Gonzalo Alonso, exdirector de Google para Latinoamérica y CEO de Ditto, conversa con Sergio y Juan sobre los riesgos y oportunidades de la inteligencia artificial. Repasa las advertencias de algunos líderes del sector, la posible burbuja económica en torno a la IA y los cambios que traerá al empleo.
También aborda la identidad digital frente a los agentes robóticos, la gestión de datos personales, los centros de datos que sostienen la nube, la blockchain y el uso de deepfakes. Desde su experiencia en Google y Microsoft, el invitado defiende que la confianza y la gobernanza deben acompañar a la tecnología, aunque sus predicciones sobre el futuro son opiniones que el oyente puede contrastar.
En este episodio Juan Domínguez, Sergio Beguería, Gonzalo Alonso
La transcripción de este episodio sobre privacidad de datos, inteligencia artificial y seguridad digital se realizó con la tecnología de HappyScribe.
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Prácticamente todas las organizaciones privadas y públicas del mundo piensan que tienen el derecho de pedirle información a la gente, y una vez que la gente aceptó, ellos la guardan como un activo. No el dinero, no la caja; ese es el activo.
O sea, ¿es el tema conspiranoico de que con nuestros datos nos observan lo que hacemos, dónde estamos, con quién estamos?
Hoy sí creo que nuestros datos están sumamente expuestos, sumamente observados, y en las manos de muy malas personas.
Esta foto que tenemos aquí es de cuando trabajaste en Google. Cuando tú trabajaste ahí dentro.
Decirles que Google no tiene intereses comerciales sobre la data que maneja, pues sería mentir. Mentir francamente. Obvio que la tiene. Cuando me estaba saliendo de Microsoft, ya había estudios sobre jóvenes en 2 generaciones de videojuegos; el cuerpo hizo que crecieran nuevas terminaciones nerviosas para ajustarse al dominio de los controles y de los touchscreens. Cuando salió Facebook, ahora Meta, yo fui alguno de los que pensaba que era una muy buena idea tener redes sociales para acercarnos como humanos.
En pocos años de esa evolución, he pasado de estar completamente de acuerdo con esos sistemas de uso informático a estar completamente en desacuerdo.
¿Qué te transmite esta foto? ¿Qué estabais haciendo aquí?
Ugh. Esta foto en su momento fue hiper secreta. Estoy yo con Larry Page, los servidores de transacción más grandes del mundo están en ¿qué me dices? Prueba de Turing. Turing era un científico que hizo una prueba para poder distinguir robots de humanos.
¿Cómo era esa prueba? Tu 11, ahora que estás dentro del mundo de la tecnología, ¿dónde ves entonces el mayor cambio que va a venir con la inteligencia artificial?
En mi forma de ver la tecnología y en mi forma de ver los negocios, inteligencia artificial no debería ser la prioridad de casi nadie ahorita.
¿En serio?
En serio.
¿Y cuál debería ser?
Claro.
Hace unos días, el CEO de Anthropic, Darío Amodei, hizo un ensayo en el que alertaba de la velocidad a la que estaba avanzando la inteligencia artificial, y hacía como un llamado colectivo a que deberían ralentizar un poco, al menos para tener control de todos estos avances que estaban sucediendo. Y horas después, Sam Altman de OpenAI, Elon Musk de xAI, Denis Hassabis también, anunciaron que estaban de acuerdo con él, que todo iba demasiado rápido, que daba un poco de miedo. Tú, ¿cómo ves toda esta situación cuando ves estos ensayos, cuando ves estas noticias?
Es difícil interpretar lo que realmente quieren decir hombres o mujeres de la importancia de los que estás mencionando. Pero dejando interpretaciones al lado, vamos a hablar de dos aspectos. Vamos a hablar del aspecto técnico, y vamos a hablar del más importante de los dos aspectos, que es el aspecto, digamos, más humano, más social. En el aspecto técnico, yo por la data que tengo y por la cantidad de documentos de investigación que he podido ver, y porque me dedico a esto y estoy metido todo el día, hace un par de semanas en Ginebra, con gobiernos del mundo, institución privada, científicos, developers, o sea, decidiendo, por ejemplo, cuáles son las decisiones que nos conducen a una mejor Europa, a una mejor en varios aspectos tecnológicos.
Y por supuesto que hablamos mucho de inteligencia artificial. No hay nada de data que yo haya visto hoy, o que compañeros serios míos hayan visto hoy, que nos refleje que esto va a nos lleva en seis meses a una cómo dijeron ellos?
Catástrofe, ¿no?
Una catástrofe mundial. O por ahí escuché que el 30% dejo de leer muchas de estas cosas, porque además quiero que sepan que la media en general, no ustedes, pero el mainstream media, los.
Los diarios.
Los medios que estamos acostumbrados a todos día a día, no venden de tener conversaciones inteligentes con las personas, venden del miedo y venden de la ambigüedad y venden de grandes editoriales muy escandalosas. Entonces, técnicamente, no tengo todavía data que me indique que esto nos puede llevar a ese escenario.
Entonces, eso es en lo técnico. Ahora, evidentemente yo tengo mis limitaciones a lo que puedo ver y no puedo ver. Ustedes dirán: "Bueno, pero es que Altman y este podrán ver mucho más que tú". Sí y no. Sí en los últimos avances técnicos que llevan, no en las limitaciones del sistema mismo.
Claro.
Eso es algo que todos podemos ver enfrente de nosotros. Y entonces ustedes dirán: "¿Cuál es la limitación más grande del sistema de inteligencia artificial?". La data. No tenemos suficiente data en el supongamos que haya alguien que pudiera acumular toda la data del mundo. No tenemos suficiente data en el mundo para entender muchos de los fenómenos que nos gustaría entender, por ejemplo, con predictibilidad en IA. Entre otras cosas porque no tenemos un pasado muy rico de data, porque no se ha digitalizado.
Entonces, tenemos muchos, muchos años de data no digitalizada, mucha de esa data muy poco precisa, porque era hecha por seres humanos en general. Y el ser humano, salvo casos excepcionales, no es muy bueno guardando y asegurando data, y eso podemos platicar mucho en el futuro. Ahora vamos a hablar del aspecto de la economía, del aspecto humano, del aspecto social. Hay ciertas cosas que tenemos si vamos a hablar del caos y de todo esto que está aquí, vamos a hablar ahora de qué está pasando en el mundo.
En el mundo hay una economía de alrededor de 2 trillones de dólares. Subida a la idea de que inteligencia artificial es la próxima cosa que nos cambia a todos. Este año, por muchísimas razones, era muy difícil que OpenAI llegara a IPO, a ser públicos este año.
Y aunque hubieran llegado, yo creo que el hype, las ganas de ver la IPO no hubieran sido tan grandes, porque ha sido un año, por muchas razones, muy complejo y no ha estado nada fácil. Entonces, uno se tiene que empezar a preguntar: "Bueno, y está en el interés de estos tres o cuatro CEOs decir: 'No, espérense, espérense, espérense y preparamos a la IPO'". Y yo no puedo dejar de pensar que sí.
Y ellos no piensan solos, ellos están imagínense en todos los países en donde hay una operación o un negocio de OpenAI o de Anthropic o de cualquiera de ellos, pues es imposible no pensar qué efectos podría tener personalmente a ellos si no les sale bien las cosas que quieren hacer este año. Entonces, yo creo que hay que considerar ese aspecto y hay que considerarlo seriamente.
Es decir, hay muchos intereses más allá de la tecnología metidos en esto.
Porque de primeras, esto que estás mencionando ahora de este mercado de 2 trillones, todo este hype, ¿está respaldado? Es decir, tú entiendes con todo lo que tú sabes, que sabes muchísimo más que la mayoría de nosotros, realmente ese valor tiene un valor detrás o hay bastante espuma, hay bastante humo, hay bastante.
Ese es el gran debate, Sergio. Ese es el gran, gran debate que hay ahorita. Yo pienso con dos cerebros. Uno es de negocios y financiero y de startupero y de intrapreneur y entrepreneur, que esas son las dos cosas que he sido siempre en mi vida. Y cuando lo veo desde ese punto de vista, tengo que decir: "La tecnología y algunas de las convenciones que estamos logrando con esa tecnología", y voy a poner una muy sencilla, "la cantidad de tiempo que te ahorra en cosas particulares es así como gigante".
Entonces, personalmente yo te puedo decir cómo y en qué momentos de mi día IA hacen una diferencia gigante. Las empresas, cuando están reportando sus utilidades y están reportando sus retornos de inversión, aún no logran atar cuánto están ganando o perdiendo por usar inteligencia artificial. El tiempo es un abstracto muy difícil de medir, y la infinidad se esconde en los lugares más pequeños.
Entonces, la tecnología muchos creen que es muy geométrica y no, no lo es. Es muy contraintuitiva. Entonces, te dirían todos los CFOs de una empresa, todos los financieros de una empresa te dirían: "Yo veo a estos quemar tokens como locos". Y por más gente que dicen que están corriendo, no veo avances, no se ha duplicado el ingreso, no nos hemos ahorrado brutalmente en muchos aspectos de talento.
Y entonces a ellos te van a contestar que no, que no están viendo absolutamente nada. Hassabis es muy particular a los demás, porque Hassabis está en un área de la inteligencia artificial.
El de Google, ¿verdad?
No, Hassabis es el de DeepMind, que sí, tienes razón ahora. Ahora lo movieron a Google, o se movió a Google, como no sé bien qué habrá pasado. Porque lo que hace Hassabis es que las aplicaciones que tienen la IA en lo que hace o lo que solía hacer DeepMind, no sabemos qué va a seguir haciendo, son de investigación científica pura y dura. Entonces, esto es como: "¿Cómo percolamos proteínas más rápido y más precisamente para encontrar soluciones a enfermedades, para encontrar antídotos para cosas?".
Y ahí sí que la inteligencia artificial tiene una capacidad de acortar el tiempo en cosas que el cerebro humano no está hecho para poder entender.
La inteligencia artificial siempre suena muy bien. Se nos llenan los oídos de: "Wow, nos va a cambiar mucho". Pero realmente, ¿qué puedes hacer hoy para aplicar la inteligencia artificial en tu negocio? Es decir, ¿qué puedes hacer para que te empiece a quitar toda la faena que tienes?
Estamos entrevistando a muchos expertos que nos cuentan cómo la tecnología puede ayudarnos en nuestro día a día y en nuestros trabajos, y a nuestros negocios. Y nos gustaría bajarlo a una situación concreta. Imagínate que tienes un cliente delante, dos llamadas perdidas, y otro esperando a que le confirmes una cita. ¿Por dónde empiezas?
Pues ahí es uno de los sitios donde puedes empezar a delegar en la inteligencia artificial. Por ejemplo, que esa llamada de consultar horarios o de reservar no la tengas que hacer tú y lo pueda hacer la inteligencia artificial por ti. Y de hecho, ya os habíamos comentado que esto lo puedes solucionar con Spoky Voice, que es el agente de inteligencia artificial que te ayuda a gestionar las reservas, el calendario, todo de manera automática y de una manera muy natural. Pero hoy os queremos contar algo aún más grande. Spoky, un CRM multicanal donde vas a tener todos los canales de conversaciones centralizados en el mismo lugar.
Por ejemplo, si alguien llama fuera de horario para pedir una cita, el agente le va a llamar con una voz natural, sin el típico "pulse uno, pulse dos". Y esa conversación puede continuar por WhatsApp o por correo para confirmar o recordar la cita. Todo queda guardado en la ficha de ese cliente, así que no tiene que repetir lo mismo en cada canal.
Madre mía, Sergio, me lo estás contando y estoy pensando que vaya gozada de aplicación. Yo esto lo tengo que empezar a probar. Y encima, lo que más me gusta a mí, Sergio, es Spoky Pixel, que me han contado que lo que hace es trackear lo que ha hecho la persona en tu web y cuántas ventas te ha traído cada mensaje que tú has enviado. Entonces, viene muy bien porque puedes revisar lo que ha mirado una persona antes de escribirte. Pongamos el ejemplo de que tienes una tienda online, pues esto te puede ayudar a recuperar un montón de carritos abandonados de una persona que había puesto todos los artículos y no ha terminado de comprar. Le puedes enviar un WhatsApp automáticamente y recuperar esa venta.
Y ahora mismo, que estamos en Black Friday, eso es un montón de dinero que estás dejando en la mesa que podrías recuperar de una manera muy sencilla.
Y todo se configura desde el panel, sin programar y en muy pocos minutos.
Así que nada, si quieres conocer más sobre Spoky, tienes este QR en pantalla y el enlace en la descripción. Pero vamos, esto es cuestión de tiempo que empieces a usarlo, porque merece mucho la pena. Y ahora sí que sí, continuemos con la conversación.
El cerebro humano está hecho para entender cosas muy lineales y muy directas. Pero cuando se trata de ir a nuestra base de datos y tratar de encontrar suficiente información para ser más precisos, como somos un ser lleno de emociones, perdemos muy rápido la exactitud de los datos. Por eso los pilotos aéreos, los militares y todas estas personas tienen un entrenamiento muy riguroso en mantener la capacidad de memoria fresca.
Incluso entrenan con ello diario. Pero en general, los seres humanos no. Entonces, sí creo que son, para la gran mayoría de la población ahorita, divertimentos. Es decir, es la nueva consola de juegos para los adultos, un poco. Y eso sí que debe de tener algún impacto positivo, que además no vamos a entender hasta dentro de como 15 o 20 años, igual que nos tardamos 15 o 20 años en entender los efectos de los videojuegos y las consolas en las generaciones de los jóvenes.
Y para el que no cree en Darwin, están viendo entre ustedes diario, la gente que entrevistan allá afuera, cómo nuestros cerebros y nuestras aptitudes están constantemente en cambio y adaptándose a realidades nuevas y a contextos nuevos en todo el mundo. Entonces, yo me rehúso a pensar que no hay valor. La pregunta es: ¿ese valor son 2 trillones de dólares de la economía mundial? Y ahí no tengo yo la respuesta que nos pongan en esta plática unos comentarios, pero te diría que los analistas en Nueva York empiezan a no pensarlo.
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Tú, Gonzalo, que estás dentro del mundo de la tecnología, ¿dónde ves entonces el mayor?
Sí, bueno, eso lo he hecho mucho.
Vamos ya.
Porque yo lo he buscado y no lo encuentro.
Me parece que puestos de trabajo no es para tanto, pero tú, ¿dónde ves que va a cambiar más el mundo?
Bueno, los puestos de trabajo van a ser una cosa curiosa. Los puestos de trabajo, no es que no vaya a haber rotación, que sí la habrá, pero la rotación va a seguir el siguiente orden. Si no sabes inteligencia artificial, seguro te va a reponer alguien, seguro. Si sabes inteligencia artificial, van a recalibrar tu puesto y van a recalibrar tu futuro, igual que tú también vas a tener que recalibrar tu futuro. Entonces, si nos vamos al fenómeno como más directo, la revolución industrial, perdieron obreros sus puestos, sí, al principio, pero cuando la economía creció, se hicieron las grandes economías del mundo, como en Estados Unidos, Detroit, y la gran economía de los automóviles forjó una era de bienestar en los Estados Unidos de casi 30 años.
Entonces, va a ser muy interesante lo que va a pasar. Yo no soy Nostradamus, siempre tengo mucho cuidado de decir, no tengo la verdad en la mano, pero se las dejo aquí picando. En mi forma de ver la tecnología y en mi forma de ver los negocios, inteligencia artificial no debería ser la prioridad de casi nadie ahorita.
¿En serio?
Sí.
¿Y cuándo?
¿Cuándo ya sé, claro?
Por lo menos los inicios de lo que viene en identidad digital. Y les explico por qué. El problema más grande no lo vamos a tener en un ambiente o robótico o humano por separado. El problema lo vamos a tener cuando confundimos a los robots con los seres humanos. Y hoy en día ya tenemos un problema en el mundo, y es que hay compañías que compran insumos. Imagínense una compañía que tiene que comprar 3.500 insumos de diferentes partes del mundo para armar su producto: un pad, un iPhone, cualquiera de estas cosas.
Y las complejidades que lleva el tener que negociar, contactar y tratar con tantos humanos. Los humanos somos una especie conflictiva y difícil de tratar. Entonces, claro, esas compañías ya están usando hoy inteligencia artificial para ahorrarse trabajo. ¿Y cómo se lo ahorran? Usando motores de inteligencia artificial para comprar agentes de inteligencia, hacen robots para comprar todos esos insumos, negociar en tiempo real, pasar el dinero en el momento adecuado en donde más se ahorren.
¿Estos agentes se pueden ver? O sea, me refiero, no son físicos, son agentes digitales que no son nadie, o sea, son como softwares.
Son parte de una red neurológica. Y lo que hacen esos agentes son robots específicamente diseñados para hacer una función. Todos nosotros los usamos en alguna medida, en alguna app o en alguna función que tenemos tecnológica. Pero claro, llevándolo a cuando con inteligencia artificial haces agentes inteligentes, y estos agentes están programados para hacer funciones específicas, y van y compran, negocian y pagan optimizando a como mejor le vaya al cliente.
Hay varios problemas en esto. Lo primero es que el banco o el negocio en general no sabe distinguir si es un hombre con el que está tratando un humano o un robot. Y de hecho, ya eso tiene implicaciones enormes, porque un robot no tiene los mismos derechos que un ser humano, ni las mismas obligaciones que un ser humano. Entonces, cuando lo mido en las prioridades aristotélicas, si yo fuera Aristóteles y tuviera que hacer el árbol otra vez y dijera: "Okay, este tiene cuatro patas, y tiene pelo, y tiene bigotes, y hace rare apps, es uno de estos felinos que está por acá, es un león", le ponía el nombre.
Si no sabían, Aristóteles fue el primero en hacer un zoológico en el mundo, porque Alejandro Magno, que era su alumno, a donde iba a conquistar le traía un animal. Entonces, por eso la llamamos lógica aristotélica, porque a partir de cómo armó el zoológico y fue definiendo las especies, es como ahora pensamos en una lógica que llamamos de árbol aristotélico. Bueno, me desvío un poco del tema.
No, pero es interesante. O sea, hay un árbol aristotélico, ¿en cuanto a qué? ¿En cuanto a que somos mejor que un perro o mejor que un león?
No.
O a que se veste mejor que los.
Que estamos tranquilos y que los robots no. Es decir.
O sea, el robot estaría debajo del león.
El robot no está en lo orgánico.
Claro.
No es otro ranking.
Que esa es otra como no, en ningún futuro predecible le vamos a dar derechos a los robots. Van a ser máquinas. Si quieres máquinas que hoy ya la gente se enamoró con ellos cuando chatea con sus avatars, este tipo de cosas, pero no siguen siendo humanos. Y la cantidad de regulación que hay sobre cómo estos robots deben de actuar es mínima. Entonces, en un sistema mega complejo, imagínense transacciones, imagínense su identidad, imagínense viaje, imagínense salud, ese tipo de cosas que son muy sofisticadas.
Lo primero que hoy tenemos que hacer ya es distinguir: "¿Esta cita me la está pidiendo un robot o me lo está pidiendo un humano? ¿Esta transacción me la está pidiendo un robot?" Y el 95% de las empresas allá afuera hoy no te pueden decir la diferencia. Y eso ya es un problema gigante.
Claro. ¿Tú crees que debería tener como un DNI este agente o tener dos?
No, no un DNI, pero una serie de pruebas criptográficas, una serie de señales distintorias y una serie de políticas para poder determinar ciertas cosas que en un humano normalmente las determinamos con contratos y este tipo de cosas. Entonces, a ver, ¿por qué quieres entrar al banco? Bueno, porque quiero hacer depósitos y quiero hacer pagos y quiero hacer: "Okay, entonces firma este contrato, dame tu DNI, dame tu identificación o lo que quieras y vamos a hablar de ello".
En el otro, es un robot que está utilizando los medios de un hombre para su cuenta de banco o para lo que sea, y al no saber si es un robot o no, lo estás tratando siempre como un humano. Entonces, por eso les digo que y esto va a pasar en todos los sistemas. Entonces, antes de dar el paso súper, súper agresivo a pensar cómo voy a cambiar el mundo con inteligencia artificial, yo te diría: da el paso de gobernancia, en donde dejas muy claro en tus empresas, emprendimientos y sistemas, cómo y con qué políticas vas a tratar a los robots, cómo y con qué políticas se trata a los humanos.
Y las dos son igual de complejas, porque los humanos los tratamos con regulación. Y regulación ya se constituye ahora de regulación local, regulación autónoma, regulación. O sea, hay muchas capas de regulación. Y la tecnología nos ayuda muy rápidamente a entender qué capas de regulación se aplican a qué situación. Ahora, cuando no hay esa regulación, eso es lo que me da miedo. Y por eso digo que hoy por hoy sí es muy importante, por supuesto, que entiendan y entiendan en qué, cómo y cuándo lo van a utilizar.
Soy un poco escéptico de esta idea de que le pagues a todo mundo y ya, y después platicamos por qué. Pero antes de hacerlo masivamente en tu empresa, en lo que llamamos productivo, en ambientes que ya se van a cientos o miles o millones de personas, yo creo que tiene que haber un tratamiento de políticas y de gobernancia para decir: "Okay, así tratamos a estos, así tratamos a aquellos. Estas son las políticas que vamos a observar, que son lo que nos dicen los gobiernos, y estos, bueno, pues las tenemos que inventar y ponernos de acuerdo con todos para que los estándares se vuelvan abiertos".
Entonces, eso es justo para lo que estuve en Ginebra. Entonces, podamos de acuerdo todos, iniciativa privada, gobierno, científicos, tecnologías, de qué aceptamos en conjunto y qué no aceptamos en conjunto.
Claro, porque al final sería como instalarle esas regulaciones de identidad y de decir y como ponerle, ya empezar a ponerle ya unos límites. Eso es lo típico que dicen, que no se le puede poner puertas al campo. Pues en este caso sí que se podría poner algún tipo de valla a lo que denominamos como: "Esto es un jardín, esto es un bosque, esto es un tal". Dentro del mundo del software y de la inteligencia artificial.
Sí se podría. A mí no me gusta diseñar software que piensa en bardas. Parece que los sistemas más modernos, incluso en identidad, como lo estamos viendo en Dito, tienen que ver más con la descentralización de la información que con otra cosa. Entonces, miren, hoy tenemos un problema, un modelo muy complicado a resolver en todas partes. Por 25 años hemos seguido el pensamiento de que a más señales, a más data, vamos a tener más certeza de con quiénes estamos tratando.
Y ese modelo ya está completamente colapsado. Y lo que hemos probado, ahora sí, es que a más datos lo único que generas es más inestabilidad y más riesgo y más probabilidad de que esos datos vayan a acabar en alguna lista de Craigslist o algo así. Y esto se debe a que prácticamente todas las organizaciones privadas y públicas del mundo piensan que tienen el derecho de pedirle información a la gente.
Y una vez que la gente aceptó de varios métodos dar esta información, ellos la guardan como un activo. De hecho, hay algunos negocios que por años han sostenido que ese es el activo, no el dinero, no la caja, ese es el activo. Muchas compañías financieras, por ejemplo, puedo pensar. En muchos países se forma la industria de la salud secuestrando el expediente único del enfermo, por ejemplo.
Y todas estas anomalías de sistema son porque hemos generado bases de datos, que todo el mundo habla de bases de datos, no es impresionante, desde un chaval de seis años. Y esas bases de datos acaban en lugares en donde no son bien protegidas. Y no son bien protegidas no porque la gente no los quiera proteger, sino porque proteger las cosas cuesta muy caro. Entonces, cuando me preguntan a mí: "Oye, ¿y por qué confías en Google como tu correo?"
Porque la cantidad de dinero que invierte Google para mi seguridad no la puedo invertir ni siquiera yo. Entonces, le delego esa seguridad a los sistemas que yo creo que son mejores en el mundo. Entonces, esta idea de: "Te pido más datos, conozco más de ti, tengo más certeza", ya sabemos que está mal.
Pero, ¿por qué está mal? Porque yo lo pienso desde fuera, y un empresario, cuanto más datos tiene, mejor entiende a su cliente, mejor entiende la situación. ¿No crees que es así?
Lo que se demuestra en el tiempo, y esto no es mi opinión, son inputs científicos y muy bien estudiados. Las señales, cuando los metes en un cajón y cierras ese cajón, porque lo tienes que cerrar súper bien para que nadie lo pueda estar abriendo, se hace vieja y se empolva y se vuelve en lo que en el mundo de la ciencia llamamos señales débiles y estáticas. Y las señales débiles y estáticas es lo que hacen pensar a mi banco, no puedo decir dónde, que yo vivo en ese país todavía cuando ya llevo muchísimo tiempo viviendo en otro país.
Claro.
¿Por qué? Porque durante tanto tiempo me pidieron data y la acumularon, y después me lo dejaron de pedir porque asumieron que con toda esa data que tenían ya podían hacer todo. Después, en el camino, estas empresas encontraron otros problemas. Por ejemplo, ¿y si quiero usar esta data para el marketing? Y la usan para el marketing. Entonces, a esta data le ponen flujos arriba para comercializarla. Y así es como tus datos acaban apareciendo en cualquier base de datos del mundo.
De hecho, yo uso un servicio americano que lo que te hace es bajarte de todos los brokers del mundo. Entonces, ¿cuál parece que es la solución si no es más data? Parece que la solución es irnos a lo que llamamos pruebas biométricas y a lo que llamamos credenciales reutilizables. Y entonces, sí, seguro esto les va a apasionar, porque seguro están en esta generación en donde estoy seguro que les gusta eso.
Pero todo lo que no me gusta la criptomoneda, por muchas razones, me encanta blockchain. Porque blockchain es uno de los sistemas descentralizados más poderosos en el mundo para encriptar información descentralizada y después enviarla cifrada a diferentes lugares en ambientes terriblemente seguros sin compartir información. Y sin compartir información personal. Y esos sistemas son los que hemos probado que son ahora los más nuevos en el mundo.
Entonces, en España tenemos mucho éxito en algunos de ellos, y tenemos alguna tarea que hacer, pero en algunos vamos muy rápido. Seguro alguno de ustedes dos ya tiene su licencia móvil o su DNI móvil.
O sea, ¿esto cómo funciona?
Ah, pues bajas un aplicativo, en mi caso, que vivo en Cataluña, del gobierno de Cataluña. Entonces, le cargas tu licencia de manejar, y una vez que está cargada tu licencia de manejar, te aparece un contratito muy sencillo que te dice: "Eh, Sergio, ¿eres tú?".
Sí, lo de mi viaje a Estados Unidos.
¿Y le dice esto?
Sí, en cualquier país está también. Sí, sí, sí.
Lo de la clave y todo.
Por lo menos en toda Europa ya lo.
La cartera digital, ¿no?
Ya lo tenemos. Exactamente. Y entonces, una vez que tú has atestado, así se llama, atestar a tu personalidad, y en español lo podemos hacer ya con dos cosas. Una es la licencia móvil, la otra es el DNI móvil.
Y con la tarjeta de salud, recuerdo también, ¿no? Puede ser, ¿o no?
No sé si la tarjeta de salud funciona como identificación.
Ah, vale.
Pero es una buena pregunta. Les voy a preguntar a mis amigos del ayuntamiento de Barcelona a ver qué me dicen. El caso es que aquí lo que hacemos es que con esas dos atestaciones ya sabemos quiénes son. Ya sabemos quiénes son Juan y Sergio. Entonces, bajan ustedes lo que llamamos un wallet de identidad, una cartera de identidad, y en ese wallet lo que metemos no son sus datos, son una serie de pruebas criptográficas y credenciales que pueden reutilizar, que los identifican con el derecho de hacer algo.
Y esto es un debate interesantísimo, porque todo el mundo me dice: "Oye, ¿y qué? Lo que tú haces es saber, querer saber quién es el que está del otro lado". No, es eso, querer saber quién es el que está del otro lado es infernalmente complicado. Eso ya sabemos que es casi imposible. Entonces, para todos los que tienen paranoia de.
O sea, este tema conspiranoico de que con nuestros datos nos observan lo que hacemos, dónde estamos, con quién estamos, no es tanto así?
No, hoy sí. Hoy sí creo que nuestros datos están sumamente expuestos, sumamente observados y en las manos de muy malas personas.
Ostras.
En su gran mayoría.
Y quería aprovechar, Gonzalo, o sea, esta foto que tenemos aquí es de cuando trabajaste en Google.
Esa es la apertura de las oficinas de Google en Puerto Madero, Argentina.
Cuando tú trabajaste ahí dentro, ¿qué fue lo que aprendiste en cuanto a esta seguridad de los datos, en cuanto a estos? Sobre todo, para entender un poco también esta corriente de la inteligencia artificial, cuando avanzan a nivel de innovación, ¿cómo ellos protegen ese avance? Es decir, ¿cómo protegen ese avance para que sea seguro para la población y que no solo cumpla con objetivos financieros, objetivos de valoración de empresa y objetivos bursátiles? Porque al final, una cosa es la seguridad de la población y otra cosa es lo rápido que está creciendo mi tecnología para valer más dinero.
Ay, Sergio, me estás haciendo una de las preguntas más complejas del planeta Tierra. Pero primero vamos a generalizarlo, vamos a llevarlo a las cuatro o cinco empresas más importantes del mundo en tecnología. Entonces, las cuatro o cinco empresas más importantes del mundo en tecnología sí están preocupadas por los datos personales de sus usuarios, muy preocupadas, y sí tienen políticas extensas de cómo se debe utilizar, guardar e incluso deprecar esa data.
El problema somos los humanos.
Vale.
Es decir, todo sistema que he hecho tecnológico es cuasi perfecto, mientras esté usando una base de datos controlada, que yo controle, y un grupo de seres humanos controlados. Cuando le quitas la tapa a eso, lo metes a productivo y esto empieza a irse allá afuera, no sabes lo que va a pasar. Esa es la verdad, y lo vas descubriendo día a día. Entonces, todas estas compañías han tenido una evolución muy eficaz de prácticamente no tener conocimiento de las necesidades de seguridad de los ciudadanos del mundo, a tenerlo tanto que a veces superan a la regulación geográfica en qué tanto mejoras en las cosas.
Que no tiene nada que ver con cómo le presentan la empresa en cada earning call a sus socios capitalistas, que no tiene nada que ver con los seres humanos que trabajan en Google y tienen deficiencias o áreas de necesidad y brillan y se les dificultan cosas como a cualquier otro ser humano.
Porque, perdona que te diga esto, Gonzalo, pero cuando tú trabajaste dentro o trabajaste en Microsoft, ¿había una vertical del negocio que fueran datos? Es decir, que fuera la venta de datos o esa información privilegiada que tenéis?
No per se, pero una búsqueda es una transacción de datos. Piensa en Google como el pozo de deseos más grande del mundo. Y cada quien que se acerca a ese pozo de deseo tira una moneda y escribe algo, y lo que en realidad está pidiendo es saciar un deseo. Quiero un reloj, quiero una medicina, quiero... Entonces, lo increíble de ver esa tecnología desde esta forma de pensar es que cuando entiendes esto, entiendes que los que se meten en el mundo y ponen corazón artificial, ¿qué creen que están buscando?
Literalmente, opción de corazón.
Un trasplante de corazón.
O eso, o es un académico que está reforzando el producto. Entonces, en mercados como el de Estados Unidos, cuando yo estaba en Google, la combinación de palabras "corazón artificial" costaba una verdadera fortuna, porque estabas capturando con intención a todas las personas que podían ser tu mercado en ese instante. Entonces, si Google es el pozo de deseos y ahí caen todas las monedas, sí que debes de pensar en Google como un gran aeropuerto de datos, en donde llegan datos y se tratan, y donde salen datos como producto de consumo para todos sus usuarios.
Ahora, esto fue hecho de manera segura, sí, muy segura. Fue hecho con pensamiento de utilidad a la humanidad completamente. Acuérdense que Google nació con esta idea de no hacer el mal, "don't be evil, don't do evil". Y después, la economía y las finanzas y el mundo tienen una manera de moldearnos a todos y a todas las empresas. Entonces, decirles que Google no tiene intereses comerciales sobre la data que maneja, pues sería mentir.
Mentir francamente. Obvio que la tienen. Eso no quiere decir que no sean responsables y que no les... Y si de hecho miden cuánto de las Big Four son golpeadas por hackers y por fraudes contra todas las demás del universo, se van a dar cuenta que no es geométrico. O sea, a estas les pasa a una proporción mínima, y al resto del mundo le está pasando en una proporción exponencialmente negativa. Y eso es porque estos sistemas sí fueron pensados para la era digital, con muchísima seguridad para la era digital.
Estas personas, estos Big Four o Big Five, prácticamente inventaron el poder de cómputo para poder hacer lo que hacemos hoy. Algo que muy pocas personas saben de Google es que Google es el tercer fabricante de servidores en el mundo.
Servidores.
Y no los venden. Son para ellos. Son una arquitectura muy específica para todos los procesos de descentralización, centralización de información, opacación de información, ofuscación de información, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces, cuando vean a estas compañías grandes en general, sí véanlas como sus amigos y crean en sus procesos como sus amigos. ¿Quiénes son los que han golpeado más estas compañías? Los usuarios, porque los humanos sí somos los que abrimos links que están contaminados, y sí le hacemos caso a mails con phishing, y no se escapa ni el mejor.
Revolut, la semana pasada, antepasada, entregó sus credenciales de usuarios a lo que pensaban que era una página del gobierno francés, italiano, perdón, y era una página que ya estaba comprometida del gobierno italiano. Entonces, les entregaron todos los datos a hackers, básicamente, como de película.
Y una pregunta, Gonzalo. Ahora que estamos hablando de gestión de datos, a mí me pica la curiosidad de cómo una empresa como Google, como Microsoft, gestionan los datos a nivel de hardware, es decir, dónde están tantos datos. Porque siempre se habla de la nube, se habla del almacenamiento, pero ¿dónde está realmente eso?
Si miran en las áreas de inversión que más se están moviendo al planeta Tierra, una de las áreas de inversión que más se está moviendo al planeta Tierra es la compra y venta de tierra y la construcción para datacenters en el mundo.
Ostras.
Si no es la segunda, creo que es la tercera vertical con más crecimiento en todo el mundo. Y estas cosas traen, como siempre, cosas buenas y cosas malas a cada país, pero de entrada traen bienes raíces que sí tienen valor tecnológico, porque para poner estas cosas necesitas conectividad, necesitas tener electricidad, necesitas tener agua, muchas cosas. Y estos centros los tienen en donde más les convenga en el mundo.
Y están muy calibrados a ciertas costas. Por ejemplo, en Europa, si te vas a Ámsterdam, los servidores de transacción más grandes del mundo están en Ámsterdam.
¿Qué me dices?
Hay un interés en que esté en Ámsterdam.
Todo Netflix, todo Amazon, todo... O sea, de estas que estamos muy acostumbradas a escuchar, lo tienen todo... ahí. Entonces, ese negocio ya se centralizó mucho en Europa. En México, por ejemplo, México se ha vuelto uno de los lugares más importantes, para la redundancia, de centro y Sudamérica.
Cuando ves la arquitectura de Internet en el mundo, para llegar a Sudamérica bajan dos cables marítimos gigantes y hacen dos anillos de cada lado del continente sudamericano. Cada uno de esos anillos redunda todo el continente. Entonces, a mí me tocó estar en Argentina cuando un barco de dragas se llevó el cable marítimo que se conectaba al anillo y tumbó todo el Internet de Argentina un día.
Todo depende de un cable, todo el Internet.
Un cable. Entonces, ahora como lo estamos distribuyendo, es que por terrestre estamos haciendo redundancias con los diferentes datacenters, y así estamos logrando procesar pagos, vídeo. Procesar vídeo, o sea, la mayoría de la gente no sabe la magia que hay detrás de cuando le pones "play" o "skip", o "mute intro", la cantidad de cosas que están pasando por detrás para que entienda que ese departamentito de todo el mundo, de todo el navejero de servidores, es el que necesita esa instrucción y regresa y son sistemas hipercomplejos.
Entonces, por ejemplo, Ámsterdam hace transacción, México hace mucho vídeo y algo de data. Si te vas a Estados Unidos, estos centros de datos tienen data muy delicada, que Estados Unidos tiene la alta filosofía de que ahí es donde se va a quedar mejor.
Porque nosotros que no hemos estado nunca en un centro de datos, ¿cómo es? ¿Cómo nos lo podemos imaginar?
Es muy aburrido, pero muy llamativo al mismo tiempo. Son hileras que seguro las han visto así, hileras de un galpón industrial, que los racks van desde abajito del techo hasta el piso, prácticamente, con cables por un lado y cables por otro lado. Y la gran mayoría de estos datacenters son blindados, tienen acceso a agua y a luz por X tiempo independiente, y son los dueños de estos centros, son los que ponen una de dos: o rentan los espacios para que se pongan mucha tecnología, que eso, por ejemplo, lo hacen los gobiernos en Europa, o la iniciativa privada los usa para los fines que sean.
En el caso de Google, por ejemplo, ellos tienen su tipo de servidor, su tipo de arquitectura y su tipo de datacenter.
Solo como ellos dicen, ¿no?
Entonces, como yo se lo explicaba a mi mamá, para que se lo imaginen, es que antes nos educaron a pensar en términos de casas. Entonces, una casa necesita que pase el gas y le ponga el gas a la casa. Y después necesita que vaya el del agua y cheque el agua de la casa. Y después pasa el de correos y deja el correo solamente de la casa. Y en la tecnología nos dimos cuenta que hacer casas era algo completamente impráctico, porque estábamos abusando de la superficie que teníamos para crear.
Y lo que hicimos, prácticamente guiados por muchos científicos de Google hace varios años, fue pensar más como en condominios, en pisos horizontales, en donde todos esos pisos horizontales ni siquiera hay una familia completa viviendo en un solo número de piso. Y con esto se asegura Google que toda la información esté distribuida en el mundo como más eficiente le es, y al mismo tiempo que si alguien trata de meterse ahí adentro y robarse información, se va a robar solamente una parte muy pequeña de la información que se puede robar.
Entonces, ese es el concepto de los de Google. Pero como estos hay de IBM, de...
Todas las empresas que tienen datos. Porque cuando se dice de la nube, realmente no existe una nube como tal, son estos centros.
De hecho, hay muchas infraestructuras. Esa es una muy buena pregunta.
La nube no es una nube.
No hay tal cosa como una nube que va flotando por todas cosas. Véanlo más como una tormenta de nubecillas, o sea, son muchísimas nubes. Y depende de quién esté en control, hay unas nubes más grandes que otras, y depende de quién esté en control de esa nube. Esa nube tiene cierta política y tiene cierta forma de ser. Entonces, las nubes de las que Amazon son dueños, las llamamos AWS, Amazon Web Services, y esos servicios ellos los tienen distribuidos, salvo por la información que el gobierno te pide por infraestructura que exista en algún lugar.
Y esto es, por ejemplo, el gobierno de México te pide que hagas toda una serie de cosas legales, de marco regulatorio para poder meter una tecnología a México, pero después te pide un cacho de infraestructura porque te dice: "Y toda esta data y todas estas transacciones queremos que las hagas con estas políticas y esta regulación en México". España también tiene las mismas.
Gonzalo, antes has mencionado por encima, que luego hablaríamos, acerca de lo del salario universal. ¿Por qué no te cuadra esta teoría, que yo creo que la popularizó bastante Elon Musk con su famoso discurso acerca del sufragio universal? Hay mucha gente que está viendo este podcast preocupados, preocupados por una situación en la que, viendo cosas como el avance que hubo hace poco con el cálculo que han resuelto y que han salido directivos diciendo que ha habido muchos avances con la tecnología, y vuelve otra vez a despertar este miedo de: "Me voy a quedar sin trabajo".
¿Por qué esto del salario universal es algo que a ti te hace estar un poco más molesto? ¿Y cuál crees que es el futuro profesional más realista con la data que tú tienes? Es decir, ¿qué escenarios de salidas profesionales, sectores con más emergentes se vienen en estas próximas décadas?
Yo creo que el futuro del ser humano es volverse, vamos a ver un renacimiento hacia el ser humano.
¿En serio?
A la artesanía. Y les voy a poner el perfecto ejemplo que me gusta poner. Estoy caminando por Venecia, yo soy músico, toco la guitarra, tengo un año de conservatorio. Entonces, donde veo guitarras no es que las compren ni mucho menos, pero me llaman la atención. Entonces, estoy caminando por Venecia y veo una tienda muy chiquita, me meto a la tienda, un italiano, me pongo a platicar con él, y resulta que es luthier de quinta generación en ese mismo puesto. Él hace aproximadamente a mano, tiene ahí su taller en la esquinita de la tienda, a mano hace como diez guitarras al año.
Cada guitarra cuesta entre 200 y medio millón de euros.
¿Qué di? ¡Holo! ¿Una guitarra?
Entonces tú dirías: "Bueno, ¿quiénes pueden comprar esas guitarras, esa cantidad de dinero?". Y yo te diría: "Tendrías que observar la ley económica en donde al 5% que le sobra más dinero en el mundo no tiene la misma concepción de dinero que ustedes". Entonces, para ellos, ese extra que para todos nosotros es muy tangible y de mucho esfuerzo, para él ni siquiera es una pregunta, es algo que quiere.
Y así es como Louis Vuitton y como los relojes de lujo y todas las marcas se salen con la suya. En realidad, no están vendiendo solamente el artículo.
Están vendiendo la historia que hay detrás, la artesanía.
La conexión humana que hacemos.
Entonces, ¿crees que el futuro viene más a ser buenos en el trato humano, a ser buenos en la conversación con otra persona, mirar a los ojos, tocarnos?
Diría que sí. El entrenamiento del ser humano y sociabilidad es muy, muy, muy importante, pero el saber hacer las cosas con el cerebro es, yo creo que todavía más importante. Uno de mis miedos personales al ver a personas que no saben hacer cosas, utilizar IA, es que caen bajo el sueño loco de que ya la saben hacer. Y no porque tengas o hayas obtenido el resultado de algo que pediste, quiere decir que lo sepas hacer.
Y cuando el ser humano no sabe hacerlo por sí mismo, entonces delega completamente su carácter humano, su personalidad humana, su ser humano a un algoritmo. Porque lo más increíble es que la gente no sabe cómo funcionan estos modelos, y entonces les damos atribuciones mágicas, que si siente. No, la inteligencia artificial no es sintiente, eso no existe, y es una teoría que estamos muy, muy, muy, muy lejos de comprobar.
Yo no creo que ni en mi vida humana ni en su vida humana vamos a llegar a esos extremos.
O sea, eso que parece que te escucha, parece que siente lo que tú estás viviendo, es simplemente algoritmos que te están respondiendo.
Que pasara una prueba de Turing. Turing era un científico que hizo una prueba para poder distinguir robots de humanos.
¿Cómo era esa prueba?
Y son cinco preguntas, no me acuerdo de las cinco preguntas ahorita, pero eso es lo que hoy llamamos la prueba de Turing. Y la prueba de Turing está hecha para saber diferenciar entre un ser humano de una tecnología. Y cuando aplicas las leyes de Turing, y sintiente quiere decir que no distingues la diferencia entre el robot, ya sea agéntico o ya sea físico, y un ser humano. Y para eso estamos a mucho, mucho tiempo.
Es decir, no descarto el día que eso exista, no pasará todavía en dos o tres generaciones de seres humanos, mucho menos al paso en el que vamos en muchas otras cosas.
Pero sí que hay noticias de que hay mucho desempleo, es decir, hay muchos despidos en grandes empresas tecnológicas por automatizaciones que se están haciendo ya con IA, agentes.
Sergio, yo creo que eso se va a corregir.
Se va a corregir.
Yo ya he visto empresas en Silicon Valley y en otros ambientes sumamente sofisticados en el mundo pasar por el proceso de creer que si ponen a otro ser humano ahí más diferente, digamos, pero lo arman con muchos tokens y mucha inteligencia artificial, ¿cómo va a salir la cosa? La cosa no sale. No hay nada que venza al talento humano, y les voy a decir por qué. Véanlo desde el lado artístico. La IA no sabe cuándo parar y tampoco sabe cuándo empezar.
Tú le tienes que decir por dónde empieza y tú le tienes que decir dónde para. Porque si no, ustedes las han visto, sobre todo los LLM, son modelos muy compulsivos a seguir pidiendo y pidiendo y pidiendo. "Bueno, ahora, ¿qué te parece si tomo esta data y agarro la otra data que me aparece hace dos meses y te la junto?". "No, no quiero eso". "Bueno, ahora, ¿qué te parece si voy y vuelvo a revisarlos?". "No, no quiero, ya acabé, lo que quería saber ya lo acabé". Eso no lo sabe hacer ninguna inteligencia artificial. Entonces, ser un laudero que hace guitarras a mano tan bonitas, tan de buena manera y tan contadas en el año, que cada una se venda en 300 euros, ser un artista plástico, los psicólogos tienen una gran área de crecimiento, los psiquiatras tienen una gran área de crecimiento, los emprendedores tenemos una gran área de crecimiento.
Los robots no saben emprender.
Y los ingenieros, que siempre ha sido como la profesión del futuro, ¿ya ha dejado de serlo?
También va a haber un ajuste. Te puedo hablar por Ditto. En Ditto sigue habiendo ingenieros, pero hemos recalibrado a qué creemos que son tecnologías que ya están comoditizadas, contra cuáles son las cosas de innovación que quiero hacer hacia adelante. Si algo ya está comoditizado, ni lo hago. Piensen en la tecnología más hoy, como en todo el mundo cuando cierra los ojos y se imagina a alguien haciendo buen code, así como en la zona de hacer buen code, se lo imaginan de inmediato que los números verdes de Matrix empiezan a salir así.
Estás así como loco, maníaco. No, eso ya no tiene, o sea, eso nunca ha existido, nunca existirá, no tiene nada que ver. Lo que hay es personas muy, muy capaces que saben entrenar a estos agentes robóticos a través de inteligencia artificial, y estos agentes tienen funciones muy particulares que hay que decirles dónde para la función, dónde empieza la función y cómo se define absolutamente todo de la función.
Entonces, si lo quieren ver más así, los ingenieros hoy en día son muy buenos sí haciendo la tecnología, pero entendiendo cómo está ligada a cosas como el lenguaje, por ejemplo. Entonces, no sé si hayan escuchado el término "codevibing".
No.
Codevibing es como vibrar código. Entonces, como la inteligencia artificial te permite ya no tener que escribir códigos de lógica matemática, ya le puedes pedir con lenguaje humano qué hacer. Y eso, una vez más, en las manos de alguien que sabe hacer tecnología, ahorra horas de tiempo. En las manos de un CEO que quiere ganarle a su equipo de tecnología, es el arma más peligrosa del planeta Tierra, porque va a ir a enfrentarse a su equipo de tecnología con lo que él hizo en la noche anterior descubriendo su Claude, y está confiando tanto en la máquina que ya no le da valor a los seres humanos que ponen junta esta tecnología y la mantienen todos los días.
Esos seres humanos nunca nos los vamos a ahorrar.
Entonces, puede ser que esto esté puede ser que esté girando más a estas tareas repetitivas, administrativas, que desaparezcan y que encima haya una persona con sentido crítico que esté gestionándolas.
Eso sí. Entonces, te digo que si no sabes inteligencia artificial, sí te vas a quedar sin un trabajo. Si sabes inteligencia artificial, seguramente te van a redirigir y entrenar a un trabajo que requiera de un ser humano como un filtro antes de que la información o la acción de los agentes tengan repercusiones reales. Además, les quiero decir un par de cosas porque esto es muy valioso para la gente. IA está en los primeros pininos de IA.
Si me hubieran preguntado hace 11 años, muchas de las cosas que me están preguntando hoy, les hubiera dicho lo mismo que les dije acerca de los agentes sintientes. Yo hace 11 o 12 años no creía que en mi vida humana iba a lograr a ver todas las cosas que ya estoy viendo. Pero eso es la punta del iceberg. Lo que viene abajo no sabemos qué es, y es mucho más grande, y les voy a explicar por qué.
Cuando miras únicamente los LLMs, no me importa cuál, el que quieran, en muchos sentidos es una de las tecnologías que cuesta más trabajo mantener, que cuesta más trabajo entender, es muy sofisticada, fricciona mucho. Fricciona mucho que tenemos términos como alucinación virtual y este tipo de cosas, porque cuando ella sola se enreda, empieza a salirse del patrón, que también es muy darwiniano, iteras, iteras, iteras, iteras, iteras, hasta que de repente algo se sale de lo normal y agarras eso para seguir iterando, iterando, y así es como la ciencia va y la evolución va sucediendo.
Pero lo que están viendo no es la mejor tecnología que vamos a ver. Los LLMs, como les digo, friccionan mucho, alucinan mucho, necesitan de muchísima, muchísima data. Son modelos que consumen agua, consumen luz, consumen espacio, consumen nuestro mejor talento, y aun así no hemos logrado, digamos, sentarnos y decir: "Ah, sí, el valor atributivo al EBITDA de una empresa o al producto interno bruto de un país que se le contribuye a IA es esto".
Todavía no lo vemos. Y lo que me quiere decir, entre otras cosas, es que la tecnología sigue en pañales. La otra cosa que escuché decirlos hace rato es de Elon Musk. Yo sería muy prudente con la idea de Elon Musk. Entonces, alguna de mis opiniones son como: "A ver, ustedes creen que Tesla sea una compañía como una de las de coches ya hecha o que sea una startup?".
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Me parece más una startup de datos, ¿no?
Por supuesto. Y como toda startup, incluyendo la mía, está viviendo al filo de la navaja. Hoy vive, mañana no sabemos. No hace la misma cantidad de coches que los chinos. La tecnología no es compatible con los chinos, es más cara. El interlocutor es un cuate, por decir lo menos, diferente, que genera grandes expectativas de mercado y destruye grandes expectativas de mercado.
En el mundo del emprendedurismo tenemos un chiste, y es que lo peor que te puede pasar es que te hable o ponga en un Twitter Elon Musk que esté interesado en tu compañía, porque ya le puso, como decimos, ya le puso la cruz, o sea, la quiere para él y con las condiciones que él quiera. Y hay que aprender a diferenciar, así como hay que aprender a diferenciar al artista del ser humano, que normalmente los artistas tienen historias medio, pero el ser humano artístico hay que considerarlo otra cosa, y así, igual Elon Musk.
Creo que tiene una perseverancia para ver la vida majestuosa, tiene muy trabajado el concepto de abundancia. O sea, por ejemplo, Elon Musk entiende muy bien que en este planeta no hace falta agua, hacen falta plantas desalinizadoras, y él las quiere poner, porque sabe las implicaciones que tiene eso en el mundo. Igual que los Teslas. Los Teslas es un bonito pretexto para volverte el genio de los motores eléctricos y las baterías eléctricas, que parece que por ahí va parte del futuro de la humanidad, entender cómo hacemos que duren más las baterías, cómo las hacemos más ecológicas, ese tipo de problemas.
Entonces, Elon Musk, por lo menos para mí, no es una estrella a seguir. Por supuesto que me interesa lo que hace, y por supuesto que me interesa cómo se comporta como ser humano, porque hay cosas que aprendo qué no hacer de él y cosas que aprendo qué hacer de él. Pero, por ejemplo, en carácter, yo nunca tendría el carácter. Elon ha estado tres veces a punto de perder Tesla, porque es casi una startup, y la rescata en las últimas 12 horas con cientos de miles de empleados.
Yo escojo ser un emprendedor más responsable, que si bien está interesado en los logros técnicos y en la evolución del negocio, siempre entiendo que el valor más grande es el humano, y ese es el que hay que preservar, porque después de todo los modelos van a mejorar o empeorar, no sabemos. Pero los seres humanos desarrollan una serie de conocimientos y de experiencia que la IA no la desarrolla, la acumula, que es muy diferente.
Claro.
Y ese conflicto creo que cada vez lo vamos a entender mejor. Entonces, en mi caso, claro que tengo desarrolladores, pero los desarrolladores han tomado un rol completamente diferente en la compañía. Ya no son estas personas que se ponen sus audífonos y están toda el día conectadas y contándose sus propios chistes geek. Les hemos puesto una interfaz más humana, los hemos entrenado más. Yo soy el tipo de persona que si necesitas un PhD para hacer lo que quiero, sigue haciendo lo que estás haciendo y estudia tu PhD, y te acompaño para que llegues ahí, porque yo tengo un genuino interés que eso lo haya aprendido durante su estadía en la compañía, durante mi liderazgo, porque refleja para mí como líder lo que es construir una empresa de tecnología sana.
Claro.
Entonces, estas personas, como te digo, tienen más títulos, tienen más experiencia en muchos casos, tienen mucho más toma de decisión, tienen pensamiento crítico.
Actitud, ¿no? Esa actitud que se llama.
Por supuesto. Entonces, ahora ya tengo juntas en donde un buen desarrollador le dice a una persona de negocios que no y por qué no.
Qué bueno.
Y eso nada más lo haces sabiendo hacer las cosas entre humanos. Entonces, por ejemplo, me encanta hacer home office, hago mucho home office.
Trabajar desde casa, ¿no?
Sí, claro, trabajar desde casa. Lo que creo que los seres humanos no sabemos hacer es crear sin otros seres humanos.
Ya.
Entonces, cuando se trata de una junta en donde tienes que entender la próxima ola de tecnología o donde te la tengo que transmitir, ese tipo de conocimiento solamente se reparte cuando todo el mundo está como ustedes ahorita viéndome, y tú lo estás ahí transmitiendo y la gente lo está metido, está viendo las caras, está respirando el sudor, están en el mismo ambiente con el mismo café. Entonces, para esos momentos de creación disruptiva, de entendimiento muy profundo, sí creo que las oficinas siguen diciendo templos importantes.
Para todo lo demás, creo que las casas son un lugar excelente para.
En Google o Microsoft, ¿hacéis reuniones para crear, reuniones de lluvia de ideas?
Por supuesto que sí.
¿Y cómo lo hacíais?
Hasta con un protocolo. Google tiene o tenía, ya no tiene, no sé, porque son tantos años que están ahí, un protocolo para cómo hacer una junta. Entonces, les voy a poner unos ejemplos. Cuando entras a una junta en Google, una de las primeras cosas que no debes hacer es ponerte límites.
Qué bueno.
Entonces, tú vas a explicar tu idea cómo va, cómo te la imaginaste, así de grande.
Muy bueno.
Sin límites, sin filtros. Entonces, para hacer eso, tienes que estar entrenado en unas cuantas cosas que no son, son un gusto adquirido para el ser humano. Entonces, lo primero que tienes que hacer es cuestionar, usar el pensamiento crítico para cuestionar todo. Porque tienes que cuestionar mucho antes de ir a presentarle una idea a diez personas que son todos unos cracks, porque tu capacidad de poderles transmitir ahí a ese grupo de personas define tu éxito y el éxito de la compañía.
Y esas sesiones hacemos assumptions, como: "Vamos a imaginarnos que tenemos todos los recursos que necesitamos para hacer lo que queremos hacer". Todos los recursos, el dinero, las leyes, todo. Vamos a asumir que tenemos todo el IQ para hacerlo, todos los ingenieros, todos los PhDs, todos. Vamos a asumir que nuestros jefes piensan exactamente igual que nosotros en esta sesión. Entonces, no metes la imagen del jefe diciéndote: "Oh, Gonzalo, debes de estar loco", ese tipo de cosas.
Y con esa actitud te metes a una junta a escuchar un nuevo proyecto. Y el que te la va a decir, te lo va a decir exactamente como se lo imaginó. Yo me imaginé que hacíamos una muralla china digital para que Europa sea soberano en su tecnología, y por ahí empieza la junta.
Y los compañeros?
Ahí viene la magia. Empiezan a alimentar la idea, pero no desde un punto de vista de juicio. No es una buena o mala idea, sino de empieza a haber una ejecución crítica de cuestionar que no tiene nada que ver con la persona que le está presentando, la gente que está en el cuarto, tiene que ver con la idea o el sistema que yo estoy presentando.
Qué bueno.
Entonces, ahí puedes desarmar el bicho, que es mucho de lo que se trata de seguridad, y volverlo a armar cerrando todas las posibles entradas y salidas. Entonces, en una junta así, nadie se sorprende. Tengo esta anécdota maravillosa de Aston Kushner. Para los que no sepan quién es Aston Kushner, es un actor de Hollywood que invierte mucho en startups y estuvo casado con Demi Moore. Y hasta llega mi conocimiento de Aston.
Aston Kushner invierte muchísimo en startups. Y yo estaba en un pitch en Nueva York como inversionista. Él estaba ahí y otras personas estaban ahí. Había sido un día de puros pitches, hasta como 8:00 de la noche. Entonces, de las 8:00 de la mañana a las 8:00 de la noche, imagínense, cada 40 minutos una idea nueva. Entonces, ya estábamos muy cansados para el final del día, y entran estos jóvenes, y sin una presentación ni nada, agarra el joven el micrófono y dice: "Nosotros medimos pedos de vaca".
Todos nos reímos, ¿no? Todos nos reímos. Y Aston Kushner levanta la mano y dice: "No importa qué vayan a decir, yo invierto".
Fíjate, le comenzó con esa frase.
Claro, nosotros medimos pedos de vacas. Entonces, su pensamiento es: "Cualquiera que tenga tan claro lo que quiere hacer y no tenga miedo a decirlo como es, es porque sabe que algo bueno va a salir de esto". Y efectivamente, medir los pedos de vaca ayuda a alimentarlas mejor para que hagan mejor leche, ayuda a desestresarlas con mejor alimentación, ayuda a saber los horarios en donde es mejor alimentarlas y los horarios en donde es mejor llevarlas a pastar.
Y esta empresa ahora vale billones de dólares y aplica su tecnología a casi todos los mercados para hacer mejor la producción de la leche y la vida de los animales.
Fíjate, la creatividad no hay que pisarla, hay que ayudarla. Y me gustaría que me contaras qué te transmite esta foto. ¿Qué estabais haciendo aquí?
Esta foto en su momento fue hipersecreta.
Explícale a la gente qué foto es y qué te sale.
Estoy yo con Larry Page, con Ricardo Blanco y con unos cuantos, Enrique Ledesma y con unos cuantos de los que yo llamo exploradores de Google, porque fueron de esta primera generación. Estábamos armando el tercer hub más grande para el mundo en Buenos Aires, Argentina. Y Larry, ese tipo de cosas que hacen a un crack, un crack.
En ese momento, él como cofundador de Google, ¿cuántos empleados tenía a su cargo?
600, yo creo.
600 empleados.
Sí.
Eres un equipo no muy grande, ¿no?
No, no era un equipo muy grande. Pon tú que hubieran sido, para no exagerar, digamos que hubieran sido 1,000 personas.
Y os va a visitar con qué objetivo?
Para ver cómo iba empezando a formarse el tercer hub más grande para Google en el mundo. Un hub estaba en Estados Unidos, un hub estaba en Europa, y este fue a ser el tercero más grande del mundo sentado en Latinoamérica para todo el mercado hispanoparlante.
¿Qué aprendiste estando con él en la habitación? ¿Qué viste en su personalidad, en su forma de hacer preguntas?
Supongo que les van a enseñar la foto a la gente.
Sí.
Bueno, primero vean cómo está vestido Larry. Es una belleza. Aquí aprendí que el liderazgo de cada una de las personas que contratas para empezar un proyecto es clave. No importa qué hagas después, es el liderazgo que contratas para.
Los primeros.
Los primeros, esos primeros aventureros que se van a subir al avión de Indiana Jones contigo, marcan el tono para todo lo que viene después, para todo lo que viene después. Y cuando vean la foto, verán la cara. No estamos ninguno tensos, todos estamos muy contentos.
Se ve felices, como si tuvierais confianza.
Estamos abrazando a Larry, o sea, no es nada ese tipo de CEO de: "Oh, todos atrás de mí". Sí tenemos unas fotos más o menos así después, pero y la hermandad y el talento que se vivía ahí es difícil de replicar. Me ha tomado 30 años, ay, qué melancolía. Me ha tomado 30 años más o menos en replicar un ambiente así con este tipo de liderazgo, con sí, porque lo que se vivía en ese momento era impresionante.
Dense cuenta que en ese momento Google ya estaba empezando a digitalizar todos los libros del mundo.
Madre mía.
Con robots que daban la vuelta a las páginas. Y uno de los primeros libros que digitalizaron fue la Biblia de Gutenberg. No una Biblia de Gutenberg, la, una de las tres copias que hay vivas de la Biblia de Gutenberg.
Y cómo era exactamente? ¿Era un robot que iba pasando página por página?
Sí, eran unos robots que tenían una pantalla abajo, digamos, y les pasaban una pegatina cruzando la hoja mientras las iban fotografiando.
Madre mía.
Y esta específicamente, la Biblia de Gutenberg, la tenían en una esquina con personas de un museo que estaban literalmente con guantes blancos y mascarillas y todo dándole vueltas y dándole por.
Claro, imagínate.
Por una. Sí. Es que, a ver, hay como paradigmas diferentes que me tocó vivir y eso es sumamente enriquecedor y muy afortunado para mí. Entonces, a ver, Microsoft me enseñó el poder de la PC y el poder del sistema operativo. O sea, qué pasa cuando agarramos una de estas máquinas, la hacemos asequible y le ponemos adentro un sistema operativo que la gente normal, como ustedes y yo, pueda entender. Porque mucha gente no lo recuerda, ustedes no habían nacido, pero lo que IBM llamaba las computadoras personales, tenías que saber algo de código, que yo aprendí a codear muy chico.
Entonces, lo podía hacer, pero se las tenía que abrir al resto de mi familia. O sea, el resto de mi familia no sabía ejecutar la computadora.
Tenías que ser un ingeniero para usar el PC.
O por lo menos haber prestado muy bien atención a los manuales y haber pasado un tiempo con la máquina. Yo venía de ya haber pasado suficiente tiempo con equipos de cómputo, bueno, Commodore 64, computadoras Atari, ese tipo de cosas, que para cuando empezaron a llegar esos bichos. Bueno, hacer eso asequible en el escritorio de todo mundo y meterle un lenguaje en el sistema operativo que todo mundo pudiéramos entender, que es el doble clic y el clic y el drag and drop y ese tipo de cosas muy sencillas.
Ahí vi el poder del cómputo bruto en el mundo. Google fue una evolución. En Google descubrí el poder de la data y la tecnología de punta de lanza en el mundo aplicada a esa data. Entonces, se tienen que preguntar: ¿cuál es la diferencia entre Google y cualquiera de los buscadores que mató Google? Y la respuesta es tecnológica. Los demás buscadores no buscaban a través de un algoritmo que inventó Larry Page, que se llama PageRank, que además es un algoritmo matemático que usamos ya para seguridad nacional, para no tienen ni idea para la cantidad de cosas que usamos PageRank.
Y PageRank lo que hizo fue indexar la web de tal forma que tú pudieras buscarla como estás acostumbrado a buscar en tu vida. ¿Dónde está el restaurante de carnes tal y cual? Te lo decía Google, tal cual y cual, por sistema, no por azar. Y seguían indexando toda la web diario.
Que es lo del CEO, ¿no? O sea, el.
CEO, sí.
El CEO fue el sistema que inventó Larry Page.
El algoritmo que está detrás de eso.
¿Qué pasa?
Para los que no sepan qué es un algoritmo, imagínense el algoritmo como una receta de cocina, pero tecnológica. Primero haces esto y después le metes dos huevos del otro, después le metes la harina y después lo revuelves. Eso es un algoritmo. Entonces, Larry inventó un algoritmo que rankea popularidad de contenido de internet. Y para poder rankear la popularidad, lo primero que tienes que hacer es indexarlo. Entonces, lo cuentas todo. Imagínense decir eso a finales de los 90.
Todo el mundo se quedó como.
¿Qué está diciendo?
Me repite este muchacho otra vez lo que quiere decir. Porque Larry Page, sí es cierto que se salieron de la escuela en su doctorado. Y se salieron porque tenían tantos servidores corriendo en su cuarto que ellos habían armado, compraban servidores viejos y los armaban, que la temperatura de todo el dormitorio subió tres grados y se apareció la policía y los bomberos para ver si no había un incendio. Y eran ellos con ventiladores. Entonces, esos modelos cuando pasan directo a Google, que son avances de verdad científicos, cambian el modo en el que vemos la información, en este caso, en la red, para toda la vida.
Claro, y eso que ahora está cambiando todo con Gemini, porque ahora buscas en Google y te sale la primera respuesta, la de Gemini, y luego te salen las páginas indexadas.
Sí, y yo te aseguro que no es la última permutación que verás de esto. O sea, siguen investigando cómo lo usamos más, cómo lo usamos menos. Y estas tecnologías cambian a velocidades que no te las podías haber imaginado. Les voy a platicar. Cuando me estaba saliendo de Microsoft, ya había estudios sobre jóvenes que nos decían que tenían terminaciones nerviosas en los dedos más largas de lo que tenían tres o cuatro generaciones atrás de ellos.
O sea, en dos generaciones de videojuegos, el cuerpo hizo que crecieran nuevas terminaciones nerviosas para ajustarse al dominio de los controles y de los touchscreens y todas estas cosas. O sea, cambia muy rápido. Cuando salió Facebook, ahora Meta, yo fui alguno de los que pensaba que era una muy buena idea tener redes sociales para acercarnos como humanos. En pocos años de esa evolución, he pasado de estar completamente de acuerdo con esos sistemas de uso informático a estar completamente en desacuerdo.
Ahora estás más en desacuerdo que de acuerdo.
Estoy mucho más en desacuerdo porque el ruido que encuentro en esos lugares sobrepasa a los factos por mucho.
Claro.
Entonces, para ir a mítines políticos, nada más me tengo que salir a tomar un café a Rambla Catalunya, y los veo pasar ahí. Y la desviación que genera la información en redes sociales a la velocidad que la genera. Y ahora ya sabemos científicamente que, además, si eres menor de edad, te afecta el cerebro de la misma forma que pornografía afecta el cerebro o de la misma forma que otros efectos de este tipo de actividades cognitivas le hacen al cerebro humano.
Y no tiene nada que ver con el contenido en sí, tiene que ver con nuestro cerebro y cómo está arquitecturado y cómo está hecho para recibir esto. Entonces, esta foto me recuerda a los cracks que formaron el equipo, que sigue siendo el tercer hub más importante del mundo para Google en Buenos Aires.
Yo, Gonzalo, te quería preguntar, ¿cuál ha sido el mayor genio como persona que has conocido en tu etapa como trabajador, como intraemprendedor, como emprendedor durante toda tu vida? ¿Cuál dirías esa persona que te sorprendió mucho a nivel de genio, de pensar nuevas ideas, de tener esas ganas de querer crear?
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Qué difícil pregunta. Primero habría que decir que como yo no soy genio, es muy fácil apantallarme. Pero si lo que me estás pidiendo es como figuras conocidas o este tipo de personas que me hayan movido profundamente por su aspecto intelectual, Bill Gates es una de ellas. No es que haya pasado mucho tiempo con él, pero el tiempo que pasé con él te lo puedo y que he pasado con él te lo puedo decir desde ahorita, que el cerebro le trabaja de otra manera.
O sea, tú cómo estuviste con él? ¿Puedes describir la situación? ¿Cómo hablaste con él?
Preferiría no, pero voy a describirte la situación. Estuve en un grupo de Microsoft que se llama Leadership, que es un entrenamiento parecido a lo que fuera un MBA, dura casi dos años, escogen a personas. En una de esas sesiones me tocó que estuviera Bill ahí y me tocó una pequeña sesión con él, solo, y con la gente.
Después hubo un proyecto muy en particular, que no puedo decir el nombre, pero que le reportaba a él y por ende, todos estábamos en el cuarto cuando recibía los reportes.
Y tú veías su toma de decisiones al momento, de cómo recibía esa información y la gestionaba.
Impresionante. Impresionante. No sé si sigue siendo, pero cuando menos cuando me tocó a mí, era una máquina de hacer decisiones. Conocí a Barack Obama, o Barack Obama me impactó profusamente. Es una persona que te puede hablar de lo que quieras diez minutos con una precisión y con una cultura y con un conocimiento. Y me impresionó mucho cómo te hace sentir presente.
Ah, ¿sí? Con su comunicación no verbal.
Sí. Sí, es muy inclusivo. Te hace sentir muy presente. También me pareció una persona excepcional. Larry me parece una de las personas con Larry sí pasé más tiempo. Sí tuve el placer de interactuar más con él. Y es uno de los grandes científicos del siglo XX y XXI.
Porque yo te quería preguntar sobre eso, y es: ¿estas grandes empresas de ahora son los Google y Microsoft de esa época? O no es tan grande el impacto que van a generar?
Yo te diría, si lo mides en impacto económico, pues son lo doble. Porque mi generación tecnológica hablaba de billones, no de trillones.
Ya, pero eso es cómo ha evolucionado el mercado. Me refiero al impacto de usabilidad en el día a día, cambiar el comportamiento, crear industrias.
No, sigue siendo gigante. Les voy a poner un ejemplo. La radio se tardó en desplazar más o menos a la prensa casi 100 años. La televisión se tardó en desplazar a la radio entre 35 y 50 años, más o menos. El internet desplazó a las tres anteriores en menos de diez años.
O sea, en menos de diez años las pautas publicitarias estaban volteadas. La tecnología, por ejemplo, cuando yo empecé a hacer tecnología, parte de la ventaja competitiva que tenía Microsoft es que muy pocos tenían acceso a la tecnología que ellos tenían acceso por costo, por investigación. Hoy te diría, todos usamos la misma tecnología. Todos. Un banco mexicano, que un banco español, que un banco neoyorquino, que un banco en Albania, todos estamos usando básicamente la misma tecnología.
Lo que cambian son los humanos drásticamente. Y te diría que los humanos calificados a ese nivel ya todos están bastante bien homologados. Es decir, entonces, y bueno, ChatGPT creo que puso su tecnología en la mano de un billón en menos de tres años.
Guau.
Entonces, si lo mides con datos tangibles, sí. O sea, la tecnología ha pasado de ser hace mucho tiempo una vertical hasta, digamos, yo tengo un libro publicado que se llama La Revolución Horizontal, y habla precisamente de cómo los mercados pasaron de ser fuentes verticales muy potentes a ser así. Y ahora las compañías, si no son horizontales, si no llegan a todas partes, si no llegan a la mayoría de las personas adecuadas, entonces no cumplen con sus necesidades de consumo masivo como las cumplen.
Entonces, ¿quiénes se pueden dar el lujo de romper esta ecuación? Los artistas, los músicos, porque ellos nos entregan los historiadores, porque ellos nos entregan algo más de la vida que la mayoría de nosotros no sabríamos hacer sin esas horas humanas dedicadas a dominar esas áreas. Entonces, una inteligencia artificial no te va a pasar la información de cómo ser músico, te va a dar la información técnica de cómo lees música, pero requiere de un ser humano para que interprete, inicie el proceso, lo pare y lo conduzca.
Claro, de hecho, yo te quería preguntar eso. Es casi imposible que sea más inteligente que nosotros, porque somos quien la alimentamos a esa inteligencia.
Bien dicho. De hecho, yo no llamaría a la IA inteligente, por eso le decimos artificial. Preocúpense cuando estemos hablando de inteligencia biológica. Ahí sí nos empezamos a preocupar más. Y a esos temas ya nos estamos acercando con Neuralink de Elon Musk y con muchas otras cosas que estoy viendo allá afuera. Pero no, la IA per se no es sintiente.
Es más, per se no tiene motivación, y ese es el problema, que tú le tienes que dar una motivación.
Claro. No tiene ese carácter emprendedor.
Y entonces, claro. Y entonces, su motivación, curiosamente, va a estar muy parecida a la motivación de su creador. Claro. Porque inconsciente o conscientemente, a ver, si hablamos de cómo verdaderamente la tecnología tendría que empezar a expanderse, yo tengo el sentimiento fuerte, el fuerte sentimiento de que la tecnología ya tiene un bypass cultural, ya tiene un bypass de género, ya tiene un bypass de edad.
Y es porque todos los hombres caucásicos más o menos de mi edad, que empezaron a hacer tecnología hace 30 años, que son el 80% de los ingenieros en el mundo contra 20% de mujeres, a la hora de hacer todos estos sistemas, les hemos metido nuestros sesgos de hombre blanco de 56 años, que pasó por una educación tradicional, por una familia tradicional, por una serie de capas dogmáticas. Y todo eso agrega muchísima complejidad, que las máquinas nunca en el futuro predecible lo podrán.
Y Neuralink y todo esto que estás comentando, ¿sí que están consiguiendo acercarse a la inteligencia biológica?
Pues están por lo menos haciendo el humano de lo que yo creo que es el humano del futuro, que es más un tipo cyborg y menos un tipo.
Robot.
Robot. Sí. Porque yo creo que la tecnología sola, la tecnología no nos salva de nada. Miren, la historia que más me encanta platicar de ella es la del rayo láser. El rayo láser se inventa en los 30 a través de un descubrimiento en los 30, un descubrimiento muy casual, aprendiendo ciertas concentraciones de cierta materia. Y cuando descubrimos el láser, básicamente lo prendíamos, descubrimos cómo alimentarlo de watts, entonces más o menos lo podías bajar y subir de watts.
Pero todo lo que hacía era hoyos en paredes y en material. Entonces lo prendían y decían: "Ah, sí, pues a 100 watts hace un hoyo así". Entonces a 2.000 watts. Entonces todo el pensamiento acerca de la tecnología del rayo láser de los 30 a 1973 fue para la guerra. Fue a ver cómo utilizamos estas cosas para hacer hoyos, dinamitar cosas, explotar cosas, etcétera, etcétera. Hasta que un cirujano en Nueva York descubre el rayo láser para operar ojos, porque se da cuenta que el tejido de ojos es tan específico que necesita ese tipo de corte caliente para que en ese mismo momento se suture y pueda hacer el corte que sigue y así poder operar los ojos y eso.
Madre mía, qué locura.
Pero la humanidad se pasó 40 y tantos años tratando de ver en qué usaba el rayo láser para hacer guerra, no para servir al ser humano.
Claro, había muchas innovaciones por guerra.
Entonces un doctor encuentra y por unos años dijimos: "Ay, qué bueno, el rayo láser ya cayó en manos de la ciencia". Bueno, pues ya regresó a manos de los militares, porque todos los drones que ven y todo el sistema de targeteo moderno depende de rayos láser.
Claro.
Entonces ya la tecnología le volvió a dar otra vez el círculo completo a su función y ya volvió a entrar en planes militares. Y cuando observas, casi todas las tecnologías del mundo tienen este ciclo más menos dibujado así. O sea, ese es el entonces, las tecnologías que no tienen una aplicación humana inmediata se vuelven terriblemente peligrosas. Y eso es lo que llamamos el síndrome de Oppenheimer.
Oppenheimer se da cuenta lo que ha hecho y se da cuenta que ha iniciado una cadena de reacción que nunca vamos a poder parar en la humanidad. Y eso es lo impactante de la tecnología, que la tecnología una vez que avanza no hay tal cosa como desavanzar.
Ya está descubierto.
Ya está. Y es más, cuando alguien decide meter una tecnología a su stack de tecnología y después decide quitarla, eso es una ilusión. No hay forma de quitarla. Hay forma de mitigarla. Y eso es lo que hacemos. Como que dormimos esas tecnologías en las capas tectónicas y las vamos limitando, limitando, limitando, limitando, hasta que dejan de ser relevantes por geometría, no porque las quitamos.
La blockchain, por ejemplo, ¿dirías que se ha quedado un poco ahí?
No, la blockchain es de las tecnologías que más me tiene emocionado, porque la cantidad de aplicaciones que estamos encontrando para la humanidad son múltiples y muy beneficiosas. Entonces, mira, yo tengo un análisis que corro en automático, está corriendo uno de mis modelos todo el tiempo, y lo que quiero ver es cuántos papeles científicos se escriben al año sobre qué tecnología.
Y normalmente estoy buscando cuatro o cinco tecnologías. Blockchain es una de ellas. AI es una de ellas. Cripto es una de ellas. Porque antes de esa charla la quise entender muy, muy. Entonces, si tú quieres saber cuánto vale un sector tecnológico, ve la cantidad de papers que se hicieron el año pasado de él, el antepasado de él y el año en curso. Y si tienes más historia, haz más regresión.
Y entre más regresión encuentres y veas que el crecimiento de la investigación en esa tecnología en particular sigue creciendo, vas por muy buen camino. El problema es cuando la comunidad científica se deja de interesar por una tecnología y deja de investigar por ella.
Porque eso quiere decir que han descubierto que no es para tanto.
Que no sirve para nada. Que no tiene valores aplicativos comerciales inmediatos y que, por lo tanto, será una tecnología maravillosa, pero se va a quedar encerrada en el confín de un ambiente productivo o en un sandbox el resto de tiempo.
Y sin embargo, el blockchain sigue creciendo cada año.
Tú ves el número de papeles de investigación acerca de blockchain como tecnología y siguen creciendo en dobles dígitos anuales.
¿Y cripto?
Cripto dejó de crecer hace como dos años y medio.
Ostras.
Hace dos años, más o menos hace dos años y medio, dos años, la comunidad científica dijo: "Cripto no tiene ninguna aplicación que yo quisiera seguir entendiendo. Las conclusiones a las que ya llegué son bastante limitantes". Entonces han dejado de hacer research, investigación sobre ello. Y han concluido que esas son tecnologías que se van a usar en ciertos ambientes empresariales y en ciertos ámbitos personales, pero no se va a convertir ni por mucho en una generalización técnica.
Claro, por ejemplo, se quedó Bitcoin como reserva de valor y ya está, ¿no?
Ya está. Y después hubo una reinterpretación de lo que pueden ser los coins. Y lo más sano que he visto, o la evolución más sana que he visto, son los stablecoins, que no tienen nada de nuevo. Ya se habían propuesto hace muchísimos años y básicamente son cripto que fija mercados en lugar de, o sea, para que podamos usar cripto como una moneda que no se deprecia o se aprecia en milésimas de segundo.
Gonzalo, y en el mundo tecnológico y en la inteligencia artificial, y donde estéis vosotros más especializados, que es en la seguridad, la identidad digital, ¿cómo está siendo esa carrera tecnológica entre diferentes zonas del mundo? Porque la geopolítica está viendo, vamos, lanzamiento de piedras entre China y Estados Unidos como principales rivales, con alianzas con Rusia, etcétera. Sin embargo, en el mundo de la identidad digital, la ciberseguridad y este sector, cambian los roles porque vemos que Europa es de los más avanzados en este término.
Vemos que China o Estados Unidos están como más abiertos con esa seguridad. ¿Cómo estás viendo ese avance en ese ecosistema de grandes potencias teniendo que gestionar una tecnología muy poderosa?
Para el tema de seguridad y identidad digital, la IA, como en muchas otras cosas, está teniendo un efecto de mucha fricción y de muchos problemas. Lo mismo que dije de los LLMs. Cripto parece ser que, aun siendo tan popular como es, y lo que ustedes quieran, sigue siendo una tecnología que genera demasiada fricción con los gobiernos, genera demasiada fricción en la iniciativa privada, genera problemas constantes y profundos en economías nacionales.
Y es porque, por naturaleza, no querer entender de dónde iba el dinero es algo para lo que el dinero no está hecho. Cuando ves la historia del dinero, hay un libro maravilloso, bueno, eso digo yo, mucha gente lo va a ver y va a decir: "Gonzalo, estás loco". Pero se llama La historia de la deuda, History of Debt. Y en ese es un tabique así como ese. Te platican toda la evolución de la deuda, desde por qué tuvimos que hacer monedas hasta por qué tuvimos que deshacernos de monedas y todo el círculo.
Y cuando te das cuenta de eso, donde hay recursos financieros y hay humanos, hay problemas. Siempre. Entonces, lo que cripto debía de haber solucionado es: esta tecnología baja la fricción, las fricciones que ocurren donde hay dinero en el mundo, o no baja esas fricciones. En el momento que nos dimos cuenta que no bajaban, cualquier otra especie un poquito más civilizada hubiera dicho: "Si esto no va para ningún lugar positivo, no dejemos que vaya para ningún lugar negativo".
Pero este mundo es como es y siguió avanzando al grado de que acordémonos de que el Salvador, una de sus monedas nacionales, es el Bitcoin. O sea, ya hay economías mundiales atadas a esta cosa. Y lo que hemos descubierto es que si hay corrupción en algún lugar de todos estos países y si hay fricción en algún lugar de todos estos países, viene de ahí. Porque sigue siendo el Viejo Oeste en donde se procura la anonimidad, no la identidad.
Y la anonimidad normalmente, normalmente, tiene matices peligrosones.
Pero entonces vamos a un mundo donde, para hablar así como muy visceral, tendremos un chip donde tengan toda nuestra información y, por ejemplo, en aeropuertos, aduanas, nos tengan registrados, o incluso con el IRIS.
La respuesta que te daría es: en unos años, en unos varios años, creo que eso sí existirá de manera opcional.
Opcional.
Opcional. Y aquí es donde inicia el gran debate de todo lo que generan las bases de datos y la identidad digital y todo esto. Entonces, identidad digital tiene un lado muy emocionante, muy bonito, que es el que yo le dedico 24 horas al día, que es: ¿cómo podemos reconocer a qué tienen derecho todas las personas en un ambiente digital para que puedan acceder a todo lo que tienen derecho? No para saber quién eres, eso es muy sofisticado. Yo nada más quiero saber si Sergio puede acceder a esa cuenta de banco, si puede acceder a ese recurso de salud, si puede acceder a la compra de esto, a su dinero en esta cuenta de banco, etcétera, etcétera, etcétera.
Y entre más, digamos, sabemos esto, los países y las democracias tienden a andar mejor y las economías que en los países donde no ocurre esto. ¿Cuáles son los países donde no ocurre esto? Bueno, de la misma forma en que el gobierno te puede facilitar como ciudadano tu vida si tiene tus datos biométricos y tus credenciales reutilizables en una wallet, pues de la misma manera te lo puede hacer, te puede hacer la vida imposible.
Y hoy sabemos que en China hay una cosa que se conoce como el ranking social. Y el ranking social es una combinación de la data que tienes en el banco, tu data de salud y la data de cómo te comportas en público.
¡Onda!
Entonces, China tiene millones de millones de cámaras, todas con capacidad de reconocimiento facial. Todas tienen la obligación de dejarle cierta cantidad de data al gobierno, con la que el gobierno sabe dónde estás y quién eres. Literalmente sabe quién eres, por lo menos externamente. Y entonces, en pequeñas poblaciones, ya empiezan a sacar un ranking social combinado por los tres. Entonces, si tienes más o menos dinero en el banco y tienes más o menos salud y educación, pero eres un revoltoso de ideas que anda cruzándose la calle en donde no debe y metiéndose a caminar en donde no debe, entonces es muy probable que no tengas acceso a comprar boletos de tren afuera de ese pueblo.
¿Qué dices?
O sea, es una sociedad como muy controladora, ¿no?
Y eso ya se parece a sonar como los Juegos del Hambre, ¿no?
Claro, a George Orwell.
Y es que, claro, en las sociedades en donde las democracias son o tan inmaduras o tan poco estructuradas o tan frágiles por las poblaciones amenazantes que pueda haber en ese lugar, entonces tiene otros efectos a la población muy diferentes que una democracia pura. Entonces, estos países que juegan a ser democráticos, y no quiero mencionar ninguno, no quiero tocar, pero que cuando aplican su identidad nacional y su política internacional, no lo son, pues claro que están muy tentados a subirse a este tren de entender a lo que tienes derecho y no, para entenderte mejor a ti y plantearte, digamos, una educación o un futuro similar al que el desea esa institución gubernamental que tú tengas, que la tengas, ¿no?
Claro, pero limitar tu transporte ya empieza a ser Corea del Norte esto. Es decir, que por tu comportamiento no puedas salir.
Bueno, eso ocurre hoy en lugares de China también. Es decir, nos gusta pensar que la única isla de antidemocratismo es Corea del Norte, ¿no? No, hay totalitarios en todo el mundo. Vamos a tomar el caso de Venezuela. Venezuela ahora está en manos de otro totalitario, pero.
Ya. Pero ¿cómo es otro?
Pero es otro. Y al que se llevaron, sí debo de admitir que era un totalitario peor que el que está ahorita, pero el efecto es el mismo. Una sociedad que se ha quedado sin principio democrático, que se ha quedado sin opción a elegir, se acostumbra a no elegir. Es como el cerebro, el cerebro es mágico. En cuanto lo dejas de usar porque se enfermó o porque se deprimió o porque le dio Alzheimer, en ese momento empieza a hacer shutdown de todo el cuerpo, empieza a apagar todos tus órganos.
Y por eso estas personas que vemos con enfermedades mentales muy graves, que pierden el propósito de vivir, se pierden. Y es lo mismo que pasa en sociedades de este tipo. Entonces, empiezas a empezar a ver cosas que no son nada comunes como muy comunes.
Ya.
Y estos presidentes amenazando que no van a dejar entrar a ciertos medios a sus ruedas de prensa, presidentes que no están dispuestos a hablar con los partidos opositores porque piensan diferente.
Es que sin diálogo no tenemos sociedad.
Exacto.
Nos quedamos sin sociedad.
Exacto. Y no toda la tecnología es precursora de buen diálogo. Las redes sociales son el perfecto ejemplo de eso.
Literalmente. No es buen diálogo.
Ahí no hay un buen diálogo.
Y hablando de redes sociales, Gonzalo, se ha quedado un poco colgando el tema del montón de estafas visuales que hay ahora mismo. Por ejemplo, que te salga Cristiano Ronaldo hablando algo que es mentira, que ahora parece broma, pero claro, pero cuando empecemos a poder, por ejemplo, replicar la voz de una persona, eso te metes en un follón.
Eso ya lo podemos hacer.
Y nosotros los primeros, ¿eh?, con el riesgo.
Eso ya lo podemos hacer hoy. Y lo que pasa es que pone, les voy a decir, aquí sale mi lado de filósofo, ¿no? Por eso he estudiado filosofía. Entonces, más allá de los efectos tecnológicos que tenga esto, los efectos filosóficos a la sociedad de todo lo que estamos viviendo son gigantes, tienen impactos enormes. Entonces, los deepfakes, que es a lo que tú te referías, tanto de voz como de audio, de audio con voz y lo que se pueda imaginar, nacen por la sofisticación que tiene la inteligencia artificial de armar escenarios no reales.
Qué miedo.
Y entonces aprende de tu ADN de voz, aprende de tu y cuando te digo aprende de tu ADN de voz, yo conozco algoritmos que te dicen con un 90% de precisión si la persona enfrente de ti está mintiendo o no está mintiendo.
¿Qué me dices?
Y es tecnología que ya usa hoy la policía, es tecnología que ya usa hoy. Entonces, tenemos mucha tecnología que intenta comprender rasgos humanos como intención, que es una de las cosas más difíciles de entender en el mundo, como intuición, que es también un fenómeno muy humano, muy difícil de entender. Y ya hemos decodificado algunos de los ADNs de estos procesos, por lo cual, con bastante precisión, ya podemos hacer un video que pasa casi cualquier sistema de seguridad, una foto que pasa casi cualquier sistema de seguridad, una figura antropomórfica que pueda ser leída como un ser humano.
O sea, y esto, la inteligencia artificial no solamente erode las sociedades en términos del agua que consume y la luz que consume, todo lo demás, la data que consume y cómo la consume y todo eso, erode a las sociedades haciéndolas homogeneizadas. Entonces, cada mail de estos que tú haces y que decides que te lo cheque tu Gemini o decides que te lo cheque cualquier cosa, en realidad no lo está haciendo más como tú el correo, lo está haciendo más como los demás.
Ya.
Porque la intención que tiene es que sea universal su mensaje, no personal. Entonces, yo les digo desde ya, yo ya extraño los, sobre todo la gente que me conoce bien, los amigos, extraño que venga una falta de ortografía en el mensaje, porque ya sé que el tipo no escribe bien.
Yo cuando veo, sin rodeos, digo: "Hola escritura IA", la IA siempre pone: "Sin rodeos", no sé qué, tiene expresiones iguales.
Y normalmente la IA es o te lleva a un extremo o te lleva al otro. Es muy mala dejándote en un lugar en medio para que tú uses tu criterio y te formes una.
Total.
Y es porque fue hecha por humanos, con data de humanos, le educamos así. Entonces, los deepfakes, que es nuestra capacidad de tomar cosas de la vida real y digitalmente hacerlos parecer reales, yo te diría están en su momento más peligroso de la historia.
¿Y cómo se salvará esta situación?
Con mucha identidad digital bien hecha.
Claro, claro. Si los tuviésemos que identificarlos.
Dejarlo de pedir datos personales si no hay necesidad de tener esos datos personales. Es más, dejando de pedir la cantidad de datos personales que pidamos. Y siempre pongo un ejemplo que es muy claro. Para saber si tú, Juan, eres mayor de edad, no necesito saber tu nombre, no necesito saber dónde naciste, no necesito saber dónde vives. Lo único que necesito saber es si eres mayor de edad. Y eso es un sí o un no. Entonces, como nos estamos planteando en Europa hacer esto desde ya, algunos países ya empezaron, es que tendrás que entregar tu prueba criptográfica de quién eres, o sea, nada de que soy yo.
Esa prueba criptográfica estará con unas credenciales que reutilizarás muchas veces, no una vez, muchas veces. Y en lugar de enseñarte el DNI cuando quiero entrar a la disco o al bar o lo que sea, haré tip con mi teléfono desde un aplicativo que lo único que le dirá al de la entrada es: "Sí, es mayor de edad".
Incluso también podremos evitar abusos que tenemos ahora mismo con menores en redes sociales, que también es bastante peligroso.
Totalmente. Las poblaciones que más me preocupan cuando hago tecnología, siempre que hablo que hago tecnología, me planteo qué va a pasar con los menores de edad y qué va a pasar con los mayores de edad, que son los dos grandes sectores sociales víctimas de la digitalización y de la explosión de tecnología. Entonces, oye, que el sistema de salud de X país es muy bueno y está todo en una app y sí. Normalmente, cuando me meto a ese país a entender ese segmento en particular, por ejemplo, los yayos y las yayas no saben usar el app.
Ya.
Y están en esta situación que te tienen que hablar a ti o te tienen que hablar a ti o tienen que ir a su centro de salud para que les digan: "Aquí se pide una cita". Y volver a la cita después, unos días después. Igual pasa con los diferentes tipos de identidad de género, que es una minoría muy preocupante también. Igual pasa con los niños. El que los niños tengan hoy acceso a pornografía y a apuestas, que además ya no le llaman apuestas.
Yo cuando era joven sí le decíamos apuestas. Ahora le llaman online gaming.
Sí, sí, online.
Como si fuera un Nintendo.
Totalmente.
Que no lo es. En realidad, lo que están haciendo es dejándote entrar a sitios en donde muchos de esos menores ponen la tarjeta de crédito del mamá.
Y que preguntan: "¿Tienes más de 18 años?" y tú le das a un botón que es: "¿Estás mintiendo?".
Igual que la pornografía, ¿no? O sea, que díganme qué niño de 16 años va a decir.
Va a decir la verdad.
Va a decir que no tiene 18 cuando se trata de ver lo que quiere ver. Esos sistemas los tenemos que deprecar y tenemos que usar sistemas constantes que quieran decir en todo un país lo mismo y después en los demás países también.
Claro.
De modo que si tú viajas por toda Europa, te identifiques como mayor o como menor de edad con el mismo sistema por toda Europa. Y tendría que ser un sistema que nada más te deje ver la prueba criptográfica que tú puedes entender si es mayor de edad o no. Eso es todo y no hay nada más de información que se pasa. Entonces, el contenernos de acumular más información, encima de información, encima de más información, que nunca la estamos adaptando a la realidad y que nunca la estamos cuidando como se debe, lo único que genera son hackeos masivos a bases de datos de votantes, hackeos masivos a bases de pacientes.
En Reino Unido, el año pasado, vimos uno de los hacks que más me asustó a mí. Se metieron al sistema de una guardería del Sistema Nacional Inglés, donde los papás del gabinete en turno tenían a sus bebés y a sus hijos metidos. Lo hackearon el sistema, se robaron todas las identidades de los bebés y estaban amenazando con publicarlas a todos los mercados abiertamente. Imagínate los talibanes con esa información, imagínate Hamas con esa información, imagínate y puedo seguir, ¿no?
Ya.
Y es porque seguimos con esta ilusión de que si guardamos toda la información bien guardadita en un lugar y si no está acomodada, nada va a pasar, hasta que pasa. Y entonces tenemos casos como algunos países de Latinoamérica que los hackers están a una línea de datos de tener tu identidad. Ya compraron todo en Craigslist, ya compraron todo en la Deep Web, ya nada más les falta una línea que no tienen, y esa es la línea que están esperando pacientemente a tener de ti para acabarte de hackear toda tu identidad.
Madre mía.
Y en países, por ejemplo, esto es muy común en Latinoamérica, llegan los de por sí hay baja bancarización en la mayoría de Latinoamérica, no en toda, pero sí en la mayoría. Entonces, cuando vas a abrir una cuenta, es muy típico que tu primera cuenta sea cuando empiezas a ganar dinero, por ahí de los 18 años. Entonces, llegan los jóvenes a abrir su primera cuenta bancaria y cuando dan su identificación y dan sus papeles, ya hay una cuenta a nombre de ellos que tiene dos créditos de casas, porque ya les hackearon su identidad desde hace muchos años y la están usando desde hace muchos años con esos jóvenes.
Así de grave es.
Así de grave es. Entonces, en las bases de datos que hoy tenemos, no sabemos quiénes son robots, quiénes son duplicados, quiénes son reales. Como ustedes saben, por ejemplo, en el Deep Spain, pues no sabemos bien cuántos mueren, cuántos nacen, cuántos igual en Latinoamérica, en los poblados suburbanos, igual en todos estos lugares. Y claro, esto es cuando hablamos de los problemas más grandes de la humanidad ahorita, que es migrar, la migración.
La ves ante estos ojos y dices: "¿Cómo no vamos a tener este problema si ni siquiera sabemos quiénes son nuestros ciudadanos?".
Crisis demográfica, de la salidad.
Imagínate. O sea, y te digo, salvo muy pocas culturas humanas, los demás no hemos sido buenos llevando recuentos que duren en tiempo, ¿no? De las cosas, el papel se quema, la piedra se rompe. Y entonces, y este medio digital no es distinto, también puede ser contaminado, también puede ser. Entonces, nos estamos poniendo ahora de acuerdo el mundo de cómo vamos a saber a qué tenemos derecho en línea.
Y eso apela a una de las preguntas más filosóficas del ser humano, que es volver a redefinir qué somos, pero ahora digitalmente.
Claro.
Ya aprendimos como sapiens quiénes fuimos, ya aprendimos como sapiens a qué estamos evolucionando, ¿no? Esto nos invita a pensar otra vez, bueno, y en este nuevo ambiente en donde tanto de lo que soy dueño no existe. Enséñame dónde existe tu correo electrónico, enséñame en dónde existe tu tienda favorita de cómics en línea.
Es decir, todo vive en la no materialidad, ¿no? Todas estas cosas viven en la no materialidad. Necesitamos nuevas reglas para entender cómo distinguir primero lo que nos rodea, que es un ser humano, que es un animal, que es una cosa física. Y después de eso, necesitamos medidas de orden científico para poder tener más comprensión de qué está pasando ahí adentro.
Hoy tenemos muy poca.
¿Qué le podríamos decir a la audiencia, Gonzalo, para cerrar este episodio y que estén tranquilos? Porque claro, hemos dicho que hay mucha inseguridad, claro.
No, les podemos decir muchísimas cosas positivas. La primera es que el mundo ya está pensando para adelante y hay un gran debate mundial de lo que yo pienso son algunos de nuestros mejores cerebros en el mundo trabajando en esto, científicos de verdad, científicos, iniciativa pública, que no es como la iniciativa. O sea, iniciativa pública no quiere decir políticos. Hay que saber separar las dos capas, ¿no?
Y las iniciativas públicas que estoy viendo en lugares como Europa, en países democráticos, son en su mayoría increíblemente sanas y buenas. Les diría que tenemos que estamos haciendo algo, por lo menos desde DITO y desde toda esta conocimiento, es: le estamos trayendo algo al internet que nunca ha tenido, que es confianza. Y creemos que al traerle confianza al internet, el modelo va a cambiar completamente. ¿Y qué quiere decir esto de confianza en internet? Bueno, que haya la consistencia de que siempre voy a poder demostrar a qué tengo derecho y voy a poder accederlo sin ningún problema.
Eso es una parte. La otra parte es: los gobiernos hoy, en lo que casi a todos les interesa, ya nos tienen controlados. Es decir, si les preocupa un poco cuántos son tus impuestos, ya lo saben, no te preocupes. Si no han ido por ti, es porque auténticamente no tienen un interés en ir por ti o porque has hecho las cosas muy bien. Pero sí, ya lo saben. Todo está regulado en data y en tecnología al grado, en donde no podemos meter una tecnología a un país sin aprobarla si se trata de interés público.
No podemos sacar una tecnología de un país sin pedir permiso. Cuando vendemos tecnología, ya está altamente tipificada. Yo, por ejemplo, tengo permisos de exportación de tecnología de seguridad, tengo permisos de exportación de tecnología con las características que necesito usar. Y esto va a ser algo más común. Y como seres humanos, estamos cada día más preparados para un futuro más digital.
La pregunta es si nosotros nos estamos preparando como seres humanos para ese futuro que, sin lugar a dudas, va a ser cada día más digital. Y ahí es donde está la pregunta. Entonces, ¿qué debo de hacer? Definitivamente aprender, adaptarte y intentar a ver hacia el futuro de lo que más vas a tener que usar y acostumbrarte, porque eso va a ser capital para ti en la vida. Y después tiene que haber una conciencia social de que todos estamos en este cambio.
No nada más los chicos, no nada más los jóvenes, no nada más los medio jóvenes, no. Todos estamos y lo estamos pasando por diferentes retos, ¿no? En las aulas de clases es que no entren a pornografía y se concentren en la maestra y no en el móvil, y así en cada ámbito tiene una reflexión. Entonces, no estamos a ciegas navegando por un mundo de inconsciencia y eso es algo que nos deberíamos de tranquilizar mucho. La inteligencia artificial no nos va a acabar en un año, ni en 20, ni en 30.
Creo que eso apela más a nuestro lado humano de tener miedo de lo que no conocemos. Y por último, y esta es mi gran esperanza, es que la tecnología se vuelva un mejor equilibrio para cosas como la riqueza en este mundo. Entonces, yo sí espero que en un mundo en donde digitalmente todos valemos lo mismo y somos identificados por nuestros derechos de la misma manera, se vayan todas las imperfecciones que hay cuando tengo que enseñar mi foto, cuando tengo que enseñar quién soy por mi apellido o porque me puedo parecer de una forma o de otra.
Y lo último que les diría es que este mundo hiperconectado, si acaso lo que abre eso es un número infinito de posibilidades contra el mundo que hemos dejado atrás. Entonces, la clásica pregunta es, Gonzalo, ¿este es el mejor momento para estar vivo? Y la respuesta es absolutamente sí. Nunca ha habido menos muertes por enfermedad, nunca hemos tenido tan controladas la mayoría de las enfermedades del mundo, prácticamente no hay pandemias internacionales.
Tenemos algunos países muy emproblemados con algunas enfermedades. Ébola es un caso muy puntual, pero eso no sé. Nunca hemos tenido tan controladas las economías ni las fronteras. Hoy hay muchos menos inmigrantes a pasar. A pesar de lo que lean en los inmigrantes ilegales en los países del mundo, hay cada vez menos, no más. Solamente que tenemos acceso a más medios que nos dan a veces información más sensacionalista de lo que quisiéramos y eso nos lleva a otras conclusiones.
Pero ante la crítica a un mundo supertecnificado, yo vengo a decirles que lo que más importa aquí siguen siendo los seres humanos y la tecnología sigue estando a nuestro servicio, no nosotros a ella. Y eso creo que hay que celebrarlo.
Hombre, totalmente, Gonzalo. Ha sido un placer esta conversación, muy necesaria, por cierto, con todos estos avances, poner un poco de realidad en lo que está pasando realmente y no en lo que te están contando en fake news que hay tantas en redes sociales hoy en día. Así que nada, muchísimas gracias por estar aquí en Tengo un Plan.
Sergio Juan, muchas gracias por invitarme y por estar aquí en Tengo un Plan. Déjenos todos sus comentarios para que la conversación pueda seguir y os agradezco mucho la invitación.
Gracias. Y gracias a ti también por quedarte hasta esta parte del episodio. Compárteselo a alguien que le pueda interesar, que yo creo que es todo el mundo. Y algo que nos apoya muchísimo al equipo de Tengo un Plan es que te suscribas, que le des me gusta. Y bueno, algo que también te puede servir a ti es que le des a la campanita, tanto en Spotify como en YouTube, para que te avise del siguiente episodio y así tú eliges si quieres verlo o no quieres verlo, pero al menos no te pierdes nada. Nos vemos pronto. Chao.
Adiós.
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¡Bienvenidos a Tengo un Plan! 🎙️
Gonzalo Alonso es CEO y cofundador de Ditto, exdirector general de Google para Latinoamérica y experto en transformación digital e inteligencia artificial. Fue el primer director de Google en la región, liderando su expansión a más de 23 países entre 2005 y 2009, y ha ocupado puestos directivos en gigantes tecnológicos como Microsoft, Mercado Libre y Grupo Expansión. Con más de 25 años de trayectoria, es coautor del libro "La Revolución Horizontal" y fundador de ClowderTank. Actualmente lidera Ditto, una empresa especializada en identidad digital, ciberseguridad y prevención del fraude, y analiza cómo la inteligencia artificial está transformando los negocios y el futuro de la sociedad.
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13:15 ¿Dónde afectará más la IA?
19:10 Distinguir robot y humano
23:25 El poder de los datos
29:34 Trabajé en Google, esto hacían con los datos
36:51 ¿Dónde almacena tantos datos Google?
40:15 ¿Cómo es un centro de datos?
44:03 El posible salario universal (Próximos empleos)
48:01 Prueba de Turing
53:05 Si no sabes de IA perderás tu trabajo
1:01:39 Así eran las reuniones en Google
1:23:26 ¿Puede la IA ser más inteligente que nosotros?
1:29:13 La blockchain
1:32:16 La carrera tecnológica mundial
1:37:23 El ranking social
1:41:51 Los DeepFakes
1:51:04 Así de grave es la suplantación
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¡Nos vemos en el próximo episodio! 👋