Ana Núñez-Milara analiza la derrota de Donald Trump en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Explica la metáfora del efecto lavadora, la carrera de su movimiento MAGA por la sucesión y el impacto de las detenciones de ICE.
Repasa también la llegada de candidatos latinos, musulmanes, indígenas y abiertamente gais a cargos públicos. La periodista sostiene que los insultos y las batallas ideológicas no bastan para distraer al votante de su economía, aunque se trata de su interpretación.
En este episodio Ana Núñez-Milara
Esta transcripción del episodio sobre la derrota de Trump en las elecciones de mitad de mandato se elaboró con la tecnología que HappyScribe emplea para generar un acta de reunión.
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Pues vamos con el Lío mundial, que es el que nos trae Ana Núñez Milara cada viernes. ¿Qué tal, Ana? ¿Cómo estás?
Muy buenos días.
Hombre, y te has fijado, claro, en las elecciones en Estados Unidos, que le han dado un buen revolcón a Donald Trump. Hombre, cómo sería que ni siquiera ha cuestionado el resultado. Bueno, un buen revolcón, dices, no solo en sentido figurado.
No, no solo en sentido figurado, porque The Economist ha publicado la imagen que mejor resume el resultado de las elecciones. Es una ilustración en la que se ve a Donald Trump atado a una tabla de surf, girando y sacudido bajo el agua de forma violenta, mientras—
¿Surf? ¿Qué susto? Pensaba que te referías a otra cosa.
No, de momento no hay motivo para la alarma.
Era una imagen que no me apetecía trasladar a la audiencia ahora, pero bueno.
Pues aparece en esta ilustración, girando, sacudido bajo el agua de forma violenta después de que una ola rompiera sobre él. Es lo que los surfistas llaman el "efecto lavadora", y hace—
Esto era el revolcón al que se refería, ¿no?
Eso es. Y hace referencia a ese nombre en el que, a ese momento en el que uno se desorienta y pierde el sentido. Y eso es lo que le habría ocurrido a Donald Trump y a su movimiento MAGA, que tras 2 años de batallas ideológicas y de incumplir promesas, está pensando ya en el relevo. Varios medios, como The Independent o Bloomberg, apuntan a que Marco Rubio estaría a punto de dimitir para presentarse a la sucesión. También suenan otros nombres, como JD Vance, que ya ha dicho: "Ahora, eso sí, que la guerra de Irán, pues, es muy mala".
Así se intentaba desmarcar de Trump, que ha quedado como esa marca tóxica a la que nadie se quiere acercar. Y es que estas elecciones, Rafa, han demostrado que todo lo que el presidente ha tocado, o más bien, todo lo que ha despreciado, se ha vuelto en su contra. Por ejemplo, el famoso ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ha disparado los arrestos de inmigrantes en más de un 250% durante su segundo mandato, en medio, claro, de denuncias de abusos policiales e incluso muertes. Y Texas ha sido el estado que ha concentrado el mayor número de detenciones.
ICE has done a phenomenal job in keeping our people safe. They've done a fantastic job in taking murderers, rapists, drug dealers—the worst people on earth, the worst.
Ha hecho un trabajo fantástico, desde deteniendo asesinos, violadores, traficantes de drogas... "La peor gente del mundo, la peor", decía Donald Trump en septiembre. Pero claro, entre esas detenciones, Rafa, figuraban, por ejemplo, Jamil y Jazmín, las prometidas de origen cubano y venezolano de dos empresarios, uno de Miami y el otro de Texas, que votaron 2 veces por él y, después de que deportaran a sus futuras esposas, suplican ahora eso de "que me devuelvan mi voto". Pues bien.
Eso es habitual, puede ocurrir. Lo que pasa es que no se devuelve el voto, no.
No, eso no. No se puede de momento. Dos demócratas hispanos se han impuesto en el feudo republicano en Texas. James Talarico ha logrado el asiento de Senador y Gina Hinojosa será gobernadora. Pero es que Donald Trump también se mofó del candidato musulmán.
Guy said to me something. His name is actually Abdulla something or— it's Abdulla papá papá Mohammed, I'll say that. So his middle name is Mohammed, so I was right.
Tremendo. Es que parece Peter Griffin imitando a los italianos, además.
Yo creo que no hace falta traducción, ¿verdad?
No.
Bueno, pues ese candidato, que se llama Abdul El Saied, se ha convertido en el primer senador musulmán del país. Lo ha logrado por Michigan.
Donald, look, I know you struggle with my name. So after JD swears me in in January, you can just go on and call me Senator.
Sí, tiene problemas con mi nombre. No se preocupe, yo se lo facilito. Me puede llamar "Senador", le espetó a Donald Trump ante un público enfervorecido. ¿Y qué más? Pues el presidente cargó contra las políticas de diversidad. Y, oh sorpresa, el demócrata Chris Pappas, de New Hampshire, se ha pasado a ser el primer gobernador abiertamente gay.
I want to thank the guy next to me, my amazing husband, Van.
Quiero agradecer al hombre que tengo al lado, a mi maravilloso marido, Van. "Soy el hombre más feliz porque estoy casado con el que amo", decía. Pero, Rafa, Donald Trump también pegó un tijeretazo a la protección sobre tierras de las naciones indígenas. Y adivinen: la demócrata Peggy Flanagan será la primera senadora indígena de la historia de Estados Unidos. La verdad es que, si llega a cargar contra la comunidad científica, quién sabe, hoy quizá tendríamos el primer senador premio Nobel de Física. En lo que todos coinciden es en que este vuelco demócrata se ha debido a las promesas que ha incumplido Trump y que giran en torno al coste de la vida.
Se ha encarecido todo en buena parte por la guerra contra Irán, que, según la agencia Moody's, le ha costado a cada hogar estadounidense hasta 2.000 dólares. El presidente prometió aquel "Make America Great Again", volver a hacer América grande, pero lo que muchos lamentan es que más bien se haya traducido en un "Make America Gloomy Again", volver a hacer una América pesimista.
¿Pesim- gloomy? Bueno, pues la verdad es que ha sido una derrota inapelable, ¿eh? Generalmente, el presidente sale derrotado en las elecciones de mitad de mandato, pero es que lo de esta vez es una impugnación total. Gracias, Ana. Buen fin de—
Buen fin de semana.
Información cercana en las emisoras de Onda Cero.
La periodista Ana Núñez-Milara se cuestiona si de verdad puede pensar Donald Trump, o cualquier presidente, que insultar y alimentar batallas ideológicas va a conseguir que el votante deje de mirar su cuenta corriente