In this Es la Mañana de Federico interview, Mario Vaquerizo discusses his book El cardadismo ilustrado, written after a serious fall during a concert in Cáceres. He explains that writing it helped him process the accident, describes his recovery and the support of his family, and says he tries to focus on the positive.
The conversation, with Alaska and Isabel taking part, moves through humor about misfortune, cardado as a philosophy of self-presentation, anecdotes about 1980s pop culture and music journalism, and his return to the giratubo a year later. Listeners will hear how the author frames frivolity as a coping tool, while the guests offer their own, sometimes differing, views on appearance and relationships.
In this episode Federico Jiménez Losantos, Mario Vaquerizo
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A ver, a ver—
Sigue, sigue, pútnic. Federico, es que sabes qué pasa? Que hay un momento en el libro de Mario en el que menciona a uno de este grupo, yo creo que todos hemos crecido con él, pero dice algo muy evidente: si le preguntas a la gente por la calle quiénes son Sigue Sigue Sputnik—
Nadie.
Nadie en este momento—
Ni Valgarin, ni el ya, ni en Rusia.
No te sabrían responder.
No, y además lo más fuerte es cuando te lo dicen. Tú dices: "Ay, como los Sigue Sigue Sputnik" cuando te colocan un collarín después de caerme, y entonces la enfermera que tenía al lado no sabía qué decir.
Claro, claro.
Que yo estaba casi muriéndome, y entonces cuando tuve el accidente dije: "Ay, qué guay, como el casco de rubi que llevaba Tony Jain de las Sigue Sigue Sputnik". La señora me miró así.
¿Qué?
Le ha afectado mucho la caída a Mario Vaquerizo. No está bien, porque es que me dio por comer y por hablar de las Sigue Sigue Sputnik en Cáceres.
Así está él, de acuerdo.
No, de hecho, Alaska, buenos días a todos antes de nada, gracias por recibirme una vez más en casa—
Por favor, estás en casa.
Y me acuerdo que—
Que tuviste que decir "para".
Que me tuviste que decir "para" a los dos días.
Que yo tenía que bajar a la cafetería todo el rato a comprar palmeras de chocolate.
Además.
¿Cómo se llamaba el sándwich, el de trauma?
El de trauma, de traumatología, del Ramón y Cajal.
Que era carne con no sé qué, con no sé cuánto.
Oh.
Y yo dije: "Para, vamos a parar".
No, no, y entonces hubo un momento en el que ya me dijo el viento: "¿No vas a comer más?" y mi madre: "Que siga comiendo el viento". Y entonces, y después me acuerdo, y me acuerdo que Marta Vaquerizo, mi hermana, me cuidó los primeros días en Cáceres, y entonces también me dio por comer mucho. Y entonces Uga Rey, que nos escucha.
Sí, sí.
Nos escucha, que es muy fan, Uga Rey desde aquí.
Estupendo.
Dijo: "Joder, pues sí que le ha afectado lo de los tíos a tu hermano".
Sí, bueno, vamos a poner en antecedentes.
Eso, en antecedentes.
El libro sale hoy.
Hoy ha salido, creo, sí.
Hoy. Y a partir de ahora ya se puede comprar.
Ajá.
Que es lo que hay que hacer. Los libros hay que leerlos, y este es especialmente. ¿Por qué le gusta a Isabel? Porque es de médicos, porque es real, y porque es la vida de una persona, además de famosa, que conocemos y que queremos, y porque es una historia tremenda.
Sí, sí.
Quiero decir, que es un accidente de lo que antiguamente llamaban mortal.
Pues sí, desde luego.
Y es, y es cómo se sobrevive, no ya la vida como tal, sino lo que es responder cuando tienes el cuerpo hecho polvo, porque el cuerpo tiene su propia memoria.
Okay.
Y cada trozo medio roto te va pasando una factura.
Total.
Y cómo te vas poniendo, digamos, en condiciones. Pero sobre todo, a mí lo que me ha adelantado es esos primeros momentos en que tú no sabes si te vas a morir o qué, y aparece Marta con tus enseres.
Ah, sí, no, desde luego, no, y es muy fuerte. De todas formas, todo esto ha sido muy, esto ha sido muy terapéutico escribir este libro.
Claro.
Un libro que yo no tenía pensado ni escribir. Esto es gracias a Olga Deva, mi editora, que me dijo: "¿Por qué no hablas de tu caída? Porque te ha pasado una cosa muy fuerte". Y yo decía—
¿Como catarsis?
Sí, un poquito así.
Sí, sí.
No, me he dado cuenta que podía estar muerto. Y me he dado cuenta que no me quiero morir, que quiero ser anciano.
Sí.
Que quiero ser anciano, pero no por aferrarme a la vida, sino porque es que la vida es muy bonita. Y sobre todo me he dado cuenta que las cosas de palacio van despacio, que estamos en el paroxismo diario que nos que elegimos nosotros mismos.
Mm-hmm.
Y que dejamos de vivirlo como un privilegio. Entonces, y dejamos de disfrutar de cosas bonitas como es la cotidianidad, o el no hacer nada, o el decir que no a un trabajo, ¿sabes? Entonces, sí es cierto que me he dado cuenta que estuve muy jodido. Lo que pasa es que yo no sé que esa especie de marciana que soy yo, que le saco siempre lo positivo a las cosas.
Pero eso, pero eso ha tenido un proceso. Quiero decir, que ha habido, primero es el soponcio.
Sí.
Y luego ese proceso de decir: "Bueno, vamos a vivir y a ver cómo vivimos". Porque todo parte de los desperfectos.
No, es que y los desperfectos siguen estando ahí.
Sí.
Es decir, la vista.
Nadie lo diría viéndolo.
No, pues ya, porque una disimula muy bien.
Pero no, porque tampoco me gusta mostrar el lado tal, y que después, a ver, vamos a ver, que somos unos privilegiados de que estoy vivo. Y lo mejor de todo, que puedo seguir andando.
Y, y perdóname, lo que dice Fede, eh, desde, yo creo que desde muy al principio, quitando aquella noche que te dijeron: "Quizá no vayas a volver a ver y que nos derrumbamos". A partir de ahí, oye.
Que estuvimos muy felices.
Estábamos bien, y estábamos en el hospital.
Estábamos vivos, sí, sí.
Cada vez que venían a decir: "Yo creo que mañana ya te dan el alta". Decíamos.
No.
"No, está bien todavía, no". Estábamos bien.
De hecho, no quería salir del hospital.
Estábamos cuidados.
No, no, no, no, yo estaba muy a gusto, estaba cuidado. Estaba, de verdad, estaba bien atendido.
Estábamos juntos.
Estaba seguro. Y estábamos juntos.
Y sus padres.
Muy bien, jefe.
Y la familia.
Y la, incluso, y siempre me he dado cuenta de otra cosa también. Este libro, la verdad, es que yo lo baso todo muchas veces en la apariencia del cardado, que el cardado te hace que estar más guapo, pero en el fondo no deja de ser un libro con una filosofía, mm, vamos, que hay un fundamento ahí.
Sí, sí, muy profundo.
No quiero estar solo tampoco en esta vida.
Es muy profundo. Yo se lo decía a Federico, ¿verdad? Debajo de ese, de esa, no sé si intención, de frivolidad que tú quieres proporcionar, hay un relato durísimo de cómo lo manejan tus padres.
Claro, Alaska.
De cómo lo maneja Marta, de cómo está Marta a tu lado. Además, Marta en un momento, fíjate que yo me sé prácticamente vuestras vidas.
Ya.
Eh, todo lo que pasa con Ángel Marta cuando fallece tu hermano, cómo ella es la persona que tiene que, pues eso, coger esa bolsa de enseres. Eh, tus padres.
Como diciendo: "¿Qué ha pasado otra vez?".
Claro.
Ese, "quiero dormir aquí, quiero dormir en el hospital". Y luego esta señora que nos mantenía informados al minuto, y que quizá por eso nosotros no estábamos tan preocupados, pero que Alaska, la procesión iba por dentro.
Bueno, Alaska nos, no nos, eh, no era neufemismos, eh, nos contaba cómo estaba de mal.
La verdad.
Sí. Porque además, solo cuando te cuenta lo que está de mal, te vas creyendo que está mejor.
Ya, claro.
Porque eso es un error que se comete siempre.
Mira, está muy bien, está muy bien.
Está muy bien, sí, claro.
No, no, está bien, bien.
No, no, no.
No, no, no, no puede estar bien.
Claro.
Decía: "No, está fatal, pero", y había algún pero. Ahora, lo que más me ha gustado es eso de: "No nos queríamos ir, estábamos".
No, no, no.
Sí que estaban muy bien.
Estábamos, nos estaban cuidando.
De hecho, la pareja se refuerza, tú mismo lo dices.
Un poquito reseteado, sí, porque me di cuenta que es total mi mujer.
O sea.
Fíjate, por eso hay que sacarle el lado, el lado positivo a todo lo malo. Es que la caída tampoco estuvo tan mal. Me dio, me dio cuenta, no, no, fue de cachondeo, no.
No, que ya, ya que ocurrió.
Que ya que ocurrió, y que al fin y al cabo estamos aquí. Yo, qué guay. No, es que, no sé, parece muchas veces que lo dices como por decirlo y demás.
Sí.
Y después, ay, es que soy muy raro yo, de verdad, en serio. Es que no me gusta quedarme en el drama. El drama existe, claro que sí, pero en ti está en hacerlo más grande o no. Están las adversidades. Y ante las adversidades, yo creo que con sentido del humor, con risa, riéndote de ti mismo, y por tanto de los demás también, pues entonces, a ver, yo entiendo, yo lo digo también en el libro, entiendo, cuando la gente se cae, te produce risa. A mí me parece, yo cuando vi a Juan Gabriel, dando pasitos para atrás, me reí.
Claro, claro.
Pero no me alegro de la risa, no me alegro de la caída.
Claro.
Digo: "Ay, pobre, que no le pase nada al pobre". Había hijos de puta, con perdón, ojalá se hubiera matado, no sé qué, no sé cuánto.
Ya.
Mira, usted es una hija de puta internacional, con perdón, eh.
Sí, sí.
Porque además yo me puedes, me puedes caer mal, pero no me alegro de tus desgracias. Por eso también en el cardadismo hay una nueva filosofía también, que es, bueno, una ser quiero rescatar un refrán que es: "No hay mejor desprecio que no hacer aprecio".
Claro.
La ignorancia absoluta. Es decir, a mí lo que no me interesa.
Pero el concepto de cardado, exactamente qué es?
Pues no lo sé, un peinado.
Sí, sí.
No, el cardado, el cardado me salvó la vida. Y entonces me salva la vida en el día a día. Es decir, la vida actual, hay cosas que no me gustan. Entonces, ante eso, ¿qué hago? En vez de quejarme y manifestarme.
Sí.
Y poner pancartitas, pues me pongo un cardado. El cardado es mi mejor pancarta, que es mi mundo en el que estoy aquí, que me protege, junto con la ayuda de una maltratada últimamente, que es la laca, por la capa de ozono.
Y.
Que no la deja.
Sabes que además ya la capa de ozono ha dejado de destruirse.
Ah, ¿sí?
Está perfectamente.
Está perfecta porque no se ha roto.
El famoso agujero ya no se ha roto.
Lo ves, pues para que veas.
O sea, no será por mí, porque yo creo que la capa de ozono fue la que me empujó a mí del giratubo en Cáceres.
Esa capa de ozono que lo han ocultado, es como el, el, el oso polar que se está deshelando. Ese oso ha trabajado ya en tantos telediarios, tantos años. Es como la niña de Rajoy, que había trabajado en siete campañas electorales, y no era niña, era ya abuela. Bueno, pues el, el, en la capa de ozono, antes era: "Uy, el agujero, nos vamos a quedar vivos y tal".
Ya, ya ha desaparecido.
Nada, no, se ha cerrado.
Claro.
El agujero, como ha pasado otras veces.
Otras veces.
Se ha cerrado. O sea, que ponte toda la laca que quieras.
Yo me la po, laca Nelly, con laca Nelly y un buen cardado, el éxito asegurado.
Esa frase es como "cepilla tu vida" en el, en el libro.
Sí.
Esa es una de las frases. Y luego dices: "Nunca te fíes de nadie que vaya mal peinado".
Sí.
Yo me ha dado algo.
Es que yo no me fío de la gente que, que no cree en el dinero.
Todos estamos aquí.
Y no creo que la gente no crea en, pero todos nos preocupamos por nuestro aspecto externo.
Claro que sí.
Y a todos nos gusta vernos guapos.
Sabes una frase que dijo Kiko Rivas cuando empezamos a escribir en, en Disco Express.
Oh, qué bueno.
Cuando empezábamos. Eh, pues un día llega Luis Fernández y le dice Kiko Rivas: "Mira, tienes que poner un cintillo que diga nuestro cambio, nuestra idea es: 'Cambia el mundo, mejora tu porte'". Y es.
Qué bueno, Kiko.
Era un genio, Kiko Rivas lo era. Luego era un genio discontinuo. Pero, pero era bueno.
Bueno.
Yo estoy leyendo su primera novela que jamás publicó.
La de la canción.
La canción.
Qué buen título.
Buen título la canción.
Sí, sí.
No recuerdo el título ahora, pero lo estoy leyendo.
El tiempo es el tiempo de una canción.
Es eso.
O el tiempo que dura una canción.
El tiempo que dura una canción. Es un título maravilloso, y refleja toda la etapa de él con la psicodelia.
Sí, sí.
En Sevilla, que era el centro neurálgico de la psicodelia.
Sí, sí.
Con los smart.
Tenía 16 años con Juan Mariño.
Que le mandaron a un internado los padres.
Sí, sí.
Estaba enamorado de una primita suya, que era un poco.
No me extraña.
Tazquindala.
Era muy así.
No, Tazquindala no.
Tazquindala.
Cascabana, o sí, no.
Has contado Tazcandila.
Sí.
Tazcandila.
Tazcandilona.
Tazcandilona.
Sí, sí.
Antes decían frescotona, ¿no?
Frescotona, sí. O quedona.
También, también.
El Mario que no conocemos, el del mal genio. Yo no sabía que Mario tenía un mal genio.
Sí, tengo muy mal genio. Y de verdad, y lo hago, y pido perdón siempre, digo: "Pido perdón por las formas", porque pierdo mucho las formas. Lo que pasa es que también me he dado cuenta de una cosa. Te lo dicen, pero los demás que te dicen "cambia", ellos no cambian tu forma de ser. Entonces estoy un poquito de decir: "Yo cambio, pero también cambia tú".
¿Sabes lo que te quiero decir?
Pero nadie se queja.
No.
Soy yo.
Al final soy yo.
Claro, cuando se queja por lo de Ramsés, lo de él era condicionado o las cervezas, él lo sigue haciendo.
Sí, sí, lo sigo haciendo, pero bueno, claro.
Me vas a perdonar.
Sí, te tengo.
Tengo que irme a.
¿No? ¿A dónde?
A Narrosa.
Ah, qué bueno.
Ay, otra grande, claro.
Sí, sí, sí.
Es que estoy re.
Me vuelvo.
Estás super en forma, claro que sí.
Soy, vamos, he pasado por clínicas CRES. Soy, esto mis sobrinos.
Sí, sí, sí, sí, sí. Además.
Bueno, hacemos.
Y hacemos una mención, además.
Vamos.
Hoy no tocaba, hoy no tocaba. Pero bueno, siempre podemos.
Siempre es bueno. Venga.
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Ah, fijos, pero de oro también?
No, te los ponen como.
Te los ponen a demanda.
Y además, a demanda. Ellos ponen 28 de media, pero que tú quieres 36 porque te quiere ver allí como un piano.
Qué bueno.
Allí que te vas a Vericat.
Qué bien.
900, 900, 959. Tenemos que hacer una pausa brevísima. No os vais, ¿verdad?
Qué va.
Venga, chicos.
Yo estoy aquí como en casa, en ningún lado.
Pero os vais a ir de viaje próximamente?
Sí.
Sí, qué bien. Oye, pues mira, imagínate que vamos a viajes el corte no, vamos al corte inglés, sin necesidad de pasar por la sección de viajes. Buenos días, Federico. ¿Por qué vamos a esperar a tener ese móvil que tanto nos gusta o una lavadora que necesitamos? ¿Por qué esperar si ya se puede adelantar el Black Friday con los precios del corte inglés? Por ejemplo, llévate ya el smartphone Xiaomi Redmi Note 17 Pro Max por 449,90 euros, o una lavadora Bosch de 10 kilos de capacidad por 479. También un aspirador de escoba Dyson V15 Detect a 559 euros, o un televisor Samsung Neo QLED Mini LED de 65 pulgadas por 599 euros.
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Es la mañana, es radio.
Oh, yeah.
11:31. Seguimos aquí con Mario Vaquerizo, por supuesto con Alaska, con Dani Carande. Nos quedan cinco minutos de Crónica Rosa, pero déjenme recomendarles el Hyatt Regency, el otro día estuvimos, ¿verdad?
Sí.
Toda esta plantilla estuvimos allí, en ese hotel, en el Paseo de la Castellana 57, Madrid. Y es que ahora ya están con las comidas de empresa para las mañanas.
Uy, pero en Alaska ya nos perdimos por las cocinas.
Sí.
Sí, sí, sí.
Qué maravilla.
Sí, sí.
Bueno, pues en esas cocinas hacen comidas de empresa, y lo que quieren es que nosotros, si lo tenemos que celebrar, pues nos vayamos ahí, que está en pleno centro.
Oh, qué bien.
Y además, que vienen ustedes de fuera, tienen a Chamartín un paso y Atocha otro.
Sí, sí.
Es que es medio. A montar en tren, que esas otras no sé si quieren venir ustedes en ese medio de transporte.
Y si va a haber también.
Eso es. Ahora vamos a hablar de estrenos con Andrés Arconada, que venía de Palencia y se ha tenido que quedar varado en la estación porque su tren llegaba.
Ay, por favor.
Con una hora de retraso. En fin. Bueno, estamos hablando de este cardadismo ilustrado, el libro de Mario Vaquerizo, en el que, con un punto de inicio que es ese accidente trágico que sufre en Cáceres durante un concierto, subido al giratubo, y ese punto final, que es el momento en el que ya de alguna manera cierras capítulo, empiezas a.
Vuelvo. A un año después. Volvéis.
Pero volvéis a cantar los dos, además.
Yo no estuve el día del accidente.
El día del accidente no, pero sí.
Al año siguiente sí, volvimos. Y quise hacerlo, la gente me decía: "¿Por qué lo haces? ¿Por qué lo haces?". Y digo: "Porque si cojo, el miedo paraliza". Entonces yo al giratubo, yo no tenía que tener miedo al giratubo, tenía que tener miedo a mí mismo. Porque yo me caí por estar loco en ese momento, por estar obsesionado por el trabajo, por asistir a un desencuentro y un desengaño laboral, y al estar como muy despechado, porque en ese momento yo me sentía infravalorado y me habían hecho una injusticia, habían jugado con mi pan de mi trabajo, por, por, por lo que consideraban que era yo.
Y me da mucha rabia. Entonces dije: "Por mis huevos que salgo otra vez". Y eso me hizo reafirmarme y en, y en autoeducarme en algunas cosas que no quiero volver a repetir, de cosas de mi persona que no me gustan. Pero bueno, al final acabamos, acabamos repitiendo la misma piedra. Eso, que decía Julio Plecha.
Repitiendo, repitiendo, no cayéndote.
Bueno, sin tropezar en este caso.
Eso sí, que ya tropecé mucho.
Es verdad que aquí hablamos mucho de los estereotipos, cada uno tenemos uno puesto. A mí me llama mucho la atención una frase que tú comentas, cuando no sé por qué preguntan a Alaska o a Marta ha tomado drogas, ¿no? Cuando llegas al, a la camilla.
A ver, ¿no?
Y el, ah, que tú piensas.
Así me ven.
Así me ven.
Claro, es como cuando te compran, te o viene algún amigo tuyo y te regala una camiseta horrorosa, y mi hermano Ángel, que en paz descanse, me decía: "Así te ven".
Claro, eso es lo que decía.
Pero lo he comprado pensando en ti.
Lo he comprado pensando en ti. Y es la camisa más horrorosa que te han comprado, como de obras, de chueca, de maricona antigua de los 90. Y digo: "Así te ven".
Y marihuana, ¿os acordáis?
Uy, marihuana.
Sigue abierta.
Sigue abierta.
Fuimos a la Feria del Rastro.
En Tirso de Molina.
En Tirso de Molina.
Sí.
¿Dónde te vi yo a ti un día haciendo deporte con tu marido?
Bueno, haciendo deporte.
Pues caminando.
Caminando.
Caminando.
No, veníais de correr.
De caminar, Mario.
De caminar, igual guapísimos los dos.
Con culo y detrás de 138, ya. A estas alturas, a estas alturas de la, de la película.
No, pues eso, yo creo que.
Sí. Sabes que ahora el disfraz de Mario Vaquerizo ha sido uno de los que más se ha puesto la gente esta, esta, este carnaval, esto que ha habido ahora, Halloween.
Halloween.
Y que, eh, no sé si tú lo sabes, eres un fenómeno, le digo a Alaska, eres un fenómeno posadolescente.
Sí, sí, sí.
De 20 años. Eh, me lo decía Rosana: "¿A qué hora viene Mario? Por si saco a la niña del colegio". Yo se lo dije ayer a mi hija.
Ay, que lo hubiera sacado.
"Viene Mario, eh, no sé si te quieres venir, no, porque es muy formal y quería estar en las clases". ¿Qué te parece estar enamorando a generaciones?
Me encanta, porque sabes por qué? Ten en cuenta, mira, esto es un ejercicio también como de autorreafirmación.
Sí.
Es decir, eh, yo de pequeño quería ser John Travolta, y ya soy John Travolta, soy Mario Vaquerizo. Es decir, yo de pequeño llevaba en la carpeta las fotos de John Travolta o las fotos de La Toroja, y ahora me llevan los adolescentes ahí, sin haberlo pretendido.
Es genial.
Simplemente haciendo lo que me ha parecido en cada momento, lo que me hacía sentirme bien a mí, más allá de los cuestionamientos, no cuestionamientos y demás. Tú ten en cuenta que yo soy un niño muy raro, y sigo siendo un niño que tengo esa parte de niño que no me quiero esto, y soy gamberro, y aunque sea muy intenso, tal y cual. Dicho todo esto, yo es que yo con cuatro, cuatro años y medio quería ser John Travolta. Y yo pensaba, cuando iba por Vicar Alvaro, que lo cuento en el libro, que yo tenía una cámara que me seguía y yo estaba haciendo una película. Y después acabé haciendo el reality, y fíjate qué tontería, pero sin haber pretendido hacer entonces.
Y nunca ha ido al psicólogo, ¿eh?
Todo esto, no, todo esto.
Igual.
Si tiene un psicólogo. Todo esto, todo esto, todo esto me ha salido cuando me pongo a hablar conmigo solo.
Hablar contigo solo.
Porque yo hablo conmigo, conmigo mismo también hablo mucho. No, pero con el libro, por eso agradezco mucho a Olga, la editora, el que me ha porque me ha ayudado mucho este libro, aparentemente más allá de la frivolidad que dices tú, porque también tengo esa parte frívola que la quiero seguir manteniendo.
Por supuesto.
Pero yo creo que la frivolidad bien entendida te salva la vida. Entonces, a partir del cardado y esa cosa que hay cosas muy profundas, soy muy profundo. En el fondo soy muy poliédrico.
Es que esta Crónica Rosa es muy profunda en muchos sentidos.
No, no, es que claro, es que es que.
Y muy divertida.
Y muy divertida.
Sí, sí, sí.
Y entonces estás haciendo eso y reflexionas de cosas que a lo mejor no. Por eso hay que hablar constantemente.
Porque al te preguntas, al te preguntas de los demás, te acabas descubriendo tú de cosas que no sabías. Yo no sé si Dani quiere formular alguna pregunta.
No, si ya le he hecho todo.
Ya le ha hecho todo. Oye, qué bonito en el 10 minutos.
Es que Alaska se tiene que ir, pero ¿qué porcentaje de tu éxito se lo debes a esta mujer que tenemos aquí como tesoro nacional?
Yo creo que no.
Yo creo que sí.
Yo creo que sí. Hombre, yo creo que, cariño a todos, yo creo que el estar rodeado de gente te aporta mucho.
Sí.
Y tú me has aportado muchas cosas y me sigues aportando.
Sí, pero como te puede aportar Nacho, te hay que decir es.
Bueno, ya, pero tú me aportas más cosas que no solo los amigos.
Sí, pero no es una labor, digamos, es porque vives en un mundo en el que tienes una serie de personas que te gusta lo que hacen previamente, que o sea, son, somos tus amigos y soy tu mujer, pero.
O sea, tú, por ejemplo, tú no consideras que yo no te he aportado nada?
Sí.
Pues entonces tú también, tú me has aportado a mí.
Sí, pero no es en el sentido de si yo no, obviamente si no estás con una persona en concreto, la vida cambia y todo cambia. Pero como tú bien dices, tú ya de pequeño.
Ah, la esencia está.
La esencia está.
Claro, pero.
Perdona, y cuando yo te conocí, que eras el, el promocionero de una casa de discos y un periodista que se buscaba la vida y tal, eh, Nacho siempre decía: "Mira, lo ha bajado, parecemos nosotros los criados y él la estrella". Claro, es que hay una cosa que es de uno.
Sí, de Iñaki.
Pero tú mismo lo dices en la entrevista de 10 minutos cuando te pregunto: "¿Se entiende Mario Vaquerizo sin Alaska y se entiende Alaska sin Mario Vaquerizo?". Y tú dices: "Somos, estamos totalmente separados, somos individuales".
Sí, eso sí, por supuesto, ya. Pero ella lo que está diciendo es aportar, que si ha aportado algo, por supuesto que lo ha aportado.
Pero también reconoces que ha habido cosas en las cuales no le has hecho caso.
Ah, no, por supuesto, y lo sigo sin hacer caso.
Claro, constantemente. A mí me encanta esa palabra de ucronía, ¿verdad? El, la ucronía es, eh, si hubieras tomado otra decisión en un momento. A mí me encanta pensar en eso.
Ya, ya, ya.
Sabes que si tú y yo no hubiéramos estudiado periodismo, hubiéramos estudiado medicina.
Claro.
Pues si no hubieras conocido a Alaska.
Sería, a ver, seguiría siendo la misma persona, pero no sería la misma persona.
Claro.
Eso es como la película Una mujer bajo el paraguas.
Sí.
De Ángela Molina y Antonio Banderas, y no sé quién era el otro protagonista. Entonces, como una señora un día va a coger el taxi y le abre la puerta a Imanol Arias o le abre la puerta a Antonio Banderas, la vida hubiera sido diferente.
Claro, claro.
Pero cada uno hubiera aportado una cosa. Ella seguía siendo la misma mujer, pero la persona que tenía al lado hace que fuera diferente o su vida fuera diferente, no la esencia. Entonces, esa película es muy buena, era Imanol Arias, Antonio Banderas y Ángela Molina. Ángela Molina es soberbia, era Una mujer bajo el paraguas. Ella está desesperada como Marta Sánchez, pero con paraguas. Y entonces, eh, viene uno y le abre el taxi, y uno es Imanol Arias. Y la vida con él es una vida de pijos con Maurici Fresno, Maurici Fresno.
Maurici.
Maurici Fresno. Y la otra le abre la puerta a Antonio Banderas y es como un hippie. Entonces, claro, ella es la misma, pero su vida era diferente.
Claro.
Y eso es lo que se llama lo de aportar. Muy buena pregunta, Isabel.
Ah, oye, qué reflexión.
Qué reflexión.
Estuvimos muy bien.
No, no, no, oye, y las menciones perfectas, ¿eh?
Pues me quedan.
Sí, no, no, pero es que, cariño, eres experta. Es que yo no se ve esto por televisión.
Sí, sí.
Entonces, se dan, se dan cuenta de lo bien que lo haces.
¿Qué te acaba de decir Vislen?
Sí, Vislen me encanta.
Tiene 250 euros en el bolsillo, la necesidad.
Sí, me gusta.
A ti te gusta invertir en inmobiliaria y Alaska también.
Sí, ahora no sé, ahora parece que es un pecado decirlo, pero no.
Pero no.
Pero no.
Pero existe una posibilidad de hacerlo desde 250 euros nada más, porque vamos a invertir en un proyecto inmobiliario, no vamos a comprar nada, pero sí vamos a ayudar a que se compre o que se construya.
Claro.
O que se arregle y se rehabilite una construcción. Y ellos nos van a dar unos beneficios de entre el 10 y el 13% en un plazo de 18 meses. civillen.es.
Pues civillen.es.
Lo mismo dicho hasta mal la web, es punto com, pero entren en civillen.
Con V.
Con V, y lo van a encontrar ustedes. Bueno, cardadismo ilustrado, el cardadismo.
Muchas gracias.
Editorial Harper Collins, hoy lo.
Como John Collins.
Hoy lo pueden comprar, de verdad que a mí me ha divertido muchísimo.
Se trata, de hecho, de entretener.
Eso es. He conocido a un Mario todavía mejor del que ya conocía.
Gracias.
Y, eh, sobre todo, además, teniendo aquí a, a esta señora, la del Grammy, la señora.
La señora Grammy, la señora Grammy.
Ha prometido, bueno, lo ha prometido y no lo va a cumplir, y lo entiendo.
A ver, que tengo que irme a calmarme.
El día que vuelva a la tertulia, porque va a estar un par de semanas sin venir, se va a poner el traje que se ponga para los Grammy.
Muy bien.
Ay, nos tiene que avisar para que no vayamos así.
Claro, porque ponernos el esmoquin.
Pues te queda muy bien el escote, Isabel, ¿eh?
Ay, gracias.
Claro.
Uy, el otro día me se amplió la foto que me enseñó.
Uy, y te cambió.
Y te cambió.
Sí.
Te hizo cambiar un poco.
No, es de broma.
Gracias a Mario.
A vosotros también me lo paso aquí.
Y Dani, cuando quieras.
Oye, ¿cuándo hay una salida al exterior?
Pues es que como estamos en proceso electoral, estamos con el dinero metido en la cartera.
Que pasen ya las elecciones ya, coño. Venga.
Sí, coño, que no queda nada.
Ya queda poquito a poco.
Dimitiendo, dimitiendo, se llega poquito a poco a la fuente. Así que.
A ver.
Buen viaje.
Gracias.
Buen viaje.
Vamos a la vuelta.
Lo vais a petar, y esta señora Grammy lo va a petar ahí.
Es la señora Alaska Grammy.
Alaska Grammy. Grammy, Grammy is me. Esto es muy Carlos Perdijín.
Sí, muy Carlitos.
Oye, felicidades a Carlos que es su santo.
Sí.
Ah, su santo, su santo.
Carlos, santo.
Ah, San Carlos.
No es compatible. Es que veo a Yanta, ahí guapísima.
Ah, está Yanta?
¿Dónde está?
Ay, qué guapa, que no hacía tiempo que no la veía.
Nos viene a hablar, como siempre hace, de un estreno teatral. Tienes que ir a cabaret a ver a Mario Alaska, a Yanta. Eh, eso será la vuelta.
Es la Mañana de Federico, es radio.
Federico entrevista a Mario Vaquerizo por su último libro: El cardadismo ilustrado.