Transcripción de Acontece que no es poco | El lado oscuro y miserable del mitificado Stanley (y 3)

14:19 11 min de lectura 1 visualizaciones Publicado hace 5 días

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Resumen del episodio

En este último episodio de la miniserie sobre Henry Morton Stanley, Nieves Concostrina desmonta la imagen de gran explorador que el propio Stanley y el cine construyeron. Repasa su infancia en orfanatos y familias de acogida, su deserción durante la Guerra de Secesión y su trayectoria como periodista.

El núcleo del episodio es su papel al servicio del rey Leopoldo II de Bélgica en el Congo, donde, según la locutora, sirvió para engañar a los jefes locales con documentos que no entendían y facilitar la explotación y la violencia. Los oyentes conocerán también el debate sobre la responsabilidad de las potencias europeas en la Conferencia de Berlín.

En este episodio Nieves Concostrina

Esta transcripción del episodio sobre el explorador Henry Morton Stanley y el Congo se ha hecho con la tecnología de HappyScribe para pasar de video a texto.

Nieves Concostrina00:00:02

Láser.

Interlocutor 200:00:08

En la ventana, "Acontece que no es poco", un relato personal de la historia con Nieves Concostrina.

Carlos00:00:23

Buenas tardes, Nieves.

Nieves Concostrina00:00:25

Hola, Carlos, ¿qué tal?

Carlos00:00:26

Aquí estamos otra vez. Hoy acabamos con nuestra miniserie pendiente, eh, la que hemos dedicado al gran explorador David Livingston, bueno, a él, y al que pronunció la famosa frase de Dr. Livingston, supongo, que resulta que fue un tiparraco de cuidado. O sea, por lo que cuentan, fueron como el yin y el yang.

Nieves Concostrina00:00:42

Totalmente.

Carlos00:00:43

Livingston era la luz y Stanley, pues, eh, más bien la oscuridad. Pero vamos a explicarlo con detalles, Nieves.

Nieves Concostrina00:00:49

No, no, podíamos ir dando solo un par de datos de ese personaje, ese periodista llamado Henry Morton Stanley, que, como dice el refrán, crió fama y se echó a dormir. Luego se edulcoró él mismo su biografía: quiso dejar al mundo una imagen de gran explorador, de hombre capaz de superar cualquier obstáculo, pero ocultando el gran miserable que fue. Menos mal que luego vinieron quienes pusieron las cosas en su sitio: un británico llamado Frank McLean, que contó la verdadera biografía de Stanley; y en España tenemos a José Ovejero, que es un gran autor, que escribió "Biografía del explorador".

Está escrito en prosa poética o en poesía prosaica, no sé cómo se dice exactamente, y ahí está reflejado el auténtico Stanley. El cine, luego, esta es otra, ha hecho mucho daño a la hora de mitificar el encuentro de Stanley y Livingston, y de convertir a Stanley en un héroe. Vamos a escuchar un fragmento, doblado, de la película "El explorador perdido". La peli es de 1939. El título original es "Stanley and Livingston", pero en España se proyectó con otro título porque el original no era comercial.

Vete tú a saber quién conocía a Stanley Livingston, porque se estrenó en plena posguerra, en 1943. Es poco más de un minuto lo que escuchamos, pero aquí es donde se aprecia un poco al verdadero Stanley, porque luego la película lo romantiza y lo edulcora. Stanley, además, es Spencer Tracy.

Interlocutor 400:02:12

Stanley, ¿qué sabes de Livingston?

Interlocutor 500:02:16

Livingston, el nuevo camarero del Joe.

Interlocutor 400:02:19

No, no, no, el Dr. Livingston, misionero y explorador.

Interlocutor 500:02:22

El Dr. Livingston, no. Si leyese un buen periódico como el London Globe—

Interlocutor 400:02:28

Lee. Acabamos de recibir este cable.

Interlocutor 500:02:33

La expedición del London Globe a África en busca del Dr. Livingston ha regresado a Zanzíbar desde el interior de África. El señor Garrett Tise, jefe de la expedición e hijo del editor, sufre las fiebres tropicales. Sin embargo, la expedición ha obtenido pruebas evidentes de que el Dr. Livingston está muerto. Creo que aquí se acaba su historia.

Interlocutor 400:02:53

Si demuestro que Tise se equivoca con Livingston, lo convertiré en el hazmerreír de todas las redacciones de Pankrout a Fleet Street. Prepárate, te irás a África.

Interlocutor 500:03:04

¿Qué?

Interlocutor 400:03:06

Esta vez acabaré con esa vieja morsa.

Interlocutor 500:03:10

Un momento, un momento. Mientras acaba con la vieja morsa, ¿qué estaré haciendo yo?

Interlocutor 400:03:15

Buscando a Livingston.

Interlocutor 500:03:16

Oh, sí, nada más.

Interlocutor 400:03:18

¿Has perdido el valor?

Interlocutor 500:03:19

Espere, señor Bene, tengo mi reputación, ¿qué salgo ganando yo? Suponga que ese viejo está vivo y lo demuestro. ¿Cuál es el interés del lector en la historia?

Carlos00:03:28

Bueno, claro. No, pero está muy bien elegido porque esto está más cercano al tono chulesco de Stanley, y que no dé la idea de que luego irá dando la película de gran explorador, buena persona y tal.

Nieves Concostrina00:03:40

Claro que sí, claro. Ese es el tono de tal. Luego está todo mucho más adornadito. Que gran explorador, sin duda, pero lo hacía al precio que fuera.

Carlos00:03:48

Ya.

Nieves Concostrina00:03:49

Como escribió otro grande, Richard Francis Burton, "Stanley dispara a los negros como si fueran monos".

Carlos00:03:54

Fíjate.

Nieves Concostrina00:03:55

Sí, esto lo escribieron. "Contaban otros exploradores que sus caravanas, las caravanas de Stanley de porteadores, parecían más bien caravanas de esclavos, y que los hombres a su servicio caían como moscas porque los extenuaba o directamente los mataba". Hubo otro viajero, Pierre Savorgnan, que se enfrentó públicamente a Stanley diciéndole: "Yo viajo por África como un amigo, no como un matón". O sea, quiero decir, este tipo era un impresentable. Y conociéndolo, yo estoy por no creerme ni una palabra de lo que contó, porque era un mentiroso enfermizo.

En lo que coincidían los exploradores que lo conocieron era en que Stanley manejaba con la misma soltura la brújula, el látigo y el fusil.

Interlocutor 500:04:54

I like my town with a little drop of poison. Nobody knows they're lining up to go insane. I'm all alone.

Carlos00:05:13

Oye, Nieves, ayer dijiste que este hombre, Stanley, nació y creció entre gente sin escrúpulos, y quizá por eso el chaval no podía convertirse en buena persona.

Nieves Concostrina00:05:21

Sí.

Carlos00:05:21

A ver.

Nieves Concostrina00:05:22

A ver, también lo podemos ver que es un pretexto, que nos gusta utilizar mucho a los humanos, a veces para justificar nuestros actos. Otras gentes también nacen y crecen entre malas personas y no por ello están autorizadas a salir unos canallas, ¿no? A ver, su padre, el padre de Stanley, fue un borracho. Su madre, soltera. Stanley se inventó al principio que había nacido en Estados Unidos, pero luego resultó que era de Gales. Su padre, el borracho, lo vendió, porque la madre no quiso o no pudo hacerse cargo. El chaval acabó luego en manos de un familiar, hasta que el pariente se hartó y lo envió a un orfanato cuando tenía 6 años.

De allí lo echaron cuando ya no tenía edad para seguir acogido, a los 15 años. Otra vez de familia en familia que, pues, dada la época, estamos hablando de mediados del XIX, pues lo utilizarían para trabajar, porque nadie quería acoger al hijo de otro si no era para sacar rentabilidad. Acabó embarcándose camino de Estados Unidos a los 17 años, de grumete, y quizás en ese viaje decidió que ya no se le pondría nada por delante, cayera quien cayese.

Carlos00:06:22

Bueno, es indiscutible que se buscó la vida si llegó a periodista, eh.

Nieves Concostrina00:06:25

Sí.

Carlos00:06:26

Con suficiente bagaje como para que le encomendaran algo tan una misión estrella como era esta de buscar y encontrar a Livingston.

Nieves Concostrina00:06:33

Sí, sí, no, listo.

Carlos00:06:33

Debía escribir bien, debía tener sus méritos, claro.

Nieves Concostrina00:06:36

Sí, sí. No, no, no, era listo como el solo, escribía muy bien y también fabulaba muy bien. Hasta llegar a ser periodista fue un buscavidas que acabó exaltando sus supuestos triunfos, algunos inventados, y ocultando algunas cobardías. Se apuntó al ejército durante la Guerra de Secesión, por supuesto del lado de los sudistas, de los esclavistas, pero desertó en cuanto escuchó el primer disparo en el primer combate. Y si escuchamos lo que pensaba de las personas negras en Estados Unidos, pues no nos puede extrañar nada que luego se comportara como un salvaje con los africanos.

Dijo: "Yo no alcanzaba a comprender cómo un ser ocicudo de tez de hollín, traído de un país lejano, podía crear tantas tensiones entre hermanos de raza blanca". El canalla, esto es lo que dijo. Pero lo más oscuro, sí, lo más cruel e inhumano, Stanley lo firmó en el Congo. Hablamos de ello hace casi cuatro años, pero se impone refrescarlo.

Carlos00:07:33

Bueno, y es que ya lo veo venir.

Nieves Concostrina00:07:34

Sí.

Carlos00:07:35

Stanley se pondría al servicio de uno de los mayores genocidas del mundo, que fue el rey Leopoldo II, el rey de los belgas.

Nieves Concostrina00:07:40

Sí.

Carlos00:07:41

Bueno, este hombre no tiene nada que envidiar ni a Hitler ni a Stalin. Hemos hablado alguna vez de él.

Nieves Concostrina00:07:46

Sí.

Carlos00:07:46

Pero es que fue tan tremendo lo que hizo.

Nieves Concostrina00:07:48

Fue alucinante. No, no, fue más genocida que los otros dos. La familia real belga, que va por ahí como si no hubiera roto un plato, tiene un pasado que definir como vergonzoso se queda muy corto. Y han tenido, no un Hitler, han tenido un tipo peor que Hitler en su familia, un rey horrible, miserable, un asesino. Conviene recordarles sus antecedentes a esa familia de muy pijines todos, que se pasean por las revistas del colorín con sus desmanes y sus polémicas a cuestas, que las llevan, y que silban el pío pío como si no hubieran tenido en su casta al genocida más cruel que se pueda imaginar.

El actual rey, además, que es poco presentable, por cierto, lamentó en un par de ocasiones los abusos, lo digo entre comillas, "cometidos en el Congo", pero sin mencionar a Leopoldo II, sin decir que fue uno de los suyos, como si lo hubiera hecho otro que pasaba por allí. Y se supone que lo lamentó, pero sin pedir perdón y disimulando muy malamente que no lamentaba nada. Felipe de Bélgica, este también se llama Felipe, llama abusos al asesinato de 10 millones de personas.

Carlos00:08:51

10 millones, eh.

Nieves Concostrina00:08:52

10 millones. Y a las torturas y amputaciones de manos y pies de varios millones más como castigo si no cumplían con el trabajo encomendado. Así que que se sepa: en Bélgica no pueden ser famosos por los mejillones y las patatas fritas. Genocidio en el Congo, Bélgica y familia real belga están íntimamente unidos, como el Tercer Reich a Hitler.

Interlocutor 500:09:39

I've been ya, I've been ya, I've been around for a long, long time. I really, I really, I really remember when you drank my wine. Why can't we be friends? Why can't we be friends? Why can't we be friends? Why can't we be friends?

Carlos00:09:57

Oye, ¿y cómo se hicieron amigos? Quiero decir, ¿cómo se fraguó esa alianza tan rara entre el genocida, el rey de Bélgica y Stanley, un periodista explorador?

Nieves Concostrina00:10:05

Sí. Bueno, los católicos dirían eso de "Dios los cría y ellos se juntan".

Carlos00:10:09

Bueno, sí, podemos pensarlo.

Nieves Concostrina00:10:11

Sí, es así. No, no, es así, es así. Es el rey belga Leopoldo II el que llama a Stanley a raíz de la fama que adquiere con su famoso encuentro con Livingston y sus posteriores exploraciones por la zona del Congo, que, reitero, era un gran explorador, pero tremendamente cruel y desalmado, y eso es lo que necesitaba el rey de los belgas: alguien que conociera el Congo como la palma de su mano y supiera someter a los habitantes. Porque Leopoldo II se había comprado el Congo parcela a parcela, engañando a los nativos gracias a Stanley, y necesitaba explotar todos los recursos naturales con mano de obra esclava.

Es decir, los propios congoleños iban a ser explotados para explotar su territorio, valga la redundancia. Fue durante la Conferencia de Berlín, es una conferencia que hubo en 1884 y 1885, cuando las potencias europeas se repartieron África y cuando esas mismas potencias aprobaron a Leopoldo II como propietario del Congo. Esto es muy loco, es muy vergonzoso.

Carlos00:11:11

Sí, muy vergonzoso.

Nieves Concostrina00:11:12

Sí, sí. Porque tanta culpa tiene el genocida belga como los países que permitieron el genocidio. Si entonces hubiera existido la ONU, pues habría sido tan inútil como lo es ahora. Habrían invitado a Leopoldo II, como invitan a Netanyahu, para que expliquen desde la tribuna cómo asesinar eficazmente a seres humanos. Cuéntenos cómo lo hacen, hombre. El resultado de aquel permiso que le dieron al rey de Bélgica para que se hiciera propietario personal del Congo, como persona privada, como quien se compra un piso, fueron 75 años de explotación de los recursos naturales y el primer genocidio contemporáneo.

Carlos00:11:46

Y el tal Stanley, ¿cómo contribuyó exactamente al genocidio?

Nieves Concostrina00:11:49

Pues Stanley, sobre todo, hizo posible el engaño. Se encargaba de presentarles a los jefes de las distintas zonas congoleñas unos documentos para que los firmaran. Y lo que creían que era una colaboración de amistad con otro país que les iba a ayudar, era en realidad su sentencia de muerte. No sabían lo que firmaban, simplemente creían lo que les decían, porque no entendían el idioma del documento, que ni sabían escribir. Firmaban con una cruz, y con esa cruz estaban entregando sus territorios a un particular. Y en el texto de cesión se decía que también se obligaban los nativos a ayudar con cualquier obra, mejora o expediciones que su nuevo dueño, el belga Leopoldo, quisiera emprender.

Todas las carreteras, y ahora abro comillas, y vías fluviales que corren a través de este país, el derecho a recaudar peajes en el mismo y toda la caza, pesca, productos mineros y derechos forestales han de ser propiedad absoluta de la citada asociación.

Carlos00:12:47

No se quedaron muertos.

Nieves Concostrina00:12:48

No, no, no. Y esa asociación era Leopoldo II de Bélgica. O sea, a materializar aquel genocidio y aquel espolio le ayudó Stanley. Y esta es la respuesta a por qué le negaron el enterramiento en la abadía de Westminster, porque era mala persona. Acabó en un cementerio a las afueras de Londres. En su epitafio solo pone "Bula Matari". Significa "rompedor de rocas". Así lo llamaron los congoleños por cómo les obligaba a abrir caminos y carreteras a golpe de látigo y fusil.

Carlos00:13:44

Oye, pues ha sido muy chula esta miniserie sobre Livingston y Stanley. Ha estado muy bien, muy interesante.

Nieves Concostrina00:13:51

Sí, gran Livingston.

Carlos00:13:53

Y lo del Congo está bien recordarlo, porque mira todavía cómo estamos.

Nieves Concostrina00:13:56

Muy bien, tremendo.

Carlos00:13:57

Bueno, pues a ver qué piensas para el jueves, que mañana no tenemos cita con la historia. ¿Sabes por qué?

Nieves Concostrina00:14:03

¿Por qué?

Carlos00:14:04

Porque tenemos fútbol.

Nieves Concostrina00:14:05

¿Qué me dice? Qué raro.

Carlos00:14:06

Sí, pues eso, pues eso. Pero tú tómate tu tiempo y el jueves nos reencontramos aquí en La Ventana.

Nieves Concostrina00:14:11

De acuerdo. Muchas gracias.

Carlos00:14:12

Un beso, Nieves.

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Descripción del episodio

Nieves Concostrina expone la verdadera y cruel cara del explorador Henry Morton Stanley, desmitificando su imagen de héroe para revelar a un personaje violento y mentiroso que colaboró en el genocidio del Congo junto al rey Leopoldo II de Bélgica.