Transcripción de ¿Qué tendrá que ver?: De los piratas a Julio César

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Resumen del episodio

El episodio de Más de uno, en su sección ¿Qué tendrá que ver?, traza un recorrido desde los piratas de la Antigüedad hasta los del Caribe y la figura de Julio César. El historiador Javier Martínez-Pinna, autor de un libro sobre la historia de la piratería, explica por qué la imagen popular de estos hombres difiere de la realidad, describe los castigos que aplicaban y distingue entre piratas y corsarios con patente de un gobierno.

Después, el historiador Alberto Pérez-Rubio relata cómo César fue capturado por piratas cerca de Mileto, negoció su rescate y los castigó después, y repasa su crueldad en las campañas militares y su legado en el calendario juliano. Los oyentes conocerán así el origen de ambas historias.

En este episodio Alberto Pérez-Rubio, Javier Martínez-Pinna

Esta transcripción del episodio sobre piratas y Julio César se hizo con la misma tecnología que HappyScribe usa para transcribir reuniones de Google Meet.

Carlos Alsina00:00:00

Carlos Alsina.

Interlocutor 200:00:05

Ahora agárrate bien, agárrate bien, porque agárrate al cabo este, que no te vas a caer por la borda y no queremos.

Interlocutor 300:00:11

A la cuerda, dices? A esta cuerda.

Interlocutor 200:00:12

Al cabo. Acuérdate de eso. Y como te oiga tu lobo reverte, te saca a borracho del programa.

Interlocutor 300:00:18

¿Qué cursillo has hecho con él? El cursillo este de patrono barco. Que también te digo que si llego a saber que vamos a empezar a esta hora en altamar.

Interlocutor 200:00:24

Pero agárrate.

Interlocutor 300:00:25

Bueno, habría planteado que estoy agarrado, que estoy agarrado, que no me caigo. Además, sé nadar. Bueno, aquí.

Interlocutor 200:00:29

Estamos en el... estamos en el mes de mayo del año 1799, lo habrás notado. Estamos a bordo del bergantín Ceres.

Interlocutor 300:00:37

Eso lo he visto, sí.

Interlocutor 200:00:38

Este es un mercante, un barco privado de bandera sueca, que hace la ruta entre Londres y las Islas Canarias.

Interlocutor 300:00:45

Y también he notado que ese de ahí, ese de la escalerilla, debe ser el capitán, por la vestimenta.

Interlocutor 200:00:49

Pues sí, pues sí lo es, sí lo es. El capitán Juan Jacobo G. Walter, que a su llegada a Tenerife, 31 de mayo de este año 70... 1799, va a narrar al comerciante Tomás Cologan lo que le ha ocurrido a su barco y a su tripulación durante la travesía. Y se lo va a contar para que Cologan escriba a la aseguradora de la compañía, que está en Londres, y pueda recuperar así parte de las mercancías perdidas porque han sufrido un asalto de corsarios, a unos 300 kilómetros al noroeste del cabo de Finister.

Mírale, qué cara lleva.

Interlocutor 300:01:20

Entonces es el cronista, ¿no? Cologan es el cronista de lo que ha ocurrido.

Interlocutor 200:01:23

En efecto. Y mira lo que dice el escrito con el testimonio del capitán. Dice: "A las 5 y media de la mañana, vimos un navío azotavento que arrió las velas luego que nos alcanzó a ver. La mañana estaba nublada, pero ya empezaban a disiparse las nubes. Y entonces el mismo barco cambió sobre nosotros, puso bandera encarnada, y aunque no estábamos a una legua de él, no pudimos oír el ruido".

Interlocutor 300:01:45

El.

Interlocutor 200:01:45

Este.

Interlocutor 300:01:45

El ruido cañón.

Interlocutor 200:01:46

Este, el ruido, sí. "A las 6 y tres cuartos disparó un cañonazo, y a las 8 se acercó y me habló, mandando que echásemos el bote al agua y que el capitán fuese a bordo con sus papeles". Lo que dice: "Cuando llegué a bordo del expresado barco, me habló el capitán en mal francés y me obligó a bajar a su camarote. Echaron el ancla y sus hombres entraron a bordo de mi navío, bajando a la bodega, de donde sacaron ocho barricas de agua, dos barriles de vaca, dos de puerco y dos de manteca, cuatro sacos de bizcocho, dos cestos de queso y 20 de cerveza".

Interlocutor 300:02:18

¿Ha dicho que eran corsarios? Igual eran piratas.

Interlocutor 200:02:20

Bueno, es que el capitán Walter cree que eran corsarios a sueldo del rey de Francia, pero no lo pudo asegurar con certeza. Que, por cierto, una de las cosas que nos quedó por resolver la semana pasada en este espacio radiofónico, que ya vamos que tendrá que ver, una de las cosas que nos quedó por resolver es la diferencia entre pirata y corsario, que nos estaba contando, ¿te acuerdas? Javier Martínez Pina.

Interlocutor 300:02:39

Sí. Bueno, yo lo que recuerdo es que el martes pasado empezamos hablando del Tíbet.

Interlocutor 200:02:43

Sí, eso es.

Interlocutor 300:02:43

Al que habíamos llegado a través de Tintín.

Interlocutor 200:02:45

Exactamente.

Interlocutor 300:02:45

Y eso sí, llegamos a los piratas.

Interlocutor 200:02:47

Sí, sí.

Interlocutor 300:02:47

Porque la ley que sirvió para juzgar a Pinochet había sido la misma que usaron en.

Interlocutor 200:02:51

Exacto, tenía su origen en la ley. Bueno, espérate, que mejor que lo resumas tú, como tenemos al locutor esperando, se ha preparado aquí el resumen él de lo que venimos descubriendo desde que empezó la temporada hasta este día de hoy. Así que adelante, cuando usted quiera.

Carlos Alsina00:03:06

En anteriores capítulos, descubrimos que el inventor de los fórceps y el primer fabricante de cepillos de dientes habían estado en la misma prisión en Londres, y que el ratoncito Pérez empezó a llevarse los dientes de leche desde que el padre Coloma le descubrió la historia a Alfonso XIII cuando era un niño por encargo de su madre, la reina María Cristina, la misma que inauguró el Gran Hotel de San Sebastián donde se hospedan las estrellas que acuden a su festival de cine, la primera de ellas, Gloria Swanson, que además de ser actriz tuvo una oficina donde se patentó una forma de producir botones de plástico, así que ya no tenían que ser todos de nácar, un material que se obtiene de moluscos como los mejillones, unos animalitos que filtran agua como si fueran una pequeña depuradora de aguas residuales, como la de Reus, que fue la primera que se instaló en España, en la ciudad del vermú, una de las bebidas favoritas del presidente Roosevelt, el mismo que derogó la ley seca cuatro años después de la matanza del día de San Valentín de Chicago, cuya investigación sufragó, entre otros, Walter Olson, el gran empresario de las alfombras, que pueden tejerse con lana, pero también esparto, una fibra vegetal muy aprovechable porque con ella también podemos fabricar papel, aunque no papel higiénico, producto que llegó a España con un papel rasposo que llevaba el dibujo de un elefante como Jumbo, que además de ser la estrella del zoológico de Londres, inspiró el nombre por el que se conoció popularmente al Boeing 747, un avión muy retratado en el cine, porque el género de aviones ha dado grandes películas, como por ejemplo "Aterriza como puedas", aunque antes que en aviones, se voló en globo, y un pionero fue el físico Auguste Piccard, que inspiró a Hergé para dibujar al profesor Tornasol, uno de los personajes de Tintín, y uno de los álbumes más celebrados es "Tintín en el Tíbet", un territorio ocupado por China desde hace 75 años, razón por la cual un jurista español presentó una querella en la Audiencia Nacional basándose en un principio legal

del tiempo de los piratas. Bien.

Interlocutor 300:04:39

Bien.

Interlocutor 400:04:41

Piratas.

Interlocutor 200:04:42

Igual habría que autorizar al locutor a que haga un punto alguna vez, ¿no?

Interlocutor 300:04:45

No, no, no, mejor así.

Interlocutor 200:04:47

Ay, qué va.

Interlocutor 300:04:47

Mejor así, porque si hace puntos nos tiramos hasta el miércoles.

Interlocutor 200:04:49

Ya, pero es que si es por su salud, vamos.

Interlocutor 300:04:52

Bueno, pues lo que nos dure.

Interlocutor 200:04:54

Pobre criatura. Una carrera profesional arrojada por la borda.

Interlocutor 300:04:58

Truncada.

Interlocutor 200:05:00

Bueno, entonces, nos dio tiempo a saludar a Javier Martínez Pina la semana pasada, pero apenas pudimos aprender nada, porque no tuvo tiempo para explicarnos, ¿no? Es el autor de es historiador y es el autor de "Eso no estaba en mi libro de Historia de la Piratería". Y hoy le hemos vuelto a llamar porque él se ofreció, eh, él se ofreció, pues nosotros enseguida le damos la palabra.

Interlocutor 300:05:18

Sí, sí.

Interlocutor 200:05:19

Para que nos cuente más cosas sobre los piratas, eh, los piratas de los que él mismo nos dijo, creo recordar, que le caían mejor cuando era pequeño y leía libros como "La isla del tesoro", que luego cuando empezó a investigar y a conocer más sobre ellos. El tono del locutor es pegadizo, o sea, al final te contagias de él y ya todo el programa lo van a saber.

Interlocutor 300:05:34

Y vas enlazando frases, ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta.

Interlocutor 200:05:36

Hola, Javier, buenos días.

Javier Martínez-Pinna00:05:38

Hola, buenos días.

Interlocutor 200:05:39

Hola.

Javier Martínez-Pinna00:05:39

Sí, sí, me caen mejor cuando veo la película de los Goonies, exactamente.

Interlocutor 300:05:43

Eso era, los Goonies.

Interlocutor 200:05:45

Pero, ¿por qué? Porque los piratas eran mala gente, eran crueles, ¿no? Había algunos, francamente, bestias, ¿no?

Javier Martínez-Pinna00:05:50

Sí, sí. Eran muy malotes. La verdad es que la imagen que tenemos de la piratería, eso que nos ha transmitido la televisión, y ahora los videojuegos, pues poco tiene que ver con la realidad, eh. La verdad es que cuanto más lees sobre los piratas auténticos, los de carne y hueso, más te das cuenta de que en la mayor parte de las ocasiones eran unos sanguinarios que hicieron de la muerte, la tortura y la violación, pues su forma de vida más característica, digamos, eh.

Interlocutor 200:06:19

Sí, el más bruto de todos, el más cruel de todos, ¿cuál dirías tú que fue?

Javier Martínez-Pinna00:06:25

Los hay, mira, había uno francés, el holandés, que para que os hagáis una idea, tenía predilección, pues por coger a vecinos españoles de las ciudades que asaltaba ahí en América, ¿no? Y con su espada les abría el corazón, les abría el pecho, les sacaba el corazón, y con sus propios dientes los mordía para atemorizar a los vecinos y, evidentemente, que le confesasen la ubicación de tesoros que en la mayor parte de las ocasiones solo existía en la imaginación del pirata, ¿no?

Interlocutor 300:06:55

¿Le mordía el corazón a la víctima?

Javier Martínez-Pinna00:06:58

Sí, sí, cuando lo abría con el alfanje, le sacaba el corazón, lo mordía delante del resto de los vecinos para atemorizarlos.

Interlocutor 300:07:04

Mala bestia.

Javier Martínez-Pinna00:07:05

Y contaban todo lo que tenían que contar, evidentemente, el miedo que tendrían.

Interlocutor 200:07:09

Se inventaban todos los tesoros que se pudieran inventar, claro. Oye, y tomando como ejemplo este relato que hemos hecho del barco mercante de bandera sueca que es atacado, en lo que hoy llamaríamos aguas internacionales, ¿eso cómo se juzgaba? O sea, ¿conseguían, por ejemplo, atrapar a los asaltantes, pero quién podía perseguir penalmente a un pirata?

Javier Martínez-Pinna00:07:28

Depende. Si al pirata lo atrapaba un barco de guerra español, lo más probable es que fuese llevado a la ciudad más próxima, y ahí era el gobernador el que tomaba la decisión. Pero si, en cambio, era el pirata el que hacía algo en contra de su carta de a bordo, pues lo juzgaban los propios capitanes pirata y les imponían unas penas que eran tremendas, eh. En algunas ocasiones cogían al pirata y lo solían dejar en una isla desierta hasta que subía la marea, pues para que se ahogase. También le podían pasar hacer el castigo de la carena, o también el famoso marún, que es cuando dejaban al pirata con una pistola, un poco de pólvora, y lo dejaban en territorio español, pues para que diesen buena cuenta de ellos.

Interlocutor 300:08:12

Lo de pasar por la quilla, ¿eso se hacía?

Javier Martínez-Pinna00:08:15

Sí, sí. Y aparte, estaba considerado como una especie de pena de muerte, porque era el problema, claro, te cogían de una cuerda, te ataban por la borda, te bajaban, te pasaban por debajo de la quilla y te sacaban por la popa. Pero el problema era que si lo hacían muy deprisa, como la quilla estaba incrustada con todo tipo de conchas, pues te podían desgarrar y matarte, pero si lo hacías muy lento, te ahogabas. Y por lo tanto, la mayor parte de la gente que le hacían el castigo de la carena, pues terminaban muriendo irremediablemente.

Interlocutor 200:08:45

Ya, por Dios. Oye, me di cuenta que no te he preguntado la diferencia entre pirata y corsario. O sea, corsario es el que patente de corso, corsario es el que actúa en representación o siguiendo instrucción o bajo el amparo, diríamos, de un gobierno, de un país, ¿no? Y el pirata no.

Javier Martínez-Pinna00:09:02

Sí, el pirata no. El pirata era un ser que robaba por cuenta propia y a ese le daba igual el barco que se le pusiese delante, que fuese español, francés o inglés. En cambio, el corsario no, actuaba bajo la protección legal, digamos, de una patente real o una patente de corso, que era entregado, bueno, si hablamos de la piratería americana, especialmente por Inglaterra o por Francia, a esos piratas que todos recordamos como Drake o Walter Raleigh, para atacar los intereses de la potencia hegemónica del momento, que era, sin duda, España.

Interlocutor 200:09:38

Y cuando el pirata atacaba, los piratas atacaban un barco, se quedaban con el barco, con la tripulación de ese barco, ¿qué pasaba? ¿Qué hacían con ella? ¿O se quedaban solo con lo que llevaba el barco?

Javier Martínez-Pinna00:09:49

No, no, ahí depende. Se quedaban con las mercancías, seguro. Además, olvidaros esa imagen del pirata atacando barcos de guerra españoles, eh, veíais prácticamente cuando en el horizonte divisaban las velas amenazantes de un galeón español, solían escapar. Sobre todo, se lanzaban sobre los barcos mercantes, se quedaban con la mercancía, y depende, aquí depende de las necesidades de los piratas. Si no necesitaban más marineros para sus barcos, lo más probable es que muriesen todos.

Hay una escena de Roque, el brasileano o el holandés, no me acuerdo, uno de los dos, ¿no? En el que está asaltando un mercante español y él mismo, con su propia espada, decapitó a todos los marineros. Lo que pasa es que si los marineros tenían suerte y necesitaban más piratas, pues probablemente le ofreciesen la posibilidad de formar parte de la tripulación de estos primeros piratas.

Interlocutor 300:10:45

O sea, el destino era o morir o convertirte en un pirata.

Javier Martínez-Pinna00:10:50

Pues básicamente yo diría que sí.

Interlocutor 300:10:52

¿Y se robaban entre piratas? ¿Podía saltar un barco pirata a otro pirata?

Javier Martínez-Pinna00:10:57

Sí, hombre, claro, eso estaba a la orden del día. Y el tema de los tesoros, que a pesar de que no es como nos lo han contado, sí que es cierto que algunos tesorillos se lograron esconder, especialmente en los momentos finales de la piratería. Y sí que estaba estipulado incluso por la chaspartie, por la ley de a bordo, que si alguien hacía trampas o se quedaba con parte del botín, pues los castigos que os he comentado anteriormente, ¿no? Podían ser muy, muy duros, ¿no? Especialmente era muy, muy habitual entre ellos el tema del marún, que os he comentado, que es cuando dejaban al pirata en territorio español.

Interlocutor 200:11:34

Es que me estoy acordando de que la semana pasada nos quedamos en los piratas, pero tenía alguna relación con Julio César, que no recuerdo cuál era.

Interlocutor 300:11:41

¿Los piratas del Mediterráneo?

Interlocutor 200:11:43

Apareció, se mencionó a Julio César, pero no recuerdo por qué. Las cosas que realmente a mí me vienen a la cabeza.

Javier Martínez-Pinna00:11:48

Sí, porque comentábamos que el tema de la piratería para nada tiene que, bueno, mucha gente piensa que solo tenemos piratas en América, en el Nuevo Mundo, pero ni mucho menos porque la existencia de los primeros piratas los tenemos atestiguados, fijaros, eh, desde el año 1000 antes de Cristo, en el que empiezan a aparecer esos piratas del Egeo que asaltaban esos barcos fenicios que surcaban el Mediterráneo en busca de nuevas rutas comerciales, y desde ese momento, pues hemos tenido piratas en Grecia, por cierto, salen citados en la Odisea.

Y también comentábamos que hubo piratas en el Mediterráneo, especialmente los filicios, que entre otras cosas pusieron a Roma contra las cuerdas. ¿Por qué? Porque según Plutarco, fueron un grupo de piratas que llegaron a contar con la cantidad exagerada de 1000 barcos, probablemente se pasó Plutarco, pero que fueron un peligro para Roma. Y uno de esos, perdón, y uno de esos romanos que capturaron fue sí, Julio César.

Interlocutor 300:12:46

Pero 1000 barcos que no estaban organizados entre ellos, no es que fueran un ejército de 1000 barcos, sino 1000 barcos haciendo la guerra por su cuenta cada uno de ellos.

Javier Martínez-Pinna00:12:53

Sí, sí, porque además estos filicios lo que hicieron fue establecer distintos reinos piratas por la costa de Anatolia, que hoy en día es el sur de Turquía, ¿no? Tuvieron el apoyo de Mitrídates, que fue el gran enemigo de la Roma republicana, pero evidentemente cada uno hacía su juego. De todas maneras, ya sabéis cómo son los romanos, eran muy exagerados, y probablemente esa cita sea, ese número sea exagerado. Pero de lo que no cabe duda es que sí, sí, fueron un peligro auténtico para una Roma que en ese momento, en el siglo I antes de Cristo, se encontraba debilitada por el estallido de las guerras civiles.

Interlocutor 200:13:32

Vale, ahora lo he recordado, que Julio César fue rehén de los piratas, es verdad. Esto es lo que contábamos la semana pasada, y por ahí vamos a continuar, pero antes tengo que hacer una pausa. Javier, muchas gracias por habernos acompañado esta mañana, como siempre, y un gusto escucharte.

Javier Martínez-Pinna00:13:47

Un placer.

Interlocutor 200:13:48

Gracias. Javier Martínez Pina, que tiene este libro bien divertido, interesante, divertido e interesante, que se llama "Eso no estaba en mi libro de Historia de la Piratería". Bueno, me buscáis a alguien, por favor, equipo de producción instantánea, alguien que sepa muchísimo de Julio César secuestrado por los piratas, o rehén de los piratas, bueno, de Julio César en general.

Interlocutor 300:14:07

Si sabe leer Julio César, sabrá su aventura con los piratas.

Interlocutor 200:14:10

Supongo, sí, sí.

Interlocutor 300:14:11

O sus desventuras.

Interlocutor 200:14:11

Alguien que sepa de Julio César y que lo explique bien, entretenido, interesante, como siempre. Ahora mismo continuamos. Entonces, Julio César y los piratas. Hemos recabado la presencia y la opinión de Alberto Perarubio, que es socio fundador y editor de Despertaferro Ediciones, que tengo aquí uno de sus libros, es licenciado en Historia y es doctor en Historia Antigua. Y su tesis doctoral estudia la Galia entre los años 150 y 50 antes de Cristo, que es precisamente, pues cuando estaba ahí Julio César.

Interlocutor 300:14:45

Lo sabemos por Astérix, además.

Interlocutor 200:14:46

Alberto, buenos días.

Alberto Pérez-Rubio00:14:48

Hola, buenos días, ¿qué tal?

Interlocutor 200:14:49

Buenos días. Bien, ¿y tú cómo estás? Me alegro muchísimo.

Alberto Pérez-Rubio00:14:53

Bien, bien, muy bien. Listo para hablar de Julio César y de piratas.

Interlocutor 200:14:56

Pues empecemos por ahí. ¿Qué le pasó exactamente a Julio César con los piratas? ¿Cómo lo capturaron y qué tal lo trataron?

Alberto Pérez-Rubio00:15:04

Sí, mira, en el 75 antes de Cristo aproximadamente, Julio César se iba a hacer un Erasmus a Rodas, ¿no? Como hacían muchos jóvenes romanos aristócratas, iban a mejorar sus habilidades retóricas a la isla de Rodas, donde había una escuela estoica muy importante. Y de camino hacia allí fue capturado por unos piratas en la isla de Farmacusa, que está a unos diez kilómetros al sur de Mileto. Y viendo que era un joven romano aristócrata, pues se apresuraron a pedir un rescate por él. Y decidieron los piratas pedir un rescate de 20 talentos de plata. Pero al joven César aquello le pareció poco, él valía mucho más que 20 talentos de plata, y dijo que deberían subir el rescate, que debían pedir por él, que menos que pedir 50 talentos de plata.

Interlocutor 300:15:46

Se sintió insultado, ¿no? Solo valgo esto para vosotros.

Alberto Pérez-Rubio00:15:49

Sí, se sintió insultado, sí, sí. Sí, sí, sí, como que solo 20 talentos, al menos 50.

Interlocutor 200:15:52

Vale, o sea, antepuso su autovaloración, digamos, a la posibilidad de ser rescatado.

Interlocutor 300:15:58

Cosa que a los piratas imagino que tampoco les pareció del todo mal.

Interlocutor 200:16:00

Ah, pero cuanto más subes el precio del rescate, más difícil es que te rescate alguien, digo yo.

Alberto Pérez-Rubio00:16:06

Sí, pero bueno, Julio César era, si algo le distinguía era la autoconfianza que tenía en sí mismo, ¿no? Y yo creo que este es un rasgo muy temprano que ya detectamos en esa anécdota.

Interlocutor 200:16:14

Sí. Oye, y entonces, ¿cuánto tiempo estuvo en poder de los piratas? ¿Y cómo fue la relación entre ellos?

Alberto Pérez-Rubio00:16:22

Pues sabemos que estuvo unos 38 días, según nos cuentan las fuentes, según nos cuenta Plutarco. Y allí se dedicó, pues mira, a tratar de perfeccionar lo que quería haber hecho en Rodas. Se dedicó a componer poemas y discursos, y a declamarlos a los atónitos piratas, que supongo que estarían aburridísimos de aquel petulante joven que no hacía más que castigarles los oídos, ¿no? Y César, cuando no admiraban su arte, les insultaba, decía que eran unos bárbaros analfabetos y iletrados, y además les ordenaba que cuando quería dormir, que se callasen, que dejasen de montar jaleo.

Interlocutor 300:16:53

Mira en qué momento, pues.

Alberto Pérez-Rubio00:16:54

Parece que el joven.

Interlocutor 300:16:55

Hemos cogido a este tipo.

Alberto Pérez-Rubio00:16:57

Sí, sí, sí. El joven César, que tenía 25 años, parece que ya tenía, demostraba carácter. Y no solo eso, sino que encima se jactaba de que una vez que lo liberasen iba a volver y los iba a crucificar a todos, ¿no? Y estaba haciendo amigos entre los piratas.

Interlocutor 200:17:08

Entonces es posible que lo liberaran hartos de escucharle y de aguantarle, o sea, por hartazgo.

Alberto Pérez-Rubio00:17:15

No, y sería por eso, porque César consiguió que se reuniese el rescate, que se reuniesen los 50 talentos entre las comunidades cercanas a la costa. El padre de César había sido procónsul en aquella provincia en Asia unos años antes, seguramente César contaba con redes de clientela, ¿no? De amigos por allí, y consiguieron reunir el rescate y pagaron, pagaron. César fue liberado y se apresuró a reunir barcos de guerra en la cercana Mileto, atacó por sorpresa la isla de Farmacusa y tomó presos a los piratas, tal como les había dicho que iba a suceder.

Interlocutor 200:17:46

Ah, él por su cuenta, sin, o sea, fue una iniciativa suya personal, como tenía posibles, reunió una flota, se fue por los piratas, ¿y qué hizo con ellos? ¿Los mató?

Alberto Pérez-Rubio00:17:56

Pues mira, le comentó al gobernador de la provincia de Asia, a Marco Junio Junco, que había capturado a los piratas, y este que estaba un poco liado, estaba reorganizando la provincia de Bitinia, había muerto su rey, Prusias, del que se decía que había tenido un romance con Julio César, y Prusias había legado su reino a Roma. Entonces Marco Junio Junco estaba muy liado y le dijo a César que no le molestase mucho, que vendiera a los piratas como esclavos y le olvidase del tema. Pero en César, digamos que había una sed de venganza.

Esta venganza, esta crueldad de César, la veremos también luego en su vida, ¿no? Repetida en su vida. Y César decidió que no, que iba a tomarse venganza, iba a hacer como les había prometido, y crucificó a los piratas en la ciudad de Pérgamo. Suetonio, otro de sus biógrafos, nos dice que fue clemente y que antes de crucificarlos, que era una pena terrible, o sea, un crucificado podía estar hasta tres días sufriendo hasta morir, dice que los degolló antes de crucificarlos, se mostró así un poco clemente. Pero bueno, yo la verdad es que no sé si creérmelo, porque los romanos eran bastante amigos de crucificar y poco amigos de la piedad y de la clemencia.

Interlocutor 200:19:01

Ya. O sea, que él era cruel, digamos, él debía entender que eso formaba parte de mantener el liderazgo y el carisma y todo aquello. Era cruel, y eso se demostró cuando ya él alcanza el poder y se convierte en el dictador de Roma, ¿la crueldad la siguió exhibiendo?

Alberto Pérez-Rubio00:19:19

Sí, sí, sí. Fíjate, la anécdota de los piratas, yo creo que aunque probablemente está embellecida por la posterior propaganda que el propio César cultiva y que también su sobrino e hijo adoptivo, Octaviano, también cultivó, ¿no? Sobre la leyenda de César, pero es verdad que esta anécdota casa muy bien con el carácter que sabemos que tenía César, ¿no? César era tremendamente, tenía una sangre fría tremenda y era capaz de mantener la tranquilidad en momentos de caos, ¿no? Esto lo vemos en batallas como la del Sabis o en la de Munda, donde a punto de ser derrotado él consigue recomponer las líneas, espada en mano, ¿no?

César también tenía un tremendo sentido de su valía, de su orgullo, ¿no? Tenía un orgullo patricio y él sabía lo que valía, y además lo hacía patente, como lo hace con los piratas. Y finalmente esa crueldad, ¿no? La crueldad de César la vemos muy patente en todas sus campañas militares, sobre todo contra los que no son romanos, ¿no? Lo vemos en la Galia, por ejemplo, lo vemos cuando vende a comunidades enteras como esclavos, cuando corta las manos a todos los cautivos que captura en Uxerodunum, ¿no? Se dice que César mató a un millón de personas y capturó a otro millón de personas en la Galia, ¿no?

La clemencia de César, tan cacareada en su propaganda, solo la ejercita contra los romanos, ¿no? En las guerras civiles, como un elemento de propaganda. Pero en cambio, en sus actuaciones militares vemos unos rasgos de crueldad que, por otra parte, son muy típicos en el proceder de los hombres de estado romanos, no nos tienen que extrañar tampoco.

Interlocutor 200:20:41

Bueno, de Julio César queda en nuestra vida corriente y cotidiana el mes de julio, por ejemplo, ¿no? El mes de julio, el.

Alberto Pérez-Rubio00:20:47

Sí, sí, sí. El mes de julio, que era el mes de Quintilis antes, pero que luego, a partir de agosto, se denominó mes de julio en honor de Julio César. Y es verdad que el legado de César más palpable en nuestra vida cotidiana es el calendario, ¿no? El calendario con el que regimos nuestros días, nuestra vida, básicamente sigue siendo el calendario juliano, el calendario que viene de la reforma que hizo César del calendario romano, ¿no? Antes de Julio César, el calendario romano era un calendario basado en los ciclos lunares, en 12 ciclos lunares de meses de unos 29 días aproximadamente, que daba unos 354, 355 días al año, lo cual generaba un desfase tremendo con el calendario solar, con el calendario natural de 365 días.

Entonces Julio César decidió, bueno, poner coto a esto, porque había un desfase ya entre ambos calendarios de casi tres meses en su época, y porque además el calendario lunisolar era propicio a que se empleara torpiceramente con fines políticos para, bueno, establecer las fechas religiosas y el calendario religioso-político romano. Y César decidió homogeneizar todo esto pidiendo a un grupo de expertos extranjeros griegos, encabezado por Sosigenes de Alejandría, que establecieran un nuevo sistema calendárico.

Y establecieron un sistema de 365 días y seis horas, que sigue siendo el que tenemos vigente hoy en día, ¿no? Esto obligó, por ejemplo, a que el año 46 antes de Cristo tuviera 445 días, ¿no? Fue el último año de la confusión. Y es un calendario que básicamente hasta la reforma gregoriana, que lo toca un poquito para ajustarlo, ¿no? Por un pequeño desfase que sabemos entre sus cálculos y el año solar real, ha estado vigente hasta nuestros días. Y por ejemplo, es el que instaura también los años bisiestos cada cuatro años, ¿no?

Con un 29 de febrero. Recordaba el otro día un amigo mío que cumple los años el 29 de febrero, ¿no? Digo: "Mira, tu cumpleaños es el 29 de febrero, gracias a Julio César".

Interlocutor 300:22:41

El presidente del gobierno también sigue impactando.

Interlocutor 200:22:44

Eso es, Pedro Sánchez cumple el 29 de febrero.

Interlocutor 300:22:45

Por ejemplo, ¿no?

Interlocutor 200:22:46

Por eso está tan joven.

Alberto Pérez-Rubio00:22:47

Sí, sí.

Interlocutor 200:22:48

Exactamente. Bueno, la verdad es que últimamente ya no está tan joven, pero... Alberto, muchas gracias por habernos contado todo esto. Me quedo con la copla del año 46 antes de Cristo, que duró 445 días. Fue un año que se hizo largo, se hizo largo. Igual por ahí un año con propina, digamos, un año con días de propina, días de propina. ¿Quién inventó la propina, por cierto? Esto ya para la semana que viene. Adiós, Alberto, que tengas buen día.

Alberto Pérez-Rubio00:23:11

Muchas gracias, igualmente, hasta luego.

Interlocutor 300:23:12

Adiós.

Interlocutor 200:23:12

La propina, ¿qué es? ¿Un invento de alguien o?

Interlocutor 300:23:15

Sería un invento de alguien, claro.

Interlocutor 200:23:16

Pues hay que averiguarlo.

Interlocutor 300:23:17

Además, eso no surge así espontáneamente.

Interlocutor 200:23:19

Bueno, en cuatro minutos contamos las noticias de las 12 del mediodía, y luego continuamos.

Carlos Alsina00:23:26

Más de uno. Onda.

Descripción del episodio

En esta divertida sección en Más de uno se realiza un trayecto radiofónico entre dos conceptos a priori inconexos como los bucaneros o el emperador romano, gracias a la colaboración de Javier Martínez-Pinna, historiador y escritor de 'Esto no estaba en mi libro de historia de la pirateria' y Alberto Pérez-Rubio, doctor en Historia antigua especializado en la Galia durante la época romana.