible.
Sí, sí, sí.
Y entonces, tiene que volver.
Hay que resucitar al padre.
Digamos que no.
O mandarlo ya.
O hacerle algún dibujo, hacerle algo para.
Para compensar.
O para compensar y parar.
Para disimularlo.
El palito ese acabar de disimularlo de alguna manera.
Sí, quedará muy bonito.
Hacerle un pereflaje o algo, no sé.
Una esvástica o algo.
Sí, algo sencillo.
No sé por qué lo he dicho esto.
Quedará seguro muy bonito, sí, sí.
Y te acuerdas de la frase que ponía?
La del otro era "You never walk alone".
"You never walk alone". Esa la pusiste bien, ¿eh?
Sí, esa sí.
Oye, que te has dejado el "alone".
La puse en inglés, la puse bien.
Aplauso, por favor, para la ruina de Javier.
Venga, ¿quién más? Siguiente ruina de la noche hoy en Barcelona será la que nos cuenta.
Natalia Vetter.
O cómo se pronuncia?
Vetter.
Ah, sí, Natalia. Aplauso para Natalia.
Natalia Vetter. Natalia Vetter.
¿Qué tal?
Mucho bien. Me encanta Natalia.
Hola, Natalia, gracias por venir.
Hola, ¿qué tal?
Muy bien, ¿cómo estás tú?
Bien, un poco nerviosa.
No, contento de verte.
Eso es.
¿De dónde eres, Natalia?
Gracias por venir. De aquí, de Barcelona.
Muy bien.
Eso es, Barcelona, mejor ciudad del mundo.
¿De qué barrio?
De Gràcia.
De Gràcia, muy bien.
Eso es.
¿Eres actriz?
No, soy médico.
Pues de las pocas, ¿no? Que viven en Gràcia y no son actriz, ¿no?
Bueno, porque se han ido ya.
Se han ido ya.
Eres de las pocas nativas que quedan ahí.
Sí, es que la gentrificación nos está echando.
Claro, claro.
¿Eres doctora?
Médica, muy bien.
Soy médica, pero estoy estudiando el MIR, o sea, no estoy ejerciendo, estoy.
Bueno, ¿qué especialidad?
Quiero ser médica de familia.
Muy bien, eso es.
Muy bien, maravilloso.
Gran serie.
Por favor, mejora.
Nacho, Nacho Martín.
Vale, pues, a ver, mi ruina.
No, espera, cucurucho o Tarrina, es importante.
La verdad, la cosa es importante.
Ojo, que está empatado a dos ahora mismo.
A ver, que está muy emocionante.
Tú desempatas.
¿Cómo lo ves? Yo creo que si tienes hambre, Tarrina, porque siempre te ponen más.
Vale.
Pero si no, yo soy de cucurucho porque sabe mejor.
O sea, te apunto a cucurucho.
Sí.
Cucurucho, tres a dos. Está siendo emocionantísimo.
Bueno, cuéntanos, cuéntanos, Natalia.
Vale, a ver, mi ruina es de como de justo después del COVID, como 2021 o así, que se podía viajar, pero seguía todo como muy.
Ya.
Pues mi padre vivía en Senegal, entonces.
Joder, pues para viajar con.
Entonces fuimos mi hermana y yo a visitarlo y hicimos como, pues, una ruta de todo el país, tal, bueno, muy chulo. Y el último día nos dice el guía que no nos podemos ir del país sin visitar el Baobab Sagrado.
Ah, bueno, claro.
Bueno, pues vale, pues claro, vas allí, el Baobab Sagrado.
Por supuesto.
Y llegamos allí.
Era un bar, era un bar.
Es un árbol.
Era un árbol como muy grande, como así enorme, y tenía un agujero como de la, bueno, no sé, así, para entrar.
¡Hostia! Muy bien.
¿Por qué entrabas?
Porque era sagrado. Entonces.
Espera, espera, que lo había dicho.
Qué pregunta, Tomás.
Que lo había dicho y no me acordaba.
O sea, está allí, como que es una energía o. Entonces, claro, entrabas y tenías que pedir un deseo. Yo entré la primera, y como eso que cuesta mucho entrar, no sé qué, entro y una peste, amoníaco.
¿Amoníaco?
O sea, era como sensorialmente muy estimulante porque estaba todo oscuro, olía a amoníaco, pero un montón.
Dentro de una.
Los pies te iban haciendo como chof, chof, y encima te iba cayendo como gotitas de agua. Pero claro, es como que estás de viaje, entonces todo tiene una explicación.
Sí, sí.
Y, pues, el amoníaco.
El deseo que pediste era salir de aquí.
Es verdad que cuando estás de viaje te tragas cada mierda.
Claro.
No, es que es verdad, es como decir: "Ah, bueno, si es su tradición, pues".
Perdón.
Aquí comen cucarachas. Todo eso, pero no veías. No veía nada.
Claro.
Porque solo había un agujero y, claro, estaban entrando mi padre y mi hermana y no había luz.
Y el guía.
Y el guía.
Y tú qué hacías? ¿Ya ibas pidiendo el deseo mientras entraban o te esperabas?
Yo estaba, pues, adaptándome y pensando como: "¿Qué será esta peste amoníaco?" Y pensé: "Es post-COVID, como vienen turistas, lo habrán desinfectado todo".
Claro, claro.
Y será eso.
Sí, tenía una pegatina de eso en salida.
Las gotitas, pensé: "Hace mucho calor, debe ser como condensación o lo que sea, la humedad", y se va, pues, cayendo como la lluvia.
Muy bien, pensamiento muy científico, muy bien.
Total, que van entrando todos, no sé qué, y nos empieza a contar, pues, pero todo esto a oscuras, no veíamos nada. Y nos cuenta tal y nos dice: "Vale, ahora tocáis como la corteza, la corteza y pedís un deseo". Y yo os hago una foto.
Esto.
Total, que.
No hagas caso nunca a un señor a oscuras que te dice: "Toca aquí y pide un deseo". Somos muy básicos.
Que te haga una foto, que te haga una foto.
Que coja aquí y es.
Total, que seguimos, pues, todo el ritual. Y claro, estamos a oscuras y la foto la hace con flash. Y en el momento en el que hace la foto, pues, se ilumina todo el árbol por dentro.
Ah, lo bonito.
Y yo miro arriba y vemos una colonia de 300 murciélagos.
Ay, ay, ay.
Que estaban, bueno, boca abajo como los murciélagos, y estaban meando.
¡Ah! Meado de murciélago.
Entonces.
¿Te parece eso sagrado o no?
En pleno COVID.
La peste amoníaco era del pis.
Era claro.
Lo que nos estaba cayendo como gotitas no era condensación, era pis de murciélago.
Ah.
En toda la cara, bueno, todo el pelo, los ojos, la boca, todo, todo.
Ahora a lo mejor digo una tontería, ¿eh? Seguramente.
Seguramente.
Pero claro, un murciélago, si está boca abajo, también se mea en su cara, ¿no?
Exactamente.
O sea, ¿no? O sea, el murciélago es la primera víctima del mismo de: "Joder, qué mierda, ¿no?".
Qué mal hecho es esto.
Por ser murciélago también.
Qué mal hecho, qué mal hecho.
Claro.
Me voy a dormir normal, a ver qué pasa.
Claro.
Bueno, total, que salimos como medio traumatizados, pero medio anécdotas, ¿sabes?
¿Pediste un deseo igualmente o no?
Uf, ya ni me acuerdo. O sea, era.
Eso no se habrá cumplido ni nada, al final.
Imposible.
Total, que salimos, nos fuimos, pues ya llegamos a Dakar, que era como donde vivía mi padre y tal.
Meados, meados.
Meados de murciélago.
Nos duchamos muchas veces porque daba como asco.
Sí.
Y llamamos a mi madre para contarle, pues, mamá, no sabes lo que me ha pasado.
Mamá, que me ha meado encima.
Y encima mis padres están separados. Y.
Era lo que me ha llevado a hacer el papa, ¿no? El papa nos ha llevado a que nos meemos un murciélago.
Ay, tu padre.
Llama a servicios sociales.
Total, que llamamos a mi madre: "Mamá, mira, lo que me ha pasado, jaja, qué gracioso, qué pringados". Y mi madre es veterinaria. Y me dice.
Natalia, se está cerrando el círculo.
Natalia, pásame al papá. Y yo.
Pásame al papá que me divorcio otra vez.
Me voy a casar para divorciarme otra vez, sí, sí.
¡Hostia!
Además, ese tono de "pásame al papá", ¿no?
Sí, sí.
No quiero hablar más. Total, que resulta que en Senegal y, bueno, creo que aquí también, los murciélagos tienen rabia.
Ah.
Que es una enfermedad que una vez la tienes, te mueres. O sea, 100% de mortalidad.
Ah, pues joder con el Baobab Sagrado, ¿no?
Entonces.
Joder.
Claro.
Si tú deseas morirte de rabia, es el sitio, hay que ir a pedirlo.
Por favor.
Claro, si te toca como mucosas, si te muerde o si te llegan los ojos o en la boca, que fue lo que le pasó a usted todo el tiempo. Pues tienes mucho peligro de ser infectado. Total que tuvimos que ir al hospital, nos pusieron dos vacunas, una en cada brazo, como de antirrabia, pero claro, era el último día, entonces teníamos que volver a Barcelona. Y claro, tú tienes que ir y tienes que avisar.
Sí, que quizá.
Que quizá.
Claro, posible caso de rabia importado. Barcelona, Hospital Clínic nos siguió como todo el verano, porque te tienen que poner como cinco o muchas vacunas. O sea, yo recuerdo como ir.
¿Y cuarentena o algo también?
No, no, todo bien porque no mostramos ningún, ya está.
Después del COVID es como de "joder", y ahora por la tontería del Baobab.
Qué rabia, ¿no? Mejor dicho, mejor dicho.
Hacer el vermut por Zoom otra vez porque han ido al Baobab Sagrado.
Que no nos ha quedado claro que los murciélagos no.
Claro, es verdad, es verdad.
Bueno, total, que estoy aquí, o sea, todo bien, no tengo rabia.
Y tu padre y tu hermana?
También, todo.
Ah, vale.
Pero, ¿y el puto guía?
Y el guía, el guía murió, vamos.
Joder, ese tío se habrá muerto, ¿no?
Hombre, el tío va cada día.
Hombre, pero ¿cómo hace eso?
Hombre, avisasteis al guía de: "Oye, no deberías entrar más".
Bueno, o sea, cuando salimos dijimos como: "Tío, hay 300 murciélagos, sí, sí viven aquí", y: "Ah, que lo sabías".
Sí, sí.
¿Qué tal la relación ahora entre tus padres después de esto?
Vayamos al corazón directamente.
Bueno, siguiente pregunta.
Siguiente pregunta, ¿no? Aplauso, por favor, para la
reina.
Pásame al papá. Pásame al papá.
Me ha encantado.
Ay, qué buena. Ese momento de madre, que tú llamas como diciendo: "Mamá, te vas a reír", y: "Pásame al papá".
Pásame al papá.
Y es de: "¡Buah!", la he liado pardísima, sí, sí.
¡Hostia!
Tu padre otra vez, ¿no?
Madre mía, ¿no? A ver quién más nos cuenta cosas, Petit, a ver.
Esto es un no parar, esto es un no parar.
Esto es un no parar.
Hay un papel que está impregnado en pis de murciélago. No te voy a decir cuál.
Tú pide un deseo por si acaso.
A ver, a ver.
Siguiente ruina es la de.
Ah, mira.
Julia Pilo. ¡Ey, vamos!
Hola, Julia.
¿Qué es? ¿Julia o Julia?
Julia.
Julia, perdóname, perdóname.
No pasa nada.
Julia, Julia Pilo o Piló?
Lo que queráis.
Lo que queramos.
Pues García. No pasa nada, exacto.
Julia Pilo suena increíble.
Es guay, ¿eh?
Bueno, es que primero de todo, ya habéis visto, no soy deportista, he tardado mucho más que el primero.
No, no, perdona, pero esto lo has hecho sprint, que ha estado muy bien.
Claro, primero también era bailarín profesional.
Luego a ver cómo bailas.
Y pon tacones, cuidado, es que esa parte.
Es verdad.
Ahora te pediremos que bailes y acabamos de comparar.
No, que baile no.
¿De dónde eres, Julia?
Yo soy de aquí, de Barcelona.
Muy bien, muy bien.
Bien.
Barcelona, yes.
Hay gente de Barcelona, más de lo que pensaba.
Aún quedan, aún quedan.
¿Y de qué barrio eres?
Yo soy del Clot.
Muy bien.
Sí.
Muy bien. ¿Y a qué te dedicas?
Yo soy diseñadora.
Diseñadora.
Muy bien.
Diseñadora de ropa.
De espacios.
¿De espacios?
Uy, uy, uy.
¿De espacios?
Sobre todo interiores, porque es paisajismo.
Vale.
Oh, sí, sí, muy bien.
Espacio, digo, a lo mejor ha diseñado una galaxia.
Puede ser.
Claro, claro.
Vale, vale.
¿Y qué pasa? Una pregunta, ¿no?
Espérate, espérate.
Las luces del techo, ¿por qué siempre son feas, no?
Es verdad.
Porque hay que encender luego lamparitas así.
Sí, porque es mucho mejor solo encender lamparitas.
Claro, pero ¿y por qué las ponéis entonces las luces del techo?
Yo no las pongo.
Ah, tú no las pones, ya.
Claro, ¿ves?
No, a veces es verdad. Y ahí depende de si es muy cálida, si es muy fría.
Sí.
Es que a la gente le gusta mucho la luz casi azul.
Sí, hay gente que vive como en un quirófano, ¿eh?
Sí, sí. Para mí es gente enferma un poco, ¿eh?
Sí, sí.
Para mí también.
De verdad que ponen la luz esa blanca, azul, ¿no?
Sí, claro, que es como azul.
Tú vas por la calle y dices: "Ahí hay un quirófano", no sé.
Raro el modelo de poner la luz roja esta, que también es un poco como para follar, que para mí es raro.
O revelar fotos.
Poner la luz roja ahí con tu suegra sentada como.
O follamos o revelamos fotos, pero. Pues mejor que no pongan la luz azul, que ves todas las manchas de semen de la casa. Puestos a elegir, ¿no? Entre una y otra.
Todas las de la casa, pero tú, ¿qué? Muy mala puntería o.
No es muy grande la casa. La casa no es muy grande, es una misma estancia.
¿Y qué te apunto? Cucurucho o Tarrina, ¿no?
Que era realmente el enlace, era complejo, era complejo.
Yo tengo que decir Cucurucho.
Cucurucho. Cuatro a dos, Cucurucho.
Ella le pega, ¿eh? Le pega a Cucurucho.
Te pega Cucurucho, ¿eh? Sí, porque.
Le pega a Cucurucho, sí.
Tiene una actitud de Cucurucho, sí.
Sí, es que se come todo.
Claro, claro, claro.
Como el cerdo.
Bueno, Julia, cuéntanos tu ruina.
Pues nada, voy a empezar diciendo que cuando os he dicho que mi apellido lo podéis decir como queráis, es porque no es mi apellido.
Ah, vale, muy bien.
Es un nombre artístico.
No, tampoco.
Es un seudónimo.
Pero es que mi ruina va de que hay alguien que tiene mi mismo nombre, el mismo nombre que yo. Y yo tengo.
Nombre y apellidos.
Y apellidos.
Porque Julia, claro, ya lo sabíamos.
Julia y hay muchas, pero mi apellido, que es bastante poco común, justamente hay alguien que lo tiene.
Vale, y no es tu madre o.
No, no, no, claro, no, no, no. Es alguien que yo no conozco. Pues me han ido pasando muchas cosas, pero cosas de que, no sé, que de repente me llegaban correos de la Policía Nacional, que tenía que renovarme el DNI, vino a la UOC. No sé, me llegaba un Uber Eats y yo no había pedido nada.
Un Uber, tío.
Hostia, pero perdona, un Uber Eats, claro, no va por nombre el Uber Eats.
No, está bien, además está su tarjeta puesta, o sea, que está bien.
Ah, bueno.
Está bien.
Comías gratis.
Sí, pero es verdad que esto puede pasar.
Ah, ¿sí?
No sé por qué, pero sí, es verdad, no lo había contado. Bueno, lo que debe pasar es que tenemos el correo muy parecido y entonces, pues ahí a veces no sé si es el puntito donde está el punto, no lo sé.
Vale, vale.
Pero bueno, entonces, una de las peores ruinas que me ha pasado relacionado con esto es un día que yo, pues, me dolía un montón la muela, pero es que se me había roto. Llega el día de la cita, Julia tal, sí, sí, entro para allá, bueno. Me estiran ya cuando estás ahí tumbada, que bueno, una posición un poco de decir.
Sí, es vulnerable.
Muy vulnerable.
Abre la boca.
Exacto, con el pico.
Poco murciélago, sí, sí, sí.
Tal, tal. Y me dicen: "Bueno, pues nada, hoy te vamos a hacer la extracción de las dos piezas y el siguiente día de la tercera".
Uh, pero qué tengo, ¿no? Pero, ¿qué piensas, no?
Y yo: "No, no, no, no, no, no". Pero, ¿extracción? ¿Qué extracción? Claro, como que me vio un poco desorientada, supongo, y me dice: "Mira, ven, ven que te lo enseño". Me vuelve a levantar, tal, me pongo delante de la pantalla y me pone mi radiografía que me hicieron el día anterior. Y me dice: "Claro, porque esta pieza no sé qué". Y yo me miro esa re y digo: "Hostia".
Esa no soy yo.
A mí esto, digo, qué diferentes que se ven las radiografías a la realidad, a como yo me veo.
Eso sí pasa, ¿eh?
Es que parecen otros dientes.
Es que parecen de otro.
Pero no es fácil tampoco, porque una cosa.
Tú te reconocerías por los dientes? Yo es que no me reconocería, solo por los dientes descontextualizados.
Pero es una sección buenísima para un programa esa.
Bueno, es que no la haga yo, ¿eh?
Entonces, tú empiezas a ver aquello.
Claro, y yo me quedo así y digo, y le hago la, le digo: "Claro, qué raro que se ve, ¿no? Esto". Me dice: "Sí, no, mira, ya verás, abre la boca, que me da un espejito, tal, abre". Y me hace así, y me dice: "Ay, a ver cuál es".
No cuadra.
Dice: "No cuadra". Un momento, tú eres Julia, ¿no? Le digo: "Sí". Me dice Julia: "Pilo". Le digo: "Sí".
¿La misma? Pues ha llegado un pedido de un globo, si lo quieres.
Claro, pero del globo, por lo del globo.
Total, que nada, que dice: "A ver, un momento, tal". Como que abre otro fichero y se ven los dos nombres, uno detrás de otro.
Que también iba al mismo dentista también.
Que se hacía una puta psicópata.
Siguiendo, Julia, denuncia.
Sigue, sigue, sigue.
Total, que abre mi archivo y dice: "Ay, pues es verdad, pues solo teníamos que empastaste una muela".
Hola.
Pues que no, que no te tenemos que sacar ningún dio, pues menos mal.
Pues menos mal.
Y la otra chica que le tenían que sacar dos muelas y solo le hicieron un empaste, ¿qué te parece?
Con un dolor de muelas todo el mes.
Solo me han hecho el empaste, tengo estas dos podridas, no me las han quitado, no entiendo. Y los Uber Eats que no llegan.
Exacto.
El que vaya a racha. El DNI caducado, el Uber Eats que no llega.
No hago más que pedir en globo un cepillo de dientes, no me llega y así los tengo.
Que cuando me los tienen que quitar, no me los quitan.
Entonces.
Entonces.
Fuerte.
Ahí, bueno, nos dimos cuenta, al final, bueno, pidiéndome perdón, perdón, bueno, no pasa nada. Al final todo se, no ha pasado nada.
Que también quitan las muelas, ¿eh? Cuidado.
Total, que no sé, estábamos acabando de hablar, tal, no sé qué, y en algún momento yo, no me acuerdo qué pregunta le hice, sobre un retenedor que yo tenía dental, un retenedor que no sé qué, que yo, bueno, que me molestaba mucho cuando me lo ponía. Y me dice: "Sí, pues qué raro, no sé qué".
¿En serio?
Ay, ay, ay, ay.
¿En serio?
No era mi retenedor dental.
¡No! De verdad, es muy fuerte lo que estás contando.
Te estaban convirtiendo en otra persona poco a poco. Como de: "Vamos, vamos a cambiarle la cara".
Como la peli de Ulises, que de repente empiezan a decir como.
Y se estira.
Sí, sí, sí.
Se hace la cara.
Se convierte.
Así que yo llevaba no sé cuánto tiempo.
¿Cuánto tiempo con el retenedor?
Mucho, porque además, es que no sé si os lo habéis, os lo han hecho, pero eso de que te pone esa pasta más querosa, pues esa, pues la mía no sé dónde llegó, pero a mí me llegó la de la otra.
¿Y la otra le llegaría a la tuya?
No, eso no lo sé. Yo sé que yo llevé los dientes de la otra.
¿Y tú no te has puesto en contacto con la?
Claro, pero es que yo tengo muchas preguntas aquí.
Claro.
Una vez, una vez me puse en contacto con ella porque la busqué, la encontré por Instagram.
Tienes la loca ahora, ¿eh, Julia?
Tienen que quedar.
Sí, sí, tienen que hablar muchas cosas.
Le escribí y le dije: "Oye, cuando lo del Uber Eats", le dije: "Oye, que me está llegando aquí y que tengo tu tarjeta incluso", o sea, que y yo con mi buena fe, y no me respondió.
Oh, pues ya está.
Saca y vamos a pedir Uber para todos.
Así que yo dije: "Pues mira, chica, ya".
Yo, ahí te quedas tú con ella.
No la conoces.
Yo le intento, nada, si no sé nada.
Pero tía, yo soy tú y la sigo por la calle, la busco, la grabo, la miro. Yo tengo una teoría, que es la dentista.
Lo hace con todos, claro, para volver a, ahora hay que arreglar lo que yo, sí, te voy a decir, claro.
Podría ser, podría ser.
Puede ser, ¿eh? Pero de verdad es increíble esta historia.
Y no es, y no es, tienes miedo de, yo qué sé, de otras cosas que igual no son tan evidentes, pero que haya sido a un médico y te hayan dado otras pruebas que.
Claro, yo no lo había pensado eso, pero ahora voy a tener que mirarlo todo tres veces.
Es posible que la otra Julia nos vea a lo mejor o nos escuche este podcast.
Pues por favor.
Bueno, claro.
Ya está.
Por favor, ya está.
Por favor.
Cambia el tema.
Julia, basta ya.
Estás loca, Julia. Solo una de las dos puede tener este nombre, es como un duelo, ¿no? Como de. Esta ciudad es muy pequeña para dos, Julia.
Estoy perdiendo yo.
Pero no intuyes la edad que tienes y coincide con la.
Tiene que tener mi edad, más o menos, porque si no, claro, yo si viera en el fichero a alguien que tenga 50 y algo, pues ya se daría cuenta.
¿Te imaginas que en realidad eres tú que eres sonámbula? ¿No?
¿Y cuántas años?
Tengo otra vida.
Sí, tienes otra vida.
Y otros dientes.
Entonces dices: "Esta es Julia", ah, bueno, claro. Claro, claro, claro. Pero molaba como de: "Soy yo misma que llego allí", no, debe ser otra, la que da, sí, yo creo que eras tú. Bueno, bueno, bueno, bueno, dale una vuelta, dale.
Una vuelta.
Increíble.
Aplausos, por favor, para la reina de Julia.
Julia es como ciencia ficción.
Esto es de película, ¿eh? De película.
Es ciencia ficción, me parece terrorífico.
Ay, madre mía.
¿Qué hacemos? Una ruina más?
Venga.
¿En serio?
Venga, una ruinita más, venga.
Va, una ruinita más, va.
Va.
Ahora sí, cerramos la ruina de esta noche con la que nos va a contar.
Julia Pilo.
Está aquí, está aquí.
Ella volviendo a la grada y flipando, ¿no?, con esto de aquí. Fui al dentista contando lo mismo. Bueno, va, cerramos la ruina con.
Irene Colomer.
Ahí está, aplausos para Irene.
¡Ella es la aplauso!
Por venir a la ruina, Irene.
¿Cómo estás?
¿Qué tal?
Bienvenida.
Bien, bien, bien.
¿De dónde eres?
De Mollet.
¿De Mollet?
Eh, en el Vallès no hay arrey.
Y, ¿a qué te dedicas?
Trabajo en una empresa que cambiamos lunas de coches.
Ah, sí, ¿tenéis una cancioncita?
Sí.
Ah, muy bien.
¿Y tú a qué te dedicas?
Otra vez.
No, o sea, ¿en qué parte estás de todo esto?
Claro, yo estoy en el departamento de back office de la empresa.
De back office.
¿Y qué es eso?
La oficina por detrás.
Nosotros tratamos con los mediadores de seguros.
Ah, uy, debe ser un placer.
Lo divertido, lo divertido.
Sí, lo guay, lo guay, lo guay.
Bueno.
Muy bien. Y, ¿entre Cucurucho y Tarrina?
Da igual.
Tarrina.
Tarrina, bueno.
¿Eh?
Cuatro a tres, cuatro a tres.
¡Señora!
Cuatro a tres.
Da igual, ya.
Ha quedado ajustada la cosa.
Sí, sí, pero hemos ganado.
Cuéntanos tu ruina, Irene.
Mi ruina es de cuando llegué al nivel máster del juego del escondite.
¿Nivel máster del juego del escondite? Hostia, la Champions, no sabía que había tantos niveles. Yo me quedé en el amateur, en las juveniles.
Pues.
A Levín me quedé yo.
Pues nada, yo tendría ocho años o así, y mis abuelos vivían como en la calle de enfrente de donde yo vivía con mis padres. Y era una casa, tú entrabas, era un pasillo muy, muy largo donde había habitaciones, al final de todo era ya el baño, y luego ya entrabas y era el comedor, la cocina. Entonces, mi madre entró, tu, tu, tu, y voy detrás. Y antes de llegar al comedor, que había el lavabo, pensé: "Escóndete y haz una broma". Me metí detrás de la puerta del lavabo, me metí entre las toallas, yo era como un fideo, era.
Guay, ¿eh?
Entonces, me metí al fondo de todo, con las toallas, y ahí me quedé. Y de repente escucho a mi abuelo: "¿Y la niña?", y mi madre: "Ay, no sé, pues venía". "Ay, Irene, ¿dónde estás?".
Y tú pensaste: "Guau, guau, estoy triunfando".
La adrenalina esa, ¿eh?
Sí, guau.
Eso era lo mayor, estar ahí diciendo: "Guau".
El corazón pum, pum, pum.
No sabes dónde estoy.
Total, que empiezan a buscar por todas las habitaciones, tal, tal, "Irene, Irene". Escucho que entran como en el baño, yo ahí, guau. Miran detrás de la puerta y no me vieron.
Por las toallas.
Claro. Y ya el tono empezó a cambiar.
Ya no era Irene.
Ya era como: "Irene, Irene". Y yo allí todo.
Era.
Claro, ella como de tripis allí, ¿no? Como diciendo: "Guau".
¿Era asustado el tono o era ya de: "Irene, como sale ya? Se te reviento"?
Era como, sí, entre como mosqueo de: "Sal ya, deja hacer la gente".
Hacer gracia.
Y bueno.
Estupefacción de que no estuvieras.
Dice mi madre: "Vamos a preguntar a los vecinos a ver si la han visto". Salieron, vienen los vecinos: "No, no la hemos visto".
Estaban a punto de ir con linternas por el bosque, ¿no?
Espera.
Cogidos de la mano. "Irene, Irene".
Espera, espera, espera, espera.
Mis tíos vivían también en la calle de enfrente, vamos a ver. Bueno, vinieron mis tíos, cada vez más gente, yo escuchaba cada vez más gente, todo el mundo: "Irene, Irene". Y yo allí en plan: "Hostia, yo es que soy una puta crack".
Vamos.
O sea.
Soy un camaleón, nen.
Tú tenías.
O sea, guau, esto cuando lo cuentes del cole.
El truco de la toallita.
Tú estabas como en el GTA, ya tenías todas las estrellas allí, ya venían los helicópteros ya, ¿eh?
Me río yo de Wali. Pringado.
¿Dónde está Wali? ¿Dónde está Irene?
Wali un aprendiz.
Total, que bueno, todos ahí, ¿qué hacemos?, no sé qué, no sé cuánto, y de repente escucho: "Habrá que llamar a la policía".
Y tú: "Guau, es que realmente soy la mejor".
Y yo: "Buen día". Llaman a la policía, no sé qué.
Tú seguías allí?
No, espera.
Que es que.
Ahora ya es como ya es preocupante ya realmente.
Ya, pero yo ya iba por todas.
No, no, claro, claro.
Ahora ya no puedes echarte atrás.
Ya es.
Ya no puedes echarte atrás, claro.
Hay que ir con tal todas.
Ahora molaría como: "Yo he venido aquí a la ruina para decirle a mi familia que estoy bien".
Solten.
No me habéis encontrado todo este tiempo. He decidido salir yo de mi escondite, porque ya sí que me faltaba mucho el aire después de 26 años.
Bueno, vale.
Bueno.
Llaman a la policía.
Entonces, a todas estas, claro, yo ya empecé a notar que me estaba asfixiando.
¿Cómo no?
Y dije: "Sal ya, sal".
Ya está, el récord ya lo tienes.
Pero pensé: "No voy a salir de cualquier manera".
A ver.
Voy a hacer una entrada triunfal.
Sí. Que seguro va a ser muy celebrada.
Esta me aplauden seguro.
Estaba al baño y luego ya el comedor, y estaba todo el mundo en el comedor.
Y estaban imprimiendo carteles con tu cara.
Salí y dije: "Tachán". En mitad del comedor.
Tachán, tachán, tachán. Pero ya con la poli allí.
No, habían llamado o no había llegado la poli?
No había llegado la policía.
No, por suerte.
¿Cuál fue la reacción al tachar?
O sea, se hizo un silencio, todo el mundo mirándome, mi madre llorando allí como una magdalena, y viene, veo que viene mi tía, pero flechada hacia mí, me pegó una santa hostia.
Tachán.
Que me acuerdo que llevaba una camisa, una camisa de cuadritos verdes, que no la olvidaré en mi vida, y el cuello de la camisa de la hostia me empezó a temblar así.
Pero que era una hostia de los Looney Tunes, ¿no?
Hombre, papel y qué sé yo.
Y ya está, y ahí fue cuando.
Me pegaron una hostia que tuvo que venir Carglass, ¿no?
Hostia.
Maravillosa.
Claro, ¿cuánto rato pudo ser aproximadamente?
Pues una hora y dos horas.
Una hora o dos horas, claro.
Sí, sí, mucho, mucho tiempo. Piensa que me buscaron por todo el barrio, toda la gente.
Guau, vaya.
¿Qué represalias hubo? ¿Como un castigo?
No, mi madre estuvo como varios días con una depresión ahí llorando.
Se acabaron las toallas, ¿no? En esa casa.
Bueno, o sea, muy mal, bueno.
Y no te has vuelto a esconder nunca más?
No, nunca más. No, ya, ya, yo ya después de eso ya.
No, bueno, ahora ya, si ya tienes el récord, ya, ahora ya sería ya.
Enhorabuena, porque realmente no conozco a nadie que se escondiera tanto rato. Aplausos, por favor, para Irene.
Un nivel horrorífico.
Bueno, vamos a terminar la ruina. Sabéis que estos días que estamos aquí en Barcelona hemos hecho ocho shows en el Coliseum. Estamos muy agradecidos a todos y todas por hacerlo posible. Un aplauso también para todo el equipo del Teatro de Balañá de MPC por hacerlo posible. Gracias. Y estamos haciendo.
Perdona, y también a los que a pesar del puto desalert y las alertas habéis venido, porque mira que han mareado, esto ya hace lluvia y tal, gracias por venir.
Exactamente, gracias por hacer esa, ¿qué?
Otra.
Otra?
Otra.
No, es que tenemos una sorpresa.
Hay otra, hay otra.
Claro, lo que queríamos decir es como siempre todos los shows queremos hacer una pequeña sorpresa, y hoy hemos decidido traer la primera ruina, primer capítulo de todos, no sé si lo habéis escuchado, la ruina y el invitado con el que abrimos fue Javi García, y hemos pensado en volver a traerlo aquí. Un aplauso, por favor, para Javi García.
¿Qué tal?
¿Cómo estás?
El primer invitado, la primera ruina, y fíjate, ¿quién iba a decir? Ahora trabaja para la ruina.
¿Trabaja así?
¿Trabaja con nosotros?
Sí, sí, como en casa, sí, sí.
Sí, sí, sí.
Bueno, claro, ¿cuánta gente no ha escuchado el primer capítulo de la ruina? Que aplauda, por favor, la gente que no. Es caro, exactamente.
Perfecto.
No.
Bien, bien.
No, el aplauso es un no.
El aplauso es un no. Claro, es que lo hemos traído un poco por eso, porque es como hay gente que a lo mejor no sabía cuál era la ruina primeriza, la que abrió.
Yo no lo sé.
Este programa, claro, para volverla a explicar hoy.
Guau, gracias.
Como cerrar el círculo, 300 y pico programas más tarde, ¿no? La tenéis en el capítulo uno, pero bueno, Javi, sitúanos, ¿cuándo se te dio todo esto?
Bueno, esto fue hace diez, 11 años, hace bastante tiempo. En aquel momento estaba en el paro, la primera mini ruina. Y me llamó un conocido y me ofreció un trabajo peculiar, que era hacer como unos audiolibros, ¿vale? Para una web que se llamaba, no sé si existe aún, La Escuela del Saber.
La Escuela del Saber.
Como todas.
La Escuela del Saber.
Un poco todas, ¿no?
Vale.
Audiolibros, ¿qué temática tenían?
Temática, yo en aquel momento no lo sabía muy bien, pero resulta que eran para una web, Escuela del Saber, pues bueno, para estudiantes o gente que quería culturizarse sobre X temas.
Vale.
En aquel momento me tocó Salamanca, la historia de Salamanca, en general, ¿vale?
La historia de Salamanca.
La gente que aplaude, entiendo que es la gente que sí que ha escuchado el capítulo. Historia de Salamanca, y tú tenías que narrar esa historia.
Tenía que narrar esa historia, había un especial énfasis en la Universidad de Salamanca también, porque claro.
Bueno, es que es muy bonita y tiene mucha historia.
No he tenido el placer, pero.
Yo supongo que sí, todo el mundo habla maravillas, ¿vale? Y en aquel momento pues no, solo la sabía por los documentos que yo tenía que leer, que no estaban hechos para un audiolibro, o sea, eso era un libro textual.
Bueno, claro, el audio lo tenías que poner tú.
Claro, pero era demasiado, o sea, a mí no me facilitaba la.
Porque tú pensabas que sería fácil, ¿no? Ese trabajo.
Yo, sí, porque a mí me dijo esto, bueno, normalmente damos un mes de plazo para hacer esto, pero vamos, un poco pillaos, por eso han acudido a mí, que no había hecho un audiolibro ni nada parecido en la vida, y te vamos a dar dos semanas, y te pagamos esto, y yo pensé: "Dos semanas, este dinero, dámelo". Fácil.
Vale.
Y la primera semana dije: "Bueno, nada, esto no".
Aún queda una semana.
Aún queda una semana, no hice nada, me puse la última semana. Entonces me empecé a mirar.
O sea, perdona un momento, tú dijeron que normalmente se tardaba un mes.
Sí.
Que te daban dos semanas, y tú que no lo habías hecho, nunca dijiste: "Lo hago en la mitad".
Sí.
Claro que sí.
Sí, sí, sí.
Sí, sí.
Vale, muy bien. Mucha confianza en ti mismo, ¿eh?
Bueno, me creí muy listo.
¿Qué puede salir mal?
Sí, sí.
¿Qué pudo salir mal?
Entonces, claro, me puse a mirar el temario, el temario gross, en la última semana, y.
Que no caiga en el olvido, he dicho temario gross, ¿eh?
El temario gross.
El temario gross, sí, sí.
Te hago la competencia un poco en ese amor. Y el caso es que resulta que había como 24 temas y cada uno tenía muchísimas páginas, y en grabar cada capítulo que tenía que durar una hora, yo tardaba como cinco en hacerlo. ¿Por qué? Porque me equivocaba muchísimo, porque había palabras muy complejas, muchas fechas, muchos nombres. Entonces, yo lo que hacía era, una técnica que yo creo que no es la buena, que es leerlo todo, o sí, no lo sé, leerlo todo, equivocarme 50.000 veces por el camino y luego cortar.
Vale.
¿No?
Vale.
Claro, era doble trabajo, porque ya no solo me equivocaba mil veces, sino que luego tenía que cortar.
Escucharlo a ti mismo.
Pero con el oído fino ahí, como pep, y cortes milimétricos y cambios de entonación tremendos, claro.
Vale.
La Universidad de Salamanca.
Claro, claro.
Una cosa terrorífica.
Hostia, te tenemos que decir, ¿vale? Este audiolibro hemos estado buscando, porque nos hemos actualizado, y está en Spotify.
No.
¿Sí?
No.
Son.
Hostia, vamos a hacerlo número uno, por favor.
Bueno, son 14 horas, ¿vale? Y si tenéis insomnio, es cojonudo.
No, no, no.
Entonces, tenemos un extracto para que la gente también entienda cuál era un poco la dificultad y la calidad y los nombres y todo lo que tenías tú que narrar, ¿eh? Vamos a escuchar cómo era. Vamos a escuchar.
También se edificó el convento del Corpus Christi, de la segunda orden de San Francisco, que posee una fachada plateresca o prerrenacentista, como prefieren denominarlo algunos estudiosos, atribuida a Fray Martín Sarmiento. Fue financiado por don Cristóbal Suárez de Acevedo, señor del Villar del Profeta, regidor salmantino y tesorero de Carlos V, quien junto a su mujer, doña Juana de Solismeya, se encuentran enterrados en su capilla mayor.
El patronato lo ostentaban los duques de Montellano. La portada es de estilo renacentista y los retablos churriguerescos. En uno de sus altares se encuentra la escultura de la Virgen de la Leche, llamada El Mamoncillo.
¿La Virgen de la Leche?
La Virgen de la Leche.
La Virgen de la Leche, tú a lo mejor has actuado como el empujada.
Claro.
La Virgen de la Leche.
La Virgen de la Leche.
Tú la Virgen de la Leche debes haber actuado alguna vez por la Virgen de la Leche. Por supuesto, claro.
Una locura, churrigueresco, churrigueresco.
¿Qué es churrigueresco?
Es que ni siquiera sé si lo dije bien o es un error, es que no lo sé, no lo sé. Ahí está, parece que lo he dicho bien, pero nadie lo sabrá.
Vale, vale. Entonces, tú grababas esto del tirón.
Sí.
Y luego parabas, volvías atrás, editabas dos errores y seguías adelante.
Exacto.
Muy exacto.
Y bueno, el ordenador que tenía o el programa, no sé lo que era, pues no era el mejor en la época, y de vez en cuando fallaba, y aleatoriamente paraba de grabar en algún momento que yo no era consciente. Entonces, solo me daba cuenta después de estar grabando una hora, ¿no? Y le daba al play y al pausa, digamos, pero no había pausa porque no estaba grabando.
No se había grabado. O sea, tú a lo mejor habías estado leyendo una hora y no se había grabado nada de lo que.
Se había grabado un cuarto de hora o, ¿sabes? Con lo cual, 45 minutos tirados a la basura.
Guau. Leyendo el churrigueresco.
Sí, sí, la Virgen de la Leche y el mamoncillo.
Y la Virgen de la Leche.
Y claro, porque además lo hice una semana y lo hacía de noche.
Es que es que.
Era como un trabajo de 24 horas.
Es que has tenido dos semanas, ¿verdad?
Es que claro, tío, ¿quién les manda? Una semana solo, tío. Y nada, el caso es que me pasó dos veces. La primera, bueno, pegué un grito descomunal ahí en la illa, en una illa de estas, salí al balcón.
Saliste al balcón a cielo abierto a gritar, ¿no?
Salí a gritar como un loco, porque era la única manera que tenía como de desahogarme y paliar eso. Y la segunda, claro, cuando yo le daba, le daba a grabar, una vez se había parado.
Claro.
Porque no le habías dado antes.
Claro.
O sea, deja de grabar.
Claro.
Claro. Entonces, yo le di, me di cuenta y me enfadé un poco, ¿vale? Entonces, se grabó el enfado.
Ahí vamos, ahí vamos.
Y ese enfado yo lo comuniqué vía WhatsApp en su momento.
Sí. Y dio pie a la ruina que nació un poco a través de que queríamos que la gente conociera ese audio.
Es una maravilla.
Que vamos a escuchar. Esto es lo que se grabó.
Esto es lo que se grabó.
Cuando tú.
Qué bueno, ¿eh? Qué guay, qué guay.
Esto es lo que se grabó cuando tú, pasada una hora, le diste al stop, viste que no se grabó nada y empezó a grabar tu enfado ocasionalmente.
Sí.
Vamos a escucharlo, vamos allá.
Me dan ganas de llorar, tío. Estoy hasta la polla de esto, tío, no puedo más. Lo odio, tengo que hacer mil cosas, estoy con esta mierda. Lo odio. Qué asco, tío. Pero tú te crees que tengo que repetir otra vez media hora? Media hora tengo que repetir, tío. ¿Esto qué es? Dios, me cago en Salamanca, no voy a ir a Salamanca en mi puta vida, que se metan la universidad por el culo, que pongan una bomba, voy a ir a poner una bomba y se va a acabar la historia de Salamanca con una puta bomba a la universidad. Hombre, qué asco.
Guau, increíble, increíble.
Me cago en Salamanca. Me cago en Salamanca. Bravo, bravo, bravo.
Voy a meter una bomba en la universidad, ¿eh?
De ahí que ahora se le conozca como Javi "Me cago en Salamanca", pero yo sigo diciendo que mi frase favorita es esta, es de: "Voy a poner una bomba en la universidad y se va a acabar la historia de Salamanca". No funciona así, no, no, no.
Hasta aquí, hasta aquí. No funciona así. De hecho, estás creando más historia que narrar, ¿no?
Pues esto.
El otro no está en Spotify, ¿no?
No, esto no.
Está en la versión. No, porque sería un puto éxito.
Bueno, ahora estará, porque este capítulo estará en Spotify.
Sí.
Entonces, luego, para añadir a esta ruina, nosotros fuimos a actuar a Salamanca.
Sí.
Fuimos.
Tenías que venir tú de invitado.
Sí, claro. Y pasó una cosa, que es que tú, casual o no, pillaste el COVID esa semana.
El mismo día.
No, no, el día, o sea, el día anterior, era un domingo, pues yo el sábado, que al día siguiente tenía que ir, me encontraba así regular, me hago la de esto y COVID. Y no pudiste venir a Salamanca.
No.
Que es la única ruina que hemos hecho sin invitado, porque en aquella época, con las restricciones del COVID, no había margen. Con lo cual, tú no has ido aún a Salamanca.
No he ido nunca a Salamanca.
No te has reconciliado aún con.
No, no he podido, no he podido.
No es porque tengas vetada la entrada a Salamanca, ¿no?
No lo sé, espero que no.
Entonces, nosotros nos hacía mucha ilusión preparar, ya que volvías, una sorpresa para ti, ¿vale? Que es que nosotros, hace un tiempo, tú te acordarás, fuimos a jugar a pádel tú y yo. Tú te acuerdas que fuimos a jugar a pádel?
Hostia, hace tiempo, sí, sí.
Es la única vez que hemos jugado a pádel.
Nivelón, nivelón, había nivelón.
Creo que es la primera vez y última que he jugado a pádel yo, ¿vale? Nos hicimos una foto, fíjate que nos hicimos una foto. Mira, para celebrar el día que hicimos deporte tú y yo, ¿vale? Y tenemos una sorpresa para ti, que es que hemos recortado esta foto y la hemos colgado en, vamos a ver dónde la hemos colgado, porque ahora mismo estás en esta plaza que a lo mejor recordarás de haber narrado, porque estás en el centro de Salamanca, la plaza mayor.
La plaza mayor de Salamanca. No solo esto, espera, porque tú dirías: "Hostia, un solo cartel".
Hay 100 carteles.
¿Qué?
En toda Salamanca. Hemos colgado 100 carteles con tu cara en Salamanca.
Sí, haceros fotos, haceros selfies.
Además, sin contexto ninguno, no hay un QR, no hay, es tu foto.
Es tu cara.
Hola, tío.
Es tu foto.
Espectacular, esto no lo sabía, parece que.
Gente de Salamanca.
Una sorpresa total. Si veis la cara de Javi, haceros una foto y etiquetadnos en Instagram, y tú ya estás presente allí como homenaje.
Vale, sí.
Pero tienes elegido la mejor foto también, hay que decirlo.
Bueno, sí, yo tengo varias que igual no.
Ya, ya, es verdad, hay.
Pero eso no te quita que tienes que ir a Salamanca tarde o temprano, ¿eh?
Entremos a Salamanca tarde o temprano.
Sin bombas, sin bombas.
No, no, no, eso no, eso no.
Te haremos pasar por el detector de metales. Aplausos por favor para Javi, muchas gracias.
Der Blick auf großartige Unternehmen zeigt: Wachstum basiert auf Vertrauen. Vanta hilft Unternehmen dabei, vom ersten Tag an Vertrauen aufzubauen und unter Beweis zu stellen. Die marktführende KI-gestützte Trust-Plattform verbindet Compliance, Risikomanagement und Vertrauen. Sie hält euch dauerhaft compliant und amortisiert sich bereits nach nur drei Monaten. Über 16.000 Unternehmen wie Lovable, Harvey und Clay vertrauen Vanta. Jetzt mehr erfahren unter vanta.com.
Bueno, ahora sí vamos a entregar premio. Un aplauso por favor para todas las ruinas de esta noche. Gracias, amigos y amigas, por vuestras ruinas. Petit, te las voy a repasar.
Claro, claro, es que aquí tengo, pero hay alguien que no, ¿no? Había.
Hemos empezado con Germán yendo con su equipo de bailarines a negociar con su casero en Bulgaria, y después vomitando en el aire con el parapente.
Muy buena.
Después hemos conocido a Javier poniendo el año mal en números romanos, le añadió un año al padre y le quitó uno al hijo.
Sí.
Después, Natalia pidiendo un deseo bajo los meados de murciélago dentro del baobab sagrado.
Pásame al papá.
Je, je, je, je, pásame al papá.
Julia, una de las dos Julias que se están haciendo la competencia en Barcelona, hay una problemática aquí.
Solo puede quedar una.
Solo puede quedar una. Y hemos terminado, porque Javi no participa que es invitado nuestro, hemos terminado con Irene, campeona del escondite internacional.
Me encantó el cambio.
Estas son las candidatas muy buenas ruinas. ¿A quién le damos el premio?
Es muy difícil, muy difícil. Muy difícil, pero tengo muy claro que va a ser una de las tres mujeres, porque esto lo tengo clarísimo. Pero no sé, porque es que parecen brutales, las tres, me encantan.
¿Quieres dejarlo entre dos y que el aplausómetro decida quién es?
Sí, vale.
Pues venga.
Pues quito una, que es peor ahora.
O bueno, no, claro, no sé.
Tío, espera, es que a mí lo de las toallas, o sea, lo del escondite, lo del escondite me ha parecido brutal, o sea, me pareció.
Venga, pues ahora Irene, ganadora de la ruina. Le llevas un tratamiento con hijes. Ay, perdón, Tomás. Te llevas el juego de la ruina también, ponte aquí con nosotros. Ponte Irene ahí con nosotros.
Y luego está el regalo bueno, bueno.
El regalo especial.
Sí. Es un regalo que tiene un significado y descubrirás, no hoy, pero en breve, ¿vale? Alguien estuvo.
La ruina de jueves pasado.
En la que estuvo de invitado Berto Romero. ¿Que aplauda?
A ver.
Vale, perfecto.
Vale, esto salió la semana pasada.
La semana pasada se publicó.
De cuando se emite esto.
Entonces, vosotros ya sabréis qué es este regalo. No digamos nada, son dos pollos del.
Tres.
Tres pollos del nadie sabe nada.
Que han vivido una aventura muy especial.
Y que ya descubrirás, ¿vale?
No toques mucho la cinta.
Como se le da y ya sabrá cuándo se abre.
Y ya sabrás.
Cuando se publique el vídeo sabrás lo que es, es un misterio, pero.
Sí, así colgados estaban, de hecho.
Así se colgaron así los pollos.
Sí, sí, ahí, ahí, ahí.
Sí, perfecto, ya está.
La gente en el internet lo entenderá. Aplauso para Irene, ganadora de la ruina. Aplauso para Petit, la ganadora de nuestro invitado de hoy. Muchas gracias, amigos y amigas. Gracias por estar aquí, gracias por venir a esta ruina.
🎟️ LA RUINA está de gira en http://www.laruinashow.com
La Ruina desde Barcelona con Ignasi Taltavull (@ignasitf), Tomàs Fuentes (@cap0) y Petite Lorena teloneando a alguien inesperado.
Episodio en colaboración con Impress. Están celebrando su BLACK FRIDAY y os podéis ahorrar 1.000€ en el tratamiento de ortodoncia invisible, ¡el mejor descuento del año! Reserva YA cita gratuita: https://tinyurl.com/impress-black-friday
El juego, la taza y todo el merchandising oficial de La Ruina en https://lallamastore.com/
Ignasi Taltavull:
http://www.instagram.com/ignasitf
Tomàs Fuentes:
http://www.twitter.com/cap0
http://www.instagram.com/cap0
📲 La Ruina sigue en redes: @laruinashow
http://www.instagram.com/laruinashow