El programa Herrera en COPE dedica su sección La Hora de los Fósforos a recetas de cóctel caseras que los oyentes comparten en directo. Entre ellas destaca la de José Antonio, quien cuenta que hace unos 15 años creó un gin-tonic sin alcohol combinando infusiones de cardamomo, enebro y otros botánicos con jarabe de glucosa, y que habrían ganado mucho dinero de haberlo patentado.
Otros llamantes describen un cóctel de tequila con sabor a taco, una piña colada elaborada con crema de coco, la leche de pantera de la Legión y un café irlandés con toques de naranja. El episodio también recoge opiniones sobre cómo beber ron o cócteles con hielo, que el presentador y sus colaboradores discuten con humor.
En este episodio Alberto Herrera
Esta transcripción del episodio sobre el gin-tonic sin alcohol de José Antonio se hizo con la tecnología que HappyScribe utiliza como generador de subtítulos.
Los anuncios de este audio no coinciden con el texto. Toca la frase que estás escuchando para seguirla.
Sincronizado: el texto sigue ahora el audio.
Alberto Herrera.
COPE, estar informado.
Muy de cóctel.
Sí, señor, elegante, eh.
Eduardo Alvía, me gusta, me gusta.
¿Quién, quién?
Los técnicos buenos de este país.
Él es más de quitar silenciador de la moto que de ir con chaquetita a un cóctel, eh, también te lo digo.
Bueno, pero es que estamos hablando de cóctel, de...
Sí.
De cuál es su cóctel favorito. ¿Cuál es su mezcla? ¿Qué mezcla hace en casa? ¿Se ha inventado usted algún cóctel? 950 60 06, hoy somos sus clientes, saca usted de barman y nos propone qué tiene usted en la carta. 950 60 06. José Antonio, muy buenas.
Hola, buenos días.
Muy buenas, barman. ¿Qué tiene por ahí?
Oye, lo primero, saludaros a todos y daros la enhorabuena por el gran programa que hacéis, eh.
Gracias, amigo mío. Muchas gracias.
Pues, pues mira, yo te cuento. Hace unos 15 años aproximadamente, yo tenía un negocio de hostelería, y la gente, pues, pedía gin-tonic, se estaba de fama, muy, muy de primero el gin-tonic. Y entonces la gente que no bebía o que no podía beber alcohol me decía: "Ojalá inventara alguien un gin-tonic sin alcohol". Y hace 15 años, pues yo haciendo pruebas, pues saqué un gin-tonic sin alcohol.
A ver, a ver, Naranjo, habla ya con.
A ver, ¿cómo es? Vamos a ver.
Sí, sí.
Sí?
Sí, sí, que claro, la receta, queremos la receta, ahora mismo.
Qué tensión.
Ah, bueno, pues si yo os la digo. Pues mira, nosotros hacíamos unas infusiones con botánicos, echábamos cardamomo, enebro, pues todos esos tipos de botánicos que lleva la ginebra hoy en día, y luego lo fusionábamos con jarabes de azúcar de glucosa, líquidos que vendían. Entonces le aportabas el sabor del gin-tonic con los botánicos y el dulzor con la glucosa, sin nada, nada, cero, cero alcohol.
Pero.
En su día nos sacaron varios reportajes en la prensa de Valladolid, El Norte de Castilla, El Mundo, porque claro, era puntero.
Pero, ¿y no patentaron o intentaron ahí darle?
Pues lo que es no tener en la vida dinero ni recursos, si hubiéramos podido patentarlo, nos hubiéramos hecho multimillonarios.
Claro, claro.
Porque ya ves ahora cómo es.
Y tendrían que ser la empresa de ginebra, como que lo que hicieron.
Porque dejaron de hacer eso o qué?
Sí, dejamos de tener ya los negocios de hostelería y dejamos de hacerlo. Ahora, en reuniones de amigos, todos me dicen: "Nos tienes que preparar el gin-tonic sin alcohol". Y bueno, pues ahora se lo hago a los amigos.
Hay ginebra sin alcohol, y yo creo que hace 15 años existía, José.
No, no, no.
Yo creo que.
Hace 15 años no. Hace 15 años.
Es un invento reciente.
Sí, y te acostumbras, y te acostumbras.
Sí.
Y al final lo que hace mucha gente es que al principio se bebe uno o dos gin-tonic y luego continúa con el sin alcohol.
Ya.
Y punto, porque ya no lo diferencias.
Sí, con ese mini puntito ya te ya no pega el meeting.
Claro.
Aquí la tragedia pega el meeting, señores.
Pero bueno, se acompaña.
No, tú no, tú en cuanto al meeting no hables. Tú en cuanto al meeting hablas poco.
Pero bueno, pero.
Hubo, mira, hubo un día.
Pero bueno, no, no quiero hablar de eso.
Hubo un día, no, no, esto lo voy a sacar yo ahora mismo a la mesa y voy a hablar con Gonzalo.
Cuidado.
Hubo un.
Que no se te olvide, Alberto, que esto lo están escuchando millones de personas.
Que no pasa nada.
Bueno.
Un día a Antonio Gredano le da por quitarle la guitarra a Naranjo.
Bueno, a ver, es que Naranjo coge la guitarra y.
En la fiesta, tú te acuerdas, mira cómo le estás.
No, no, no, y que me dime que cante, yo no canto nunca.
Sí, parece, pero.
Famoso día.
Bueno, 950 60 06, la fiesta de Carlos Herrera en San Lucas en verano, la carga el diablo.
No es de los peores meetings que yo tengo.
No, bueno, ya.
Hay que volver otra vez a los grandes shows.
Vamos a hablar con María José, te veo muy callada.
Y es que no quiero.
Ah, vale, venga, perfecto.
No, no quiero hablar.
No, yo no hablo por tu discreción ni por tu.
No, porque también va en lo mío, eh, o sea.
Exacto, eso te digo.
Quiero decir que.
Ah, yo nunca te digo.
No, pero María José, ves tú.
Yo me pegué una marcha con Navarro.
Pero no, María José no es invasiva.
No, es que sí.
María José no tiene María José no tiene un pispireto invasivo. María José.
Está tranquila.
Os acordáis no, os acordáis de las hierbas de Akira quien viva?
Sí.
Es un poco, es un poco ahí.
Es un poco así.
Es un poco ahí. Bueno.
Pues me reconforta.
Y luego estamos los que bailamos.
Sí, sí.
Cuando tenemos un poquito de.
No, no hablemos de baile. Vamos a hablar con Gonzalo. Gonzalo, muy buenas.
Buenos días, Alberto.
Buenos días, amigos.
Un saludo a ti y a toda la a toda la mesa.
Otra de vuelta, amigo. El suyo cómo es?
Oye, mira, yo no, no, no, no creo en ningún cóctel ni nada de eso, pero anoche estuve en una obra de teatro y después me llevó un amigo a una costelería increíble.
A ver.
Y tomé un cóctel de tequila con sabor a taco mexicano.
Qué bonito.
Uh, uh, uh. Con cosas increíbles, de verdad.
¿Y cómo? ¿Y de qué era? Porque tacos puede haber muchos, de carne, de pescado, de.
De carne, de carne. Además, olía, o cogías el vaso, además es una cristalería muy, muy, muy bonita. Cogías el vaso, olías, y te olía a carne, picante, delicioso, delicioso. Además, lo acompañamos con unos nigiris, pero, pero delicioso el cóctel. Y luego pedí otro que era con mezcal y no sé lo que llevaba, muy picante, muy picante. Y te ponían dos jeringuillas, parecía una jeringuilla, una con zumo de menta, con menta, una especie de limonada, y otro de jengibre, para o atenuar el picante o reforzarlo.
Recorchazable.
Que era, o sea, cuando tomabas el jengibre, el picante te subía, pero exquisito.
Oye, pues esto de un.
Ahí como que está entrando.
Está entrando en el mundo del cóctel, el cóctel casi comestible. No es broma, es.
Bueno, de hecho, yo me acuerdo que hace ya unos años en un restaurante de David Muñoz, que tiene una barra que se llama Strixo, que pone el cóctel.
Que pone el cóctel es de ayuno, en el que es un palo cortado que mete una gamba, una gambita que lo pasa por un ahumador y te mete la gamba dentro del cóctel.
Boca abajo la gamba.
¿Por qué lo dices?
Por el cóctel.
Como el cóctel de gamba.
No, no.
Ah, no, no, no.
Te lo dices por el cóctel, no, no. Te lo ensarta en un palillo y te lo mete dentro para que tú le des vueltas al cóctel.
Es una gamba, ¿no?
Eso es meter las gambas, claro.
Claro, desde luego. Vamos a hablar con Laura, a ver sobre a ver su cóctel. Hola, Laura, muy buenas.
Hola, buenos días.
¿Cómo es? ¿Cómo es esa mezcla?
Pues te quiero agradecer el programa.
Muchas gracias.
Pues mi mezcla, mira, pues yo hago la piña colada, pero como no tenía nunca ingredientes, de la compra una piña, compra coco, compra no hay. Y después la compraba, no la usaba, se echaba a perder. Pues me la inventé y compré una lata de crema de coco, no leche, crema, crema de coco.
Me gusta.
Crema. Después cogía una lata de piña, pero una lata grande, la metía un poquito aquí, estuviese un poco congeladilla.
Bien.
Y la metía en la batidora y la echaba a cubitos, y un buen chorro de ron, de este que lleva coco, digo la marca.
Chorraco, ¿no? Que rebose un poco de ron, ¿no?
El ron es el que lleve coco, el que hay un ron que lleva coco.
Qué bueno.
Y ya está, lo mezclaba todo, no le echaba azúcar, porque ya con el almíbar, que lleva la piña y todo eso.
Ni hielo, ¿no? La piña sí está congelada.
Hielo, hielo, sí. Hielo. Bueno, no, sí le echaba hielo, claro, porque si no está muy fuerte, está muy concentrado.
Claro, claro, claro.
Y lo bates todo, bueno, eso está para chuparte los dedos y decir: "Haz otra, haz otra".
Qué bueno. A mí la yo soy muy de piña colada.
Yo soy y a mí me gusta bien, y el coco me vuelve loco.
De Malibú con piña, yo era muy de Malibú con piña.
Qué cosa más bonita.
Sí, sí, y sigo y me sigo pidiendo Malibú con piña.
A mí lo que me pasa con la piña colada es que me llena como un bocadillo grande.
Sí, a mí también.
Correcto.
A ver.
Entonces puedo tomar uno, pero no más.
Empacha. Esto se creó para los estadounidenses en Puerto Rico, o sea, se hizo en un hotel como en los hoteles es donde han surgido casi todos los grandes cócteles, en los bares de los hoteles.
Claro.
Y se fijó de los 50 hasta ahora ya como un cóctel que está un poco en desuso, eh.
Yo creo que no.
No se pide mucho la piña colada.
Yo tomo piña colada sin alcohol a veces, eh.
Yo creo que no, no. ¿Sabéis estos sitios en los que son muy? A mí me da aire inglés, de barman inglés.
El bar inglés, sí.
Que te ponen un vaso ancho pero bajo y cogen un hielo que parece que te traen un hielo de la punta del Everest y empiezan con una katana, hacen.
Sí, sí, sí.
Y lo hacen cuadrado perfecto, y te lo meten en el vaso, te meten media uña de whisky y parece que te estás tomando un vaso entero.
Es que ahí pagan el hielo.
No vas a quedar bien.
Yo estoy ya mayor, y entonces yo ya solo bebo sin hielo, solo bebo ron, ron añejo o whisky, o habitualmente bourbon, o bien coñac, que me gusta mucho.
Tú sabes beber sin que te guste.
No, no, lo bebo sin mezclar, sin mezclar con refresco ni nada, lo bebo en un vaso de cristal, eso me lo dijo a mí un camarero negro en La Habana, que me dijo: "Tienes que tratar el ron con el mismo respeto con el que tratas al vino".
Bueno, el ron es bueno.
Y entonces me convenció, y solo lo bebo las cosas sin hielo y sin mezclar.
Vamos a hablar con José Antonio. José Antonio, muy buenas.
Es mi hombre.
José Antonio.
Hola, buenos días.
Buenos días, amigo.
Buenos días.
Buenos días.
Aquí el campeón del mundo de tiro al plato con huevos, ¿os acordáis?
Hombre, hombre, José Antonio, ¿cómo no acordarme de usted? Con semejante historia, tirándole al plato con huevos, es que de verdad.
Bueno, bueno, acertar no es fácil, eh.
Ya, ya, ya, ya. Y sobre cócteles, José Antonio?
Pues mira, el otro día estaba yo comiendo con mi cuñada y un grupo de amigos, y yo me estaba tomando una rica manzanilla, y él se estaba tomando un zumo de tomate, y le dije: "Oye, ¿por qué no mezclamos una cosa con la otra?".
Ay, madre mía.
Y el camarero que estaba allí pendiente dice: "Échenle unas gotitas de Tabasco", y fue un cóctel de maravilla.
Pues sí.
Cayeron dos o tres.
Bueno, Gredano, te he visto interesado.
Vamos a ver.
Sí, sí, sí, porque me gusta la gente curiosa.
Al zumo de tomate, cuando es un zumo de tomate.
Cuando es un zumo de tomate.
Cuando el zumo de tomate es preparado, el barman suele poner un chorrito de un vino generoso, o un vino de Jerez, vamos, que puede echar un y luego ya, si lo quieres picantito, también le pones.
Oye, ¿sabéis dónde se encuentra todo esto de lo que estamos hablando?
¿Dónde?
Todo.
¿Dónde?
Todo lo que estamos hablando.
¿En España ahora?
Incluso los vasos, y si te quieres tomar uno, esto. Pues mira, son las 10:45, 44 más o menos de la mañana.
Sí, sí, que yo me acuerdo de que era.
9:40, y fijo, fijo que John Uriarte sigue por aquí.
Bueno, fijo, por cierto, ¿fijo que hoy es viernes?
Sí.
Sí.
Sí.
Sí.
Sí, hombre.
Sí, fijo que sí.
A ver, pero fijo, fijo que.
Sí, sí, John Uriarte sí que está aquí.
Vale, vale, vale. Es que lo único fijo, fijo para mí son los precios fijos del corte inglés, que estoy esperando a ver cuándo terminamos para irme, porque ahora más de 600 artículos esenciales de la cesta de la compra no van a subir de precio, chavales.
Anda.
Desde el corte inglés quieren dar un respiro al bolsillo familiar garantizando que, por ejemplo, productos como las mejores frutas de nuestras huertas, Goyo, la carne y el pescado fresco, Naranjo, directamente en la lonja, que no suban de precio durante tres meses, el mismo precio durante tres meses, Alberto, sin sorpresas, sin disgustos. Algo me dice que hoy viernes fijo que vas a hacer la compra al corte inglés, la mejor calidad a precios fijos, fijos.
Sobre mezclas, sobre cócteles, seguimos hablando con Mariano. Mariano, muy buenas.
Hola, buenos días.
Muy buenas, amigos.
Saludos para todos, y saludos especialmente para Antonio Gredano, soy cordobés, estoy ahora mismo en la ermita.
Se le nota, se le nota.
Desde que eres cordobés lo he notado desde el segundo tres.
Desde antes que empezaste a hablar.
Si ves a mi padre por ahí, salúdalo, que mi padre está haciendo el camino de la ermita, me parece, hoy también.
Mira.
Hombre, por aquí nos cruzaremos seguro.
Seguro, si ves a un hombre con el pelo largo blanco, es mi padre.
Bien, bien, bien, bien, bien.
Muy bien, estupendo, de acuerdo.
Y sobre cócteles, amigo?
Respecto a lo de cócteles, mira, yo suelo hacer uno que es el famoso cóctel que hacía la legión, que es la leche de pantera.
Jolín, hombre.
La leche de pantera.
Eso cómo es exactamente?
Eso es la leche de pantera, eso es antiguamente la legión, eso lo hacía con leche condensada y con alcohol de medicina, antiguamente, entonces no tenían otros medios de alcohol, sino el de medicina.
Naranjo la siente.
Entonces.
Sí, sí, sí, era así.
Entonces, yo lo hago, yo lo hago con leche entera, leche condensada, ginebra y sucedáneo de vainilla.
Bueno, bien, ¿no?
Lo meto en el frigorífico y eso es una maravilla, es una maravilla. Yo por todas mis amistades lo prueban y todo el mundo dice: "Madre mía", y le hago batallas por lo mismo, porque es que le encanta, le encanta.
Si hubiera más que leche de pantera, leche de gatita.
La leche de pantera. Se puso muy de moda en Madrid entre los chavales, fijaros en los años 70, en un bar que se llamaba El Chapandad, por si hay alguien escuchándome de mi quinta.
A mí me parece muy fuerte, con alcohol de.
La legión.
Pero bueno, claro, la legión, la legión.
Estamos hablando con Valentín. Valentín, muy buenas.
Hola, ¿qué tal?
¿Qué pasa, Valentín? ¿Cuál es su cóctel?
Yo os lo explico, yo el típico.
Ese ya se me lo va a poder explicar Valentín, vamos a ver si puede. A ver, hagamos un favor, Valentín, levanta el brazo izquierdo, que es que muévase un poquito.
Sí.
A ver.
Ahora.
¿Ahora? Sí, ¿tiene levantado el brazo izquierdo?
Sí, sí, sí.
Perfecto. Pues venga, ahora ya podemos seguir.
Pues verás, yo le hacía el típico café irlandés, pero con unos toques especiales para mi señora, porque precisamente la conocí en un pub que yo trabajaba.
Madre mía.
Y constaba de que, bueno, el típico café irlandés, su café, su whisky quemado ardiendo, pero yo le añadía unas gotitas, cuatro gotitas para ser exacto, de naranja, y una pastillita de chocolate.
Ah, amigo.
Y luego, luego le echaba su nata y encima le ponía un poquito de café descafeinado en grano.
Pero es un profesional.
Qué rico.
Y claro, el truco del cóctel, aparte de esos ingredientes que yo le añadía, era no beberle, sino dar un sorbito, mantenerlo en la boca un ratito, unos segundos.
Me está impresionando.
Para que el paladar cogiese todos esos sabores.
Profesional.
Usted es profesional?
Sí.
No, no fui, ya no trabajo en hotelería.
Sí, pero se nota que no va a ser.
Pero hubo boda. ¿Cómo no va a haber boda? ¿Cómo no va a haber boda? Es que me lo prepara a mí, me caso yo con él.
Claro, claro. El puntito de naranja me ha gustado.
Sí.
El programa 'Herrera en COPE', en su sección 'La Hora de los Fósforos' presentada por Alberto Herrera, se ha convertido en un bar improvisado donde los oyentes han compartido sus creaciones de coctelería más personales e innovadoras. Las ondas se han llenado de recetas que van desde versiones caseras de clásicos hasta invenciones que parecían imposibles hace unos años, demostrando la gran creatividad de los 'fósforos'.
Uno de los primeros en llamar, José Antonio, ha relatado cómo inventó un gin-tonic sin alcohol hace ya 15 años. En aquella época, regentaba negocios de hostelería y, ante la demanda de clientes que no podían beber alcohol, se puso a experimentar. La clave, según ha explicado, era crear una base llena de sabor sin graduación alcohólica.
Su receta consistía en "unas infusiones con botánicos, echábamos cardamomo, enebro, pues todo ese tipo de botánicos que lleva la ginebra hoy en día". Luego, ha añadido, "lo fusionábamos con jarabes de azúcar de glucosa ...