El episodio de La Cultureta analiza el libro El mundo de los Bach, una novela familiar que sigue a la saga musical nacida con el molinero Vito, panadero llegado de Eslovaquia, hasta Johann Sebastian Bach. Los tertulianos repasan la genealogía, la Guerra de los Treinta Años y la vida de los músicos municipales que tocaban sin cobrar.
También abordan la demanda de la viuda del creador de Urgencias contra la serie The Pit, por similitudes y por un supuesto relanzamiento no autorizado, con posiciones enfrentadas sobre si se trata de plagio o de homenaje. Cierra con el concurso de adivinar películas.
Los oyentes conocerán el contexto de cada tema y los argumentos que defienden los invitados.
En este episodio Carlos Alsina, Guillermo Altares, Nacho Vigalondo, Rosa Belmonte, Rubén Amón, Sergio del Molino
Esta transcripción del episodio sobre la saga Bach y la demanda contra The Pit se hizo con la tecnología de HappyScribe, la misma que emplea para la transcripción Zoom.
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Alcina.
One, two, three, four.
Aquí comienza La Cultureta de los viernes por las mañanas, en todas y cada una, cada una y todas, de las emisoras de la cadena Onda Cero Radio, que es esta que usted, mmm, casualmente está escuchando. Por eso es en esta en la que decimos qué programa está empezando, porque si lo dijésemos en otra, pues, ¿pa' qué? Qué necesidad. Eh, recibo en La Cultureta de los viernes por las mañanas, en esta semana, a Rubén Amón. Buenos días.
¿Qué tal, Carlos? Pues muy bien.
Bienvenido a La Cultureta de la, la buena de verdad. Eh, Rosa Belmonte, buenos días, Rosa.
Muy buenos días.
Buenos días. Eh, Sergio del Molino, ¿cómo estás, Sergio? Buenos días.
Muy buenos días, pues aquí estupendamente.
Muy buenos días. Guillermo Altares, buenos días también.
Hola, ¿qué tal? Buenos días.
Qué buen ánimo tenemos esta mañana, no sé por qué.
Sí, sí.
Sí. Eh, Nacho Vigalondo, buenos días también.
Buenos días. ¿Hay, hay, hay webcam hoy? O sea, ¿nos están viendo en la señal? ¿Nos están viendo en imágenes? Porque estamos pasando por alto que aquí somos, o sea, que no estamos todos.
No, a mí seguro que no.
En la radio estamos todos, siempre estamos todos en la radio, Nacho.
Claro, porque los oyentes nos reciben igual, estemos o no estemos físicamente al lado tuyo.
Claro, y yo, y no, no, si yo cuando estoy, yo muchas veces cuando le escucho en casa también le contesto, y ya como si estuviera hablando conmigo.
Ah, eso es muy bonito, hablar con la radio.
Sí.
Es una cosa, pues, de toda la vida, además.
Sí, sí, sí.
Cuando has estado más años, más te va saliendo, eh.
No, es muy bonito hablar con la radio. Y. Hombre, sí, ahí, ahí.
Hay formas patológicas de hablar con la radio también, eh.
Claro, claro, pero esas son las más bonitas, las más bonitas.
Las más bonitas.
Sí, las que requieren medicación.
La tertulia, por ejemplo, es muy dada, esta que la vamos a hacer ahora, es muy dada a que los oyentes, eh, hablen con vosotros sin que vosotros lo sepáis, incluso os interpelen. Y a veces, mmm, pues den el paso siguiente a interpelaros, que es, mmm, decid lo que piensan de vosotros. Y vosotros nunca lo sabréis, pero el oyente va en el coche, por ejemplo, y no comparte lo que acaba de decir Amón sobre Raimunda, y parece que no, pero le sale.
Que va a haber un documental.
Soltártelo.
Sí.
Va a haber un documental en HBO, pero ¿es serie? ¿Es serie o?
Sobre La Cultureta.
No, sobre Raimunda, otro sitio con fantasmas.
Otro sitio con fantasmas.
Pensé que era un documental sobre La Cultureta en el Palacio de Linares.
Fue una experiencia extraordinaria, Carlos, eh.
Sí, fue estupendo, eh.
Me han dicho ya que.
Se nos ha.
Que habéis vuelto todos creyentes.
Eh, bueno, en nosotros mismos.
Sí.
Como prescriptores de la cultura. No se nos ha parecido el fantasma porque ante tanto tertuliano no se atrevía.
No se nos ha parecido, pero, pero es verdad.
Aquí pierdo.
Aquí pierdo.
Es verdad que Willy y yo tuvimos un momento tenebroso cuando nos terminó el programa, nos fuimos nosotros al baño, hay un, en fin, y salimos, y había desaparecido todo el mundo.
Sí.
Estaba el palacio desierto por completo.
No, desierto del todo.
No, no, claro.
No.
Estaba totoro.
Ese palacio nunca está desierto del todo.
Hicimos, hicimos una foto y luego en esa foto aparecía una figura, una figura blanca que no podemos difundir.
Una figura blanca.
¿Cómo? ¿Que no la podéis difundir?
Blanca no podemos difundir porque, porque no, porque provocaría.
Claro.
Es como la, porque es como la invasión de los marcianos, esta de la peli.
¿Has escuchado?
¿Has escuchado?
Aparece un fantasma en una foto? No, esto no se puede difundir.
¿Qué autoridad estás?
Porque es como la invasión de los marcianos de Spielberg, nada, el mundo no está preparado para saber que efectivamente los fantasmas.
A ver, Willy, ¿es cierto, es cierto que en el podcast se escucha la voz de Raimunda intervenir en la tertulia Cultureta?
Sí, para darme la razón en lo de la inteligencia artificial.
No, Raimunda no habla con cualquiera. Raimunda es una, es un espíritu selectivo. No se relaciona con, bueno, que La Cultureta de por las noches, que no es esta, es la otra, mmm, después de haber sobrevivido a su visita al Palacio de Linares, anuncia para esta jornada de hoy, viernes 6 de noviembre, una visita al Puerto de Santa María. Tengo aquí apuntado que en el Monasterio de la Victoria, a las 8:00 de la tarde, a las 8:00 de la tarde hacéis La Cultureta hoy. Bueno, luego se emite a la 1:30, pero se graba a las 8:00 de la tarde.
Eso es, estamos ahí, nos personamos, eh, una delegación importante, y, y convocamos a todos los gaditanos y no gaditanos que se quieran acercar.
Sin pagar ni nada, ¿no? O sea, se pueden.
Gratis total.
Gratis total.
Me pueden llevar la. Con una delegación muy parcera del puerto, tanto Rosa como yo.
Sí.
Somos portuenses por muchísimos motivos y razones, así es. Así que, por favor, vengan, eh.
Por favor.
Ha quedado un poco.
Ha quedado súplica.
Ha quedado un poco arrastrado.
Claro, que es gratis es lo primero que has destacado, ¿no? Cuando algo se vende como gratis, lo primero.
Ha quedado como realista.
Ha quedado arrastrado, ¿no? Ha quedado arrast.
Sí, ha quedado arrastrado, sí, lo reconozco.
Como de, o sea, saber la dificultad a la que os enfrentáis. Pero bueno, las 8:00 de la tarde de un viernes es una hora estupenda para ir al Monasterio de la Victoria a ver cómo se hace La Cultureta de por las noches de los viernes. Y qué más, voy a presentar a nuestros oyentes, a quienes no lo conozcan, a un actor con bata. Un actor con bata que responde al nombre de Noah Guayle.
So ER was a great show, and it was a very patient-centric show. This is more of a practitioner-centric show.
Yeah.
Y que dice que Urgencias era más la serie, era más una serie sobre pacientes, mientras que The Pit se centra más en los propios médicos, que fueron más protagonistas o son más protagonistas, sobre todo desde la pandemia. Este actor con bata, Noah Guayle, es el protagonista de una serie de la que se ha hablado aquí en La Cultureta, que es The Pit. Además, es el productor y también es el guionista, y lo es tres décadas después de haber sido actor en la famosa serie Urgencias, de inevitable comparación y parecido. The Pit y Urgencias tienen similitudes que van más allá de esto que ha contado Noah Guayle.
El creador de The Pit, que es un señor que se llama Scott Jemel, fue productor y guionista de Urgencias. Uno de los más importantes productores de The Pit, que es John Wells, también lo fue de la serie Urgencias. Y las sinopsis de las dos series, pues son inevitablemente parecidas, ¿no? Sinopsis de The Pit: cuenta la vida de los profesionales de la salud de las urgencias de un hospital de Pittsburgh, o sea, médicos, adjuntos, residentes, estudiantes de medicina, y el personal de enfermería soportan como pueden, dice la sinopsis, la carga emocional de tratar a numerosos pacientes con todo tipo de enfermedades y situaciones. Dice la sinopsis de Urgencias: narra la vida cotidiana, profesional y personal, del equipo de médicos, enfermeras y administrativos en el caótico servicio de urgencias del hospital ficticio del condado de Cook en Chicago.
Y todo esto viene a cuento de que ha provocado esta similitud que su creador, Michael Crichton, o más bien la viuda del creador, eh, de Urgencias, interpusiera hace dos años una demanda que de momento ha prosperado, en la que dice que existen numerosos y evidentes, numerosas y evidentes similitudes entre The Pit y Urgencias, que ha dictaminado el tribunal, citando el escenario de la sala de urgencias, que el ritmo trepidante, la jerga médica, las representaciones gráficas de las lesiones y la presencia de un médico joven e incompetente recién salido de la facultad de medicina, pues son parecidos que van más allá de una similitud, eh, puramente casual.
Especifiquemos que no es solo una demanda por copias, sino también por relanzamiento no autorizado de un producto, porque esta señora viuda, que se llama Sherry Crichton, presentó la demanda meses antes del estreno de The Pit, alegando que Noah Guayle y John Wells habían querido inicialmente relanzar la serie Urgencias, y que solo cambiaron de planes después de no conseguir el permiso de ella. Eh, todos los que estáis aquí creo que habéis visto las, las dos series, por lo menos algún.
Yo no.
¿La Pit?
Sí, sí, sí.
¿Quién no ha visto ninguna de las dos?
Yo no me gustan las series de, de médicos, ya no me gustan los hospitales.
A mí tampoco.
Pero también tenía curiosidad.
Yo, pues a mí tampoco, y me, me enganché con esta para sentirme un convaleciente más, porque como coincidió con mi periodo de convalecencia de después del accidente, vivía la serie como si fuera un mismo, yo mismo parte de ella, ambientaba la habitación como si fuera un espacio hospitalario, y estaba totalmente involucrado. Porque además creo que tiene una, una ventaja la serie, que no renuncia en efecto a los principios médicos ni al, ni a la jerga, hay que estar muy al día en conocimientos de, de medicina para comprenderla.
Y me parece que es un acierto porque lo otro sería trivializarlo, no hace falta que tengamos todo, tampoco entendemos una, una misa de Bach en alemán, eh, y sin embargo apreciamos que se desenvuelva en alemán. Y luego creo que es una polémica un poco forzada, yo creo que hay un reconocimiento explícito a la serie embrionaria, hay una relación casi de homenaje, no de plagio, ¿no?
Hay una, eh, la, la serie se parece a la, al, a la, al diseño original de Michael Crichton y Bárbara Rey, eh, evidentemente. Es imposible que, es imposible que no se parezca a Urgencias, si ya con una vez que estableces el tema, también se puede decir que es un plagio de 24, ¿no? Por el tratamiento de, del tiempo real en, en, en la serie, que creo que es algo mucho más, mucho más esencial en lo que define la serie, que no lo estrictamente superficial. Que es una paradoja que se da siempre en estas acusaciones de plagios, que siempre responden a parecidos que se ven de lejos.
Tú ahora mismo puedes hacer una película construida sobre la plantilla de otra, ¿no? Hay muchos casos, como por ejemplo, ahora me viene a la mente Boogie Nights, que está escrita sobre la plantilla de uno de los nuestros, de Scorsese, o Seven, que está construida sobre la plantilla de, eh, de Willy Wonka en la fábrica de chocolate, os juro que es verdad. Pero, eh, una vez que lo explicas, ni siquiera resulta escandaloso, e incluso hasta parece que tiene mérito, parece que tiene mérito que la película haya conseguido disfrazarse de otra, porque las quejas, porque la lectura, la lectura dominante ahora mismo del audiovisual es la pura superficie.
Entonces, claro, la sinopsis es parecida, ¿qué más es parecido entre, entre Urgencias?
A ver, yo creo que tiene razón.
Una comparación absurda, vamos a ver.
Sí.
Si tú ves una serie de hospitales, todas las series de hospitales son iguales en una cuestión, luego varían que House es un señor muy listo y un personaje muy peculiar, Anatomía de Grey es una cosa de Shonda, con lo cual ya tiene su propia particularidad. Pero New Amsterdam, Chicago Met, Urgencias, eh, y The Pit, eh, son lo mismo, es verdad lo de las 24 horas diferencia a, a Urgencias de, de The Pit, o sea, a The Pit de, de Urgencias, pero en realidad todas las series de hospitales, sobre todo el tratamiento de las enfermedades y todo ese tipo de cosas, son iguales en todas.
Ahora, hay una cierta locura con, con The Pit, es decir, que me parece una serie que está bien, eh, me parece mucha cochambre presupuestaria que no estaba en Urgencias, por ejemplo, eso es la diferencia también. Pero luego me parece que hay un poco de locura cuando en People han nombrado a Noah Guayle el hombre sexy más atractivo del mundo, o sea.
Es un asunto tangencial.
No hemos vuelto locos.
Es un asunto tangencial, Rosa.
Aquí cada uno se escandaliza por lo que quiere.
Vamos a ver.
Y a ver.
Vamos a ver.
Tenemos el hombre sexy más.
Tenemos escándalos para todos.
Sin ir más lejos.
Yo, a ver, yo.
Perdón.
Antes de, de, de debatir sobre Noah Guayle, eh, yo creo que, que tiene sentido, eh, la, la demanda, yo creo que puede tener razón la viuda de, de Michael Crichton en, en reclamar la panoja. Quiero decir, porque efectivamente todo esto es un mundo que viene de Urgencias, ¿no? Y si no hubiera existido Urgencias, no existiría The Pit, lo cual no quiere decir que, que The Pit no sea una serie.
Pero Chicago Met, es que.
Bueno, pero, pero aquí, pero aquí es la misma.
Y Chicago Hope.
Es la misma gente, el mismo actor, es. Quiero decir que es el, es.
Pues la forma de contarlo es la forma de contarlo de Slug en los anuncios.
Se ha llevado.
Pues habrá que demandar aquí.
Pero se ha llevado de ahí y me parece, o sea, que, que pero eso es una cosa que tiene que ver con el, con lo patrimonial, con, con los derechos, y eso no quiere decir, no quita, el hecho de que le den la razón a la viuda de Michael Crichton no le quita ni un ápice de creatividad, ni de mérito, ni de atractivo a The Pit, incluso, porque creo que su originalidad es coger ese mundo de Urgencias y llevarlo a otro terreno, al terreno de, de, del, del tiempo real, eh, con otra narrativa, con otra, con, en fin, con otra realización.
Pero es que.
Con otra, con otro enfoque de los personajes, pero evidentemente que, que viene de ahí, si, si no existiera Urgencias.
Pero que venga de.
The Pit no existiría, ni de lejos.
Es imposible que no venga de otro sitio.
Claro, es imposible que algo no venga de algo, mira, si no es.
No, pero es que es la misma gente, quiero decir que igual que, que, que aunque le den la razón, eh, los tribunales a la viuda y le tengan que pagar una pasta a la, a la viuda de Michael Crichton, eso no, no implica, o no lo, no hace que The Pit tenga que devolver los semi, ni que, ni que nos guste menos, ni que nos parezca una serie, una serie peor por ello, quiero decir que son cuestiones distintas.
No, a mí, a mí, en primera instancia, quien es que se vea quién sea la panoja, pues es que no afecta a nuestras vidas. Pero creo que este tipo de polémicas alimenta el hecho de que la, de que los productos audiovisuales, eh, la interpretación que tiene que hacerse de ellas y la interpretación decisiva es la más superficial posible. Porque cuando has dicho que cambia la narrativa, ya desde ese momento, yo digo, si cambian la narrativa, ya cambia todo.
Claro.
Hombre, claro que cambia todo.
Y en todo caso hay que volver a Dors, es decir, lo que no es tradición es plagio. Sí, pero es que eso es la historia de la televisión y la historia del cine.
Sí, pero, pero aquí en este caso es evidente que hay una continuidad, quiero decir, que están, es la misma gente.
Es un homenaje explícito.
Haciendo una, haciendo algo que, que, que viene de ahí, ¿no?
Claro, me parece.
Que es una variación del tema original.
A mí me gustaría, por ejemplo, que si Sherlock Holmes no fuera un producto, una, una, una obra de dominio público, a mí me encantaría que los herederos de Conan Doyle, eh, pusieran una demanda contra los productores de House, porque House es una serie que cambia el código de, el código de representación de Sherlock Holmes y lo convierte en un médico.
Pues, pues sí.
Eso me gustaría, porque eso está, eso está a veces de lo más importante.
Pero no lo, no lo hacen porque legalmente no se puede.
No, y porque es dominio público.
House toca el violín, o sea, House está lleno de referencias claramente a que, a que Sherlock Holmes.
Prefiero.
Eso no es, eh, oculto.
Pero prefiero, prefiero que la ley, prefiero, por ejemplo, que los que, los que los escritores de Monster Inc demanden al escritor de Minority Report, Steven Spielberg, porque la estructura de la trama es la misma, punto por punto. Eh, me gustaría más que hubiera ese tipo de, este tipo de polémicas, porque eso, eso.
Estas polémicas no solo se hacen cuando hay viuda.
Eso implicaría.
Eso.
Las viudas, son las viudas las que meten esta polémica.
Bueno.
Michael Crichton a lo mejor no sube a la.
Es una de las películas más.
Déjalo, si son mis amigos.
Una de las películas más polémicas de la historia siempre ha, siempre ha sido La viuda de Brian.
Bueno, eh, vamos al concurso, vamos al concurso, que además está muy.
Qué tensión, qué tensión.
Está muy poco reñido el concurso, muy poco reñido, porque Guillermo Altares está en cabeza con nueve puntos, nueve.
Qué nervios.
Porque Rosa Belmonte y Sergio del Molino, eh, van perdiendo con seis puntos.
No.
Amón, no es que vaya perdiendo, es que va muy descolgado ya de.
Porque se me robaron tres.
Tres puntos.
Se me robaron tres.
Y de Nacho, pues no digo nada, porque es como que es que no se ha estrenado.
O sea, el cineasta no sabe nada de cine, ¿no? Eso se puede decir.
Pero, ¿de qué concurso habláis?
Del concurso que vamos a hacer ahora.
Se está dejando ganar porque es muy generoso.
O sea, ¿cuál es el concurso de cómo sepa lo que sepa, sepa que es un sapo?
No, pues no es ese.
No es eso.
No se acordaba.
Estoy calculando que Nacho ya no tiene opciones de ganar este concurso.
No.
Con lo que queda de temporada, lleva cero puntos y, y ya no tienes margen, porque con los programas que quedan de temporada.
Bueno, entonces vamos, el concurso es bastante básico, ponemos una escena de una película doblada al español, y el primero que diga el título correcto, pues se lleva los tres puntos que están en juego a partir de este momento.
Un gran esfuerzo, oh, qué digo grande, más aún, un excelente esfuerzo. Esta noche nos habéis dado, eh, algo nuevo. Desde luego, aunque en algún pasaje resulta.
Ninguno.
Resulta un poquito.
Un poquito qué, majestad?
Cómo expresarlo, en ocasiones parecía tener, ¿cómo dirías tú, director?
Demasiadas notas, majestad.
Eh, Amadeus.
Demasiadas notas.
Tú lo has dicho a la vez, ¿no?
No, a la vez no, alguien lo ha dicho primero.
Aquí hay foto finish.
¿Qué pasa con Amadeus?
Foto finish.
Sí.
Yo creo que los tres puntos se los lleva Willy.
Bueno, pues nada, que Willy, yo siempre que hay un tribunal.
Siempre nosotros.
Siempre que hay una discusión, pierdo yo el debate.
Puedo.
Porque sí, o sea, es.
Sí, sí, así es.
Y, y puedo continuar la escena, o sea, que es muy chulo cuando sa, sale Mozart y dice: "¿Qué, qué notas sobran?". ¿Me podéis decir que dice: "Tiene demasiadas notas?", "¿Qué notas sobran?".
Esa se le pasa.
Es así, pero no, no por ello vas a tener más de tres puntos. Tres puntos para Willy.
Y está sonando de fondo La gran partita, esa no puntua.
Amón estuvo a punto de ganar.
Yo tampoco estuve a punto, es que estoy siendo estafado en este concurso.
Yo creo que.
Me retiro.
Dijo: "Eh, eh", por delante, "eh, eh", y ahí perdió unos segundos.
Me retiro, me retiro del concurso, no participo más.
No conozco a Willy Altares.
Pero, ¿por qué estamos hablando de Amadeus?
Porque es un concurso.
¿Os hago un aniversario o algo? ¿Hay un, hay un remake.
Willy tiene 13, eh, 12, eh, 12 puntos.
Ah, 12.
12 puntos, que son el doble de los que tienen Sergio y Rosa.
Pero esto es.
Y Amón sigue con tres.
Bueno, sigue con tres porque os da la gana, o sea, no porque no merezca tener nueve.
Un huevetón guabido, creo yo.
O sea, y sin, y sin, y sin meter cine bélico ni japonés, quiero decir. O sea, que habría que.
Claro, claro.
Habla vosotros.
Vamos a hacer una pausa y vamos a revisar el bar, por si acaso hubiera algún motivo para darle la razón a.
No, si el bar lo vais a revisar y vais a llegar a la misma conclusión, no reviséis el bar, o sea.
Ni los forman.
Es que el prejuicio.
No se te ocurre un chiste?
Contra el prejuicio no se puede combatir.
Ni los forman, ¿no?
Sí, pero no hace una broma, ¿no?
No era él.
Sí, claro que sí.
Ha ganado.
Vale, vale, vale.
Y ahora mismo continuamos.
Ese era el chiste.
No, no.
Ah.
Más de uno en Onda Cero, con Alsina. Con Alsina.
Hemos untado el bar, eh, tenemos aquí la grabación del momento en el que.
¿Quieres que la escuchemos? ¿Estás seguro? No, en este caso.
El pueblo quiere, el pueblo quiere.
Hay un tintubeo previo que me desaloja como.
Ah, pues ya está, si tú mismo lo has admitido entonces.
Sí, yo lo reconozco.
Bueno, pues entonces no hace falta que ofrezcamos el.
Te lo agradezco, Alsina.
El documento, en todo caso, la decisión del jurado, del comité arbitral, en un acto, yo creo que de enorme generosidad, es conceder a Rubén Amón medio punto.
Medio punto.
Para nada. Fue el mismo quien se saboteó al, eh, titubear sin necesidad, puesto que la respuesta iba a ser correcta.
Qué tonto.
¿Puedo añadir un dato delicioso sobre Amadeus?
A ver.
Pues que la palabra Amadeus es anagrama de más de uno.
Madre mía.
Bueno.
A que lo parece, bueno, al menos lo parece.
No, no lo es.
No, eso no lo es.
Al menos lo parece.
No lo es.
No lo es.
Es como un palíndromo.
Es como un palíndromo de esos que no, a mí, por ejemplo, cuando dices.
Pero qué estafa es esta.
Al menos lo parece.
A, a, a, agarra la alpargata, que dices: "Es un palíndromo", no, lo parece, sin más, o sea, que.
No, lo siguiente podías haber dicho.
Pero ha sido bonito el silencio, ¿no? Que os lo habéis creído por completo.
No es un palíndromo, es lo siguiente, ¿no?
Un palíndromo, no, lo siguiente, ¿no? Es como la película de 007 contra el doctor, no, lo siguiente.
El marcador, por tanto, del concurso: Willy con nueve puntos, Rosa y Sergio con seis, Amón con tres y medio.
No, Willy tiene dos.
Tiene medio punto conseguido hoy.
Willy tiene.
12 para Willy, es verdad, sí, Willy tiene seis.
12 y medio tendría que tener, ¿no?
Estoy a fe.
No, 11 y medio.
11 y medio, porque el medio que te hemos dado a ti se lo hemos quitado a él.
Es que estamos viendo lo de Amadeus, y es casi más de u, y sobra una a, pero bueno, más o menos se acerca, está bien visto.
Ya visto, es una chorrada.
Yo quería decir que está bien visto.
Vamos a hablar de música.
Ni los forman.
Vamos a hablar de música y del nacimiento de la música barroca. El nacimiento de la música barroca huele a pan, porque empieza dentro de un molino como este que estamos viendo aquí, solo unos años antes de Don Quijote, pero lejos de, de La Mancha, en la Turingia alemana. En este molino huele a pan, y su madera cruje como pan, porque es lo que producen quienes viven y trabajan en él, empezando por su reciente morador, que es un hombre llamado Vito, o Veit, apodado el maestro del pan blanco. San Vito, precisamente en los siglos XVI y XVII, ya era la advocación a la que se encomendaban quienes sufrían el mal del baile desenfrenado, las misteriosas epidemias de baile colectivas, ¿no?
Este santo curaba a la gente supuestamente de eso, por eso empezamos a decir, y aún decimos hoy, lo del baile de San Vito. Tiene sentido simbólico esta afición de Vito, el maestro del pan blanco, por la música, porque escribió su propio tataranieto: "Nada le gustaba más que el cistro", que es un instrumento de cuerda, "que solía llevar al molino para tocar mientras molía". Qué bello debía sonar, dice, seguramente usaba el molino para llevar el ritmo.
Este fue el origen de la música entre sus descendientes, según la versión, digamos, de este tataranieto, eh, el molino para llevar el ritmo. Uno, dos, tres, cuatro; uno, dos, tres, cuatro. Y escribe el músico y periodista Volker Hagendorn, dice que Johann Sebastian Bach sugiera que su tatarabuelo Vito debió aprender a tocar al compás del traqueteo del molino, demuestra que, como todo biógrafo, tendía a dotar de sentido a posteriori los acontecimientos.
El molino pasa a integrarse en el universo de la música, casi elevado, si no hay instrumento, al menos a metrónomo. Este molino, por cierto, sigue en pie, y está hoy restaurado y se puede visitar, y representa para la oficialidad baquiana el origen de esta saga panadera y, sobre todo, musical que vino de Bratislava. Esto aparece recogido en el libro El mundo de los Bach, que ha sido la lectura cultureta de esta semana. ¿Quién hace la ponencia del libro de esta semana?
Pues, pues si queréis, o sea, yo tuve mucho entusiasmo.
No, yo no quiero, pero adelante.
No, pues venga, ya está.
Dale, Sergio, dale.
Porque si quieres tú haces la contraponencia.
No, toda la ponencia, porque además como el origen está en el molino, pues llévate el agua para ti.
Viene que ni pintado, que dice que ni pintado.
Amadeus.
Eh, bueno, es un libro que yo, eh, cuando lo recibí, pensé que era un tratado de musicología y de esto, como se publican muchas cosas sobre el mundo de Bach, digo, esto va a ser otro de estos libros que yo no entiendo, que está lleno de partituras y de, y de cosas de, de, del origen de la música, pero en realidad lo que me encontré es una novela familiar, una novela familiar en la que te cuentan, eh, los siglos XVII y XVIII en Alemania a partir de la, de la genealogía de los Bach, partiendo de, de lo que el propio Johann Sebastian contaba, eh, de, de dónde venían sus ancestros, ¿no?
Y reconstruyendo lo que se sabe, y lo que se sabe de la época, pues nos va contando una, una saga familiar que de verdad es un, es un novelón entretenidísimo, porque la historia está llena de guerras, está llena de pestes, de enfermedades, de migraciones, de, en fin, de, de, de amoríos, de rencillas, eh, es una saga de músicos. Empieza con un molinero, pero enseguida todos, eh, se hacen músicos, eh, en el, en una porción muy reducida de Alemania, en, en, entre las ciudades de Erfurt, en, eh, por el centro, y acabando ahí en, en, en Leipzig.
Y es, eh, verdaderamente una lectura fascinante, escrita con mucho pulso periodístico también, porque, eh, Hagerdorn, eh, Hagerdorn lo que hace es ir a, ir a visitar los lugares de los que habla, y nos cuenta, por ejemplo, nos presenta a un descendiente de los Bach que vive en un pueblo, eh, en, en el, en el mismo sitio donde vivían sus antepasados. O te vas, eh, vas recordando a, a frikis, verdaderos frikis, que están, eh, obsesionados con el mundo de los Bach, y guardan reliquias, y guardan cosas, eh, eh, increíbles, ¿no?
Y, pero sobre todo a mí me ha interesado la parte de la, de, de la Guerra de los 30 años, que, que está muy bien contada, y que hoy sabemos, además, que fue una, una guerra especialmente violenta, como las guerras de religión que asolaron, eh, Alemania en el siglo XVII, en la plena pequeña, pequeña Edad de Hielo, con esa glaciación que tenían, eh, con una vida absolutamente terrible, miserable, llena de, llena de violencia, y cómo esta familia de músicos se abre paso a veces sin cobrar, porque hay un par de generaciones que son músicos municipales, eh, el, el, el bisabuelo y el abuelo de, de, de Johann Sebastian, que son músicos municipales que cobran, tocan en las bodas, y tocan en, en, en los, en las celebraciones oficiales de los pueblos, sin cobrar en Erfurt, porque no había dinero para los músicos, ¿no?
Entonces sobreviven ahí como, como pueden, y es una historia preciosa, donde yo creo que está sublimada, sublimado lo unidos que estaban los Bach. Sí, de aquí se nos cuentan como una familia, pues como la, en fin, como una familia de una teleserie americana, como los Cosby, antes de que supiéramos lo que hacía Bill Cosby, eh, y como muy, muy, muy hermanados, muy bonitos, y muy, y muy bien llevados todos. Yo creo que eso probablemente no sea, no, no, no fuera tan así, pero es muy bonito el libro.
Es, es maravilloso el capítulo de la Guerra de los, de los 30 años. De hecho, Stephen Pinker, en el libro este Los ángeles que llevamos dentro, eh, que tiene un problema para explicar la Segunda Guerra Mundial, hace unos cálculos sobre el porcentaje de muertos en la Guerra de los 30 años con respecto a la población de Alemania, y dice que es muy superior a lo de la, de, bueno, Alemania, Dinamarca, realmente todo, Europa del centro y del norte, porque la guerra empieza en, en Praga, y dice que es muy superior. Y yo siempre he pensado que la música de Bach en realidad cierra el periodo siniestro de las guerras de religión en, en, en Europa.
O sea, siempre he pensado que las, las, las pasiones de Bach, y la misa en si menor, y todas las cantatas, de repente es como la religión que durante, eh, dos siglos ha sido un símbolo de muerte y destrucción en toda Europa, de repente se convierte en una belleza sublime, es una.
Pero Willy, no crees que eso?
Es una interpretación sola, que, que me invento, y que, y que me he inventado tranquilamente, pero al leer este libro y ver este capítulo tan, tan bonito.
Bach, Bach era parte en la religión.
Y también hecho.
Estaba del lado de Lutero.
Está del lado de Lutero, pero a la vez convierte eso.
Es un psicólogo.
Y escribe música, y escribe música católica también.
Encargo católico.
Sí, su misa en, en, en si menor, por ejemplo.
¿Es en latín?
Es, es en latín.
Y.
Sí, sí, yo, yo, no sé, a lo mejor es un disparate, Rubén, tú sabes mucho más de música que yo, pero siempre he pensado que Bach es eso.
Pero que es una lectura contra la que lucha el libro, precisamente porque, eh, plantea la familia de Bach fuera de la simbología y de las lecturas presentistas que hacemos ahora. Me encanta tu lectura, Willy, eh, pero no es la del libro, ni recoge, creo que el espíritu, porque nos lleva a una familia mucho más convencional en las pretensiones, a una familia de músicos como si fueran artesanos.
De oficio, eso es precioso, dice, sabían tocar todos los instrumentos.
Y tiene tan pocos, pues eso, ya Johann Sebastian Bach en este libro que aparece en la página 200.
Sí, sí, sí.
Eh, eso, y eso nos remite a que en realidad es casi como si fuera una cadena biológica o genética que fertiliza en medio del desastre de la peste y de la guerra, ¿no?
Sí.
Eh, con una proliferación de genio y de ingenio, que por supuesto afecta a Bach, al que todos conocemos, pero que también concierne a Carl Philip Emanuel, que es el padre de la transición del barroco al clasicismo. Para darle todavía más vigor al libro, y aunque seguro que a Willy le molesta esta discrepancia del.
Bueno, si le molesta no lo digas.
No, el género híbrido de novela, eh, historia.
Me encanta.
Novela, historia, libro de periodismo, como ha dicho Sergio, libro de viajes, lo, lo tiene todo eso.
Pues el asunto periodístico creo que conduce a su máximo interés cuando habla de los últimos hallazgos musicológicos.
Sí.
Saber que el Bach que podemos reconstruir de sus familiares tiene antecedentes en hallazgos del siglo XXI, porque oscilan de finales de los 90 a principios del XXI, todavía concede más vigencia a esta estirpe tan fértil y que atraviesa una historia de Europa durante muchos siglos, más allá de los 90.
Sé que queréis decir muchas cosas más, pero los oyentes me están pidiendo, por favor, que emitamos algunas cuñas. Ahora mismo continuamos.
Más de uno, en Onda Cero.
Fíjate que tarde es, ¿eh?
Tarde, tarde, tarde, que quedan cinco minutos, cinco, para que sean las 12:00 de la mañana, y, y os voy a tener que ir despidiendo. ¿Qué querías, Rosa?
No, a mí me gustaría hablar del libro.
Pero no hay tiempo.
No, pues no hay tiempo.
No hay tiempo.
No hay tiempo, pero esta noche puedes, a la 1:30 en la Cultureta.
Yo no me vuelvo a preparar ningún programa.
Te lo digo, con los rollos que suelta Sergio, que este programa dura poco.
Bueno, pues podemos hacer una cosa, que es que el lunes.
Sí.
A las 11:00 de la mañana te vienes al programa y hablamos del libro sobre la familia Bach.
Vale, vale.
Es una, es una propuesta.
Sí.
Te lanzo aquí, te lanzo aquí.
Renuncia al medio punto.
¿Cómo?
Que renuncia al medio punto.
No se puede renunciar al medio punto.
Ha habido concurso hoy.
No hay posibilidad.
Vigalondo no sabe nada de cine, esto es muy bueno, ¿eh?
Vigalondo quería hablar de una serie que se llama Linternas, pero es que tampoco hay.
No, lo que quiero es denunciar a la prensa en conjunto por haber hecho noticia de una página, de una crítica negativa a La bola negra de los Javis, y encima traduciendo mal el último párrafo de la crítica original del New Yorker.
Muy bien.
Toma, de repente colando una reivindicación aquí.
Y la, y la traducción correcta cuál es?
Eh, el.
No leí del último párrafo.
Eso fue palabras, eh, dice el autor, eh, que en la película no es un monumento, sino que es un busto, porque dice en un párrafo en relación a que lo que le gusta es lo de las dueñas, dando a entender que la película es más pequeña que lo que los Javis pretenden, y que a él le parece que es como estatua.
Ah.
Como la estatua que sale al comienzo, que, que es, en realidad es el retrato de una persona, que es la única persona que le gusta, que son las dueñas. Pero como busto, bust en inglés tiene como una, una traducción posible como desastre o como fracaso, pues, eh, sin que esa sea la intención del párrafo, se ha decidido toda la prensa española en bruto a decir en los titulares.
En bruto, además.
En todos los titulares, que el New Yorker dice que la película no es un monumento, sino un fracaso.
Pues con este escándalo que denuncia Nacho Vigalondo aquí en la antena.
Espero que llegue la sangre a las calles.
Toda libertad. Hombre, tampoco es eso.
Bueno, la sangre de celuloide.
Terminamos. Terminamos. Eh, adiós Nacho, que tengas buen día, adiós Rosa, adiós Sergio, adiós Willy, adiós Rubén, que tengáis una cultureta larga, estupenda.
Adiós.
Desde el puerto en tres minutos llegamos a las noticias de las 12:00 del mediodía, una hora antes en Canarias.
Más de uno, en Onda Cero.
El primer Bach se llamaba Vito y vino de Eslovaquia hasta Alemania, con su carreta y sus hijos, buscando una nueva vida. De profesión panadero, su afición a la música permeó en su familia hasta el punto de iniciar una saga de intérpretes y compositores que culmina en su tataranieto Johan Sebastian. Esta semana hemos leído el libro ‘El mundo de los Bach’, que reseñan Carlos Alsina, Rubén Amón, Rosa Belmonte, Guillermo Altares, Sergio del Molino y Nacho Vigalondo. Además, abordamos la polémica demanda de los creadores de la serie ‘Urgencias’ contra la serie ‘The Pitt’ (por copia y relanzamiento sin permiso). Y no faltamos a nuestra cita semanal con el concurso de adivinar películas.