In this episode of Es la Mañana de Federico, hosts speak with hairdresser Victoria Petrova about her molecular approach to hair care, particularly for achieving difficult blonde shades without damaging the hair. She explains how she moved from Bulgaria to Valladolid, where her salon builds a personalised hair health plan starting with a detailed diagnosis.
The guest argues that hair should be rebuilt from its molecular structure rather than only coated from outside, and that stress, pollution and chemical processes can all damage it. Listeners will hear practical advice on routines, products and how to care for blonde hair at home.
In this episode Isabel González, Teresa de la Cierva, Victoria Petrova
The transcript of this episode on blonde hair care and the molecular method was made with HappyScribe technology and Teams transcription.
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Bueno, pues yo creo que hay que predicar con el ejemplo, y en este caso la invitada que nos trae, Teresa de la Cierva, luce uno de los cabellos más bonitos que hemos visto nunca en este estudio. Así que algo tendrá que ver, y algo de realidad va a tener que ver todo lo que nos va a contar ahora, porque esto del "método molecular" aplicado a la cabellera nos lo tenéis que explicar muy bien.
Sí, sí. Yo también se lo he preguntado a No te creas cuando conocí a Victoria Petrova, que es una mujer búlgara que tenía un salón y, de repente, una letra de una ciudad le hizo cambiar de vida y venirse a Valladolid, que es donde tiene su salón y donde va gente de toda España y de todo el mundo a cuidarse el pelo, porque lo tiene muy bonito, como decías tú, pero sobre todo muy sano. Que es que volvemos como con la piel: ahora todos queremos tener la piel sana, el pelo sano, porque es lo que nos hace tener el pelo bonito y la piel bonita.
Yo pensaba que no existía el concepto "pelo sano" hasta que he leído lo que nos vienes a contar. Porque todos tenemos rotura capilar, todos tenemos aspecto a veces de cabello opaco, sensación de que está sucio, y todo eso se puede corregir gracias a ti.
Totalmente, totalmente.
Cuéntanos la historia de por qué llegas a Valladolid, y luego hablamos de por qué te metes en este tinglado.
Sí, fue muy curioso. Por unas vacaciones, simplemente de una semana. Yo tenía mi salón en Bulgaria en pleno funcionamiento. Vine una semana de vacaciones, preparada para sol, playa, chicos guapos, la famosa Mallorca, que cuando dices en Bulgaria "Mallorca, wow", eso es... sí. Y es cierto porque lo acabo de conocer este año. Y nada, o sea, ingresé en una población pequeñísima, un pueblo de Valladolid, el último de Valladolid, que se llama Mallorga.
O sea, la letra que cambió mi vida.
Es que parece lo que le hizo acabar en Valladolid.
Sí, sí, sí.
Y ya te pones en marcha, te quedas allí, y fundas un salón que, como dice Teresa, se ha convertido en un referente del cuidado del cabello.
Sí. Bueno, no fue exactamente así, el camino fue largo, pero bueno, sí. Yo ahí, pues, la voz se corre muy rápido. Supieron rápido que soy peluquera. Mis paisanas, que había paisanas ahí: "por favor, me cortas el pelo, que ya sabéis cómo es, no me entienden", tal. Y rápido, pues, vinieron a casa realmente a ofrecerme trabajo. Y dije: "qué posibilidad más buena de conocer cómo se trabaja aquí", porque realmente yo vi cosas que jamás hubiese imaginado que vería de cerca.
Estos peinados tan arquitectónicos de las señoras del pueblo.
Con el cardado.
Con el cardado, que no se movían. Y digo: "Dios mío, eso no lo sé hacer, tengo que aprender". Entonces, pura curiosidad y la intención siempre de conocer el porqué de las cosas, de mejorar y de aprender en la vida, me llevó hasta aquí.
Sí. ¿Y cómo llegas a ese método molecular, a tratar el pelo desde la molécula del pelo y no desde el exterior con productos que lo embellezcan por fuera?
Pues aquí lo tienes. Ese es el resultado de toda mi investigación. Mi pelo es la raíz de todo, de todo esto. Es el fundamento. Porque yo, como muchas mujeres hoy en día, quieren el cabello sano y quieren tener ese cabello que siempre soñaron, pues yo lo intentaba, lo intentaba, lo intentaba. Y digo: "no es posible lo que tú mencionabas antes, tener siempre el pelo como sucio, como apelmazado, con roturas".
Digo: "esto no tiene que ser real". Y esto me llevó a investigar y probar, precisamente sobre mi cabello, fórmulas, productos, maneras de hacer las cosas de diferente forma. Y es cuando entré en profundidad en la materia prima con la que trabajamos todos los días, que es el cabello. O sea, hasta la más mínima molécula. Y de ahí, pues, investigar los productos y qué productos afectan.
No es ir un día. Esto, entiendo, que es fruto de un trabajo que tiene que hacer la clienta también.
Pues es depende, es depende. Depende del daño que hay causado en el cabello, depende del resultado que se quiera conseguir. Conmigo siempre hay dos puntos: punto A, en el que empezamos, del que partimos, y el punto B, en el que queremos llegar, y es nuestro objetivo. Y yo decido los caminos, si son varios, si es uno, es más recto, es más curvado, para llegar a este punto B.
¿Y qué exige que hay que hacer? Entiendo que tiene que ver con el lavado, tiene que ver con el corte, bueno, ¿cómo?
Fundamental, fundamental es hacer un diagnóstico previo muy exhaustivo.
Exhaustivo.
Sí, que me cuesta un poco la palabra, pero es la realidad. Ese diagnóstico nos dice, o me dice, qué plan tengo que armar para esa clienta. Y evidentemente, como siempre menciono, es un trabajo fifty-fifty: 50% es mío, 50% es de la clienta, porque si no, nada ocurre.
Y lo haces con maquinaria y, sobre todo, con tu ojo clínico. Al final, en esto también hay que tener ojo clínico, ¿no? A ver si es que esta se está destrozando el pelo. Para empezar, todos mentimos un poquito. Igual que con "que no me pincho" y esas cosas. Pues no, si yo planchas casi no utilizo herramientas de calor.
Totalmente.
Y todo el mundo ríe. Entonces también el ojo clínico de la peluquera creo que tiene aquí mucho que ver.
Un champú de 1 € que también utilizamos, que no sé si es bueno o es malo, eh, no quiero atacar a los que lo hacen. Pero entonces, básicamente, consiste en que.
Un diagnóstico y luego cómo tratas el pelo, para tener el pelo tan sano.
Pues después de este diagnóstico se arma un plan de salud capilar, que llamo yo. Y ese plan de salud capilar se compone de una rutina totalmente personalizada para la persona y sus necesidades, y un plan de reconstrucción molecular, pero de verdad. O sea, no este maquillaje que estamos acostumbrados de tener a través de sustancias que no voy a mencionar, porque no soy radicalista, pero sí cada uno elige lo que puede usar y cómo. Entonces, o sea, que se libere el cabello de sustancias que no permitan esa sanación, y empezamos a construir.
Aquí tiene que ver mucho los estudios de arquitectura que yo tengo, que llevo de la arquitectura hacia la peluquería. Entonces pongo los fundamentos primero. Porque si nosotros queremos poner las paredes y el tejado para poder entrar en la casa y vivir, pues no va a ser posible, todo se va a caer de golpe. Entonces ponemos los fundamentos y vamos construyendo poquito a poco, para que esto sea sostenible en el cabello a muy largo plazo.
¿Y cuáles son los principales problemas que llegan allí, a tu peluquería? ¿Cómo tenemos el cabello? Entiendo que la polución hace daño, que el estrés puede hacer daño. ¿Cómo llegan los pelos?
Por supuesto. O sea, el estrés hace muchísimo daño en todo, en la salud en general, no solo en la salud capilar. Pero tiene que ver mucho el trato hacia el cabello, sino de cómo... bueno, el trato o el maltrato, bien dicho.
Las coloraciones, las.
Sí, coloraciones, los procesos químicos en general.
Recomendar el bótox capilar, o sea, todos los procesos químicos.
Sí, sí, sí.
O sea, que pulirlos, o sea, pulirlos no, pulirlos es una expresión de peluquería.
Sí, pero casi exfoliarlos, casi sacarlos del pelo.
Eso es, sacarlos del pelo.
Sí, hay que resetear el cabello, el cuero cabelludo, que no nos olvidemos que es algo único, es una cosa. Hay que separar cuero cabelludo y cabello. Y, pues, empezar a desintoxicar y reponer los principios que de verdad hacen sanar la fibra.
Y para yo soy un poco vaga, ¿vale?
Sí.
Para esas personas como yo, a las que a lo mejor les cuesta, son muchos pasos. ¿Tú proporcionas todos los elementos? Es decir, no nos haces ir peregrinando por las droguerías para comprarlos.
No, para nada, para nada. Yo armo todo, desde la educación que os doy para tratar vuestro cabello, empezando de entender cómo es vuestro cabello y cómo hay que tratarlo, con qué herramientas, frecuencias de lavados, con qué productos. Exactamente los productos, las cantidades, qué es lo que hay que cambiar, qué es lo que hay que ir moviendo en el tiempo, sustituyendo. O sea, es un continuo.
Como una profesora, como hace los exámenes, ¿no?
Como un entrenador, pero.
Sí, sí, sí, sí. Eso es.
Y podemos ir una vez a tu salón y nos das todas esas herramientas, y podemos espaciar mucho las visitas, porque no creo que tampoco todo el mundo pueda ir a Valladolid desde Barcelona, me da igual.
Pues eso es depende del estado de salud de la fibra capilar y qué es lo que queremos. Imagínate, viene un cabello realmente muy comprometido, con una coloración que se ha intentado hacer rubia, que no vamos a hablar de rubias, que es mi especialidad.
Es tu especialidad, por cierto, que no lo hemos dicho. Ahora me vas a contar qué haces para no hacer daño a una rubia, pero.
Sí, sí, perfecto. Pues empezando de ahí, y no ha conseguido ese rubio, pues no, tira con reflejos anaranjados o reflejos indeseados y quiere ese rubio perfecto, claro. Pero el cabello no está bien preparado, no puede soportar este proceso. Entonces ahí sí hay que llevar un proceso de sanación a través de los tratamientos moleculares que formulamos nosotros en el salón. Nosotros formulamos tanto la coloración como los tratamientos, específicamente para cada persona.
¿Por qué? Porque la gente, y los peluqueros, que también no nos tenemos que olvidar de nuestro gremio, tienen que entender que entre nuestras manos tenemos una cosa que es única, única. La fibra capilar tiene su ADN, es un código único entre nuestras manos, que tocamos y hacemos tratamientos químicos a diario. Entonces comprender la materia prima nos hace, pues, conseguir los resultados.
Perfecto. Victoria, ¿cómo se llama tu clínica, por no llamarlo salón? Porque al fin y al cabo estamos cuidando el cabello desde el principio.
Nada, es muy sencillo. Lleva mi nombre, Victoria Petrova, porque.
¿Victoria con K?
Victoria con K, realmente se escribe así mi nombre.
Para que te busquen.
Y no hay nada complicado ahí.
Perfecto. Pues habrá que ir a Valladolid, ¿verdad? A probarlo.
Sobre todo a las rubias.
Que vayamos todas, pero sobre todo.
Hasta que Victoria venga aquí, que no lo descartes.
Y abras tu clínica aquí, en Madrid o donde sea en España.
Ahí eso espero.
El pelo en España es materia de interés general.
Sí, y emocional. Cuando tienes un good hair day y te ves todo lo demás da igual, y cuando tienes un bad hair day da igual.
Lo maquillada que vayas.
Va muy alineada con la peluquería emocional. Esto va en una. Muchísimas gracias.
Muchísimas gracias, Victoria.
Gracias.
Victoria Petrova, lo han escuchado ustedes, y a Teresa de la Cierva, gracias por traerla. Nosotros nos vamos, pero ya saben que mañana a las 6:00 estaremos aquí, pendientes de todo lo que ustedes demanden. Así que pásenlo bien hasta ese momento.
Isabel González y Teresa de la Cierva hablan con la peluquera Viktoria Petrova sobre el método molecular.