Este especial de Halloween del pódcast Black Mango reúne tres historias reales de asesinos en serie. Primero se corrigen algunos mitos sobre las cifras de la Inquisición española.
Después se narra el caso de Belle Gunness, una mujer que, según los relatos recogidos, vivió en una granja de Indiana rodeada de desapariciones y muertes sospechosas. Luego llegan Robert Pickton, el granjero canadiense, y Dennis Rader, conocido como BTK, que actuó durante décadas en Wichita.
Los presentadores explican los hechos y comparten su opinión sobre el castigo que merecen estos criminales.
La transcripción de este episodio sobre Belle Gunness, Robert Pickton y Dennis Rader se realizó con la tecnología que impulsa el generador de subtítulos de HappyScribe.
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Bienvenidos al podcast número 113, bienvenidos al nuevo podcast de Black Mango. Hoy volvemos con una sección que os encanta, y aparte es el especial Halloween, y vamos a hablar de asesinos en serie. Pero antes de empezar el podcast, a mí me gustaría comentar, así por encima, algo que ha pasado en el podcast anterior, que a la mayoría de gente, evidentemente, es un tema que le encantó.
Me habéis pillado, chicos, lo he inventado todo.
A mí también. Pero, oye, siempre aparecen, y cada vez hay más como negacionistas de la historia, que se basan en un vídeo, a lo mejor de un minuto, que ven en Instagram, a veces escuchan el podcast y no se enteran ni de dónde viene el aire. Y yo quiero aclarar una pequeña cosa, y es, vamos a ver, eso existió, eso fue así. Se dieron varios datos, tú dijiste, para aclarar, ¿cuántas personas mataron?
Porque evidentemente no fueron todas quemadas, fue una parte de esas personas.
Lo que se dice, no se sabe a ciencia cierta, pero las cuentas te hablan de unas 2.000 a lo largo de toda la historia de la Inquisición española.
Exacto.
Española.
Exacto, española, entre 2.000 y 3.000, ponle.
Más o menos, la media está en 2.000.
Exacto. Pues hay gente que dice que no, que ahora la Inquisición no fue nada, que eso es inventado. Vamos a ver, si tenéis datos que son públicos y que están en medios oficiales, quiero decir, no hay que ser ni medianamente inteligente, podéis mirarlo vosotros mismos. Y otras personas, tú mira esto, he leído gente diciendo: "Eso es mentira, eso es mentira, solo se juzgaron a unas 150.000 personas aproximadamente". Espera, juzgarse, y solo un 2, un 3% de esos fueron ejecutados.
Vale, pues haz los cálculos.
Vale, pendejo. ¿Y cuánto es un 2% de 150.000? Vamos a ver. Son 3.000, bobo. Es que, es que, vamos a ver, y fue lo que se dijo aquí. Claro, sí, si lo pones así, un 2 o un 3% no es mucho ya, pero son las personas que se dijeron aquí. Y es cierto, y explicamos que por medio de la leyenda negra, es cierto que los números aparecen inflados.
Sí, sí, sí.
¿Hasta cuánto dijiste?
La leyenda negra, hay muchas que exageran un montón, pero la leyenda negra te va a los 10.000 incluso, 10.000 personas ejecutadas.
Que hoy en día eso está demostrado de que fue parte de números inflados.
Exacto. Torquemada, mucha de la fama que tiene Torquemada también viene de la leyenda negra, pero eso no significa que fuese un santo.
Claro, es que es muy fácil, los números están ahí. Y otra cosa que quiero decir también, muchas de las personas, y esto me revienta, tú empiezas hablando de la Inquisición aquí en España y dicen: "Pero en Francia fue peor, en Alemania también, ¿y qué? Pesao, pesao, ¿y qué? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?". Es que si te pones así, si mi madre tuviera ruedas sería un camión, pero, ¿qué tiene que ver? Es que, ¿qué tiene que ver? Si estamos hablando, ¿no? Si estamos hablando.
Pero en la peste negra murieron la mitad de Europa.
Pero es que, es que, vamos a ver, si estamos hablando y comentando lo que pasó aquí en España, que sí, también se comentó que en otros países fue peor, pero.
Hombre, la historia no empezó en España, la historia de hecho empezó en Austria o así, en un lugar a tomar por culo de Europa, luego nos fuimos a Francia, luego, o sea, Roma, o sea, vamos a ver.
Claro, pero, ¿qué tiene que ver que en Francia fuera peor para no poder hablar de la historia que pasó aquí en España o que Torquemada hizo lo que hizo? Es que no lo entiendo. Y luego dicen que la Inquisición no tuvo nada que ver, y luego lo que ocurrió en Zugarramurdi, ¿qué? Ahí estuvo la Inquisición, en el 1610.
Claro, y tú callao.
Es que lo puedes buscar con dos búsquedas que hagas en Google, ya no te tienes que ir a una biblioteca privada, lo buscas ahí, contrasten, contrasten un poquito, eso cualquier periodista te lo dice, que contrastan mucho, pero tampoco hace falta, te vas a un medio oficial y ahí está. Aparte, en el 2010 hubo una exposición organizada por el Ministerio de Cultura del Ayuntamiento de Logroño, que recrea el auto de fe que tuvo lugar el 7 y el 8 de noviembre de 1610 en Logroño, y que llevó a la hoguera a cuatro mujeres y dos hombres acusados de pertenecer a una diabólica secta de brujos.
Borregos, que sois unos borregos. No es tan difícil, muchachos, yo sé que la mayoría de ustedes lo saben, pero a veces me gusta darle en la boca a estos animales, porque son completos animales. Y ahora, dicho esto y aclarado el tema de que todo lo que se habla aquí es real, a veces nos podemos confundir en algún dato, como en el barco que dijiste, 10 toneladas y son 10.000 toneladas, pero esos son errores.
Eso soy yo, que soy tonto.
No, no, no, pero son errores tontísimos que la gente entiende, pero todo lo demás está contrastado, aquí no venimos a hablar basura. Y hay un montón de negacionistas que no sé, es que esta gente cada vez hay más, o sea, lo que se hablaba hace 500 años, ahora hay gente que lo niega. Pero vamos con el podcast de hoy, porque vamos a meternos en un terreno bastante pantanoso, que son los asesinos. Y entonces, ¿cómo empieza el podcast de hoy?
Pues mira, hemos hablado ya de varios asesinos, hemos traído asesinos estrella, asesinos que son súper conocidos: Ted Bundy, Jeffrey Dahmer, Ed Gein. O sea, hemos traído historias que a mí me gusta traer cuando traemos, pues yo qué sé, secciones de algún podcast como naufragios o como accidentes aéreos. A mí me gustan historias que sienta que no he contado, historias que sean diferentes a todo lo que hemos escuchado, y a veces me cuesta más.
Para que no se sienta como repetido.
No se sienta como repetido, exactamente. Y hoy he encontrado una historia, aparte, hacía tiempo que no esta va a ser la primera vez que traemos a una mujer como asesina en serie.
Ostras.
La primera historia, no solo son hombres, también hay mujeres que son asesinas, y esta es de las gordas, eh.
Y una pregunta, ¿por qué crees que en las historias más famosas hay como menos mujeres? ¿Serán porque operan de otro modo, diferente a los hombres?
Operan de otro, bueno, no, hay mujeres y hay mujeres, he visto casos bárbaros de machetazo limpio y otras que son más de envenenamiento y cosas así, ¿no?
Sí, ¿no?
Pero supongo que el porcentaje es que a los hombres.
Somos más agresivos.
Somos más agresivos, estamos peor de la cabeza. Las mujeres se ve que no ganaron tanta fama, pero hay mujeres, eh, eso hay que tenerlo en cuenta. Y las mujeres que hubo, no os creáis que mataron a dos o tres, no, hay algunas que mataron, pero se habla de barbaridades, de barbaridades, ¿vale? Y de hecho, hoy vamos a traer a una que cuidadito con ella, eh.
Ya estás metiendo miedo, eh.
Para esta historia vamos a comenzar en una granja.
Hostia.
Okay, es un ya es un sitio un poco diferente, una granja que está ahí en medio de la naturaleza, apartada, no escondida, pero bueno, sí que está un poco ahí en un descampado enorme que parece que no hay nada y de repente sigues andando y aparece una granja por la cara. Bueno, pues en esta granja lo primero que vemos es esa típica casita que hemos visto en un montón de granjas, casa de dos pisos, de madera que parece que está pintada de rojo con el tejado a dos aguas. Luego, a dos pasos de la granja se encuentra, bueno, a dos pasos de esta casita se encuentra un estanque, un estanque bastante grande donde hay varios patos ahí tranquilos nadando.
Entre el estanque y la casa vemos un paseo de tierra, un camino de tierra que si lo recorremos, pues nos da lo que es el granero, donde se guardan los animales, el corral para los cerdos, un establo para los caballos, y al final de todo hay como un pequeño cobertizo para guardar lo que son las herramientas de trabajo. Ahora, os digo una cosa, esta granja es de película, o sea, vosotros veis fotos, hay muy poquitas fotos, pero es una granja que parece literalmente de una escena de una película.
Pero a qué te refieres con que sea de película?
Pues que está en medio de un paisaje súper limpio donde vas a ver el atardecer perfecto, parece que los árboles están contados para que no tapen la vista de la ventana y puedas tomarte un café o disfrutar de una cena leyendo el periódico en la chimenea mientras ves el atardecer. O sea, no hay nada que te moleste en medio que te bloquee el paisaje, los árboles están de lado, o sea, parece que está todo colocado a posta.
Ya, sabes lo que me pasa a mí con las granjas? Que tengo sentimientos como encontrados, porque hay un momento que me dice: "Oh, qué bonito", pero luego me vienen películas como rollo Matanza de Texas o algo así y digo: "Ni de puta coña".
No vivirías ahí.
No, no.
Vale.
Entonces no sé esta cómo es.
En esta, de hecho, vais a ver, bueno, encontráis la granja, no? La veis como desde vista de dron, desde arriba, la veis toda colocada, la casita, el granero, el establo, el cobertizo, tal, y de repente podéis ver como en el paseo este de tierra entra un carruaje, un carruaje tirado por caballos, está el cochero ahí dándole a los caballos, y justo cuando llega a la entrada, baja los caballos, abre las puertas y empieza a quitar lo que son las maletas de los pasajeros que estaba transportando.
Hostia, entonces hace años de esto.
Sí, ya vais viendo que no es una época que esté inspirada en la era actual. Claro, cuando el cochero abre las puertas, empieza a quitar las maletas, ya vemos que bajan tres niñas, tres niñas, pero con el típico lacito en el pelo, con trenzas, con coletitas, vestidas de blanco, con un vestidito blanco, medias, botines negros, y empiezan a correr así, empiezan a correr por la granja, se acercan al estanque, los patos ya se largan asustados.
Normal.
Y en una de esas escuchamos como una voz venir desde el interior del carruaje, es una voz femenina pero grave, se escucha un: "Yani, Mirtel, no os vayáis tan lejos". "Oh, no se preocupe, señora Abel, deje que vayan conociendo su nuevo hogar". "Ven, deje, deme la mano, yo le ayudo a bajar". "No, no, no, no necesito ayuda, muy caballeroso, pero no necesito ayuda, bajo yo sola". Entonces el cochero se aparta y vemos como del coche se baja, pero una señora corpulenta, grande, pesada, que vemos que sí, lleva, o sea, es grande, es pesada, pero se nota que se cuida, se preocupa por la imagen, porque lleva el pelo recogido, es un pelo como castaño, pero un poquito rubito, un castaño muy claro que parece rubio, pero no es rubio.
Vemos que lleva una prenda, una camisa súper limpia de botones, lleva una falda castaña enorme que le llega hasta el suelo. Claro, lo que dijiste tú antes, esta historia no parece que esté ambientada en la época actual.
No, es que no está.
Claro, no. Esta historia, por lo que yo os estoy presentando, claro, un carruaje tirado por caballos, os presento una granja en medio de un descampado, vestimentas de la gente que parecen como de principios del siglo XX. Bueno, pues esta historia nos sitúa en el año 1900, 1900, principios de siglo, ¿vale? Y vemos a una madre que junto con sus tres hijas se acaba de comprar una granja a las afueras de Indiana. Por tanto, estamos en América, estamos en Estados Unidos. El tema es que esta granja lleva ya varios años sin utilizarse, y lo peor es que la dueña que estaba antes ni siquiera la utilizaba como una granja.
O sea, no tenía animales.
No, la dueña que estaba antes no utilizaba esa granja como una granja, le daba otro trabajo.
Bueno, ya tienes ahí a uno.
Ya lo idais descubriendo ahora, porque resulta que cuando la señora Abel, que se llama así, nuestra protagonista, entra en las puertas de, entra por las puertas de esta casa, ve que claro, está todo descuidado, lleno de polvo, flotando en el ambiente, telas de araña en medio de lo que son las típicas barandillas de las escaleras.
Como aquí hoy.
Tal cual, ahora mismo, todo lleno de telas de arañas, polvo pegado en las paredes, humedad, porque claro, casa de madera, tanto la lluvia, los tablones se estropean, se pudren, entonces eso hay que darle una capa de pintura, hay que darle un arreglo heavy. Y aún por encima, escuchamos como las niñas están toc, toc, toc, toc, correteando por el piso de arriba, empiezan a bajar las escaleras gritando: "Madre, madre, mira qué hemos encontrado, madre!". Y ya el cochero, cuando ve lo que tienen las niñas en la mano, dice: "Ay, por la raza".
Qué es.
"Ay, madre de Dios, tal". La madre se acerca y dice: "A ver, ¿qué es esto que tenéis?". "Pues mira, mira, madre". Y el cochero le dice: "Señora Abel, dame eso, niñas, mejor, no sé dónde habrán encontrado estas cosas, señora Abel". Y claro, el cochero acaba de agarrar, no sé, parece como una especie de palo, como de madera, pero tiene como toques de marfil, tiene como una punta de cuero cosida, tiene como flores, es algo raro. Sin embargo, ya te vas haciendo la idea cuando llega la segunda niña y dice: "Mira, madre", y te enseña una correa de cuero negra, así esbelta, pequeñita, y un látigo.
Hostia, eso es tu casa.
Y dice la niña: "Mira, madre, debe ser de un pony, y este látigo es para darle en el culo". Y ya de repente llega la niña pequeña que se llama Lucy, porque tenemos a Jenny, a Mirtel y a Lucy. Lucy era la más pequeñita, tenía tres años, hablaba muy poquito, le decía: "Madre, madre, mira, mira", y le da un frasco, y el frasco es como de color rosa, pero se nota que está caducado, y cuando la madre le da la vuelta: "Estimulante sexual, sexual".
En el 1900?
Sí, sí, sí, estimulante sexual.
Hostia, nunca lo hubiera.
Un líquido rosita que tenía ahí en un frasco.
A saber qué era.
No, no, no. Eso que os enseñé al principio, ese palo, eso en principio era un dildo, cosas que se inventaban en aquella época, ¿vale?
Vale, vale, vale.
El tema es que el cochero ya le dice: "Oh, vaya, señora Abel, igual deberíamos tener a las niñas controladas, que no anden por ahí por la casa ellas solas, ¿no?".
Encontrando cosas.
Encontrando cosas, y a la señora Abel le dicen: "Esto antes era casa de putas, ¿no?". Efectivamente.
¿En serio?
Sí, eso antes no era una granja, era un prostíbulo, y la dueña lo utilizaba para tener a los maridos contentos. Entonces, es por eso que a las familias de vecinos que había alrededor de la granja, allá a las afueras, no les gustaba que ni sus hijos ni sus maridos viviesen cerca de esa granja, y trabajasen cerca de esa granja. ¿Qué pasa? Que cuando su dueña murió de manera misteriosa, pues la granja se quedó vacía, nadie decidió comprarla, eso fue cogiendo polvo, el dueño la puso en venta, y misteriosamente acaba apareciendo una nueva compradora, que es esta señora, la señora Abel con sus tres hijas.
Que ella parece que es rusa, coño, como esa.
Es de fuera, es extranjera, no es rusa, lo iréis descubriendo después de dónde es. El tema es que esta historia, no, ya estamos situados, comienza esta historia con esta nueva familia asentada en la granja.
De momento bien, ¿no?
Sí, de momento bien, todo retonó, y no hay nada raro, no se ve nada raro por ahora. Y claro, el primer mes es de trabajo duro, o sea, hay que trabajar en arreglar esa granja para ponerla a funcionar, tanto la madre como las hijas, de hecho, reciben un poquito de ayuda de los vecinos, empiezan a pintar la granja, ya va cogiendo color, acaban llegando los primeros animales, que si cerdos, que si cabras, que si vacas, que si, bueno, ovejas, luego caballos, acabarán viniendo los perros, lo típico para pastorear. Y en aquella época los vecinos estaban muy ilusionados con la llegada de esta señora, porque la veían como una mujer ejemplar, decían: "Mira, hay una mujer que debe ser viuda, porque no hemos visto al padre, no sabemos nada del padre".
Trabajadora.
Trabajadora, coño, sacar una granja ella sola es algo muy complicado y algo muy honorable.
Y con los niños.
Con los niños, que los niños, una te tiene dos, tres años, pero la otra te tiene 11, 10, y la otra 15, o sea, son pequeñitos, ¿vale?
Sí, pero bueno, la de 15 ya.
Sí, ya te puedes achar las patacas, ¿no? Exacto. Entonces, claro, la señora Abel como que se gana el respeto de los vecinos diciendo: "Mírala, ahí está, una mujer con carácter, una mujer fuerte, independiente, una madre ejemplar". O sea, parece la típica mujer que tú la ves de lejos, no la conoces, eh, pero dices: "Uf, esta se nota que es la típica mujer que no está para rollos". Yo no quiero hombres, no quiero hombres porque me molestan, yo prefiero estar sola, tranquila, sacar a mis hijas adelante y vivir la vida en paz.
Bueno, está bien.
Está bien, obviamente es respetable. ¿Qué pasa? Que cuando llega la comida y le pone la mesa, en plan, prepara la mesa con los platos de comida y reúne a las niñas, siempre hay charlas a la hora de comer, y en esas charlas siempre, pero siempre, sale la puñetera pregunta: "Oye, madre, ¿y tú cuándo vas a encontrar un hombre?". "Ay, Jani, es mejor sola que estar mal acompañada, los hombres son muy putos, solo piensan en cosas sucias".
Son muy putos.
"Pues, madre, yo ya me he enamorado". "¿Cómo que te has enamorado?". "Sí, madre, Jenny se ha enamorado de mil". "El hijo tonto del vecino". "Madre, no es tonto, es poco inteligente".
Diferente.
Diferente, es poco inteligente, poco inteligente, sí. "Hasta perro es más inteligente que él". "Madre, sabes muy bien que eso es mentira, lo que pasa es que tienes envidia porque yo he encontrado un hombre y tú no". "¿Sabes qué, madre? Ya no quiero hablar de esto, prefiero comer la comida y no hablar más contigo". "No, no, no, niña, ahora tú vamos a hablar". Y de repente se escucha: "Tin, tin, tin, tin, tin, tin".
Salvado por el timbre.
Salvado literalmente por la campana, porque ahí no había timbre, ahí había una campana.
En verdad había campana.
1900.
El novio este que dices que es medio tonto, seguro que era negacionista de estos.
El Emil, ¿no? Bueno, el tema es que de repente en esa discusión se escucha un tin, tin, tin, tin, están llamando a la típica campanita que hay en la entrada, y la madre diciendo: "Ah, no, no, no, puta niña". Y de repente abre la puerta y se encuentra a un hombre, pero.
Literalmente va a decir: "Trajeado como yo".
"Eres tú, lo sabía".
Así, con este rostro tal cual.
"Lo sabía".
Y claro, se escucha una música, ¿no?
No, no, no, no, se ve a un hombre que va, pero rollo bien vestido, una camisa, pantalón de traje, se nota que lleva el pelo engominado, y a la mujer ya le cambia la cara. A la señora Abel dice: "Uy", ya se empieza a limpiar las manos en el trapo que tiene en la cintura, ¿no? Y de repente dice: "Oh, Peter, pero qué sorpresa". Y dice Peter: "Oh, señora Abel, veo que le pillo un poco ocupada, ¿qué le parece si vengo más tarde?". "No, no, llegas perfecto, entra, entra, anda, que fuera hace frío". "No, no, no hace frío, que entres". Y ya le dices: "Hostia", ya entra de golpe esta mujer para querer estar sola, a este parece que le gusta.
Le hace un tilín.
Le hace un tilín, ¿no?
Como la campana, ¿no?
Claro, ¿quién es este hombre? Este hombre se llama Peter Gunness, y Peter Gunness era un padre viudo, alto, fornido, guapetón, que venía con su hija, venía acompañado de su hija, que era una niña muy pequeñita, era un bebé que llevaba en brazos. O sea, fue a darle una visita a la señora Abel con su hija en brazos, ¿vale? Y aquí tengo que hacer un paréntesis para los negacionistas.
Vale.
Porque me van a decir: "No, en realidad Peter Gunness vino acompañado de dos hijas". Vale, puede ser, no se sabe realmente si vino acompañado de dos o de una. He encontrado información que dice que vino acompañado de su hija pequeña, que era un bebé, y de una niña de cuatro años. Esta niña, esté o no esté, es irrelevante, porque después esa niña se la va a llevar su tío.
Así que silencio, ¿vale?
Silence.
Ya la he mencionado, por tanto, podemos seguir, podemos pasar página. El tema es que, como os imaginaréis, pues entre la señora Abel y el señor Peter, pues hay algo, porque a Peter le gustaba la señora Abel.
También.
Sí, como a muchos hombres. De hecho, una cosa que tenía la señora Abel es que era muy rompedora con lo que era la estética de la mujer en aquella época. La estética de la mujer en aquella época, imaginaros, la típica mujer como pequeñita, delgadita.
Fina.
Fina, tal, esta era todo lo contrario, era un mujerón, pero aparte bien dotada.
Un terrenator.
Literal, un terrenator.
Vale.
Bien corpulenta, se decía que era alta para la época, o sea, hablamos de metro 75 como muchísimo, no llegaba a metro 75, pero por ahí andaba, ¿vale?
Sí.
Ahora, era una mujer que cuando digo que es corpulenta, era una mujer que llegaba a los 100 kilos.
Me cago en mi puta santa madre.
Se habla de entre 90 y 110 incluso, por tanto, 100 kilitos pesaba la señorita, ¿vale?
Te agarra tierra hula y te deja, vamos, te mete un par de.
Te pega un repaso, ¿no?
Te mete un par de hostias.
Por tanto, en aquella época, ese tipo de mujeres llamaba mucho la atención porque era diferente, al ser diferente hace que sea como una mujer curiosa, por tanto, la hace una mujer atractiva, por ser diferente a las demás.
Vale.
Entonces, en aquella época estaba muy de moda el dicho este de: "Cuanta más masa, mejor se pasa", ¿no?
Vale.
Y muchos hombres pensaban así. El tema es que, como veis, tanto la señora Abel como Peter se atraen, porque claro, la señora Abel es una madre viuda, el señor es un padre viudo, alto, fornido, puede ayudar muy bien en la granja. Aparte, Peter Gunness se mudó al pueblo que había al lado, que se llamaba La Porte, por tanto, estaba a un tiro de piedra de la granja. Y claro, ellos dos pues dicen: "Venga, vamos a conocernos", la señora Abel abre las puertas al amor, y de repente, cuando nos damos cuenta, se están casando.
No jodas.
Sí, sí, de repente se casan, todo perfecto, todo muy bonito, las tres niñas ya tienen como a un padre, por decirlo así, al que contarle sus cosas cuando salgan del colegio.
El tema es que es todo muy bonito, ¿vale?
Es todo muy bonito, exactamente, o sea, parece una historia normal, corriente, una familia entretenida.
Pero va a haber un pero que me vas a tocar las pelotas.
Claro, el tema es que hay una cosa que no estáis viendo, hay una cosa que no estáis viendo porque es normal que no la veáis, porque todavía no habéis entrado en el ciclo.
¿Cómo en el ciclo?
Claro, tenéis que entrar en el ciclo para empezar a ver cómo esta historia, que tiene esos colores tan bonitos, tan alegres, de repente ya se están empezando a oscurecer, se están empezando a viñetear, a apagar. Tenéis que correr en la rueda de esta historia para daros cuenta de lo que os estoy diciendo, ¿vale? Por tanto, vamos a seguir escuchando la historia.
Vale.
Okay? Porque de hecho, ahora va a pasar una cosa muy extraña, y es que, bueno, muy extraña, en aquella época pasaban este tipo de cosas, no es extraño en 1900, pero resulta que cuando Peter se muda a vivir a la granja, pues él trabajaba como carnicero, qué curioso, tenemos aquí un carnicero.
Un carnicero y un porquiño.
Él trabajaba como carnicero en el pueblo, y las niñas, tanto Mirtel como Jenny, iban a la escuela, la pequeñita Lucy todavía no.
Hombre, era muy pequeñita.
Era muy pequeñita, se quedaba en casa ayudando en lo que podía a la señora Abel mientras atendía la granja.
Y la de él tampoco, porque era.
Sí, era un bebé, estaba en la cuna. Entonces, claro, vemos cómo Peter se va a trabajar, y después, cuando vuelve, él solo, las niñas siguen en el colegio, vuelve, y él tenía la manía de, así como entraba, decir: "Cariño, ya estoy en casa, tal, no sé qué, ¿dónde estás?". "Ay, estoy en la cocina, ven Peter, ayúdame", o si no le contestaba era porque estaba afuera. ¿Qué pasa? Que ese día entró por la puerta: "Cariño, Bell, ya estoy en casa". "Cariño", y de repente escucha: "Está en la cocina". "Coño, Lucy, eres tú".
Ya me estás tocando las pelotas, hermano.
Dios mío, estaba la niña agarrada en los barrotes, en las escaleras, mirándolo, como le había gritado, había bajado, se apoyó en los barrotes y le dijo: "Está en la cocina", y el tío.
Me cago en Dios, sigue, sigue, sigue.
¿Sigo?
Sí.
Vale. Entonces, dice: "Vale, ah, pues está en la cocina, vale, gracias Lucy y tal, vuelve a tu habitación, venga". Vuelve, va a la cocina y de repente ve a la señora Abel, pero que está así, en plan, con las manos en la cabeza, tapándose la cara, dice: "Ostras, le ha pasado algo". "Cariño, ¿qué te ha pasado?". "Peter, yo te dije ayer a la noche que tu hija tenía mal aspecto".
No, tío, no, tío.
Y de repente Peter ni le contesta, sube las escaleras, va hasta la habitación donde tenía la cuna, la niña, está todo súper tenue, porque están las cortinas echadas, echa las cortinas, entra la luz que da directamente en la cuna y la ve: pálida, fría, con los ojos abiertos, la mueve, Dios, esto está congelado, está muerta.
Y la otra estúpida está debajo sin hacer nada.
Está muerta y dices tú: "Pero qué?". Sí, bueno, la otra estúpida.
Pero, ¿cómo que la? Vamos a ver, la otra está abajo haciendo así, eh, eh, eh, ¿eres tonta?
Ya, pero vamos a ver, ¿qué ha pasado con este niño, no? Porque.
Ya te lo digo yo, ya te lo digo yo. La estúpida esta abrió la ventana o la metió en un lugar frío y la mató.
Puede ser, puede ser que quedase la ventana abierta esa noche, porque ella le había dicho la noche anterior que parece que tenía algo de resfriado. Y claro, el señor Peter dice, o sea, bueno, un pequeño resfriado, los niños suelen coger enfermedades así, pero bueno, se recupera, la abrigamos bien. Pero, ¿qué pasa? Que él dice: "Madre mía, pero cómo es posible, si yo ayer a la noche la estaba arropando y la veía contenta, y de repente hoy llego del trabajo y ya no está, ya la he perdido, ya nunca más la voy a volver a ver".
Ya está muerta, ¿no?
Ya está muerta, o sea, que es una gripe que se ha empeorado, un resfriado, nada. Imaginaros, el señor, bueno, en plan triste todo el día, no, toda la semana, intenta levantar cabeza, no es capaz, en el trabajo, tiene que ir a trabajar amargado, bueno.
Pero ya, o sea, ya, ¿lo dejó pasar así?
No, tiene que, para él fue una gripe, una gripe que se empeoró, por tanto, tenía que aprender a superar el duelo. ¿Qué pasa? Que van pasando los meses y llega diciembre, llega diciembre de 1902. Claro, llegan las fechas navideñas, tú estás triste, pero hay tres niñas que son Mirtel, Lucy y Jenny, que tienen ese espíritu navideño y no te apetecen, no les apetece llegar a casa y ver a su padre, bueno, a su padrastro: "Hola, niños, ¿qué tal?". No, el padrastro dice: "Uf, tengo que animarme un poco, no quiero estropearles las Navidades a las niñas".
Entonces, el hombre como que va aprendiendo a salir adelante, a tener buena cara para saludar a sus hijas.
Una pregunta, ¿hasta ese entonces no había desconfianza por parte de él hacia la mujer?
No, no, no, no, no había nada de desconfianza, era todo normal. La señora Abel en ningún momento le trataba mal ni nada, no, no, ellos dos se querían un montón. ¿Qué pasa? Que en ese diciembre de 1902, pues podemos ver cómo todo el pueblo de La Porte, este pueblo que estaba al lado, estaba completamente decorado de Navidad, rollo había nevado un montón, había elementos decorativos, árboles de Navidad, los niños haciendo muñecos de nieve, y por el camino, bueno, la gente haciendo compritas, en plan, para preparar la cena, para comprar regalos de Navidad, y vemos a Mirtel, vemos a Jenny, vemos a Lucy de la mano de Peter, que están paseando, y ellas le están contando cosas: "Mira Peter, mira qué grande es ese árbol de Navidad, tú con lo fuerte que estás seguro que lo puedes arrastrar y llevarlo hasta la granja".
"Oh, tienes razón, sí, yo seguro que podría con ese, con aquel y con aquel, ¿cuántos creéis que podría levantar?", niñas, como tratando de jugar a su juego.
Él también era un poco de.
Él era de fuera, era de fuera.
Qué casualidad, porque los dos tienen casi como un acento.
Sí, son acentos muy parecidos. El tema es que le dicen: "Bueno, Peter, que seguro que ese árbol de Navidad lo puedes levantar, tal", y de repente le dice otra niña: "¿Sabes qué, Peter? Hoy en el colegio nos han enseñado un villancico nuevo". "A ver, a ver, ¿cuál es, cuál es?". "Pues mira", dice, "noche de paz, noche de amor".
Amor.
"Oh, hombre, sí, yo lo conozco, en Noruega tenemos una versión diferente".
Era noruego.
"Ja, como madre, madre no para de cantar canciones noruegas".
Los dos son noruegos.
Los dos son noruegos. "Ah, pues si sabe también esas canciones, hoy en la cena podemos cantarlos todos juntos". "Ah, pues sí". "Pero ya son estas horas, tenemos que ir rápido a casa que vuestra madre está poniendo la cena y se va a poner la cena fría, venga chicas, vamos, vamos, tal".
Él estaba con dos, ¿no?
Eran las tres niñas.
Ah, con la pequeñita también?
Sí, sí, estaban los tres, los tres.
Vale, vale, vale.
Los cuatro en total, contando a Peter. Entonces, claro, vuelven a la cabaña, y ahora ese típico ambiente acogedor de que entras, es de noche y está la chimenea encendida, se escuchan las brasas, la mesa al lado de la cocina, ambiente súper cozy, ¿no?
Sí.
En plan, la típica ventana donde está un poquito abierta, se escuchan los grillos porque estás en medio del campo, o sea, es un ambiente muy relajante. Están cenando todos juntos, sus risas, empiezan a cantar canciones, no sé qué, hasta que de repente ya se hace tarde, las niñas se van a dormir, y Peter aprovecha ese momento que tiene de paz, esa noche de paz, ¿no?
Ya.
Para sentarse al lado de la chimenea en una silla y leer el periódico, con las brasas y pasó la página. "Oh, qué interesante esto, a ver, a ver, quién ha ganado tal esto, vamos, no sé qué, a ver la siguiente página". Y mientras está leyendo tranquilo, escucha como una especie de tic y dice: "Oh, ¿qué es eso? Parece que ha venido de la cocina". A ver, deja el periódico en la silla, agarra su vela, porque claro, aquí no hay electricidad, 1900.
Claro.
En la granja no había electricidad.
O sea, una vela de estas.
Una vela de estas, así, en la típica bandejita, se acerca a la cocina, literalmente no ve nada, porque lleva una puta vela, tiene que empezar a pasear por la cocina para ver qué se ha caído, porque él cree que se ha caído algo en la cocina, y así como está paseando, no encuentra nada hasta que se detiene y vuelve a escuchar un tic, y mira para arriba, ¡boom!, le cae un picadero de metal que tenía él colocado para hacer embutidos en la cabeza, el tío acaba cayendo al suelo, empieza a sangrar, claro, el picadero al caer en el suelo se hace un ruido tremendo, la señora Abel se despierta, ¿qué ha pasado?
Baja abajo, "Peter, Peter", y claro, cuando entra en la cocina y lo ve: "Peter, Dios mío, dime qué hago, Peter, Peter, niñas, niñas". Las niñas se despiertan, bajan a la cocina, y le dice la señora Abel: "Jenny, rápido, coge la lámpara, vete a junto de uno de los vecinos, pide ayuda, haz algo", y la niña corriendo con la lámpara, abriendo la puerta, que eso te pega una ráfaga de nieve de viento frío que te apaga la vela, tiene que volver a encenderla, metiendo los pies en la típica nieve que está frísima, congelada, yendo hasta la puerta de los vecinos y les explica: "Ha pasado algo en mi casa, no sé qué le ha pasado a mi padre Peter, pero ha tenido un accidente, por favor, necesitamos ayuda".
Entonces, los vecinos empiezan a llamarse entre ellos, y cuando llegan a la casa de la señora Abel, la noche se hace.
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Eterna, porque claro, Peter no para de sangrar, está medio mareado, lo tratan de llevar al hospital, pero en el momento en el que llega la madrugada del siguiente día, la señora Abel se vuelve a quedar viuda.
Un momento, un momento, vamos a hacer una pausa, porque aquí hay algo que no me termina de cuadrar. Cuando llegan todos los vecinos, él todavía está vivo?
Se entiende que sí, se entiende que sí. Es un fragmento en la historia de esta señora que no está claro del todo, pero se entiende que sí, que el hombre, incluso he leído que ha tardado dos días en perder la vida, pero acabó muriendo, acabó falleciendo por ese golpe.
Y él no dijo que fue nadie?
No, es básicamente la historia que nos cuentan, de que le ha caído el picadero de metal que tenía para hacer embutidos, porque era carnicero, y lo tenía puesto en el estante y se ve que ese tic, ese sonido fue de que rompió un tornillo o algo, fue a mirar y tuvo la mala suerte de que le cayó en la cabeza.
No me lo termino de creer, mira tú por dónde. Pero bueno, tampoco quiero decir que fue ella.
Claro, claro, claro, ella estaba durmiendo en la habitación, cuando escuchó el ruido del picadero, se levantó, llamó por las niñas, ¿sabes? Entonces, claro, ¿qué pasa? Pero la historia no acaba aquí, porque cinco meses después de la muerte de este hombre, la señora Abel da a luz a un nuevo hijo, que era el hijo que había tenido con Peter Gunness, se llamaba el pequeño Philips, ¿okay? Por tanto, ahora esta mujer se vuelve a quedar viuda y tienen que aprender a pasar página. Van pasando los años, bueno, van pasando los meses, y esta historia vuelve otra vez a la normalidad. Nos encontramos a la señora Abel de nuevo trabajando en el campo por la mañana, después de haber mandado a sus hijas al colegio, consigue terminar todas las tareas de la mañana, llega a la comida, esa típica charla donde pone la mesa con las niñas, y siempre hay discusiones.
Esta vez le llega Mirtel diciendo: "Madre, hoy ha llegado una niña con un vestido precioso, se parece un montón a ese vestido que te regaló nuestro padre Mats". "Sí, hija, sí, ese vestido es muy bonito, sí, sí, yo quiero uno igual para mi cumple". "Hija, tu cumple fue hace un mes, queda todo año todavía". "Ya, pero yo te lo quiero decir".
Una pregunta, ¿quién es su padre Mats?
Su padre Mats fue el hombre con el que estaba casado antes, era el padre que las cuidaba antes de Peter Gunness, por eso se quedó viuda. Entonces, la niña le dice: "No, pero yo te lo quería decir". "Bueno, pues ya me lo has dicho, venga, come". Sí. Aparte, a los niños les gustó mucho ese vestido. "Hija, ¿tú por qué quieres comprar vestido ese? No estás intentando llamar la atención de hombres". "No, lo que pasa es que ese vestido me gusta mucho". "Y no quiero hablar más del tema, madre, voy a comer, anda, a ver, y dime, madre, ¿y tú cuándo vas a encontrar a un hombre?".
"Oh, Dios mío, hija, te he dicho que es mejor estar sola que mal acompañada". Tin, tin, tin, tin, tin, tin, otra vez la campanita.
¿Qué me estás contando?
En medio de la conversación, puta niña, abre la puerta y delante un hombre trajeado, con un pantalón de traje, una camisa.
Oye, vas a ser tú otra vez.
Puede ser yo, qué casualidad, la historia se repite. Y en este caso, vemos un hombre que está trajeado, pero está como con un periódico en la mano, esperando a que abran la puerta, mirando de reojo, y ya cuando abre la puerta y ve que es la señora Abel, él no la conoce, pero directamente cuando la ve, agarra el periódico: "Una atractiva viuda, dueña de una gran finca, desea conocer a un caballero caballeroso de buen corazón y bien acomodado, con el fin de contraer matrimonio y juntar fortunas".
¿Qué cojones es eso? ¿Era un anuncio?
Era un anuncio que había escrito en un artículo que había escrito en el periódico.
¿Ella?
Ah, bueno, sí, te adelanto que era ella, sí, había publicado un artículo.
Como la aplicación de citas de la época.
Exacto, era el Tinder de la época. Entonces, el hombre, después de haber leído todo eso, dice: "Vamos a ver, esto sin duda es una gran finca, de la cual usted debe ser su dueña, déjeme decirle, señora, que usted", perdón, perdón, señorita, que es usted una mujer súper atractiva, por tanto, solo me queda una cosa más por asegurar, ¿está usted viuda? "Bueno, eso depende, ¿quién es usted?". "Oh, deje que me presente, yo soy el caballero caballeroso Rei Lancer, que ha venido hasta la puerta de su casa para conquistar el corazón de esta preciosa dama y casarme con ella para juntar fortuna y unirnos en matrimonio".
Caballero caballeroso, vete a comer.
Caballero caballeroso, y ya le dice la señora Abel: "Ah, sí, pues este caballero caballeroso debe saber cosa, y es que en periódico olvidaron poner la parte de que busco hombre que sepa trabajar en la granja, y usted, con esas patas de gallina, dudo mucho que me pueda ayudar. Tenga buen día", "Eh, eh, pero al menos deme una oportunidad, señorita Abel". Y así es como acaba entrando un nuevo hombre en la vida de esta señora, de Abel Gunness.
Nada, yo ya te pillé, es una amante religiosa.
Ya me pillaste, es una amante religiosa.
Le arranca la cabeza.
El tema es que Rei Lancer no era el segundo hombre que llegó a esta casa después de Peter Gunness. Rei Lancer era el número 12, 13, 14, 15, no tenemos ni idea, porque los vecinos ya se cansaron de ver cómo todas las semanas había hombres que directamente venían con la misma historia de siempre, de un artículo que han leído en el periódico, diciendo: "Anda, usted debe ser la dueña de esta finca, usted debe ser la que ha publicado esto con la intención de contraer matrimonio con ella".
Ah, pero eran rechazados.
No es que eran rechazados, las aceptaba, lo que pasa es que la historia era la historia de siempre, siempre se repetía, en plan, llegaba el lunes, primer día de la semana, la señora Abel trabajando en la granja, después de terminar el trabajo preparaba la cocina para sus hijas, discusión, tin, tin, tin, tin, tin, tin. La señora Abel abría la puerta: "Hola, mi nombre es Andrew", o "Hola, mi nombre es Thomas, he encontrado este artículo en el periódico que habla de usted", a la semana siguiente, tin, tin, tin, tin, tin, tin, "Hola, mi nombre es Olaf, es usted una mujer súper atractiva, me gustaría poder conocerla un poco más", a la semana siguiente, tin, tin, tin, tin, "Mi nombre es John".
Eso lo entiendo, pero ¿qué pasaba con esos hombres?
Pues que llegaban el domingo a la tarde y se iban, no estaban interesados en seguir.
Ah, se iban.
Se iban, se iban. Llegaba el lunes a la mañana, tin, tin, tin, tin, entraba un hombre, el domingo a la tarde el hombre se iba, y el lunes a la mañana llegaba uno nuevo.
Coño, pero parece ya casi una casa de citas.
Es que los vecinos veían a la señora Abel como una mujer que estaba desesperada por noches de amor, por decirlo así, ¿no?
Ya.
La veían como una mujer que dice: "Oh, esta no encuentra marido y anda de gata", ¿no?
Anda de gata.
Literalmente.
O llegaban personas que no cumplían los requisitos.
Exacto, no cumplían, y los echaba, no les gustaban.
O a lo mejor ellos no les gustaban a ella y se iban.
También, tenías que presentarte tú a ver.
No voy a ir, por lo que sea, no voy a ir. ¿Qué pasa? Que había gente en el pueblo que ya sospechaba de esta señora, y ya no dejaba que sus hijos se acercasen a hablar ni siquiera con las niñas de la señora Abel. ¿Por qué? Porque resulta que Jenny, la hija mayor, un día en el colegio, estaban, entendemos que a lo mejor era una especie de juego de truco, en plan verdad o reto tal, y en una de estas empezaron a decir verdades, y de repente Jenny le dice a un compañero: "Mira, yo te voy a decir una verdad, pero no se la puedes decir a nadie, ¿vale? No se la puedes decir a nadie, ¿eh?
Yo creo que mi mamá mató a mi papá Peter con un cuchillo de carnicero". "Pero no se lo puedes decir a nadie, ¿eh?". "No te preocupes, no se lo digo a nadie". Al día siguiente, ese rumor empezó a correr por todo el pueblo, y la gente en principio no se creía que Peter muriese porque le ha caído un picadero de metal en la cabeza, no era tan tonto. Ya.
Claro, entonces la gente dice: "Uy, Jenny ha empezado a decir esto de que la señora Abel ha matado a Peter clavándole un cuchillo o algo así de carnicero". "Por lo que sea, no quiero que mi hijo juegue con las hijas de la señora Abel".
Es sospechoso, ¿eh?
Es sospechoso. Y ya, ¿qué pasa? Que después de que corriese este rumor, hay un chaval adolescente que de repente se acerca a la puerta de la señora Abel, llama a la puerta y de repente vemos como que se quita el sombrero esperando a recibirla, y dice: "Uy, uy, está el sombrero un poco sucio, me lo voy a limpiar antes de que abra la puerta", y de repente abre la puerta, la señora Abel con la típica sonrisita de como dar la bienvenida al siguiente hombre que en principio había llamado, pero de repente ve la persona que hay delante y ya se le borra la sonrisa. "¿Qué quieres?". "Hola, señora Abel, soy Emil, soy el...". "Ah, sí, el hijo tonto del vecino".
"Sí, escuche".
Soy yo, sí.
"Sí, soy yo, escuche, ¿está Jenny en casa? Es que hace un montón de tiempo que no la veo". "No, no está". "Pero, pero, ¿cómo que no está? Y luego dónde está? ¿Cuándo va a volver?". "No va a volver, hijo. La he mandado a estudiar afuera a San Francisco, la niña era muy inteligente y quiero que no tenga la misma vida que yo. Así que olvídate de la niña, ya no la vas a volver a ver".
Uy.
"Pero, pero, ¿cómo?". "Y no te acerques a mis hijas". Boom, y le cierra la puerta en la cara. Y Emil pensando: "Pero, ¿cómo? Si Emil y ella estaban como muy enamorados, ¿cómo es posible que esta chica se haya ido sin haberle dicho nada?".
No te creo.
Nunca le había dicho nada.
No te creo, eres un mentiroso.
Me has pillado, soy un mentiroso, pero en esto no. Entonces, él estaba como muy confundido diciendo: "Pero, ¿qué ha pasado? Si ella nunca me dijo que iba a estudiar afuera, y de repente de la noche a la mañana desaparece nunca más, ¿la puedo volver a ver?". Entonces, tiene que aprender a desenamorarse, pero no va a ser el único. ¿Os acordáis del caballero caballeroso Rei Lancer?
Sí.
¿No? El que llegó, ese número 12, 13, 14. Bueno, pues Rei Lancer, después de trabajar en la granja o después de trabajar en el pueblo, entra por la puerta de la granja, entra por la puerta de la casa de la señora Abel, y se encuentra que la señora Abel está con otro hombre dándose besitos.
Hola.
Y Rei Lancer dice: "No me lo puedo creer, pero, ¿quién es ese hombre?". Aparte, literalmente, ¿quién es ese hombre? Un hombre, aparte, noruego también, alto, fortachón, parece un gigantón, aparte, es guapo, o sea, Rei Lancer no tiene nada que hacer contra él. A la que le intente pelear de un bofetón, lo manda a la otra punta del mundo.
Pobre Rei Lancer.
Entonces Rei dice: "Ostras, pero, pero, Abel, ¿qué está pasando?". "Ah, hombre, ha llegado aquí mi trabajador de la granja. Estás despedido, coge tus maletas y vete, Rei, ya no te necesito". Y Rei diciendo: "Pero, ¿cómo que despedido? Pero era un trabajador de la granja para ti? Y todas las...". "Me ha utilizado esta capulla, soy un trapo para ella. Simplemente me ha querido para tener, pues, relaciones, si es que las tuvieron, ha aparecido un hombre mejor que él, y ya está, y ya me manda a la fianzo".
No, ni eso.
Ni eso, porque ni eran amigos. Entonces, el tío, pues nada, hace sus maletas, se larga, pero no te preocupes, Rei Lancer, porque espera solo un par de semanitas, y ya verás cómo se vuelve a quedar viuda, se vuelve a quedar soltera, ¿vale?
Se vuelve a quedar viuda o soltera?
Soltera, las dos, ¿vale? No, viuda no, porque no se casó con Andrew. Este hombre se llamaba Andrew Hegland, ¿okay? Era noruego, no se casó con él, pero se ha vuelto a quedar soltera.
Porque se fue.
Se fue, efectivamente, se fue, se fue de la granja. Andrew se ve que no le valía a la señora Abel, entonces se fue. ¿Y qué pasa? Que en este momento, cuando él se fue, la señora Abel tenía la manía de todos los meses llegar al pueblo, y de repente entraba en el banco, del cual ella era VIP, y le soltaba al banquero en la mesa, boom, un fajo de billetes de 1,000 dólares, de 1,000 dólares de la época.
Sabemos más o menos cuánto sería.
Pues imagínate, 1,000 dólares en el 1900, a la época actual, podríamos hablar de 40,000 dólares, que se la aguantaba esta mujer trabajando en la granja, que ya me dirás tú cómo.
Qué locura.
Vende marihuana, seguro que vende marihuana. El tema es que es muy extraño, pero el banquero dice: "Bueno, yo qué sé, me los está entregando, yo los ingreso y miro para otro lado", ¿sabes? ¿Qué pasa? Que, claro, este ciclo, que estáis acostumbrados a escuchar de que cada semana llegaba un hombre y a la semana se iba, y al final de mes entraba con 1,000 dólares, pues de repente llega el año 1908 y este ciclo se rompe, ya no se repite. En ese momento, el hombre que estaba trabajando en la granja se llamaba Joe Maxon, pero Joe no tenía intenciones de casarse con Bella, con la señora Abel, simplemente le había dicho: "Mira, señora Abel, usted tiene una granja que da mucho trabajo, está usted sola, deje que trabaje para usted, usted me da un dinero, me da un sueldo, y se lo agradecería si es muy amable y me deja una cama donde dormir".
Y la señora Abel dijo: "Pues mira, empiezas a trabajar ahora, aquí tienes, rastrillo, pala, empieza a".
A cavar, venga.
"Ah, venga, empieza a trabajar tal". Y Joe Maxon, pues perfecto. Aparte, bueno, le pagaba bien, la mujer tenía dinero. ¿Qué pasa? Que resulta que en la época de 1908, él un día, mientras, bueno, se fue a acostar por la noche, y al día siguiente se despertó con un olor como a madera quemada, diciendo: "¿De dónde viene ese olor?". Y cuando se despierta, descubre que toda su habitación está con un humo negro flotando en el ambiente, olor a quemado, y él: "Pero, pero, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué se está quemando?". Y cuando abre la puerta de la habitación, ve que todo el pasillo está ardiendo en llamas, los tablones de madera se están empezando a caer, y él gritando: "Señora Abel, despierte, la casa está ardiendo!
Señora Abel!", ni contesta, no, no, la señora Abel no contesta. "Myrtle, Lucy, Philips", que Philips es un niño pequeño, ¿qué me vas a saber hacer? "Myrtle! Dios mío, no puedo pasar, no puedo ayudarles". Entonces, ¿qué hace? Decide abrir la ventana, apoyarse en la cornisa e intentar colocar un pie en uno de los tablones de madera que salía para poder saltar desde menos altura.
Ya.
Claro, consigue salir afuera, ¿y qué hace? Empieza a recorrerse toda la casa, ventana por ventana. "Señora Abel, señora", no, en la cocina no está, el salón. "Myrtle, Lucy", tampoco están. Empieza a agarrar piedras, a tirarlas a la ventana de la habitación de la señora Abel, de Myrtle, Lucy, nada, ni Dios contesta. ¿Qué hace? Va corriendo hasta la casa de los vecinos para pedir ayuda y que le ayuden a apagar el fuego. Claro, entre que llega a la casa de los vecinos y vuelve, esa casa ya está incinerada.
Claro, porque era madera.
Era madera. Lo único que se quedó en pie fueron los pilares que eran de ladrillo. Eran cuatro pilares ahí puestos, una pared de ladrillo, pero todo el resto era de madera, se fue a la mierda.
Ya.
Claro, los vecinos cuando llegan diciendo: "Madre mía, pero, pero, ¿qué ha pasado aquí? La granja de la señora Abel en llamas". Entonces, empiezan a buscar entre los escombros, y hay un hombre que decide investigar en la zona donde antes estaba el sótano, y cuando empieza a apartar tablones, ceniza, de repente encuentra una mano, y dice: "Oh, pero es una mano muy pequeñita". Empieza a mirar, ta, ta, ta. "Dios mío, el pequeño Philips". "Pero aquí debajo, Myrtle". "Dios mío, es Lucy". Los tres hijos de la señora Abel están sin vida, enterrados en ceniza, calcinados, quemados, pero, ¿y dónde está la señora Abel?
Ya, lo primero es: ¿por qué esos tres cuerpos se han encontrado en el sótano?
Exacto.
Y no en sus habitaciones.
Tengo muchas preguntas, pero quiero que me cuentes.
Vale, eso ya es lo extraño. ¿Qué pasa? Que la gente dice: "Vale, ¿y la señora Abel?". Bueno, cuando empiezan a investigar, encuentran que a muy poquitos metros de donde estaban los cuerpos de los tres hijos de la señora Abel, aparece el cuerpo de una mujer. Y cuando lo empiezan a desenterrar, dicen: "Oh, la señora Abel". La señora Abel no lo sabemos, porque le falta la cabeza.
Hostia.
Está decapitada.
Hostia.
"Tenemos que encontrar la cabeza". No, no, la cabeza no va a aparecer. "Ah, hemos encontrado la dentadura postiza de la señora Abel". "Ah, ¿qué le ha pasado a la señora Abel, madre de Dios?".
No, no, yo ya sé que no es.
Hombre, le falta la cabeza. No podemos saber si es la señora Abel hasta que no le veamos el rostro.
Yo lo sé.
Vale, ya sé que lo sabes.
Yo lo sé.
Yo ya sé que lo sabes.
Vale.
¿Qué pasa? Que la gente, al principio, miró un poco desconfiada a Joe Maxon.
Normal.
Normal.
Normal.
Porque él es el que el último en salir de aquella casa, gritando que la casa se había incendiado, ya pensaron que Joe Maxon había hecho algo grave. ¿Qué pasa? Que Joe era muy cariñoso, todo el mundo en el pueblo le tenía cariño, era un hombre trabajador, respetable, entonces decían: "Pero Joe".
Honrado.
Honrado, honrado. No cuadra que Joe Maxon hubiese hecho esto. ¿Qué pasa? Que la gente entonces empieza a pensar que realmente en la casa hubo una especie de accidente, la casa ardió, y por algún extraño motivo todo se vino abajo, algún tablón le cortó la cabeza a la señora Abel, y vaya por Dios, que en paz descansen. Sí, pero al médico no se la cuelas.
El médico lo sabe.
Hombre, el doctor no se la cuelas, porque el doctor, cuando hace la eudosia de los niños, primero, el doctor te va a decir una cosa: "Este incendio fue provocado". Eso ya es lo primero, porque se puede ver perfectamente como aquí hubo queroseno o algo raro que ha provocado el incendio.
Vale.
Lo segundo, los tres niños, os puedo asegurar que no han muerto asfixiados, y me atrevería a decir que ni siquiera han muerto calcinados. ¿Por qué lo sé? Porque no se ha encontrado rastro de hollín en el pulmón.
En los pulmones.
Claro, el hollín es ese carbón, esa ceniza negra del humo. Entonces, no respiraron hollín, eso significa que murieron antes del incendio. Y otra cosa, esa mujer, ya os digo yo que no es la señora Abel, no me hace falta no verle el rostro. Primero, la señora Abel pesaba 100 kilos, esta mujer llegará a los 70 como mucho.
Hostia.
Entonces diréis: "Vale, ¿dónde está esta cabrona?".
Es que yo ya lo sabía.
Ha planeado la fuga. Bueno, la gente no se lo cree.
¿No creen al doctor?
No, no, la gente, lo que dice el doctor, prácticamente les da igual, porque la gente ya tenía fichado a su asesino, Rei Lancer.
¿Qué dices, hombre?
Sí, Rei Lancer. Y de hecho, el sheriff lo detuvo. ¿Por qué? Porque, vaya por Dios, Rei Lancer, solo a ti se te ocurre, después de terminar con Belle Gunness, empezar a emborracharte, y cada vez que la veía por el pueblo la insultaba, la amenazaba: "Eres una bruja, eres una arpía, te voy a hacer todo el daño que me hiciste a mí y te lo voy a devolver". Claro, todo esto la gente del pueblo lo escuchaba, las amenazas, y claro, de repente, la casa incendiada, si no es Joe Maxon, Rei Lancer.
Una persona sin cabeza.
Claro, este hombre borracho provocó el incendio, si el doctor dice que el incendio es provocado, ah, ahí le haces caso, pero todo lo demás, te suda la polla.
Madre mía.
Claro, dicen: "Nada, Rei Lancer, detenido, tal". Lo encarcelan, lo empiezan a interrogar, intentan buscar muestras en la escena del crimen de que él estuvo allí, bueno, alguna encontrarán, porque él estuvo trabajando allí.
Joder, él estuvo viviendo ahí.
Claro, ¿qué pasa? Que esta historia podría haber terminado aquí, de una manera súper injusta, pero acaba apareciendo un nuevo personaje, acaba apareciendo un hombre llamado Asle Hegland, es el hermano del grandullón noruego, de Andrew Hegland. ¿Os acordáis este grandullón que llegó, que le había quitado el puesto a Rei?
Sí, sí, sí.
Claro.
Que estaba este.
Exacto. Rei entró por la puerta y dijo: "Hombre, si ya hay otro hombre y se está dando besitos con ella". Es ese, Andrew Hegland.
Bueno, este es el hermano.
Este es el hermano, exacto. Y el hermano llega y dice: "Es que estoy buscando a mi hermano Andrew". "Ah, no, Andrew se fue ya hace unas cuantas semanas". Imposible, pero, yo nunca lo... ¿Y a dónde? Porque no lo he vuelto a ver. Lo último que sé es que este hombre, bueno, mi hermano, se mandaba cartas con la señora Abel, cartas un poquito subido de tono, y.
Era visto.
Y claro, el tío diciendo: "No, no puede ser, Andrew tuvo que estar aquí". "Sí, sí, pero parece ser que se fue". "Pero, ¿lo habéis visto irse?". "No, pero la señora Abel nos dijo que se fue". "Bueno, bueno, ¿y qué ha pasado aquí? ¿Por qué está todo este barullo?". "Ah, es que, bueno, curiosamente, la granja de la señora Abel ha ardido en llamas". "¿Qué me dice?". "Entonces, ¿no pudo hablar con la señora Abel?". "Lo siento mucho, pero no, no puede". "Dios mío". Entonces, el tío, como que hay cosas que no le cuadran.
Yo ya lo llevo sabiendo.
Claro, pero tú imagínate este hombre que no sabe nada.
Claro.
Este hombre llega y se empieza a enterar de que, por ejemplo, la señora Abel cada semana quedaba con hombres, y que a final de mes ingresaban 1,000 dólares en la cuenta del banco. Asle no es tonto, Asle dice: "Vamos a ver, esto aquí hay cosas que.
Sí, pero de todas formas hay muchos cabos sueltos todavía, que no sabría yo qué decir, porque el dinero, ¿dónde está? La cabeza.
Claro. ¿Qué pasa? Que Asle va a hablar con el doctor, y el doctor le cuenta la historia de que los niños no murieron asfixiados por el incendio, que alguien los mató, bla, bla, bla, la señora Abel dice que no es ella, y el tío dice: "Pero vamos a ver". Y la gente no le cree. "No, la gente no me cree, la gente anda a acusar a ese tal, Rei Lancer". Entonces, Asle, todo con la sangre hirviendo delante de todo el mundo: "Pero vamos a ver, ustedes, señores, señoras, son estúpidos o qué les pasa? No ven que ese hombre es inocente, Rei Lancer no tiene nada que ver, han estado viviendo años con una psicópata, la señora Abel ha empezado a salir con un montón de hombres adinerados para acabar con ellos y quedarse con su fortuna".
"Bah, tú qué vas a saber si no eres ni del pueblo". "¿Que qué voy a saber? Me cago en ". "Denme una pala, denme una pala y ya verás cómo se lo demuestro". "Ah, toma una puta pala y lárgate de aquí". Y el hombre agarra la pala, se va hasta la granja y empieza a cavar. "Bum, seguro que está aquí, seguro que esta cabrona hizo algo y enterró los huesos por algún lado". Y empieza a cavar, no encuentra nada, van pasando los días, sigue sin encontrar nada, sin embargo, sí que encuentra un montón de gorros de caballero, trajes de caballero, gafas de caballero.
Eso sí enterrados.
Enterrado, enterrado por ahí. Y entonces el hombre dice: "No puede ser, no estoy encontrando nada que me demuestre que yo tengo razón, tengo que seguir cavando". Y sigue cavando y de repente, bum, la bombilla se le enciende y dice: "Claro, ya lo entiendo, ya entiendo por qué no estoy encontrando nada". "Disculpe, disculpe, usted, encantado, Asle Hegland, encantado, Joe Maxon". Hostia, era el hombre, el hombre que había estado en la casa. "Escuche, usted es vecino del pueblo, ¿verdad?". "No, pero conozco bastante este sitio, he trabajado aquí". "Vale, entonces, ¿usted sabría decirme si la señora Abel tiene en algún lado un pozo negro, un pozo donde echar la basura, un pozo donde echar los desechos, la orina?
¿Sabe si lo tiene?". "Sí, lo tiene detrás del corral de los cerdos". "Perfecto, pero, ¿qué pretende hacer?". "Voy a cavar allí, pero eso va a pesar, me da igual, deme una pala, yo soy el que va a cavar". Entonces, llega, se tira en el pozo negro, empieza a cavar, eso apesta, el hombre trapándose la nariz, esperando encontrar algo, y de repente, ¡paf! Hostia, aquí hay algo.
Bing.
Empieza a cavar, tal, y encuentra como una bolsa de tela, la típica bolsa de patatas, y dice: "Aquí, ¿qué es esto?". Lo empieza a cargar, ¡ostras, esto pesa un montón! Lo saca para afuera, y el tío, en el momento en el que corta el nudo, ahí tienes a tu hermano, amigo mío.
Hostia, su hermano, además.
Su hermano, desmembrado, troceado, en cal, para que el olor no emane. Y dice: "No me lo puedo creer". "Pero no te preocupes, sigue cavando". Sigue cavando y va a aparecer el segundo saco, y cuando lo abras, no hay otro hombre, hay una mujer, Jenny, la hija, la que había mandado a estudiar a San Francisco.
¿Qué hija?
También.
Perra.
Troceada en cachitos, metida en cal para que no emane.
Mató a su propia hija.
Solamente por haberse chivado en el colegio de que: "Creo que mi mamá mató a mi padre Peter con un cuchillo de carnicero". Se la quitó de en medio.
Esa basura merece lo peor. Pero aún tiene que acabar esta historia.
Vamos a seguir cavando.
Te lo pido por Dios, ¿eh?
A ver.
No me jodas, ¿eh? Como no acabe bien.
Bueno, bueno. Escucha el final y luego tú juzgas.
Te lo pido por Dios, ¿eh?
¿Qué pasa? Van a seguir cavando, ¿no? Siguen cavando, encuentran otro saco, el cuerpo de otro hombre, muchos de esos hombres que fueron semanalmente. "Pero, eh, aquí no hemos encontrado nada, pero no te preocupes". Empieza a cavar en aquel trozo de tierra que está removido. Empiezas a cavar, otro saco. "Vale, ahora vamos a cavar en aquel trozo de tierra que está removido, en aquel trozo, y en aquel, y en aquel, y en aquel, y en aquel". "Pero, madre de Dios, ¿cuántos hombres mató esta mujer?". "Ni más". Empiezan a llamar a la policía, la policía continúa las excavaciones, y se dice, ojo, se dice que la policía dejó de contar los cuerpos que encontró cuando se pasaron de 40.
Madre de Cristo.
40, entre 40 y 50 personas que pudo haber matado esta mujer, sobre todo hombres, para que os hagáis una idea.
Pero mujer no, esa basura.
Esta monstrua.
Pero claro, la gente no se daba cuenta.
No, no, se ve que no se daba cuenta, porque claro, la granja está un poco apartada, no todos los vecinos ven a la señora Abel todos los días. Los que trabajaban por la cercanía, sí, pero sí que la veían andar, sobre todo acompañada de muchos hombres. Pero decían: "Bueno, está viviendo la vida, está disfrutando".
Hostia, pero más de 40.
Más de 40, se dice, sí, sí, sí.
Y las familias de estos hombres.
Ahí está el tema, luego empezaron a venir las desapariciones, como vino Asle diciendo: "Es que mi hermano hace tiempo que no sé nada de él, y lo último que sé es que vino a ver a una señora llamada la señora Abel Gunness, aquí, a La Porta, un pueblo de bueno, una granja que hay en el pueblo de La Porta, en Indiana. Pero ahora la pregunta es: ¿cómo hacía esta mujer para acabar con la vida de los hombres? Porque no le hacía falta utilizar la fuerza, no le hacía falta aprovecharse cuando estaban durmiendo, no, no. Esta mujer utilizaba un medicamento llamado estricnina, es un medicamento que se lo echaba a la hora de cenar, en la bebida, en la comida, el hombre comía, bebía, y ese medicamento lo dejaba súper, súper dormido, prácticamente inconsciente, y luego, cuando ya las niñas estaban durmiendo, lo bajaba hasta el sótano, y como si fuese literalmente un cerdo, con un machete, pum, cabeza afuera, pum, mano afuera, brazo afuera, lo troceaba y lo empezaba a meter en sacos con cal, para después por la noche ir hasta detrás del corral de los cerdos y echarlo en el pozo negro.
Porque tenía mucha fuerza, claro.
Hombre, la mujer, 100 kilos, la mujer tenía fuerza, era grandullona, ¿vale? ¿Qué pasa? Que se ve que se obsesionó, se obsesionó con el dinero, se obsesionó con la matanza, y el pozo negro ya le sabía a poco. ¿Qué hacía? Cavaba alrededor, y después echaba la tierra, por eso la tierra quedaba revuelta, y ahí te daba la pista. Entonces, empezaron a encontrar cuerpos, y claro, ahora os voy a hacer yo una pregunta: si hemos estado constantemente viviendo un ciclo, ¿no? ¿Qué pasa si ahora sabemos que en 1908 el ciclo se rompió? Pero, ¿qué pasa si ahora empezamos a retroceder en el tiempo y le damos marcha atrás al ciclo, no?
¿En qué momento empezó? ¿Cuál fue el primer hombre que apareció en la vida de esta señora para que acabase provocando este ciclo de desgracias, bum, bum, bum, hasta que se rompió?
A ver, el primero sería el marido, el padre de las hijas.
Pues no, nos vamos todavía antes.
¿Todavía antes?
Sí, sí, sí, de hecho, nos vamos a ir a Noruega, nos vamos a ir a una granja de Noruega cuando esta mujer tenía 17, 18 años, para que os hagáis una idea, ¿vale? Porque en aquella época ni siquiera se llamaba Abel, se llamaba Brynhild Pausdatter, ese era su nombre real. Cuando se mudó a Estados Unidos se cambió el nombre a Abel, ¿okay? Pero antes se llamaba Brynhild Pausdatter. Y ella, a la edad de los 17, 18 años, era básicamente una chica que trabajaba en la granja, era una de familia humilde, por decirlo así, trabajaba en la granja duramente, y le gustaba disfrutar de su tiempo libre en las fiestas, sobre todo en las fiestas del pueblo.
¿Qué pasa? Un día, en las fiestas del pueblo, acaba conociendo a un chico, el chico le entra por los ojos, empieza a bailar con él, se empiezan a conocer, y creemos que ella se acaba enamorando de este chico. Curiosamente, no era un chico cualquiera, era el hijo de una de las familias más adineradas del pueblo.
Bueno, vamos a suponer que es casualidad.
Casualidad, le gustó. Entonces, el chaval empezó a tontear con ella, y empezaron a salir, y básicamente os diré una cosa, la utilizó, la utilizó para tener sexo, y una vez tuvo sexo con ella, hala, vete, ya no quiero saber nada de ti. Pero, qué putada, porque la has dejado embarazada.
Hostia.
La has dejado embarazada teniendo sexo con ella. Ahora, Brynhild, bueno, vamos a llamarle Abel, ya que le hemos estado llamando Abel, Abel se queda confundida, en plan: "¿Y qué hago? Estoy embarazada, yo no puedo tener a este niño, el que tiene que ser su padre ya no me quiere, me ha utilizado, estoy nerviosa, si hablo con mi madre, mi madre me va a matar si le digo que estoy embarazada". Entonces, ella trata de hablar con este chaval, pero el tío le da largas. El tío, como es de la familia adinerada, la ignora, tal, él vive su vida, y un día, en la fiesta, lo vio bailando a lo mejor con otra chica, y ahí esta mujer tiene carácter, a los 17 años seguía teniendo carácter, y se envalentonó, fue a junto de él, y le empezó a echar una bronca, insultándolo en la cara: "Eres un cerdo, eres un desagradecido, mira lo que me has hecho, pasas de mí, nada más simplemente me has utilizado, soy un trampo para ti".
Y el chaval, como el chaval también tenía carácter, se picó con ella, ¿y qué hizo? La empujó al suelo y le empezó a gritar: "Ah, dices que es problema mía, dices que es problema mío que te he embarazado yo, pues no te preocupes que yo te saco al bebé a hostias", bum, y le empieza a dar patadas en la boca del estómago, puñetazos, todo esto la gente mirando, imaginaros.
Qué locura, ¿eh?
Esa paliza hizo que Abel acabase perdiendo al niño, y se cree, se cree que esa paliza hizo que Abel acabase siendo estéril. Y diréis: "Coño, y todas las hijas que tuvo después?". Bueno, creemos que fueron adoptadas, de hecho, alguna de ellas ya os digo que fue adoptada.
Sí?
Sí. Incluso el pequeño Philip, el que yo os dije que después de la muerte de Peter Gunness, que se quedó embarazada y cinco meses dio a luz a este niño, hay mucha gente que dice que en realidad, vale, es el hijo de la señora Abel, pero yo nunca vi a la señora Abel embarazada, este niño de repente apareció ahí. Entonces, es muy raro, aunque yo me creo que todos los niños fueran adoptados, porque luego entenderéis la mente maquiavélica de esta señora, ¿vale? ¿Qué pasa? Curiosamente, a este chaval no le hacen nada, la policía no lo puede tocar, ¿por qué? Porque.
Por el dinero, ¿no?
Exactamente, es hijo de, el dinero lo protege. Pero, qué casualidad que aunque el dinero lo proteja, de repente, a los pocos días aparece muerto, pues por culpa de un problema estomacal.
Vale, bueno, mira, a él lo veo bien, por payasito.
Un problema estomacal, no sabemos qué pasó, quizás, quizás comió un alimento en mal estado.
Sí, quizás alguien le dio algo, sí, sí.
No, quizás durmiendo decidió abrir la ventana y una gripe que se empeoró.
Hostia, qué cabrón.
Quizás, bueno, quizás, quizás, quizás, pero hubo un problema en el estómago, hubo algo raro que reaccionó y lo acabó matando, no salió adelante. Ahora, yo os diré una cosa, qué curioso, porque lo que se encontró en el cuerpo de este chaval era muy similar a lo que se encontró en el cuerpo de Mads Albert Sorenson, que el padre Mads, que dijo aquella niña que al día tú preguntaste: "Pero, ¿quién es el padre Mads?".
Ah, sí.
Que yo te dije, era el hombre con el que empezó a salir, la primera pareja con la que creemos que se casó, tal, pero Mads es de Estados Unidos, es decir, ella después de.
De este todo rollo.
De este rollo de Noruega, empezó a ahorrar dinero, se acabó mudando a Estados Unidos, y allí conoció a un tal Mads Sorenson, ¿vale? Empezó a salir con él, creemos que se casaron, la vida muy bien, empezaron a tener un trabajo juntos, pero es que en el cuerpo.
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Mads Sorenson, cuando falleció, se encontró un problema estomacal, un envenenamiento estomacal, ¿vale? ¿Qué pasó? Pues básicamente que un día Mads llegó por la puerta de su casa diciendo que tenía un fuerte dolor de cabeza, y la señora Abel le dio como unos polvos medicinales en la bebida: "Toma, esto que te quita el dolor de cabeza". Él lo bebió, y casualmente esa noche acabó perdiendo la vida por un problema estomacal, ¿vale?
Ya.
Ahora, qué casualidad que justo perdió la vida la última noche que iba a caducar la póliza de seguros de vida que le tenía a su marido. Por tanto, como estaba dentro del margen, chicling, cobró la póliza. Pero es que también hizo chicling cuando cobró la póliza que tenía a su local, porque su local que tenía con Mads acabó incinerado, acabó ardiendo por un problema, ¿no?
Qué casualidad.
Hubo un incendio, por tanto, oye, un incendio, lo tenemos asegurado con la póliza, lo facturamos, tal, nos pagan por la póliza. Ahora, la señora Abel tenía cuatro hijos en aquel entonces, tenía a Myrtel, tenía a Lucy, que estas dos las conocéis, pero luego tenía a Axel y a Caroline, a estos dos no suena de nada, Axel y Caroline no sabemos quiénes son. Ya, es que Axel y Caroline, cuando eran bebés, acabaron perdiendo la vida, curiosamente también por un problema estomacal. Pero es que es más, estos cuatro niños tenían póliza de seguro de vida, por tanto, chicling, chicling, facturamos dos veces.
Y ahí los seguros no desconfían?
No, los seguros, pues tome, aquí tiene el dinero, señora Abel, es una desgracia, ay, mi hijo, mi hija, no sé qué, tal. Con todo este dinero de Mads, del incendio, de Caroline, de Axel, se compró una granja en Indiana.
Tal cual empezó la historia.
Exacto, tal cual empieza la historia, con ese cochero llegando a las puertas de la granja, saliendo con, en este caso, no dos niñas, sino tres niñas, porque tenemos a Myrtel y Lucy, pero tenemos a una tal Jenny, ya, es que Jenny la adoptó después. O sea, fijaros qué hija de puta es esta mujer, que utiliza a los niños adoptados para hacerles una póliza, y cuando les va mal económicamente los mata para cobrar la póliza.
Qué locura.
Así es la mentalidad de esta mujer, básicamente.
Qué locura.
Entonces, ¿qué pasa? Que cuando ella se va a la granja, ahí sí, ahí está viuda, ahí acaba apareciendo, ahora sí, Peter Gunness, el primer hombre con el que se acabara casando. Curiosamente, la pequeñita, el bebé pequeñito, la hija de Peter Gunness, acabara falleciendo con una gripe que se complicó por la noche. Acordaros que Peter Gunness murió porque le cayó un picadero de metal en la cabeza, mentira, porque luego el doctor descubrió que había un problema estomacal, un envenenamiento. Por tanto, ella se montó todo el dilema del picadero para hacer creer que fue el picadero lo que lo mató, y pues a lo mejor cobrar la póliza, porque a lo mejor también le tenía una póliza, o no hacía falta, porque el hombre como era adinerado, pues al unirse en matrimonio, ahora lo que es suyo es para mí.
Ella lo que quería es sacárselo de en medio.
Exacto, y conseguir el dinero que tenía, y fueron entrando hombres y hombres. Luego llegó lo de Jenny, que por haber dicho en el colegio: "Yo creo que mi mamá mató a mi padre Peter con un", ¿sabes?
Sí, con un cuchillo.
Entonces, claro, se la quitan de en medio para que no desvele su estrategia.
Y dice que se fue a estudiar afuera.
Y se fue a San Francisco.
Qué basura. O sea, pero a los niños, tío, a los niños.
Sí, sí, sí, no tiene piedad, le da igual, ni siquiera a los niños.
Ya, pero no me estás contando.
Claro, ¿cómo termina esto? ¿Qué pasa ahora? Porque ella después sabemos que sí, sigue haciendo la misma estrategia hasta que en 1908, de golpe, incendia la granja, y aparece el cuerpo de una mujer que creemos que es Abel Gunness, pero que, por lo que vosotros os imaginaréis, no era ella.
No.
Esta cabrona mató a una mujer para dejarla en el sitio haciendo creer que era ella, y se largó. El tema es que no sabemos nada de ella.
No, tío.
No sabemos nada de ella. Seguramente empezó su ciclo en otro lugar del mundo, pero hay un rumor que dice que la policía consiguió detener a una mujer llamada Esther Carlson por haber envenenado a su marido adinerado, ¿okay? Tiempo después. Y la gente decía que Esther Carlson y Abel Gunness tenían un parecido muy, muy grande. Incluso había vecinos que habían asegurado haber visto a Abel Gunness andando por la granja tiempo después de que ella hubiera fallecido, y sabían que era ellos porque Abel tenía una manera de andar muy peculiar, parece como que iba coja.
Hostia, y era una mujer de 100 kilos, tampoco estaba eso ya muy bien.
Llama la atención.
Claro.
Entonces, realmente, si es cierto ese rumor de que una tal Esther Carlson fue detenida por haber asesinado a un marido suyo adinerado que ya estaba viejo, ya os aseguro que si era esta mujer se pudrió en la cárcel porque terminó muriendo ahí dentro, pero no lo sabemos de manera oficial.
Ojalá fuera ella.
Muy probablemente sí.
Ojalá fuera ella.
Muy probablemente.
Pero ni siquiera me parece justo morir en la cárcel.
No, no, la verdad.
Es que habría que investigar que fue ella. Quiero decir, yo entiendo que fue en el 1900.
Sí, muy antiguo.
O sea, 100 años es mucho en estas historias. Pero no sé, tío, o sea, me gustaría llevarla al otro lugar. Yo si fuera policía la hubiera llevado a junto esa granja donde se incineró, y se la hubiera presentado a los vecinos para que ellos me dijeran si es ella o no.
Sí, ya te iba a decir que sí, seguramente.
Es que a esa habría que hacerle lo que le hizo a todos y a los niños, a los niños, trozo a trozo, es lo que merece, porque es que, ¿cómo haces eso?
No, no, es una mente macabra, es no tener empatía por nadie, solamente dinero, y no sé para qué quieres tanto dinero.
Y los niños, que al final, vale, imagínate que no es la madre, pero son niños que estás conviviendo con ellos, al final le coges cariño, aunque no los quieras, ¿vale? Ponte que eres una mente perversa, un basura, le coges algo de cariño para hacerle ese daño.
Pero es que las niñas que se abrían con ella decían: "Mamá, he visto un vestido muy bonito de una niña, tal, oye, mamá, no sé qué", en plan que eran superabiertas, imagínate.
Por muy fría que seas, que yo entiendo que ese primer contacto con ese hombre pues te dejó marcada, eso lo entiendo, y entiendo que te lo cargues, yo igual hubiera hecho lo mismo, pero no le hagas eso a nuevas víctimas, a niños inocentes, que los hombres también eran inocentes.
Sí.
¿Sabes? Lo que pasa es que es cierto que los niños tiran un poco más, pero bueno, los hombres también porque no habían hecho nada, y joder, no hagas eso. Aparte, le coges cariño a esa gente, a esos niños, y haces esa barbaridad, me parece de ser basura, ojalá la hubieran pillado y ojalá se hubiera podrido en la cárcel, pero no me parece suficiente, no me parece nada suficiente.
Hombre, con la cantidad de vidas que mató.
Pero mejor eso que pensar que ha vivido toda su vida en libertad. Al menos tengo la esperanza de que ha muerto presa, la muy perra, y con eso me doy por satisfecho. Una historia, joder, es terrible, es terrible porque mete a los niños.
Hombre, yo ya cuando dije: "Hostia, que esta mujer adopta niños solamente para tenerlos como ingresos a futuro", "Ah, me va mal", "Ah, vaya, mi hijo, mi hija Jenny ha muerto", tal, hala, ya está, la póliza.
Hostia, hay que ser muy fría.
Dios mío, o sea, yo no sé, no entiendo.
Hay que ser muy fría y muy perro, muy can, pero bueno, al menos me alegra que pudo haber muerto presa. Y ahora vamos con la segunda historia, y yo me gustaría saber un poco de qué vienes, si vienes un poco reflejando lo que nos vas a contar o no.
Tú qué crees?
Yo creo que sí, pero bueno.
Bueno.
Por ahí van los tiros. Así que nos vamos directamente a los años 50, a Canadá, y estamos también en una granja situada en Vancouver. Son las 6:00 de la mañana y una madre le dice a sus niños: "Davis y Robert, tenéis que levantaros de una vez, que los cerdos tienen que comer". "Mamá, pero si ya le dimos ayer". "Y vosotros ayer también comisteis, ¿ya que hoy queréis desayunar?" "Sí". "Pues a trabajar". Van a atender a los cerdos, les dan de comer, les sacan un poquito la mierda, y le dicen: "Mamá, nos podemos cambiar para ir al colegio".
"¿Cómo que cambiar? Si son las 9:00 de la mañana y llegáis tarde, subid a la furgoneta". Van al colegio llenos de mierda, se sientan en la silla, y le dice un compañero a Robert: "Robert, ¿tú te bañas alguna vez?" "Sí, ayer por la noche lo hice". "Es que hueles a cerdo". "Chicos". "Robert huele a cerdo". "Todos juntos".
Robert huele a cerdo.
No, es mentira.
Sí.
No, huelo bien, huelo a rosas.
No, los cerdos no huelen mal, huelen bien, y yo estoy con ellos, a mí me encantan", decía Robert. Y es que Robert en el colegio nunca estaba a gusto, no se sentía bien, y a él solamente le gustaba una cosa, y eran los animales. De hecho, cuando ahorró sus primeros 35 dólares, se los gastó en comprar una mascota, un pequeño ternerito que lo tendría como el mejor amigo. De hecho, algunas veces iba a donde él y le decía: "Hola, ternerito Charlie, te voy a contar un secreto, he repetido segundo de primaria".
"Ya, ya sé que no es una buena noticia, mamá se ha cabreado muchísimo conmigo, dice que si sigo así voy a pasarme toda la vida en el colegio". "No, yo también te quiero, Charlie, te voy a venir a ver todos los días, ¿vale?". Y cada día que pasaba, Robert iba a ver a Charlie, hasta que de repente se pone a buscarlo por la granja, no lo ve. "Charlie, ¿dónde estás?". "Mamá, tú has visto a Charlie".
En el desayuno, está.
Robert, ¿quién es Charlie? "Mi ternerito". "Tu ternerito". Mira, Robert, lo hemos sacrificado esta mañana, estamos en una granja, criamos a los animales para vender su carne. "Mamá, pero si lo pagué yo con mi dinero". "Robert era mi mejor amigo". "¿Cuánto te costó?". "Me costó 35 dólares". "Muy bien, pues toma 20 dólares, cuando ahorres 15 más te puedes comprar otro Charlie".
Hija puta.
Hostia, eso no se hace, ¿eh? Eso no se hace.
No se hace.
"Mamá, que Charlie era mi mejor amigo". Porque no tenía amigos en el colegio, era lo único que tenía, y aún por encima le falla.
Muy fea la madre ahí, ¿eh?
Ya, claro. Robert crece, deja el colegio y sus padres a este chico, o ya que estudiar no quiere, pues lo vamos a llevar a que aprenda el oficio de carnicería. Así que llega el primer día de trabajo de Robert con un carnicero, entra. "A ver, muchacho, Robert, ponte el delantal, que hoy te voy a enseñar cómo se despieza un cerdo, y que sepas que de un cerdo se aprovecha todo, hasta el rabo se aprovecha". "A ver, mira, esto va para filetes, esto son unas albóndigas, y los huesos para un caldo".
"A ver, ahora tú cómo lo haces, Robert". Robert coge el cuchillo, este tío: "Robert, tú lo has hecho alguna vez?". "No, pero se lo vi hacer a mis padres". "Joder, pero es que tienes una mano tremenda para esto, tío".
Tiene un don.
Tiene un don, estás contratado, Robert, para trabajar aquí. Y se pone a trabajar en la carnicería. Y luego la vida de Robert en la adolescencia, pues había algo que se le resistía, y eran las mujeres. Porque él era incapaz de articular más de dos palabras seguidas, entonces empezó a, bueno, enviarse cartas con mujeres de diferentes lugares, y un día estaba escribiendo en la cocina, entra su hermano David y le dice: "Robert, tío, ¿qué haces escribiendo? Si ni en el colegio escribías".
"Es que tengo novia". "Novia tú? Bueno, ¿cómo se llama y de dónde es?". "Se llama Connie y es de Estados Unidos". "Robert, pero si tú nunca has salido de aquí, ¿cómo vas a verla? ¿Qué vas a hacer?". "Solo vive a 40 horas en autobús, y voy a ir a verla".
Y luego él dónde estaba?
Él vivía en Canadá, estaba bastante lejos, en verdad, 40 horas es una tirada. Pero para Robert era: "Bueno, solo vive a 40 horas". De hecho, fue a visitarla, estuvo allí durante varias semanas, pero claro, una relación a distancia es difícil. Robert quería volver para atender a los cerdos, se volvió para Canadá, y al poco tiempo iba a perder tanto a su madre como a su padre por culpa de un cáncer, hostia.
Es muerte natural.
E iba a heredar tanto él como su hermano y una hermana toda la herencia familiar, que incluía una granja, varias parcelas, tal. Llega David y le dice a Robert: "Oye, Robert, nos acaban de ofrecer varios millones de dólares por parte de nuestras parcelas que hemos heredado".
¿Millones de dólares?
Sí, dos millones de dólares.
Qué locura.
Y Robert en plan: "Bueno, ¿y qué?". "No, es que es una barbaridad de dinero, Robert, que son dos putos millones de dólares". "Ya, pero tenemos a los cerdos, no podemos cambiarlos de lugar". "¿Cómo que no? Robert, los movemos y ya está, seremos millonarios, Robert, millonarios". Y Robert se queda en plan: "Millonarios, millonarios". "Sí, millonarios". "Vale, pues los vendemos, tal".
Claro, venden los.
Este tío, cuidado, ¿eh?
Sí, empezaba como.
Hay que hacer un psicotécnico aquí, ¿eh?
Sí, sí, sí. Sí, era ya, por ejemplo, las 40 horas ya le parecían normales. Esto no lo pilla, pero después como que le hace bastante gracia. Y su hermano David, después de un tiempo, llega por donde está viviendo él y le dice: "Oye, Robert, tío, hermano, bro".
Bro, dime, bro.
"Bro, eres millonario y estás viviendo en un estercolero, en una caravana, como si fueras un pobre". Y queda Robert en plan: "Sí, es que aquí soy feliz". "Joder, tío, mira, es que a mí me faltan unas cuantas cosas, me faltan amigos, pibas y diversión, por lo que he estado pensando en utilizar el antiguo matadero en hacer la sala de fiestas definitiva". "¿Tú cómo le llamarías?". "El matadero de los cerdos". "Robert, tío, que así no va a querer venir nadie a nuestras fiestas".
"Yo pensé algo estilo el palacio de las cerditas, todo el mundo querrá venir, Robert, ¿qué te parece?". "Muy bueno". "Sí, señor". Entonces, en ese antiguo matadero empezaron a reformarlo, e incluso esas fiestas acabarían yendo tanto vecinos como policías, funcionarios y algunas de las mejores bandas de motos de todo Estados Unidos, y David era el amo de esas fiestas, porque aparecía por allí por las noches cuando ya estaba todo lleno y decía: "Buenas noches, bienvenidos al palacio de los cerditos y de las cerditas".
En esta nave durante años solo se escucharon los chillidos de los cerdos, pero a partir de ahora se escuchará rock and roll, vasos rompiéndose contra el suelo y a vosotros pasándolo de puta madre. Que sepáis que tenéis bebida gratis por ahí y a mi hermano Robert repartiendo carne de su barbacoa. ¡Que continúe la fiesta! Pum, pum, pum, pum. Oye, Robert, tío, ponme un trozo de carne de eso, a ver qué tal sabe.
Joder, está buenísimo. ¿De qué es?
El rabo.
Es del cerdo. Jo, puto, Robert, ya sabía yo que un chef nunca revelaba su receta. Joder, ¿y esas pibas que aparecieron por ahí, Robert, de dónde son? "Pues las hemos traído de un barrio de Vancouver este". "Tío, si eso está lleno de prostitutas y drogas". "Sí, es que trabajan allí". Joder, puto, Robert, es que lo tenías.
Me van a darme hostias.
Me van a acabar el brazo.
Estoy emocionado.
Sí, sí.
Puto, Robert, qué calladito lo tenías. Y tú también, eres el mejor, Robert, choca las cinco y ponme otro trozo de carne. Y es que Robert tenía la costumbre de ir por las noches a este barrio con su camioneta, bajaba la ventanilla y le hablaba a las chicas, les decía: "Hola".
High massage.
High massage.
"Hola, me llamo Robert, ¿cómo te llamas?". "Soy Wendy, cariño, ¿qué desea?". "Pues quería que vinieses conmigo a mi granja". "A tu granja para qué? No me gustan los cerdos ni nada". "No, no, mujer, no, solamente quería que vinieses, que vivo allí, te puedo pagar 100 dólares, luego te traigo de vuelta". "Bueno, venga, pues vamos". Pero es un poquito tarde, son las 12:00 de la noche, no quiero estar demasiado tiempo.
Entra en la camioneta, pasan 30, 40 minutos y le pregunta: "Oye, Robert, ¿falta mucho para llegar?". "No, ya estamos llegando". "Vale, estupendo, pero podríamos haber ido a un hotel y ya estaría". "Es que vivo allí en una caravana, no voy a pagar un hotel". Joder, claro, soy tonta, es que vive en una caravana, es lo que hay, en fin.
Pero no iban a la fábrica?
Iban a la granja, pero él vivía dentro del recinto en una caravana que tenía allí puesta.
Es verdad, sí.
No quería vivir ni en una casa ni nada, él era feliz con su caravana.
Vale, yo pensaba que la estaba llevando hacia la discoteca.
No, no, no, el recinto era muy grande, había discoteca, granja, su caravana y más recintos, eso era inmenso, digamos. Entonces, llegan allí, se meten en la granja, caravana, tal, hacen el servicio, y claro, son las 2:00 de la noche, y Wendy le dice a Robert: "Robert, ¿me puedes llevar para casa?". "Sí, espera, que estoy acabando de ver un programa de televisión". "Vale, puedo utilizar el teléfono para llamar a una amiga, decirle que todo está bien, que solo me voy a retrasar".
"Claro, coge el teléfono y llámala". "Vale, gracias, Robert". Wendy va a por el teléfono, lo coge, se pone a mirar en la guía telefónica el número del hotel donde está viviendo, y de repente aparece Robert por detrás: "Mira, déjame la mano, por favor". "¿Para qué quieres mi mano?". "Para esto", le coloca una esposa. "Robert, pero qué coño haces? Lo vamos a pasar muy bien, dame la otra mano, dame la otra mano, que te coloco estas esposas".
Déjame en paz.
No le des nada a este psicópata. "Robert, pero qué coño haces? No te va a ayudar absolutamente nada". "Sí, lo vamos a pasar muy bien". Tío, se pone a correr, Wendy por la caravana, acaba encontrando un cuchillo y le apunta a Robert. "Robert, como des un paso más, te juro que te doy". "No, no pasa nada". Y de repente Wendy le hace un corte en el cuello, como el que tengo yo aquí.
Más arriba, pero sí, ahí.
Bueno, sí, le hace un corte en el cuello. Y Robert en plan: "Pero eres mala porque me haces esto, tú ganas, pero que sepas que no te llevo de vuelta para tu casa". "Vale, vale, lo que sea". Wendy tira el cuchillo al suelo, sale de la caravana, pero Robert en ese momento coge el cuchillo del suelo, sale detrás de ella, la alcanza y empieza a acuchillarla en la barriga.
Mi pregunta es: ¿esto es la primera vez que pasa?
Por ahora sí, es la primera, puede pasar más veces. El tema es que Wendy sale corriendo, Robert la alcanza y la acuchilla, pero por culpa del corte del cuello, Robert se cae al suelo mareado. Wendy sale a la carretera, la recoge un coche, la lleva al hospital, la acaban operando de urgencia y se le paró el corazón dos veces durante la operación, y de hecho, bueno, ella se estaba operando con la esposa en la mano, una locura.
Entonces no entiendo.
Se le paró el corazón, pero la reanimaron en plena operación.
Sí, pero no fueron a por él?
Espérate, espérate, porque ella llegó desangrándose directamente para quirófano. Luego Robert, claro, se encontraba mal y fue él mismo hasta el hospital. Llega allí: "Hola, me han atacado en mi granja". "Bueno, qué cosa más rara, por favor, quítate la ropa que está llena de sangre, que la vamos a ver y te hacemos unas curas". Claro, cuando se ponen a mirar la ropa de Robert, acaban encontrando una llave muy pequeñita y dicen: "Joder, será de la esposa que está dentro".
Bingo.
Efectivamente, prueban la llave y abre. Le pasan toda la información a la policía, testimonio de Wendy que sale con vida, y la policía acaba acusando a Robert de intento de asesinato. El tema es que esta denuncia no iba a ir a ninguna parte porque la fiscalía dijo: "No podemos creer a una prostituta".
No la vais.
Básicamente enfrente de un ricachón, porque Robert sí era un asqueroso, era lo que fuera, pero era un ricachón.
Hostia.
Y no llegaron a juicio. Ya ni fueron a juicio, como si no pasara nada, y Robert volvió para su granja tan feliz.
Pero esto en qué año fue?
Esto fue exactamente en el 1997.
Hostia, entonces no me parece que sea.
No, si dos años después nací yo, o sea. Sí, pero puede ser corrupción, o a lo mejor es que la tía pensaban que estaba drogada, se inventó lo que sea. El tema es que no la creen. No va a juicio, no pasa nada, Robert va para la granja como siempre, y claro, él tiene la costumbre de llevar chicas habitualmente. Y claro, va una por allí, cuando acaba el servicio de noche, Robert le empieza a decir, ya cuando está cogiendo el bolso a la chica: "Me has robado".
"Robert, el que te ha robado". "Mi dinero y mis joyas, las tienes ahí en el bolso". "Robert, pero yo no te he robado nada". "Joder, mira el puto bolso y ya está". "A ver, no veo ni las joyas ni el dinero, seguro que te lo has tragado o metido por el culo, estoy seguro". "Robert, pero coño, déjame ir de aquí". "Es que estás loco, Robert, joder". "No, lo voy a comprobar, porque te estás riendo de mí".
Robert de repente saca un cuchillo que ya tenía preparado, la acuchilla, la chica se cae al suelo, y luego Robert qué hace? "Voy a comprobar si lo tienes en la barriga, que seguro que lo tienes ahí". "A ver". "Caramas, me he confundido". "Te vienes conmigo al matadero, te voy a hacer un examen más exhaustivo".
Pero si ya la tenía abierta.
Sí, pero no le llegaba, él quería deshacerse de ella. Entonces la lleva al matadero, están los cerdos allí, todos vivos, tal.
Claro, comida para los cerdos, a ver cómo encuentras eso.
Entra: "Hoy os traigo a una amiga que se ha portado mal". "Bueno, la voy a abrir y que sepáis que la voy a cortar en trocitos". "Y de los humanos se come todo, igual que de vosotros, ¿vale?". "Sí, ya sé que es una chuche muy pequeña, pero no os preocupéis, que pronto os traeré más".
Madre mía.
Entonces, la pica en los instrumentos, le da la comida a los cerdos y esto se iba a repetir más veces. Y además, Robert tenía la costumbre de por las mañanas ir por la casa de los vecinos, le tocaba la puerta y le decían: "Hostia, Robert, pero qué haces por aquí?". "Nada, vengo a traer un poco de carne". "Pero si aún me has traído la semana pasada varios kilos". "¿Qué quieres, ponerme gordo o qué?". "Sí, es que estás muy flaco". "Joder, puto, Robert, esas salchichas estaban buenísimas, a mis niños les encantaron".
No me digas.
"No tendrás más por ahí". "A ver". "Sí, bueno, eran para el siguiente vecino, pero toma, que voy a por más a la granja". "Puto, Robert, eres el mejor vecino de todos, el mejor carnicero". "Luego te invito a un par de copas, ¿vale?". Y Robert encantadísimo, tal. Claro.
¿Qué tenían esas salchichas?
En verdad no se sabe al 100%, pero sí que se emitió una alerta sanitaria porque se piensa que los cerdos se alimentaban de esta carne y luego se mezclaba, bueno, la carne del cerdo la comían las personas. Y también se cree que algún trocito como tal iba para hacer albóndigas mezcladas con carne de animal.
Madre mía, se estaban comiendo partes de.
De gente, sí, sí. Y claro, él iba por la casa de los vecinos, regalaba carne, la vendía como si no pasase nada. Y la gente, ¿por qué va a desconfiar de él?
Hombre, porque era un puto loco.
Ya, pero ellos no lo sabían.
A mí me vienes con esa risa que te gastas, que pareces tú literalmente él, pareces, y yo digo: "Este tío está loco". Hace un momento yo creí que eras él. O sea, que muy bien, que eso significa algo positivo.
Sí, pero al salir de aquí vamos a hacer un examen.
Claro, sí, sí. No, no, vamos directos al psicotécnico. O sea, qué barbaridad. Es como para replantearse en plan: "Pero este tío no está bien".
No, no, este tío me estoy ahorrando muchísimas cosas porque es de traca. De hecho, ya físicamente tiene un aspecto peculiar.
De cerdo incluso, ¿no?
De cerdo, digamos, un cerdo granjero. O sea, si me estoy saltando miles de cosas. Claro, cada vez hay más mujeres desaparecidas en Vancouver, y la policía empieza a pensar que quizás Robert tiene algo que ver.
Quizás, quizás, estúpidos.
Pero le faltan pruebas, hasta que reciben una llamada que les dice que Robert Picton guarda armas ilegales en su granja. Así que con esta orden judicial van hasta allí, llegan y dicen: "Robert Picton, vamos a registrar su granja porque tiene usted armas ilegales". "No, si esto es una granja, no tengo nada, solo hay cerdos y carne de cerdos". "Muy bien, a registrarla, por favor". Se ponen a buscar. "Jefe, hemos encontrado una pistola encima de una lavadora, pero tiene algo muy extraño en el cañón".
"Pero, ¿qué es eso?". "Un puto dildo metido en el cañón de la pistola". "Robert, ¿qué es?". "Es un silenciador".
Madre mía.
"Pero, ¿para qué?". "Pues, cuando mato a los cerdos, para que hagan menos ruido, para no llamar demasiado la atención". "Joder, este tío está piradísimo, pero esto qué es?". "Seguid buscando, por favor". Y acaban encontrando al fondo de la nave una cosa que les llama la atención. Dice uno de los jefes: "Policía, aquí en este congelador huele como a carne podrida y tiene un candado". "Sí, es que ahí guardo la carne que no puedo aprovechar para darle a la gente de los cerdos, están ahí las sobras".
"Pero es una granja, es normal". "Muy bien, romped el candado, abrid la tapa del congelador y vamos a ver lo que hay". Rompen el candado, abren la tapa y de repente aparecen unas cuantas manos, pies, y le dicen a Robert: "Robert, ¿por qué hay dos cabezas de mujeres cortadas a la mitad?". "Pero, ¿qué coño has hecho?". "Nada, eso no sé qué hace ahí, yo no hice nada, señores".
Hijo de puta.
Las cortaba a la mitad, era una locura.
No, no, pero. Y les mienten la cara, en plan: "No, no, no. Yo no sé nada". "Señor, ¿cómo que usted no sabe nada? Es imbécil". "Bueno, sí que lo es".
¿Qué va a decir? ¿Qué va a decir en ese momento?
Hombre, aceptar que te han pillado.
Aceptar que te han pillado. Quiero decir, si te pillan en tu granja, en tu congelador, con gente dentro, no, primera noticia que tengo: "Eres tonto".
Pues ya está, sí.
"Eres tonto".
Era así. Y el policía: "Robert, date la vuelta, queda usted detenido por esto que has hecho". Lo llevan para prisión y le meten a un policía encubierto con él para intentar sacarle detalles de todo lo que ha hecho. Y a Robert le gusta hablar, cuenta historias. Un día, de repente, empieza a decir: "Tú sabes que una vez, hace años, como celebré las Navidades, fue muy bueno. Cogí a unos cerdos en un remolque, los llevé para el centro de Vancouver, los solté por allí y tenías que ver a los cerdos de los policías corriendo detrás de los cerdos".
Madre mía.
Fue de lo mejor que hice en mi vida. Tú sabías que me faltaba una para acabar mi colección.
Una qué?
Claro, una qué. Una mujer, llevaba 49, me faltaba una para llegar a 50, pero cometí un fallo y me cogieron en mi granja. Quién sabe, quizás algún día puedo acabar la colección. Claro.
Madre.
Este tío acaba de confesar que mató a 49 mujeres.
Qué barbaridad. Esto es un psicópata, lo peor.
Es de locos. Y claro, la policía se pone a investigar bien la granja, pero solamente podían llevarlo a juicio por el asesinato de 26 mujeres. Iba a repartirse en dos. En el primer juicio, seis mujeres, el asesinato de seis mujeres, y el segundo iba a ser por las 20 siguientes. Claro, se celebra el primer juicio, culpable, todos culpables.
Hombre, a ver, no me esperaba otra cosa.
Cadena perpetua. Robert.
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Tiene ya la pena máxima. En Canadá no hay nada superior.
Vale, pero falta el otro juicio.
Claro, a los 25 años con la cadena perpetua podrías revisarlo, podrías salir, bueno, no se sabe. ¿Qué pasa con el siguiente juicio, que nunca se va a celebrar? Porque ya tiene la condena máxima.
No me jodas.
Ya está. Si ya por seis asesinatos tiene la cadena perpetua, ¿para qué vamos a celebrar el siguiente juicio?
Pero el tío está vivo.
Bueno, esto lo voy a contar ahora. Claro, no se celebra el segundo juicio y las familias. Pero esto, ¿qué coño es? Nuestra hija, nuestra hermana está desaparecida, le ha pasado algo y no podemos confirmar quién ha sido el culpable. Y después había muchas más chicas desaparecidas, porque él dijo que había matado a 49, que no se sabe nada. Claro, se va para prisión. Ahora llegamos al año 2024, y cuando él tenía 74 años, otro preso lo acabó matando allí, dándole unos palos.
Madre mía.
Pero claro, este tío se fue para prisión con 50 y algo años, y murió con 70 y algo. No cumplió.
Sí, que vivió la vida.
Sí, sí, sí.
Me parece una barbaridad.
Sí, algunos dicen que la policía se hacía la vista gorda por las fiestas que montaba, que tenía contactos, que quizás su hermano también le ayudaba con alguna cosa, pero nunca se pudo comprobar en verdad.
También te digo, esto pasa a día de hoy, no tan exagerado, pero que un ricachón acabe con una mujer prostituta, y no me extrañaría que.
Sí, quizás.
Silencio, ¿sabes?
Puede. A ver, depende de la zona, depende de lo escandaloso que sea, pero sí que es cierto que al final el dinero.
Hombre, el dinero soluciona todo.
Y el poder. También te digo, si con la primera chica, la que llegó a sobrevivir, la hubieran tomado en serio, esto ya no hubiera pasado, porque él hubiera estado preso y luego, sí es cierto, saldría porque no sé cuántos años le meterían. Y puede ser que pasara después, pero al menos iba a haber un corte ahí. Sí, yo creo que al final estaba enfermo, saldría y habría hecho lo mismo, pero no con tantas chicas. Y esta fue la historia de uno de los peores asesinos en serie de Canadá y que está catalogado como uno de los más perturbadores.
No, no, es que el tío estaba mal de la cabeza.
Sí, sí, sí.
Claro, el tema es, mi pregunta, y a la gente que está en casa también, vosotros cuando hay un asesino que ves que está mal de la cabeza, porque este es el caso, yo siento que no podría hablar con él, porque siento que no me entiende. Está tan mal de la cabeza que no me entiende. ¿Cuál creéis que es el castigo ejemplar? Porque realmente no se va a enterar de nada, porque el tío vive en su fantasía.
Sí, ahí hay un bloqueo mental ahí, ahora hay un problema mental.
Yo creo que ni siquiera sabe que lo están castigando, porque él estaba en la cárcel como con cara de estúpido.
Y muchísimas más declaraciones, que está todo escrito, recogido.
Claro. Entonces, ¿cuál creéis que es el castigo ejemplar hacia esta gente, a la gente que está mal de la cabeza?
Es que por desgracia, quizás la pena de muerte, porque es que no hay solución.
No, no hay solución, y aparte no se entera de que está siendo castigado, ¿no?
No, y ni está catalogado como enfermo mental, no tiene nada en general, pero es que su cabeza no le permite ver lo que es bueno, solamente entiende sus necesidades, las de matar, traer estas chicas para aquí y ya está. Y hacía locuras.
Tu pena de muerte, tú, ¿qué le harías?
Yo lo mandaba a un psiquiatra y a estudiarlo, a estudiar su cabeza para ver si a partir de estudiar su cabeza podemos obtener algo que nos permita encontrar una cura para una posible persona que tenga algún síntoma igual o algo así.
Yo no creo que haya cura. O sea, estudiarlo, mira.
O verlo o poder detectarlo antes, algo así.
Sí, estudiarlo está bien, pero hay que estudiarlo a golpes. No, no, de verdad, hay que estudiarlo a golpes, porque toda la gente, familiares de las víctimas.
No, no.
Claro. Yo los dejaría que le dieran una golpiza todos los días. El tipo no se va a enterar hasta que se muera, así se muera en tres días.
Porque hubo muriendo a palos, de hecho.
Ya, pero no es lo mismo, no es lo mismo. Yo lo quiero con un médico para que viva lo máximo posible, ¿sabes? Sé que no se va a enterar, entonces eso me duele porque sé que el castigo no lo está sintiendo todo.
Si no existe ese castigo que tú digas.
Yo lo que creo es que cuando mata a 49 mujeres, o a 26, las que fueran, es que la justicia está fallando por alguna parte.
Sí.
No puede la policía estar permitiendo que alguien mate tanta gente.
Sin duda. Pero lo que me refiero es, yo por ejemplo ahora te doy una paliza a ti y te digo: "Esto es por lo que hiciste". Y tú dices: "Hostia".
Sí, eres consciente.
Eres consciente, me está haciendo esto por lo que hice. Pero él creo que no.
Y no crees que él, bueno, en este caso Robert, cogería más rabia? Porque seguramente su rabia venía ya desde la infancia.
Mejor, porque no va a salir de allí. Y cuando me canse, lo voy a tirar, no sé, en una fosa, si me da la gana. El tema es que no va a salir de ahí, que coja la rabia que quiera, que llore, que se ponga de morros, me la sopla. Yo quiero que sufra, pero no por mí, sino por toda la familia de las personas, porque a saber lo que sufrieron esas chavalas, esas mujeres, a saber lo que les hizo. Me da mucho asco este tipo. Y ahora vamos con el último asesino o asesina, yo creo que será asesino, de hoy.
Y claro, al ser el último, ¿qué es lo que vamos a esperar de esto?
Un clásico. Literalmente esto es un clásico. Esto es una historia que habréis visto reflejada en otro asesino, pero de una manera más moderna, diría yo. Antes de presentaros al asesino, quiero que entendáis un poco el panorama en el que nos vamos a encontrar. Entonces, quiero que os imaginéis que estáis de viaje con vuestros amigos. Aprovecháis todos juntos, os acordáis para tener unas vacaciones y decís: "Hostia, pues me voy a dar un viaje con estos a ", pues en este caso, ya que va a ser en Estados Unidos también la última historia, a Estados Unidos, a una de las grandes ciudades de Estados Unidos, Nueva York, Colorado, Chicago, la que tú quieras, Washington, la que te dé la gana, elige la que te dé la gana.
Vamos a Nueva York.
Nueva York, venga, en Navidades, aparte de que ya no me apetece tal. Imaginaros, vamos los tres, ya que estamos aquí nosotros tres, de vacaciones a Nueva York, la gran ciudad. En este caso la historia no va a ser en Nueva York, pero vamos a poner que es Nueva York. Estamos ahí, llegamos con el jet lag y al día siguiente, después de descansar, resulta que cualquiera de los tres, tú por ejemplo, te levantas, eres el seleccionado, te ha tocado a ti.
La lotería.
Eres el seleccionado, te levantas y te das cuenta de que nosotros dos seguimos durmiendo, y dices tú: "Bueno, como tenga que esperar por estos, me dan las uvas. Yo me voy a desayunar solo y esto ya cuando se levanten que me llaman a ver dónde estoy".
Que ya tiene pasado, ya tiene pasado, queda dicho.
El tema es que sales por la puerta y claro, eso, bueno, en este caso Nueva York, eso está petado de gente y tú en principio no sabes a dónde vas a ir, estás buscando una cafetería, en adelante empiezas a mirar un poco lo que son las calles para acordarte y después volver, y en una de estas empiezas a mirar y dices: "Vale, aquí hay una peluquería, está ahí de hecho la señora, la trabajadora afuera fumando, tal. Hola, ¿qué tal?", y de repente pum, chocas con un hombre, el hombre: "Perdona, perdona", y el hombre vuelve a chocar con otra persona, casi se le caen las gafas, se las recoloca y tú: "Lo siento, lo siento mucho", claro, eso está petado de gente, no hay espacio para moverse.
Entonces dices: "Bueno, sigo andando, tal", llegas al final de la calle y ves una cafetería y dices: "Bueno, esta, a ver, estoy mirando el menú, no es caro, no tiene mala pinta, para ser Nueva York".
No hay Google Maps.
No, no, no hay Google Maps. Entras, te pides un café, te sientas ahí a disfrutar del café mientras ves la gente pasar y en una de estas ya te llama uno de estos: "A ver, tonto, ¿dónde andas?", tal, no sé qué. "Pues me cago en tu puta madre, estoy aquí al final de la calle, a ver si espabilas, vaya durmiente", tal, al final de la calle a la derecha, me ves en la primera cafetería, cuelga, tal. Pasa el tiempo, acaban llegando los otros, os pedís ahí un café y estáis charlando tranquilamente. Y de repente uno dice: "Buah, yo os soy sincero, ni de coña viviría en una ciudad así".
Es que tú mira afuera, ves la cantidad de gente que hay, tú mira ese señor de ahí. Si yo viviese en una ciudad como esta, acabaría como ese señor que está ahí sentado, como: "Mira, es que parece el señor Barnes, que le falta todo el pelo". Y dice: "Hombre, no me extraña que le falte todo el pelo, tú ves la cantidad de gente lo agobiante que tiene que ser vivir aquí? Ya me parece increíble que el hombre esté ahí sentado en el banco, leyendo el periódico con toda la calma del mundo mientras están los coches pitando detrás, las obras al lado, la gente pasando por delante. O sea, ¿cómo hace ese hombre para concentrarse? Ese hombre ya está curtido en la ciudad.
Sí.
Bueno, da igual, venga chavales, no nos vamos a poner a hablar más, que ya hemos perdido toda la mañana, no quiero perder todo el día aquí tomando un café, quiero ver algo de la ciudad. Entonces pagáis, os largáis por ahí, empezáis a ver un poco la gran ciudad, os vais a museos, bueno, aprovecháis el día. Y ya cuando se hace de noche, de repente dice uno: "Buah, cómo me cunde salir de fiesta", y los otros: "Buah, a mí no me apetece nada, sinceramente". Y dices tú: "Bueno, ya que te apetece, venga, yo te acompaño, vamos a tomarnos algo para que se te quite el mono", tal. Bueno, mal hecho, porque los dos pilláis una borrachera terrible, volvéis a las tantas de la mañana, de hecho, volvéis tan borrachos que estáis cruzando el paso de peatones que hay delante del apartamento que teníais alquilado y un coche casi os atropella.
Y ya el compañero que va a tu lado, pero borracho, perdido: "¿Qué? ¿Qué petas? Papa, hostias, que como baje de enderezo me cago en toda". Y tú: "Pero qué haces, es normal, no grites tanto que va a venir la policía". "¿Qué? ¿Qué miras con esas gafas de Jeffrey Dahmer que me llevas? ¿Qué tienes tantas entradas en la cabeza que ni Bad Bunny llena ese concierto, pedazo de subnormal? Que te calles, hostia, que como sigues gritando nos va a llevar la policía. Anda, tira para casa, tira para casa". Lo metes dentro, bueno, tú también vas cocido, ¿no? Os quedáis dormidos y al día siguiente sois vosotros dos los que ahora os quedáis hasta tarde durmiendo mientras el resto se levantan para desayunar.
Vale.
Claro, te levantas: "Buf, me duele algo la cabeza, tal. A ver, voy a llamar a estos. Eh, ¿dónde estáis? Estamos en el centro comercial, buenos días, bella durmiente". Te la devuelve, tal. Cuando quieras te pillas un taxi y le dices que vas a la estación no sé qué, y ya te dejan en la puerta y es el centro comercial. "Vale, vale, voy a ir yo porque el otro tiene una resaca de la hostia que no se levanta de la cama". Entonces te preparas, te vistes, sales por la puerta y la historia de siempre, un montón de gente, sales, pum, otra vez chocas con un hombre: "Lo siento".
Y el hombre te dice: "No pasa nada, perdona". Hostia, pero este hombre es el mismo?
No, no, este hombre fue el que casi nos atropella ayer a la noche con el coche.
Para un momento.
Este hombre? No, no, no creo que sea él. Sigues andando, llegas a la cafetería, dices: "La misma cafetería del otro día".
Sí.
Bueno, me cunde llevarme un café para llevar, así espabilo que vengo de la resaca, tal. Te pides un café para llevar y mientras estás esperando se te da para mirar para afuera. Anda, mira, ahí está el señor ese otra vez leyendo el periódico. Hombre, no, no, no, ese señor es el que me acabo de chocar hace nada. ¿Qué hace ahí si vinimos andando en sentido contrario? O para, pero si ese señor, aparte, es el que casi me atropella ayer y es el señor que estaba ahí sentado leyendo el mismo periódico cuando estaba hablando con los chavales. Bueno, deberá vivir por aquí, qué casualidad, tal.
Lo ignoras.
Ya es sospechoso.
Te pides el café, te llamas al taxi, te deja en la puerta del centro comercial: "Eh, chavales, ¿qué estáis comiendo? Unas hamburguesas aquí y tal. Pídete una, va, me pido una", tal. Te pides la hamburguesa, te sientas, empiezas a hablar no sé qué, no sé cuánto, y una de estas te pones a mirar alrededor, nada.
Está ahí el hijo de perra.
No puede ser, no puede ser, está ahí sentado, está ahí sentado tomándose una hamburguesa, un refresco, él solo en una mesa. Hostia, esto ya me está dando mal rollo, eh.
Hostia. O sea, la gente ahora mismo está cagada.
Ya me está dando mal rollo. Bueno, yo qué sé, serán paranoias mías, casualidades de la vida. Sales del centro comercial, de nuevo hay un paso de peatones, estáis esperando a ver si alguien os para, y justo os para un coche: "Muchas gracias". No me puedo creer, es él otra vez. El tío del coche que nos ha parado es el tío que me está siguiendo, este cabrón me está siguiendo. Bueno, chavales, vamos a aprovechar el día, tal. De nuevo, pasáis toda la tarde juntos y ya hacia la tarde-noche volvéis al apartamento y te fijas que delante de la entrada del apartamento hay un coche aparcado.
Es el mismo coche, es el mismo modelo, es el mismo color, pero no hay nadie dentro. Y tú ya, tus amigos preguntándote: "Eh, ¿qué te pasa?". "Nada, nada, no me pasa nada", mirando dónde está este cabrón. No lo veo. Buah, yo qué sé, me apetece darme una ducha, despejar un poco las ideas y luego nos vamos a cenar, tal. Me quiero largar ya de esta ciudad de una puta vez.
Los cojones.
Te vas a duchar. Ding dong, ya voy yo, chavales, no sé qué, tal. Abren la puerta: "Hola, buenos días". Tú no te enteras de nada, te estás duchando. Terminas de ducharte, te secas tan tranquilo, te cambias la ropa, abres la puerta del baño y dices: "Coño, está la puerta de la entrada abierta". Estos, que saldría alguno de ellos se la dejó abierta. Vas andando por el pasillo, llegas a la puerta, miras un poco para afuera.
Yo no veo a ninguno de estos chavales, buah. Cierras la puerta y mientras vas andando hacia el salón, a ti el cuerpo ya te da un escalofrío y te dice: "Eh, amigo".
Yo ya sé.
Para un segundo, aquí hay algo que no está bien. Pero el qué no está bien? Hombre, el que no haya ni un solo ruido en todo el apartamento. Por ejemplo, estás viviendo con tus chavales, no se escucha ni la televisión encendida, no se escucha nada, hay un silencio.
Una conversación, nada.
Ni una conversación, ni un ronronero detrás, nada, nada, nada. Y dices tú: "Hostia, qué raro que estarán haciendo esto. Bueno, voy a ir al salón". Y mientras vas andando por el pasillo, de repente notas que hay algo mojado en el suelo y cuando miras dices: "Hostia, esto es sangre". Y es una sangre que se está arrastrando hasta el salón. Y cuando entras al salón están todos tus amigos tirados en el suelo con bolsas de plástico en la cabeza, otro con todo el cuerpo ensangrentado, cortes en la piel, uno está con cables atados, con la cara morada sin moverse, y lo peor es que hay uno que está vivo, pero hay un hombre encima de él que lo está asfixiando con sus propias manos y está sonriendo, porque está disfrutando, está esperando a que se esté a punto de ahogar para que cuando le falte el aire lo suelta, coge el aire y lo vuelve a apretar para volver a hacer el ciclo constante.
Está disfrutando de eso. Y tu amigo con la cara morada intentando librarse, pero no es capaz hasta que pum, acaba muerto.
Pero solo un hombre puede hacer todo eso.
Bueno, en este caso este hombre se cargó a todos y en ese momento te ve a ti y dices tú: "Coño, este tío tiene un montón de entradas, tiene las gafas, es el mismo tío que me ha estado siguiendo siempre". Tú aprovechas para salir corriendo, abrir la puerta, intentar llamar a alguien, pero mientras estás corriendo se escucha: "Pom, pom, pom". Caes seco en la puerta del apartamento fuera y oye, qué putada, que estás en una gran ciudad donde hay un montón de gente en la calle y qué casualidad que justo cuando este tío te pega tres tiros por la espalda te caes en la entrada de tu apartamento, no hay ni Dios para verlo.
No hay ni Dios, el tío te está arrastrando por las piernas, te va a llevar adentro del apartamento y va a empezar a ver cómo te estás desangrando delante de él, él disfrutando del proceso y sin miedo a que venga nadie a arrestarlo, porque nadie te ha visto, nadie sabe la barbaridad que acaba de ocurrir aquí, hasta el día siguiente. Al día siguiente será cuando alguien encuentra la escena del crimen y de repente en las noticias: "Noticia de última hora, un grupo de compañeros, bueno, un grupo de amigos del extranjero acaban de encontrarse sin vida, estrangulados, asesinados en el salón de un apartamento encontrado en Wichita, Kansas.
El estrangulador BTK ha vuelto a atacar, suma ya a su lista de víctimas inocentes un total de diez".
Joder, pero claro, ahí en un día ya se cargó a varios.
Ahí se cargó a varios. O sea, estamos delante, de nuevo, de uno de los asesinos en serie, podríamos decir, estrella de los Estados Unidos, estamos delante de un depravado, estamos delante de una persona que es narcisista, sobre todo muy narcisista, le encanta que hablen de él en los medios, le encanta que esté en boca de todos, es un poco como el asesino del zodiaco, quiere jugar con la policía. Y lo peor de todo, bueno, es ninfómano, o sea, va sobre todo a por las mujeres, pero acabó con la vida de hombres.
Sí, no me suena ese nombre.
BTK, pues es conocidillo en el mundo de los asesinos en serie, no es de los tops, pero está ahí, está ahí en la lista. Y lo peor de todo de este hombre es que es metódico. Eso qué significa? Que organiza, que piensa.
Claro, es que para seguir a una persona.
Claro, claro, él quiere asegurarse de que cuando pueda atacar sabe que lo está haciendo de manera controlada y que si algo va mal sepa cómo reaccionar, sepa cómo defenderse para que la policía no acabe atrapándolo.
Vosotros os fijáis en los entornos cuando vais de viaje? Porque es algo que la gente, seguramente la mayoría, no hace y muchas veces a lo mejor estamos siendo observados.
Sí, sí, sí, yo te diría que no me fijo tanto.
Tú?
Yo sí.
Tú sí?
Yo sí. De hecho, en Cuba te dije una vez: "Este tío nos lleva siguiendo un buen rato", porque de hecho hicimos el tema de pararnos en la calle y el tío justo cuando nosotros nos paramos, él se para para mirar como unos carteles de un restaurante. Pero eso me pasa habitualmente, que me fijo, pero a lo mejor tampoco comento nada. Pero sí que me estoy fijando en cómo hace la gente, si nos están mirando, aparte que se siente.
Sí, bueno, mucha gente no se entera de estas cosas.
Es una sensación algunas veces de: "Estoy aquí, pero me siento observado, algo pasa". Y de hecho, hay veces que incluso eres capaz de averiguar: "Me está mirando porque le resulto conocido o por otro motivo?".
Sí, porque llevas una.
Te quiere robar o algo.
Por ejemplo.
Sí, pero hay diferencias entre las miradas, sí.
Vosotros en casa qué? Nada.
Por lo que sea, he empezado a mirar ahora, después de esta historia.
Estas cosas te dan que pensar para mirar más a tu entorno, que muchas veces pasamos de todo, estamos en una gran ciudad y decimos: "Nadie se va a fijar en uno". Ojo, ojo, porque esto demuestra que sí.
Exacto.
Y entonces.
Entonces, ¿quién es BTK? ¿Qué significan esas siglas? ¿De dónde viene toda esta historia? Pues para eso tenemos que conocer a una persona llamada Dennis Ryder, okay? Dennis Ryder era un chavalín en la infancia de este hombre. En su infancia él vivía en unos barrios urbanos de una ciudad llamada Wichita, Kansas, que es donde ocurrió este asesinato, no es en Nueva York, como dijimos al principio. Esto en todo momento ocurrió en Wichita, Kansas. Y él vivía en unos barrios que no eran peligrosos, eran unos barrios bastante seguros, la criminalidad era muy baja.
O sea, para que te hagas una idea, allí los padres no tenían miedo en dejar a jugar a sus hijos hasta tantas de la noche, no tenías por qué cerrar la puerta con llave, no tenías por qué cerrar el coche, podías dejar las puertas abiertas, ventanillas bajadas, no te iban a robar.
Eran otros tiempos también.
Eran otros tiempos. ¿Qué pasa? Que en aquella época, es cierto que para que os hagáis una idea, estamos en los años 50, 1950, más exactos 1955, 1956, pues en estos barrios las familias que vivían allí eran muy religiosas, eran muy creyentes, incluso la familia de nuestro protagonista también lo era.
Vale.
Pero por mucho que tú intentes educar a tu hijo bajo la fe, bajo la estricta mano de Dios, enseñarle que insultar está mal, que robar está mal, que pegarse está mal, que si te pegas vas a ir a la cárcel, que si insultas te voy a castigar, que si no vas al colegio, o sea, por mucho que tú intentes educarle al niño, está bien, pero sabes que el niño en el momento en el que salga por la puerta de casa, se quede a jugar con otros niños y vea que ningún adulto lo está vigilando, alguna travesura va a hacer.
Es que a veces ser demasiado estrictos conlleva que el niño, sabes, diga: "Pues ahora voy a hacer esto". Yo creo que hay que tener.
Es que la curiosidad mata al gato, o sea, somos curiosos. Nuestro antepasado comió del fruto por algo, por la curiosidad. Bueno, nuestra antepasada más en concreto.
Bueno, pero metámoslos a los dos.
Exacto. Entonces, por mucho que tú intentes cuidar a tu hijo, en algún momento va a hacer travesuras. Y en una de estas, pues Dennis y su grupo de amigos van a ir al kiosco, van a empezar a comprar dulces y van a ver una revista que está puesta donde no debería estar.
Va a ser de chicas.
Claro, una revista porno. Entonces ya el chaval le dice: "Eh, Dennis, Dennis, mira, mira qué tetas tiene". Y Dennis: "Son enormes. A ver, vamos a pasar la página". Vamos a pasar la página. "Eh, chavales, ¿qué estáis haciendo? Eso no es para vosotros y no vais a comprar nada. Fuera, malditos críos. Perdón, perdón, perdón". Y ya se van todos, chavales que tenían 10, 12 años en aquella época.
Ya, andan alborotados ya.
Andan en la sí, sí, andan ahí investigando un poquito más. Y qué pasa? Que se largan todos para fuera corriendo, van hasta la vuelta de la esquina y vemos que hay uno de ellos que está muy asustado, es Raymond. Y le dicen los amigos: "Raymond, tío, tranquilo, respira, pero qué te pasa?". "Es que el dueño conoce a mi madre y el dueño nos ha visto muchas veces en la iglesia en el domingo y se lo va a decir a mi madre, le va a decir que me ha visto viendo una revista para adultos. Ay, Dios mío, me van a castigar, me van a castigar".
"No, Raymond, tranquilo, ya verás cómo no te van a decir nada". Y en una de estas llega Dennis con las manos en la espalda: "Chicos, la han robado".
"Chicos, chicos, mirad".
Y va ahí el cabrón y enseña la revista que acababan de ver, el tío la robó y todos los niños: "Dennis, pero estás loco". Claro, Raymond diciendo: "Dios mío, ahora sí que me va a pillar el dueño, va a ver que le falta la revista y se lo va a decir a mi madre. Dennis, tienes que devolver la revista". "No la voy a devolver". "Dennis, que devuelvas la revista, que si no mi madre me va a matar". "Es tu problema, yo he pillado la revista para mí, pero no ves que estamos los dos juntos?". "No, no, no, no, no, a mí no me metas en tus cosas". "Pero, Dennis, por favor, tienes que devolver la revista". Y empiezan a agarrar la revista, a empujar uno para otro, otro para otro, y de repente uno de ellos dice: "Chavales, la policía, largaros".
Y empiezan a correr. La policía.
No iba por ellos.
Para empezar, la policía ni los había visto. La policía eran dos agentes de policía que iban a tomar por culo al final de la calle, y como los conocían porque vivían en el barrio, uno de los chavales, como son así muy creyentes, a la mínima que a lo mejor roban un caramelo dicen: "La policía nos va a llevar presos", no sé qué, ya montan un peliculón. Entonces, en ese caso, claro, robaron una revista.
Hay que largarse.
Al infierno.
Al infierno de cabeza. La policía ni los vio, estaban tomándose un café tranquilamente. Entonces, todos se separan y Dennis, el cabrón, se quedó con la revista, no se rompió en ese forcejeo. Entonces, llega la noche y cuando Dennis está ahí intentando dormir y está escuchando que sus padres se meten en la habitación, tac, tac, enciende la mesita de noche, enciende la lamparita, saca la revista de debajo de la almohada y empieza a pasar páginas.
Bueno, se viene, se viene manualidades o qué?
Se viene, se viene hard attack.
Empieza a pasar páginas y el tío se queda flipando. Pero aquí él descubre que hay unas posiciones que le llaman la atención más que otras, posiciones de chicas, y son aquellas posiciones donde las chicas están maniatadas, con un pañuelo en la boca, colgadas, que tienen algún azote en el culo.
O sea, pero entonces esa revista.
Tenía cositas, sí, tenía cositas. Y eso a él le llamaba la atención, le gustaba más que otras posiciones normales. Entonces, Dennis, en ese momento, con tan solo diez años, acabó descubriendo el mundo del bondage, es esta práctica sexual donde tú maniatas a la otra persona para tenerla controlada al 100%.
Sometida.
Sometida, jugar con ella, eso a él le despertaba cosas. ¿Qué pasa? Que él esas cosas que veía, luego cuando se iba a dormir las soñaba en su cabeza, haciéndoselo a compañeras de clase, a vecinas, amigas de su madre, pero él en el fondo sabía que si hacía eso, la hostia que le iba a calzar el padre, bueno, le iba a doler hasta el siglo que viene.
Aparte, ¿cómo va a hacer eso si es un mocoso?
Claro, es un crío, y sabe perfectamente que a la mínima que haga algo de eso, el padre le da una hostia, y a lo mejor esa hostia no le duele, a lo mejor le gusta.
No me jodas.
Sí, sí. Este tío le gustaba el hard rock, porque este chaval cuando se empezaba a dar manualidades, cuando se empezaba a tocar con diez años, se autoasfixiaba a sí mismo, porque le daba placer. Empezaba a espiar a las vecinas de la ventana para luego tenerlas en su cabeza con posiciones, viéndolas desnudas, imaginándoselas y tocarse. De hecho, ya os digo que en un futuro este hombre se vestirá de mujer para tocarse delante del espejo mientras se veía a sí mismo. O sea, que aquí hay problemas.
A ver, quiero decir, a ver, seguramente que haya gente que nos esté escuchando que no es que se vistan del sexo contrario para mirarse al espejo y hacer esas cosas, pero quiero decir, una cosa es que unos gustos un poco tal.
Sí, sí, la gente puede tener el morbo, todo el mundo tiene morbo.
Claro, eso es una cosa, no es que esté mal de la cabeza.
No, claro.
Pero claro, estamos hablando de que tiene cuántos?
Tiene diez años.
Claro, ahí viene un poco el problema.
Claro, ahí el tema es, si no lo aprendes a controlar a tiempo, pueden pasar cosas malas.
Sí.
Porque, por ejemplo, él sabía que no podía hacer esas prácticas con mujeres, pero eso no significa que las pudiese llevar a cabo. Porque ya para empezar, ojo a esto, Dennis Ryder estaba apuntado a un campamento de Boy Scouts, y en los campamentos de Boy Scouts te enseñan a hacer nudos.
Sí, hombre, claro, es que tú no piensas.
Claro, nudos muy fáciles, muy difíciles de desatar. Esos nudos en la cabeza ya los tenía preparados para cuando fuese a atar a su primera mujer, ¿sabes?
Pero de momento es jovencísimo.
Es jovencísimo, pero él ya se sabe los nudos de memoria. Y otra cosa, en los Boy Scouts tú aprendes un poco a desenvolverte en la naturaleza, en la naturaleza hay animales.
Sí.
Entonces, si sus víctimas no pueden ser las mujeres, van a ser los animales. Y el tío se largaba al bosque, al monte, cuando nadie lo veía, pues cazaba un conejo, cazaba cualquier animal que se encontrase para hacerle esos nudos y dejarlo colgado para que se fuese asfixiando. Y luego empezó a hacer eso con perros y con gatos del propio barrio.
Hostia, ahí sí que ya eso es tremendo.
Ahí hay un problema grave.
Claro, eso, ¿cómo detectas eso a tiempo?
Tienes que ser, joder, si los padres son tan religiosos y están tan pendientes del niño, ¿qué pasa aquí? ¿Por qué no lo ven?
Claro, yo me imagino, ponte en la situación de que eres su padre.
Claro.
¿Cómo detectas eso?
Hombre, tienes que ¿dónde has estado? ¿Con quién has estado? Tal, ¿estás jugando con estos? Bueno, es que ya tienes que ver algo raro, algo que te choque del niño, que te llame la atención como para dudar de él, ¿sabes?
Ya.
Porque si no ves nada raro o estás pendiente mucho en tu mundillo, entonces ahí no me extraña que no veas nada.
Ya.
Pero.
Hay que prestar atención.
Deberías ver algo raro. Ya para empezar, la abuela tiene parte de culpa, porque la abuela, bueno, esto a lo mejor tú dices que no, porque esto es muy típico, sobre todo en Galicia, seguramente alguien lo ha visto.
A ver, cuéntame.
Él con ocho años, es cierto que en las casas de las abuelas es muy típico de delante, pum, cortar la cabeza a una gallina o matar al cerdo.
Sí.
¿Qué pasa? Que él con ocho años, la abuela cortaba la cabeza a las gallinas delante de él.
A ver, delante mía también lo tienen hecho.
En mi caso no. En mi caso, mi abuela muchas veces me mandaba a jugar a otro sitio cuando era cortarle la cabeza a una gallina o el tema del cerdo. Siempre recuerdo que me decían: "Vete a jugar con tu primo por ahí y tal", no sé qué, como que no querían que viese eso.
A ver, con el cerdo es un poco distinto porque ya salía de mí.
A mí con el cerdo.
Ya salía de mí alejarme, no me gustaba ver eso. Eso es cierto, nunca me gustó. Ahora, con las gallinas y eso, sí que lo he visto muchas veces. Es distinto, pero con el cerdo no me alejaban. Yo era el que.
Tú eras el que no estabas.
Sí.
Sí, porque aquí en Galicia es común que de nosotros de pequeños nos invitasen a si queríamos ver la matanza de cerdos, donde los acaban matando, que los cerdos chillan por todas partes.
Es verdad, sí.
Era así.
Y que luego los tienen ahí puestos.
A mí nunca me han dicho.
A mí nunca me han invitado tampoco.
Con una tarjeta te invito, no.
Yo vivo en una aldea y había vecinos que lo decían.
Más aldea que la mía no es. Entonces, no vengas aquí de especialista.
Aldea total, lo mío será igual, por lo menos.
Bueno, por lo menos.
Y allí la gente tiene un montón de cerdos y de vez en cuando los mataban y te decían: "¿Quieres ver cómo matamos al cerdo?", no sé qué. Y yo: "Ni de broma".
Ya, pero eso a lo mejor te lo decía un vecino rollo para chincharte un poco: "Vente, vente a ver". Pero nunca he recibido una invitación formal de: "Chicos, matanza de cerdo, vamos todos primero a esta casa, luego a esta".
Por carta no, pero te lo decían en serio.
Bueno, el tema, da igual.
El tema es que el chavalín Dennis, con ocho años, veía cómo su abuela le cortaba la cabeza a las gallinas, y él no es que le diese asco, no, no, él disfrutaba viendo eso. Y a la abuela.
Y tú dices que la abuela hizo mal.
A ver, la abuela ya debería ver cosas raras y el niño, bueno, en cierta parte puedo entender que la abuela no tenga la culpa, porque al fin y al cabo yo he vivido esto, no he visto que mi abuela cortase la cabeza de una gallina, pero entiendo que es algo normal.
Pero quiero decir, no puedes culpar.
No, no puedo culpar a la abuela.
A la abuela, pero.
Pero es cierto que la abuela debería darse cuenta de: "Oye, si el niño está tan obsesionado con ver cuando le corto la cabeza a la gallina y me dice: 'Abuela, cuando cortes la cabeza a una gallina, avísame que quiero verlo'".
Ya, pero tú tampoco te puedes parar a ver eso. Al final son cosas naturales.
Es cierto, es cierto.
Somos simios.
Exacto, simio no daña a simios.
Unos más que otros.
Bueno, el tema es que él, desde los ocho hasta los 28 años, no se va a meter en el mundo criminal, no va a meterse en el mundo del asesino. Y de hecho, durante todo ese tiempo, durante esos 20 años, él va a tener una vida completamente normal. Es decir, a los 28 años estaba casado, había estado en las fuerzas aéreas, en el ejército.
Encima, madre mía.
Sí, sí, y de hecho le dieron medallas por buen comportamiento, por buena reputación, por buena conducta. Luego sacó una carrera universitaria. O sea, el tío realmente tenía su estudio, tenía su formación en el ejército, estaba casado, la mujer no hablaba nada mal de él, en plan: "No os creáis que a lo mejor le golpeaba o era muy ". No, no, no, era un marido, no voy a decir ejemplar, pero un buen marido. Y a la hora de tener relaciones no tenía gustos raros ni fetichistas así con esa mujer, que sepamos.
Que sepamos.
Que sepamos. Pero la mujer en ningún momento dijo nada malo de su marido. ¿Qué ocurre? Bueno, pues resulta que con 28 años él un día estaba andando con su coche, conduciendo, por una calle de Wichita, y de golpe vio a una madre y a su hija.
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Salir de un automóvil, dirección a su casa, y por algún extraño motivo su cabeza hizo clic. Vio a esas dos personas y su cabeza le dijo: "Son esas, esas son tus siguientes víctimas, Dennis". Y de hecho, Dennis siempre se refiere a su monstruo interior cuando habla de los asesinatos. Es como que él sabe que hay un monstruo enfermo dentro de su cabeza, que él sabe cuándo sale a la luz y cuándo no. Lo tiene controlado, pero como que le posee, como que le puede, tal. No puede escuchar.
Bueno, bueno.
Son películas que se monta. Él se refiere a su monstruo interior siempre. Y ese monstruo interior le dijo: "Dennis, son esas, esas son tus víctimas". Entonces, Dennis lo que hace es empezar a espiarlas. Empieza a pasar varias veces, bueno, primero las sigue con el coche para ver dónde viven. Una vez ya tiene localizada la casa, va a estar durante varias semanas pasando, tanto andando como con el coche, delante de la casa para observar la puerta, ventanas, ver si tiene jardín, si hay puerta trasera en el jardín, estudiar un poco el diseño de la casa. Luego, por ejemplo, hacía muchas veces la típica de con el coche en el otro lado de la acera, esperando durante horas para ver la rutina de esa familia, porque era una familia la que vivía ahí, vivía padre y madre, y creo que eran como cuatro hijos o así.
Hostia.
Claro, el tío ya dijo: "Vale, el padre sale a trabajar a las", me lo invento, 8:00 de la mañana, "Vale, no vuelve hasta las 4:00 de la tarde. La madre lleva a los niños al colegio a esta hora, luego la voy a empezar a seguir cuando vaya al colegio para ver si va a algún lado al supermercado, tal", la sigue constantemente. Y una vez ya tiene toda la rutina montada, anotado todo en su diario, matrícula de coche, sabe a la hora a la que sale el padre, a la hora a la que llega la madre, los hijos, sabe a la hora a la que la madre y los hijos están solos en casa. Cuando ya tiene todo preparado, entonces prepara su "hit kit", su kit de ejecución: pistola, cuchillo, guantes, cuerda de nylon y bolsas de plástico.
Eso es su equipación.
Esa fue su primera vez.
Esa va a ser la primera vez que comete un asesinato, pero tenéis que ver qué pasó. Entonces, una vez encontró el día, llega ese 15 de enero de 1974, y él por la mañana, a primeras horas de la mañana, pongamos 8:00, 8:30 de la mañana, aparca su coche unos metros antes de llegar a la casa de esta familia, que se llama la familia Otero, para que lo sepáis. Aparca su coche unos metros antes, va andando en silencio y salta lo que es la cerca para meterse en el jardín de la familia, y en ese momento lo primero que va a hacer es cortar los cables de teléfono para que no puedan llamar.
¿Qué pasa? Que en el momento en el que corta los cables de teléfono, este tío dice: "Vale, soy retrasado, soy tontísimo". ¿Por qué? Porque en el momento en el que él corta los cables se escucha: "O sea, has estado durante semanas enteras estudiando a la familia Otero y no te das cuenta de que tenían un perro".
Vale.
Nunca te diste cuenta de que tenían un perro, y claro, el perro te ha visto, empieza a ladrar y de repente ya escuchamos una voz infantil de fondo: "¿Qué es lo que? ¿Qué pasa? ¿Por qué ladras tanto?". Y de repente el niño se gira y lo ve, y claro, Dennis, que por encima fue con la cara completamente destapada, no se puso nada para ocultarse el rostro, lo ve, Dennis se pone nervioso, esto no formaba parte del plan, saca la pistola: "Niño, no grites, métete dentro de la casa ahora mismo, ya". Y el niño: "Vale, vale".
Se mete dentro de la casa y Dennis va detrás, y ahí se lleva la segunda sorpresa, porque se encuentra al padre sentado desayunando con la hija al lado, que era esa niña que él vio aquella vez cuando vio a la madre y a la hija, pues la hija estaba también sentada al lado esperando el desayuno, que se lo estaba haciendo la madre que estaba cocinando. Y Dennis dice: "Coño, pero ¿qué hace aquí el padre? El padre no tenía que estar aquí". No, el padre resulta que tú no lo sabes, pero el padre hace pocos días tuvo un accidente de tráfico y está de baja. Se jodió una de las costillas, por tanto le dieron la baja y no está trabajando.
O sea, todo lo que él planeó.
Todo lo que él planeó se fue a la mierda. Entonces, ¿qué pasa? Que el tío lleva la cara destapada, no hay vuelta atrás, nada, a improvisar. "Vamos a ver, esto es un robo, no quiero que todo el mundo se quede quieto donde está, levantaos y tiraros al suelo, haced lo que os diga, venga". Y ya de repente el padre: "Oye, mami, tú conoces a este cabrón? Tú, cállate, que te levantes, tírate al suelo, no hables". Y de repente el perro de fondo: "Bua", y de repente se mete el niño: "Me hará baby, que en verdad, en verdad que él cogió y dio pal de paso y acho lo que hizo es le puso a ladrar".
Y en verdad, acho puñeta, yo ya no sabía qué hacer, solo me puse todo nervioso con cojones, papi.
Pero esto hay que ir de Puerto Rico.
Son puertorriqueños.
Hombre, el acento se me escapa.
Son puertorriqueños. Y el Dennis: "Niño, he dicho que te calles, tírate al suelo ahora mismo. Quiero que me deis las llaves del carro y algo de dinero si no queréis que os dispare, si no queréis salir heridos. Me hará baby, ese, ese, esto aquí, esto aquí, esto aquí, esto aquí, esto aquí". Me hará: "Mijo, haz lo que te digo, soy uno, tírate al suelo, yo me encargo, you know".
You know.
"Listen, baby, baby, mira, esto aquí, aquí tienes la llave del carro, tienes algo de cash en la entrada". Acho en verdad lo que te da la gana, pues puñeta, por favor, no hagas daño a mi mujer y a mi hijo, por Dios, te lo pido, por Dios te lo pido. Se tira. Y de repente, cuando todos están tirados en el suelo, ahora Dennis dice: "Coño, me ha salido bien la jugada, los tengo todos donde quiero, controlados". ¿Qué hace? Primero se tira encima del padre, el padre que tiene la costilla dañada. ¿Qué hace? Lo maniata con la cuerda de nylon, los maniata a todos para que no se puedan levantar de pies y manos.
Y después el padre se da cuenta de que este tío no es un ladrón, que ha venido a acabar con ellos. ¿Por qué? Porque saca una bolsa de plástico, se la pone en la cabeza, el padre ya intenta hacer toda la fuerza para moverse porque sabe que después de él van a venir sus hijos y su mujer. Y el tío está intentando con todas sus fuerzas liberarse, no es capaz, pero consigue morder la bolsa de plástico y hacer un pequeño agujero para que entre algo de aire. No le valió de nada, porque en el momento en el que vio que la bolsa, en el momento en el que Dennis vio que la bolsa no valía de nada, sacó la cuerda de nylon, lo apretó y empezó a hacer fuerza hasta que el padre se empezó a poner morado y boom, acabó perdiendo la vida asfixiado.
Hemos tratado antes de que sigas, solo un pequeño apunte, hemos tratado qué se debería hacer en estos casos anteriormente y lo que deberías hacer es no dejarte atar, ¿cierto o no?
Sí. O sea, en este caso, cuando te están maniatando, tú eso es en el caso de secuestros, cuando lo hablamos en secuestros, cuando te están secuestrando, cuando te están maniatando, quiero decir, la oportunidad que tienes de escapar son los segundos que hay antes de que te maniate, en el momento en el que te maniata, cuando ya empieza a pasar el tiempo, cada vez lo tienes más jodido. Entonces, lo primero que tienes que hacer es dejar que no te aten. ¿Quieres esto? Vale, aquí tienes, yo no me muevo de aquí, roba lo que tú quieras y vete.
Yo sé que es difícil en el momento, pero creo que prefiero que me peguen un tiro a que me aten.
A que te aten.
Sí, sí, sí, sí. Yo creo, total, si me atan, a lo mejor no me hacen nada, es una opción, pero si mira, que sea lo que Dios quiera, de aquí solo va a salir uno con vida. Si tienes que ser tú, adelante.
Bueno, hay gente que dice, quiero decir, hay que ver cómo reaccionas tú. Si tú estás tan seguro de que vas a reaccionar así en una situación como estas.
Yo estoy casi convencido de que si viene una persona, o tú o yo, que sea lo que Jesucristo quiera, pero no me voy a dejar atar, porque si estoy atado luego estoy sometido a ti.
Sí, sí, estás sometido, estás donde él quiere, a él le encanta la gente sometida.
Y eso no te lo voy a permitir. O sea.
Pues el tío primero acabó con el padre con la cuerda de nylon, y después la madre y los hijos viéndolo todo esto, ¿vale? Después se puso encima de la madre y con la madre quiso disfrutar. ¿Qué significa eso? Que quiso acabar con ella con sus propias manos, estrangulándola con sus propias manos.
Qué puto asco.
Y aquí es donde viene el juego del tío. Te estrangulo, veo que te falta el aire, estás a punto de quedarte inconsciente, te suelto y te vuelvo a apretar. Y sigo esperando a que estés morada y cuando estés a punto de perder el conocimiento, y te vuelvo a apretar. Y así constantemente. Quiero saber que yo tengo el 100% de control sobre ti y que puedo decidir cuándo te vas a morir y cuándo no.
Me está dando mal rollo.
Sí, sí, sí. Y el tío siguió apretando hasta que la tía se quedó KO. No murió. Él creía que estaba muerta, pero no murió. Y esto os lo digo porque ahora va a pasar una putada muy grande, y es que cuando él ve que la mujer ya no reacciona, se va por el niño, y con el niño también juega con él. No decide usar la cuerda de nylon, se toma su tiempo para buscar un par de camisetas del niño, atárselas al cuello, primero le pone una bolsa, luego las camisetas, las ata fuerte y luego le mete una segunda bolsa y se queda así, de brazos cruzados, viendo como el niño cada vez le falta menos aire dentro de la bolsa.
Le falta más aire.
Le falta más aire dentro de la bolsa, y ahí es cuando la madre despierta y ve a su hijo con las bolsas en la cabeza, intentando luchar para sobrevivir, y empieza a gritar, y ahí el tío reacciona, va a por la madre, y ahí sí que sí acaba con ella, mientras el hijo también está perdiendo la vida asfixiado. Pero es que queda la menor, queda la pequeña que se llamaba Josephine, que tenía 11 años, y esa es a la que más ganas les tenía. Ella es por la que le hizo clic la cabeza. Entonces no quería acabar con ella de esa manera, quería ser un poquito más divertido.
Qué hijo de perra.
La agarró, la bajó al sótano, la colgó, la desnudó, no abusó de ella, porque este tío no abusa de sus víctimas, no llega a la penetración ni nada, no. El tío lo que hace es disfruta de ver cómo se están asfixiando y tocarse delante de sus víctimas mientras se están asfixiando. Y eso es lo que hizo con la niña. No debería ser tan estricto porque al señor YouTube no le gustan estas cosas, pero bueno. La colgó, le desnudó, y mientras estaba asfixiando con la soga, el tío se empezó a tocar delante de ella hasta que terminó y se largó de la escena del crimen, no sin antes, esto es muy típico de los asesinos, llevarse un objeto de recuerdo de cada una de sus víctimas.
Por ejemplo, del padre, el reloj. Ese reloj que días después llevaría en su muñeca mientras llegaba a casa y le daba un beso a su mujer como si no hubiese pasado nada. Su mujer no sabía nada de esto, pensaba que estaba trabajando, que estaba estudiando su carrera de criminología, lo que estuviese haciendo. Yo me fío de mi hombre porque nunca me ha engañado. ¿Sabes? ¿Qué pasa? Que él todo esto lo anota en su diario. Él anota las cosas que hizo bien, las cosas que hizo mal, las cosas en las que debería mejorar. Por ejemplo, él, una de las cosas que más disfrutaba era acabando con sus víctimas con sus propias manos, pero eso es muy cansado.
Tienes que tener una fuerza de agarre muy fuerte, porque si no se te duermen los músculos, te cansas. Una persona se ve que aguanta mucho.
Sí.
Entonces, él, ¿qué hizo? Empezó a comprar pelotas antiestrés y empezó a practicar con ellas para mejorar la fuerza de agarre en los dedos, para poder hacer realidad esos sueños que él tenía en la cabeza.
Mira, él está mal de la cabeza. Dios mío.
Empezó a fortalecer la fuerza de agarre. Luego, cada una de las víctimas a por las que iba, ya os adelanto que las catalogaba como proyectos. Él, por ejemplo, la familia Otero, que es esta familia, la tenía catalogada como proyecto Little Mex, proyecto Pequeño México, porque esta es la racista de los americanos. O sea, los americanos.
Sí, todo es México.
Todo es México. Cualquier latino, "Where are you from?", "Spain". "Oh, Mexico". No, amigo. Pero bueno, tú piensas que un latino todo el mundo es de México, todo hispanohablante es de México. Racistada. Hoy en día a lo mejor están un poco más culturizados.
A ver, yo creo que no es racistada, yo creo que son imbéciles.
Bueno, habría que enseñar mejor en el colegio.
Sí, a ver, lo de Estados Unidos, no todos, pero muchos son estúpidos, eso es así. Entonces, nada, un abrazo a Estados Unidos.
Exactamente, si hay alguien viendo. Pues el tema, bueno, ya no vamos a Estados Unidos.
No.
El tema es que él anotaba todo eso y luego empezó a practicar ya su siguiente proyecto, que se llamó Proyecto Apagón. Y fue en menos de tres meses, ya encontró a su siguiente víctima. De nuevo, saliendo a cazar por la calle con su coche, vio a una chica joven, típica chica delgadita, rubita, o sea, mona de cara dulce.
Pero él qué se fijaba? Que fueran así más menores o?
Él, es que no sabría decirte porque él tiene, es como le tiene que hacer clic la cabeza. Es en plan, sale a la calle sin buscar a alguien en concreto. Está mirando y de repente puede ver a este y decir: "Pam", y le entra.
Hostia, entonces sí que está enfermo.
Sí, sí. Entonces, principalmente eran mujeres, bueno, prácticamente siempre eran mujeres, si había algún hombre detrás era porque la mujer estaba metida en el medio, ¿no? Entonces, salió a la calle y vio a una chica, una chica de 21 años llamada Catherine Bright. Y la niña, ya os lo digo, una chica delgadita, rubia, mona, bien cuidada, un rostro dulce, chica que es guapilla, ¿no? Le entra por los ojos, la ve que está abriendo la puerta de su casa, ya está, ya tengo a mi presa. Por tanto, vuelve a actuar. Durante las siguientes semanas a espiarla desde el coche, ver cuál es su rutina, a dónde va, si es universidad, si es trabajo, si es escuela, lo que sea, ¿no?
Y empieza a estudiar, por ejemplo, su comportamiento, sabe que vive en esa casa junto con su hermano y sus padres. A sus padres hace tiempo que no los ve, por tanto, los padres no deben estar viviendo o deben estar muy ocupados trabajando o de vacaciones, pero los padres no los suele ver, suele ver a ella y al hermano. Y ya cuando lo tiene todo pipeado, su kit de ejecución, prepara esa bolsa, ese cuchillo, pistola, cuerdas de nylon y a funcionar. Espera un día de entre semana, ¿y qué hace? De nuevo, salta la valla, en este caso no hay perro, rompe la vidriera porque la puerta de atrás tenía como una vidriera, por tanto, rompe el cristal, abre la puerta, se mete dentro, no hay nadie, está la casa vacía.
Hostia.
¿Qué hace? Lo primero, se pone a recoger los cristales que rompió, ¿vale? Para que si la tía entra no vea los cristales rotos y se alarme.
Ya.
Una vez recoge los cristales, sube a la habitación y se esconde en un armario y a esperar, a esperar a que entre la víctima.
Hostia, eso sí da mal rollo, entrar en tu casa y que haya un desconocido en tu armario.
Imagínate.
Hoy al llegar a casa me voy a revisar todos los armarios.
El tío esperando, toc toc, se escucha como se meten las llaves. "Bueno, yo, lo que te iba diciendo, no sé qué", vale, ha entrado con alguien. ¿Quién es? Es el hermano. El hermano tenía dos años menos que Catherine, Catherine tenía 21, el hermano 19, ¿vale? Se meten en la habitación y en ese momento él sale y apunta de pistola, repite lo mismo que hizo en la familia Otero. "Alto ahí, esto es un robo, si no queréis que os dispare, si no queréis que pase algo malo y perdáis la vida, vais a darme las llaves del coche y vais a decirme dónde está el dinero de la casa, venga".
Y claro, los dos chavales, la chica y el chico, cagados de miedo, levantaron las manos, "Está bien, está bien, no dispare, ahora mismo le digo dónde está", "No, pero antes meteros en esa habitación". Mete a los dos en la habitación y apunta de pistola, le dice al hermano, "Tú", le tira la cuerda de nylon, "Átala". "Que la ates", y el hermano nervioso le lleva las manos a la espalda a la hermana, a Catherine, la ata, "Vale, vale, está bien, está bien, ahora conmigo". Lo lleva a otra habitación, los separa, los tienen en habitaciones diferentes, lo ata él, lo maniata, y ya cuando lo tiene completamente sometido, va al comedor, al salón, enciende la radio, le mete volumen para que no se escuchen los gritos.
Y una vez los tiene separados, primero va por el hermano. ¿Qué pasa? Que mientras está forcejeando con el hermano, a él le gusta que el hermano intente escapar, no le deje, ¿sabes? Le gusta jugar con eso. Entonces, lo sienta, le rodea y saca una bolsa de plástico, se lo mete en la cabeza, empieza a apretar el hermano, el chaval, intentando hacer fuerza, dándole codazos, metiéndole cabezazos. Claro, los golpes él el dolor lo siente, por tanto, muchas veces suelta, pero lo vuelve a agarrar, pero eso es lo que le mola, le mola que su presa no se deje cazar tan fácil, ¿no?
En una de esas, el hermano está haciendo tanta fuerza que se suelta, se libera, se pone de pie y le mete un cabezazo en el mentón que al tío lo tira para atrás. "Hostia, Denis, se te está escapando la presa, aquí están pasando cosas que no forman parte de tu plan, porque ahora ese chaval está corriendo contra ti para intentar golpearte". Y el tío Denis saca la pistola, "Quieto, no te muevas que disparo", no hace caso. El tío va como un búfalo, boom, y en el momento en el que lo enviste, pam, dispara el arma y justo la bala foz en la cabeza, el hermano pum, cae seco al suelo.
También es mala casualidad.
Bueno, sé que le apunto, o sea, no es que se disparase el arma, es que cuando ya estuvo cerca, pum, disparó él aposta, porque le salió el miedo de disparar, ¿sabes? No fue que se escapase la mano, no, él disparó aposta. El chaval cae al suelo, ¿qué pasa? Que todo esto lo está escuchando la hermana, la hermana está escuchando, "Pares, no sé qué", tal, está escuchando y de repente escucha el disparo. Y la Catherine empieza a gritar, "Lo has matado, lo has matado", el tío diciendo, "Coño, que tengo la radio encendida, pero que tengo que hacer que se calle la tía". Entonces, va a la otra habitación, le amenaza diciéndole que se calle, "No, no me voy a callar", empieza a forcejear con ella de nuevo.
Claro, como en este caso, quien maniató a la hermana fue el hermano, no le hizo unos nudos bien hechos, se soltó. A empezar a forcejear con la hermana también, con la chica, pero aquí no va a disparar porque él sabe que eso hace mucho ruido, saca el cuchillo y empieza a apuñalarla. ¿Qué pasa? Ojo, dice, "Hostia, aquí hay algo que está mal". Ya la tiene herida, no la ha matado, quiere disfrutar viendo cómo está perdiendo la vida, pero va a la otra habitación, no está, el hermano no está.
¿Cómo no está el hermano?
No está el cuerpo del hermano ahí, no estaba muerto. Se ve que la bala no le dio bien, o le rozó, o le entró en el cráneo, pero no perdió el conocimiento y se hizo el muerto. Y en el momento en el que Denis abandonó la habitación, él consiguió escapar sin que Denis se diese cuenta y fue a junto a los vecinos para llamar a la policía, pero la policía se toma su tiempo.
No, tío.
Sí.
No.
Y cuando llega a la casa, Denis ya no está, porque Denis sabe que ese chaval le ha visto la cara. Por tanto, deja a la chica con vida, con todas esas puñaladas que le dio en el cuerpo, pero por mucho que intenten rescatar a Catherine, va a acabar muriendo desangrada de camino al hospital. Claro, el tema es el hermano. El hermano empieza a dar descripciones de este sujeto, lo describen físicamente, no vale.
¿Por qué?
No es suficiente. La policía no consigue encontrar al asesino. Por mucho que tú des un detalle, unos datos muy concretos, la policía está esperando a que el asesino vuelva a actuar, para encontrar pistas, no lo va a hacer.
No lo va a hacer.
No, va a estar tres años sin volver a matar.
Hostia.
El cabrón sabe que si sale a la calle va a dejar pistas porque ya hizo dos asesinatos y en los dos la cagó. De hecho, no os lo dije, pero en el primero, el de la familia Otero, se dejó el cuchillo en la escena del crimen, y tuvo que volver horas después para sacar el cuchillo y no lo vio nadie, de casualidad.
Bueno.
Sí, sí, no, no, tuvo la suerte del mundo, tuvo la suerte del mundo. Por tanto, en el primero la cagó con el perro, le vieron la cara, en la segunda lo volvió a cagar porque una persona se le escapó. Entonces dice, "Uy, uy, uy, yo tengo que estar desaparecido de la red, desaparecido de los medios y de este mundillo un tiempo". Ahora es donde viene su lado narcisista, y empieza a mirar en los periódicos a ver qué dicen de él. "He encontrado una familia latinoamericana, tal, en la zona de Kansas, no sé qué", empieza a leer, "Vale, no dicen nada sobre mí".
Llega Catherine Bright, empieza a leer, "Oh, aquí me están describiendo, oh, mira, mira, mira, me describen de esta manera, o el chaval acertó", disfruta leyendo sobre él. ¿Qué pasa? Que no tiene un mote, no tiene un apodo. Entonces él empieza a pensar, "A ver, qué apodo puedo poner, tal?", y en una de esas, mientras está pensando, pues acaba apareciendo un artículo que lo cabrea un montón. ¿Por qué? Porque parece ser que hubo tres presos que se adjudicaron ellos mismos el asesinato de la familia Otero. Y los tres presos hablaron con una especie de, bueno, con un periodista, le contaron su versión de cómo hicieron ellos el crimen, y esto, aunque no se debería haber publicado, se publicó, porque era mucha chicha.
Hostia, pero quién quiere?
Es raro, es raro que una persona que, bueno, no sé si estaban en un hospital psiquiátrico, pero estaban encarcelados, ¿vale?
Ah, bueno, vale.
Estaban algo presos, tal, y como que se adjudicaron ellos mismos, dijeron, "Ah, pues mira, la familia Otero fuimos nosotros, lo hicimos de esta manera", y claro, eso sale en los artículos, Denis lo lee y dice, "Pero estos cabrones, pero, ni de broma fue así, pero estos tíos quién se piensan que un asesinato es así de fácil, qué vergüenza, me están haciendo quedar en ridículo". No, no, ahora van a saber cómo fue en realidad. Se sentó en el escritorio, boli, tinta, y empezó a escribir él, palabra por palabra, diciendo, "Estos tres son unos subnormales, no tienen nada que ver con el asesinato, ¿quieres saber cómo fue el asesinato?
Siéntate y empieza a leer". "Entré, me encontré con un perro, pasó esto, hice aquello, boom, boom, boom, boom, dejé a la pequeña Josephine en esta posición, está en esta posición", para demostrar que es él con las posiciones en los cuerpos que eso solo lo sabe la policía. Y al final de todo, como en una posdata, dijo, "Mi código de palabras a partir de ahora va a ser Bind Them, Torture Them, Kill Them", Bind, Torture, Kill, BTK, atar, torturar y matar. Y ahí es donde sale el nombre, sale BTK, el estrangulador BTK, el estrangulador de Wichita, el asesino BTK, el nombre que tú quieras, pero BTK, BTK, BTK, constantemente en la cabeza de la policía.
¿Qué pasa? Que esta carta no se la entrega al periodista, juega un poco con él. Va a la biblioteca, busca un libro en concreto, en una página en concreto, mete la carta y luego por teléfono contacta con el periodista del periódico que publicó ese artículo y le dijo, "¿Quieres saber lo que pasó con la familia Otero? Bueno, entonces vete a la biblioteca de la ciudad, busca este libro en concreto y encuentra la carta que hay escondida en él", y le cuelga. El periodista quiere comprobar si eso es cierto. Va, encuentra un libro que era como de ingeniería, empieza a pasar las páginas, pa, pa, pa, pa, y cae una carta.
La lee y en vez de publicarla en los medios, la mandó a la policía. Bien hecho. Porque este tío lo que quiere es ver esa carta escrita en los medios, quiere ver su carta escrita en tinta de periódico.
Narcisista, ¿no?
Claro, narcisista. Los psicólogos, de hecho, le decían a la policía, "No publiquéis los artículos y las cartas que mande este tío", porque es lo que quiere, le da placer, al final lo acabarán haciendo porque los medios necesitan beber, ¿vale? Entonces, ¿qué pasa? Que esta carta llega a la policía, y él, aparte, en esos tres años nació su primera hija. Nació su primera hija, él tiene un trabajo, de hecho, él trabajaba instalando cámaras de seguridad.
Manda tú.
Que esto es muy gracioso porque él entraba dentro de las casas de las que podrían ser sus víctimas a instalar las cámaras. Claro, él está muy liado, la hija lo mantiene ocupado, el trabajo lo mantiene ocupado, no tiene tiempo para preparar su siguiente víctima, tampoco envía más cartas. La policía dice, "Mierda, necesitamos saber más cosas de este tío", no se pone en contacto con nosotros. Pero cuando acaban pasando esos tres años y él ya tiene un respiro en su vida, tiene más tiempo para pensar su siguiente asesinato. Entonces, vuelve a salir a la calle y él encontró a una persona, pero empezó a preparar un proyecto y el proyecto no salió adelante, le dio mucha rabia.
¿Por qué? Primero, porque la persona no estaba en casa. En este caso, él necesitaba que la persona estuviese en casa. "Mierda, la tengo que descartar, pero yo no me voy a ir con las manos vacías, yo tengo el tiempo muy justo, yo quiero irme a casa habiendo cometido un crimen". Entonces, acaba viendo a un niño. Bueno, en principio, luego se va a otra casa y en esa casa tampoco había nadie, o sea, que ni plan A ni plan B, no.
O sea, pero esto fue.
Esto fue ya después.
Real, pero muy improvisado.
Sí, sí, lo que va a hacer ahora es completamente improvisado. De hecho, bueno, en realidad lo que va a hacer es aplicar el plan que tenía pensado a una persona random, porque ese plan podía funcionar con una persona random. Y vio un niño, empezó a seguir al niño, vio que el niño se metió en una casa y él iba disfrazado de policía.
El.
Denis, Denis BTK, iba disfrazado de policía. Cuando el niño se metió en la casa, llamó a la puerta, ding dong, abre la madre, "Hola, señora agente, ¿en qué le puedo ayudar?", "Verá, escuche, no sé si ha visto a esta niña de aquí", y enseña una foto donde se ve su hija, es la foto de su hija.
Hostia.
"Esta niña ha desaparecido hace unas semanas, la verdad estamos buscándola porque ha desaparecido por estas calles, usted la ha visto?", "Ah, deje que la vea", "No, la verdad es que no me suena, no me suena", "Le importa que entre y le dé unos datos a ver si recuerda?", "Sí, sí, adelante, señora agente, entre", la liaste.
Joder.
Porque en el momento en el que está dentro y cierra la puerta, saca la pistola y ya la tiene donde quiera. No se mueva. Si no quiere que sus hijos pierdan la vida, haga lo que yo le diga. Lo primero, encierra a sus hijos en el baño. Lleva a los niños al baño, los cierra, les tira unos juguetes ahí para que se entretengan, y luego lleva a esta madre hasta la habitación y ya empieza a tener todas las fantasías sexuales que él quiere con ella, ¿vale?
Las asquerosas.
Asquerosas. Tirarla a la cama, atarla de pies y manos y empezar a asfixiarla de nuevo.
Sí, lo decía.
La misma historia de siempre, mientras, pues acaba haciendo esas manualidades como siempre, ¿no? Y ya una vez termina con ella, se queda tranquilo, ya es la siguiente víctima. Ya llega la tercera víctima, que en realidad fueron cuatro de la familia Otero, Catherine Bright, que también perdió la vida por su culpa, el hermano no, y esta es la sexta, es la madre.
¿Y los niños los perdonó?
Los niños los perdonó, pero los salvó la campana porque el teléfono no paraba de sonar. El teléfono en la casa estaba rrrrrrrrrrr y el tío se asustó y dijo, "Vale, yo ya la he matado, yo me largo", los niños quedan ahí.
Vale.
Y los niños no, se ve que no dieron detalles del hombre, no sirvió de nada a los niños. Pero luego llega su siguiente víctima, este tío no para, este tío quiere seguir y seguir y seguir, porque le encanta en la rueda, montarse en la rueda de los asesinatos. Y acaba llegando otra chica de 25 años, también rubita, delgada, súper mona, un poco como Catherine, y hace exactamente lo mismo. La empieza a espiar, la tiene controlada, la tiene estudiada perfectamente, llega el día del crimen, se cuela dentro de la casa, y en ese momento, cuando ella se lo encuentra de frente, también la amenaza a punta de pistola, la lleva hasta la habitación y empieza a atarle un cinturón en el cuello para aflojar, soltar, en plan aflojar, apretar, aflojar, apretar, jugar con ella, así hasta que acaba falleciendo.
Y en ese momento él empieza a jugar con la policía, empieza a enviar cartitas, empieza a enviar poemas diciendo, "Así acabé con esta madre", lo hizo de esta manera, pero en versión poético, ¿no?
Ya.
Y luego empezó a ponerse en contacto con la televisión porque el tío estaba enfadado, diciendo, "Pero vamos a ver, a cuántas personas tengo que matar para que acabéis poniendo mi nombre en la televisión y en los periódicos?", porque ahí está el tema de los psicólogos, no quieren que se publiquen sus cartas.
Claro, pero el puto retrasado este quería.
Quería, y al final se hizo, y salió el nombre de BTK en los periódicos, y ahí él ya se puso contento, ¿vale? Pero esa obsesión suya por querer salir en los medios será la que lo acabe condenando, ¿vale? Él, después de este último asesinato, se tiró muchísimos años sin volver a aparecer, de hecho, se retiró, 14 años pasaron sin que volviese a mostrarse.
Claro, porque la descripción que diste al inicio era un tipo más mayor.
Sí, el tío como que se retiró y dejó de enviar cartas, y la policía, con el paso de los años, cada vez, claro, se queda sin menos pruebas, sin menos dónde trabajar. Entonces, con la descripción que tiene del hermano de 19 años de Catherine, con las pistas encontradas en las escenas del crimen, sí que es cierto que en aquellas épocas las tecnologías no habían avanzado lo suficiente como para hacer muestras de ADN y poder encontrarlo, porque él dejaba, básicamente, cuando se tocaba, dejaba la escena de ADN ahí.
Si llega a ser hoy, lo pillan al día siguiente.
Lo pillan al primer día, es que lo pillan al primer día, o sea, era muy tonto en estas ocasiones. Para el día de hoy era muy tonto, era un asesino muy tonto, pero en aquella época le funcionaba. Pero desapareció, se tiró 14 años sin mandar ni una sola carta, sin volver a cometer ningún crimen, por tanto, la policía lo dejó en segundo plano y cada vez lo fueron abandonando más.
Claro, medio archivado.
Medio archivado. Y el tío podría haberse ido de rositas, podría haber sido un asesino del zodíaco si no fuera porque 14 años después, entramos en 2004, ojo.
Hostia, pero ya está.
Sí, sí, 2004, ya entramos en los 2000. Acaba publicándose en un periódico el 30 aniversario del asesinato de la familia Otero, de que no se sabe quién pudo ser, se menciona a BTK.
Entonces ya fueron 30 años desde que.
Sí, sí, 30 años.
Claro.
Desde el 74, que fue la familia Otero, 2004.
Porque fueron 14 desde el último, claro.
Claro, claro, claro. Entonces él vuelve a leer su nombre en el periódico, y eso ya le despierta un poco de morbo, y dice, "Voy a jugar un poquito más con la policía". No va a asesinar, pero va a empezar a mandar cartas, y empieza a jugar de nuevo con ellos, mandando cartitas, explicando otros asesinatos que él cometió. Él jugaba mucho con las cajas de cereales, sabéis la marca Special K, ¿no? Esa que tiene una K, ¿vale? Pues cereales en inglés se dice cereals. Entonces, cereals K, asesino en serie, es serial killer, está el juego de palabras, serial, serial.
Vale.
Entonces él dejaba notitas en las cajas de cereales Special K, para jugar con ese juego de palabras, los serial, ¿no? Y a lo mejor veías como dentro una persona se encontraba al abrir la caja de cereales, una muñeca, la típica muñequita Barbie desnuda.
Ah, una muñeca.
Una muñequita pequeñita Barbie desnuda, con unos nudos, atada en las posiciones en las que él había dejado a alguna de sus víctimas. La Barbie estaba vestida y maniatada igual que una de las víctimas que él había asesinado.
Pero entonces fueron más víctimas.
Sí, fueron un total de diez, con las que acabó, ¿vale? Ya te lo digo. Pero él, al lado de esas muñecas, dejaba un documento donde explicaba qué había hecho, cómo había acabado con ellas, Catherine Bright, Fox, que fue una de estas niñas, la niña de 25 años le llamó el proyecto Fox, la familia Otero. Ya os lo adelanto, hubo una señora que consiguió escapar de este tío, porque la policía sabía que tenía un protocolo, y una de las cosas que él hacía siempre era cortar la línea telefónica. Entonces, muchas familias, lo primero que hacían nada más entrar en la casa era mirar si el teléfono tenía señal.
Si el teléfono tiene señal, estamos bien. Si el teléfono no tiene señal, lárgate ahora mismo de esa casa y llama a la policía. Se ve que con una de estas mujeres pasó eso. La mujer consiguió escapar, pero o no debió llamar a la policía o algo pasó, porque el tío consiguió escapar porque vio que la mujer estaba tardando mucho.
Vale.
Entonces, esa mujer sobrevivió, pero fue la única.
Bueno, y el chaval que escapó.
Y el chaval, es verdad, el chaval también sobrevivió después de aquel tiro. ¿Qué pasa? Que él empieza a jugar con cartitas, empieza a jugar con estos paquetitos que va dejando detrás de una señal de tráfico, con muñecas, una muñeca atada a una tubería, haciendo entender lo que hizo con Josephine, y en una de estas decide innovar. A él le gusta ser moderno, ¿no? Estamos en 2004, quiero innovar, quiero mandar cartas de una manera diferente. Y en aquella época, claro, la informática ya estaba pegando, ya estaba avanzando a pasos de gigante. Dice, "Vale, yo quiero que mi siguiente carta no sea física, sea en formato digital.
Me voy a comprar un disquete y voy a meter un documento con la carta escrita en el disquete y luego se lo mando a la policía".
De esos disquetes de tres y medio que.
Sí, un disquete morado. ¿Qué pasa? Que este tío, de hecho, le hace una pregunta a la policía diciéndoles, "¿Qué os parece si mi siguiente carta os la envío con un disquete? No hay ninguna manera de que me podáis encontrar así, ¿verdad?". Y entonces la policía le responde en un artículo aleatorio diciéndole, "It's okay, you can do it", en plan, "Puedes hacerlo, está todo bien".
Pero esto es real, sí.
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.
¿Le respondieron?
Le respondieron, le respondieron con un nombre, rollo "It's okay, you can do it", tal. Entonces el tío va, compra un disquete de plástico, y el tío se piensa que ese disquete de plástico, pues mete un documento dentro, y es un trozo de plástico con un documento que ha arrastrado de un ordenador, es imposible que lo encuentren.
Hijo de puta.
Ya. El tema es que tú, amigo mío, no sabes que cuando haces eso, hay información en ese documento que tú no ves, es información invisible que se encuentra en algo llamado metadatos.
Sí.
Entonces la policía ya le tendió la trampa, "It's okay, you can do it", le llega el disquete, y la policía dice, "Hostia, que lo ha hecho, no será tan tonto". Meten el disquete en el ordenador, dice, "Vale, aquí está la carta, vamos a pasar el documento por este programa que nos revela los metadatos". Y cuando pasa el programa por los metadatos, básicamente lo que le dice el programa es, "Mira, chiquillo, esta cartita se ha enviado desde este lugar de aquí, con este ordenador de aquí, y la persona que lo ha enviado se llama Denis".
Entonces la policía dice, "Ya está".
Pero fue con su propio ordenador?
No, lo hizo con el ordenador de una iglesia, la Iglesia Luterana de Cristo. ¿Qué pasa? Que él estaba registrado como presidente en esa iglesia. Entonces, "Hala, amigo, por querer ir de moderno te han pillado, porque eres tonto, porque no te has informado con el tema de la informática".
Qué hijo de perra, cabrón.
¿Qué pasó? Llega la policía a la Iglesia Luterana de Cristo, "Hola, perdone, ¿tienen un ordenador por aquí?". "Sí, tenemos un ordenador en el despacho, y podría decirme quién es la persona que suele utilizarlo?". "Bueno, yo no entiendo mucho de informática, suelo utilizarla mi compañero, y de hecho el presidente de la iglesia". "¿Y cómo se llama el presidente de la iglesia?". "Denis Rider". "Coño, ya está. Los metadatos nos dicen que la persona que escribió el documento se llama Denis, por tanto, tenemos el nombre Denis Rider, estamos en 2004, los avances tecnológicos han mejorado lo suficiente como para tomar muestras de ADN de Denis Rider, compararlas con todas las muestras que él dejó en las escenas del crimen, y coinciden al 100%".
Coincidieron.
Coincidieron al 100%. Lo empezaron a seguir como hacía él ahora con las presas, pues ahora él era una presa y no lo sabía. La policía empezó a ir detrás, lo empezó a espiar, y cuando lo localizó saliendo del coche, "Alto ahí, está usted detenido por ser uno de los por ser el asesino BTK y haber acabado con la vida de diez personas". Lo llevan a interrogatorio, y el tío al principio se hace la que no me conoce, "Yo no sé nada, yo no he enviado ninguna carta, yo no he acabado con nadie, yo soy un padre con dos hijos, déjenme en paz, por favor, me quiero ir de aquí". "Escúcheme, que no somos gilipollas, ¿qué es esta carta de aquí?
¿Y qué es esto de aquí? ¿Y qué es esto de aquí? ¿Y este disquete morado, qué?". Y el tío dice, "Vale, jaque mate, me han pillado". Y ahí no se hace el tonto, ahí literalmente, después de haberle tomado las muestras de ADN, de haber pillado el disquete morado, confiesa, pero rollo 30 horas seguidas confesando, "Puedes hacerle cualquier pregunta que no te va a andar con rodeos, te va a decirlo todo sin pelos en la lengua". La familia Otero, sí, la familia Otero verá, "Salté por la cerca, me encontré al niño, lo apunté con la pistola, le dije, 'Entra aquí', no sé qué, le hice esto, hice aquello". Y con la pequeña Josephine, "Oh, la pequeña Josephine simplemente la arrastré por el sótano, luego le quité la ropa, la colgué con una soga en el cuello y empecé a tocarme delante de ella mientras veía cómo se iba asfixiando".
Y te lo decía así.
Con esa frialdad.
Así, sí, así, y está grabado, lo puedes ver. El tío diciendo, "No, la pequeña Josephine, bueno, pues la bajé por el sótano, le quité el sujetador, la desnudé, bla, bla, bla, bla", y lo dice tan tranquilo, sin que le duela, sin mostrar nada, nada, nada.
Sin arrepentirse.
Sin arrepentirse. Contesta la pregunta y ya te dice, "Venga, next, siguiente pregunta, dígame, juez, ¿qué quiere saber?". Y claro, todo el mundo flipando, diciendo, "Pero este tío no le duele nada, o sea, no le pesa, no siente nada". Y claro, en el momento en el que ya lo llevan al juicio, deciden meterle una cadena perpetua por cada una de las víctimas a las que asesinó.
Y pocas me parecen.
Fueron diez personas, por tanto, diez cadenas perpetuas. Y si quieres podemos ir a darle una visita a día de hoy a la cárcel de Kansas.
¿Está vivo?
Está vivo, tiene 81 años.
Hijo de puta, encima vive muchísimo.
Encima está vivo.
O sea, que lo pillaron más o menos con 60.
Por ahí andaría, por ahí andaría.
Porque si ahora tiene 80 y pico, hace 20 años que lo pillaron, 22.
Por ahí, 81 tiene.
Me parece una barbaridad.
Y podría haberse ido de rositas, ¿eh? Si en esos 14 años decidiese no enviar ninguna carta, el tío seguiríamos sin saber quién es a día de hoy.
Es que no fue porque enviara nada en esos 14 años, fue al finalizar los 14 años.
Exacto, que decidió ir de moderno y la informática lo delató.
Pero fue porque vio un artículo o algo.
Exacto, el 30 aniversario de la familia Otero.
O sea, que aquí el poner ese artículo fue el que ayudó.
En este caso sí.
En este caso a pillarlo.
Así que la próxima vez ya saben, si tienen a un narcisista, interesa que de vez en cuando publiquen cosas para que él juegue, ¿no? Él se cree que está jugando con la policía, pues que la policía intente jugar con él.
Hostia, tío.
Y pueden pasar cosas así.
Pero yo no sé, es que no sé, no sé, porque hay gente que dice que unas cosas, yo no soy muy partidario de la gente que dice, "No, porque es una vida, es una vida". ¿Qué vida? O sea, ¿qué vida? Y he escuchado a gente importante decir, "No, porque la vida hay que respetarla, es cierto que él cometió eso, pero bueno, todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, no se debe maltratar a esta gente", y yo digo, ¿por qué?
Esa persona, una persona que hace un asesinato, que no es un homicidio, esa persona que ha estudiado y que sabe que está haciendo el mal, esa gente sí que no debería reinsertarse, porque esa gente ha sido consciente de lo que ha hecho, y sabe que ha hecho lo más grave que hay en el mundo, que es quitarle la vida a una persona, ahí no existe reinserción. Yo ahí te compro. Ahora, tú quieres pegarla, quieres torturarla, quieres cortarle los dedos, clavarle agujas en las uñas, tú quieres hacer que sufra.
No, pero escúchame, depende, depende, depende. Pero sí que se puede estudiar para experimentos médicos.
Sí, sí.
Tú, esta persona, si yo te digo, "Quiero hacer esto", tú a mí en privado me dirías, "Oye, Pablo, yo creo que te estás pasando".
Si es un fin de, estás probando un medicamento, sí, adelante.
Estoy probando un medicamento y estoy probando qué pasa si.
Ya lo he probado en ratas, venga, ahora quiero probarlo en humanos, pues ahí está, esta gente.
Exacto.
Bueno, venga, sí, te lo compro.
Claro.
Eso sí, te lo compro.
Va a sufrir, me la pela. O sea, ¿a ti te preocuparía? De verdad, sinceramente, después de todo lo que hizo, ¿te preocuparía? Porque a mí no, o sea, y creo que no. ¿A ti te preocuparía?
No.
Vale. Entonces estamos todos más o menos en el mismo barco.
En esa parte sí.
Y en esa parte, porque es un asesino.
Sí.
Entonces, ¿en qué parte no?
En la de darle palizas con un palo, en ser yo el monstruo como él, en hacer lo mismo que hizo él.
Pero yo.
Yo no me rebajo a su nivel, yo no quiero ser como él, yo no quiero ver que sufra. Yo, si hay que matarlo, se le mata, pero no voy a hacer que no voy a querer ver cómo está llorando, sufriendo, yo no quiero ver eso, yo, hala, fuera, no tengo por qué verlo, ¿sabes?
Vale, me gustaría que me dijeras el porqué.
Porque yo no quiero rebajarme, yo no quiero disfrutar viendo cómo sufre una persona.
Es que yo creo que.
Él sí que quiere hacer eso, yo no.
Claro, eso alimenta el odio.
Yo no creo que eso sea bueno para la cabeza de una persona, a nivel mental no creo que sea bueno, porque la ira, la venganza, bueno, no creo que acabe desembocando en un buen camino.
No, yo no digo que desemboque en un buen camino, pero yo me voy para el otro barrio feliz.
Bueno, eso es tu opinión y es la mía, yo respeto la tuya, tú respeta la mía.
Ya, yo la respeto, pero.
Y que no te valga verga.
No, no, yo la respeto, pero de verdad, o sea, creo que en estas cosas, cuando es un asesino, cuando alguien le quita la vida a alguien a propósito, se debería poder hacer con él lo que quisiéramos, y si un familiar, porque yo no digo que sea yo, yo digo que si es una persona que yo quiero tener la autoridad para poder hacerlo, pero, no sé, hay mucha gente que opina que no, que no sé qué, que hay que ser personas civilizadas, ya, pero él no lo fue, recordemos.
No, él no lo fue.
Él no lo fue.
Él violó todas las reglas.
Habría que preguntarle al hermano de la chica que mató, que quedó vivo, que él con un disparo, que a saber cómo quedó, qué quiere hacer él, y se debería tener en cuenta, para tomar ejemplo con todos los demás. Yo pienso así, y entiendo que la gente diga en esos casos, bueno, no hay que ser tan, no sé, tan crítico, pero lo que no entiendo es la gente que dice que hay segundas oportunidades para un asesino, eso no lo entiendo.
No.
Que hay mucha gente que estará aquí y, oye, yo lo respeto, pero no lo comparto para nada, porque creo que hay que ser más duro, porque una sociedad débil acaba en la miseria, es lo que yo creo. Si somos débiles y permitimos ciertas cosas, al final somos basura, y van a hacer con nosotros lo que quieren, y no podemos permitir eso, estas cosas tenemos que ser más tajantes, es mi opinión. Pero entonces, nada, sigue vivo.
Sigue vivo, 81 años ahí en la cárcel esperando a que se muera.
Me parece terrible, deberíamos mandarlo para experimentar mínimo, eso mínimo, y espero que algún día la gente esté de acuerdo conmigo en esto, porque me parece lo lógico. Dicho esto, como siempre, antes de irnos, un par de mensajes, y el primero es, después de 400 pedidas que nos hicieron sobre el tema, que vamos a hablar el siguiente podcast, por fin vamos a hablar de que, a ver, de qué vamos a hablar?
Vamos a hacernos la pregunta del millón, ¿existe vida más allá de la tierra?
Exacto, mira que nos han pedido esto, yo creo que es un buen momento, ahora que se.
Yo digo sí.
Vamos, a ver, que existe vida, yo creo que sí, pero vamos a ver qué tipo de vida, hay historias.
Sí, sí, hay mucha información, hay temas también muy recurrentes en el área 51, que bebe mucho del tema de los alienígenas, no solamente los alienígenas visitan Estados Unidos, en España, en Europa también hubieron temas relacionados con temas de ovnis, ¿vale? Objetos voladores no identificados, eso no significa el alienígena de ET.
El verde.
Hay que explicarlo, ¿vale?
Claro, a ver, yo creo que la gente lleva más de 100 podcasts con nosotros, sabe que no vamos a hablar basura, ni vamos a hablar fantasía.
No, a ver.
A no ser que es mitología, pero yo creo que es importante, cuando es mitología sabes que no es real, pero al final la cultura está basada en.
Sí, hombre, este tema es muy denso, es un tema que se ha hablado durante muchísimos años, o sea, te sorprendería, desde, a ver, sí que es cierto que cuanto más viajas atrás en el tiempo, yo qué sé, hubo filósofos griegos que hablaron de alienígenas, pero también es cierto que en aquella época tampoco se entendía la tierra como se entiende hoy, entonces cualquier cosa que te parece extraña, bueno, pues la puedes sobreentender como algo mitológico, ¿no?
Sí, y además seguramente haya historias que estén escritas que sean como verdad, pero al terminar la historia vamos a decir, oye, pues esto.
Sí, sí, no, en todo momento se va, pero ya aviso que es lo que te digo a ti, o sea, hay historias que por mucho que parezcan ciencia ficción, por algún extraño motivo están documentadas así, y te sorprende un montón, ¿vale? Y en España hay una que es una fumada muy grande.
¿Sí?
Sí, es una fumada muy grande, pero por algún extraño motivo es cierta, está documentada como que es así.
Bueno, ya veremos, lo que vale aquí es lo que te diga yo al finalizar.
Ya después la gente que se pelee con la gente que cree en los aliens, pues hala, pelearse con ellos.
Exacto, pero de dos en dos, ¿eh? Otra cosa, el tema de la firma, que dijimos el otro día, recordar que va a ser el 12 de diciembre en el EFNAC de San Agustín en Valencia, a las 6:00 de la tarde, que esto no lo dijimos, así que va para toda esa gente, que por cierto, tú dijiste un chiste que la gente.
Yo.
Sí, sí, te hiciste el graciosito, y la gente ahora va a seguir luego a Murcia, porque la gente.
Ah, ¿sí?
Sí, sí, sí, la gente dijo, pues ahora, ahora dijiste.
Voy a Murcia, chavales.
Sí, sí, no, no, luego al terminar la firma te coges un tren para Murcia y recibes allí a toda la gente.
Esperadme sentados, por si acaso.
No, no, pero sí, algún día vas a tener que ir a Murcia para decir, "Mira, vine a Murcia, pero tú solo."
No se puede decir nada aquí, por Dios, por Dios.
Sí, sí, no, no, lo dicen de broma, hombre, pero sí es cierto que la gente te dijo, dijiste Murcia primero, ahora te vas a Murcia, es que solo a ti se te ocurre decir Murcia, si hay un montón de gente que nos escucha de Murcia, ahora se acabaron los chistecitos con Murcia, hasta que vayas. Otra cosa, dejamos también como siempre el enlace de Discord en la descripción, que por cierto, sé que hay gente que va a ir a la firma, que ya están hablando, haciendo grupos en Discord, así que el que vaya a ir solo o lo que sea, métanse en Discord, que hay mucha gente que va a ir, joder, no sé, conversáis allí.
Esperamos que este podcast os haya servido para aprender, mira, ¿sabes lo que yo me llevo de este podcast? Eso de.
Hay que seguir a la a ver qué gente te sigue, ¿no?
Sí, vigilar más el entorno, que muchas veces lo olvidamos, y eso es lo que me llevo de este podcast, y espero que toda la gente también, ahora, tampoco estar paranoicado.
Exacto, sí, sí, sí, a ver, esta persona, uy, esta persona lleva mirándome dos veces, dos segundos me ha mirado a los ojos.
Mirar más el entorno, que es lo que nos falta, así que nos vemos el siguiente podcast que vamos a hablar sobre vida más allá de la tierra, así que señores, un aplauso.
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