Transcripción de Black Mango #111 - Los NAUFRAGIOS más TERRIBLES de la historia 2 | Sobrevivir a lo IMPOSIBLE

02:21:15 130 min de lectura 2 visualizaciones Publicado hace alrededor de 1 mes

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Resumen del episodio

En este episodio de Black Mango se relatan tres historias de naufragios y supervivencia. La primera narra el hundimiento del crucero USS Indianápolis en 1945, tras una misión secreta que terminó con cientos de marineros en el agua, expuestos al hambre, la sed y los tiburones.

La segunda recuerda la expedición del HMS Wager en el siglo XVIII, una travesía del Atlántico y el Pacífico marcada por las enfermedades, los motines y el abandono en una costa desconocida. La tercera cuenta la vida de Alexander Selkirk, marinero escocés que pasó años aislado en una isla y cuya experiencia inspiró Robinson Crusoe.

La transcripción de este episodio sobre el USS Indianápolis, el HMS Wager y Alexander Selkirk se realizó con la tecnología de HappyScribe.

Interlocutor 100:00:00

Bienvenidos al podcast número 111, bienvenidos al nuevo podcast de Black Mango. Hoy vamos a saber realmente de qué estamos hechos, porque vamos a meternos en la piel de náufragos y ver si nosotros seríamos capaces de lograr sobrevivir. Pero imaginaros que después de hundirse vuestro barco llegáis a tierra firme y no sabéis idiomas. Estáis completamente perdidos.

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Raúl00:01:47

Eh... la respuesta corta es no. Esa es la respuesta corta.

Interlocutor 100:01:50

Vale, dame tú la corta.

Raúl00:01:53

Yo creo que...

Interlocutor 100:01:54

Tampoco.

Raúl00:01:55

Nada más, bajar del barco al agua ya estaría muerto. Eso es lo primero. Pero poniéndome en el caso de que llego a la isla desierta, me moriría de hambre.

Interlocutor 100:02:05

Muy bien. El tema es: ¿creéis que si lo hiciéramos...? ¿Creéis que si, imagínate, en un especial "Un millón" o algo así, a alguien se le ocurriera alquilar un barco que nos dejara cerca de una isla desierta y sobrevivir ahí un par de días? Todo hipotético, por si... o sea, por supuesto. ¿Crees que lo podrías hacer, Raúl?

Raúl00:02:29

Es que depende muchísimo de la isla. Porque una isla que ya tenga un manantial, que tenga un arroyo, ya te ahorra muchísimo, porque tienes que conseguir agua dulce. Y los remedios para conseguir agua dulce a veces son muy complicados, ya depende de los animales que haya. Porque sí, tienes pescado, vale, pero también depende, pues, de la temperatura, depende de los insectos, depende de los animales, los peligros que tengas ahí. Claro, o sea, hay tantas cosas que pueden hacer que esos dos días sean un paseo.

Interlocutor 100:02:58

Sí.

Raúl00:02:58

O pueden hacer que esos dos días estés deshidratado como un palillo pidiendo ayuda.

Interlocutor 100:03:04

Pero la pregunta es: ¿tú lo harías de buena gana o lo harías así, como quien dice, "me cago en la puta"? Qué liada.

Raúl00:03:13

Hombre, no lo sé, la verdad. No te sabría decir.

Interlocutor 100:03:17

Habría que llegar al millón, ¿no?

Raúl00:03:20

Habría que ver cómo me encuentro ese día, ya para empezar.

Interlocutor 100:03:22

¿Tú estás en el mismo barco que estabas al inicio de "te vas a morir" o qué?

Raúl00:03:26

Es una liada.

Interlocutor 100:03:28

Es una liada. Bueno, yo lo dejo ahí en el aire, a ver qué dice la gente, qué opina. Pero nosotros creo que ahora nos vamos a meter más en la piel, y al final de este podcast igual podemos responder a esta pregunta mejor. Porque yo ahora... Somos muy valientes aquí, ¿no?

Raúl00:03:45

También depende de la situación en la que te encuentres, porque a veces no tienes que sobrevivir en una isla desierta, a veces tienes que sobrevivir en medio del océano.

Interlocutor 100:03:51

Claro, bueno.

Raúl00:03:52

Y ahí ya es más complicado.

Interlocutor 100:03:53

No, a ver, no me voy tan loco. Yo una islita desierta ya me parece suficientemente grave. Pero entonces, por lo que acabas de decir, nos vas a contar una historia que no tiene que ver con una isla.

Raúl00:04:07

No.

Interlocutor 100:04:07

Entonces, ¿con qué tiene que ver? A ver.

Raúl00:04:09

No, es una historia que te va a poner en una situación que dices tú: "Dios mío, ¿dónde, cuándo y cómo voy a hacer para estar a salvo en una situación así?".

Interlocutor 100:04:18

Vale.

Raúl00:04:19

Porque esta historia nos sitúa directamente en el imponente Titán Gris. Estamos a bordo de un barco que pesa 10 toneladas, que va vestida por completo de acero puro, y que se encuentra surcando las cristalinas aguas de las islas de Hawái.

Interlocutor 100:04:39

Hostia, de momento estamos de chill.

Raúl00:04:42

De chill, de chill. Bueno, el tema es: cuando hablaremos del año en el que nos encontramos, igual de chill ya no estás tanto, ¿vale? Pero ya de primero, una cosa: tú si ves este barco ahí navegando en el horizonte, tú asegúrate de que en el puerto haya un hueco para él. Porque este barco no es un barco cualquiera. Estás presenciando la llegada de "el presidente".

Interlocutor 100:05:02

¿Eso qué significa?

Raúl00:05:03

Significa que está llegando el barco favorito del presidente Roosevelt.

Interlocutor 100:05:06

Vale.

Raúl00:05:06

¿Ok? El barco favorito del presidente de los Estados Unidos. Por tanto, resulta que nos vamos a situar en el día 5 de diciembre de 1941.

Interlocutor 100:05:16

Hostia, vale, ya sé por dónde vamos.

Raúl00:05:18

Ya sabes por dónde vamos. Por tanto, tenemos un barco tocho. Exactamente.

Interlocutor 100:05:23

Vale.

Raúl00:05:23

Hay que estar cómodos, pero no tanto. Porque justamente digo esto, porque ese día los tripulantes que llegaban al puerto de estas islas de Hawái tenían supuestamente el día libre. Tenían un día para desconectar, para pasar el tiempo con sus familias, para irse a los bares a beberse, pues, litronas de cerveza.

Interlocutor 100:05:39

El agua de los floreros.

Raúl00:05:41

Exacto. Empezar con los floreros, luego chupar la ginebra. Otros para aprovechar para irse a la playa a dar paseos con sus hijos, o simplemente irse con sus parejas al cine. Pero claro, estamos en 1941. Uno no puede relajarse del todo. ¿Por qué? Porque en el planeta Tierra se encuentra una terrible guerra mundial. Por tanto, en cualquier momento puede que el chip cambie y ya te quiero directamente en primera línea de fuego porque nos están atacando.

Interlocutor 100:06:06

Claro.

Raúl00:06:07

Entonces, curiosamente os digo esto porque ese 5 de diciembre acaba llegando una orden al cuartel general que dice que hay que enviar inmediatamente al Indianápolis a la isla Johnston. Por tanto, el oficial ya va a hablar con el capitán del barco. El capitán dice: "Bueno, hoy tengo un día tranquilo para mí, ya lo vemos ahí cómo está en el puerto".

Interlocutor 100:06:29

El Indianápolis, ¿qué es? ¿Ese barco?

Raúl00:06:31

Este barco, sí, el presidente. Y está el capitán tranquilamente respirando, pues, la agua marina, ¿no? Diciendo: "Bueno, hoy tengo un día largo para mí, voy a quedar con mi mujer". Porque aparte estamos en la ciudad de Honolulu. Honolulu ya suena a...

Interlocutor 100:06:43

A bailes, a bailes.

Raúl00:06:45

A baile, baile. Entonces ya me apetece pasar un buen rato, pero de repente el capitán ya escucha como detrás suya le están llamando: "Capitán Hanson! Capitán Hanson!". Y ya el otro diciendo: "Bueno, yo esa voz ya me suena de algo, ya me acaban de joder el día entero". "Capitán Hanson, reúna inmediatamente a su tripulación. Dispone de una hora para llevar el Indianápolis hasta la isla Johnston". "¿Cómo que? Pero si acabamos de amarrar".

Interlocutor 100:07:07

"¿Cómo que?".

Raúl00:07:08

"Lo siento mucho, capitán, pero es una orden del cuartel general. Pero vamos a ver, usted me está diciendo que tengo que reunir a mis hombres en cuestión de una hora, cuando una hora es lo que me lleva a llenar los tanques de combustible. Aparte, mis hombres yo no sé dónde están, están perdidos por la ciudad de Honolulu en adelante". "Me da igual, capitán. Es una orden. Haga lo que haga falta, pero quiero a los hombres suficientes en ese barco porque en menos de una hora se tiene que largar del puerto de Pearl Harbor".

Interlocutor 100:07:33

"Me cago en la puta".

Raúl00:07:35

Hostia, ahora ya van cuadrando cositas. Igual sí que interesa sacar este barco cuanto antes de ese puerto.

Interlocutor 100:07:41

Sí.

Raúl00:07:42

Porque a ti, tú sabes perfectamente lo que ocurrió en Pearl Harbor. Habrá gente que le suene de algo.

Interlocutor 100:07:47

Dilo así por encima para que la gente lo sepa.

Raúl00:07:49

Pearl Harbor era un puerto que había justo en las islas de Hawái, que tiene la fama por ser bombardeado por un ataque sorpresa por los japoneses. ¿Vale? La idea de los japoneses era realizar un segundo ataque y, al mismo tiempo, realizar un ataque en Pearl Harbor para derribar todos los acorazados que tenía, para sacarlos fuera de juego, y así esos acorazados no fuesen hasta el segundo lugar donde querían atacar los japoneses. Entonces los japoneses se aseguraban una victoria segura.

Interlocutor 100:08:15

Claro. Que hubo un montón de kamikazes ahí, ¿cierto?

Raúl00:08:18

Sí. De hecho, los cazas japoneses se llamaban los kamikazes porque directamente se estrellaban con los aviones y explotaba la bomba que tenían dentro. Y bueno, ya no solamente fueron los barcos que hundieron, fue la de vidas de personas que asesinaron. O sea, estoy hablando de miles.

Interlocutor 100:08:31

Sí.

Raúl00:08:31

Miles de personas. Y claro, Pearl Harbor sí que es cierto que fue un daño gravísimo para Estados Unidos. Luego Estados Unidos respondió. Ya sabemos cómo respondió.

Interlocutor 100:08:40

Sí.

Raúl00:08:40

Pero bueno. El tema es que, qué casualidad que dos días antes de que llegase este ataque sorpresa, resulta que había llegado, pues, una orden de sacar un barco en concreto para llevarlo a unas islas que había a tomar por culo solamente para realizar una práctica de bombardeo.

Interlocutor 100:08:56

Hostia, qué casualidad, ¿no?

Raúl00:08:57

Qué casualidad. O sea, está claro que los americanos algo se olían. Sabían que iba a pasar algo malo en Pearl Harbor, pero no sabían cuándo. Entonces dijeron: "El barco estrella, el Indianápolis, el favorito del presidente, hay que sacarlo de aquí". Porque aparte el Indianápolis estaba muy bien armado, era una máquina de matar en campo de batalla, sobre todo en el océano. Entonces, claro, deciden, pues, mandarlo. Claro, el capitán no entiende nada, porque tú imagínate que eres el capitán y te dicen: "Acabas de llegar, tienes el día libre". "No, hay que sacar el barco automáticamente de aquí ya".

Interlocutor 100:09:26

En una hora?

Raúl00:09:26

En una hora. Y dices tú: "Madre mía, nos están atacando en algún sitio, tengo que...". "No, no, no, solamente es para realizar unas prácticas de combate". Claro, eso puede esperar perfectamente hasta mañana. Dices tú: "Uf, no cuadran las cosas, ¿qué es lo que me están ocultando?". Bueno, pues resulta que el Indianápolis lo sacaron a tiempo y se libraron de perderlo en el ataque de Pearl Harbor. Y claro, ahora, después de Pearl Harbor, el océano Pacífico se va a convertir en un campo de batalla entre aviones, barcos y submarinos.

Interlocutor 100:09:55

Ah, ¿también?

Raúl00:09:56

Sí, los submarinos japoneses también daban mucho por culo en aquella época. Entonces, claro, tenemos constantemente una batalla lloviendo fuego por ambos lados, desde lo alto del cielo hasta en las profundidades del océano, soltando torpedos.

Interlocutor 100:10:08

Cuidado.

Raúl00:10:08

Soltando bombas. Claro, es un ataque constante. Pero muchos de ellos acababan hundidos, y aún por encima acababan hundidos por manos del Indianápolis. Porque os estoy presentando a un barco acorazado militar, barco de crucero acorazado militar. O sea, dices tú: "Hostia, de los grandes. Te tiene ametralladoras pesadas, te tiene torretas triples, te tiene antiaéreos, te tiene 53 cañones". O sea, esta bestia es invicta. No hay quien la baje.

Interlocutor 100:10:35

Sí.

Raúl00:10:36

Hasta que hay que recordar que estos son naufragios.

Interlocutor 100:10:39

Claro, es que me estás jodiendo aquí ahora.

Raúl00:10:41

Hasta que llega la pequeña mancha del historial. Y esa mancha del historial se representa en un caza japonés que se encontraba escondido en esa mañana crepuscular, pero al mismo tiempo tormentosa, es decir, gris, y el avión volaba por ahí, por tanto el barco no lo veía. El barco estaba así, en una zona de combate, pero estaba en una zona controlada. Era de mañana, no se.

Interlocutor 100:11:02

Como apartada incluso.

Raúl00:11:03

Claro, apartada. No se esperaban tener que entrar en combate en cuestión de ya. ¿Qué pasa? Que en el momento en el que ese caza japonés está volando por encima del Indianápolis y lo reconoce, porque tú este barco lo reconoces perfectamente, dices: "Hostia, tengo al rey de los americanos, tengo al Indianápolis, y yo si me quito al rey en un tablero de ajedrez, gano la partida". Entonces, ¿qué hizo? Una vez lo tuvo localizado, empezó a bajar de golpe entre las nubes. Claro, se mostró de golpe, el Indianápolis no lo veía, y empezó a ir dirección hacia el puente para soltar la bomba, estrellarse y provocar un boquete que lo terminase hundiendo.

Pero el Indianápolis tiene una obligación, y es que durante 24 horas siempre tiene que haber vigías en cubierta, que estén constantemente viendo hacia todos lados.

Interlocutor 100:11:46

Vale.

Raúl00:11:46

Y en ese momento, eran primeras horas de mañana, unos vigías consiguieron detectar a tiempo el caza, y rápido ordenaron activar los cañones, empezaron a escupir fuego, y aunque sí el caza los iba esquivando, uno de los proyectiles acabó impactando en una de las alas. Y eso hizo que automáticamente el avión del japonés tuviese que girar y acabase estrellándose en el fondo del mar. Pero el.

Interlocutor 100:12:08

Claro, iba a decir: "Salvados".

Raúl00:12:09

El muy cabrón del japonés pulsó el botón a tiempo, y entonces soltó el regalito que tenía. Y el regalito, aunque no impactó en el puente, sí que impactó en la cubierta. Y eso acabó provocando una explosión que acabó llegando hasta los tanques de combustible. Por tanto, viene una segunda explosión, y esa segunda explosión acaba dejando dos boquetes enormes por donde está constantemente entrando agua. Los camarotes se están llenando, los compartimentos se están llenando. Pero no estamos hablando de un barco normal y corriente, estamos hablando de "el presidente".

Interlocutor 100:12:45

"El presidente".

Raúl00:12:46

Y con una bomba no tumbas al presidente.

Interlocutor 100:12:48

Exacto.

Raúl00:12:49

¿Por qué? Porque te va a sacar la carta trampa. Has activado mi carta trampa, mi bomba trampa.

Interlocutor 100:12:53

Hostia, ¿y cuál es ahora?

Raúl00:12:54

Los mamparos. Los mamparos son esas puertas.

Interlocutor 100:12:58

Ah, sí, sí, explícalo, explícalo.

Raúl00:12:59

Son unas puertas que en el momento en el que detectan que los compartimentos se están llenando de agua y el barco está empezando a hundirse, automáticamente se cierran a presión, y ahí no entra agua, pero vamos, ni un solo mililitro de agua. Entonces, automáticamente deja de entrar agua, el barco sigue a flote. Claro, ahí tienen un problema, porque como han perdido los tanques de combustible, tuvieron el milagro de que había cerca una base de reparaciones, una base que estaba flotando en el agua.

Interlocutor 100:13:25

Hostia.

Raúl00:13:26

Y por tanto pudieron llevar a tiempo al Indianápolis hasta esa base para que lo arreglasen y realizasen lo que eran las reparaciones de emergencia y lo salvasen.

Interlocutor 100:13:34

Pero entonces no hay naufragio. Bueno, el japonés sí que naufragó.

Raúl00:13:38

El japonés, el japonés ya está.

Interlocutor 100:13:39

Ese cabrón todavía está buscando la salida.

Raúl00:13:42

Ese ya está arriba con San Pedro. El tema es que no, todavía no va a llegar el naufragio. Esto fue un pequeño susto que se llevaron los del Indianápolis. Es como: "Sí, una máquina invicta, pero no te descuides". Porque en cualquier momento te puede pasar lo que te pasó esa mañana. ¿Qué ocurre? Pues ahora pasa una cosa muy interesante, porque en principio tú este barco te interesa siempre tenerlo en primera línea de fuego. Cuando hay algún problema, mandas el Indianápolis para que calme las cosas y se controlen y que los americanos tengan como el combate controlado.

Interlocutor 100:14:09

Vale.

Raúl00:14:10

Sin embargo, cuando lo repararon, el capitán que estaba en ese momento a bordo, que no es el capitán Hanson, ahora es el capitán Charles McBay, de repente le llega una orden de llevar el Indianápolis al puerto de San Francisco. ¿Por qué? Porque tiene que recoger un cargamento ultra secreto.

Interlocutor 100:14:27

Hostia.

Raúl00:14:27

Y dices: "Hostia, un cargamento ultra secreto". "Bueno, vale, pues voy a llevarlo". Claro, es cierto que el Indianápolis es un barco enorme, pero tiene una ventaja que no tienen otros barcos, y es que viaja a toda hostia.

Interlocutor 100:14:39

Vale, eso sí, pero para recoger algo ultra secreto, muy secreto no puede ser.

Raúl00:14:45

No, llamas demasiado la atención a un barco con ese barco.

Interlocutor 100:14:47

Claro, un barco de diez toneladas, no sé qué, entrando.

Raúl00:14:49

Pues dijeron: "No, no, este cargamento lo tiene que llevar el USS Indianápolis, 100%, lo tiene que llevar él. No lo puede llevar ningún otro barco y lo tiene que hacer solo". Dices: "Hostia, a ver, es un poco raro porque es un pedazo de bicho en el agua". Sí, navega rápido, pero quiero decir, llamas la atención un montón.

Interlocutor 100:15:03

Muchísimo. Aparte en puertos seguramente había trompetas esperándolo.

Raúl00:15:07

No, en principio, claro, el capitán pensaba: "Vale, llego al puerto de San Francisco, bueno, no habrá ni Dios porque es un cargamento ultra secreto". No, no, estaba petado. Pero petado tanto de hombres completamente trajeados, es decir, hombres de alto cargo, y un montón de soldados militares que estaban presenciando cómo se cargaba esa caja enorme de madera en el interior del barco y cómo se escondía, incluso se atornillaba al suelo.

Interlocutor 100:15:31

Joder, ahora quiero saber qué cojones hay ahí.

Raúl00:15:33

Calma, pues no te lo voy a poder decir. Porque realmente cuando el capitán ve cómo están un montón de hombres, pero con extremada precaución, metiendo ese cargamento en el barco, el capitán flipa y dice: "Madre mía, pero qué me están encasquetando a mí". Y entonces de golpe ya llega uno de los generales y le dice: "Capitán McBay". "Sí, sí, soy yo. Escúcheme con atención. Dispone usted de un cargamento crítico para su país. Este cargamento que cuenta con el Indianápolis debe entregarse automáticamente a toda velocidad en las islas de Tinian.

Tiene que recorrerse todo el océano Pacífico, es decir, de una punta del mundo a la otra prácticamente, es decir, del mar de Filipinas hasta el puerto de San Francisco. Una locura.

Interlocutor 100:16:16

Una locura.

Raúl00:16:16

Y tiene que pasar por cerca de Japón. Cuidado. ¿Vale? Entonces dices: "Uf, el capitán diciendo: "Hostia".

Interlocutor 100:16:22

Y es crítico, dijiste?

Raúl00:16:24

Es un cargamento crítico para su país. De hecho, le va a decir que para empezar él tiene terminantemente prohibido acercarse, tanto él como su tripulación, a ese cargamento. La única condición que usted tiene que tener para que pueda acercarse a ese cargamento es que esté bajo ataque militar, bajo ataque enemigo o bajo una situación de hundimiento. Y escúcheme bien, porque en el caso del que el barco se esté hundiendo, lo primero que tiene que poner a salvo es el cargamento. "No, no me puede pedir eso. Pero usted está viendo el tamaño que tiene ese pedazo de bicho?

Pero usted sabe cuántos botes va a implicar tener que poner ese bicho a salvo? Mis hombres se van a morir debajo del agua". "Bueno, pues que se jodan". Pero a partir de ahora, tanto usted como sus 1,195 hombres que están a bordo, su vida pasa a depender del cargamento que llevan a bordo. Escúcheme una cosa, si usted llega a bordo, el cargamento también. ¿Entendido? Y en el hipotético caso de que el barco acabe siendo controlado por el enemigo, lo primero que quiero que haga es que hunda ese cargamento en el fondo del mar.

Interlocutor 100:17:24

Madre mía, pero qué cojones sabía.

Raúl00:17:26

Claro, el otro le dice: "Pero está bien, pero usted no me va a decir qué es lo que está qué es lo que estoy transportando". "Ah, no necesita saber automáticamente nada más, simplemente limítese a completar la misión". "Bueno, vale, vale, vale".

Interlocutor 100:17:38

Yo ya sé lo que transportaba.

Interlocutor 300:17:39

Yo me lo imagino desde hace un rato.

Interlocutor 100:17:41

Vale.

Raúl00:17:41

Y de repente le dice: "Pero, a ver, y cuando llegue a las islas de Tinian, ¿qué hago? ¿Con quién hablo?". "No, no tiene que hablar con nadie, pero con alguien tendrá que hablar". Mire, en el caso de que alguien le pregunte por qué llega, por qué ha estado usted allí, dígale que está transportando consigo el Little Boy.

Interlocutor 100:17:59

Sí, ya sé lo que es.

Raúl00:18:00

Y dice: "Vale, entendido". Pues de repente esto cambia de rumbo y se convierte en una misión como ultra secreta, donde este hombre va a tener que estar durante diez días seguidos viajando a toda velocidad para poder entregar ese cargamento a salvo. Y de hecho, él se fija que durante esos diez días siempre hay cuatro marines que están completamente armados, que no se separan de ese cargamento bajo ninguna circunstancia. Y cuando consigue llegar a las islas de Tinian, en el momento en el que se mete en el mar, todo el barco acaba completamente rodeado de lanchas, de barcazas, de barcos que lo están frenando en seco.

Interlocutor 100:18:35

O sea que sí que llegaron bien.

Raúl00:18:37

Llegaron, llegaron. Llegaron hasta el mar de las islas de Tinian, y de golpe el capitán dice: "Madre mía, me van a robar, son piratas o algo". Y de repente un montón de hombres empiezan a subirse a bordo de su barco, van directamente al cargamento, los cuatro militares que estaban armados los dejan pasar, desatornillan, lo levantan, dividen la caja en tres, las meten en el puerto, suben cada caja en un avión y automáticamente ese cargamento que tenía que proteger con su vida ya no está en la isla. Claro, el capitán flipando, porque todavía con las manos en el volante han tenido que anclar el barco diciendo: "Pero están entrando un montón de hombres que no conozco en mi barco, han ido directamente a donde está ese cargamento que me han dicho que tengo que proteger con mi vida, y no es que solamente se lo hayan llevado de mi barco".

"No, no, es que ya se lo han llevado de la isla. O sea, no tengo ninguna manera de poder recuperarlo". Y de repente llega un oficial y dice: "Capitán Charles McBay". "Sí, dígame una cosa, dígame por favor, que no me acaban de robar". "No, no se preocupe, ha entregado el cargamento completamente con éxito. Ahora necesito que su barco viaje inmediatamente a las islas de Leyte. Verá, hay una inminente invasión al continente japonés". "Madre de Dios, pero no me da ni un respiro". "Guau, un momento, un momento. ¿Y mi barco escolta?".

"Usted no necesita barco escolta". "¿Cómo que no? Ha dicho las islas de Leyte, ¿verdad?". "Sí, ¿dónde está el problema?". "Bueno, pues que las islas de Leyte están infestadas de submarinos japoneses". "¿Cómo que dónde está el problema? Necesito un barco escolta que detecte los submarinos". "Ah, no se preocupe, esos mares ya no tienen submarinos japoneses navegando por ahí".

Interlocutor 100:20:06

¿Quién lo dijo?

Raúl00:20:07

Lo dice él. Supuestamente no hay ningún submarino navegando por ahí. En tal caso de que quiera estar un poco más tranquilo, simplemente utilice la maniobra de evasión. ¿Y qué maniobra de evasión? El zigzag. El zigzag, correcto.

Interlocutor 100:20:21

Contra un submarino cargado seguramente con torpedos y.

Raúl00:20:26

Con torpedos. Técnicamente el zigzag funcionaba porque esos torpedos no eran teledirigidos. Si un marinero tenía que soltar un torpedo en un submarino, tenía que calcular la posición del barco. En el momento en el que iba a impactar el torpedo, tenía que calcular que el barco estuviese en esa posición.

Interlocutor 100:20:41

Vale, pero si se acerca lo suficiente.

Raúl00:20:44

Sí, si se acerca lo suficiente, sí. Pero muchas veces no te acercas lo suficiente por los sonares, por los sonares que tienen los barcos. ¿Qué pasa? Que este barco tenía una putada muy grande, y es que no tenía sonares. No tenía sonares que detectasen submarinos. Por tanto, si un submarino pasa por debajo del Indianápolis y le lanza un par de torpedos y acaba hundiendo.

Interlocutor 100:21:00

Se va a tomar por culo.

Raúl00:21:01

Se va como el Titanic.

Interlocutor 100:21:03

Ni zigzag ni zogzig.

Raúl00:21:04

Ni hostias. O sea, se va para abajo directamente. ¿Qué pasa? Que bueno, según el oficial, no había ningún problema. Bueno, vamos a verlo. Vamos a irnos al 29 de julio de 1945.

Interlocutor 100:21:15

Hostia.

Raúl00:21:16

Ya, no estamos a finales casi.

Interlocutor 100:21:18

Sí.

Raúl00:21:18

Bueno, pues resulta que en ese momento es de noche y el barco se encuentra navegando por los mares de Filipinas, y toda la tripulación se encuentra cenando en el comedor. Están ahí el sonido, típico sonido de las sartenes friendo los huevos fritos, el bacon, la gente agarrando los cubiertos, y muchos están escuchando lo que es la radio. Y en la radio podemos escuchar a un hombre decir: "La tierra del sol naciente amanecerá un día más en llamas. Japón se niega a rendirse ante la aplastante presión americana". Esto es NBC y estás escuchando NBC Noticias.

Mi nombre es Bob Cope y a todos mis queridos oyentes americanos os espero en el noticiario de las 7:00. Me despido. Y los americanos: "Vamos, tenemos a los japoneses por los cojones, esta guerra es nuestra". Y empiezan a beber, unos empiezan a agarrar ahí el bacon y a echarlo. Tranquilos, no, bueno, un poquito animados.

Interlocutor 100:22:07

Típicos marineros haciendo el garrulo.

Raúl00:22:09

Típicos marineros celebrando una guerra que todavía no ha terminado. Pero bueno, están celebrando la guerra. ¿Qué pasa? Que entre ese ambiente no está el capitán. El capitán está más solo que la una arriba en la sala de mandos. ¿Por qué? Porque está haciendo el puto zigzag.

Interlocutor 100:22:20

Hostia.

Raúl00:22:21

Y está con una mano en el volante zigzagueando, con una mano en la comida y diciendo: "Joder, es que soy el único que está realizando un protocolo de evasión en el barco". Es decir, ahora mismo este barco, si viene un barco por ahí, estoy desprotegido.

Interlocutor 100:22:36

Claro, el tipo con el timón para un lado, para el otro, para el otro.

Raúl00:22:40

Cada minuto tenía que ir cambiando más o menos. Pero el tema es que yo os dije que en el Indianápolis tenía que haber 24 horas un vigía en cubierta vigilando tanto.

Interlocutor 100:22:48

O sea, sí, siempre tenía que haber alguien vigilando.

Raúl00:22:50

Sí, tanto por el día como por la noche, si venía algún avión, si veían alguna luz de un barco en el horizonte. Pero bueno, en el caso de submarinos nada, porque no hay sonares. Entonces, claro, él dice: "Joder, es que no hay ni siquiera un vigía en cubierta que esté vigilando un posible barco, un posible avión". En cierta parte porque ellos creían que estaban en una zona bastante controlada, que realmente no iba a aparecer nadie. Entonces el capitán dice: "Mira, ya que estoy aquí yo más solo que la una, que le den por culo al zigzag. Barco colocado en línea recta y yo me voy a terminar la cena con mis compañeros abajo en el comedor".

Interlocutor 100:23:23

Hostia.

Raúl00:23:24

Ahora sí, ahora no hay absolutamente nada que avise de algún peligro que vaya a atacar al Indianápolis. Y qué casualidad, oye.

Interlocutor 100:23:33

A ver, yo no creo tanto en las casualidades. Es que si te dicen: "Haz esto y esto y tal", y dices tú: "No, no, esto está todo bien".

Raúl00:23:41

Bueno, aquí esto podemos relajarnos. Por un minuto no pasa nada que me pueda relajar.

Interlocutor 100:23:46

Los cojones, ¿no?

Raúl00:23:46

Y de repente, claro, de repente baja al comedor, termina de cenar con sus hombres, muchos ya se van directamente a sus camarotes a darse una ducha de agua caliente para meterse en cama. Pero resulta que en aquella zona, aunque sí que es cierto que muchos submarinos japoneses se habían ido, había un submarino japonés solitario, como ese típico tiburón blanco nadando completamente solo en el océano, que decide subir a superficie para extender el periscopio. Y en el momento en el que lo extienden, el marinero japonés se le da por mirar y dice: "Hostia, hay una mancha negra ahí flotando en el agua".

Interlocutor 100:24:26

Hostia, eso dijeron, ¿no?

Raúl00:24:29

Y dice: "Hashimoto". Y ya va corriendo junto al capitán, que es Hashimoto. Hashimoto es el típico Giovanni, es el típico hombre serio, vestido así, con una mirada seria, que está mirando por la ventana del submarino, que dices tú: "A este si le hablo tiene que ser para tengo que medir cada palabra, no le puedo hacer perder el tiempo porque el capitán Hashimoto es muy estricto".

Interlocutor 100:24:49

Se enfada a la.

Raúl00:24:50

Se enfada a la mínima. Entonces de repente llega el marinero: "Hashimoto de la barco enemigo a babor". Y Hashimoto: "Preparen misiles".

Interlocutor 100:25:03

Es un poco ruso a veces.

Raúl00:25:05

Bueno, los japoneses hablan así muchas veces, por lo menos en el anime que yo vi. El tema es que ya automáticamente bajan el submarino hasta los 20 metros, empiezan a cargar un montón de torpedos en el submarino, y una vez ya colocan la posición a la que vaya el torpedo, pum, fuego. Y empiezan a salir seis torpedos dirección directamente al Indianápolis, y justo en ese momento todo el mundo se encontraba en sus camarotes durmiendo.

Interlocutor 100:25:28

Todo el mundo.

Raúl00:25:29

Todo el mundo se encontraba en sus camarotes durmiendo. No había nadie por ahí en plan había alguno a lo mejor lavando los platos de última hora, el cocinero.

Interlocutor 100:25:35

Sí, hombre, alguno habría, claro.

Raúl00:25:37

Claro. El tema es que en ese momento los que estaban durmiendo de golpe escuchan una explosión en un lateral del barco, que no es que los despierte, es que los levanta por los aires, y muchos acaban estampados en el techo, otros acaban estampados en las puertas del camarote. Y ya cuando se consiguen recuperar, de golpe, viene el segundo torpedo, vuelve a estampar el barco, hace que vuelva a temblar en el océano Pacífico. La putada es que este segundo torpedo ha impactado directamente en la sala de comunicaciones. No se pueden comunicar con nadie.

Interlocutor 100:26:08

Hostia, claro.

Raúl00:26:10

Y aún por encima, que tú impactes en la sala de comunicaciones implica que el sistema eléctrico también quede dañado. Por tanto, el barco se queda completamente a oscuras. Mitad del barco, la luz, pum, se va. Y ya cuando todos los tripulantes empiezan a intentar salir de sus camarotes, muchos no pueden porque está empezando a entrar un montón de agua, porque hay dos boquetes enormes. Y aquí hay una putada muy grande que veréis después, porque el capitán dice: "Hostia, nos acaban de atacar". Automáticamente abre la puerta del camarote y ya se encuentra en el pasillo como un montón de humo blanco flotando que no sabe de dónde viene.

Y ya cuando intenta entrar en el humo blanco para llegar a cubierta, acaba escuchando de fondo al sonido de sus hombres, sus hombres hablando: "Abre la maldita puerta". "No, no puedo, está bloqueada". "El depósito de agua, está entrando un montón de agua por los compartimentos". "Socorro". "La explosión ha afectado a los tanques de combustible". Y de golpe el capitán escucha como a lo lejos hay como una especie de bola de fuego que está subiendo por todo el barco, acaba llevando a cubierta y explota. Una tercera explosión, y después de eso el tío empieza a escuchar como un montón de gente que está gritando porque está ardiendo en llamas, porque esa bola de fuego los alcanzó.

Y ya cuando intenta subir rápido a cubierta, se acaba encontrando directamente con uno de los oficiales del barco, que le agarra por el pecho y le dice: "Capitán, el barco se va de proa, estamos perdiendo demasiados compartimentos". Y el capitán diciendo: "No, pero eso es imposible, los mamparos". "Capitán, los mamparos no funcionan porque el segundo torpedo ha afectado a la sala de comunicaciones, no tenemos sistema eléctrico, los mamparos no se pueden activar". Y dice: "Hostia, no me jodas". "Vale, está bien, tú vete rápido a mandar una señal SOS mientras yo voy a cubierta".

"Capitán, ¿qué pasa? La sala de comunicaciones no funciona". "Vale, ¿y qué? ¿Cómo cojones voy a mandar una señal SOS?".

Interlocutor 100:28:00

Claro, pendejo.

Raúl00:28:01

"Joder, no lo sé. Los generadores, ¿habéis probado a activarlos?". "No tengo constancia de eso". "Vale, pues vete a la sala de generadores y dile a todos los hombres que te encuentres que agarren un chaleco salvavidas y suban a cubierta". "¿Cómo? ¿Vamos a abandonar el barco?". "Oficial, todavía no sé ni lo que voy a hacer yo, pero haz lo que te digo". Claro, en este momento ellos dos se separan. El oficial, cuando empieza a bajar por los puentes de proa, se da cuenta de que ya no puede avanzar. ¿Por qué? Porque al explotar los tanques de combustible, toda la zona de proa está en llamas. Y hay un montón de hombres que se van encontrando que tienen la cara completamente roja, tienen el cuerpo completamente rojo, lleno de quemaduras de segundo grado.

Interlocutor 100:28:36

Qué barbaridad.

Raúl00:28:38

No se pueden ni siquiera ni apoyar muchas veces en las paredes porque eso es acero. Entonces eso está al rojo vivo, y cuando intentan abrir alguna puerta, no pueden, porque les queman las manos. Entonces el oficial dice: "Hostia, tengo que cancelar la orden, no puedo ir a la sala de generadores porque es que no puedo avanzar". Entonces nos vamos con el capitán, y el capitán ya se encuentra en la zona de cubierta y observa que en la parte de popa todavía hay algo de electricidad. No se ha ido la luz del todo.

Interlocutor 100:29:01

Vale.

Raúl00:29:02

Aun así, él insiste en que se envíe una señal SOS. No va a funcionar, porque la sala de comunicaciones no funciona, solamente hay una. Por tanto, aunque haya luz en la parte de la popa, por mucho que tú escribas la señal SOS y le des a enviar, no se va a enviar. Eso es una putada.

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Raúl00:30:04

Ahora, ¿qué ocurre? Que mientras están llegando todos los tripulantes a cubierta, el barco poco a poco se está levantando de popa, porque la proa es la que acabó dañada con los torpedos. Por tanto, el barco se está empezando a inclinar y casi llega a los 90 grados, ahora sí, en vertical. Claro, la gente agarrada en las barandillas de popa esperando a que el capitán dé la orden de saltar. Y ya cuando el capitán dice: "No hay otra, hay que saltar porque el barco se va", todo el mundo pum, pum, pum, pum, empieza a saltar al agua, completamente de noche, no ven absolutamente nada.

Interlocutor 100:30:32

Claro, es de noche y no ven nada.

Raúl00:30:34

Eso es una putada muy grande. La gente empieza a saltar, está completamente desorientada flotando en el océano Pacífico, y lo único que sí que están viendo es cómo el barco que tienen delante, que está en llamas, poco a poco se está inundando. Pero es que en cuestión de segundos el barco ya no está. Entonces están todos completamente a oscuras flotando en el agua, y de hecho ese barco se acaba de inundar con 300 hombres dentro.

Interlocutor 100:30:57

Ah, ¿sí?

Raúl00:30:58

300 hombres perdieron la vida porque no pudieron salir de sus camarotes o porque no pudieron escalar los puentes para llegar a cubierta a tiempo. Por tanto, tenemos, para que os hagáis una idea, en el agua cerca de 900 hombres.

Interlocutor 100:31:11

¿Cuántos eran?

Raúl00:31:12

Eran 1.196.

Interlocutor 100:31:13

Claro, casi 1.200.

Raúl00:31:15

Y perdieron 300, pues cerca de 900, 850, por ahí, estaban flotando en el agua, completamente a oscuras. Muchos de ellos sin chalecos salvavidas. Otros sí, tenían chalecos salvavidas, otros tuvieron la suerte de poder subirse a una de las balsas, uno de los botes que estaban por ahí flotando, pero otros tenían que simplemente agarrarse a cuerdas o simplemente hacer fuerza con los pies para mantenerse en la superficie.

Interlocutor 100:31:37

Claro, el tema es: ¿cuánto tiempo aguantas ahí? Porque evidentemente no es el mismo lugar que cuando pasó lo del Titanic, que eso fueron cuestiones de minutos. Pero aun así, ¿cuánto aguantas?

Raúl00:31:51

Tienes que aguantar bastante. Si no, esta historia no tendría mucho sentido. Pero tienes que aguantar, si te organizas bien, deberías aguantar bastante en ese agua.

Interlocutor 100:31:59

¿Sí?

Raúl00:32:00

Sí, porque ya os digo que no había balsas para todos y había 850, 900 hombres ahí flotando en medio del agua, y en las balsas no hay sitio para todos. Por tanto, hay muchos que se tienen que quedar fuera. Claro, el tema es que todavía queda un detalle más por contar, y es que ese barco que se inundó, claro, se inundó con 300 hombres, recordad, pero también se inundó con muchas salas llenas de aire. Y ese aire, al mismo tiempo que los hombres, también está intentando salir. Y cuando el aire no es capaz de salir, la presión del agua hace que el camarote pum, pum, pum, se empieza a comprimir y el aire, si no puede salir, revienta.

Por tanto, no es que hablemos de una explosión, hablamos de lo contrario, una implosión. Una implosión debajo del agua que va a provocar una implosión tan grande que las corrientes van a hacer que los hombres que estaban cerca de donde se inundó el barco acaben completamente esparcidos por las olas, separados unos de otros, desorientados. Y ahí sí, ahí ya tenemos a esos 900 hombres ahí sin comida, sin bebida, simplemente intentando guiarse, encontrarse. Y el problema es que todavía son las 12:30 de la noche.

Interlocutor 100:33:06

Buah, queda toda la puta noche.

Raúl00:33:08

Queda toda la puta noche. Y lo increíble es que sobrevivieron prácticamente todos.

Interlocutor 100:33:13

Todos los que quedaron ahí.

Raúl00:33:14

Todos los que quedaron en el agua sobrevivieron a lo largo de la primera noche. Eso sí, tuvieron que trabajar en equipo. De hecho, una de las primeras cosas que hicieron fue intentar localizarse entre ellos. Los que estaban en los botes tuvieron que guiarse, porque no podían ver, tuvieron que guiarse por los gritos, empezar a intentar remar como buenamente puedan, intentar meter a los hombres, sobre todo a los enfermos, a los quemados, los que tenían un montón de quemaduras, subirlos a los botes para ponerlos a salvo. Y había otros que, por ejemplo, tenían chalecos salvavidas, entonces estaban flotando en el agua, pero había otros que no. Y los que no tenían chalecos salvavidas se cansaban antes.

Entonces lo que hacían era cambiarse los chalecos. Es decir, yo tengo un chaleco y tú no, tú vas a tener que estar pataleando en el agua, tú va a llegar un momento donde te vas a cansar. Cuando te canses, yo me quito el chaleco, te lo coloco a ti. Ahora tú descansas, yo me agarro a ti, y sí, aún tengo que patalear un poco, pero bueno, me canso más lento.

Interlocutor 100:34:05

Claro, y también harían lo mismo con las balsas.

Raúl00:34:08

Sí.

Interlocutor 100:34:09

Se agarrarían a la balsa, se turnarían, porque es que si no es imposible.

Raúl00:34:12

Sí, sí. De hecho, vivían todos pegados a las balsas. Y no es que se hiciese un grupo enorme, no, es que se hicieron como minigrupos, porque estaban tan esparcidos que no se encontraban. Y consiguieron aguantar toda la noche así.

Interlocutor 100:34:22

Madre de Cristo santísima.

Raúl00:34:25

Pero esto no es nada, porque lo que va a pasar ahora.

Interlocutor 100:34:28

Claro, tú ponte en esa situación. O sea, ya te agobias.

Raúl00:34:32

Hombre, no, el agobio. Y no ves nada, y ya cuando se haga de día y veas el agobio de que no hay nada alrededor tuya, uf, ya.

Interlocutor 100:34:38

Ya, pero escucha, ponte, o sea, quiero que hagas esto. Trata de imaginarte de noche, que no ves nada, sientes que el agua, no sabes hasta dónde llega, eso debe ser superprofundo, te empiezas a imaginar cosas, que si un tiburón, que si un cracken, que si no sé qué.

Raúl00:34:55

Bueno.

Interlocutor 100:34:55

¿Sabes?

Raúl00:34:56

A la mínima que te roza algo por el pie, ya, uf.

Interlocutor 100:34:58

Empiezas a patar. Bueno, tiene que ser una tortura mental.

Raúl00:35:01

Es muy angustioso, sí, sí, sí, es muy agobiante.

Interlocutor 100:35:02

Loca, sí, sí, sí. Vale, y entonces qué?

Raúl00:35:04

Y de hecho, cuando se hace de día, ves que la situación es de agobio puro, porque ya para empezar el agua no es azul, es negra. Es negra de todo el combustible del barco que está flotando en el agua. Y ese combustible hay un problema, porque la gente, tú cuando estás en el agua, inconscientemente muchas veces tragas agua.

Interlocutor 100:35:21

Bueno, a veces sí, pero es uf, qué locura.

Raúl00:35:24

El tema es que mucha gente, allí había un montón de olas, entonces el oleaje hizo que mucha gente inconscientemente estuviese tragando constantemente esa agua salada mezclada con el combustible del barco, con petróleo, con aceite parecido al petróleo. Entonces eso a lo largo de la noche hizo que acabasen enfermando. Entonces muchos amanecieron con la cara completamente pálida.

Interlocutor 100:35:44

Qué barbaridad.

Raúl00:35:45

Y otro tema, los que están completamente quemados, los que tienen un montón de quemaduras, esas quemaduras han estado expuestas a agua salada, eso para las quemaduras no es bueno. Y aún por encima, si el agua salada está contaminada con petróleo.

Interlocutor 100:35:59

Es eso, porque si fuera solo agua limpia salada, aún bueno. Que no es bueno, pero aún bueno.

Raúl00:36:06

No es lo mejor.

Interlocutor 100:36:06

Pero esa agua estaba reventada de mierda.

Raúl00:36:09

De mierda. Y luego el tema va a ser la luz del sol, porque allí no tienes cómo protegerte, y esas quemaduras bastante.

Interlocutor 100:36:15

Que te vas a quemar.

Raúl00:36:16

Claro.

Interlocutor 100:36:16

Sobre lo quemado.

Raúl00:36:18

Sobre el rostro que ya lo tienes quemado en sí, pues el sol lo va a hacer peor. Por tanto, esa gente es horrible. Esa gente está sufriendo lo que no está escrito. Y lo peor es que el doctor que estaba a bordo no podía hacer absolutamente nada, no tenía herramientas para.

Interlocutor 100:36:31

¿Y qué carallo va a hacer? Aparte 900 personas, ¿qué hostia va a hacer?

Raúl00:36:34

No, no, ¿sabes lo que hacía? Mentirles para que se tranquilizasen. Tenía que mentirles a posta.

Interlocutor 100:36:40

Pero, ¿qué le decía?

Raúl00:36:41

Nada, mucha gente tenían tanta angustia, estaban tan acelerados que, claro, si a ti mentalmente yo, que soy un don nadie, te digo: "No, no te preocupes, está todo controlado", dices: "Tú no tienes ni puta idea". Pero si te lo dice un doctor, inconscientemente como que te tranquilizas, dices: "No".

Interlocutor 100:36:57

Tú no tienes ni puta idea.

Raúl00:36:58

El doctor te dice: "No, no, tus heridas están siendo controladas, mira, estoy colocando aquí la, te estoy haciendo un torniquete, bla, bla, bla, te estoy haciendo cualquier cosa". Suena convincente, te está diciendo que está viniendo gente que nos va a ayudar. Claro, te están mintiendo en la puta cara, pero como es un doctor, pues tú como que por efecto placebo como que te lo crees. Y como te tranquilizas un poquito más.

Interlocutor 100:37:18

Bueno, sí, a ver, entiendo el punto, entiendo el punto.

Raúl00:37:20

Claro, el tema es que ahora hace falta una persona que lidere. ¿Dónde está el capitán?

Interlocutor 100:37:24

Es verdad, ¿qué fue del capitán?

Raúl00:37:26

El capitán, todo el mundo lo empieza a buscar entre, bueno, entre 900 personas, empiezan a mirarse entre ellos, dicen: "No, no, el capitán tiene que estar aquí". "No, que el capitán saltó conmigo, yo lo estuve escuchando cuando me acerqué a uno de los botes, de hecho el capitán me dio la mano". "No, no, pues el capitán no está". "¿Cómo no va a estar? Si somos aquí, somos un montón, pero el capitán aparece". "Capitán!". No, el capitán yo os digo que no está ahí.

Interlocutor 100:37:45

No está ahí quiere decir que no está con nosotros, está con Jesucristo.

Raúl00:37:48

No, no, no, está ahí. Lo que pasa es que os acordáis de esa explosión del aire que hubo debajo del agua, que los apartó a todos?

Interlocutor 100:37:54

Ah, lo mandó a tomar por culo.

Raúl00:37:56

Lo mandó a tomar por culo. Si tú agarras la cámara y tiras para arriba, para arriba, para arriba, para arriba, vas a ver que al noreste, a tomar por culo de lejos.

Interlocutor 100:38:04

Casi en Galicia incluso.

Raúl00:38:05

Casi en Galicia, prácticamente en la Antártida ya. Hay dos balsas que están atadas con cuerdas y hay diez hombres ahí, completamente solos. Y entre esos diez hombres está el capitán McVeigh. El capitán se cree que él y sus nueve tripulantes son los únicos supervivientes, pero no. A tomar por culo de lejos, de donde ellos están, hay casi 900 hombres que están intentando luchar por sobrevivir. Y os diré una cosa, nunca se encontraron.

Interlocutor 100:38:29

¿No?

Raúl00:38:30

No, nunca se encontraron en el agua, nunca se encontraron una tripulación con la otra. Y de hecho, ya os digo que cada uno va a vivir una experiencia totalmente diferente. Porque ya.

Interlocutor 100:38:39

Madre mía.

Raúl00:38:40

Sí, sí, cada uno vive una experiencia de este naufragio totalmente diferente. Ya para empezar, el capitán sí que tenía algo de suministros.

Interlocutor 100:38:46

Ah, ¿él sí?

Raúl00:38:47

Sí, él tenía poca cosa, tenía algo de galletas, dulces, y sí, tenía un poco de agua para poder beber. Los otros no tenían nada. Y el capitán aquí es mucho más fácil poder capitanear y liderar a nueve hombres.

Interlocutor 100:38:59

Claro, no te jodes.

Raúl00:39:00

Que a 900. Entonces, el capitán supo mantener la moral alta, supo llevarlos bien, les hacía preguntas sobre sus hijos, sobre sus parejas, para recordarles que tienen hijos, que tienen parejas, que no pueden rendirse ya. "Cuéntame alguna anécdota de tu hijo". Y el otro decía: "Ah, pues me acuerdo de mi hijo cuando abrió aquel regalo de Navidad, que mi mujer y yo estuvimos toda la noche recorriéndonos calles para intentar encontrar el puñetero muñeco, lo encontramos, qué feliz estaba". "Ya, ah, qué buenos tiempos, eso me recuerda a mí, jijiji, jaja, como venga, hay esperanzas, hay que seguir luchando, tenemos que organizarnos, enseguida va a venir alguien".

Claro, el capitán se cree que aquel mensaje, eso ese que le dio a enviar, llegó. No, no, ahí no llegó nada.

Interlocutor 100:39:36

Qué carallo iba a llegar.

Raúl00:39:37

Ahí nadie sabe que ese barco está hundido, están ellos flotando en medio de un océano Pacífico esperando que alguien vaya a buscarlo y no va a llegar nadie.

Interlocutor 100:39:43

Ya.

Raúl00:39:43

Como no llegue el Espíritu Santo.

Interlocutor 100:39:45

Sí, la Santa Iglesia Católica y mi puta madre en bicicleta.

Raúl00:39:48

Y la Santa Trinidad.

Interlocutor 100:39:49

Sí.

Raúl00:39:50

El tema es que por un lado vemos que el equipo del capitán, aunque es pequeño, está contento. Pero si nos vamos al otro lado.

Interlocutor 100:39:56

Madre mía.

Raúl00:39:57

Eso es un funeral, está todo el mundo de capa caída rezando el Padre Nuestro. "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre". ¿Por qué? Porque ya han perdido la vida 50 hombres.

Interlocutor 100:40:06

¡Hostia!

Raúl00:40:07

Sí, sí. A lo largo del primer día, 50 hombres, fum, fuera.

Interlocutor 100:40:11

Ya no es todo color de rosa como lo planteaste, cabrón.

Raúl00:40:14

No, no, 50 fuera. Y de hecho, lo que hacían era que todos estaban completamente en silencio para, digamos, que ofrecer respeto. Lo que hacían, cada vez que perdía la vida un hombre, le quitaban el chaleco si lo tenían y suavemente lo posaban en el agua para que la corriente lo fuese arrastrando mar adentro, y ahí sí rezaban un Padre Nuestro por cada uno de los hombres. Por tanto, ya veis que en un lado es como: "Venga, esperanza", por el otro es: "Bah, espero que cuando me toque a mí por lo menos no sufra". Dices tú: "Joder, qué colores más diferentes".

Claro, el tema, lo peor va a ser cuando llegue el mediodía. Porque cuando llega el mediodía del primer día, en ese grupo de ahora 850, por decirlo así, está todo Dios en silencio. Está todo el mundo, pues, digamos que agonizando por dentro, intentando no mostrar esos dolores, a lo mejor el dolor de cabeza, como las quemaduras le están, parece que le apetece rascarse, pero no puede porque lo haría peor. Está todo el mundo callado, aguantando su dolor sin hablar con nadie. Y de hecho, vemos que hay uno que está flotando en el agua con el chaleco, y de repente se le da por mirar por debajo del agua.

Y de golpe.

Interlocutor 100:41:21

No me jodas. Un tiburón.

Raúl00:41:24

Tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan acaba de pasar un tiburón oceánico de punta blanca. Ese es el tiburón por excelencia. El tiburón que hemos visto en muchísimas películas. Y he estado buscando y ese tiburón es uno de los más peligrosos en mar abierto.

Interlocutor 100:41:38

A ver, ¿el tiburón de punta blanca?

Raúl00:41:40

El tiburón oceánico de punta blanca. Es el tiburón por excelencia que se nos viene a todos a la cabeza.

Interlocutor 100:41:45

Pero no es el blanco, a mí es el blanco, cojones.

Raúl00:41:47

No, el tiburón blanco es muchísimo peor.

Interlocutor 100:41:48

El de punta blanca es muy agresivo y ataca, reactivo.

Raúl00:41:52

Sí, es el que más mató a humanos.

Interlocutor 100:41:54

A ver si le ataco yo a puñetazos.

Raúl00:41:56

Bájale, venga, líate a hostias con él en el océano Pacífico.

Interlocutor 100:41:58

Madre mía, y se encuentran con él.

Raúl00:42:00

Sí, sí. Y pasó justo por debajo de uno de ellos. ¿Qué pasa? Que ahí empieza, ese silencio que había de golpe desaparece. ¿Por qué? Porque uno de los que estaba en las balsas de golpe ve que está flotando en el agua una caja de madera. Y dice: "Oh, suministros". Fum, se lanza al agua, empieza a nadar, claro, está haciendo un montón de ruido, salpicando, chap, chap, chap.

Interlocutor 100:42:18

Sí, pero el tiburón ve eso.

Raúl00:42:20

Claro, y el otro que vio al tiburón le empieza a gritar: "¡Ey! No, no, no, no, no hagas eso, sube rápido a la balsa". Y dice: "No, tranquilo, son suministros". Y ya todos, claro, el ruido que están haciendo, inconscientemente todos empiezan a mirar para ese hombre. Y ese hombre, fum, fum, fum, fum, fum, desaparece.

Interlocutor 100:42:36

Madre mía.

Raúl00:42:37

Y en ese momento aparece un brazo flotando, sangre, y ya todo el mundo: "¡Tiburón!". Ya empiezan a intentar subirse a las balsas, claro, están haciendo más ruido, están salpicando más en el agua. Eso hace que muchos tiburones acaben llegando a esa zona, porque esa zona se infestó tanto de tiburones de punta blanca como de tiburones tigre.

Interlocutor 100:42:57

Hostia, la Virgen Santa.

Raúl00:42:59

Y sabéis cómo llegaron esos tiburones ahí? Por culpa de los cuerpos que estaban tirando al agua. Esos cuerpos que colocaban suavemente en el agua y que los fueron arrastrando, pues se ve que alguno a lo mejor tenía algo de sangre, los tiburones lo olieron, empezaron a llegar ahí, después encontraron ese tumulto ahí de gente que aún por encima está pataleando, está haciendo un montón de ruido, se están acercando, muchos al ver el tiburón paniquean, se sueltan, las olas lo alejan, el tiburón, fum, se lo traga.

Interlocutor 100:43:23

Claro, ahora, tú imagínate esa noche después de que pase todo eso, ¿sabes?

Raúl00:43:28

Ya no duermes.

Interlocutor 100:43:29

Claro. Y aparte, los cuerpos qué iban a hacer? No los iban a guardar, cojones.

Raúl00:43:32

Claro, de hecho tienes que quitar los cuerpos para dejar sitio y que la gente que está en el agua pueda subir y tenga algo de sitio. No, pues de repente eso se infestó de tiburones y descubrieron que si permanecían todos juntos en piña y no se movían, en plan no paniqueaban, no salpicaban en el agua, los tiburones no les atacaban. Eso sí, los acechaban. Estaban constantemente dando vueltas esperando que alguno se separase para taparlo.

Interlocutor 100:43:55

Joder.

Raúl00:43:55

Vale. Sin embargo, si nos vamos al otro lado, con el capitán McVeigh.

Interlocutor 100:44:00

La vida pirata, la vida mejor.

Raúl00:44:02

Allí todos completamente tranquilos, claro, tienen espacio de sobra en las balsas, porque son dos balsas, son diez hombres, tienen espacio, tienen algo de comida, el capitán les recuerda: "Atentos, una galleta y dos sorbos por cada hombre, no os paséis, tenemos que mantener las normas, es importante que se mantengan las leyes que se ponen en la balsa para que esté todo funcionando bajo correcto".

Interlocutor 100:44:25

Sí, con criterio, ¿no?

Raúl00:44:26

Con criterio. Entonces, la cosa va completamente, pues se va llevando, ¿no? ¿Qué pasa? Que se va llevando a lo largo del primer día. Cuando ocurre la noche, muchos ya les cuesta mucho dormir por culpa del oleaje de las olas, del agua, muchas olas los acaban salpicando y la sal seca en la piel y eso hace que te rasques y mañana.

Interlocutor 100:44:45

Sí, pero me imagino a los otros.

Raúl00:44:47

No, los otros es otra historia totalmente diferente. El tema es que el capitán también va a tener problemas. ¿Por qué? Porque el primer día los tripulantes mantienen las órdenes, pero ya cuando ven que no son capaces de dormir a lo largo de la noche, el no dormir afecta la cabeza.

Interlocutor 100:45:01

Sí.

Raúl00:45:02

Y ya te levantas el segundo día rascándote con un humor de perros, de repente uno tiene un montón de úlceras por el brazo, otro tiene los labios agrietados, tiene la lengua hinchada, dice: "Hostia, quiero beber, quiero beber", y ya los ojos te van directamente al agua salada. Y el capitán dice: "Ni se os ocurra, ni se os ocurra porque estáis acelerando la muerte". Entonces, había muchos que por instinto básico, fum, se lanzaban al agua para intentar beber y ya el capitán le decía: "No, sácate de ahí", lo agarraba, lo tiraba, "tienes que aguantar, te he dicho dos sorbos, tienes que gestionarlos mejor, la próxima vez gestiona mejor tus dos sorbos, prueba a llenar la boca, a mantener el agua un rato en la boca para saciar las ganas", a darle consejos, pero ya muchos.

Interlocutor 100:45:40

Sí, a ver, es difícil, una cosa es que me lo digas así muy bonito, bien.

Raúl00:45:43

Claro, claro, del dicho al hecho, ¿no?

Interlocutor 100:45:45

Hay un trecho.

Raúl00:45:46

Exacto. Entonces, el capitán malamente consiguió controlarlos ya a lo largo del segundo día. Pero el problema es que si volvemos a los 850, esos son la hostia de ellos, y no todos van a ser capaces de aguantar. Entonces, muchos ya acaban cometiendo el error de beber agua salada. Y el agua salada hace que ya empieces a tener delirios.

Interlocutor 100:46:06

¿Ah sí?

Raúl00:46:07

Sí, sí, ya empiezan las alucinaciones, porque ya te falta, ya el agua no llega al cerebro, la sangre no llega, ya empiezas a ver cosas donde no las hay, y a uno se le mete en la cabeza que está viendo una isla. "Lo estás viendo, estamos salvados, una isla". Entonces, ya se salta al agua, empieza a nadar, mal hecho, porque ahora ahí te viene el tiburón tigre, fum, se lo papa.

Interlocutor 100:46:29

Madre mía.

Raúl00:46:30

Uno menos. Otro que se le mete en la cabeza que dice: "Hostia, el barco, estoy viendo el barco desde aquí, está ahí hundido, no, no, la cocina, estoy viendo, estoy viendo la comida, espera, bacon". "Yo creo que si buceo llego, sí, sí, sí, yo llego, confía en mí", tal. Se mete al agua, empieza a bucear, ya no sale a la superficie.

Interlocutor 100:46:50

Qué loco.

Raúl00:46:50

Otro menos. Luego a uno, el problema ya no solo son los tiburones, el problema ahora ya son ellos mismos. ¿Por qué? Porque hay uno que empieza a mirar al que tiene al lado y dice: "Hostia, un espía japonés".

Interlocutor 100:47:02

¿Qué dices, tío?

Raúl00:47:03

Te lo juro.

Interlocutor 100:47:04

No, no, la verdad es que parece, parecer, parece, aparte como te mira así.

Raúl00:47:09

"Es un espía japonés, tío, hay que matarlo, tienes que ayudarme". "No, no, no, yo no quiero tener nada que ver con tus problemas". "Bueno, pues entonces lo mato a la noche, cuando se descuide, me lo cargo". Y entonces el otro pendiente de él, y cuando ve que le tiene la guardia baja, saca una navaja que tenía, lo agarra, pum, y se lo carga. Y de golpe: "Pero, ¿qué estás haciendo, animal? Era un espía japonés", ya los otros diciendo: "No, este no puede estar a bordo, tenemos que sacarlo fuera". "Pero, ¿cómo lo vamos a echar afuera? Es uno de los nuestros, pero ya es un puto monstruo, ha matado a uno de sus amigos". Entonces, ya lo tiran al agua por miedo a que se le meta en la cabeza que hay más espías.

Interlocutor 100:47:41

A ver, claro, es que quiero decir, si matan al otro pensando que es un espía.

Raúl00:47:45

Claro, entonces se lo quitan de en medio, ya unos que lo defendían, porque claro, era amigo de unos, otros ya se forman bandos, ¿no? Y con los bandos hay peleas. Ya después vienen las peleas por los chalecos salvavidas, porque esos chalecos no aguantan las propiedades de flotar en el agua todo el rato. Eso se va, el aire que tienen o la espuma que tienen se va deteriorando.

Interlocutor 100:48:05

Sí.

Raúl00:48:05

Y algunos ya no funcionan, por tanto hay menos chalecos, hay peleas. "No, tú llevas teniendo el chaleco una hora, ya me toca a mí". "No, no, no, eso es mentira, llevo media hora", y bum, ostión. El otro que lo empuja directamente al agua para que las olas se lo lleven, el tiburón se lo pape. Bueno, hubo la hostia de problemas. De hecho, se cree que 150 personas murieron por tiburones, de los que quedaron ahí.

Interlocutor 100:48:27

150.

Raúl00:48:28

150 perdieron la vida por ataques de tiburones, sí, sí. Porque de hecho los tiburones, claro, cuando hay pelea, ya se pone otra vez el mar bravo, bum, bum, bum, ya los tiburones se acercan y muchos cuando ven que tienen el tiburón al lado, hostia, ya paniquean, lo típico de que te sueltas de la balsa, la corriente te lleva, ya está, uno menos.

Interlocutor 100:48:45

A tomar por culo.

Raúl00:48:46

A tomar por culo. Y cuando se hacía de noche, ahí es donde había miedo de verdad. Porque de noche tienes miedo de que en alguna de estas te quedes dormido y el vaivén de las olas te eche al agua. Claro, no es que te caes al agua, es que te caes al agua de noche, no ves nada, dices: "Hostia, ¿dónde está la balsa?".

Interlocutor 100:49:02

Lo que te dije al inicio, que eso tiene que ser durísimo.

Raúl00:49:05

Las olas te empiezan a arrastrar, dices tú: "Pues nada, aquí, me he caído de la balsa esperando a que un tiburón me pape a lo largo de la noche, o que me muera aquí flotando en el agua a lo largo del día". Muchos ya con el miedo a eso, a caerse, otros que a la mínima a lo mejor que conseguían conciliar un poco el sueño, ya el golpe de una ola los despertaba por instinto de supervivencia. Por tanto, llega la noche del segundo al tercer día, la gente no duerme nada. Amanece el tercer día, pues la rutina de siempre: "A ver, este está muerto, quítale el chaleco".

Interlocutor 100:49:36

Es que no están comiendo nada.

Raúl00:49:38

No, no, no tienen nada para comer.

Interlocutor 100:49:39

Ni de beber, ni hostia.

Raúl00:49:41

Nada, nada. Es el tercer día, no se han llevado ni un sorbo de agua más allá que agua salada, y nada de comer a la boca. Entonces van cayendo como moscas. "Este está vivo? Bueno, este está agonizando, bueno, déjalo estar. Este, este ya no se mueve, sácale el chaleco, hay que dejar un hueco para que se suba este que lleva aquí toda la noche flotando en el agua, que ya no siente las piernas". Entonces empiezan a echar cuerpos, claro, eso los tiburones los alejan, pero es que hay que echarlos para que los que están flotando en el agua puedan subir.

Interlocutor 100:50:05

Es que no hay otra opción.

Raúl00:50:06

Claro, todo el tercer día así, y volaron aviones por encima suya, ¿eh?

Interlocutor 100:50:10

Sí.

Raúl00:50:10

Sí, sí, volaron aviones. El problema es que esos aviones no estaban buscándolos, esos aviones estaban en una ruta, en una ruta marítima que pasaba justo por donde estaban, y esa gente no va mirando al océano, y aún por encima a la altura a la que van, no los ven. Por tanto, por mucho que ellos les intenten hacer señas, los pilotos pasan de ellos.

Interlocutor 100:50:27

Ya.

Raúl00:50:27

¿Qué pasa? Que cuando llega la mañana del cuarto día, ahí sí, ahí viene el Espíritu Santo.

Interlocutor 100:50:33

Sí.

Raúl00:50:33

Tuvieron una puta potra, sí, sí, llegó el Espíritu Santo en versión de un piloto que estaba haciendo una ronda de reconocimiento para localizar submarinos.

Interlocutor 100:50:43

Ya.

Raúl00:50:44

Y pasó muy cerca de donde estaban ellos. De hecho, lo que le sorprendió al piloto, ya para empezar, haciendo una ronda de localización de submarinos, eso implica que tú tengas que estar pendiente al océano. El piloto ya tiene que estar volando bajo, ya hay más probabilidades de que lo vea, y tiene que estar mirando las aguas. Y en una de esas, mientras mira las aguas, ve una mancha negra. Es el gasoil, es el petróleo que estaba flotando en el barco, y dice: "Hostia, ¿qué es eso?". Y cuando se baja, de repente empieza a volar alrededor del petróleo y se acaba encontrando a lo lejos a un montón de hombres, que no es que estén haciendo señas, porque ya los hombres se creen que eso es una alucinación, que acaba de pasar un avión, pero que se lo han imaginado.

Y dicen: "Ah, un avión, ya estoy putamente delirando de la cabeza, ya estoy loco. Hostia, pero me ha venido como una ráfaga de aire, qué raro". Y ya el piloto diciendo: "¿Qué cojones acabo de ver? Pero cuántos hombres había ahí? Eso seguro que voy a volver a pasar". Y de repente vuelve a coger camino, vuelve a pasar por delante, y ya, claro, los tripulantes diciendo: "Pero tú estás viendo el avión?". "Sí, sí".

Interlocutor 100:51:42

¡Eh!

Raúl00:51:44

Bueno, ya muchos afónicos porque ya tenían la garganta seca.

Interlocutor 100:51:46

Ya estaban muertos en vida, cabrón.

Raúl00:51:48

Claro, el piloto diciendo: "Hostia, pero son de los míos, que tienen un uniforme americano". Y ya automáticamente a ese piloto se le da por mandar una señal de rescate, que es la que lo salvó, porque después, a lo largo de ese día, acabó llegando un hidroavión, que el hidroavión tenía la orden solamente de soltar suministros, soltar unas cajas de suministros con botes para que se pudiesen subir con comida y bebida. El problema es que se las soltó, sí, al lado, pero esa gente no tiene fuerza. Y por encima no van a tener los cojones de lanzarse al agua.

Interlocutor 100:52:16

Por los tiburones.

Raúl00:52:17

Claro, por los tiburones, para agarrar las cajas de suministros, que sí, están flotando en el agua, pero ellos están viendo cómo las cajas se están alejando porque no hay manera, no tienen fuerza de remar después de estar cuatro días ahí.

Interlocutor 100:52:28

Sin beber, sin comer, mojados, qué locura.

Raúl00:52:33

Quemados con la luz del sol. Bueno, están pidiendo papas ya. Entonces, de golpe, el del hidroavión dice: "Hostia, no van a coger los suministros, nada, voy a intentar aterrizar el avión". Eso es complicadísimo, aterrizar un hidroavión.

Interlocutor 100:52:46

Aparte, se te van a acumular los que quieren subir, ¿no?

Raúl00:52:50

El tema es que sí, sí, muchos intentaban subir. De hecho, acabó rescatando 56. El tío consiguió aterrizar el avión, que era muy complicado, porque en cualquier momento el avión hay un golpe mal dado con una ola y te quedas ahí, esperando a que te rescaten a ti también.

Interlocutor 100:53:04

El hidroavión a rescatar al otro hidroavión.

Raúl00:53:06

Exacto, y no para, un bucle. El tema es que sí, consigue aterrizar, les acerca lo que son las cajas de suministros y él sabe que se tiene que llevar alguno. Ya que aterrizó, se tiene que llevar alguno, se llevó 56.

Interlocutor 100:53:19

Barbaridad.

Raúl00:53:20

Lo máximo que pudo, lo llenó, y a los otros les dijo: "Tened paciencia, porque van a llegar dos barcos a lo largo del día que ya os van a rescatar a todos, tenéis suministros para que os podáis repartir bien la bebida, la comida, solamente tenéis que aguantar un poco más". Bueno, pues entonces empezaron a aguantar, pasó la mañana, pasó la tarde, ya entró la noche y dijeron: "Hostia, pero aquí no está llegando nadie". Y al final, a las tantas de la madrugada, uno que estaba constantemente despierto mirando al horizonte, ve como dos luces blancas entre la nieble, entre la niebla y dice: "Hostia, pero eso?

¿Las ves?". Y de golpe, fum, un foco enorme apuntándolos, diciendo: "Hostia, que me quedo ciego".

Interlocutor 100:53:58

Fum, fum.

Raúl00:54:00

Y acaban llegando dos barcos enormes que por fin consiguen salvar a de 1,196 que eran, consiguieron sobrevivir 316.

Interlocutor 100:54:12

A ver, es una barbaridad, es una barbaridad. Pero si te pones a analizarlo, madre mía, no es ni la mitad, será una cuarta parte.

Raúl00:54:22

Una cuarta parte, consiguieron sobrevivir, incluido el capitán.

Interlocutor 100:54:25

Te iba a preguntar por él, oye.

Raúl00:54:27

El capitán lo encontraron tiempo después flotando en una barca ahí apartado, dijeron: "Hostia, pero que aquí hay diez más".

Interlocutor 100:54:32

Capitán.

Raúl00:54:33

Y dijeron: "Hostia, el capitán del barco". Y el capitán diciendo: "Pero, estáis vivos? Yo pensé que era el único que estaba vivo junto con mis nueve hombres". Madre mía, ostras, 316, y los demás? No, los demás pues en el estómago de un tiburón, otro que murió quemado, bueno, escuchando barbaridades. Uno que asesinó al otro, otro que se quitó la vida delante de los demás porque no aguantaba más.

Interlocutor 100:54:53

Ah, sí, se quitó.

Raúl00:54:53

Sí, sí, muchos se quitaron la vida del medio porque tenían cuchillos para facilitárselo. Claro, el capitán escuchando barbaridad tras barbaridad tras barbaridad, pero no será la mayor barbaridad que escuche.

Interlocutor 100:55:03

No será?

Raúl00:55:04

No.

Interlocutor 100:55:04

Entonces, ¿cuál es?

Raúl00:55:05

La mayor barbaridad que escuche será el 6 de agosto del 45, cuando esté encamillado en la sala del hospital, en una de las camas, y le coloquen la radio al lado. Le suben un poquito el volumen a la radio, está sonando una canción, y de golpe detienen la canción para lanzar una noticia de última hora. "Noticia de última hora, un avión estadounidense acaba de lanzar a Little Boy sobre Hiroshima".

Interlocutor 100:55:31

Lo sabía. Lo sabía. A ver, esto seguramente mucha gente aquí lo sabía, entonces no me doy de.

Raúl00:55:36

Es una putada, no debería haber dicho el nombre, no debería haber dicho el nombre.

Interlocutor 100:55:40

A ver, no, no, no, pero antes de que dijeras el nombre, que ya con el nombre, ya porque a ver, quién no conoce a Little Boy, sabes, es muy famoso. Pero ya tenía mis sospechas, porque la anclaron ahí mucho, tal.

Raúl00:55:53

Crítico para su país.

Interlocutor 100:55:54

Sí, no, no, ahí yo ya lo viví.

Raúl00:55:56

Pues básicamente para que la gente se entere, el capitán Charles McBain no lo sabía, pero acababa de ser cómplice de la bomba atómica que se lanzó el 6 de agosto sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Y esa bomba atómica mató no a unas 800 personas como fueron las que perdieron la vida en el hundimiento, no, a 140,000 personas. Y días después llegaría Fat Man, la segunda bomba atómica que cayó sobre Nagasaki y quitó la vida de 74,000.

Interlocutor 100:56:27

Hostia, esta primera fue el doble que la.

Raúl00:56:30

Sí, fue una barbaridad Hiroshima.

Interlocutor 100:56:31

Qué barbaridad, ¿eh? Sí que es cierto, a ver, que la historia no va sobre la bomba, esto es como.

Raúl00:56:38

Un detalle a mayores, de mira.

Interlocutor 100:56:40

Un detalle a mayor.

Raúl00:56:41

El ultra, ese cargamento ultra secreto, pues ahora entiendes lo que llevaban.

Interlocutor 100:56:44

Claro, es que yo me acuerdo, al inicio te dije: "Joder, ya quiero saber lo que es esto", y me dijiste: "No te lo puedo decir".

Raúl00:56:50

No te lo puedo decir, exactamente.

Interlocutor 100:56:51

Exactamente.

Raúl00:56:51

De hecho, ya os mencioné Pearl Harbor, porque por culpa de Pearl Harbor se acabaron lanzando estas dos bombas, básicamente.

Interlocutor 100:56:57

Hostia, me gustó mucho esta historia, y me da que pensar, normalmente la última historia es un poco la mejor, digamos así.

Raúl00:57:07

Es la famosa.

Interlocutor 100:57:08

Es la famosa, pero.

Raúl00:57:09

Esta es la famosa.

Interlocutor 100:57:09

Pero es que esta es buenísima.

Raúl00:57:11

Esta es muy buena, realmente me estuve pensando si ponerle o no el sello de calidad, pero.

Interlocutor 100:57:17

No lo hiciste.

Raúl00:57:18

No lo hice, pero si de verdad decís que es tan buena, creo que.

Interlocutor 100:57:20

A ver, a mí me gusta mucho porque lo tiene todo.

Raúl00:57:23

Sí, es muy completa.

Interlocutor 100:57:24

Tiene como esa parte de misterio, luego tiene la parte de joder.

Raúl00:57:29

Sí, te cambia de golpe, te esperas que a lo mejor ese que fuese por otro camino, que no tuviese que ver con la bomba atómica, a lo mejor ese caza japonés que le dio, pues que iba a ver un poco por ahí, pero de repente te lo llevan por otro lado, dices: "Sí, parece que no sabes por dónde te la vas a ver venir".

Interlocutor 100:57:42

Y luego te plantea la situación de: "¿Qué haría yo?", o sea, "¿Qué haría toda esta gente que nos está escuchando y viendo?", la mitad, bueno, la mitad no dura ni un día, pero bueno. Yo me planteo estar en alta mar dos días y creo que no sobrevives, ¿eh? O sea, por mucha mentalidad, por mucho todo, porque no estás en una isla, que en una isla tú al final.

Raúl00:58:08

Sí, te puedes cubrir del sol.

Interlocutor 100:58:09

Te puedes cubrir del sol, o sea, tienes muchas facilidades en tierra firme, pero ahí no, tú estás ahí y ahí te quedas.

Raúl00:58:15

Sí, aparte yo, quiero decir, yo enfermo rapidísimo, ahí con la luz del sol te quemas en nada, ya te estás rascando, ya estás haciendo todo lo malo que tienes que hacer, lo empiezas a hacer ya. Y eso, obviamente, acelera tu muerte.

Interlocutor 100:58:25

Me parece, de verdad, una historia para animarnos a si llegamos al objetivo ese del millón, irnos a una isla desierta, pasarla bien, chido. Pero ahora vamos con la segunda historia de hoy, y yo de ti ya me espero cualquier cosa, así que sorpréndenos.

Interlocutor 300:58:45

Pues mira, para empezar con esta historia nos vamos a Londres, año 1740, y alrededor de una mesa hay varios miembros de la Royal Navy, de la Armada Británica, y uno que es el jefe, Anson, se levanta y le dice al resto: "Los españoles son unas ratas".

Interlocutor 100:59:06

Tu madre es una rata.

Interlocutor 300:59:07

Llevan años y años extrayendo todo el oro y la plata de las minas de América del Sur, y nadie tiene los santos cojones de hacerles frente.

Raúl00:59:17

Pero dónde está el problema?

Interlocutor 300:59:19

Pero eso es porque todavía no nos han conocido a nosotros, a los británicos. Nosotros conseguiremos todo el oro de los españoles. Y todos: "Sí, Anson, eso es. ¿Y cuál es la misión?". "Pues muy fácil, partiremos desde Inglaterra, cruzaremos todo el océano Atlántico para llegar al extremo sur de América, luego pasaremos el temido Cabo de Hornos, y luego estaremos en el océano Pacífico donde estarán los españoles con sus galeones llenos de oro que serán nuestros".

Interlocutor 100:59:53

Esperándoos para mearlos en la cara, tonto. Y te callas, y te callas.

Raúl00:59:59

De verdad.

Interlocutor 100:59:59

No porque tienes que seguir continuando la historia, pero.

Interlocutor 301:00:02

Veremos qué va pasando. Así que hay uno que se llama David Chip, que ya le empieza a decir: "Ansón, yo llevo toda la vida soñando con este momento, con esta misión. El problema es que no tengo barco, ¿me puedes dar uno?", no sé qué. "Muy bien, esa es la actitud, muchacho. Para ti te voy a entregar el HMS Wagger, un barco mercante reconvertido al arma de guerra definitiva. Se mueve como un cisne por el agua.

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Interlocutor 301:00:56

Y siempre muestra todo su carácter cuando coge las olas.

Interlocutor 101:01:00

Oh my God.

Interlocutor 301:01:00

No te asustes con los ruidos de la madera. A tu lado irá la sombra, John Berkeley, un tío de modales que siempre va con la cabeza por delante. Si tienes alguna duda, solamente pregúntale lo que sucede. Ahora tu misión es la siguiente: buscar la tripulación. Así que adelante. Pasan un par de días y David Chip aparece con la tripulación enfrente de John Berkeley, la sombra, y le dice: "Bueno, mira, aquí tenemos los mejores de todos".

"Pero cómo, David? Si ese no tiene mano, el otro parece que no sabe caminar". "Y ese porque parece que tiene 70 años". "No tengo 70, tengo 60, cabrón". "Es que mira, resulta que le pedí los soldados a los británicos, bueno, a las partes de arriba, pero resulta que estamos en guerra con todo Dios, no tenemos gente disponible y me dijeron: 'Pues vete al hospital'". Y yo me fui al hospital Chelsea y fui los que, bueno, fueron los que pude traer.

Interlocutor 101:02:01

Estos eran los mejores, estos eran los mejores, imagínate.

Interlocutor 301:02:04

Los disponibles. Entonces John en plan: "Pero cómo vamos a ir con estos a una expedición contra los españoles? Es que estamos locos o qué? Y cuántos son en total?". "Pues deberían ser 500, pero aquí hay 248, estoy contando". "Pero por qué?". "Porque los que estaban bien yo creo que se fueron pitando leches, es que es lo que hay". Así que en septiembre del año 1740 va a salir una expedición con dirección al océano Pacífico de Anson, van a salir varios barcos y tal, y al principio todo son risas, porque David Chip está en plan: "Rumbo al Pacífico, quiero que bebáis y fuméis todo lo que queráis, porque vamos a volver cargados de oro".

Y todos: "Viva capitán", no sé qué, no sé cuánto.

Interlocutor 101:02:52

Eso, Raúl, dale.

Raúl01:02:54

Y John no estaría tan seguro, ¿eh?

Interlocutor 301:02:55

Va a encontrar a los españoles. Y claro, al principio todo es de risas, porque tienen que hacer algún trabajillo de amarrar alguna cuerda, achicar agua, y muy bien. Pero con el paso del tiempo empiezan los problemas, porque entre la tripulación hay.

Raúl01:03:12

Lo que me has hecho, pasas de mí, no.

Interlocutor 301:03:14

El rollo es simple.

Raúl01:03:15

De measurizado, soy un trampo para.

Interlocutor 301:03:18

Se llama Henry Coffins, que resulta que le va al viejo William, que es el de antes, y le dice: "Oye tú, puto viejo, a ver, ayúdame a subir estas cajas a cubierta, vamos". "Sí, sí, ya voy, ya voy". "No, ya vienes no, tienes que estar ahora mismo arriba, que tengo 60 años, no 22 como tú, hijo de puta". "Que te levantes, puto viejo de mierda".

Interlocutor 101:03:41

Deja al viejo de Raúl, ¿eh? Tranquilo, ¿eh?

Interlocutor 301:03:44

"Pues haber nacido antes no sé qué". "Pero cómo?". "Aprende a vocalizar". "Joder, que parece que te faltan los dientes". "Eres malo, muy malo". "¿Sabes por qué?". "Porque el otro día me dieron carne aquí en el barco de comer, le di un mordisco pensando que estaba buenísimo, y estaba muy duro, pero eran mis dientes, eran mis dientes que los había perdido".

Interlocutor 101:04:07

Qué locura. Da un cringe, te dan ganas de lanzarle esta taza a la cabeza, viejo cabrón.

Raúl01:04:14

Estoy intentando al viejo.

Interlocutor 101:04:14

Sí, sí, pero eres un viejo cabrón. Sí, sí.

Interlocutor 301:04:17

Entonces el problema es que en el barco, por culpa de que le faltaba vitamina C, empezaron a inflamarse las encías.

Interlocutor 101:04:24

Escorbuto.

Interlocutor 301:04:25

Escorbuto, tal cual. Aparte que daba un cansancio extremo, es decir, no te podías levantar ni de la litera ni hacer nada.

Interlocutor 101:04:33

Ya.

Interlocutor 301:04:33

Y aún por encima, ahora acababan de superar el océano Atlántico y llegaron al temido Cabo de Hornos, un lugar que estaba lleno de tormentas, vientos huracanados, rayos por todas partes, y David Chip, el capitán, estaba en la cubierta ya diciendo: "Tenemos que trabajar, todos a cubierta". Y John Berkeley y la sombra: "Capitán, pero no hay hombres". "¿Cómo? Pero cómo que no hay? ¿Dónde están?". "Pues están todos enfermos, como cuando salimos de Inglaterra, yo ya te dije que esto no pintaba nada bien".

"Joder, tengo que ir abajo a llamarlos".

Interlocutor 101:05:08

Sí, sí, lleva al hospital andante.

Interlocutor 301:05:11

Baja a los camarotes: "Venga, venga, todos arriba, menos el que se esté muriendo, cagando, vomitando". Y ya sale el viejo Williams: "Ya voy, me estoy levantando de mi litera". "Pero tú a qué vienes, viejo Williams?". "Pues voy a tirar por los cabos, que tengo manos". "Bueno, estupendo, si el viejo Williams puede subir, todos podéis trabajar, y todos vamos a salir de esta. A cubierta, vamos". "Ahora subid las velas, porque tenemos que darle muy duro, vienen las mayores olas que vais a ver en toda vuestra vida".

"Tiran por las cuerdas, tal". "Capitán, que viene una ola gigante". "¿Cómo?". Y de repente.

Interlocutor 101:05:47

Comiendo lomos.

Interlocutor 301:05:49

Un golpe de la leche: "Capitán, que hemos perdido a varios de nuestros hombres". "Pero ¿dónde están? Se han caído al agua, una ola gigante".

Raúl01:05:57

Ah, claro, tonto.

Interlocutor 101:05:59

Vete tú detrás, por favor.

Raúl01:06:01

Es que no me jodas.

Interlocutor 301:06:04

Esto está yendo muy mal. Y claro, después de varias horas, acaban superando el temido Cabo de Hornos y llegan a la parte más profunda del océano Pacífico. Ahora el océano Pacífico es inmenso y tienen que ir hacia el norte para encontrarse con los españoles. Y ahora resulta que lo peor, aún por encima de haber perdido a esos hombres, John Berkeley le empieza a decir a David: "Oye, ¿sabes que estamos sin rumbo? Hemos perdido al jefe de la expedición, Anson".

Interlocutor 101:06:33

Ah, ¿perdió al jefe de expedición?

Interlocutor 301:06:35

Sí, porque el jefe iba en otro barco, era una expedición que salían tres, cuatro barcos, entonces uno acabó por un lado, otro por el otro, y nosotros estamos encima del HMS Wagger, que está sin rumbo.

Interlocutor 101:06:46

Nosotros no, tú, que eres inglés. Tú. Exacto. Nosotros somos españoles, ¿eh?

Interlocutor 301:06:51

Y John Berkeley diciéndole: "Es que no podemos continuar con la misión, no tenemos a dónde ir. Lo más sensato en este mundo, con mi cabeza, es que volvamos para Inglaterra".

Interlocutor 101:07:02

Sí.

Interlocutor 301:07:03

"John, estamos aquí para hacer algo muy grande. Yo quiero volver a Inglaterra, pero volveré cargado con el oro español, y me da igual conseguirlo con o sin Anson. Seguimos por el Pacífico, rumbo al norte". Y se echan a navegar otra vez, no sé qué. Y ahora el tema es que un día, sobre la 1:30 de la madrugada.

Raúl01:07:26

Les va a dar la risa a los españoles cuando vean a esto.

Interlocutor 101:07:29

A ver, a ver, a ver. Ya tengo ganas, a ver.

Interlocutor 301:07:31

Bueno, ahora siguen yendo hacia el norte y a la 1:30 de la madrugada es de noche, y de repente se escucha un estruendo fuertísimo por un costado del barco y ya dice David Chip: "Joder, el puto carácter este del barco ya me está tocando los putos cojones, ¿eh?". "Que no, capitán, que ha roto, hemos chocado contra una roca por el lado, está entrando el agua".

Interlocutor 101:07:53

Ah, qué son imbéciles.

Interlocutor 301:07:55

"Lo que nos faltaba aún por encima, todos a cubierta inmediatamente".

Raúl01:08:01

Madre mía. Es que la están cagando por completo.

Interlocutor 101:08:05

No me digas, hombre, no me había dado cuenta. Vale, ¿y qué?

Interlocutor 301:08:08

"Todos a cubierta inmediatamente. Tenemos que desplegar los botes salvavidas y lanzarnos al agua. Todos con provisiones, porque esto pinta mal".

Interlocutor 101:08:16

Ah, que tienen que ir para abajo del mar.

Interlocutor 301:08:20

Sí.

Interlocutor 101:08:20

Vale, vale.

Interlocutor 301:08:21

Ellos tiran los botes salvavidas que llevan al agua y luego llegan todos ahí en plan William.

Interlocutor 101:08:26

Vale, vale, vale.

Interlocutor 301:08:27

"Ya voy, ya estoy llegando. Yo llevo los barriles de alcohol". Los tira al agua, otro coge un poquito de comida también al agua, y se empiezan a pelear e incluso se tiran fuera del mar. Bueno, fuera del agua.

Interlocutor 101:08:40

Fuera del mar.

Interlocutor 301:08:41

Fuera de las balsas. Luego suben, porque el océano Pacífico se llama Pacífico porque es tranquilo de todo, no va a pasar nada en estos momentos. Entonces se empiezan a subir a las balsas, y lo peor de todo es que había gente que no se había movido dentro del barco de la parte inferior y se acabaron ahogando.

Interlocutor 101:08:58

Ah, que se ahogaron.

Interlocutor 301:09:00

Hubo muchas personas que sí, que no pudieron ni salir.

Interlocutor 101:09:02

Nah, son completos retrasados. Es una cosa.

Interlocutor 301:09:05

Estaban enfermos.

Interlocutor 101:09:06

A ver, y son ingleses también.

Raúl01:09:08

Son tontos.

Interlocutor 101:09:08

No, no, es broma, es broma, es broma. Vale, ¿y qué?

Interlocutor 301:09:11

Entonces hay algunos hombres, bueno, la mayoría, que van llegando a esta playa de la isla que estaba bastante cerca, y ya está David Chip: "Bueno, camaradas, la verdad es que es un día difícil, pero tengo que contaros que esto es una victoria más para los Royal Navy, porque seguimos con vida".

Interlocutor 101:09:29

Sí.

Interlocutor 301:09:30

"Y quiero que tomemos una copa por todos esos hombres que se han quedado dentro del Wagger. Ellos son testigos de la leyenda".

Interlocutor 101:09:39

Hostia.

Interlocutor 301:09:40

"Y otra copa más por nosotros, que estamos aquí con vida. Salud, muchachos, salud".

Interlocutor 101:09:47

Mira cómo son, ¿eh? Acaban de naufragar y lo primero que hacen es tomarse dos copas, una por los que murieron y otra por los que están ahí. Qué barbaridad.

Interlocutor 301:09:56

Tenían un problema con el alcohol, y lo vais a ver ahora.

Interlocutor 101:09:59

Ojalá solo fuera con el alcohol, pero bueno, sí. ¿Y qué?

Interlocutor 301:10:02

Y claro, las primeras semanas en la isla, pues, son aburridas. No hay demasiado qué hacer, las provisiones también van escaseando, de vez en cuando se acercan al Wagger como pueden para coger algún objeto que hay por allí, y claro, que falte comida no es importante.

Interlocutor 101:10:19

No.

Interlocutor 301:10:20

Hostia.

Interlocutor 101:10:20

Vale.

Interlocutor 301:10:21

No es importante para ellos.

Interlocutor 101:10:22

Ah, vale, vale.

Interlocutor 301:10:23

Pero cuando empieza a faltar un.

Interlocutor 101:10:24

Vamos para la isla, Pablo, qué cojones.

Interlocutor 301:10:28

Pero claro, después de varios meses, cuando empieza a faltar un poco de alcohol, David se empieza a preguntar: "Joder, es que para mantener esta tripulación, es que lo hago con el alcohol. Si me falta alcohol, es que se van a volver locos". "Joder, William, vente aquí. Mira, quiero que a partir de hoy tú seas el encargado de, bueno, de racionar todo el alcohol. Una copa por persona y día, no más, ¿entendido?". "Sí, capitán, puedo confiar en ti".

"Que sí, sí que puedes".

Interlocutor 101:11:01

Me están dando unas ganas de lanzarle la mesa o aquí a este tipo a la cabeza.

Interlocutor 301:11:06

A ver, es el personaje así, bueno, esta persona era así. Entonces William se queda como el encargado del alcohol. Pasan unos días y Henry Coffins, el chaval joven de 22 años, llega allí y le dice: "Venga, puto viejo, ponme unas copas, unas copas de ron". "Ya te las he puesto". "¿Cómo que me las has puesto? No me has puesto ni una mierda". "Que sí, una copa por persona y día, palabra del capitán, no más". "Pero qué me estás diciendo? Estarás de broma". "No, me faltan los dientes, pero la cabeza la tengo aquí".

"¿Cómo? Si solo tienes la cabeza, te la voy a reventar ahora mismo". Y de repente Henry empieza a pelear con el viejo William, se monta un escándalo tremendo en esa playa, y a lo lejos que estaba David Chip, llega allí: "Henry, pero qué cojones haces peleando con William? Sepárate, joder. ¿Qué coño se te está pasando por la cabeza?". "Pues muchas cosas. Para empezar, no tenemos comida. Segundo, lo que nos faltaba, lo peor de todo, no hay alcohol.

Y luego, aún por encima, tú te crees el dueño de todos, de todo lo que está pasando. Si no tenemos ni barco, no tenemos nada. Y tú eres igual que todos, igual que William, igual que John, igual que yo". Y todos: "Sí, Henry Coffins tiene razón con lo que está diciendo". Y David Chip ya en plan: "Uy, estás intentando amotinar la gente contra mí. Que sepas que nadie desafía mi autoridad". Y de repente saca una pistola y apunta a Henry Coffins: "Si ahora quieres, retira lo que has dicho".

Interlocutor 101:12:48

No me da la gana, tonto.

Interlocutor 301:12:50

Pas. Un disparo. Henry Coffins se cae al suelo, ya llega John Berkeley: "Pero qué has hecho, David? Eso se está yendo de las manos. Iba a realizar un puto motín, estaba poniendo a todos en contra contra mí, esto así no podía seguir hacia adelante". "Que no, que se te está yendo de las manos. Y mira, ya te lo dije un día. Había que volver para Inglaterra hace meses, y no lo hemos hecho. Y a mí me encanta mantenerme en un perfil bajo, pero sabes qué? Yo me vuelvo para Inglaterra con quien quiera volver".

Y la gente se queda mirando para un lado, para el otro, y David Chip: "Pues quien quiera venir conmigo, seguir hacia el norte, que venga para mi lado". Y la gente: "Oh, cho, cho, cho, cho, cho, cho, cho, cho, cho, cho, qué hacemos, tal". "Vosotros, ¿qué haríais? ¿Os iríais para el norte a por los españoles o volveríais para Inglaterra en balsas? No son improvisadas porque son los mejores trozos del Wagger, pero aun así es una situación complicada".

Interlocutor 101:13:47

Pero si vas hacia el norte también.

Interlocutor 301:13:49

Tienes que volver después hacia.

Interlocutor 101:13:51

Pero, ¿cómo vas?

Interlocutor 301:13:52

En balsas, ¿qué van a hacer?

Interlocutor 101:13:53

En balsas.

Interlocutor 301:13:54

En balsas.

Interlocutor 101:13:54

Tú qué harías, a ver?

Raúl01:13:55

Yo creo que si vas en balsas ya estás más que muerto. Si vas con los españoles, es que yo conozco esa época, y si un español ve a un inglés, bueno, espérate que te van a meter en la cárcel de Perú, y de ahí, amigo, no sales, ¿eh?

Interlocutor 101:14:08

No, no, es que yo me vuelvo, yo me vuelvo, básicamente. Es lo más inteligente, aunque te puedan atrapar por el medio, porque ¿cómo cruzas el Atlántico en balsas?

Raúl01:14:18

Ya, ya.

Interlocutor 301:14:18

A ver, está complicado.

Interlocutor 101:14:20

Claro.

Interlocutor 301:14:20

Eran balsas adaptadas, pero bueno, era.

Interlocutor 101:14:23

Sí, sí, lo que tú quieras. Ahora, tampoco me iría contra los españoles en balsas, pero no sé.

Interlocutor 301:14:27

Es complicado.

Interlocutor 101:14:28

Yo me buscaría un lugar de chill, que haya cocos y tal, y mira, hasta montar el barco bien, me quedo ahí. ¿Por qué? Pero claro, ¿qué hicieron estos?

Interlocutor 301:14:36

¿Qué hicieron? Pues os voy a decir lo que hizo el viejo Williams, porque él ya empezó: "Bueno, pues, yo estoy muy cansado, estaba muy a gusto en el hospital, la verdad. Yo me vuelvo para Inglaterra, lo siento, capitán". Y el viejo Williams se va con John. La mayoría de personas, con John también, porque nadie confía en David Chip, en su.

Interlocutor 101:14:59

En el capitán, sí.

Interlocutor 301:15:00

En el capitán. Y el capitán: "Bueno, pues iros a tomar por el culo, aunque yo soy el puto capitán y tendréis que hacer lo que yo os estoy diciendo". Pero la mayoría se largan, se queda con 18 hombres en ese lugar, y ya le dice: "Bueno, pues estamos aquí los mejores. Vamos a acabar con el puto Imperio Español, así que.

Interlocutor 101:15:19

Ah, que el tipo pensaba que con 18 hombres iba a acabar con el Imperio Español.

Interlocutor 301:15:24

Bueno, robarle el oro de los galeones.

Interlocutor 101:15:26

Sí, sí, venga. Estoy en ascuas por saber qué pasa.

Interlocutor 301:15:30

Entonces, bueno, a buscar todo lo que encontréis por esta isla. Uno llega con un palo y una bandera británica: "Con esto los españoles se cagarán de miedo, nada más nos vean". "¿Y tú qué has traído?". "Bueno, yo he conseguido unos remos del Wagger y yo he construido una balsa bastante buena, tal". Y bueno, él: "Estupendo, rumbo al norte". Se suben en la balsa, empiezan a ir hacia el norte, y después, bueno, ellos se echaron bastantes semanas por allí, parando, tal.

Interlocutor 101:15:57

Sí, sí, sí.

Interlocutor 301:15:58

Y de repente ven unas casas así a lo lejos. "Capitán, hay casas". Joder, joder, estamos viendo el puto Imperio Español. Ahí tienen todo el oro guardado, y va a ser nuestro. "Capitán, que nos están mirando, y cada vez hay más hombres que nos observan. Eso es estupendo, porque saben que llegan los Royal Navy, que llegamos nosotros".

Interlocutor 101:16:24

En una balsa, oíste.

Interlocutor 301:16:25

"Y vamos a capturarlos y acabar con ellos". "¡A tierra! ¡A por ellos!". Saltan de la balsa, van corriendo los 18 hombres, llegan a donde están los españoles. Estáis detenidos por los Royal Navy, así que arrodillaos ahí inmediatamente y decidnos dónde tenéis todo el oro".

Interlocutor 101:16:45

Tú, ¿qué opinas, Raúl?

Raúl01:16:46

Yo, no sé, es que me da pena hasta matarlos, mira lo que te digo.

Interlocutor 101:16:50

Vale. ¿Y qué? A ver.

Interlocutor 301:16:52

Y los españoles, si es que nos tenemos que reír. Vosotros nos estáis intentando detener en nuestras propias tierras. Es que es increíble. "Soy el capitán del HMS Wagger y exijo que me tratéis con honores".

Interlocutor 101:17:10

Sí, sí, espera.

Interlocutor 301:17:11

Bueno, pues con honor os vamos a tratar. "A partir de ahora, vosotros sois prisioneros de guerra de los españoles". "No, vosotros sois los nuestros prisioneros".

Interlocutor 101:17:23

¿Cómo? No, tú más.

Interlocutor 301:17:25

Esto es alucinante. "A por los británicos". Los cogen, los capturan, sin ningún problema.

Interlocutor 101:17:31

Hombre, claro, qué precioso.

Interlocutor 301:17:33

No les dio ningún trabajo. Y ahora vosotros estaréis pensando: "Los capturan, trabajos forzados, castigos, los acaban matando y ya está".

Interlocutor 101:17:44

Pero.

Interlocutor 301:17:45

Pero siempre hay un pero en esta vida, que no va a ser así. Porque Ansón, el jefe, el líder de la expedición que iba en otro barco.

Interlocutor 101:17:52

Ah, el que se había perdido.

Interlocutor 301:17:54

El que se había perdido, bueno, se perdieron todos, en verdad. Él continuó hacia el norte y llegó a donde había un galeón español lleno de oro. Lo capturó, capturó a todos los españoles, y el tema es que él, pues, le dio un buen trato a los españoles. Incluso los acabó liberando porque no quería matarlos, y los españoles se enteraron de todo esto y dijeron: "Joder, no podemos tratar mal a David Chip y a sus camaradas".

Interlocutor 101:18:19

Bueno.

Raúl01:18:20

No sé, eso de que me has tenido como prisionero y luego me liberas esperándote a que yo me lleve bien contigo.

Interlocutor 301:18:26

Un trato, sería como un trato.

Interlocutor 101:18:28

Bueno.

Interlocutor 301:18:29

Así que al año siguiente soltaron a David Chip y a sus camaradas, y cinco años más tarde él pudo volver hacia Inglaterra. Y ahora el tema es que él, cuando llega, ya ve todo lleno de oro, de plata, y se queda pensando: "Joder, llevo no sé, un naufragio, han muerto no sé cuántas personas, me han capturado los putos españoles, y resulta que hay otro hombre que se ha convertido en una leyenda, y yo no tengo nada". "Si es que no puede ser". Y esta fue la historia del HMS Wagger, un barco donde partieron 248 hombres y se acabaron muriendo 212.

Porque en el que iba John Berkeley de vuelta para Inglaterra, de 90 que había, solamente llegaron 30 con vida.

Interlocutor 101:19:14

O sea, los que se fueron para atrás, dices? Los que abandonaron al capitán.

Interlocutor 301:19:17

Murieron casi todos, murieron casi todos.

Interlocutor 101:19:19

Bueno.

Raúl01:19:20

Murió el viejo.

Interlocutor 301:19:21

El viejo murió, solamente.

Interlocutor 101:19:22

Joder, por fin.

Interlocutor 301:19:24

Y de este, de David Chip, solamente cuatro llegaron con vida.

Interlocutor 101:19:28

Pero tú acabas de decir que alguien se convirtió en leyenda. ¿Quién se convirtió en leyenda?

Interlocutor 301:19:33

Ansón, porque le robó los galeones a los españoles y volvió para Inglaterra.

Interlocutor 101:19:38

Ah, él volvió.

Interlocutor 301:19:39

Él volvió, él consiguió hacerlo todo perfecto. El resto fueron los que.

Interlocutor 101:19:44

Ah, vale.

Interlocutor 301:19:44

Fallaron por ahí.

Interlocutor 101:19:45

Él ya no estaba allí, pero los españoles sí, por eso le dieron ese trato a este.

Interlocutor 301:19:51

Claro, claro.

Interlocutor 101:19:52

Bueno, oye, quiero decir, hicieron ahí como una mini.

Raúl01:19:56

Hicieron el parvo, básicamente.

Interlocutor 101:19:58

A ver, esto es hicieron el tonto. Llegaron allí 18 personas queriendo capturar al Imperio Español.

Interlocutor 301:20:04

Claro, a ver, el Wagger estaba preparado con cañones y llevaba las de Dios para matarlos, pero estaban ellos solos, y él quería matarlos de verdad.

Interlocutor 101:20:14

Él quería nada.

Interlocutor 301:20:15

Él tenía odio.

Interlocutor 101:20:15

Vamos a ver, si él llevaba gente de un hospital, ¿qué me estás contando? A un viejo que daba asco escucharle hablar. O sea, era todo, nada iba a salir bien, era imposible que saliera bien. Entonces, no tiene mucho sentido. El tío creo que tenía como aires de grandeza, y la grandeza fue.

Interlocutor 301:20:35

Contra los españoles no funciona la grandeza.

Interlocutor 101:20:37

Sí, sí, porque los conoció, conoció a la grandeza en persona. Entonces, oye, te imaginas.

Raúl01:20:44

Mira que los españoles en aquella época daban, parecían demonios, la verdad.

Interlocutor 101:20:48

Sí. Pero ahora vamos con la tercera y última historia. Y yo quiero saber antes de nada, claro, si la dejas para el final, como dijimos antes, es porque va a ser muy buena. Pero va a ser tan buena como la primera?

Raúl01:21:03

Es que la primera es muy buena.

Interlocutor 101:21:04

Sí, sí que lo es.

Raúl01:21:05

La primera es muy completa. Esta, esta la conocéis. Aunque no, quizás no la conocéis con este nombre, pero realmente la historia la conocéis porque es la historia del naufragio por excelencia. En plan, el náufrago que os viene a la cabeza.

Interlocutor 101:21:20

Ah, el de una película.

Raúl01:21:22

Bueno, pues por ahí va, por ahí va.

Interlocutor 101:21:24

Está basada en eso, sí.

Raúl01:21:25

Pues esa película se inspiró en esta historia. Y esta historia, la verdad, dices: "Joder, el personaje que hay detrás de esta historia, el tío, es un personaje. O sea, tiene un carácter peliagudo".

Interlocutor 101:21:39

Hostia, pues yo pensaba que era ciencia ficción realmente, o sea.

Raúl01:21:42

No, no, no cuenta la vida literal de ese hombre, pero si estás hablando de Robinson Crusoe.

Interlocutor 101:21:49

Sí.

Raúl01:21:49

Pues Daniel Defoe se inspiró mucho en esta persona.

Interlocutor 101:21:53

Ah, vale.

Raúl01:21:53

Para escribir su novela.

Interlocutor 101:21:55

Vale.

Raúl01:21:55

Y esta historia comienza en las orillas de una playa.

Interlocutor 101:21:59

Sí.

Raúl01:22:00

Las orillas de una playa. Una playa, imaginarosla, una playa pequeñita, pero que está llena de botes, botes de pesca. Botes tanto amarrados en el agua, botes varados en la arena, y detrás de la playa, literalmente, hay un pequeño pueblecito pesquero, escocés, por tanto, estamos en Escocia, que se llama Lower Largo. Y este pueblo, si empezáis a caminar por él, vais a ver que es un pueblo muy rústico, muy rural, muy casero, porque las casas están construidas con arenisca, que es el material que se extraía de unas canteras que había pegadas a la playa.

Los techos estaban hechos con paja. O sea, la gente eran campesinos que realmente, pues, se ganaban la vida, pues, trabajando.

Interlocutor 101:22:40

En el mar.

Raúl01:22:41

En el, muchos en el mar.

Interlocutor 101:22:42

Claro.

Raúl01:22:43

Otros con talleres, trabajando con cuero, con pieles, con animales. Era una vida muy rústica, muy rural. Estamos en el año 1689. O sea, no es el mundo antiguo, pero sí que estamos muy atrás en el tiempo.

Interlocutor 101:22:54

Madre mía, sí, sí, sí.

Raúl01:22:56

Sí, sí, es muy atrás. Ahora, en esta época, yo os quise presentar la playa de primeras, porque esa playa no está vacía. En esa playa vamos a encontrarnos a un hombre que está corriendo por las orillas de la playa, pero no está haciendo footing, porque no va vestido como para hacer footing. De hecho, va como con vestidos de cura, parece como una especie de cura, y no está trotando, está corriendo como si la vida le fuese en ello. Porque detrás tiene a un grupo de chavales que van armados con tablas de madera y con palos que se las quieren reventar en la cabeza.

Interlocutor 101:23:25

¿Qué carallo hizo? ¿Qué hizo?

Raúl01:23:27

Bueno, pues básicamente el cura, bueno, el cura, este hombre está corriendo, mirando para atrás y diciendo: "Ay, Dios mío, me van a alcanzar". Y el otro detrás: "¡Eh! No corras, ven aquí, que la hostia que te voy a dar sí que te va a sentar a la derecha del padre. Ven aquí". "Pero, pero, por favor, no hace falta ser tan agresivos. Tanta agresividad es mala. El Señor lo dice: 'Cállate la boca, hostia!'". Y ya uno de repente agarraba una tabla de madera, se la lanzó: "Píllame esta". Pum, le mete una hostia en la cabeza que el pobre cura, bueno, que no era cura en realidad, era un vicario episcopal.

Es decir, era un mandado del rey para trabajar en la iglesia del pueblo, pero se ve que a la gente que trabajaba en el pueblo, bueno, de hecho, a la gente que vivía en el pueblo no le gustaba que el rey mandase marionetas. La gente del pueblo decía: "Ah, si me hace falta un cargo, quiero seleccionarlo yo. Quiero seleccionarte a ti, que eres del pueblo, y que no me venga un don nadie, que no conozco de nada, un funcionario del rey a trabajar en mi pueblo". Entonces, eso no les gustaba. Y este pobre vicario que estaba corriendo por la playa, al final siguió corriendo adelante, marchó del pueblo, y los demás dijeron: "Venga, este ya no vuelve".

Interlocutor 101:24:29

No, no, me cago en daro, como para volver.

Raúl01:24:31

Este ya no vuelve. ¿Qué pasa? Que ahora estos chavales, porque eran chavalines, vuelven a su casa. Y entre esos chavales nos encontramos a uno que se llama John Selkirk. John, en el momento en el que abre la puerta de su casa, directamente lo primero que ves, como un zapato está volando, dirección a su cara. Y automáticamente detrás: "Alexander! John, eres tú. ¿Dónde está tu hermano?". Y Alexander diciendo: "Madre mía, qué hostia me acaba de meter".

Interlocutor 101:24:57

Hostia, qué puntería. Claro, pero primero dispara el zapato y luego pregunta.

Raúl01:25:00

Sí, después pregunta. Dice: "Hostia, madre mía, me acaba de meter esta, qué puntería tiene". "Mi hermano?". "Buah, mi hermano capaz que sigue corriendo detrás del vicario". "Buah, madre, tendrías que haber visto la que le mandó". Agarró la tabla de madera, se la lanzó: "Qué puntería tiene el cabrón. ¿Cómo se nota que salió a ti?". "No, a mí no salió. ¿Sabes por qué? Porque yo no voy por ahí meándole en el vaso al cura. Habría que verle la cara que puso el cura". Después de estar una hora hablando y demás, y le pega un trago: "Ay, Dios mío, pobre, pobre. Es que eso solo lo hace tu hermano.

Tu hermano es el diablo. Habría que darle una reprimenda". "Tu padre tiene razón. Habría que ponerlo 16 horas a trabajar ahí en el taller". Y el hermano diciendo: "Madre mía, la que acaba de liar el cabrón este. Pero papá ya lo sabe". "Eh, tu padre creo que se lo dijo a alguien del pueblo. Le estoy escondiendo los cintos. No vaya a ser que me lo mate a la noche". Y diciendo: "Bueno, madre mía". Bueno, pues básicamente Alexander Selkirk era el liante del pueblo. Todo el mundo lo conocía. Porque no sé por qué Alexander se la tenía jurada a la iglesia. Todos los días, si no era el cura, era un clérigo, era un sacerdote, les llamaba a la puerta a los padres para decirles: "Es que tu hijo me ha robado la ropa".

"Es que tu hijo ha escrito un insulto en la pared de la iglesia". "Es que tu hijo ha interrumpido al cura mientras estaba dando la misa". "Es que tu hijo esto, es que tu hijo aquello". Y la madre diciendo: "Es que no hay manera de educarlo, no hay manera". Y el padre lo educaba a base de cintazos.

Interlocutor 101:26:21

Pero no funcionaba.

Raúl01:26:22

No funcionaba. Y el padre lo que quería hacer era intentar convencer a la madre para que dejase el colegio y lo tuviese, pues eso, 16 horas trabajando en el taller del padre. Porque el padre era curtidor, trabajaba con el cuero. Y el padre siempre decía: "¿Sabes qué es lo mejor? Yo soy curtidor, pues déjame curtir a mi hijo, hostia. Que hay que curtirlo, a ver si se le va a quitar la tontería. Ya verás cómo trabajando se le quita la tontería". Y vosotros pensaréis: "Hombre, porque seguramente en el colegio haga lo mismo. Si es un liante fuera, viviendo en la calle, pues en el colegio, muy buen estudiante no creo que sea.

Interlocutor 101:26:51

Va a ser buenísimo". "Madre mía, qué don tengo".

Raúl01:26:55

Es la excepción que cumple la regla, Alexander.

Interlocutor 101:26:58

Es que viste, tío.

Raúl01:26:59

¿Sabes cuál era su asignatura favorita?

Interlocutor 101:27:02

Religión, no.

Raúl01:27:03

No, pero estaría gracioso.

Interlocutor 101:27:04

Matemáticas.

Raúl01:27:05

Matemáticas.

Interlocutor 101:27:06

Hostia, como a mí.

Raúl01:27:07

El cabrón era muy bueno en las matemáticas.

Interlocutor 101:27:09

Nah, tío.

Raúl01:27:10

Y no eras tú, Alexander, un momento.

Interlocutor 101:27:13

Yo? En bachiller, en matemáticas, bueno, nueve mínimo sin hacer nada. Era una barbaridad.

Raúl01:27:20

Es un don, chaval.

Interlocutor 101:27:21

Sí, sí, es un don. En las matemáticas es un don. Y te callas, tontito.

Raúl01:27:25

Pues el tema es que Alexander, la madre no lo quería sacar del colegio, porque en aquella época, si tú eras bueno en el colegio, y sobre todo en las matemáticas, te asegurabas un puesto muy bueno en la navegación, como marinero. Porque las matemáticas ayudaban mucho a poder navegar y poder llegar a una ruta.

Interlocutor 101:27:39

Claro, para cartografiar todo bien.

Raúl01:27:42

Exacto. Entonces, Alexander realmente dice: "No, no voy a meterlo a trabajar con el padre 16 horas, porque aunque sea un liante, realmente nos va a sacar de pobres el cabrón", ¿sabes? Entonces, ¿qué pasa? Que andaban a discutir. La madre discute con el padre, el padre diciendo: "Pero que de verdad, que nos va a traer más problemas que alegrías a un futuro". Y en una de estas llega una carta. Dice: "Hostia, ha llegado una carta, Marisa. Una carta, sí. Hostia, es el tribunal".

Interlocutor 101:28:07

¿Tribunal de qué?

Raúl01:28:09

El tribunal del pueblo. "Se condena a Alexander...". Me cago en daro, ya está. "Que quieren quedar con Alexander para exponerlo públicamente delante de todo el pueblo y darle una reprimenda por todos los años que estuvo liándola en la iglesia".

Interlocutor 101:28:22

Bueno, esas cosas son las que yo digo que deberíamos hacer a día de hoy. A un maleante tal, no a él, él debe ser buen chaval.

Raúl01:28:29

Era un chaval de 13 años.

Interlocutor 101:28:30

A la plaza del pueblo, tonto. Entonces, vale.

Raúl01:28:33

Pues ponerlo. ¿Qué pasa? Que la madre ya se preocupa por su hijo y dice: "Uy, capaz que a mi hijo lo meten preso o algo". Entonces, ¿qué hace? El mismo día que recibe la carta, la madre agarra a su hijo y le dice: "Alexander, ven conmigo que vamos a ir un segundo al puerto a comprar unas cosas". Y el primer barco que vea que va a zarpar, lo mete dentro. Hala, como que lo intentó salvar de ese tribunal para que le diesen la reprimenda. Dice: "Mira, vete a navegar, anda, date un paseo y ya cuando vuelvas a ver cómo están las cosas por aquí, por Lower Largo". Y aquí es donde la historia de Alexander empieza a coger rumbo.

Porque el cabrón se enamora del mar, se enamora de la navegación, no solo porque le gusta navegar, sino porque le permite conocer mundo. Pero hay un problema. Y es que a este, eso de obedecer las órdenes de un superior no le gusta.

Interlocutor 101:29:17

Le lleva mal.

Raúl01:29:18

No le gusta mucho. Él es más de vivir una vida sin trabajar, sin estudiar, con la botella de ron.

Interlocutor 101:29:26

Exactamente.

Raúl01:29:27

Entonces, ¿qué hace? Se mete a la piratería. Pero se mete a la piratería legal. Él es un corsario. Es decir, es un pirata, en el fondo es un pirata, pero que va a trabajar para el gobierno. Por tanto, te puede robar y tú callao. Porque por mucho que te chives, el gobierno lo defiende. El gobierno británico lo defiende. ¿Y qué ocurre? Que el tío se mete en la tripulación de un corsario llamado William Dampier. William Dampier, aunque sea un corsario, sigue siendo un pirata. Y hay piratas que son monstruos, son psicópatas, ¿vale?

Del genio que tienen. William Dampier es uno de estos. Este tío, a la mínima que a lo mejor le mires mal, te estampa un bastón en la cabeza y te abre el cráneo, ¿vale? Y te lo lava con agua marina, para que duela, para que esté la sal ahí hurgando en la herida. Así es William Dampier. Él, en una ocasión, su oficial, estando William Dampier como el capitán, su oficial le llevó la contraria. Pero lo llevó la contraria para bien, para decirle: "Capitán, se ha equivocado. Verá, la orden que debería haber mandado es la siguiente. Debería cambiar esto tal". ¿Qué pasa?

Que lo hizo delante de toda la tripulación. Entonces, el capitán William Dampier sintió que quedó en ridículo delante de toda la tripulación.

Interlocutor 101:30:37

Claro.

Raúl01:30:37

Le dice: "Ah, es verdad. Oficial Fischer, acepto mi error".

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Raúl01:31:09

"Le pido perdón, le pido perdón por lo que le voy a hacer". Y entonces agarró un bastón de madera, lo agarró, se lo estampó en el cráneo y no paró. Boom, boom, boom, delante de toda la tripulación, que ya diciendo: "Madre mía, pero si se lo dijo de buenas". Y el tío no paró, pero no lo mató.

Interlocutor 101:31:26

No lo mató.

Raúl01:31:26

No lo mató. Le dejó la cabeza abierta, no lo mató. ¿Qué hizo? Igual debería haberlo matado. Porque lo que hizo el cabrón fue meterlo en las celdas del barco, y cuando llegaron a puerto en Brasil, se lo entregaron a las autoridades brasileñas para decirle que había hecho un motín, y las autoridades brasileñas metieron a este tío en una cárcel brasileña.

Interlocutor 101:31:47

Madre mía. Eso es duro, ¿eh?

Raúl01:31:48

Duro. Bueno, una situación de mierda, hambre, enfermedades, bichos, insectos, ratas. Y este tío con la cabeza abierta. No sé si sobrevivió, pero si sobrevivió, ese tío es un superhéroe, ¿vale?

Interlocutor 101:32:00

Ya.

Raúl01:32:01

Ahora, ¿cómo es la relación de William Dampier con Alexander? De culo.

Interlocutor 101:32:07

Sí?

Raúl01:32:07

Sí, sí. "Alexander, me da igual quién seas. Yo te digo, si haces algo mal, yo voy a ser el primero en decírtelo, pero tú quién te crees? A mí me da igual que seas el capitán. A este no le gusta obedecer órdenes de superiores. Si el capitán Dampier se equivocaba en algo, el primero en llamarle a la puerta del camarero era Alexander para decirle: 'Mira, no tiene ni puta idea de capitanear. Yo habría esto hecho así, así, así, así, y no habríamos tenido que estancar el barco en este banco de arena. Pedazo de su normal'". Y el capitán Dampier diciendo: "Me está hirviendo la sangre".

Interlocutor 101:32:34

Pero porque se lo permitía. Claro, porque.

Raúl01:32:36

No le podía golpear. ¿Por qué? Porque realmente Alexander era uno de esos hombres que necesitaba a bordo. Supongo que sí que alguna hostia le habría dado, pero no le podía herir de gravedad, porque Alexander es ese típico cabrón, seguro que conocéis a algún tío así, que es bueno en algo y lo sabe. "Sé que soy bueno en esto, y por tanto me puedo reír en tu cara. Y no me puedes llevar la contraria, porque yo soy mejor que tú navegando un barco".

Interlocutor 101:33:01

Él lo sabe, tú lo sabes, y los que están ahí lo saben.

Raúl01:33:04

Y todos lo saben. Por tanto, si yo sé que tú la has cagado, yo te lo voy a echar en cara y me voy a estar burlando de ti una semana entera. Y te lo voy a recordar cada vez que cometas un error. Y a mí no me puedes decir nada, porque yo lo hago todo bien. Porque yo, en mi dominio, soy el puto amo". Entonces, claro, el capitán William decía: "Dios, es que me dan unas ganas de agarrarlo de la coleta esa que no tiene y meterlo en el agua y patalea, hijo puta, patalea. A ver, ya verás, a ver si aprendes así". ¿Qué pasa? Que como William no le podía agradecer, lo que hizo fue cambiarlo de barco.

Interlocutor 101:33:35

¿Ah, sí?

Raúl01:33:36

Sí, él navegaba con una flotilla de dos barcos.

Interlocutor 101:33:38

Ah, bueno.

Raúl01:33:38

¿Vale? Entonces dijo: "Mira, ya que te tengo que tener a bordo, por lo menos no te quiero ver. Entonces te mando al segundo barco y que el capitán del segundo barco se encargue de ti". Bueno, ahora empieza la sitcom, ¿vale?

Interlocutor 101:33:51

Ah, ahora viene lo chido.

Raúl01:33:52

Ahora empieza un dilema de tres par de cojones. Porque resulta que, qué sorpresa, al capitán del segundo barco Alexander tampoco le cae bien. "Es que es un gilipollas, es que me dice que no tengo ni puta idea de capitanear. Y yo ya estaba navegando los siete mares cuando él estaba en los cojones de su padre. Pero qué cara tiene este chaval". Y ya William diciendo: "Mira, me he sacado a Alexander de mi barco para que no me infle los huevos. No me vengas tú a inflarlos, porque si no agarro este bastón y te juro que te abro la cabeza. Y sabes que soy capaz". Y ya el segundo capitán decía: "Bueno, vale, tampoco hay que ponerse así y tal.

Ya lo aturo yo, ya lo aguanto yo". Bueno, pues al final lo que pasó con el segundo capitán es que enfermó de escorbuto y acabó muriendo.

Interlocutor 101:34:31

Todo el mundo en esa época.

Raúl01:34:33

Los cítricos eran importantes en aquella época.

Interlocutor 101:34:36

Sí.

Raúl01:34:36

Enfermó de escorbuto, acabó muriendo. Y claro, no hay un segundo capitán, no hay nadie que pilote el segundo barco.

Interlocutor 101:34:42

Verás tú, verás tú.

Raúl01:34:44

Claro, el capitán William dice: "Vale, tengo que nombrar a uno yo, a dedo. ¿Quién es el que debería nombrar, porque tiene capacidad para ser capitán? Alexander". "Por mis santos cojones dejo yo a ese chaval controlando uno de mis barcos, que capaz que el día de mañana me lo roba. O se larga, o me hace un motín".

Interlocutor 101:35:03

Eso estaba pensando yo.

Raúl01:35:04

"O me hace un motín". Entonces, ¿qué dice? "Bueno, os he reunido aquí para nombrar al siguiente capitán". Y Alexander: "Entonces, chaval, y ahora os voy a enseñar yo cómo se capitanea". "Thomas Stranfield". "¿Cómo? ¿Cómo? Pero tengo que ser yo". "Fuera de mi vista tú, Thomas. Quedas tú como capitán". Thomas realmente, como capitán, no era malo, pero dejaba un poco que desear.

Interlocutor 101:35:28

Ya.

Raúl01:35:28

¿Vale? Y teniendo que aguantar ahora Thomas a Alexander, Thomas va a decir: "Es que a este tío pido permiso para poder lanzarlo por la borda". Permiso denegado. "Pero capitán William, permiso denegado. Mira, es más, no te quiero ver delante. Me da igual lo que me tengas que decir. Quiero que tú te metas en el segundo barco y no salgas nunca. No te quiero ver ni a ti ni al gilipollas de tu amigo, pero que no es mi amigo. Bueno".

Interlocutor 101:35:52

"Ah, pues para mí sí, tonto. Es su normal".

Raúl01:35:55

¿Y qué pasa? Que eso ya enfureció a Thomas. Porque Thomas, cada vez que quería hablar con William, no para Alexander, sino para pedirle consejo de algo, para preguntarle cualquier cosa, el capitán William lo ignoraba. Porque ya no lo quería ver, porque ya le caía mal solamente por tener a Alexander a bordo. Y entonces, Thomas un día lo traicionó. Dijo: "Mira, ya que no me quieres escuchar, estoy cansado de tener que obedecerte, de que me trates como un puto perro, pues ahora sí, ¿sabes qué te digo? Te traiciono y te robo el barco, y me voy a hacer yo mi propio camino como capitán independiente". Ahora, sigue teniendo a bordo a Alexander, porque Alexander es el maestre de navegación.

Es decir, es el que le dice: "¿A dónde quieres llegar? ¿Aquí? ¿Al puerto de San Francisco? Yo te voy a mallar la ruta. Sigue estos vientos. Alza velas. Recoge ancla, tal". Es como el Google Maps, Alexander.

Interlocutor 101:36:39

Lo de recoge ancla también lo sé hacer yo.

Raúl01:36:42

Sí, pero Alexander era el Google Maps de la época. Te llevaba, pum, mallado a donde querías, ¿vale? Y evitaba que el barco se encallase, porque sabía muy bien medir la marea, medir las estrellas, el sol. Era la hostia. ¿Qué pasa? Que tenía genio. Y en una ocasión, bueno, tuvieron sus aventurillas, sobre todo contra los españoles, porque en aquella época había guerra entre británicos y españoles. Pero hubo una ocasión donde pararon en una isla chilena llamada Masatierra. La idea era parar en la isla para reabastecerse de suministros y reparar un poco el barco.

Porque el barco ya venía de unos cuantos meses de meterle trayecto y necesitaba reparaciones. Entonces, claro, quien realmente tiene que tener controladas las reparaciones es Alexander, porque es el que sabe cuándo el barco está preparado para navegar o no. Entonces, ¿qué ocurre? Que se reabastecen de suministros, bueno, bajan a la isla, cogen algo de fruta, alimentos, un poco de cabras. Y el tema es que después de estar unos días ahí reparando el barco, de golpe el capitán dice: "Vale, ya estamos. El barco ya está reparado, ya tenemos suministros suficientes.

Venga, tú y tú, empezad a subir el ancla que nos vamos". Y entonces vais vosotros dos, empezáis a tirar del cabrestante, eso básicamente el rodillo este para recoger el ancla, y de repente ya veis que llega al fondo Alexander. "Pero qué hacéis, almas de cántaro? Soltad ahora mismo el ancla, que el barco no puede partir". "Pero el capitán me come los huevos". "Aquí mando yo, ¿vale? El barco no está preparado para navegar". "Pero el capitán". "Vamos a ver, ¿te lo tengo que volver a repetir? Pedazo de cabeza de piña".

Interlocutor 101:38:14

Pedazo de cabeza de piña.

Raúl01:38:15

"Suelta el puto ancla". Y ya, claro, el grumete suelta el ancla, porque por una parte obedece al capitán, pero también tiene que obedecer a Alexander, y no sabe qué hacer. Entonces dice: "Pues mira, en esta ocasión no hago nada".

Interlocutor 101:38:26

Me quedo aquí parado.

Raúl01:38:27

Me quedo aquí parado.

Interlocutor 101:38:28

Como una piña.

Raúl01:38:29

Como una piña. Entonces empiezan a hablar los dos tan tranquilos, esperando a que el capitán les dé una nueva orden, pero el capitán ya les había dicho que elevasen el ancla. Y el capitán, cuando ve que el barco no se está moviendo, va hablando junto de ellos y les dice: "Vamos a ver, ¿qué es lo que no entendéis de que recojáis el ancla?". "No, es que verá, el maestre Alexander nos dijo que el barco no está reparado". "¿Cómo? El maestre Alexander? No, no, ya te he escuchado. Lo que pasa es que ya estoy viendo cómo va a acabar esto". "¿Dónde está Alexander?". "Está allí de brazos cruzados, mirando para el mar.

No sé qué está haciendo". Y está Alexander así, cerca de la cubierta, mirando cómo en realidad Alexander había puesto a tres tripulantes, a tres grumetes colgados de cuerdas, arreglando lo que era una de las paredes del barco.

Interlocutor 101:39:13

Ah, vale, vale.

Raúl01:39:14

Y estaba así: "Venga, dale todo, dale ahí, mete". "Sí, saca el tablón ese, ese no puede estar ahí". Y ya de repente veis cómo Alexander de brazos cruzados, aparece detrás el capitán Thomas, y dice: "Vamos a ver, ¿quién es el capitán aquí? Hombre, Thomasin, ¿qué necesitas?".

Interlocutor 101:39:29

Thomasin.

Raúl01:39:31

"Vamos a ver, Alexander, yo he ordenado que se levante el ancla". "No, no, no, no se puede partir, el ancla tiene que quedarse en el sitio, el barco hay que arreglarlo". "El barco ya está arreglado". "No, el barco no está arreglado, chaval. El barco está arreglado cuando yo lo diga". "Mira, no me apetece discutir. ¿Sabes qué? Paso. Tú y tú, venid conmigo". Y ahora los tres, incluido el capitán, empiezan a recoger el ancla. Y ya el barco ya empieza a despegar, bueno, a despegar, ya empieza a navegar. Y Alexander dice: "Pero, ¿quién tiene permiso? Pero, ¿qué hacéis?". Y ya de repente empieza a forcejear con el capitán diciendo: "Pero suelta, que el barco no está preparado para navegar".

"Alexander, que soy el puto capitán, que me hagas caso a mí, que no, que yo soy el maestre, que yo soy el que sabe. Tú eres un mandado que te puso antes el Dampier este de los cojones como capitán, y en realidad no tenía ni puta idea, tendría que haberme puesto a mí". "Que sueltes el ancla, que no, que sí, que no". Y de repente los grumetes dicen: "¿A quién ayudamos?". "Pues al capitán, porque hay que ayudar al capitán, porque es el capitán".

Interlocutor 101:40:24

Porque es el capitán, ¿no?

Raúl01:40:25

Entonces, claro, agarran a Alexander, lo separan, lo apartan, y Alexander se pica, se china todo. ¿Y qué hace? Agarra un baúl de madera, lo empieza a llenar con un mosquete, una hacha mientras está rosmando. "Pues yo, si no me quieren en el barco, me voy. Yo me voy de este barco. A mí, a mí no, yo no soy un mandado. Yo aquí tengo que mandar, porque saben que en realidad yo soy importante en el barco".

Interlocutor 101:40:49

Es el princeso.

Raúl01:40:49

Claro, es el princeso por sorpresa. Entonces empieza a llenar de ropa, de mosquete, con algo de pólvora, con un hacha, con un cuchillo. Y mientras sigue rosmando, coge el baúl, agarra un bote, lo extiende en el agua, mete el baúl en el bote y empieza a remar hacia la isla, diciendo: "Bah, ya verás cómo ahora van a decir: 'No, Alexander, perdón, te necesitamos ya'".

Interlocutor 101:41:09

Sí, sí, sí, sí.

Raúl01:41:11

Y el capitán Thomas cuando le dicen: "Oiga, capitán, que Alexander está navegando él solo con el bote hacia la isla. ¿Qué hacemos?". "¿Cómo?". "Sube el ancla, sube el ancla. Dale, dale, arranca, arranca, pero sin arranca, hostia". Y de repente, cuando Alexander llega hasta la isla, hasta las orillas, deja ahí varada la barca, y cuando se da la vuelta, hostia, pero: "Eh, no, no me hagáis esto. Pensándolo mejor, desde aquí el barco parece como nuevo.

Chicos, dad la vuelta". Chicos.

Interlocutor 101:41:47

Chicos.

Raúl01:41:47

Hostia. Y ahora tenemos a Alexander completamente solo en una isla desierta.

Interlocutor 101:41:54

Ah, desierta.

Raúl01:41:56

No había nadie en esa isla.

Interlocutor 101:41:58

Yo pensaba que lo había hecho en la isla donde estaban reparando el barco.

Raúl01:42:02

Sí, esa isla era una isla desierta, realmente. No había nadie, no había absolutamente nadie. Y entonces, claro, el tío se queda ahí solo pensando: "Bueno, supongo que volverán". Y no, tenemos básicamente una isla que está llena de árboles, pero es una selva, que es grandísima, porque en el interior incluso hay una colina de montañas. Es una isla grande de cojones, y que está rodeada por una playa en 360 grados, apartada de lo demás. Y claro, tenemos a un hombre sentado en su baúl, mirando constantemente para el horizonte, que es nuestro protagonista, Alexander, y lleva así 48 horas.

No se ha movido del sitio.

Interlocutor 101:42:43

¿No?

Raúl01:42:44

No, 48 horas sin despegar los ojos del horizonte, esperando a que ese barco que lo dejó ahí tirado viniese a buscarlo. Y no vino nadie. ¿Qué pasa? Que después de 48 horas el cuerpo te pega una hostia de realidad, y te dice: "Amigo, me estoy muriendo de hambre". Te están rugiendo las tripas y tienes la boca que te pide agua. Espabila, porque si no, cuando vaya a venir un barco no te va a encontrar a ti, se va a encontrar tu cadáver. Entonces ya Alexander, de golpe, espabila, le entra esa energía y ya se empieza a adentrar él solo en la selva, apartando lo que son las hojas, escuchando el sonido de los pájaros, de miles de pájaros, de insectos que hay alrededor suya.

Nota cómo incluso hay animales que están saltando de un lado a otro, que no son monos, en realidad son pájaros, pero hacen muchísimo ruido.

Interlocutor 101:43:27

Ah, vale.

Raúl01:43:28

No había monos allí. Y empieza a notar lo típico, como los arbustos se van moviendo, y a lo mejor cuando aparta un arbusto y va a dar un paso, y dice: "Hostia, una serpiente que se le cuela entre las piernas".

Interlocutor 101:43:38

La cena, coño.

Raúl01:43:40

Sí, la cena. La serpiente dice: "Oh, la cena".

Interlocutor 101:43:43

Claro, claro.

Raúl01:43:43

¿Sabes? Y empieza a seguir caminando y de golpe se encuentra cabras, porque había cabras allí.

Interlocutor 101:43:47

Hostia, de puta madre.

Raúl01:43:48

Había cabras salvajes. ¿Sabes qué más había? Gatos.

Interlocutor 101:43:52

Gatos.

Raúl01:43:53

Había gatos. Había un montón de gatos silvestres. Un gato como una persona que puede tener un gato en casa? Pues había un montón de gatos allí. De nuevo, en esa isla no había absolutamente nadie, pero por la puta cara había gatos.

Interlocutor 101:44:03

La cena.

Raúl01:44:05

La cena. ¿Qué pasa? Él sabía que en esa isla también había un manantial, un arroyo de agua dulce, entonces directamente ya va a por él, se sacia lo que es el estómago con agua, para después volver a la playa e ir arrancando un montón de ramas de los árboles, porque él tenía un cuchillo guardado en el baúl.

Interlocutor 101:44:22

Es verdad.

Raúl01:44:23

Y con ese cuchillo lo que iba a hacer era afilar las puntas de las ramas de los árboles para obtener lanzas caseras. Y con esas lanzas capturar su comida. ¿Cómo lo hacía? Se iba a la orilla de la playa, se metía en el agua, se quedaba completamente quieto, esperando a que un banco de peces nadase hacia él, le pasase entre las piernas, y cuando veía a lo mejor a un pez, clavaba rápido lo que era la lanza en las orillas del agua para intentar capturar al pez. Al principio no lo capturaba, pero el que la sigue la consigue. Fum, fum, fum. Y poco a poco iba llenando como el típico pincho moruno, pero un pinchito de peces.

Interlocutor 101:44:55

Oye, qué apetecible, ¿no?

Raúl01:44:56

Sí, así a la brasa, tal, con un poco de sal. Y después dice: "Ah, a lo mejor no he conseguido los peces suficientes, bueno, pues me voy a aquellas rocas y a ver si encuentro algo de marisco". Empezaba a apartar las rocas, y aunque no encontraba cangrejos, sí que se fijaba que había muchas veces que había langostas escondidas entre la arena.

Interlocutor 101:45:13

Me cago en tal.

Raúl01:45:14

Y de repente dice: "Hostia, esta". Zas, agarra la langosta, antes de que le pince, la tira a la arena, va corriendo y con una roca, pam, la remata. Y empezaba a alimentarse de peces y de langostas. Langostas del tamaño que dices tú: "Esto hoy en día costaría una pasta". Y después eso hacía con la pólvora que tenía acumulada, un poco del mosquete, le era mucho más fácil para poder hacer una hoguera. Porque él agarraba con ese cuchillo, cortaba un poco de corteza, con un palo tiraba la pólvora alrededor de esa corteza seca, el palo lo frotaba, y cuando ya empezaba a salir alguna pequeña chispa que entrase en contacto con la pólvora, fum, ya ardía.

Ya tenía la hoguera. Por tanto, ya podía comer caliente y ya podía dormir abrigado. Bueno, abrigado, cerca de la hoguera.

Interlocutor 101:45:56

De momento, ni tan mal.

Raúl01:45:58

Ni tan mal. De hecho, esa isla, no me importaría ir a esa isla, la verdad. Si tuviese que elegir una isla, elegiría esa.

Interlocutor 101:46:05

El tema es que no puedes elegir la isla.

Raúl01:46:08

Porque esa no estaba tan mal en realidad. ¿Qué pasa? Que cuando entra la noche, a él realmente le cuesta mucho dormir, porque dormir en la arena es un coñazo, los bultos, las pequeñas dunas que hay, la incomodidad de encontrar una posición. Él utilizaba la ropa un poco para hacer almohadas, y si no había ese problema, a lo mejor conseguía dormir y de repente había otro ruido que lo despertaba. De repente, a lo mejor, imaginaros, estáis ahí en la isla, conseguís empezar a dormir y, oh, qué sorpresa, acaba de venir la banda sinfónica de Chile. Básicamente, estás durmiendo y empiezas a escuchar.

Interlocutor 101:46:45

A ver.

Raúl01:46:45

"¿Qué cojones?".

Interlocutor 101:46:46

No le estarás diciendo a los chilenos nada, ¿no?

Raúl01:46:48

No, no, no. Tú abrías los ojos: "Ah, no te preocupes, es que están pasando los Beatles en versión león marino por delante tuya". Así, y dices tú: "Pero vamos a ver, no puedes pasar en silencio". "No, tienen que armar ahí el podcast de medianoche, los putos leones marinos". Y el tío le tenía unas ganas a esos leones, porque nunca lo dejaban dormir. Siempre se iban a la orilla donde estaba él y pasaban por delante aposta, para despertarlo.

Interlocutor 101:47:14

Sí, claro, aposta.

Raúl01:47:14

Y despertarlo. ¿Y qué pasa? Que el tío se tiró haciendo esta rutina un montón de tiempo. Su rutina era: me levanto, y nada más empezar la mañana, agarro mis cantimploras, mis cuencos de madera, para ir hasta el arroyo dentro de la selva, recargarlo todo con agua dulce para llevarla a lo largo del día, y luego empezar a hacer un montón de lanzas caseras para seguir pescando pescado. Pum, peces y peces y marisco, y desayuno, comida, merienda, cena, y el resto del tiempo solamente hacía una única cosa: caminar por toda esa playa infinita que rodeaba la playa.

¿Para qué? Para buscar un puñetero barco. "Oh, quizás si en la parte norte de la isla no hay un barco, si me voy a la parte sur, igual lo veo. Ah, ahora si vuelvo a la parte norte, igual veo el barco que no vi antes". Y es constantemente. ¿Sabéis cuánto tiempo estuvo así?

Interlocutor 101:48:04

Pues, por cómo lo dices, meses.

Raúl01:48:08

¿Cuántos le echas?

Interlocutor 101:48:09

Pues mira, le voy a echar 16 meses.

Raúl01:48:12

Bueno, te estás fumando un porro como.

Interlocutor 101:48:15

No.

Raúl01:48:15

¿Tú cuántos le echas?

Interlocutor 101:48:16

Cuatro o cinco.

Raúl01:48:18

Anda ahí a medias. He hecho ocho meses.

Interlocutor 101:48:20

Bueno, quiero decir, tampoco el doble, dije.

Raúl01:48:24

Sí, el doble. Más de un año haciendo esa mierda. Hicieron falta ocho meses para que esas esperanzas, que la esperanza dicen que es lo último que se pierde, pues hicieron falta ocho meses para que perdiese esa esperanza de decir: "Oye, que igual de verdad no va a venir ningún barco nunca a buscarme. Igual voy a tener que estar condenado a vivir aquí para siempre". Entonces debería empezar a cambiar mi rutina. Porque él en esos ocho meses nunca se adentró en la isla, nunca se adentró en esa selva que tenía detrás suya, salvo para ir a buscar algo de agua.

Interlocutor 101:48:57

Nunca hizo una casita.

Raúl01:48:59

No, no. Siempre estuvo durmiendo en la orilla, teniendo que aguantar el sonido de los leones marinos, y al día siguiente pescar, cocinarlos y caminar.

Interlocutor 101:49:08

Pero realmente, o sea, quiero decir, no estoy diciendo que eso sea positivo, pero ni tan mal.

Raúl01:49:14

A ver, te aferras a que algún barco en la lejanía.

Interlocutor 101:49:19

Sí, eso sí, pero quiero decir, no lo estaba pasando tan mal.

Raúl01:49:22

No lo estaba pasando tan mal.

Interlocutor 101:49:23

Tenía alimentos, tenía agua, tenía orquesta.

Raúl01:49:27

Orquesta, sí, tenía música de fondo. El tema es que cuando se mete en la isla, de hecho, aquí hay una anécdota, porque lo primero que intentó hacer antes de cambiar su rutina es intentar acabar con los leones marinos de la isla.

Interlocutor 101:49:39

No, hombre, no.

Raúl01:49:40

Sí, intentó ir a por ellos como en plan, como rabia que les tenía. ¿Qué pasa? Que lo intentó en la época de apareamiento.

Interlocutor 101:49:46

Hostia, tan superagresivos.

Raúl01:49:48

Bueno, se te infla el pecho y te dice: "¿Que quieres volver a Inglaterra? Ve, ve, que de un aletazo te mando". Y claro, no estamos hablando de cinco o seis, no, estamos hablando de una locura de leones marinos que se quedan en la orilla por la temporada de apareamiento. Él no era capaz. Cuando intentaba ir a por uno, de repente le iban los demás. Dice: "Uy, no, no, no, no. Perdón, perdón, perdón". ¿Y qué hacía? Iba a escondidas, esperaba a que uno se separase para que con una lanza o con el mosquete lo acabase y aprovecharse de la carne. Porque la carne de león marino, si la organiza bien, tiene ahí para unos cuantos días, la verdad. Pero cuando se adentró en la isla, dijo: "Madre de Dios, la de comida que hay aquí".

Porque se ve que la tierra de esa isla era superfértil. Crecían nabos, rábanos, coles, pimientos, pimienta, ciruelas, bayas, la hostia de fruta. Tienes las cabras, que las cabras no solo tienes carne, tienes leche de ellas. Luego, no te preocupes, si quieres cambiar un poquito algo más de pescado, tienes el marisco, tienes el pez que sigues pescando durante esos ocho meses, y aún por encima tienes agua dulce. O sea, ni MasterChef, tienes tanta comida.

Interlocutor 101:50:50

Eso es lo que ahora es una parte de Chile.

Raúl01:50:53

Bueno, en esa isla en concreto. En la isla de Masa Tierra tenían todo eso. Esa isla tenía todos esos alimentos metidos ahí.

Interlocutor 101:51:00

Pero es Chile.

Raúl01:51:00

Sí, forma parte de Chile la tierra. Sí, sí, sí, forma parte de Chile. Entonces el tío dice: "Madre mía, pero si me organizo bien, yo aquí puedo vivir relativamente cómodo, porque incluso puedo plantar alimentos y van a crecer con la lluvia, con los monzones y todo. Realmente, si me lo organizo, puedo llegar a vivir no cómodamente, pero.

Interlocutor 101:51:20

Un poquito, un poquito.

Raúl01:51:20

Pero vivir, vivir". Entonces ya empezó a cambiar su rutina de trabajo. La primera semana ya sacó su vena de constructor. Ya con el hacha que tenía en el baúl, porque ese baúl es como el bolsillo de Doraemon, tiene de todo el cabrón. Entonces, menos un barco. Entonces coge y empieza a talar los árboles del pimiento, porque esos árboles son perfectos para construir no una choza, sino dos. Hizo dos cabañas.

Interlocutor 101:51:43

Hostia.

Raúl01:51:44

"En esta voy a dormir y en esta voy a cocinar". Y empezó a almacenarlo todo en la comida, y empezó a montarse ahí su cama, bien con la chocita. Y ya una vez terminó de montar las dos cabañas, dijo: "Vale, ahora saco mi vena de cazador". Claro, el cabrón tiene el mosquete, eso es hacer trampa. Tienes pólvora, hijoputa. Entonces, para cazar las cabras es mucho más fácil.

Interlocutor 101:52:03

Pero en algún momento se le acabará también.

Raúl01:52:05

Ahí está el tema. Al principio era muy fácil cazar las cabras. Él se arrastraba por la hierba con el mosquete en la espalda, y ya cuando veía una cabra pastando tranquilamente, extendía el mosquete, le apuntaba a la cabeza, pum, cabra fuera. La agarro por las patas, la arrastro hasta el campamento. Y claro, acordaros que el niño, cuando era niño, en aquella época, como había trabajado tanto tiempo con el padre, y el padre era curtidor.

Interlocutor 101:52:29

Es verdad, sí, sí.

Raúl01:52:29

El niño sabía cómo tratar pieles. Entonces realmente sabía cómo tratar la piel de la cabra. Aunque no fuese cuero, sabía cómo aplicar el mismo, valía el mismo proceso para la piel de la cabra, para sacarla. Entonces, con la piel de la cabra se hizo la cama, se hizo sus ropas para cuando bajaban temperaturas, cubrió lo que es todo el techo de ambas cabañas para que cuando lloviese no entrase agua adentro. Claro, el problema es cuando se acaba la pólvora.

Interlocutor 101:52:55

Exacto, lo que acabo de decir, ¿no?

Raúl01:52:57

Cuando se acaba la pólvora, ya cuesta más hacer la hoguera, ya cuesta más cazar a la cabra. Y aunque la hoguera, pues hagas un apaño, tardes un poco más, lo consigues. Pero la cabra cuesta porque el cabrón tenía que andar descalzo por la isla, y no tenía la planta del pie adaptada como tal para poder correr por la isla para perseguir una cabra. Entonces, al principio no las pillaba. Pero de nuevo, el que la sigue la consigue. Se fue adaptando, se fueron fortaleciendo las piernas, el tío cada dos por tres ya veías que empezaba a saltar por los árboles.

O sea, ganó una fuerza, ganó una agilidad. En vez de pasar hambre, como tú piensas en un náufrago y dices: "Bueno, cada día que pase va a estar peor", no, el tío cada día que pasa estaba mejor. Se adaptaba más, musculoso, era muy ágil, muy rápido. Y gracias a que se iba adaptando, iba pudiendo cazar las cabras. Las agarraba por el cuello y con el cuchillo les cortaba la garganta para acabar con ellas. De hecho, empezó a pensar a futuro, dijo: "Espérate, porque el día de mañana yo a lo mejor me jodo un pie, o el día de mañana a lo mejor yo ya estoy algo viejo, ya no voy a ser capaz de cazar las cabras".

Interlocutor 101:53:59

Claro, lo estaba pensando yo.

Raúl01:54:00

Tengo que buscar una manera de poder facilitarlo.

Interlocutor 101:54:03

Domesticándolas, ¿no?

Raúl01:54:04

Domesticar era una manera, pero luego, ¿qué hizo? Le cortaba los tendones de las patas a las cabras.

Interlocutor 101:54:10

Hostia.

Raúl01:54:10

Le cortaba los tendones para que las cabras anduvieran cojas de por vida. Y he leído que hizo esto con 500 cabras.

Interlocutor 101:54:18

Madre mía.

Raúl01:54:19

Ya para empezar, ¿cuántas cabras hay en esa isla? ¿Qué tamaño tiene esa isla para que haya 500 cabras?

Interlocutor 101:54:25

¿Y solo hacía eso para comérselas?

Raúl01:54:27

Bueno, había mucho aburrimiento allí.

Interlocutor 101:54:29

No, no, por eso digo, por eso digo.

Raúl01:54:31

No era gallego, tranquilo.

Interlocutor 101:54:32

Cállate.

Raúl01:54:34

El tema es que domesticar también era una manera de pasar el rato. Entonces, sí, si la domestico, tengo leche al lado de casa, como quien dice. Y de hecho, para poder tratar esos problemas de locura, lo que hacía era hablar con ellas. "Bueno, Susi, hoy, ¿qué tal?". "No, no, no, no".

Interlocutor 101:54:53

Hola, Susi, no sé quién eres.

Raúl01:54:54

Bueno, no lo sé.

Interlocutor 101:54:55

Eres un pervertido, Raúl, ya te lo digo.

Raúl01:54:58

Tú eres el mal pensado, que eres muy diferente.

Interlocutor 101:55:00

Vale, sí, Susi, ¿qué?

Raúl01:55:02

Hablaba con ellas, les ponía nombres, jugaba con ellas. Bueno, se divertía con ellas.

Interlocutor 101:55:06

Ah, vale, vale.

Raúl01:55:07

Quieres pensar tú como quieras pensar.

Interlocutor 101:55:09

Vale, vale.

Raúl01:55:09

¿Qué pasa? Que un día hubo una anécdota donde con una cabra casi le cuesta la vida. ¿Por qué? Porque cuando la estaba cazando, estaba corriendo colina abajo. Y ni la cabra ni él sabían que más adelante había un acantilado. Básicamente.

Interlocutor 101:55:23

A ver, la cabra está bien que no lo sepa, es un animal tal, él, yo qué sé.

Raúl01:55:27

No lo sabía. No se veía por culpa de toda la vegetación, y entonces empezó a correr colina abajo, y cuando se dio cuenta ya era tarde. Tanto la cabra como él, fum, salieron despedidos y acabaron cayendo en la arena de la playa. Y no se mató.

Interlocutor 101:55:40

Hostia.

Raúl01:55:40

No, no se mató. De hecho, o sea, la hostia sí que fue terrible porque quedó inconsciente durante un día entero, pero se ve que como cayó encima de la cabra, eso.

Interlocutor 101:55:49

Cayó encima de la cabra.

Raúl01:55:51

Cayó encima de la cabra, eso le salvó de romperse los huesos, y aunque sí que acabó perdiendo el conocimiento y tuvo un montón de hematomas y los músculos completamente dañados, tanto de manos como piernas, durante un día no se pudo mover. Durante un día estuvo tirado encima del cuerpo de una cabra sin vida. 24 horas así.

Interlocutor 101:56:08

¿La cabra sí murió?

Raúl01:56:08

Sí, no, la cabra estaba ya en el quinto mundo, la verdad. Pero cada vez que despertaba, el dolor de intentar moverse era tan grande que se volvía a quedar inconsciente. Y hasta que ya consiguió recuperar un poco el conocimiento, tuvo que volver a rastras al campamento, y durante diez días no pudo hacer nada. Nada más que tumbarse en la cama y no moverse, esperando a que el cuerpo se recupere.

Interlocutor 101:56:30

Tendría comida y.

Raúl01:56:32

Sí, tendría comida, ya estaba bien puesto en aquel momento. Pero ahí le viene el segundo problema: las ratas. Había un montón de ratas, había un montón de ratones en esa isla, y cuando él tenía montado el chiringuito, las ratas venían allí para robarle la comida. Y cuando él estaba intentando dormir, las ratas le mordían, tenía un montón de heridas por todo el cuerpo, y dice: "Coño, como no me puedo mover, las cabronas aprovechan y corretean por el pecho".

Interlocutor 101:56:55

Pero el sonido y todo eso, tú viviste con ratas o ratones.

Raúl01:56:58

Uy, no me recuerdes eso. Es un trauma. Ya lo escuchaba incluso cuando no estaban. Es que escuchas un, aquí no se va a escuchar, pero escuchas un y ya cualquier mínimo sonido ya dices: "Hostia".

Interlocutor 101:57:09

Pero cómo es eso? O sea, no estás alerta toda la noche.

Raúl01:57:11

Sí.

Interlocutor 101:57:12

¿Qué sentías tú? Porque no conozco a mucha gente que dormía con ratas, entonces me interesa.

Raúl01:57:17

Yo tenía una rata, estaba con.

Interlocutor 101:57:19

¿Una rata?

Raúl01:57:20

Un ratoncito pequeño. No creo que esté viendo el podcast, la chica con la que estaba compartiendo yo piso, pero ella sabe perfectamente de lo que hablo. Yo le llamaba Tomasín a la rata, ¿vale?

Interlocutor 101:57:29

Hostia, Tomasín.

Raúl01:57:30

Le llamaba Tomasín a la rata por la fundación, un libro y tal. Y yo me acuerdo, a las 5:00 de la mañana estaba despierto intentando con unas cobas sacar a la rata de la habitación. Sí, sí. Y era una.

Interlocutor 101:57:41

Pero era horrible, ¿no?

Raúl01:57:42

Sí, sí, sí. Y no era una rata, era un ratoncito pequeño, pero da igual, yo no estaba cómodo. No estaba cómodo durmiendo, porque a lo mejor intentaba dormir y escuchaba el tic, tic, tic, tic, tic, tic, como que estaba roendo la madera, y digo: "Dios, está en la habitación".

Interlocutor 101:57:55

Claro.

Raúl01:57:55

Hasta que no la encuentres, como el mosquito, que hasta que no lo matas no te vas a dormir.

Interlocutor 101:57:58

Ya, pero no la matabas.

Raúl01:58:00

No, no, no. No había huevos. Era una cosita enana, pero cuando me pasaba entre las piernas dices: "Hostia, parece como si fuese un tigre".

Interlocutor 101:58:07

Pues si a ti te molestaba eso, imagínate al tipo con ratas.

Raúl01:58:10

El tío dormía con ratas, fuf. Y de hecho, tuvo que empezar a pensar en una solución. Y anda, qué casualidad, que en aquella isla había un montón de gatos.

Interlocutor 101:58:20

Ah, coño, lo dijiste.

Raúl01:58:22

Lo dije al principio.

Interlocutor 101:58:23

Si había tantos gatos como había tantas ratas.

Raúl01:58:24

Porque esos gatos y esas ratas vinieron de un montón de embarcaciones pasadas, porque claro, en los barcos al haber ratas se colocan gatos para cazarlas.

Interlocutor 101:58:32

Sí.

Raúl01:58:32

Entonces se ve que cuando anclaban y movían los botes a tierra, pues de alguna manera las ratas se colaban y los gatos iban detrás y empezaron a quedar ahí a vivir en aquella isla, se empezaron a reproducir y de repente tenían un ecosistema de gatos y de ratas. Y cuando se recuperó, dijo: "Bueno, pues voy a ir a hacerme amigo de un gato para que me eche una mano para poder dormir". Empezó a conocer a un gato, y lo típico, si hoy en día bajas a la calle y hay un gato callejero y tú le das de comer, al día siguiente tienes a todos los gatos del pueblo ahí esperando para que les des de comer. Porque parece que es como si se chivasen los cabrones.

Interlocutor 101:59:04

Sí, si hablan: "Oye, tengo allí a un tipo".

Raúl01:59:06

"Hay uno que me dio atún, tienes que venir, que te va a dar atún a ti también, ya verás. Solamente mírale con cara de pena". Y de repente, claro, le dio de comer a un gato, se lo llevó, lo domesticó, y al día siguiente tenía toda la cabaña rodeada de gatos. Y entonces ahí sí, le puso solución a las ratas. El problema es que ahora, así como al principio cuando dormía en la arena no podía dormir porque estaba escuchando el ahora no puede dormir porque está escuchando un el ronroneo.

Interlocutor 101:59:33

Ah, bueno, pero no sé.

Raúl01:59:35

Es diferente.

Interlocutor 101:59:35

Es diferente.

Raúl01:59:36

Pero el ronroneo de 20 gatos alrededor tuya, sobre todo cuando está lloviendo, que se refugiaban todos en la cabaña y se le pegaba uno en la frente, otro en el pecho, en una mano, no se podía mover y.

Interlocutor 101:59:49

Gatito, gatito.

Raúl01:59:50

Dios mío, un terremoto en la isla, tío, qué locura. Pues sí. Y los gatos le ayudaron a llevar un poco mejor la cordura, porque los enseñó a bailar incluso.

Interlocutor 101:59:58

¿A los gatos?

Raúl01:59:59

Sí, sí, les enseñó a bailar, les enseñó a hacer trucos. Jugaba con ellos con un cuenco de madera donde metía dos ratas, ponía el cuenco boca abajo, le daba un golpe y las ratas ta-ta-ta-ta-ta a moverse y los gatos detrás a intentar darle la vuelta al cuenco.

Interlocutor 102:00:11

Hostia, nunca vi bailar a un gato.

Raúl02:00:13

Pues no sé cómo, pero le enseñó a bailar a los gatos.

Interlocutor 102:00:15

Solo estos hechos con guía, ¿sabes?

Raúl02:00:17

Sí. Pues se divertía con los gatos. Ahora, cuando ya llegaban esas épocas donde estaba más jodido, porque claro, estás solo en una isla, el tío en realidad no os lo dije, pero ya sabía que llevaba años allí.

Interlocutor 102:00:35

Entonces acerté, o sea, quiero decir, cuando dije: "16 meses me plantaste como un loco".

Raúl02:00:40

16. Yo te pregunté cuánto tiempo tardó en darse cuenta de decir: "No vale la pena seguir buscando un gato".

Interlocutor 102:00:45

Ya, ya, pero bueno, quiero decir que.

Raúl02:00:47

El tío no sabía cuántos años llevaba viviendo allí, pero sí que sabía que llevaba años porque entendió el ciclo de la isla. Él sabía, pues, por ejemplo, cuando florecían y marchitaban las flores, cuando venía la época de apareamiento de leones marinos y focas, sabía que cada una tardaba tres meses, y que cuando se iba la época de leones marinos venía la de las focas, luego venía un solsticio, luego había un equinoccio, porque sabía leer las estrellas, cartografiar y todo el tema de la geografía.

Interlocutor 102:01:11

Era muy bueno en eso. Lo curioso, tío, es que yo pensaba que iba a pasar gente antes, porque lo estás describiendo como.

Raúl02:01:18

Pasaron. Pasaron dos barcos. Hablaremos de esos dos barcos.

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Interlocutor 402:01:49

Es que es una zona de paso, porque si hay gatos, si hay ratas, por ahí pasaron más de un barco.

Raúl02:01:54

Pasaron, el tío tuvo que ver como dos barcos, incluso anclaron en la isla, pero de eso hablaremos un poquito más adelante.

Interlocutor 102:02:00

Vale, porque eran españoles o algo así.

Raúl02:02:03

Bueno, tío, ya veremos.

Interlocutor 102:02:05

Nada, si acierto, escúchame. Se cae el sistema.

Raúl02:02:08

No lo alabeis, no lo alabeis, por Dios.

Interlocutor 102:02:11

Vale, entonces, ¿qué?

Raúl02:02:12

El tema es, cuando tenía esa época de bajona, ya cuando consiguió entender el ciclo de la isla, cuando tenía esa época de bajona.

Interlocutor 102:02:18

Cuando llevaba años incluso.

Raúl02:02:19

Cuando de repente tú te levantas y dices: "Un momento, que estoy aquí solo, que nadie va a venir a mi funeral, que no tengo un sitio donde poder descansar, que nadie me va a traer flores, que mis padres no saben nada de mí", ya te empiezas a deprimir. Pues él lo que hacía era, levantaba tablones de madera y escribía su historia. Escribía su nombre, su edad, el año en el que sabía que había llegado y el año en el que creía que estaba. Escribía: "Alexander Zelnick, edad: 33 años, año de llegada: 1704, año actual: creo que 1708".

Interlocutor 102:02:51

Me cago en Dios, cuatro años.

Raúl02:02:52

Cuatro años. Llevaba cuatro años y cuatro meses en concreto.

Interlocutor 102:02:55

Ah, pero sí los llevaba?

Raúl02:02:56

Sí, sí, sí, sí los llevaba.

Interlocutor 102:02:57

O sea, sí estaba.

Raúl02:02:58

Sí, estaba más o menos al loro, conseguía adivinar, es el Google Maps de la época. Entonces sí, sabía más o menos cuánto tiempo llevaba en la isla. Ahora, ¿qué pasó? Pues que hubo dos ocasiones donde tuvo que enfrentarse a una visita inesperada. Porque en una ocasión él estaba tranquilamente en la isla haciendo sus cosas, sus quehaceres, pues ordeñando una cabra o lo que fuera.

Interlocutor 102:03:20

Sí, o hablando con una cabra.

Raúl02:03:22

Hablando con Susi. Y de repente empieza a escuchar algo detrás. Y dice: "Uh", y esa voz, coño, hay una voz que se está colando entre los árboles. Qué raro, esto nunca me había pasado, ya estoy tan loco que estoy escuchando voces. Y cuando se empezaba a acercar, de golpe se encontró a un grupo de soldados, de marines, que estaban andando por la isla de un barco que había anclado un poco más allá. Y el tío ya dice: "No me lo puedo creer, estoy salvado, estoy, estoy eh, eh, uh".

Interlocutor 102:03:52

No, mi cielo.

Raúl02:03:53

Para, para, porque el idioma que están hablando no lo estoy entendiendo. Yo hablo inglés, y esos tíos que están hablando, joder, tío, es que te lo dije, es que te daba una hostia, Miguel. Y dice: "Estos son españoles, tío". Y claro, estoy en guerra con los españoles. Aunque soy escocés, soy británico. Bueno, entonces, si me ven hablando inglés, me van a coser a tiros. Y de hecho lo hicieron. Porque cuando intentó escapar, uno de los españoles lo vio, y agarró el mosquete y le empezó a tiros, y empezaron a correr detrás de él. Tuvo la suerte de que ningún tiro le dio.

Y lo bueno es que como él llevaba ya cuatro años.

Interlocutor 102:04:26

Conocía la isla como la palma de su mano.

Raúl02:04:28

Y tenía una velocidad en las piernas que el tío, le puedes hacer una Assassin's Creed a este tío, escalaba árboles que parecía Tarzán. Entonces se escondió en un árbol, trepó a un árbol, se escondió allí durante un montón de horas, los españoles dieron vueltas intentando buscarlo, no lo encontraron y se acabaron largando. Pero es que tiempo después acabó llegando un segundo barco.

Interlocutor 102:04:46

¿Español también?

Raúl02:04:48

El tío lo vio ya venir a anclar, y entonces se fue a la orilla y le empezó a hacer señas. "Eh, ayuda, ayuda, soy náufrago". Los tíos cómo le respondieron?

Interlocutor 102:04:56

En verdad, "Help, help, somebody help me".

Raúl02:05:00

Y de repente los otros cómo le respondieron?

Interlocutor 102:05:03

"Pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa".

Raúl02:05:05

Y dijo: "Hostia, son españoles". Y se escondió de vuelta en la isla, pero estos españoles fueron muy hijos de puta, como los españoles, básicamente. Se quedaron en la isla, se quedaron en la isla hasta que no lo encuentren no me voy. Y estuvieron días buscándolo y encontraron su campamento y le mataron a Susi.

Interlocutor 102:05:21

No.

Raúl02:05:22

Le mataron a Susi y le mataron a todas las cabras para joderlo, a ver si aparece. Y no, el tío se quedaba ahí escondido viéndolos y los españoles no lo veían a él, pero se les mataron a todas las cabras, se las robaron y luego los españoles se fueron.

Interlocutor 102:05:36

No, Susi, pobre Susi.

Raúl02:05:38

Pobre Susi, ¿quién le hace compañía ahora, no? El tema es que dicen que a la tercera va la vencida, ¿no?

Interlocutor 102:05:44

Pero viste cómo acerté, eh.

Raúl02:05:47

Poco se abre.

Interlocutor 102:05:48

Acertaste.

Raúl02:05:48

Dicen que a la tercera va la vencida, y resulta que en el 1708 acabaron anclando en la isla dos barcos, dos barcos que venían juntos, y cuando Alexander los vio, le pareció ver que no eran españoles. De hecho, hostia, estos son ingleses. Ya de repente los hombres, cuando llegan a las orillas, de repente se encuentran con un hombre vestido todo con pieles de cabra, parecía un chamán ese tío.

Interlocutor 102:06:14

Con barba, me imagino.

Raúl02:06:16

Una barba larguísima, un pelo larguísimo, unas uñas que metían miedo, y ondeando una bandera blanca. "Soy inglés, soy inglés, ayudadme, por favor". Y los hombres diciendo: "Hostia, pero, ¿y este hombre qué hace aquí?". Claro, lo subieron al bote, y cuando lo empezaron a llevar de vuelta al barco, ¿sabéis quién iba a bordo de ese barco?

Interlocutor 102:06:33

Bueno, me vas a decir.

Raúl02:06:34

A ver si lo adivinas.

Interlocutor 102:06:36

Va a ser el tipo, o sea, el primer capitán.

Raúl02:06:42

Sí.

Interlocutor 102:06:43

Es que soy buenísimo, es que soy un maestro, ¿entiendes o no lo entiendes?

Raúl02:06:48

Va a ser William Dampier, el que lo acogió.

Interlocutor 102:06:50

Se cae el podcast ahora mismo.

Raúl02:06:52

Se cae el estadio.

Interlocutor 102:06:53

Pero qué barbaridad.

Raúl02:06:54

Sí. William Dampier no era el capitán, pero era el piloto de uno de los barcos. Y ya cuando lo vio con el catalejo dijo: "No me lo puedo creer. Esto, esto, ¿dónde está la cámara? ¿Quién me está grabando? Pero qué hace este tío?". O sea, yo vengo con mis dos barcos aquí, que el otro no sabía que lo habían dejado, porque se largó con el Thomas.

Interlocutor 102:07:10

Claro, el otro se había, o sea, le había robado el barco.

Raúl02:07:14

Sí, lo había traicionado, le había robado el barco, pero no sabía que Thomas había amarrado en esa isla para reponer suministros.

Interlocutor 102:07:19

Claro.

Raúl02:07:20

Y cuando el Dampier dijo: "Bueno, pues yo sé de una isla donde podemos reponer suministros". Bueno, sorpresa, está ahí tu peor enemigo, está Alexander. Y ya cuando lo ve y Alexander lo reconoce, se le pone de rodillas: "Capitán, oh, mi capitán, por favor, sácame de aquí, te pido perdón por todo lo que por cómo te hablé, por favor, perdóname la vida, quiero volver a ver a mis padres, quiero volver a ver a mi madre, quiero ver a mis hermanos, tal". Y le empezó a contar, pues, todo lo que tuvo que vivir durante cuatro años. Y ahí, aunque Dampier no era el capitán, sí que tenía un cargo bastante alto.

Interlocutor 102:07:53

Me imagino, ¿no?

Raúl02:07:54

Sí, era uno de los pilotos del barco. Entonces recomendó a Alexander al capitán que capitaneaba esos dos barcos. Y bajo recomendación es muy fácil que te metan en la tripulación, porque aparte Alexander es el Google Maps, te lleva donde quieras. Entonces lo meten dentro y ahora resulta que van a estar durante tres, cuatro años navegando. Y de repente el Dampier dice: "Hostia, pero este Alexander no es el que yo conocía". Porque gracias a estar viviendo cuatro años en esa isla, digamos que era como un monje Shaolin, el tío.

Interlocutor 102:08:23

Se calmó.

Raúl02:08:24

Se calmó, tenía una disciplina de hierro, una paciencia, y es como así antes era Alexander, tú cometías un error, te decías que no vales para nada, hoy en día te dice: "No te preocupes, amigo, los errores son humanos, todo el mundo puede cometer errores". Perder forma parte del proceso de ganar, amigo, no te preocupes, yo he pasado por ahí, yo sé lo que se siente, simplemente sé mejor. Y dices tú: "Coño, qué diferencia, ahora da gusto navegar con este tío", ¿no?

Interlocutor 102:08:46

Hostia, pero vaya cambio, ¿no?

Raúl02:08:48

Y sí.

Interlocutor 102:08:48

Es como que te tiraba una frase filosófica.

Raúl02:08:50

Sí, era, era, ya había cambiado por completo. Y de hecho estuvo cuatro años navegando y cuatro años encerrado en la isla, ocho años sin volver a pisar puertos ingleses. Estuvo ocho años fuera, cuando los pisó lo primero que hizo fue a ver a sus padres. Sus padres pensaban que había muerto.

Interlocutor 102:09:05

Claro.

Raúl02:09:06

Se llevaron una sorpresa grandísima cuando lo vieron. Y ahora, aquí es cuando él llega a puerto inglés y su historia se hace famosa, porque los que navegaban con él escribieron un par de libros contando la historia de Alexander Zelnick. Y esos dos libros acabaron llegando a manos de un tal Daniel Defoe. Daniel Defoe es escritor famoso, escuchó la historia de Alexander Zelnick, este pirata escocés, y dijo: "Hostia, se me está ocurriendo una idea para escribir una novela buenísima a la que le voy a llamar Robinson Crusoe".

Y de golpe, bum, una pedazo de estrellaza de libro que tiene ahí.

Interlocutor 102:09:41

Un best seller.

Raúl02:09:42

Un best seller, influenciado por la historia de Alexander Zelnick. Y de hecho, Alexander, ya para ir terminando, durante los años siguientes el tío se metió en la Royal Navy, ¿vale? Que esto es muy gracioso porque la Royal Navy era la que perseguía a los piratas. Él era un pirata, pero ahora se ha convertido en un cazador de piratas, como quien dice.

Interlocutor 102:10:00

Sí, y seguramente que no fue el único.

Raúl02:10:02

No.

Interlocutor 102:10:02

Y al revés.

Raúl02:10:03

También, al revés, sí, porque la Royal Navy llevamos justo uno, uno que hay aquí.

Interlocutor 102:10:08

Aquí, aquí, aquí.

Raúl02:10:09

Que empezó siendo de la marina y cambió porque dijo: "Esto no, esto no genera".

Interlocutor 102:10:12

Esto no era lo mío.

Raúl02:10:13

Esto no era, esto no genera dinero.

Interlocutor 102:10:15

No hay billetes.

Raúl02:10:16

Exacto, no hay billetes.

Interlocutor 102:10:17

Muy buena esa historia, la verdad.

Raúl02:10:18

Sí, sí, muy buena. Black Sam, por cierto. El tema es que Alexander en ese momento, digamos que rehizo su vida, conoció a una mujer, se casó, se metió en la Royal Navy, empezó a navegar. Durante la navegación, tengo entendido que su mujer murió, entonces eso ya te cambia el chip, ahí ya empiezas a cometer errores, tantos que un día en una costa africana cometió el error de dirigir mal el barco y encalló en un estanco de arena.

Interlocutor 102:10:42

Hostia, el Google Maps.

Raúl02:10:43

Falló. Encalló, bajó la marea, marea baja, no lo supo ver, quedaron ahí encallados, y durante el tiempo que estuvieron ahí encallados, el tío enfermó de fiebre amarilla. Esa fiebre amarilla se le complicó y a la edad de 45 años acabó perdiendo la vida.

Interlocutor 102:10:59

Pero una cosa, antes de que sigas, muchas cosas vivió para tener 45 años.

Raúl02:11:04

Parece, ¿no? Es que con 13 ya era un liante y a los 19 ya lo pusieron a navegar.

Interlocutor 102:11:08

Claro, es que se recorrió medio mundo, estuvo cuatro años en una isla desierta con cabras y una llamada Susi.

Raúl02:11:14

Meditando ahí, sí.

Interlocutor 102:11:14

Meditando, volvió a navegar, y 45 años, pensé que ibas a decir 60.

Raúl02:11:18

No, a los 45 perdió la vida. Ahora, una pregunta, ¿qué pasó con Thomas? ¿Qué pasó con el barco que lo dejó tirado? Porque hay una cosa que hay que recalcar. Alexander, en aquella época, era el típico que, como os dije, soy bueno y lo sé. Por tanto, si yo te digo que el barco no está preparado para navegar, es que no está preparado para navegar.

Interlocutor 102:11:39

Tenía razón al final.

Raúl02:11:40

Tuvo razón, Alexander acertó. Ese barco que lo dejó tirado, al mes se hundió. ¿Por qué? Porque no estaba reparado lo suficiente, tenía un montón de gusanos parásitos que se comieron la madera, y en una ocasión empezó a entrar un montón de agua, el barco se hundió y el capitán Thomas, junto con sus hombres, quedaron naufragando. Ahora, lo peor es dónde naufragaron.

Interlocutor 102:11:59

Verás tú.

Raúl02:12:00

Porque tuvieron que remar hasta una isla en Colombia.

Interlocutor 102:12:04

Rodeada de españoles, por supuesto.

Raúl02:12:06

Ahí está el problema. ¿Quiénes le dieron la visita? Los españoles.

Interlocutor 102:12:09

Hombre.

Raúl02:12:10

Cuando se dieron cuenta de que eran ingleses, presos todos. Como uno que, yo qué sé.

Interlocutor 102:12:15

Qué buenos tiempos han hecho.

Raúl02:12:17

Entonces los encarcelaron, los mandaron a una cárcel de Perú, y allí a vivir en condiciones infrahumanas, sin comida, enfermos, llenos de ratas, y aquí no hay gatos que te ayuden, ¿vale? Torturándolos, abusándolos, y sorprendentemente el capitán Thomas consiguió escapar.

Interlocutor 102:12:35

Hostia.

Raúl02:12:35

Consiguió escapar de los españoles, se acabó subiendo en un barco francés, si no me equivoco, tuvo un encuentro con unos ingleses que no funcionó muy bien. Diréis: "Joder, pero te encontraste con un inglés, eres pana, ¿no?". Bueno, hubo ahí problemas, se ve que entre ingleses tampoco se entienden muchas veces.

Interlocutor 102:12:51

Normal.

Raúl02:12:52

Entonces, sí, se subió al barco de los ingleses, acabó llegando a puerto inglés, a puerto británico, y cuando llegó se llevó una sorpresa muy grande, porque aquel hombre que dejó tirado en aquella isla en Chile, resulta que haberlo dejado tirado hizo que ese hombre se convirtiese en una persona famosa. Porque él no lo sabía, pero había llegado dos años después de la llegada de Alexander. Y cuando llegó dijo: "Coño, que están hablando de un tal Alexander Selkirk". "No, pero ese hombre está muerto". "No, no, ese hombre es un héroe, ese hombre sobrevivió cuatro años en una isla desierta".

Interlocutor 102:13:23

Ese hombre es tu padre.

Raúl02:13:25

Y dice: "¿Cómo que sobrevivió? ¿Sigue vivo?". "Sí, y está en la marina". No me lo puedo creer. O sea, que aún por encima de haberlo dejado yo a posta en la isla desierta, lo he hecho famoso. O sea, yo esperando que me muriese allí, que se muriese allí, y va ahí el tío, sobrevive y aún por encima llego yo en unas condiciones de mierda y me entero de que este tío es famoso.

Interlocutor 102:13:44

Pero ahora, ¿qué va a pasar? ¿Le pega unos latigazos?

Raúl02:13:47

No, no, no, ahora cada uno vive su vida diferente. El otro ya se metió en la navegación hasta los 45 años, y realmente de Thomas no sé qué pasó con él, pero sí, esa historia es la que hoy en día conocemos como Robinson Crusoe, no es la historia tal cual, pero está.

Interlocutor 102:14:00

No, este es mucho mejor.

Raúl02:14:01

Está influenciado.

Interlocutor 102:14:01

Este es mucho mejor, este es real, es fantástico. O sea, aquel tío era un plasta.

Raúl02:14:07

Sí, sí, al principio sí.

Interlocutor 102:14:09

Pero plasta.

Raúl02:14:10

Y no os lo dije, pero el libro favorito de Alexander Selkirk acabó siendo la Biblia.

Interlocutor 102:14:15

Ay, la puta.

Raúl02:14:16

Y tiene gracia sabiendo cómo empezó, porque el único libro que se había llevado a la isla era la Biblia.

Interlocutor 102:14:21

De hecho, no empezó él aporreando a su hermano, a un.

Raúl02:14:27

Sí, a un cura.

Interlocutor 102:14:29

A un cura, que era un vicario episcopal. Sí, sí, por eso tiene gracia que al principio Alexander se metía con la iglesia y al final no, es que mi libro favorito resulta que es la Biblia, porque era el único libro que tenía para leer narrativo como tal.

Raúl02:14:39

Vaya cierre de oro, vaya locura.

Interlocutor 102:14:41

Sí, sí.

Raúl02:14:41

O sea, esto cierra espectacular. Sí, sí, no, esta, mira, esta incluso me gustó más.

Interlocutor 102:14:47

Es el naufragio por excelencia, sí.

Raúl02:14:48

Me gustó más porque hay cosas que, no sé.

Interlocutor 102:14:51

Es muy graciosa, es una serie.

Raúl02:14:52

Es graciosa, la pasa putas, el tío en el fondo merece una reprimenda, porque las merece, pero luego le coges cariño.

Interlocutor 102:15:02

Sí, sí, sí.

Raúl02:15:03

Y eso que es inglés.

Interlocutor 102:15:04

Es inglés.

Raúl02:15:05

Pero le coges un poco de cariño, luego llegan los españoles, le matan a Susi.

Interlocutor 102:15:09

Claro.

Raúl02:15:10

Es todo como una tragicomedia, ¿sabes?

Interlocutor 102:15:14

Pero con final, con final. Porque, bueno, un final feliz, sí.

Raúl02:15:19

A ver, no pronuncio.

Interlocutor 102:15:20

Aunque murió después por la fiebre amarilla, pero sí.

Raúl02:15:22

Todos vamos para allá, Raúl.

Interlocutor 102:15:24

Sí.

Raúl02:15:24

Nosotros también. O sea, entonces uno irá antes que el otro, pero vamos para allá. No hay que, a la muerte no hay que ponerse triste, aunque a veces es inevitable. Pues la verdad, esta incluso me gustó más que la primera. Me gustaría que la gente dijera su opinión si se quedan con la primera, con la segunda o con la tercera. Yo me voy a quedar con esta porque no sé, me gustó el feeling.

Interlocutor 102:15:47

Te trae recuerdos ya de una futura.

Raúl02:15:49

Recuerdos de una futura cosa que puede pasar allí. Así que, pero quiero escuchar a ver qué dice la gente en casa. Dicho esto, como siempre, antes de irnos, un par de mensajes. Bueno, el primero, el siguiente podcast, de verdad, o sea, yo le tengo pero muchísimas ganas. ¿De qué va a ser? Cuéntenos ahí, porque es algo impresionante.

Interlocutor 102:16:09

Va a ser español, entre muchas otras cosas, porque ocurrió también en España. Es una época, creo que es de las más oscuras que hay en la historia.

Raúl02:16:17

Es oscura, ¿verdad?

Interlocutor 102:16:18

Es muy oscura, es una época donde le vas a dar el poder a la religión.

Raúl02:16:24

De hecho, a lo que hablamos ahora un poco, ¿no?

Interlocutor 102:16:26

Sí, le vas a dar el poder a la religión y va a haber unos tiranos que van a gobernar aprovechando eso y van a quemar a gente, seas hombre, mujer, seas rico, pobre, no se salva nadie.

Raúl02:16:37

Que alguna de esa gente está hoy por aquí.

Interlocutor 102:16:39

Sí, sí, sí.

Raúl02:16:40

¿Qué son? ¿Qué es esa gente?

Interlocutor 102:16:41

Un poco de brujas, un poco brujillas, sí.

Raúl02:16:43

Porque vamos a hablar de la Santa Inquisición, un tema que a mí me encanta, pero viene un poco acompañado de brujas.

Interlocutor 102:16:52

Sí, no, vamos a hablar incluso de la Inquisición en general, porque la Santa Inquisición es la famosa en España, pero la Inquisición estuvo dando por culo muchos siglos.

Raúl02:17:01

Sí, aparte de eso se extendió.

Interlocutor 102:17:02

Sí, a Estados Unidos incluso, a América, bueno, una locura.

Raúl02:17:06

Sí, fue, o sea, fue algo demasiado grande y yo creo que merece un podcast. Otra cosa relacionada con el tema de futuros podcasts. Antes, en la primera historia, hablaste de algo que, pues, a mí me parece interesante. Entonces.

Interlocutor 102:17:21

Es uno de los eventos más.

Raúl02:17:23

Sí.

Interlocutor 102:17:23

Entre varios eventos que hubo famosos en la Segunda Guerra Mundial.

Raúl02:17:26

El tema de las bombas nucleares que pasó en Hiroshima y Nagasaki, pues no sé, a ver qué opina la gente, pero a mí en el futuro sí que me gustaría traer un podcast sobre eso, bien contadito ahí qué ocurrió, qué no ocurrió, cómo fue todo, los días antes, los días después. Y otro tema que llevo varios podcasts, pero cantidad de personas pidiéndolo, es el tema del Área 51, tema Aliens y eso todo. A ver qué opina realmente la gente, porque claro, esto yo no sé hasta qué punto.

Interlocutor 102:18:00

Que esa gente que deje en los comentarios sobre temas en concreto, así como muchas veces nosotros en Instagram preguntamos: "¿Qué queréis saber sobre esto?", pues que se animen porque así también yo puedo saber un poco por dónde quieren ir.

Raúl02:18:10

Claro.

Interlocutor 102:18:11

Si quieren ir por la parte más real, por la parte más conspiración, por la parte más fantasía, historias, ¿por dónde lo quieren llevar?

Raúl02:18:17

A mí si se va me gustaría más por la parte real.

Interlocutor 102:18:20

La tuya, lo sé, sí.

Raúl02:18:21

Que como hacemos siempre, incluso con el de paranormales, a mí me gusta temas, pues que evidentemente hay temas que tengan algo de fantasía o estén un poco exagerados, o como la historia del expediente Vallecas, que es un caso real, pero está adornado pero por las propias personas. No fuimos nosotros o fue eso quien lo adornó, no. Entonces, esas cosas que son reales, que pasaron, pero luego te das cuenta de que, bueno, fueron ellos mismos, me gustan porque creas como el ámbito de: "Ostras, esto, no sé, son fenómenos paranormales", y luego te das cuenta de que hay algo detrás.

Eso sí, ahora si empezáis a decirme: "No, y porque la tierra viene de la puta de mi madre", ¿sabes? No, esas cosas no me gustan nada. Me gusta, dentro de que vamos a mundos y cosas, seriedad. Entonces, que todo esté bien contrastado y, no sé, pues igual a la gente le interesa. Otra cosa, como siempre os dejamos el Discord en la descripción, que ahí tenéis, pues mucha gente, hay gente de todo tipo, que por cierto, hay más de 3000 personas, imagínate.

Interlocutor 102:19:31

La secta.

Raúl02:19:32

Sí, sí, la secta, exactamente. Entonces, solo falta ahí alguien que.

Interlocutor 102:19:38

Que sí, que ponga un poco de liderazgo.

Raúl02:19:40

Que gobierne.

Interlocutor 102:19:41

Sí, y ya estaría la secta montada. Ah, y por cierto, una cosa más, ahora mismo están las tazas de nuevo disponibles. Esto, ya te digo, es un abrir y cerrar de ojos.

Raúl02:19:53

Quizás ahora ya no.

Interlocutor 102:19:54

Quizá ahora que estamos en directo ya no están. Así que mi recomendación es que cuando estrenemos el podcast, eso sí es 100% eficaz, vayáis a la caja de a la descripción.

Raúl02:20:07

Gracias.

Interlocutor 102:20:07

Si ahí está puesto el enlace de las tazas, id un momento y la tenéis. Los primeros la tienen. ¿Qué pasa? Que es mucha gente comprando la taza y hacemos lo que podemos, pero siempre estamos trabajando en eso, ¿verdad?

Raúl02:20:19

Correcto.

Interlocutor 102:20:20

Entonces, es lo importante y estamos muy agradecidos, no solo de todo el apoyo, sino, joder, es como mucha gente la compra por el detalle de decir: "Quiero la taza esta", de estos retrasados. Y lo agradecemos mucho, de verdad, y que siempre nos acompañéis en nuestras aventuras. Así que nos vemos en el siguiente podcast que va a estar espectacular. Señores, un aplauso.

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Descripción del episodio

https://preply.com/

En el episodio de hoy conocemos tres historias increíbles de naufragios y supervivencia.

Primero viajamos hasta los últimos días de la Segunda Guerra Mundial para conocer la historia de un barco estadounidense al que se le encargó una misión de máximo secreto.

Una misión tan importante que muy pocos conocían lo que realmente transportaba a bordo. Lo que ocurrió después acabaría convirtiendo su historia en una de las más impactantes de la guerra.

Después conocemos la historia del HMS Wager, un barco de la Royal Navy que en el siglo XVIII emprendió una peligrosa expedición que no salió como estaba previsto.

Lejos de casa y en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, su tripulación tuvo que enfrentarse a una situación que llevaría a sus hombres al límite.

Por último, conocemos la increíble historia de Alexander Selkirk, un marinero escocés cuya aventura acabaría sirviendo de inspiración para una de las novelas más famosas de todos los tiempos: Robinson Crusoe.

Tres historias en las que sobrevivir al naufragio fue solo el principio.

Cuéntanos tu opinión en los comentarios, te leemos!

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