David Mejía, profesor y articulista, analiza en la sección El Ambigú de Más de uno la importancia de las elecciones midterm en Estados Unidos. Antes de entrar en el tema, el episodio comenta las dimisiones en la política española y la idea de que la responsabilidad política depende del contexto.
Después, Mejía explica cómo las midterm, que renuevan la Cámara de Representantes y un tercio del Senado cada dos años, permiten a los ciudadanos corregir el equilibrio de poder sin cambiar al presidente. Recuerda el diseño de contrapesos de los constituyentes y sostiene que el sistema se pone a prueba con la presidencia de Donald Trump, aunque las instituciones conservan mecanismos para limitarlo.
Los oyentes conocerán la lógica constitucional detrás de estas elecciones.
En este episodio David Mejía
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Probamos con "Ambigú", la newsletter de los miércoles. David Mejía, ¿qué tal? Buenos días.
Muy buenos días.
David Mejía, que es un hombre que pidió públicamente que no dimitiera.
El caso es llevarme la contraria.
Sí, sí. El caso es ese. No es verdad. Tú decías que no, que no dimitiera porque lo justo es que se presente a las elecciones y que lo voten los electores que quieran.
Sí, efectivamente. También porque creo que hace tiempo que no estamos en un paradigma de normalidad, donde existen las responsabilidades políticas, donde las dimisiones significan algo. Entonces, bueno, ¿para qué fingir normalidad cuando no existe? En todo caso, está muy bien que Óscar Puente supiera desde el primer minuto que iba a dimitir, y que aun así haya dedicado una semana entera a explicarnos por qué no debía dimitir y por qué no tiene que asumir responsabilidades políticas. Y está aún mejor que supiera desde el primer instante que hoy dimitiría y aun así encontrara un rato para lamentarse del calvario que le esperaba.
Encima, en campaña, decía, como sabiendo que le quedaba una campaña por delante, cuando sabía lo contrario, sabía que no. De todas maneras, ahora parece que el eslogan va a ser esto de "no somos todos iguales". Nosotros somos distintos. Y yo no sé si se refiere a Beatriz Corredor, presidenta de Redella, que tras el apagón no dimitió. No sé si se refiere a Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, que imputada no ha dimitido. A Álvaro García Ortiz, que siguió como fiscal general del Estado hasta el momento de su condena.
A Salvador Illa, incluso, cuyas cifras de fallecidos tras la pandemia, que no son suyos evidentemente, pero sí bajo su vigilancia como ministro de Sanidad, pues tampoco son algo de lo que presumir. Y tampoco dimitió. No solo no dimitió, sino que ascendió su popularidad y aprovechó esa popularidad para presentarse a las elecciones en Cataluña y ganarlas. No sé si se refiere a Belén Gualda, presidenta de la SEPI, también imputada, que sigue en su cargo. Entonces, antes de que, en fin, asumamos como algo muy normal que en el sanchismo o en el entorno de Pedro Sánchez lo normal es dimitir para asumir una responsabilidad política, recordemos que lo único que marca la diferencia es que ahora mismo estamos en campaña.
Lo ha dicho muy bien David Jiménez Torres en su comentario madrugador. Ha dicho: "Bueno, ¿por qué no dimitió entonces después de Adamuz, si es un ejercicio de responsabilidad?". Porque se dimite a partir de un número de fallecidos en accidente ferroviario? No. Dimite porque estamos en campaña, dimite porque en Monclova han visto que la cara de Óscar Puente en un cartel electoral, la presencia de Óscar Puente en un mitin, la presencia de Óscar Puente en una lista, pues en fin, no se puede decir que sumara demasiado.
Que sea muy favorecedora, ¿no?
No, no es muy favorecedora. No es muy favorecedora.
Oye, Mejía, pero tú me querías hablar de las midterm.
He hecho una pequeña digresión. Sí, te quería hablar de las midterm. La verdad es que no esperaba que a estas horas ya estuvieran tan decantados los resultados. A mí lo que me interesa siempre de las midterm es pensar en las elecciones en Estados Unidos. La verdad es que es un sistema fascinante, ¿no? Porque se da uno cuenta en estas elecciones de medio mandato hasta qué punto la solución que encontraron los constituyentes americanos fue una obra de ingeniería constitucional extraordinaria, ¿no? Porque ya sabemos que el presidente tiene un mandato de cuatro años, los representantes, los de la Cámara de Representantes, de dos, los senadores de seis, pero con una peculiaridad, que es que cada dos años se renueva un tercio del Senado, no se renueva todo el Senado de golpe.
Y esto es una forma de decirnos: desconfiamos de la concentración del poder, también de las mayorías populares, porque pueden dejarse arrastrar por ciertas pasiones momentáneas, pero también hay que estar atento a lo que siente la gente después de dos años de un mandato presidencial. Es decir, puede ser un correctivo. Lo decía muy bien Madison, si los hombres fueran ángeles, no haría falta ningún gobierno. Entonces, 240 años después, yo diría que la democracia estadounidense está sometiendo esa intuición a una prueba extraordinaria.
Donald Trump ha demostrado una concepción del poder difícilmente compatible con el espíritu de los contrapesos. Pero las instituciones siguen disponiendo de mecanismos para limitarlos, incluso cuando su partido controla el Congreso.
Pues esa es la lección. La City.
El profesor y articulista David Mejía expone en su sección en Más de uno la importancia de las Elecciones Midterm en Estados Unidos, ya que permiten a los ciudadanos modificar el equilibrio de poder sin necesidad de cambiar al presidente.