En este episodio del podcast Black Mango, los presentadores repasan la historia de la Santa Inquisición, desde su origen para combatir la herejía hasta su papel en la caza de brujas y en la expulsión de judíos y musulmanes de España. Hablan de los métodos de tortura, de los autos de fe públicos y de cómo las denuncias anónimas podían convertir a vecinos corrientes en víctimas.
También relatan historias reales, como la de una mujer acusada de herejía en Valencia y la de María de los Dolores López en Sevilla, y se detienen en la figura de Tomás de Torquemada. Las opiniones sobre la Iglesia que se expresan al final son personales y se presentan como tales.
Esta transcripción del episodio sobre la Inquisición española fue hecha con la tecnología que HappyScribe emplea para transcribir video a texto.
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Bienvenidos al podcast número 112, bienvenidos al nuevo podcast de Black Mango. Hoy vamos a hablar sobre un tema que me hace especial ilusión, porque hoy vamos a hablar de la Santa Inquisición, que por cierto hace un tiempo hicimos un podcast sobre las brujas que fue espectacular, y hoy vamos con sus enemigos. Pero antes de nada, hoy nos acompañan nuestros amigos de Audibol, y yo os quiero proponer algo: pensad en lo que puede sugerir un sonido cuando no veis de dónde viene.
Una presencia, una respiración, algo que está ahí aunque no podáis verlo. Audibol presenta "Drácula" de Bram Stoker, una nueva adaptación original en formato thriller sonoro con reparto completo. Cuando Jonathan Harker desaparece en Transilvania, Mina empieza a reunir diarios, cartas y testimonios para encontrarlo, pero mientras busca respuestas descubre que Drácula también la está acechando.
Con banda sonora original de Ian Scary y sonido espacial Dolby Atmos, esta adaptación te mete de lleno en la historia, haciendo que cada sonido te acerque un poco más a ella.
"Drácula" de Bram Stoker ya está disponible en Audibol, así que te dejamos el enlace en las notas del episodio.
Porque a veces, para entrar en una historia, solo hace falta escuchar. Escucha la oscuridad.
Y ahora, ya que tú has dicho "escucha la oscuridad", ahora vais a escuchar vosotros la época más oscura de la historia. Una de las épocas más tenebrosas donde la Iglesia intenta lavarse las manos a día de hoy diciendo que aquellas personas no eran hombres de Dios. Aquellas personas eran tiranos, que no tenían nada que ver con la religión, porque lo que hizo esta gente es horribles, demenciales, de monstruosidad absoluta. Es decir, no tienes nada que ver con Dios, eres el puro diablo en persona.
Porque a nadie se le ocurriría hacer las barbaridades que hicieron estas personas diciendo que lo hacían en nombre de Dios, en nombre de la religión.
Y así era o no?
Era así. Lo que pasa es que le metían el miedo en el cuerpo a todo el mundo, diciendo que esto es lo correcto, esto es lo bueno. Si te alejas del camino de Dios, que en realidad era el camino del otro, entonces te vas a reunir con el otro.
Con el diablo, ¿no?
Exactamente. Ese es el tema.
Y yo, antes de que te metas en este ambiente, quiero preguntarte algo que siempre me he preguntado. Si tú estuvieras en esa época y te acusan de brujería, que era algo muy común en ese entonces, ¿cómo crees que te podrías librar?
Vale, a ver, te voy a responder de dos maneras, porque esta época es una época muy larga. La Inquisición fueron tres siglos.
Tres siglos.
Fueron tres siglos. Entonces, tú estás enfocándote en el tema de la brujería. La brujería va muy ligada al campesino, ¿vale? La Inquisición no te va a perseguir por ser bruja, te va a perseguir la gente. La gente es la que va a estar detrás de ti, sí. Y se van a aprovechar por el poder que les da la Inquisición. Entonces, si tú estás en una época, en ese típico pueblo apartado, escondido en el monte, en el bosque, y como los vecinos son los que suelen estar hablando, tú ya deberías estar escuchando que la gente te está mirando, que la gente te está mirando de una manera sospechosa, como juzgándote.
Tú, en el momento en el que empieces a ver que la gente te está mirando así, si quieres sobrevivir, solo hay una única manera, y es escapar. Escapa ese mismo día, ya.
Hostia, pero claro, pierdes tu casa.
Lo pierdes todo. No, pero es que si te quedas, va a ser peor. Es mejor que tengas que empezar de cero y buscarte las castañas en otro sitio a que decidas quedarte, porque en cuestión de un chasquido, esa misma noche te pueden estar llamando a la puerta. Y el tema es, si te metes en la ciudad, ahí sí que estás jodido de verdad, porque ahí no lo sabes. Ahí es muy complicado que la gente te mire con cara de sospecha, porque todo el mundo se mira con cara de sospecha a todo el mundo. No sabes cuándo te están mirando, te están juzgando, te están hablando contigo.
Es muy complicado, porque todo el mundo tiene miedo, ¿sabes?
Claro.
Entonces, en esa época, si estás en la ciudad, sí que lo tienes muy jodido, porque no sabes cuándo tienes que escapar. La única solución para sobrevivir es escapar, porque la Inquisición te va a venir de noche. Siempre lo hace cuando menos te lo esperas, cuando se aseguran de que estás en tu casa y te pueden encontrar, y eso es a la noche.
Qué cabrón.
Sí, sí.
Y muchas veces era incluso por envidia.
Bueno, eso, pero eso era siempre por envidia. Hablaremos ahora de esto, pero era muchas veces por envidia.
Es que me gustaría hablar de esto porque es.
Sí, sí. De hecho, para que entendáis un poco el mundo en donde nos vamos a abarcar, nos vamos a ir a la época, por ejemplo, de 1587, ¿vale? Año 1587. Y nos vamos a encontrar caminando por las oscuras y grises calles de Dillingen. Dillingen es una ciudad que se encuentra al sur de Alemania. Y mientras estamos caminando por ella, observamos que el cielo está completamente nublado. Es como que por mucho que pasen los días, el cielo nunca cambia de color, siempre amanece con esas grises nubes tormentosas encima nuestra que no dejan entrar la luz del sol, le dan como un aspecto muy lúgubre a la ciudad.
Sí, es que ese ambiente, tío, es como si estuvieras en un lugar lleno de brujas.
Exacto, es rollo peste negra, un mundo muy turbio, muy sucio, muy corrupto. ¿Qué pasa? Que por encima estáis andando por una ciudad donde no escucháis nada, está en completo silencio, solo se escucha el típico sonido del viento, el "fufff" pasando, como que a veces silba entre los callejones. No, y aún por encima en las calles no vais a ver absolutamente a nadie. Estáis vosotros andando solos por una calle que está rodeada de edificios, aparte de edificios que estaban construidos de piedra y de ladrillo, por tanto son como más oscuros todavía, y son edificios altos que tienen un tejado en forma de pico, y en esos tejados están los cuervos, cuervos que están mirándote de reojo a cada paso que das por ese camino empedrado, irregular, que está lleno de barro, lodo, que se mete entre las piedras, de eso que cuando empieza a llover ya sale todo para afuera, resbala y te deja un olor como muy.
A mierda.
Muy mierda, muy heces, muy a establo, que es desagradable. Ahora, el tema es que en ese ambiente oscuro, en ese ambiente solitario, de golpe el sonido, el silencio se rompe, porque se empieza a escuchar el sonido de una campana. Tun, tun, tun, tun, resuena por toda la ciudad, es una locura, solo una única campana resuena por toda la ciudad, y de golpe ya el silencio se rompe, los cuervos empiezan a volar, se escucha el sonido de los cuervos por el cielo. Y esto es muy curioso, porque ese sonido de la campana viene de una iglesia, y ahora que os fijáis un poquito más de cerca decís: "Hostia, iglesia", pero si todo lo que está alrededor mía parece extremadamente religioso, parece que estoy caminando por un mundo eclesiástico, una ciudad que allá donde mire voy a ver elementos como, por ejemplo, cruces de piedra talladas en plan ahí colocadas en la calle, un montón de crucifijos colgados en las puertas de muchos comercios, hay incluso como las típicas piletas de agua bendita puestas por la calle, dentro de comercios, estatuillas de santos con flores que ya están podridas, que ya no tienen color, hay un montón de torres que sobresalen por encima de los propios edificios, que ya solamente ver el aspecto de la torre con ese vidrio recuerda a un edificio religioso.
Es que parece como una secta, ¿no? A gran escala.
Es que literalmente es una secta, porque eso no se siente como una ciudad religiosa, no se siente como una ciudad donde todo el mundo diga: "Ah, mira, creo en Dios, qué feliz estoy". No, no, aquí se siente como una cárcel, como si estuvieses atrapado y estuvieses obligado a creer, a creer en la iglesia, a creer en la fe, y lo más importante, a creer en Dios. Porque si no lo haces, sientes como una incomodidad en el pecho, te sientes inseguro, dices como, piensas que es como que estás cometiendo un crimen: "Si no creo en la iglesia, pienso que me, no sé, que me van a matar", o algo, como que estoy cometiendo un crimen tan grave que se paga con la muerte.
Que igual era así, ahora lo veremos.
Igual tiene algo que ver, porque en realidad si vosotros seguís caminando por esa calle, curiosamente vais a entender de lo que hablo. Y no, esa calle no se está llevando al centro de la ciudad, os está llevando afuera, porque lo que yo quiero que veáis no está en el centro, sino está a las afueras.
A las afueras.
A las afueras, en un descampado que hay pegado a las murallas de la ciudad, donde está pasando un río, y vais a ver ahí a una barbaridad de gente toda junta, apilada, alrededor de un poste de madera, donde hay una señora mayor que está atada.
No me jodas, no me jodas.
Y en el momento en el que vosotros os acercáis a ese tumulto de gente y conseguís haceros un hueco para ver a la señora mayor en primera persona, ya se os pone un escalofrío por todo el cuerpo, se os pone la piel pálida, que ya os entra a tono con el ambiente. ¿Por qué? Porque esa señora mayor se puede ver que no está desnuda, tiene un camisón blanco, pero lleva todo el torso al descubierto, tiene los pechos al descubierto y por encima están cortados, están con la piel a carne viva, tiene dos cruces que hacen que estén todos rodeados de moscas, que le esté goteando la sangre, que le esté manchando el camisón.
Pero eso no es lo peor, lo peor es el brazo izquierdo. El brazo izquierdo no tiene piel, se la arrancaron de cuajo. Todos los insectos están volando alrededor de ese brazo que está a carne viva, pero la señora sigue respirando. La señora está mirando al cielo como con esa mirada perdida mientras susurra cosas. Tú no la entiendes, porque está todo el mundo diciendo: "Oh, ¿qué le va a pasar? Ah, ¿qué le va a pasar? Es la pobre señora esta que me vendía el pan". Y qué pasa? Que en una de esas, mientras la señora sigue balbuceando palabras, de golpe pega un grito afónico, como un "¡Ah!".
¿Por qué? Porque el verdugo le acaba de agarrar el brazo derecho y delante de todo el mundo le ha cortado la mano.
Qué hijo de puta.
Esa mano se la enseña a la gente y luego se la enseña al juez. Y una vez el juez ve que se le ha cortado la mano derecha, se coloca en el estrado delante de todo el mundo, agarra un pergamino y se pone a leer. "Tras confesión ha jurado usted lealtad a Satanás. Tras confesión ha jurado usted haber asesinado a 40 niños habiendo bebido su sangre y habiendo cocinado sus carnes para comérselos vivos.
Y tras confesión ha jurado usted tener relaciones sexuales con el diablo. Por orden del tribunal queda sentenciada a morir en la hoguera tras ser acusada por cargos de brujería, vampirismo y asesinato de niños. Que Dios nuestro Señor se apiade de su alma".
Menudo cáncer.
Tal cual. Esto era el día a día en aquella época. Y ya una vez se termina de leer el discurso, la sentencia, entonces el verdugo agarra una antorcha, empieza a encender toda la leña, toda la paja que había alrededor de ese pilar de madera donde estaba la señora mayor atada, y cuando empieza a arder, la señora acaba muriendo calcinada entre gritos, tosiendo, porque todo el humo le venía a la cara mientras la gente se queda flipando viendo cómo la mujer está intentando luchar por su vida para escapar, pero no, está ahí, va a estar condenada a morir en la hoguera.
Y luego, esto es muy importante, se van a recoger sus huesos y sus cenizas para depositarlas en el río, para esparcirlas en el río, porque gente como esta no merece tener una tumba donde descansar.
Qué cabrones.
Os aviso de que el podcast de hoy no es fácil de escuchar.
Es una barbaridad. Ya el inicio a mí ya me está dejando cuadros. O sea, y esto todo en el nombre de la iglesia.
En el nombre de Dios.
Qué basuras.
Ya os digo que este podcast no va a ser fácil de estudiar, no va a ser fácil de escuchar, porque nos estamos adentrando, como os dije al principio, en una época oscura, una época tenebrosa, una época donde digamos que el mundo está gobernado por tiranos que han sabido jugar muy bien sus cartas para utilizar el poder más importante de todos, que es la religión.
Sí, la fe, ¿no?
La fe, la religión, la fe en las personas, aprovecharse de eso para poder colocarse a sí mismos la corona y sentarse en el trono del mundo, porque esta gente tuvo control, tuvo poder en el mundo entero, ¿vale? También en América, pero la cuna fue en Europa. Para que lo entendáis, ni los ricos estaban a salvo con esta gente.
¿No?
No, ni los ricos, ni el dinero te salvaba. Cuando lo querían, da igual cuánto pagues, ni el dinero te salvaba. Esta gente podía pasar de estar durmiendo en sus camas de seda a acabar siendo encerrada en una celda fría, mugrienta, oscura, llena de humedad, con olor a orina, a heces, compartiéndola con otros hombres, con otras mujeres, que acabaron siendo encerrados para ser torturados durante horas solamente por envidia.
Qué hijos de perra.
Por envidia de otros vecinos que simplemente con señalarlos ya le jodían la vida. Tú en aquella época podías pasar de ser hoy un vecino normal y corriente, visto para todo el mundo como una persona aceptable, como una persona cristiana, y al día siguiente eras visto como un criminal. Y en aquella época a los criminales había que castigarlos.
Ya, pero de qué manera?
¿De qué manera? Pues mira, para que entendáis las barbaridades de las que vamos a hablar hoy, aquí en España, sin irse más lejos, ¿vale? Aquí en España se acabó encerrando a una mujer embarazada solamente por no comer cerdo y por haber salido con ropa limpia de su casa un sábado.
Pero qué me estás contando.
Sí, pero lo peor no fue eso, lo peor fue que esta mujer, estando embarazada en la cárcel, siendo torturada, tuvo que dar a luz a su hijo ella sola, mientras apartaba con las piernas a todas las ratas que se le acercaban porque les venía el olor a la sangre del parto.
Madre mía.
Un profesor, un profesor de colegio, tú mandabas a tu hijo a la escuela, bueno, pues un profesor de colegio acabó siendo encarcelado y condenado a morir en la horca solamente porque, digamos que un día se le pasó por delante el típico carruaje donde se llevaba consigo esta galleta de pan, que es como la hostia consagrada, que dan en la misa.
Sí.
Vale, pues cuando pasa un carruaje de esos, tu deber es mostrarle respeto, inclinarte, sacarte el sombrero. Bueno, este profesor no lo hizo, y los propios padres de los alumnos del profesor lo señalaron y lo acabaron condenando a morir en la horca y después quemando su cuerpo en un caldero en llamas.
Pero a ver, ¿cómo eso podría ser? O sea, es que no lo entiendo, porque cuatro matados te denuncien.
Tal cual, tal cual, sí, sí, sí. Aquí, y aparte es de forma anónima, o sea, ni siquiera se va a saber quién fue la persona que te señaló. Es una locura, es darle el poder completo al pueblo y que el pueblo decida: "Tú vives, tú mueres".
Tal cual, ya, pero entonces es una sociedad llena de señalamientos y tú vives con miedo constante.
Claro, por eso es lo que tú me preguntaste al principio, si estás en una ciudad, es muy complicado saber cuándo te están mirando con cara de amigo o enemigo, ¿sabes? Todo el mundo se mira de una manera sugestionada diciendo: "Uy, este me está mirando raro, quizás me tiene pensado señalar porque he hecho algo malo", y tú al mismo tiempo lo miras raro a él y la persona que piensa lo mismo, es una locura, sales a la calle con miedo, ¿vale?
Entonces gana el que señale antes.
Básicamente, sí, básicamente.
Qué locura.
Era una época bastante tal cual como eso.
Complicada.
Sí, no, muy complicada. Y de hecho, para dejar de lado ya presentaciones, vamos a meternos ya más en la oscura y larga noche de la Inquisición. Porque ya os digo que a lo largo de los siglos en los que la Inquisición estuvo al mando, se quemaron tantas personas que es como si todo el humo de la hoguera hiciese que las nubes estuviesen constantemente nubladas, haciendo que los rayos del sol no entrasen nunca y pareciese eso una noche eterna.
Claro, ahora me pregunto yo, para estar a salvo, si estás en la Inquisición sí estás a salvo.
Sí, si estás del lado del enemigo estás a salvo, sí, estás a salvo. Es más complicado, pero podrían llegar a matarte si formas parte de la iglesia, si eres un sacerdote o cosas muy bajas, podrían llegar a matarte, pero estás más.
Protegido.
Sí, estás más protegido. Ahora, antes de adentrarnos a la Inquisición, yo quiero darle atrás a la máquina del tiempo y nos vamos a ir atrás, atrás, atrás, atrás, y ya nos vienen olores medievales.
Vamos a la.
Olores a la Edad Media, nos vamos a Francia, siglo XII, nos vamos a pura época medieval, al medievo, a ese mundo donde los campesinos tienen que levantarse y trabajar las tierras de sol a sol en medio de ese típico descampado lleno de trigo al lado de un río donde está el camino de tierra que te lleva a los castillos, a las ciudades, ese ambiente que ya hemos estado varias veces en el podcast hablando de eso.
A mí me gusta mucho, a mí me gusta mucho.
Pues nos vamos a ese lugar, ese lugar donde, ya os digo, los campesinos tienen que conseguir la mayor cantidad de alimentos tanto para cuidar a sus hijos, que por cierto, los niños sabéis que eran mirados como adultos pequeños, adultos de estatura baja. Básicamente esos niños a los ocho años ya tenían que estar trabajando cuidando las cabras, nada de colegio, eran adultos en miniatura.
Exacto, no es como hoy en día que dices: "Ay, es un niño, no puede trabajar", no, ahí, ¿cómo? Ocho años a trabajar.
Ya estás para correr, venga, corre detrás de las ovejas.
Qué barbaridad.
Tal cual. Ahora, la mayoría de alimentos no iban para ellos, ¿sabéis para quién iban?
Hombre, para el señor feudal.
Exactamente, ese hombre que no ha cogido una pala en su vida.
Exactamente.
Ese hombre que vive encerrado en su castillo disfrutando de banquetes, del lujo de darse cacerías, de beber vino, esa persona.
Pero simplemente por nacer, ¿no?
Sí, por nacer, por apellido, muchas veces era por apellido. ¿Te ha tocado este apellido? Pues naces en la vida fácil, en el modo fácil del juego.
Siempre hay gente que por nacimiento ya nace arriba y tú debajo.
Ahora, en aquella época tanto campesinos como nobles debían arrodillarse ante Dios, ante el poder de la iglesia, porque la iglesia era la que decía cómo se debía vivir, y lo decían muy claro. En esta vida del Señor solo existen tres tipos de hombres: los que rezan, los que rezan para salvar las almas de aquellas ovejas descarriadas que se alejan del camino de Dios, eso es el clero, son los hombres que trabajan en la iglesia: obispos, cardenales, sacerdotes, frailes, el cura, el papa.
Luego están los que luchan, muy entre comillas, los que luchan para proteger esas tierras que nos dan alimentos, la nobleza. Yo no he visto a un rico coger una espada, normalmente suele ser el pobre que mandan a la guerra, pero bueno, según la iglesia estos son los que luchan para proteger las tierras que nos dan de comer. Y luego están los más importantes, los que trabajan.
No te joden.
Los que trabajan para que esas tierras den los cultivos de mejor calidad, cuidándolas y trabajándolas y mimándolas, esos son los campesinos. Y los campesinos son los más importantes, porque si no fuera por ellos, tanto ricos como la gente del clero, tendría que salir de sus conventos, de sus iglesias, de sus castillos y tener que ensuciarse sus limpias y delicadas manos para acabar en la tierra y recoger una patata, recoger una zanahoria o pringarse sus delicados dedos con las ubres de una vaca para obtener leche.
Pero ni se os ocurra ir en contra de estas tres normas, porque de hacerlo iréis en contra de Dios.
Pero cómo vas en contra de estas normas?
Si un campesino se quiere rebelar, por ejemplo, si un campesino se niega a no pagarle con los alimentos al señor feudal, entonces ya estás yendo en contra de las normas de la iglesia.
Por lo tanto, de Dios, ¿no?
Exacto.
Eh, putos perros.
Y eso se paga con sangre y fuego, se paga con una espada clavada en el pecho para que luego tu alma arda en el infierno. Y esto, sangre y fuego, ya se parece un poquito más a la temática de la que vamos a hablar en este podcast.
No me jodas, que ya viene de ahí.
Ya se va, sí, ya se va acercando. ¿Por qué? Porque llegó un momento en la historia donde hubo unos pocos que sí se atrevieron a cambiar las reglas del juego. Hubo unos pocos, sobre todo en el sur de Francia, que empezaron a ver la religión con otros ojos, porque a base de estudiar a la iglesia, a la gente y a los ricos, sobre todo ricos y clero, se dieron cuenta de que tanto el poder como el dinero solamente sacan lo peor de una persona.
Sí, a día de hoy igual.
Sí, a día de hoy igual. Poder y dinero solamente traen problemas, solamente sacan lo peor de una persona, y eso no te acerca a Dios. De hecho, te aleja de Dios y te acerca al que está abajo, al diablo, a Satanás. ¿Por qué? Porque eso saca la envidia, saca la codicia, saca la avaricia, y eso es malo. ¿Qué pasa? Que esta gente pensaba, por ejemplo, que toda la tierra, todo lo que tú podías ver con tus ojos y todo lo que tú podías tocar con tus manos, eso no lo controlaba Dios, no lo gobernaba Dios, lo gobernaba Satanás.
Toda la tierra, todo lo material estaba controlado por lo malo, por el diablo. Sin embargo, aquello que era imposible de tocar con las manos, imposible de ver con los ojos, pero de que, sin embargo, de alguna manera extraña tú podías sentir, como por ejemplo siente una madre amor hacia su hijo, algo invisible, el sentimiento de la empatía, el sentir ponerse en los pies de otra persona, el sentimiento de la compasión, de ver a una persona enferma y querer ayudarla, eso es algo espiritual, y eso sí que te acerca a Dios.
Por tanto, todo lo invisible en la vida, todo esto que engloba las emociones, los sentimientos puros, buenos, están controlados por Dios, y esta gente vivía alrededor de esos sentimientos. ¿Sabéis cómo se hacían llamar estos hombres? Los hombres buenos.
Sí, pero que salieron así.
Sí, es como una especie de secta, de hecho, literalmente era una secta, porque si os acordáis yo os dije que la secta era aquellos grupos de personas que dentro de una religión grande se alejaban.
Sí, es verdad.
Pues esta gente hizo un poco lo mismo, dijo: "Vale, aquí manda la religión católica, yo no estoy de acuerdo con las normas que dice la iglesia de cómo hay que vivir, por tanto yo voy a crear una derivante de su religión y la voy a moldear", eso es una secta.
Claro, pero la Iglesia Católica no aprobaría eso.
No, no, la Iglesia Católica los empezó a perseguir después, lo que pasa es que esta gente se hacían llamar a sí mismos los hombres buenos, hoy en día los conocemos como los cátaros, se les llaman así, los cátaros. Y los cátaros, por ejemplo, no rezaban delante de una cruz de piedra o delante de una cruz de madera, los cátaros no se confesaban, no se bautizaban, no tenían ni siquiera relaciones sexuales, no podían ni tocar a un género del sexo opuesto, sobre todo los más puros.
Vale, pero ni siquiera incluso para casarse o eso.
No, no se podían ni siquiera ni casar, eran completamente diferentes, era como, bueno, iba a decir una mentalidad más hippie, pero no es la expresión correcta.
No, no, no, no es la expresión más correcta.
Hippies, no, pero eran una vida mucho más espiritual, por decirlo así.
Como si fuera un fraile que está en el convento, pero más pequeñito y.
Sí, esta gente se dedicaba a ir por los pueblos y ciudades del sur de Francia, yendo puerta por puerta para ayudar a la gente, ayudar a los necesitados. Y claro, tú, yo te lo pinto así y todo parece un color de rosas, mira qué buena persona, tal, hasta que se complica.
Ya.
Se complica porque un día, en una de esas ciudades del sur de Francia, acaba llegando un hombre que ya vemos que va vestido con túnicas moradas, con cruces.
Eres tú.
Gord, no, gorda, empapada, andando hasta la plaza de la ciudad, y una vez está en la plaza de la ciudad, saca su pergamino y empieza a decir: "Por orden del legado papal, ordeno que se me entreguen a todos los herejes, a todas esas basuras de la creación que se hacen llamar hombres buenos. De no hacerlo, vuestra ciudad y vuestras almas compartirán el mismo camino que les espera a estas alimañas".
Qué asco me estás dando, loco, este mataba.
¿Sabéis qué hizo la gente ante esta amenaza?
No.
No entregaron ni uno solo.
No.
No, no, no, y allí había católicos.
Sí, señor, gente que me gusta a mí.
No entregaron ni a un hombre bueno, ni a un cátaro, y esto es curioso porque convivían tanto católicos como cátaros, pero los católicos decían: "Esta gente no es mala gente, esta gente ha venido aquí a ayudarnos, no a meternos en problemas, por tanto, que se queden".
Y no pincharon al gordo?
No, no, no, de hecho el gordo se fue, la putada fue lo que pasó después, porque este tío era un obispo, era un alto cargo de la iglesia, claro, la buena vida, gordito, empapada, este se estaba pegando los lujos.
El vino.
Claro, ¿qué pasa? Que 24 horas después toda la ciudad acabó siendo rodeada por caballeros y soldados que tenían la cruz en el pecho, la cruz católica. Empezaron a entrar en la ciudad y lo que hicieron allí, una carnicería es quedarse corto, una matanza, una masacre, hombres, niños, mujeres corriendo por las calles, siendo degollados una vez los pillaban quedando sus cuerpos tirados en medio de las calles mientras corría la sangre, la gente se metía dentro de las casas para esconderse, las madres agarraban a sus bebés y se escondían en los armarios de las casas intentando taparle la boca a los niños para que cuando el caballero de Dios le metiese una patada a la puerta y entrase no escuchase los llantos del niño, pero es imposible, los va a acabar escuchando, y cuando abra las puertas del armario le va a sacar a la fuerza al bebé de los brazos a la madre que le está suplicando que por favor no lo mate y con todas sus fuerzas lo va a estrellar contra la pared para que ese niño deje de llorar para siempre, pero la que va a empezar a llorar ahora es la madre, ¿y qué va a hacer el caballero?
La va a agarrar por el pelo, la va a tirar al suelo, la va a desnudar y ya os imagináis lo que va a hacer.
Una barbaridad.
Sí, una barbaridad, porque allí no solo era masacre, allí hubo abusos a dar por culo.
Y esos eran los que iban contra los cátaros.
Sí.
Mira tú.
Tal cual, si no vives como la iglesia dice que hay que vivir, te pasan estas cosas. La putada fue que muchas personas cometieron un error bastante grande, pero no les culpo, porque es la mentalidad de la época, estas personas se reunieron en la iglesia, se encerraron todas en la iglesia porque pensaron que en terreno sagrado no les iba a pasar nada, pero no, habéis cometido un error garrafal, porque se lo habéis puesto más fácil a los caballeros y a los soldados, habéis atrancado la puerta, bueno, ahora vais a empezar a escuchar entre el sonido, el pum, pum, cómo están intentando tirar la puerta abajo, y cuando la tiren es que me da igual que me grites misericordia, es que me da igual que me grites piedad, me da igual que seas un católico, has dejado entrar en la ciudad al enemigo, y ahora el enemigo vive con vosotros, y empezaron a masacrar a toda la gente que había allí dentro porque el alto cargo que les mandó ir allí les dijo: "Matadlos a todos, que luego Dios ahí arriba ya sabrá diferenciarlos".
Qué puta basura, fue el gordo aquel, ¿no?
No, fue el alto, el cargo alto que mandó al gordo allí, fue de hecho, creo que era un cargo papal, una persona que estaba a punto de entrar al cargo como papa.
Había que quemarlos a todos.
Sobre todo a esos, los que mandaban quemar de su propia medicina. ¿Qué pasa? Que todas esas personas que estaban en la iglesia pasearon sus cuellos, sus gargantas por las afiladas espadas de los caballeros, y esos caballeros hicieron una matanza, un saqueo, calcinaron toda la ciudad para intentarse llevar a la mayor cantidad de gente posible. Esta fue la matanza de Bessiers en Francia. Para la gente, si quiere escuchar un poquito más, matanza de Bessiers, una de las gordas.
¿Qué pasa? Que después de eso las cosas no se pararon, las cosas fueron evolucionando, ahora se empezaron a perseguir a los hombres buenos cuando intentaban escapar por Francia en adelante, por Italia en adelante, por España en adelante, empezaron a perseguirlos y a darles a elegir. No los mataban de primeras, no, les daban a elegir, o te conviertes en católico, te bautizas, o si no, vas a morir abrasado en la hoguera.
Ya, pero daban esas dos opciones a quien se las daban, porque claro, se las darían a algunos y a otros no, depende de quien te toque, ¿no?
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No sabría decirte, la verdad.
A ver, están corruptos, tío, eso sí.
Bueno, sí, si eres una persona rica, entonces claramente tienes la opción, y te vas a convertir y te van a dejar un poco más de lado, pero a los campesinos.
Claro, tú ponte en ese lugar, si yo soy el que te persigue a ti y llego y te atrapo, sí, te puedo dar dos opciones si a mí me da la gana en ese momento.
Si al caballero le da la gana, sí.
Claro, porque a lo mejor no me gusta tu cara, y te digo, pues no hay dos opciones, y luego, sabes, no estaban investigados.
Técnicamente, técnicamente, en la teoría, que del dicho al hecho hay un trecho, ¿no? En la teoría decía que cuando atrapabas a un hombre bueno, a un cátaro, le tenías que dar a elegir, si convertirte en un cristiano, en un católico, o en este caso morías abrasado en la hoguera. Bueno, tendrías que abandonar la ciudad o abandonar el país, porque si no serías muerto abrasado en la hoguera. ¿Qué pasa? Que a la iglesia le gustó tanto este juego que lo empezó a aplicar al siguiente nivel, es decir, decidió crear como una especie de sección dentro de la religión católica que se dedicase a perseguir a todos esos criminales que vivían en contra de las normas de la iglesia.
Y aquí no solo empezaron a perseguir a cátaros ni a los hombres buenos, empezaron a perseguir a aquellas personas que tenían una religión diferente a la suya, como los judíos.
Ah, ¿sí?
Sí, los musulmanes también. Años después empezaron a perseguir incluso a los propios católicos, a los propios campesinos que incumplían alguna norma de la iglesia, y luego vinieron aquellas personas que dijeron: "Uf, es que esta persona, esta anciana, creo que le ha lanzado un conjuro a mi hijo y está enfermo, es que creo que esa persona ha maldecido toda mi cosecha, es que he visto a esta persona andando sola por la calle de noche y no me fío porque creo que le ha lanzado un mal de ojo a mi puerta y por eso no me paran de llegar enfermedades y malas noticias".
Esa gente que veían volando en sus escobas por el cielo, las brujas, empezaron a perseguirlas. Aunque esto hay que explicarlo bien, porque la inquisición y la caza de brujas son dos temas diferentes, pero están indirectamente relacionados, ¿por qué? Se explica muy fácilmente, la inquisición no cree en las brujas.
¿La inquisición?
La inquisición no cree en las brujas, sobre todo la inquisición, la nuestra, realmente todo el tema de brujas, eso de que tú le hablas de que se ha visto a una mujer volando en su escoba, reuniéndose en la cima de una montaña para tener una orgía lésbica con el diablo, para eso la inquisición es cuentos de hadas. Lo que pasa es que la inquisición en cierta parte le dio el poder al pueblo, y el pueblo sí que cree en las brujas, sí que cree en leyendas urbanas. Entonces la inquisición dice: "Ah, me has señalado a esta persona porque has dicho que ha maldecido a tu hijo, bueno, pues a la hoguera, me da igual".
Ah, ¿sí?
Sí, sí, sí, la caza de brujas iba más ligada a los propios campesinos, la inquisición las perseguía porque sí, no formaban parte del mundo eclesiástico, era más tema de satanismo, entonces los perseguían porque también tenían que perseguirlos, pero la inquisición se dedicaba principalmente en perseguir judíos y musulmanes.
Ya, pero bueno, quiero decir, luego la Santa Inquisición.
La Santa Inquisición sobre todo.
Claro.
Antiguamente, es que el tema es que hay que explicar una cosa y es que la inquisición no hay una única inquisición, la más antigua es la inquisición medieval, que ahí está la inquisición episcopal, bueno, un coñazo, luego fue evolucionando y fue llegando a diferentes países y se creó la inquisición de ese país, la inquisición romana, la inquisición portuguesa, la inquisición española, y empezaron a desvariar un poquito.
Claro, es que de hecho hay un libro que se llama no sé qué Maleficare o algo así.
Ah, sí, el martillo de las brujas o.
Sí, que te enseña todo eso de las brujas, y eso está escrito, si no me equivoco, por un.
Inquisidor o sí, una persona de la iglesia.
Un religioso.
Un religioso, un religioso.
O sea que sí que creían.
Sí, pero ya eso hay que dejarlo claro, porque a lo mejor te vienen quisquillosos y te dicen: "No, es que la inquisición realmente no estaba relacionado con la caza de brujas". No estaba relacionado, pero indirectamente sí, porque la inquisición hacía caso a los campesinos, y los campesinos eran los que se dedicaban a cazar brujas porque se sentían inseguros con esta gente en su aldea, en su pueblo, en su ciudad. Ahora, esto no significa que en el podcast de hoy no vayamos a hablar de brujas.
Hombre, es que.
Porque aparte ya que se está acercando.
Si no hablamos de brujas, a ver.
No tendría sentido, porque claramente aquí en Galicia hay un dicho que dice que "as meigas a velas hainas".
A velas hainas.
A velas hainas, por tanto, en el podcast de hoy también hablaremos un poquito de la brujería, un poquito de alguna que otra bruja, sobre todo que hubo en España, y no, no son las brujas de Zurragamurdi, hubo más casos de brujas, pero ahora vamos a adentrarnos un poquito más en la vida de la inquisición.
Hostia, vamos allá.
Vamos a meternos un poquito más en cómo era ese estilo de vida, que por cierto recuerda mucho a la peste negra, porque la mentalidad, ya os lo digo ahora, ya queda dicho, la mentalidad de la peste negra, aunque en el siglo XVI, que es cuando nos vamos a ubicar ahora, a lo largo del siglo XVI, la peste negra como tal sí que estaba, pero no era suera dorada, la mentalidad de la peste negra todavía seguía, por tanto, la medicina no existía, la medicina era la sangría, eran los típicos.
Era la buena medicina, coño.
La de morir desangrado porque te están chupando ahí unos animales, de tomarte laxantes, que en realidad lo único que hacían era provocarte diarreas y vómitos que te secaban, o que te viniese la típica, el curandero a casa, pero el curandero bueno, no la curandera mala, la bruja con hierbas medicinales, no, no, el curandero que te ponía el crucifijo en la frente y hala, venga, que Dios se apiade.
El padre, el hijo y el Espíritu Santo.
Exacto, estamos en ese mundillo donde no hay higiene, no se baña la gente, ¿por qué? Porque está ese miedo de que si yo me baño se me abren los poros de la piel y me entran enfermedades, por tanto, allí lo único que hacían para bañarse era literalmente esto, frotarse la piel.
Y luego tú no te bañas así?
Ah, pensé que.
Vale, vale. Entonces se ve que las cosas no cambian.
Allí lo único, como mucho te frotabas con agua, lo que era la cara, la parte que te podías ensuciar, cara, axilas y manos, ese era el estilo de vida.
O sea, ahí lo que viene siendo la cópula con la gente tiene que ser desagradable totalmente.
No se podía.
¿Cómo no se podía?
No se podía, porque copular fuera del matrimonio es.
Bueno, pero entre el matrimonio.
Ah, sí, bueno, sí, era muy guarro, era muy guarro, y allí la mierda se tiraba por la ventana, estamos en la época del agua va, del meo va, la mierda va, sí, quedaba ahí tirado en la calle, estamos en este mundillo, pero hay que, como dije antes, hay que especificar por qué la inquisición controló todo el mundo, bueno, todo el mundo, vamos a hablar, sí, Asia, África, llegó a todos lados, no significa que controlase Asia, que controlase África, pero llegó a todos lados, pero en Europa, entre todos los países que controló, hubo uno que destacó por encima de todos los demás.
España, ¿no?
Efectivamente, fue España, y resulta que, qué curioso, porque en España hubo un momento en la historia donde en este país convivían tanto católicos como judíos como musulmanes, convivíamos todos.
Hoy también, ¿no?
Hoy también, ¿qué pasa? Que hoy no hay unos reyes católicos, porque en aquella época llegaron unos tal, una reina Isabel la Católica, que dijo: "Es que a mí no me gustan", así de claro, "a mí no me gustan, yo solamente quiero que España tenga una única religión", y los reyes católicos dijeron: "¿Cuál va a ser? La que está en mi nombre, la católica, por tanto, si no te vas del país, entonces te presento a la persona que te va a expulsar, el tribunal del santo oficio, la Santa Inquisición".
Coño, esa era su primera misión, ¿no?
Su primera misión era hacer realidad el deseo de Isabel la Católica, echar a judíos y musulmanes del país, porque querían unificar toda la España, el reino de España, con una única religión, y que tuviese el peso principal la religión, el poder principal era la religión.
Es curioso cómo a los judíos a lo largo de la historia nadie los quiere.
Vale, es verdad.
No, no, quiero decir, no sé si me entiendo, o sea, tú miras a lo largo de la historia.
No, no, es verdad. Siempre a donde iban los echaban fuera.
Es una cosa curiosa, cuanto menos, yo no digo nada, solo es un dato.
El tema es que ahí el tribunal del santo oficio, la Santa Inquisición que nosotros conocemos, claro, lo que hacía era proponerle esas dos opciones, te quieres quedar en el país, vale, pero tienes que abandonar tu religión, tienes que bautizarte, y tienes que convertirte al cristianismo, a partir de ahora ya no vas a ser un judío, vas a ser un judío converso, tú ya no vas a ser un musulmán, vas a ser un musulmán converso, por tanto, a todas estas personas que se convertían se les llamaban cristianos conversos, están los cristianos y los cristianos conversos.
Pero esto sí se les dejaba, ¿no?
Sí, sí, se les dejaba, pero había un problema, y es que esta gente, por mucho que cambiase, muchos se cambiaban, decían: "En vez de irme del país prefiero convertirme y ya está, y sigo viviendo aquí".
Pero era de mentira, ¿no?
Muchas veces era de mentira, porque el tema de convertirte en cristiano, en católico, implica que tengas que dejar atrás el estilo de vida musulmán, el estilo de vida judío, ¿qué pasa? Que esa gente no aceptaba eso, entonces a escondidas seguían practicando sus antiguas religiones, y eso es un delito, y de los graves, pasas a ser un criminal, y os dije antes muy bien qué se hacía a los criminales, había que castigarlos.
Con esto, ¿no?
Exacto, por ejemplo, a los judíos cuando llegaba el viernes a la noche, literalmente lo que tenemos aquí, ellos encendían velas en casa.
Hostia.
Por tanto, no vamos mal, estamos los tres para ir ahora mismo a hablar un poquito, a interrogar. Pues sí, ellos escondían velas encendidas en casa porque no se podían ver por la ventana, si un vecino católico veía pequeños destellos de luz en el interior de una casa, decían: "Uy, este tiene velas encendidas, por tanto, este es un marrano".
Sí.
Les llamaban, a los judíos les llamaban marranos, y no era porque eran sucios, de hecho, era como una especie de juego porque técnicamente los judíos no pueden comer carne de cerdo, está prohibido en su religión, por tanto, ellos tenían que camuflarlo.
O sea, igual que los musulmanes?
Los musulmanes tampoco pueden comer carne de cerdo, no, pero los judíos tampoco pueden comer carne de cerdo, no, no, no pueden comer carne de cerdo, el tema es que ellos tenían que camuflarlo, porque claro, si tú eres un cristiano converso, tienes que comer cerdo porque la iglesia dice que tienes que comer cerdo, y aparte, en España, que es un alimento esencial en la dieta española.
Y aquí se dice que del cerdo se aprovecha todo, todo, hasta el rabo.
Sí, el tema es que esta gente mentía, esta gente iba a los mercados y a lo mejor uno decía: "Uy, este qué raro que nunca me compra el cerdo", y cuando le preguntas te decía: "No, es que ya compré cerdo la semana pasada a una persona que está allí", "Ah, pero esa persona se lo compré entero", "Ah, entonces tienes ahí acumulado para rato", "Sí, sí, sí", otro te decía: "Es que realmente me siento un poco mal en el estómago, es que verás, es que estoy enfermo, tengo el estómago delicado, entonces resérvame el cerdo para la semana que viene", y la semana que viene no aparecía, entonces eso ya hacía que tú sospechases cosas, sobre todo muchas veces le hacías la putada de a un judío invitarlo a comer y poner cerdo en la mesa, "¿No te apetece cerdo?", "Uf, no, es que la verdad ya vengo de comer cerdo en mi casa en el desayuno".
"Come cerdo, cabrón".
Qué raro, qué raro, ya por ejemplo, el sábado era una putada para ellos porque el sábado es el sabat, en el sabat no se puede trabajar, pero a nivel rollo de que no se puede cocinar, sí que pueden comer, pero no cocinado, no pueden escribir, nada de trabajar en el mercado, nada de eso.
Qué sospechoso.
Claro, por tanto, era muy típico que a lo mejor los sábados había ciertas personas que curiosamente el sábado no las veías en el mercado, o no las veías andando por la calle, eso, qué raro, a lo mejor es que no le apetece salir, tendrá mucho chollo, tendrá mucho trabajo en casa, bueno, qué curioso, luego estaban los musulmanes, los musulmanes su tradición más famosa es el ramadán.
Sí, hombre.
El ramadán, eso de que no se puede comer desde el amanecer hasta el anochecer, claro, ellos tenían que camuflarlo, ¿cómo lo camuflaban? Está gracioso, porque cuando llegaba la época del ramadán, tú los veías andando por la calle con un palillo en la boca, así, diciendo: "Es que acabo de comer y tengo aquí una cosita en el diente, carne de cerdo", ¿sabes?
Mira, mira la carne.
De cerdo, de cerdo, y para que fuese más creíble, a lo mejor pasabas por su casa y siempre olía a comida, siempre cocinaban, pero no comían, ¿sabes? Y de hecho, la estrategia para pillar a un musulmán converso era invitarlo a comer a tu casa, dices: "Uy, yo creo que mañana es cuando cuadra esta historia del ramadán, ¿qué te parece si invitamos a Salah a comer a casa?".
Qué hijo de puta.
Si te dice que no, uf, ya es raro, si te dice que sí es bueno, está bien, porque tiene que comer 100% algo.
Hombre, en tu casa tú lo vas a ver.
Claro, claro, tiene.
Y aparte le vas a decir: "Toma Salah, come".
Toma, claro, claro.
Come cerdo.
Pero si te decía que no, ya era tan sospechoso que dices tú: "Uf, yo creo que este es una persona, es un cristiano converso".
Y ahí qué hacías? Llamabas a la inquisición o?
Mira, te voy a explicar lo que hacías, porque una de las maneras donde solían pillar mucho a los musulmanes era cuando caía la noche, se encerraban en la habitación y se ponían a orar, claro, ellos oran en árabe, entonces muchas veces tú escuchabas desde la otra casa a esa persona rezando en su cama, pero la manera en la que rezaba, de rodillas, inclinándose, era sospechosa, intentabas pegar un poquito la oreja y decías: "No está hablando en cristiano, esta es una persona 100% musulmana que está cometiendo un delito", ahí es donde viene el tema del señalamiento, pero una cosa, antes de hablar de qué es lo que hacías, ni se te ocurra salir de casa por la noche.
O sea, a un cristiano dices?
A nadie, ni nada, no salgas de casa por la noche porque si no, la gente te va a ver como una bruja, sí, sí, directamente ya te ven como una bruja, y de hecho, si da la casualidad de que aún por encima saben que en tu casa recoges hierbas medicinales, flores, porque recordad en la época en la que estamos, la mentalidad de la peste negra, la gente a lo mejor quiere intentar mirar por sí misma y recoge manzanillas para el dolor del estómago, eso es delito.
Si tienen hato negro.
Bueno, como pasen gatos por delante de la puerta de tu casa, o tengan la costumbre de que los cuervos o los búhos se apoyan en tu tejado.
Tu puto búho de mierda salga ahí.
Que no te apoyes aquí, te he dicho que no, es un búho salvaje, yo no lo conozco de nada, o por ejemplo, si te veían caminando por el campo, ya no digo por el bosque.
No, no, es que por el bosque ya vas a la hoguera.
Ya vas a la hoguera.
Ya vas a la hoguera.
Pero si te veían por el campo caminando siempre solo fuera de la ciudad, fuera del pueblo, también era sospechoso, y ya si vivías solo en casa, porque eras un hombre viudo, una mujer viuda, y si eras anciano, no es que ya tuvieses papeletas, es que ya estabas condenado, da igual que hubieses hecho algo o no hubieses hecho nada, da igual que una persona te señale o no, tú vas a acabar en las garras de la inquisición y lo entenderéis mucho más adelante, porque volveremos aquí.
Vale, esto es como un aperitivo.
Un pequeño adelanto, el tema es, ¿qué pasa cuando tú dices que yo creo que esta persona, por cómo va vestida?
Hombre, esta es una bruja.
Yo creo que es una bruja, entonces lo que haces es el señalamiento.
O sea, le dices: "Es una bruja".
Claro, el señalamiento no es literalmente: "Yo señalo a esta persona", el señalamiento es la manera que tenías de denunciar a una persona para que la inquisición fuese a por ella, pero no bastaba que una persona te señalase, tenían que ser tres, y tenían que ser tres personas independientes, no valían tres personas de la misma familia.
Vale.
Si eran amigos, sí, o sea, nosotros tres ahora mismo podríamos joderle la vida a cualquiera en aquella época.
O sea, cualquiera que esté aquí ahora mismo desde su casa.
Seguro que hay un tal.
Están jodidas y jodidos.
Hay un tal Miguel, ¿verdad? Tú, Miguel.
Y José, y José también.
José, vete haciendo las maletas por si acaso.
Exacto.
El tema es que tú para señalar tenías que ir al palacio del santo oficio, que era literalmente una iglesia, un palacio donde estaba el tribunal del santo oficio, y te reunías con un notario, en una habitación a escondidas, tú solo de forma anónima, no tenías que decir tu nombre, y le decías al notario a viva voz: "He visto a tal persona".
A María, se llama María.
"He visto a María acariciando a un gato negro en la puerta de su casa saliendo de noche", ¿vale?
Madre mía.
"Y he visto a este de aquí, a tal Pablito, caminando con ropa limpia un sábado por la mañana".
Porque me da la gana, no soy un cerdo como tú, ¿entiendes?
Bueno, bueno, tienes una marca.
Y te voy a quemar, ya me cansaste.
Tienes una marca, solo falta que venga este y alguna persona más, ese tal José a lo mejor puede venir y dice: "No, yo efectivamente he visto a Pablo caminando con ropa limpia el sábado por la mañana", y ya estás jodido, ¿vale?
Falta una más.
Bueno, no, está este de aquí también.
Ah, eres traidora, eres traidora, vale, vale.
Pues eso era básicamente, tres personas que quedasen con el notario, el notario escribía cada palabra que salía de la voz del vecino, lo dejaba escrito, y cuando terminaba su denuncia marcaban a esa persona, pues por ejemplo, María tiene una marca, vamos a ver si a lo largo del día vienen más personas o a lo largo de la semana viene otra persona y vuelve a decir algo de esta tal persona, tiene una segunda marca, cuando llegas a tres, literalmente ese día por la noche ocurría el arresto, siempre era o por la noche o a primeras horas de la madrugada, porque así ya te tengo localizado, ya sé dónde estás, estás durmiendo en tu camita, en tu casa, por tanto, a altas horas de la noche ibas a ver como de golpe iban a ver un montón de familiares de la inquisición que no eran soldados, no eran caballeros, eran los propios vecinos de la ciudad, que eran espías, eran delatores, así como te trabajaba como un artesano, como un panadero, al mismo tiempo te trabajaba como espía de la inquisición, entonces reunían a esta gente que venía armada, pues con eso que tienes por ejemplo ahí atrás, venían, rodeaban la casa y llegaba el alguacil, que era el hombre que trabajaba para la inquisición, el alto cargo de la inquisición, que comenzaba a golpearte en la puerta: "Por orden del santo oficio, abra la puerta", y o abres la puerta o te la abren ellos, ¿vale?
En el momento en el que entren dentro, todos los familiares de la inquisición te van a rodear y te van a tratar como un trapo, te van a tirar al suelo, te van a amarrar de pies y manos, y te van a llevar directamente paseando por toda la ciudad a oscuras hasta encerrarte en una celda, y una vez te encierran en la celda, lo primero que tienen que hacer es leerte la sentencia, es decir, leerte los cargos por lo que te han acusado, te han acusado porque te han visto con ropa limpia el sábado, te han acusado porque te han visto andando a solas en el campo recogiendo flores, y dices tú: "Bueno, pues te jodes", ¿vale?
Madre que los parió.
¿Qué pasa? Que esa persona ahora la van a llevar hasta el calabozo y todos tus bienes, todas tus pertenencias pasan a ser de la inquisición, ¿vale? No te quedas con nada, tu casa se va a poner en subasta para que en el momento en el que se venda con el dinero que se obtiene de la casa van a pagarle el alimento que te ponen a ti en la cárcel, ¿okay?
Joder.
Y si tienes esposa e hijos, se quedan en patitas, se quedan en patitas a la calle, ¿vale? Patitas afuera, es cierto que podían dejarle a lo mejor esa noche dormir en la casa, pero al día siguiente se tenían que ir, y también se dice que le daban como una mini ayuda de lo que se obtenía de la subasta, pero esa mini ayuda no valía para nada, no te daba para comer, por tanto.
Es como si fueran los comunistas estos de Hugo Chávez y los Castro, o sea, dicen: "Nada, esprópiese, y a tomar por culo".
Tal cual.
Qué locura.
Tal cual, te llevaban preso y, de hecho, a lo mejor a veces pasaba que la inquisición se equivocaba, ¿vale?
A veces?
A veces pasaba que la inquisición se equivocaba y te dejaban libre, pero no podías recuperar tus bienes o tus pertenencias.
¿Qué me estás contando?
No, no, era muy complicado recuperarlas, porque en el momento en el que ya eres arrestado, todo lo tuyo es mío.
Claro, pero vamos a ver, te pregunto, ¿cómo demuestras que eres inocente?
Vale, eso hablaremos con el tema de las torturas.
Vale.
¿Vale?
Porque claro, es que me pones, a veces se equivocaba, no, a veces no, señora, a veces no, siempre.
Sí, bueno, cuando ella reconocía que se equivocaba, a veces pasaba de que decían: "Bueno, esta persona la vamos a liberar", pero era muy complicado que pasase, ahora si te liberaban todas tus pertenencias, prácticamente olvídate de ellas, el tema es que en el momento en el que ya estás en el calabozo te conviertes en un reo, ¿vale? Así es como le llamaban a la gente que estaba encarcelada, un reo.
Sí, bueno.
Y claro, el tema es que todos los cargos que te están leyendo, si tú dices que sí de primeras, chapao, perfecto, ya pasamos directamente al tribunal, pero como digas que no, que yo no te lo recomiendo, yo no recomiendo decir que no.
Que no, ¿qué?
Te he visto recogiendo flores en el campo, eso es mentira, no, el tema es que esto no funciona así, ¿vale? Yo cuando te estoy acusando de algo, te estoy haciendo una pregunta, si soy un miembro de la inquisición, me da igual lo que tú digas, yo solamente quiero escuchar una cosa, y es el sí, es que digas que sí a lo que yo te estoy diciendo, es que confieses aunque no lo hayas hecho.
¿Sí?
Sí, porque si no confiesas, entonces van a venir las torturas.
Pues me cago en tu puta madre.
Bueno, pues te vas a cagar ahí, mientras te estoy atando en el potro, ¿vale? Y sigues gritando.
San Pedro.
Porque ahora viene el tema de las torturas, y con las torturas hay que explicarlas muy bien, porque son más enrevesadas de lo que uno piensa, ya para empezar, cuando una persona la van a someter a la tortura, tiene que saber antes de nada a qué método de tortura la van a someter.
Eso me imagino que es en función de lo que te vieron hacer, ¿no? Porque claro.
Bueno, sí, podría decirte que sí, realmente es lo que le apetezca a ellos.
Vale.
Es lo que les apetezca.
Cuanto más grave, ¿no?
Sí, cuanto más grave, realmente solo había tres métodos de tortura y se los aplicaban a todo el mundo, había uno que se solía utilizar más que los otros dos, pero hablaremos de los tres.
Eso es si dices que sí a todo.
Si dices que sí a todo, no te torturan, porque has confesado que te he visto acariciando un gato por la noche, sí, lo he hecho, aunque no lo hayas hecho, si dices que sí, entonces viene el tribunal, y en el tribunal ya te meten una sentencia, te meten una condena que no siempre es la muerte, ojo.
Ah, ¿no?
No, no, te pueden condenar a simplemente castigos físicos, rollo 50 latigazos, te pueden castigar con multas económicas, si eres rico, ahí está, te pueden castigar con trabajos forzados, te pueden castigar con penas en la cárcel, y luego sí, estaba el castigo de la muerte en la hoguera, ¿vale?
Vale.
El tema es, porque esto, aquí hay teoría en las torturas, ¿vale? Había una teoría que decía que, por ejemplo, una sesión de tortura no podía durar de manera indeterminada, tenía un límite de tiempo, cuando te llevaban a la típica sala de tortura se colocaba un reloj de arena boca abajo, y cuando el reloj acabase su último grano de arena, se terminaba la sesión de tortura, pero técnicamente se debería terminar para siempre, ¿vale? Técnicamente, porque una sesión de tortura solía durar más o menos media hora, 30 minutos, en ocasiones podía llegar a la hora, si tú en esa media hora o en esa hora no confesabas, técnicamente te tenían que soltar.
Pero no era así.
Hay un pero, técnicamente te tendrían que soltar y no te podían someter a más métodos de tortura porque eso era como una manera de que Dios se pusiese en tu cuerpo y te permitiese aguantar los dolores para demostrar que eres inocente, eso es lo que dice la teoría, era así, para nada, la inquisición tenía sus trampas, porque, por ejemplo, si tú estás media hora aguantando el dolor, va a llegar un momento donde ellos te van a meter más presión y vas a perder el conocimiento, y si estás inconsciente, ¿de qué me sirve torturarte? No sientes, no vas a hablar, entonces se detiene la sesión de tortura, ¿vale?
Y cuando se reanude al día siguiente, porque ese día te dejan descansar, no se va a reanudar desde donde estaba el reloj de arena, no, va a volver a empezar, y te van a estar así todos los días, si consigues aguantar por lo que sea el máximo dolor, el inquisidor se va a inventar una trola para decir: "No, no, esta sesión de tortura hay que suspenderla y la reanudamos al día siguiente", así hasta que termines confesando, hasta que acabes diciendo que sí, yo he acariciado ese gato negro en la puerta de mi casa, ¿vale? Ahora, quien te torturaba era el verdugo, y el verdugo tenía dos normas, no derramar sangre en el reo y no matarlo, básicamente, por eso en todas las sesiones de tortura siempre había un médico al lado, un médico que estaba pendiente de la salud del reo para asegurarse de que no terminasen matándolo, de que no terminasen acabando con su vida.
O sea, pero cómo torturas sin que salga sangre?
Hay métodos, hay métodos.
¿Sí?
Sí, de hecho, antes tenían otros métodos que tuvieron que cancelar porque derramabas sangre, de hecho, en algunos de estos se derramaba sangre indirectamente, pero decían: "No, este lo permitimos", derramamiento de sangre es cuando te hacen algún corte o cuando te, sabes, en ese rollo, cuando te amputan un brazo o cosas así, ahí estás derramando sangre y por tanto lo cancelaban, lo prohibían, el tema es que a base de torturas, cuando tú ya acababas confesando, había un notario en la sala que cada palabra que tú decías por la boca la anotaba, fuese un grito, fuese un insulto, lo que sea, lo dejaba por escrito, era el trabajo del notario, y cuando terminabas confesando, escribía todo lo que tú confesabas, para que 24 horas después se presentase en tu celda, cuando tú ya estabas como más descansado, y te ponía a leer, se ponía a leer todo lo que habías dicho en la tortura, si tú decías que sí, que habías dicho eso y que realmente eres culpable, entonces se detiene la sesión de tortura, si dices que no, vuelve a empezar, ¿vale?
Joder.
Ahora, cuando digas que sí, porque vas a acabar diciendo que sí, entonces llega el tribunal, y en el tribunal es donde va a haber un miembro de la inquisición que delante, bueno, eso era un espectáculo, ¿vale? Había hasta público en un tribunal, se llama el auto de fe, que hablaremos más adelante de él, entonces te leían todos los cargos y te leían la sentencia, dependiendo de lo que hicieses, entonces o ibas a la hoguera, o 50 latigazos, o te mandaban a remar en los barcos, que eso era otra, ¿vale?
Hostia, después de pasar todo ese sufrimiento, aún hay más castigos.
Sí, sí, sí, sí, hay todavía más castigos, ahora, métodos de tortura, ¿no? Realmente en la inquisición había tres métodos de tortura.
Sin sangre.
Sin sangre.
Ah, claro, tus paréntesis de mierda.
Sin sangre, hay uno que sí que tenía algo de sangre, ¿vale? El primero, uno de los más famosos, era la garrucha, la garrucha consiste en, al reo le colocas las manos detrás de la espalda, le atas las manos con unas cuerdas, y luego un verdugo va a pasar esa cuerda por una polea y va a empezar a tirar de la cuerda para levantarte en el aire, claro, ya la posición duele, porque no es una posición natural, estás aguantando todo el peso del cuerpo en esta parte de aquí, en los hombros, y una vez te empieza a subir, hasta que llegas al techo, te hacían la pregunta: "¿Ha salido usted con ropa limpia el sábado?", si dices que no, suelta la cuerda, pum, un tirón tremendo, no llegabas a impactar contra el suelo, te dejaban colgando en el aire, por tanto, era el golpe seco que te dislocaba los hombros.
Qué dolor.
Un golpe duro, y muchas veces para hacer el dolor más exagerado te colocaban piedras y pesos en los pies para que cuando te estuviesen levantando doliese más.
Pero una pregunta, ¿por qué tanta mierda con llevar ropa limpia el sábado? ¿Qué pasa?
No, se ve que llevar ropa limpia es propio de un judío, porque en el sabbat era costumbre, en el sabbat limpiarse, asearse, si tú llevabas ropa limpia, entonces eras visto como un judío.
Tú imagínate que me levanto un sábado ahí en medio del 1600 o algo así, y digo: "Hoy me apetece poner ropa limpia, hoy va a ser un día de chill", y me viene.
Para ir a la iglesia.
Y me viene el retrasado mental, es que es para quemarlos a todos.
A ver, tú podrías, técnicamente, si lo pones un sábado es donde tienes el peligro, porque el sábado es el sabbat, es el día en concreto de la semana, si lo pones. Tú no pongas ropa limpia, ¿vale? No te pongas ropa limpia.
No, no pongo ropa limpia a chuparla.
No pongas ropa limpia.
No, no, el vestido de mierda, ese.
Exacto, hasta que cambie de color.
Exacto, vale, entonces estamos allí por ponerme ropa limpia, ¿no?
Exacto.
Hacen eso.
Te tienen la garrucha, te levantan, "¿Ha usted puesto ropa limpia un sábado?", "No", suelta la cuerda, bum, golpe seco, volviendo a levantarte, "¿Ha usted puesto ropa limpia el sábado?", "Le he dicho que no", suelta la cuerda, bum, ya los brazos dislocados, las articulaciones rotas, pierdes el conocimiento, "Eh, lo dejamos hoy por aquí, lleva al reo a su celda, mañana continuamos", al día siguiente otra vez manos atadas.
Es que vas a decir que sí, cojones.
Hasta que no digas que sí, no paran, luego hay otro que lo vais a conocer que es el potro, el potro, hemos hablado varias veces de él.
Pero ahí sangras.
Sí, y de hecho hacían dos tipos de potros diferentes, porque el potro que nosotros conocemos es el típico donde te ponen en la típica mesa de madera extendida, te colocan, te atan de pies y manos en las muñecas y en los tobillos con unas cuerdas, y luego van girando unos rodillos haciendo que las cuerdas se empiecen a tensar, te empiezan a estirar las articulaciones, se te van estirando lo que son los músculos, se van rompiendo, se rompen.
Los huesos.
Los huesos, las articulaciones salen del sitio, y a cada giro que daban te hacían la pregunta, "¿Ha estado usted utilizando hierbas medicinales para curar a un vecino?".
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Si dices que no, una vuelta, así hasta que confieses, pero luego había otro que es muy curioso porque era todo lo contrario, aquí no te estiran, aquí te aprietan.
¿Y cómo es eso?
Te atan un montón de cuerdas, cuerdas de estas de barco, ¿vale? Que por encima las mojaban para que fuesen más duras y apretasen más, ¿no? Te las ataban tanto por el torso como por las piernas como por los brazos, y luego el verdugo colocaba un palo de madera por detrás en las cuerdas y empezaba a girar para que las cuerdas te apreten la piel.
Es como un torniquete, pero en todo el cuerpo.
En todo el cuerpo, todas las cuerdas te apretaban y ahí sangras, porque la piel acaba cortándose, de hecho la cuerda podía llegar hasta el hueso.
Claro.
Y ahí sangras, pero esta vale, esta para la iglesia vale.
Madre mía.
Por tanto, te hacían ese torniquete y en cada giro te hacían la pregunta, "¿Por qué no ha comprado cerdo usted el otro día en el mercado?", "Por qué no me sienta bien?", "Giro, ¿por qué ha enfermado usted a su vecina?", "No, no he enfermado por mi culpa, le he dicho que no comiese esa barra de pan", "Mentira, es una bruja, seguro que ha envenenado esa barra de pan", "Giro, bum, hasta que acabe confesando". Y luego estaba el que más utilizaban, que este es jodido, se llama la toca.
No sé cuál es.
La toca es también una mesa de madera, pero que la inclinan para que tu cabeza quede hacia abajo, ¿vale? Para que los pies queden arriba, la cabeza hacia abajo, y lo que hacen es con una correa de acero, te la ponen en el cuello y te la ponen en la frente para que tú no puedas mover la cabeza, y lo que van a hacer es te ponen lo que es los dedos en la nariz para que tú abras la boca y en el momento en el que abres la boca te abren la mandíbula, cogen un trapo, te lo meten hasta lo más profundo de la garganta para evitar que entre o salga aire, tú no puedes respirar en ese momento, por tanto te estás asfixiando, pero es que la cosa no queda ahí, ahora van a agarrar una jarra de agua, te la van a empezar a echar por la boca, por tanto tú vas a tener la sensación de agua aquí en la garganta.
Qué locura.
Que no avanza, por tanto sientes que te estás ahogando constantemente, y por mucho que tú intentes coger aire, el trapo se va humedeciendo con el agua, no deja pasar el agua, pero empieza a gotear, por tanto tú tienes la sensación de estar tragando al mismo tiempo que te estás ahogando porque no estás recibiendo aire en los pulmones, y vas a empezar a moverte hasta que ya vean que estás empezando a perder.
A morir, cojones.
A perder el conocimiento, y ahí lo que hacen es automáticamente detienen el agua, levantan la mesa de madera para quitarte el trapo de la boca y hacerte la pregunta, "¿Por qué usted?", yo qué sé, me lo invento, "¿Por qué usted ha estado caminando solo por el bosque?", "¿Por qué usted ha estado caminando solo por el campo?", "Ah, porque venía de cazar algo de conejos o tal para darle de comer a mi hijo", "Mentira", entonces otra vez te ponían boca abajo, te tapaban la nariz, te metían el trapo en la boca a echar agua, y era súper asqueroso porque sentías que te ahogabas, tenías el agua constantemente en la garganta.
Ahora hay eso mismo, pero te cubren la cara y te echan agua y también sientes eso.
El trapo en la cara y te echan el bidón de agua, sí.
Sí, es lo mismo.
Y no puedes respirar, claro. Ahora, también hay otros métodos de tortura que prohibieron, prohibieron porque para ellos era demasiado.
Hostia, pues ya me dirás.
Hay uno que era, se llamaba el brasero.
Eso es con calor.
Eso es con calor, eso lo que hacen es al reo le untan con aceite las axilas y las plantas de los pies, y luego acercan esa parte a un brasero que está en llamas, por tanto te tenían ahí como el típico cerdo que está dando vueltas con la manzana encima de las llamas mientras se quemaba toda la piel, lo que pasa es que eso provoca sangrado, la sangre es en plan, se quema, empieza a haber derramamiento de sangre, por tanto dijeron: "Uy, este es demasiado, este lo vamos a prohibir".
Ya, pero a los que se lo hicieron se jodieron.
Les tocó mala época, no haber nacido en esa época.
Y a chuparla.
Y a chuparla. Luego había otro que para mí es jodido, se llamaba el ladrillo, el ladrillo consiste en, yo te voy a atar por las manos, pero no te voy a atar como en la garrucha, es decir, no te voy a poner las manos por la espalda, te voy a poner las manos de forma natural, te voy a atar, te voy a colgar, te pongo un taburete, ¿no?
Sí.
Y luego te quito el taburete, tú te quedas colgando, pero es que después te voy a poner un ladrillo al lado, tú si te quedas colgado constantemente se te van a estirar los músculos, se te va a empezar a quemar los músculos, la piel es súper desagradable, necesito un soporte, "Ah, el ladrillo", claro, tú pones los pies en el ladrillo y dices: "Vale, estoy en una superficie, puedo descansar", la putada es que ese ladrillo está al rojo vivo.
Qué hijos de perra.
Si tú pones los pies en ese ladrillo te vas a quemar toda la planta de los pies, por tanto elige, prefieres tener el dolor en la planta de los pies o tener el dolor en todas las articulaciones, en todo el torso, vas a tener los dos, porque por instinto propio vas a querer ponerte en el ladrillo, te vas a acabar quemando, te vas a descolgar, o sea, vas a acabar sufriendo de las dos maneras, esta era súper guarra, ¿vale?
Sí, sí.
Y luego estaba una que era la más puñetera, que era el castigo del sueño, no te dejaban dormir, te ataban en una silla, te ataban en un poste de madera y ponían siempre a un verdugo haciendo turnos para que en el momento en el que tú empezabas a quedarte dormido te tiraba del pelo, te gritaba en el oído, te tiraba agua, te pinchaba por el cuerpo, la idea era que nunca pudieses dormir, entonces iban pasando los días.
Ya.
Te ibas volviendo loco.
Pero ibas a o te duermes o mueres.
Sí, básicamente, o sea, por mucho que tú acabases durmiéndote, ellos siempre iban a buscar la manera para despertarte y a veces acababas perdiendo el conocimiento, era un castigo asqueroso.
Si tú pudieras elegir una de las que dijiste para que te hicieran, ¿cuál elegirías?
Buf, ¿cuál elegiría yo? ¿Sabes cuál me pide de primeras el cuerpo? Yo creo la garrucha, la de que me ponen las manos en la espalda y me dejan caer, porque o entre esa o el potro, una de esas dos, yo creo, porque ni de coña la de la sensación de ahogamiento, yo creo que eso es horrible, dicen que lo peor que es, morir quemado o ahogado.
Sí, a ver, dicen que ahogado es horrible y quemado hasta que pierdes los nervios del cuerpo, debe ser.
Por tanto, tener la sensación de ahogamiento, eso se te pone toda la piel morada, qué va, no, yo prefiero o garrucha o potro.
¿Y tú?
El potro.
Sí, el potro, pero ¿qué potro?
Prefiero estar estirado a que me revienten vivo apretándome, qué va.
No, claro, pues yo igual prefiero la del agua.
Sí, la toca.
Porque es algo que sí, es horrible, pero no me sé que no se me va a romper nada.
Es verdad.
Sabes, las otras, tú caes mal.
Sí, sí, y adiós a los brazos.
Adiós a los brazos dislocados, lo mío no, entonces lo mío es como pasarlo horrible, pero no me pasa nada.
En el caso hipotético de que te liberen, tienes todas las partes del cuerpo funcionando.
Exacto, en cambio vosotros estáis jodidos.
Sí, no es mala.
El potro te vas a la verga.
Pero yo con el agua me llevo muy mal.
Ya, ya, pero bueno, en el caso de que me liberen, es duro lo mío, pero creo que salgo bien, ¿sabes? A no ser que quede el trapo atrapado ahí.
Sí, o te lo tragues.
Claro.
Pero bueno, el tema es que una vez acabas confesando, una vez ya técnicamente tenían que terminar las torturas, el inquisidor tenía la manía de hacerte otra pregunta más, y es, ¿conoces a otra persona que rompiese alguna norma al igual que tú? Y muchas veces el inquisidor quería que tú dijeses un nombre, aunque te lo tuvieses que inventar, pero muchas veces querían que tú nombrases a una persona aunque supieses o no supieses que hubiesen hecho algo.
¿Y eso por qué?
Porque era así, era la norma, el inquisidor a lo mejor le gustaba en la sesión de tortura y si él no tenía personas para torturar, "Oye, dime, ¿hay alguna persona que conozcas que haya roto alguna norma como tú la rompiste?", "No, no, sí, sí que la sabes, dímela, acuérdate bien", y te torturaban, entonces ahí viene el tema de, te han visto caminando solo por la noche, te han visto con gatos, te han visto, aunque no hayas hecho nada malo, si tú eres una persona que vive sola en la casa, que pasan gatos por delante de tu puerta, que te han visto caminando solo, que te han visto una vez caminando por la noche, aunque les caigas bien a los vecinos, si a este vecino le obligan a decir un nombre, van a decir el tuyo.
Claro.
Porque eres el que más papeletas tiene de ser una persona que haya roto las reglas, por tanto eso era una putada, porque luego si eras la persona que te señalaban iban a hacer lo mismo contigo, ibas a tener que decir a otra persona, "Y esta persona me nombrará a mí y yo nombraré a otro", "José, te toca, lo siento mucho".
O sea que entre todos nos matamos.
Sí, entre todos nos matamos, si el inquisidor quería que dijeses un nombre, tenías que decirlo, ¿vale? Y eso era un ciclo muchas veces, un ciclo que no paraba, era una locura. Ahora, una vez tú ya has confesado, una vez terminan las torturas, llega el tribunal, y el tribunal funcionaba como un espectáculo, un espectáculo para el pueblo, rollo pan y circo, ¿vale? Pero era un espectáculo bastante desagradable de ver, no porque fuese asqueroso de ver, sino porque era triste, porque era un día en silencio donde veías una pasantía de gente triste, en los huesos, caminando, no podías hacer ruido, solamente veías a gente que estaba a punto de morir en la hoguera, seca, chupada por los huesos, o sea, era jodido de ver, era muy triste, porque tú sabías que aparte podías llegar a empatizar, decías: "En un día de estos yo soy el siguiente ahí".
Qué locura.
¿Sabes? Ahora, el tema del auto de fe funcionaba de la siguiente manera, días antes, muchos miembros de la inquisición, subidos a sus caballos, empezaban a recorrer todas las calles haciendo sonar trompetas, tambores para anunciar el evento, tú por ejemplo estabas intentando, yo qué sé, imagínate, eran las cinco de la mañana, ya estaban saliendo los primeros rayos del sol.
Y viene el otro imbécil con la trompeta.
Exacto, trompetas, tambores y van como el típico afilador que te pasa por las calles hoy en día.
Ay, su madre, cállate.
Pues te va a sí, tú grítale "cállate", te va a venir el miembro de la inquisición y por todas las calles va a empezar a repetir: "Por mandato de los ilustrísimos inquisidores, se hace saber a todos los fieles cristianos que el próximo domingo se celebrará el solemne acto público de fe en la Plaza Mayor de Madrid, se hace llamamiento a todo el pueblo asistir y presenciar el castigo, de no hacerlo sus nombres serán anotados y pasarán a ser sospechosos como herejes".
Hostia.
Es obligatorio acudir al auto de fe, ¿vale?
Vale.
Por tanto, cuando se daba el anuncio y llegaba ese domingo donde se iba a hacer el auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid, nada más amanecía empezaban a sonar todas las campanas de la ciudad para que la gente ya se despertase y acudiese al auto de fe, de hecho, esa mañana se sacaban a los reos de las celdas y los vestían con unas túnicas negras que les pintaban como llamas, fuego, demonios, y a esas túnicas les llamaban los San Benito, la expresión de darle un San Benito a alguien es darle la muerte, pues esa túnica era como darte la muerte, llevas puesto un San Benito, y en la cabeza se colocaba una coroza de color rojo, la coroza es ese típico cucurucho de cartón de forma puntiaguda que recuerda mucho a lo que son el Kukulkán y todo este rollo, ¿vale?
Pues formaba parte como del outfit.
Del reo.
Sí, del reo, el reo se le vestía con el San Benito, esa túnica negra pintada con demonios, llamas del inframundo tal, y esa coroza, ese capuchón en forma puntiaguda, y a esta gente se le empezaba a exponer en una especie de pasantía por todas las calles del pueblo, por todas las calles de la ciudad, hasta llegar a lo que era la Plaza Mayor, la plaza, el convento donde se iba a realizar el auto de fe, ¿qué pasa? Que esto iba por orden, al principio de todo siempre se colocaba la cruz blanca, había un inquisidor que empezaba a alzar una cruz blanca, allá por donde pasaba había que guardar silencio, se escuchaba solamente el sonido de las campanas, detrás de la cruz blanca iba la inquisición en persona, los dominicos y los franciscanos, que estos son el clero, ¿vale?
Estos son los altos mandos.
El tope de gama.
Los capos, dominicos y franciscanos, son los que mandan en la inquisición, detrás de la inquisición iba el clero, obispos, cardenales, monjes, sacerdotes, curas, frailes, ¿vale? Y detrás del clero es muy curioso porque seguramente vayáis a ver como muñequitos de cartón, muñequitos a tamaño real que están expuestos alzándolos, ¿vale?
¿Y eso qué carallo es?
Esos muñequitos llevan puesto un San Benito negro y una coroza, es decir, te dan a entender como que esos muñecos también van a morir, van a morir en la hoguera o van a ser condenados, y lo curioso es que esos muñecos llevan escrito en la frente el nombre de una persona, ese nombre de la persona es porque seguramente esa persona consiguió escapar de la inquisición.
Ah, sí.
Esa persona se olía que la podían delatar, que la podían señalar, y dijo: "Cariño, hoy nos vamos", se largaban y a lo mejor llegaba esa noche la inquisición: "Por orden del Santo Oficio, abra la puerta", "No, ahí ya no hay nadie", "Qué cabrón, este ha escapado", "No, no, simbólicamente tiene que morir en la hoguera", entonces colocaban a un muñeco para que ocupase su puesto.
Hostia, vale, vale, vale.
Pero esto es interesante porque tú a lo mejor imagínate que vivías toda tu vida en la ciudad, y de golpe dices: "Coño, pero ese muñeco lleva puesto el nombre de Fabián", pero Fabián murió hace dos años de causas naturales, porque hay un muñeco que lleva el nombre de Fabián.
¿Será otro?
No, no, no, es el mismo Fabián, porque allí incluso a la gente muerta se le podía condenar, se le podía señalar.
Hostia, vas a morir dos veces, cabrona.
Vas a morir dos veces, aparte recordad que una persona que es hereje, una persona que no está probada como católica, no puede tener un lugar donde descansar.
Ah, entonces lo quitan de.
Exacto, van a ir a donde está Fabián enterrado y con una pala, a ver, ¿qué es lo que queda de él? ¿Queda el cuerpo entero? Bueno, pues el cuerpo lo guardamos, vamos a colocar un muñeco en su lugar, quedan a lo mejor solamente los huesos, los huesos los metemos en un baúl y ese baúl va a estar al lado del muñeco, y el baúl va a ir expuesto en la pasantía, en la procesión, una persona va a llevar el baúl con los huesos de Fabián y luego lo van a quemar en la hoguera para que no quede nada de él.
Y lo que quede para el río, ¿no?
El río o tirarlo al viento, ¿vale? Y el tema es, cuando bueno, detrás de esos muñecos ahora sí que sí van los condenados, pero acordaros que os dije que no todos están condenados a morir en la hoguera, los que estaban al principio eran los condenados a castigos como 50 latigazos, castigos como más condenas en la cárcel o trabajos forzados, y los que iban atrás ya del todo con unas velas de color verde apagadas en la mano, esos eran los que iban condenados a morir en la hoguera.
Esos estaban jodidos.
Esos estaban perdidos, una vez llegas a la plaza del centro vas a ver que eso es un teatro entero, o sea, está toda preparada con gradas, bancos de madera alargados pegados a los edificios para que el público se siente y disfrute del espectáculo, disfrute del juicio, porque en el centro de la plaza hay como dos mini gradas enfrentadas donde una se sienta la inquisición y en la otra se sientan los reos, los condenados, y en el centro o bien podía haber una fila de bancos de madera o bien una jaula de madera donde metían al reo como meten a un animal en el zoo, en una jaula, a un tigre, ¿vale?
Y delante de esos bancos o delante de esa jaula había como una especie de palestra donde salía el inquisidor a hablar en voz alta, a leer la sentencia del condenado. El tema es, imaginaos que nosotros tres estamos ahí, bueno, o yo, imagínate que yo estoy sentado en una de las gradas como espectador, tú eres el inquisidor que está ahí gritando a voz alta el nombre de los condenados y Fabián es justo uno de los condenados, es una bruja ya que va vestido como tal y está ahí en lo que es la mini grada de los condenados con los 200 condenados de más, porque a veces había 200 condenados, eso podía durar un día entero, era un coñazo tener que escuchar los cargos y las sentencias de cada uno de los 200 hombres, no podías irte, de hecho, muchas veces el auto de fe duraba todo el día y tenía que cancelarse para continuar la mañana siguiente, era un asco, la verdad, y estás tú ahí gritando: "El siguiente, Fabián", y ya Fabián se tiene que levantar encadenado, tac tac con los grilletes, o bien se sienta en el banco o bien se mete en la jaula de madera, y tú empiezas a leer los cargos de Fabián: "Se le condena o se le acusa por haber enfermado a cinco niños, por haber tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, por haber acogido gatos negros en su casa, es usted acusado por actos de brujería, ¿qué tiene que decir al respecto?", y tú ahí tienes que decir que sí, ¿vale?
O sea que estar jodida, estar jodida.
Ahí tienes que decir que sí, y de hecho se te va a dar la oportunidad de arrepentirte, ¿se arrepiente por lo que ha hecho?
Sí.
Bien, has hecho bien, porque si te arrepientes no te matan en la hoguera, te hacen el garrote vil, el garrote vil.
Hostia. El garrote 2.0.
Sí, a ver. El garrote vil consiste en estrangularte, básicamente, hay dos tipos de garrotes, el que se conoce como tal hoy en día, te sientan en una silla y te van a poner una correa de acero que le van a empezar a dar vueltas con un torno y vas a acabar muriendo asfixiado, ¿qué prefieres, morir asfixiado o morir quemado? Mucha gente prefería morir asfixiado porque era más rápido, las quemaduras eran más jodidas.
Ya.
No te vas a salvar, por mucho que te arrepientas o no, vas a morir, ¿vale? El tema es que mucha gente decía: "Mira, yo prefiero morir asfixiado antes que morir quemado", entonces sí, me arrepiento.
Te sigues arrepintiendo o no?
Sí.
Vale.
Muy bien, pues garrote vil, ahora había otras personas donde les decían otra condena diferente: "Pablo, al acusado tal, usted se le condena por haber no comido cerdo un mes entero, no haber comprado cerdo, usted dice que le enferma el cerdo, ¿qué tiene que decir al respecto?".
Que no hay dinero, amigo.
No hay dinero, pues en ese caso, trabajos forzados.
Y al carallo.
Y condenado por trabajos forzados.
Sería, vamos, esto sería de chiste.
Sería gracioso que a ti te condenasen a trabajos forzados.
Me cago en sus madres, hostia.
Y luego a lo mejor me toca a mí y a mí me meten 50 latigazos por, yo qué sé, haber también consumido relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Igual te gustan.
Bueno, igual me va el morbo, hasta que no lo pruebas no lo sabes, ¿no? Así, y por tanto, cuando se terminaba lo que era toda la sentencia de los 200, se esperaba al día siguiente para realizar la condena, por tanto, al día siguiente.
Ah, es al día siguiente.
Al día siguiente, tú al día siguiente dices: "Bueno, pues de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía tengo latigazos en la Plaza Mayor, quiero ir a verlos", venga, voy, si no me espero a las 2:00 de la tarde porque van a mandar a los reos a la Armada Real.
No mirabas así, mirabas con.
Sí, con reloj de arena, ¿vale? Cuando llegue el reloj puedo ir a ver los latigazos tal, por tanto, tú ibas a la mañana y vas a ver a lo mejor en la plaza cómo estaban constantemente dando latigazos a los condenados, pum, delante de todo el mundo, luego a lo mejor al mediodía podías, si tenías el puerto, si tu ciudad tenía puerto, ibas al puerto e ibas a ver a un montón de condenados subirse a los barcos de la Armada Real, que esto era jodido porque eran básicamente esclavos que tenían que colocar siempre en la cubierta para remar, tú vivías ahí atado al banco de madera remando, te traían la comida, no podías levantarte para ir a mear, tenías que mear en el sitio, tenías que dormir en el sitio, era una condena de muerte pero a la larga, porque estabas ahí expuesto a la luz, a la oscuridad, a la lluvia, al calor, al frío, remando.
Peor que un animal.
Sí, te tienen como un esclavo, y de hecho mucha gente estaba ahí a lo mejor condenado un año entero, pero es que a los dos meses ya estás muerto, ¿vale? Y luego hay otros que son condenados en la cárcel, otros condenados con multas económicas, si hay algún rico por ahí que tenga suerte, y después estaban los que quemaban en la hoguera, y para quemarte tienes que irte afuera de la ciudad, por eso yo al principio os dije: "No os estoy adentrando a la ciudad si os estoy sacando de ella", porque siempre fuera de la ciudad, fuera del pueblo, en un descampado, había una zona que se preparaba con el nombre de El Quemadero, era un descampado que o bien cerca de la orilla de un río o un descampado donde había árboles, allí construían varios pilares de madera con paja, con leña, ataban a la gente, y aquí si tú te arrepentiste, en este caso, te van a aplicar el garrote vil delante de todo el mundo.
Al principio el garrote vil era mucho más casero, no era esa silla donde te colocaban la correa de acero, no, al principio era literalmente el verdugo te pasaba esa cuerda con la que te colgaban en las torturas, esas cuerdas de barco, te la pasaba y empezaba a tirar para ahogarte con la cuerda mientras tú te aplastabas con el poste de madera, era súper casero, era súper desagradable, y si no te arrepentías entonces venía lo que era la muerte en la hoguera, que eso es lo que mucha gente estaba esperando ver porque era morbo.
Aparte ahí la gente tenía que sufrir muchísimo.
Bueno, la gente.
Hasta que se te quema todo.
La gente que estaba de espectadora estaba esperando a que se encendiesen las llamas para ver cómo esa persona ya empezaba a gritar, empezaba a pedir perdón como el humo le inundaba la cara, empezaba a toser, había mucha gente que disfrutaba de esto, les daba morbo realmente.
Hombre, me lo imagino.
Sí, en aquella época sí.
De hecho, no tiene nada que ver con la época, pero sabéis que va a venir una condena.
En los Estados Unidos.
En Estados Unidos en diciembre, o sea, van a fusilar a una persona y por lo que dicen lo van a retransmitir.
Sí.
O sea, eso.
Algo vi yo, no entiendo cómo eso es posible, porque aparte retransmitirlo es como que lo quieres hacer show, espectáculo.
Claro, claro, o sea.
No entiendo.
Aunque sea para personas selectas, porque no me imagino que lo vayan a hacer, imagínate por Twitch.
No, no, no.
Sabes, será una página y será a lo mejor retransmitir para personas que trabajen, no sé, en el gobierno de Estados Unidos, pero aún así me parece, no sé, yo tengo sentimientos encontrados, imagínate, yo, imagínate, si yo tengo sentimientos encontrados, tú eso te parece a día de hoy? Porque es un poco parecido, sí, no es una hoguera, pero es un fusilamiento.
No, no, es lo mismo, es hacer de algo desagradable como la muerte de una persona, hacerlo público, hacerlo de cara como un show, como pintarlo como un espectáculo, no sé.
Tú cómo lo ves?
Mal.
Mal.
Horrible, horrible, fatal.
Tú?
Mal, mal.
Claro, yo veo bien que lo maten.
Vale.
Ahora, sí que es cierto que si lo retransmiten para todos nosotros es un morbo, creo que hasta innecesario, ¿sabes? Porque que lo hagan ellos para demostrar y decir: "Vale, el tipo es un asesino, el tipo lo merece", pero no sé, lo están retransmitiendo, es como volver a hace 500 años literal, que es lo que se hacía, creo que eso no está del todo bien, ¿sabes? Que lo hagan, pero que no lo retransmitan porque, no sé, va a despertar en la gente como un morbo innecesario.
Yo veo mal lo que es el espectáculo, que lo maten, bueno, venga, sí, que lo maten, yo qué sé, es cierto lo de, venga, que se le someta a trabajos forzados o que se aproveche de esa persona lo máximo.
No, no, no pueden, está en silla de ruedas.
Ah, vale, pues entonces.
No, no pueden. ¿De qué te ríes?
No vale para nada entonces estar diciendo.
No vale para.
No se le puede sacar partido a esa persona, si es un asesino, si es una persona que es un criminal, en silla de ruedas.
Sí, aparte quiero decir, lo están jugando por el ejército, ¿sabes? Que es otro tribunal, no es un tribunal normal, entonces lo merece, el tipo lo merece, mató creo que a 13 personas, entonces el tipo como si lo queman, pero que no lo retransmitan, ¿sabes? Porque es como un poco generar un morbo innecesario.
Sí, es volver a.
Volvemos a hace 500.
Hace 500 años, tal cual, pues esta gente se le quemaba en la hoguera y luego llegaba eso, ¿no? De recoger cenizas, recoger los huesos para tirarlos al viento, para tirarlos al río y que no tengan un lugar donde puedan descansar.
Y eso todos los veían, o sea, los niños.
Sí, sí, todo era público, sí, los niños, todo el mundo podía ver eso, porque aparte era una manera de infundir miedo y de, al mismo tiempo, generar un espectáculo innecesario muchas veces, pero ahora vamos a ponernos en la piel de la gente, vamos a ver cómo era, por ejemplo, una persona que de repente tenía una vida normal y corriente o un par de personas que tenían una vida normal y corriente en lo que era una de estas ciudades en España y de golpe, sin saberlo, acababan siendo acusadas, y vamos a ponernos en la piel para ver cómo era todo ese momento, cómo era vivirlo, cómo era todo el proceso, ¿no?
Vale.
Pues mirad, para empezar con esta historia nos vamos a Valencia y os voy a presentar a una mujer de 26 años que se llama Francisca y que vive con su marido, y él le dice a ella: "Francisca, vente aquí", "¿Qué pasa, Miguel?", "Que este es el poco dinero que nos queda, tres reales, nada más", "Pues habrá que trabajar", "Ya, Francisca, pero de qué?", "Eres mujer", "Pues de lo que sea, hay que tener actitud", "Y ya está, voy a buscar trabajo, Miguel", Francisca sale de casa, acaba llegando a una taberna donde hay una chica contando monedas allí, y le dice Francisca: "Oye, disculpa, tienes muchas monedas, ¿de dónde las has sacado?
¿De qué trabajas?", "Pues soy dama cortesana", "¿Y eso qué es?", "Complazco caballeros tanto con la mano, con la boca como con el cuerpo", "O sea, que eres puta y aún por encima ganas todo ese dinero", "Sí, es que Valencia está llena de vicio", "Joder, tía, no habrá sitio para otra más", "Pues mira".
Dios mío, es que llegó pesado.
"A ver, es un trabajo algo complicado, ¿tú lo has hecho alguna vez?", "Hombre, pues no, pero los tíos son tíos y yo estoy casada con uno que es el marido más torpe del mundo".
Ah, es torpe, bueno.
Es torpe, porque este tío un día estaba tan borracho que llegó a casa preguntando si esa era su propia casa, así que imagínate, tía, brutalísimo, tía, sí que puedes trabajar con nosotras si quieres".
Hablaban así en el 1600, seguro que sí.
Esa.
Esa sí.
Esa Ángela sí. Entonces Francisca se pone a trabajar como dama cortesana, y los primeros días de su trabajo son los de estar fuera de la taberna intentando atraer clientes a que entren, entonces ya la veis allí esperando, pasa un tío intentando mirar para el suelo que no lo vea nadie, y de repente Francisca lo ve y ya le dice: "Oye, caballero, ¿qué estás mirando? ¿Puede usted pasar?", "No, no, soy un hombre respetable, no voy a entrar", "Ya, pero te he visto mirarme y eres respetable, por eso puedes pasar a tomarte una copa de vino conmigo", "Ya, bueno, es gratis", "Sí, claro, cortesía de la casa, el trisqui trisqui se paga aparte", "Joder, ya me han hecho lío, bueno, ahí voy", "Claro", luego Francisca llega a casa donde está Miguel con un montón de monedas y Miguel en plan: "Hola, Francisca, ¿qué tal?", "¿Y todas esas monedas de dónde las has sacado?", "Pues de trabajar, Miguel, pero de qué?", "Cómo mujer?", "Ah, o sea que eres dama cortesana y aún por encima me pones los cuernos", "Bueno, pues dama cortesana no sé si soy, pero no te pongo los cuernos, es que estoy trabajando", "Ya, pero eres dama cortesana, bueno, pues sí, pero tengo dinero y podemos vivir bien", y mientras Miguel se acostumbraba a la profesión de Francisca, ella continuaba yendo a trabajar, pero hoy era Ángela la que la contrató,
la que tenía que estar fuera de la taberna intentando atraer a la clientela, y en una de esas pasa Antonio, un hombre habitual, y le dice a Ángela: "Hola, Antonio, esta noche te vienes a pasártelo bien?", "No, Ángela, voy al local nuevo que abrió hoy en la plaza", "Pero Antonio, se ha acabado el vicio o qué?", "No, no, el vicio nunca se acaba, el vicio solamente se mueve", "Jo, Antonio, pero qué está pasando?", "Vaya donde, Francisca, Francisca, tía, nos estamos quedando sin hombres, se están yendo todos para el otro local", "Tía, pero no me lo digas así, que si estoy yo aquí siempre va a haber hombres, sé unos rituales buenísimos para que la clientela vuelva, lo primero que hay que hacer es conseguir sal de Viernes Santo para ponerlo debajo de las almohadas".
¿Eso qué cojones es?
Eso es que tienen que ir a una iglesia a robar sal para meterlo dentro de las almohadas y eso hace que sea todo próspero, que las relaciones sexuales vayan bien, pero claro, Ángela dice: "Ya, Francisca, pero faltan los clientes, no hay clientes, eso está bien cuando vengan", "Ya, pero por eso llega la guinda del pastel, tenemos que conseguir en un algodón semen del primer hombre que entre por aquí", "Bueno, Francisca, eso es increíble, no sé qué, ¿qué tal?".
Es increíble, dice.
Entonces acaban consiguiendo el sal del Viernes Santo, lo colocan en las almohadas y esa misma noche.
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Llega un hombre: "Vengo de parte del Santo Oficio a hacer una inspección de la taberna", "Hostia, que es un cura, no me jodas", "Francisca, tía, que estos hombres no tienen emociones, no tienen sentimientos y no vamos a conseguir hacer el ritual", "No te preocupes, que tienen el semen bendecido, tú déjamelo a mí", "Buenas noches, pero qué hombre tan serio y tan guapo nos han enviado hoy los del Santo Oficio", "Señora, que vengo a hacer mi trabajo", "Ya, nosotros también, tenemos los papeles ahí dentro de la habitación, puedes ir pasando, quítate la sotana que hace bastante calor", "Repito, estoy en una misión oficial", "Ángela, tía, pégame un pedazo morreo y lo vamos a calentar como si no hubiera mañana", "Ahora dáselo", "No va a ocurrir", "Ahora os lo dais", "No va a ocurrir, que lo haga la IA".
Y Ángela en plan: "Lo hago de verdad, que sí, dámelo, lo tenemos que calentar al máximo posible", se empiezan a morrear y el tío: "Joder, pero qué estoy viendo?", "Por favor, quitadme la sotana que habéis despertado al demonio que llevo dentro".
Ah, sí, despertaron al demonio.
Despertaron al demonio porque ese tío no había visto nunca nada así, nada igual, entonces ellas dos van a por él y ya le dicen: "Sácate todo el puto demonio, sácalo ya".
Hay que exprimirlo.
Y el tío: "Que me condeno y me vuelvo a condenar porque esto no debería estar pasando", y claro, le sacan la túnica, pasa un rato y el tío: "Bendito sea, sacadme el puto demonio", se lo sacan, claro, lo cogen en el algodón y luego lo que tienen que hacer para acabar el ritual es fuego.
Con fuego, claro.
Con fuego, es decir, tenemos el algodón, el semen encima, le ponemos fuego y empieza a salir humo por toda la habitación, eso hace que por cualquier motivo, no sé el motivo exacto, la gente que lo respira entra dentro de la taberna para tener relaciones sexuales, y se dice que pasaron de tener dos, tres clientes habituales a de repente 15.
Bueno, a ver, quiero decir, es bastante, pero.
Esto sale en las escrituras.
Esto todo es real.
Es real, es que sale en las escrituras que gracias a este ritual del semen con el algodón pasaron de tener dos, tres a 15, y claro, tú cuanta más gente tienes también está la típica policía de balcón, que está siempre mirando a ver qué pasa en ese local, qué pasa en esa casa, y claro, hay una mujer que va por los del Santo Oficio a decirle: "Hola, buenas noches", "Bueno, buenos días, vengo a decir que tengo unas vecinas que son brujas, hacen hechizos, pero lo peor de todo es que las he visto muchas veces dándose besos, mantienen relaciones sexuales", y los del Santo Oficio: "¿Cómo?
Eso es una barbaridad, eso no está permitido, seguro que se besaban", "Sí, casi todos los días".
Y ellos: "Ostras, tenemos que ir a comprobarlo".
Hay que ir a comprobarlo. En este caso no fue así, pero dijeron: "Joder, pues vamos a por ellas", las llevaron a juicio y le preguntan a Francisca: "Francisca, ¿has mantenido relaciones sexuales impuras con otra mujer?", "Hombre, pues sí, pero no es pecado, no aparece en ninguna parte", "¿Cómo que no? Si eso es una barbaridad".
Si lo ponen en la primera línea.
"Eso es herejía, señora Francisca, así que te vas a la cárcel", la meten en la cárcel, pero el problema ahora es que desaparece de las escrituras, no sabemos si la quemaron o qué fue lo que le hicieron.
Hombre, eso lo sé yo, claro que la quemaron.
Claro, y lo hicieron tan solo por ser lesbiana, no hizo nada más para los.
Bueno, a ver, escúcheme, esto no es del todo cierto, lesbiana, prostituta y le quitó el demonio al Santo Padre.
Ya, pero en este caso la condena era por mantener relaciones con otra mujer y por decir que no era pecado, eso fue su condena, porque dijo que me acosté con otra chica, pero no es pecado, no aparece en ninguna parte, entonces eso es lo grave de verdad, es decir, que eso está permitido por la iglesia.
Que no estaba.
Que no estaba permitido.
Madre mía. Es que el tema es que todo el sexo lésbico sí que lo catalogaban como brujas, porque las brujas mantenían orgías entre ellas, se decían que iban a los montes, se desnudaban y tenían orgías entre ellas mismas, por lo tanto una mujer lesbiana ya la tachaban directamente como bruja, ¿sabes? Porque aparte, joder, eso iba todo en contra del matrimonio de hombre y mujer, rompía las reglas, ¿sabes? Entonces automáticamente eras vista como una bruja.
¿Y los curas con los niños?
Eso pasaba más de lo que te imaginas.
No, no, es que ya me lo imagino.
Pasaba más, de hecho, en la historia siguiente lo verás.
¿Ves? Tú viste, es que es una cosa, eh, sin saber nada, eh, es que eso pasaba, en cambio eso no, no, no es, maldita sea.
Ahí tenían sus excusas.
Vale, y entonces qué, ¿qué pasó?
Bueno.
O sea, se murió.
No lo sabemos, porque en los escritos desaparece.
Dudo mucho que saliese.
Vamos a ver, ¿cómo que no lo sabemos?
Yo creo que sí que se murió, pero.
Hombre, cago en San Pedro y San Pancracio, ¿cuántos años hace de esto?
Buah, 500 años.
Y no se va a morir en 500 años, cojones.
Sí, claro.
Hombre, es que este tiene unas cosas, vale, y entonces.
Y ahora vamos a contar la historia de un sacerdote que se llama Juan Bautista de Mera, este tío es de Madrid, estaba en una sala llena de gente y de repente entra un tío con unos papeles y dice en voz alta: "Don Manuel de Almeida, está por aquí don Manuel, es que es para algo importante, don Manuel de Almeida", "Joder, ese tío tiene que ser la leche", dice Mera, "Bueno, voy a decir que soy yo", "Sí, soy yo don Manuel", "Hola don Manuel, es que resulta que los de la Santa Inquisición han empezado a preguntar por mí y por mi familia", "¿Y qué pasa?
¿Qué por qué?", "Pues es que no lo sé bien, pero me han dicho que tú conoces gente dentro, ¿es cierto eso?", "Sí, hombre, si yo, cómo, todos los días del mismo plato son mis amigos", "Ay don Manuel, pues mira, te voy a dar esta bolsa de monedas si consigues eliminar mi apellido de la lista negra que tienen", "Claro hombre, tú trae todo el dinero, pero tráelo ya, que lo consigo hacer ahora mismo, ya desde aquí".
Trae, trae, tú trae.
Y claro, Mera se da cuenta de que esto lo puede aprovechar para ganar más dinero, entonces los domingos, que es cuando daba misa y tenía un montón de gente allí escuchándolo, aprovecha para decirles a todos: "Hermanos, hermanas, todo el mundo puede ocultar sus pecados a su familia, a sus amigos, pero recordad que Dios todo lo ve, y los del Santo Oficio también", y un portugués que estaba allí en la misa: "Ai, por Deus, vais a enterar dos meus pecados, vai, vai, quiero confesarme", "Vale, pues al acabar la misa pasa por el confesionario", acaba la misa: "Vai, vai, é que na miña familia seguimos o xudeísmo, pero somos de mente aberta".
Sí, sí, pero haz la traducción, haz la traducción porque la gente no se entera.
En mi familia seguimos el judaísmo, pero somos de mente abierta, estamos perdonados", "Bueno, que sepas que Dios es muy comprensivo y puede perdonar cualquier pecado", "Gracias, pai, gracias", "Pero los del Santo Oficio no son tanto, entonces tenemos que conseguir su perdón, ¿y qué podemos hacer?", "Bueno, pues una buena donación, toma mi dinero de las vacaciones, tómalo ya", "Muy bien, muchas gracias", un portugués libre de pecados, el portugués se va todo contento y Mera en plan: "Joder, esto funciona", esto del Santo Oficio.
Pobre portugués. Eso es cierto, que cuando llegaba la iglesia a una ciudad tenías como unos ciertos días para poder confesar tus pecados, técnicamente sin que te pasase nada, ahora cuando pasaban esos días ya si te pillaban para torturas.
Sí?
Sí, había unos días de margen donde podías confesarte, sí.
En todo caso, Juan Bautista de Mera se queda en plan: "¿Qué pasaría si me compro un disfraz, me coloco una cruz, cojo unos papeles y me voy a la calle?", así que se compra un disfraz y se empieza a hacer pasar por uno del Santo Oficio, y claro, pasa un mercader por allí cargando un carro y ya le dice: "Oye, ciudadano, ¿qué lleva ahí dentro de ese carro?", "Llevo comida, telas, cansancio y mala leche", "A ver esas telas, joder, si son preciosas, estas dos me las quedo para, bueno, para la Inquisición", "No, esas dos no, que las tengo reservadas para mi mujer", "Pues dígale a su mujer que está colaborando".
Su mujer puede esperar, la Santa Inquisición no.
Dile que está colaborando con la fe, a su mujer, "No puedo, eres un ladrón con sotana, a mí no me vas a llevar nada", el mercader coge y se va, y Mera en plan: "Joder, pero este tío es cruzado, no sé qué, voy a seguirlo hasta su casa", lo sigue, se entera de dónde vive, y unos días después se acerca un día por la mañana y le toca la puerta diciendo: "Buenos días, del Santo Oficio estáis obligados a abrir la puerta", se abre lentamente: "Hola, soy Remedios, la mujer de don Blas, ¿ha pasado algo?", "Caramba, Remedios, sí ha pasado, su hombre, Blas, nos ha insultado en medio de la calle y se están pensando si tirarlo a Nogueras y cortarle la cabeza, bueno, le van a hacer algo terrible", "Pero don Blas sí es buena persona", "Ya, pero la ha cagado, ¿y podemos hacer algo?", "Hombre, pues sí, por eso estoy aquí, soy más comprensivo, déjeme ver su casa, por favor", "Bueno, pues aquí vivimos, esta es la cocina, esta es la habitación", "¿La habitación?", "Ah, mire, ¿qué le parece, señora Remedios, si pasa a la habitación y tal?", "No, entenderá que eso no puede ser".
¿Cómo? Si va a la habitación y tal, ¿qué es eso?
Lo vas a ver ahora, "Estoy casada con don Blas", "¿Y eso no puede pasar?", "Ya, señora, pero don Blas no nos debería habernos insultado", "Ya, tienes razón, ay, que me perdone el señor, por favor", entran los dos en la habitación y Mera se empieza a aprovechar, le sube la falda y ya le dice: "Pero doña Remedios, usted no lleva ni bragas ni calzones, le va a la marcho que", "No, es que no tenemos dinero", "Pero usted haga lo que haya que hacer y ya está", "Vale, muy bien", tal, y de repente se abre la puerta, es don Blas: "Remedios, ya he llegado de trabajar", "Mera, escóndete o algo, que se va a enterar de que estamos haciendo cosas", "Pues que se entere que los del Santo Oficio mandamos hasta en su propia casa", "¿Puede usted pasar?
Estoy aquí en la habitación descansando", llega allí don Blas: "Pero eres tú, pedazo hijo de puta, te voy a moler a palos", y el tío: "¿Cómo que a palos? A palos? No me des ninguna leche, que eso es un delito pegarle a uno del Santo Oficio", "Ya, pues te voy a denunciar a tus superiores", "No, no, prefiero que me muelas a palos y ya está, que ellos están súper ocupados y no se pueden enterar de esto", "Ya, pues te voy a denunciar", entonces don Blas se va a los del Santo Oficio, llega allí: "Quiero ponerle una denuncia a un hombre que anda confiscando dinero, bueno, confiscando objetos, dinero, y se llama Juan Bautista de Mera", "Juan Bautista de Mera?
Aquí no hay ninguno", "¿Cómo que no? Pero si el otro día me robó dinero, hizo las de Dios", "No, pues estará haciendo pasar por vosotros", "A ver, vamos por su casa", llegan un día por la noche aquí, a la casa de Juan Bautista de Mera, le tocan a la puerta: "Somos del Santo Oficio, abra la puerta", y Mera que estaba en la casa: "¿Cómo que del Santo Oficio? Si ese soy yo, del Santo Oficio", "Ah, carambas, que te hemos pillado, te estás haciendo pasar por nosotros".
A él sí que lo pillaron sin calzones.
Pues sí, y de hecho a este tío por estafa lo acabaron condenando a seis años de prisión, pero vamos, que hizo las de Dios, y en cambio a la mujer que era lesbiana, que solamente se acostó con otras mujeres, la metieron en prisión, pero pensamos que la mataron, pero este, sin embargo, por ser sacerdote, seis años, también le retiraron la licencia para dar misa, pero una vez que pasaron los seis años, pudo otra vez volver a ejercer como si no pasara nada.
Vaya diferencia, eh, a una la.
Sí, la quemaron.
Sí.
La quemaron en Nogueras.
Porque si no hay más registros que la quemaron.
Aparte de brujería, es que eso no hay perdón, eso era.
No te salva nada.
Buah, en brujería no.
Pues tú imagínate toda la gente que está aquí, la mitad que son brujas.
Y más como se va a nublar el cielo, va a parecer Galicia todo.
Sí, sí, sí, es que va a parecer Galicia, porque es una barbaridad, o sea, sí, pero esas desventajas siempre las hubo, ¿sabes?
Sí, el machismo siempre estuvo durante muchos años, claramente.
Y la iglesia lo tiene.
Sí, claramente.
O sea, y yo antes te dije lo de los niños y imagínate, eso estaba bien permitido, no sé, me parece.
Si eras de la iglesia podías cometer errores, que como mandaba la iglesia no pasaba nada.
Claro.
¿Sabes?
Entonces ahora vamos con la siguiente historia, ¿no?
Vamos con la siguiente historia, y esta historia ya tiene un color diferente, ya empieza a tener colores más vivos, porque nos vamos a ubicar en la tierra de la sangre española, nos vamos a ubicar en una tierra andaluza, una tierra con alma, con color, con estilo propio, como lo es Sevilla.
Que estuvimos allí.
Tierra sevillana, tierra de las sevillanas, flamenco, olé olé, y de hecho tierra de color, porque ya el cielo no está tan nublado como empezó al principio del podcast, ¿vale? Ya las nubes están empezando a abrir, se están empezando a entrar los rayos del sol, y ya empieza a entrar más color en la ciudad, esto significa que todo el tema de la caza de brujas, el tema de la caza de herejes, falsos creyentes, no es que haya desaparecido, pero sí que se ha reducido un montón, ¿vale?
¿Por qué?
Porque ya estamos en una época bastante avanzada en el tiempo, ¿vale? Estamos en el año 1740, estos son los finales de la Inquisición, los años finales, ¿okey? Para que lo sepáis, terminó sobre todo en el 1834, más o menos, y en esta época la gente, claro, ya salía con menos miedo a las calles, ya salía incluso con ropas más coloridas, más atrevidas, disfrutaban más de bailes, de fiestas, de poder charlar tranquilamente en la calle sin miedo a que alguien los señale y los denuncie a la Inquisición, pero todavía hay que tener ojo, porque se seguían arrestando a personas por ir en contra del camino de Dios, ¿vale?
Ya.
Entonces tenías que tener todavía un poquito de cuidado, pero ya tenías un poquito más de libertad, ¿okey?
Vale.
Entonces en una de estas vemos a un señor eclesiástico, un fraile, que se dirige a junto a un hombre que está trabajando ahí en el mercado y le dice: "Señor López, tenga mucho cuidado con su hija, porque esta mañana la he visto leyendo un libro prohibido para la iglesia, tiene suerte usted de que su familia es fiel amiga de la iglesia, porque si no, su hija ya estaría de rodillas en mi capilla con las manos sangrando después de recibir 50 latigazos".
¡Hostia!
Y el señor López: "Está bien, padre, perdónela, por favor, no sabe lo que hace, yo mismo la castigaré cuando llegue a casa, pero por favor, no tome el castigo por su mano, déjemelo a mí, está bien, confío en que usted hará un buen trabajo", entonces ya este padre de familia llega a casa después de trabajar y ya empieza gritando: "María, María, ¿dónde estás? María, madre mía, de la que te has salvado, hija mía", es una niña de cinco años, ¿eh?
¿Qué me estás contando?
Sí, sí, es una niña de cinco años, "María, de la que te has salvado, hija mía, me ha dicho un pajarito que te han visto leyendo libros prohibidos", "Eso es mentira, papá", "Mentira", "Me estás llamando mentiroso", "Hija mía, contéstame, ¿qué le ocurre a la gente que miente?", "Contéstame", lo sabes perfectamente, "¿Qué le ocurre a la gente que miente?", "Que los queman en Noguera", "Me estás llamando mentiroso, hija", "No, papá, no eres un mentiroso", "Entonces eres tú una mentirosa", "No, papá, yo no soy una mentirosa", entonces, María de los Dolores López, te lo voy a volver a preguntar, ¿has estado leyendo libros prohibidos?", "Sí", "Que no vuelva a ocurrir", "Se acabó", "Hostión tremenda a la niña de cinco años, dejándole la cara completamente roja", y así es como se cuidaban a los niños en aquella época.
Claro, la pregunta es, ¿de dónde sacó el libro prohibido?
Claro, qué tema, María era una niña pequeña de cinco años que, pues sí, tenía un padre que era muy amigo de la iglesia, su familia era muy amiga de la iglesia, y eso en principio al padre debería darle tranquilidad, porque si eres amigo del que manda, pues podrías vivir más tranquilo, ¿qué pasa? Que si te sale una niña revoltosa, una niña curiosa de más, que le interesan aprender más cosas de las que no debería aprender, pues entonces te trae más desgracias que alegrías, y el problema es, como la niña acaba en la Inquisición, tú vas detrás, porque tú eres su tutor legal, y tú deberías castigarla para que no pasasen esas cosas, por tanto, si a María la lleva la Inquisición, al padre también, y van a torturar al padre, ¿vale?
Joder.
Claro, el padre qué hacía? La castigaba 24 horas, la niña vivía como una esclava encerrada en casa, y eso a la niña no le gustaba porque se sentía atrapada, se sentía que no podía vivir la vida que ella quería, ¿y qué pasa? Que esta niña, es cierto que se dice que era muy inteligente, esto entiendo que es para ensalzar un poquito esta historia, pero se decía que la niña a los cuatro años había aprendido a leer y a escribir por su propia cuenta, ¿vale?
Joder.
Para decir, para que veáis lo inteligente que era, ¿qué pasa? Que se llevaba muy mal con el padre, cada vez que el padre la castigaba, la niña se enfadaba con él y tenían un montón de discusiones, y estuvieron así años y años y años, hasta que la niña cumplió 12 años, y a los 12 años ocurrió un evento que cambió un poco la vida de ambas personas, tanto del padre como de la hija, y fue la muerte del abuelo, el abuelo entendemos que era una persona muy querida para María, porque la niña vivía a veces en casa del padre y otras veces en casa del abuelo, entonces entendemos que el abuelo le daba esa libertad que el padre no le daba, ¿qué pasa?
Fallece el abuelo y ahora la niña no puede ir a la casa del abuelo, se tiene que quedar con el padre, por tanto, hay discusiones constantes, y en una de estas hubo una discusión tan fuerte entre padre e hija, que la niña se fugó de casa, la niña se escapó y se fue a vivir con un fraile, ¿vale?
Joder.
Por tanto, tenemos a María en esa época del 1740 andando, apoyando las manos en la pared, guiándose por el sonido de los oídos, tratando de pedir ayuda para que le lleven hasta la puerta del fraile, y cuando le llevan a la puerta del fraile, el fraile la acaba nombrando como su concubina.
Pero una pregunta, ¿por qué va tocando la puerta?
María de los Dolores López era ciega.
Ah, cojones, eso era un dato.
Era ciega, a los 12 años.
Pero era ciega y cómo cojones leía?
Para, a los 12 años sufrió una infección en los ojos que le acabó quitando la vista, ¿vale?
Ah, vale.
Antes de los 12 años podía ver, si no, no tendría sentido que aprendiese a leer y a escribir, ¿vale?
Vale.
A los 12 años tuvo una infección en los ojos que le costó la vista, ¿qué pasa? Que eso no es lo que debería preocuparte, lo que debería preocuparte es que una niña de 12 años acabe siendo la pareja de un señor mayor.
Sí, lo que pasa es que yo estaba con esta pregunta primero, pero claro, es una locura.
Porque este señor mayor, un fraile de la iglesia, un hombre de Dios, ya señor mayor, mayor, podemos hablar de 60, 70 años, se acaba de quedar con una niña para tenerla como su esclava sexual, porque que no te cuenten trolas, esta niña la tenía para que le calentase la cama por las noches, y esto técnicamente no estaba permitido, ¿qué pasa? Que la gente no es tonta, la gente ve a un fraile andando por la calle con una niña y sabe perfectamente que se está aprovechando de ella, pero si tú le preguntas te va a decir: "No, no, es que es mi sobrina, es que es mi sirvienta, es que es mi ama de llaves, o es que es una monja que van a meter en el convento y está de prácticas conmigo", y la gente diciendo: "Ya, pero es que no te puedo decir nada porque eres la iglesia y eres quien manda", entonces nosotros nos lo tenemos que creer.
Pero en verdad tendría que ser apedreado.
Hombre, por supuesto, una niña de 12 años, ciega, aún por encima, aprovechándote de ella, ¿qué pasa? Que el padre lo sabía, el padre sabía que la niña se había convertido en la concubina de un fraile, pero no hizo nada, no os creáis que intentó ir a buscarla, no, no dijo: "Mira, así un problema menos, que la cuide ese hombre de Dios, yo me quito un problema de encima, vivo más tranquilo".
Qué puta basura.
Sí, sí, y la niña estuvo viviendo cinco años con este viejo verde, porque las cosas que le hizo a la niña, aquí empezaron a haber problemillas.
Se saben.
Sí, porque si no, esta historia no tendría tanto sentido, ya dices, vale, la mentalidad de la niña seguramente estuvo provocada por lo que este hombre le hizo durante esos cinco años, el hombre perdió la vida a los cinco años, y ella, cuando se quedó sin su confesor, sin su tutor, la metieron en un convento de monjas, ¿qué pasa? Que cuando la meten en un convento de monjas, una de las primeras tareas que le dan es tener que cuidar a una monja que tuvo un accidente, entonces la tenía que cuidar por la noche, no sé quién es la cabeza pensante para poner a una persona ciega para cuidar a una persona herida, pero bueno, la pusieron a cuidar a una monja por la noche, en su habitación, ¿qué pasa?
Que cuando la monja se quedó dormida y María sabía que la monja estaba dormida, se acostó a su lado, apoyó la cabeza en la almohada delante de ella, y con su mano empezó a deslizarla desde el ombligo hasta el cuello, hasta la garganta, le colocó la mano suavemente apretándosela y le pasó la lengua desde la oreja hasta el labio para terminar metiéndole boca.
¡Hostia!
¿De dónde aprendió estas cosas?
Del puto viejo.
Exacto, claro, la monja se despertó, la agarró, la empujó, "¡Hermanas, hermanas! Esto es un delito, esto es una atrocidad, tienen que denunciarla", bueno, al final a María la denunciaron.
Sí.
Sí, sí, pero no la denunciaron a la Inquisición, estuvo varios meses y al final la acabaron echando porque sabían que era una mujer lesbiana o bisexual, pero que le atraían las mujeres.
A ver, no lo sabe porque era ciega.
No lo sabe, no lo sabe.
Claro, era ciega, ella, yo qué sé, se imaginaría.
Claro, pero claro, en ese momento era vista como una mujer lesbiana porque le atraían otras mujeres, bueno, claro, el tema es que era ciega, el tema es que la acaban denunciando y ella durante los meses siguientes va a estar viajando por la ciudad de Sevilla haciéndose pasar por una mujer beata, es decir, como una especie de monja independiente, entonces ella, esto es muy peligroso, porque para la gente, si la gente se entera de que esta mujer tiene relaciones sexuales fuera del matrimonio y encima tiene relaciones sexuales con otras mujeres, es lo que hemos visto en la historia de este, una mujer lesbiana, directamente eres una bruja, y aún por encima hay que decirlo, no se sabe, pero se huele a que María de los Dolores López era una adicta al sexo, tenía una adicción muy fuerte al sexo y tenía que saciarla, entonces se inventó una película que en la época tampoco es que fuese muy buena, ella como era ciega jugó mucho con ese factor, ¿vale?
Vale.
Y se inventó que ella tenía conversaciones con una especie de ángel que solamente ella podía ver, y que el ángel la hacía entrar en estado de trance donde podía llegar a tener como visiones celestiales, rollo adivinar el futuro de la gente, capaz de obrar milagros, pero claro, ella como es ciega, digamos que ese ángel le ha quitado la vista para que pudiese ver más allá, una película que se montó.
Vale, pero para qué decía eso?
Para que otros curas pudiesen ir a visitarla, otros frailes, otros confesores, pasasen a solas con ella en una habitación hablando de ese ángel, y que la gente dijese: "Ah, no, es que ese cura ha ido a visitarla para hablar del ángel que solamente ve María", cuando en realidad están follando duro como conejos, ¿vale?
Madre mía.
Esa es la excusa que tenía ella, ahora, le salió muy bien, porque realmente se formaron dos bandos, hubo un bando que realmente se creía lo que María decía, porque como era ciega, les parecía muy misterioso, muy extraño, y sabía jugar muy bien las cartas, entonces había gente que de verdad la veía como una santa, "A esta mujer hay que protegerla, esta mujer es muy valiosa, está tocada por Dios, dice que ve un ángel, yo me lo creo, voy a tener una sesión con ella de espiritismo a ver si puede curarme el mal de ojo que me ha puesto la otra bruja", ¿qué pasa? Que había otra gente que decía todo lo contrario, "Pero cómo puedes defender a esa bruja, es una arpía, la he visto andando a solas por la calle de noche, la he visto poner huevos".
Qué diosito.
Sí, sí, la he visto poner huevos, la he visto mantener relaciones sexuales con otras mujeres, esa mujer es una bruja y tiene que morir en la hoguera, pero claro, tenemos los dos bandos, entonces la mujer lleva teniendo una vida durante años de sexo y mentiras, esa era la vida de María Dolores, sexo y mentiras, hasta que se acaba, porque acaba apareciendo en la vida de María Dolores un cura que se convierte en su confesor, y el cura cuando ve que esta mujer tiene intenciones de otras cosas, por ahí no pasa, y ahora sí, la acaba delatando a la Inquisición.
Hostia.
Y la Inquisición cuando se entera de que hay una mujer que está manteniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio con mujeres, que está diciendo que ve un ángel, que es capaz de obrar milagros, que es capaz de leer el futuro, de tener visiones celestiales, o sea, la Inquisición va a decir: "Ya, ¿dónde está?".
Pobre María Dolores.
María Dolores, sí, Dolores es lo que va a sufrir, ¿vale?
Qué locura.
Porque la van a empezar a perseguir por toda Sevilla y cuando la encontraron, directamente la arrestaron, la metieron en los calabozos y estuvieron dos años enteros torturándola.
Qué salvajada.
Dos años enteros porque la mujer en ningún momento confesó, en ningún momento, da igual, la toca echándole agua en la garganta, sintiendo que se ahogase, estirándole el cuerpo, rompiéndole articulaciones, la mujer en ningún momento confesó que era una bruja, que era una hereje, ella decía, ella es como que se había creído su película, "Yo de verdad estoy viendo un ángel que habla conmigo, vosotros sois los demonios porque me estáis haciendo sufrir, yo digo la verdad, vosotros solamente queréis verme sufrir, no voy a confesar, no voy a decir lo que queréis oír", dos años así hasta que la Inquisición se hartó y dijo: "Mira, te catalogamos como una bruja, ya está, vas al tribunal".
O sea, sin confesar?
Sin confesar ni hostias, "Ya confesamos nosotros por ti, eres una bruja, te mereces morir en la hoguera", entonces acaba ocurriendo el auto de fe y cuando suenan esas campanas, cuando empiezan a poner a los condenados, ahí podemos ver a María, y María hay un detalle que nos dije, pero es que era guapísima, se dice que era una chica muy, muy guapa, muy bella, pero cuando la vieron después de estar dos años siendo torturada, ahí sí que parecía una bruja de verdad, porque estaba pálida, sin que el sol le hubiese dado, tenía la cara chupada haciendo que la nariz pareciese la de una bruja, sobre todo salida para adelante, muy esquelética, tenía el pelo completamente gris, sucio, lleno de barro, tenía ojos secos, rojos, delgada, o sea, parecía realmente una bruja de verdad, entonces la gente decía: "Ostras, que al final era una bruja de verdad, nosotros pensando que era una santa, qué equivocados estábamos, perdónanos Señor, tal", ¿qué pasa?
Acaba llegando la condenada, María, a lo que es la plaza mayor, todo eso montado como si fuese un teatro, un juicio entero donde la gente podía ver qué le iba a pasar a esta mujer, y cuando la llaman a leerle la sentencia, esto es un rumor que se dice, pero ella empezó a gritar delante de toda la plaza, insultando a la gente: "Vosotros sí que arderéis en el infierno, no queréis ver, estáis más ciegos que yo, os estoy diciendo que yo tengo la voluntad del Señor, vosotros no queréis seguir mis órdenes, vais a arder todos en el infierno", y en ese momento se levantó un cura, agarró el crucifijo, se lo puso delante de la frente diciéndote: "Calla, la orden te lo ordena, arde en el fuego del eterno de no sacar alpía bruja", bueno, eso fue un espectáculo, ¿vale?
Hacen falta tres, que yo tengo tres.
Venga, pues. Arde del fuego.
Arde bruja, bruja.
Eso tuvo que ser un espectáculo que solamente pasaría en España, perfectamente, a criterio puro, ¿qué pasa? Que en ese momento se dice que ella en ningún momento se arrepintió, pero parece ser que no la condenaron a morir en la hoguera, la condenaron a morir en el garrote vil.
Bueno, quiero decir.
Es lo mismo, es lo mismo, pero en vez de quemar en la hoguera, la metieron en el garrote vil, ahí sí que la pusieron en una silla, le pusieron la correa de acero mientras apretaban con el torno, con ese torniquete, hasta que perdió la vida delante de toda la gente que estaba expectante, y luego quemaron su cuerpo en la hoguera, resulta que esta fue la última mujer que se quemó en la hoguera en la historia de la Inquisición española, fue la última bruja en morir en la hoguera.
Sí.
Sí, fue la última bruja en morir, después de eso técnicamente no murieron, bueno, hubo más castigos, pero ya la Inquisición acabó por desaparecer, pero esta mujer se conoce como la bruja beata, María Dolores López, por ser la última bruja condenada a morir en la hoguera en la historia de España.
Joder, a ver, en el fondo me da pena, porque la pobre tuvo una vida miserable desde que nació.
Sí, básicamente.
Con el padre, luego a los 12 años se queda ciega, luego va por un.
Cinco años con un.
Depravado.
Sí, depravado.
Luego, claro.
Las monjas la condenan, luego, sí, se busca la vida para saciar esa, no sabemos si realmente tenía una adicción al sexo, pero se piensa que sí, porque esta mujer estaba constantemente tratando de tener relaciones sexuales con la iglesia, porque era con la que la iglesia no la iba a señalar, porque en aquella época pasaba mucho eso, de que un cura tenía relaciones con otra mujer y no decía nada.
Claro.
De hecho, la mujer era la que podía estar en peligro, el cura no.
Qué locura.
Básicamente. Y hablando de esa época dura de la iglesia, claramente, vamos a ver, la Santa Inquisición española tiene un pintor, ¿vale? Tiene un pintor español, así como en la vida se conoce a un pintor.
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Criaco, nosotros tenemos a un pintor aquí en España, ¿vale?
Sí.
Que le hizo la vida imposible, sobre todo a los judíos, siendo él judío.
No me jodas.
Sí, sí, sí. Vamos a irnos a una época también en España, nos vamos a ir al puerto de Cádiz, fíjate, ¿vale?
Vale.
El puerto de Cádiz, nos vamos a una época oscura donde el terror español está ahí presente, y en el puerto de Cádiz podemos ver que hay un montón de personas, un montón de gente tratando de subirse a los barcos.
¿Por qué?
Porque esa gente está intentando salir de España cueste lo que cueste, ya te estoy dando una pista de cuál es la gente que está ahí reunida, ¿vale? Esta gente está de rodillas pidiéndole a los capitanos del barco: "Por favor, sácame de aquí, me da igual a dónde me lleves, Génova, Portugal, Venecia, África, lo que sea, pero sácame de aquí", "Te digo que no, quieres subir a ti, a tu mujer y a tu hijo, un ducado de oro por cada miembro de la familia, pero ya te lo he dado todo, te he dado cuero, te he dado pieles, ¿qué más quieres?
No me queda nada, un ducado de oro por cada uno, no lo tengo, entonces fuera de aquí", lo agarra y lo tira al mar, "Siguiente, te doy a mi mujer, te doy a mi hijo, haz lo que quieras con ellos, pero por favor, sácame de este puñetero sitio, ¿qué más tienes para ofrecerme? Te he dado a mi mujer a mi hijo, no tienes nada más, vas con el otro", bum, así, constantemente un montón de gente tratando de negociar con los capitanes, y muchos capitanes hasta que no veían que no le podían dar nada más, no los dejaban subir, de hecho, nos podemos fijar que incluso en una de las esquinas del puerto de Cádiz hay un hombre que está con su familia, con su hijo y con su mujer de la mano, metiéndose los dedos en la garganta, forzando el vómito, ¿por qué?
Porque se había tragado tres monedas de oro.
Hostia.
Una para cada persona de la familia, para él, para su mujer y para su hijo, y cuando consiguió vomitarlas todas, fue corriendo medio mareado, haciéndose hueco entre la gente para llegar a junto al capitán y decirle: "Tome, tres monedas de oro para mí, mi mujer y mi hijo, por favor, déjenos subir, no tenemos nada más", "Está bien, subid", y esta familia judía sí que va a conseguir escapar de España, o eso es lo que ellos se creen, porque en realidad todas esas cientos de personas que había en el puerto de Cádiz, todos eran judíos, musulmanes, gente que tenía otras religiones fuera de la católica, estaban haciendo todo lo posible por salir de España, porque dentro de muy pocos días se iba a aprobar la ley de empezar a cazar a todas las personas que no fuesen católicas, por tanto, tenían esos dos, tres días de margen para salir del país cuanto antes, o si no, o te conviertes, y si te conviertes da igual que te conviertes porque vas a acabar siendo sospechoso, vas a morir en la hoguera, entonces, claro, muchos capitanes inflaban los precios de los billetes para que una vez veían que obtenían todo de un judío, pues entonces lo dejaban subir, pero esos barcos iban sobrepoblados de gente, pero los capitanes eran muy guarros, porque a ellos realmente les daba igual cuánta gente subiese al barco, ellos querían recibir el máximo dinero posible para que después, cuando zarpasen, ordenase a todos los marines lanzarlos por la borda.
No me jodas.
En medio del mar abierto, sí, sí, y sobre todo a todos los hombres, porque los niños y las mujeres todavía eran útiles para venderlos como esclavos en el norte de África, ese pobre señor que se tragó las tres monedas acabó tirado en medio del mar abierto con otros judíos, con otros musulmanes, viendo como su mujer y su hijo acababan siendo agarrados por un marine para ser después vendidos en el norte de África como esclavos, y así el capitán ganarse más dinero, ¿vale?
Locura me parece.
Es una salvajada, aquí no hay empatía, no hay piedad, no hay nada, solamente poder, poder y dinero, saca lo peor de uno, ahí lo estáis viendo, vale, pero quién es la mente malvada que está detrás de todos estos eventos, quién es la persona que permite que ocurra esto en España, pues ahí es donde entra un nombre jodido para España, un nombre jodido en la historia española, y es Fray Tomás de Torquemada.
Me suena muchísimo.
Es muy famoso, es muy famoso.
Pero yo pensaba que esto era por los Reyes Católicos.
Los Reyes Católicos fueron los que querían eliminar todas las religiones, pero no te explicaban cómo, eso se lo dejaban a Fray Tomás de Torquemada, ¿vale? Torquemada fue el que trajo el terror español, fue el que trajo la época del terror, es cierto que hay gente que dirá: "No, Torquemada no era tan malo como se le pinta, es la leyenda negra de los ingleses, que los ingleses se ve que odian a los españoles y se inventan bulos".
A ver, sí que es cierto que hay la leyenda negra.
Cierto, hay la leyenda negra de Torquemada, pero este tío no era un santo, este tío fue el que permitió, por ejemplo, que una persona anónima pudiese señalar a quien le diese la gana y no le pasase nada, y que esa persona ardiese en la hoguera, este tío fue el que permitió elegir cómo se tenían que condenar a todas las otras personas que no fuesen católicas, pues torturarlas y luego hacerles un tribunal donde a lo mejor 50 latigazos o quemarlos en la hoguera, esto todo fueron decisiones tomadas por Fray Tomás de Torquemada.
O sea, este fue la mente detrás.
Fue la mente malvada que había detrás que permitió todo lo que ocurría en España, y fue la mente que iba detrás de los judíos, porque sí, este era nuestro pintor español, y Fray Tomás de Torquemada, para sorpresa de muchos, también era judío, ¿vale?
Eso es lo que no entiendo.
También era judío, no, que no os venga en control, a ese tío era judío porque pertenecía de generaciones de familias judías que se acabaron convirtiendo a cristianos, pero como tal era judío.
O sea, lo que quieres decir es que sus antepasados eran judíos.
Sus antepasados eran judíos, pero la rama se siguió teniendo relaciones entre judíos, y aunque fuesen judíos convertidos, es cierto que cuando Tomás nació no se le veía como judío, a pesar de que sí que lo era, sino como católico, no como católico converso, sino como católico puro, pero técnicamente sería cristiano converso, el tema es que a este hombre no solamente lo meten en la Inquisición, sino que le dan el poder absoluto, es el inquisidor general, es el capo de los capos, ¿vale? Y sobre la infancia de Torquemada es cierto que no se saben muchas cosas, se saben cosillas, pero se duda, por ejemplo, hasta el lugar donde nació, unos te hablan de la zona de Palencia, porque hay una localidad que se llama justamente Torquemada, ¿vale?
Y hay otros que te hablan de Valladolid, los votos van más hacia Valladolid, ahora, lo que sí os puedo decir de Torquemada es que era de familia judía altamente burguesa, es decir, muchísima pasta, no pasta, no, muchísima pasta, entonces no había problemas en que fuesen judíos conversos.
Ya, claro.
¿Vale? Y sobre él lo que sabemos es que desde el momento en el que nació y aprendió a hablar, su padre lo tenía encerrado 24 horas al día, los 365 días del año en una biblioteca estudiando, tienes que aprender a leer ya, tienes que aprender a escribir ya, porque tienes que empezar a estudiar gramática para después empezar a pasar con el latín y luego empezarte a meter en la política, porque nos queda mucho que aprender, el padre quería convertir a su hijo en el mejor político del mundo, ¿qué pasa?
Que a Torquemada todo esto no le gustaba, él estaba forzado a tener que aprender, pero hubo un momento donde descubrió la asignatura de la religión, la religión católica, y eso le gustó tanto, se acabó obsesionando tanto con el catolicismo, con lo que decía la Biblia, con el cristianismo, con los evangelios, que a los 14 años decidió dejarlo todo de lado y meterse él mismo, inscribirse él mismo en una orden religiosa que era la orden donde trabajaba su tío, bueno, la orden donde estaba inscrito su tío, Juan de Torquemada, esta es la orden de los dominicos.
Vale, sé quiénes son, sí.
Dominicos y franciscanos, os dije que eran los que mandaban después en la Inquisición, ¿vale? La Inquisición en España todavía no está formada, ¿okay? Este se mete en la orden de los dominicos, que curiosamente será la que después acabe teniendo fuerte impacto en la Inquisición, pero la vida aquí no es fácil, en esta orden religiosa aquí no te creas que vas a vivir como que vas a vivir bien por mucho de que seas una persona con clase, no, no, los dominicos eran de mente cerrada, y esto es una cárcel, es una cárcel silenciosa, aquí no puedes hablar con absolutamente nadie, no puedes hablar nada, no, no, ni en el desayuno, ni en la comida, ni en la cena, solamente puedes alzar tu voz para rezar, pero como te vean hablando en el pasillo con otra persona, castigos, y los castigos consistían siempre en humillaciones públicas, a Torquemada lo tenían, pues a lo mejor en medio de uno de los típicos pasillos exteriores con el jardín, lo tiraban en el suelo y tenía que estar haciendo la cruz tirado en el suelo, en ese suelo frío, húmedo, a lo mejor lluvioso, y la gente pasaba por encima pisándole los dedos, pisándole las manos como si fuese una alfombra, ese es el castigo por hablar delante de una persona, por alzar la voz sin pedir permiso, luego había otro castigo, por ejemplo, donde tenías que arrodillarte y empezar a besarle los pies a todos y cada uno de los dominicos para humillarte públicamente, rompías un plato, tenías que recoger todos los trozos del plato y delante de la cocina estar durante horas con los hombros extendidos sujetando y mostrando lo que habías roto, mientras la gente pasaba por delante y ni se te ocurra bajar los brazos, porque si no viene el peor castigo de todos, la autoflagelación.
O sea, tú a ti mismo.
Exacto, en medio del jardín tú te tienes que quitar lo que es la sotana, la túnica, dejarte la espalda al descubierto y con un látigo con cuerdas y nudos, ¡pam!, ¡pam!, a lastimarte automáticamente, o sea, tú solo en la espalda hasta dejarte heridas, sangrando, esto era como el perdón de Dios, autoflagelarte, ¿vale? Y ese era el peor castigo de todos, y Tomás de Torquemada estuvo así durante años y años y años, desde los 14 hasta los 54.
¿Qué dices, hombre? ¿Hasta los 54?
Hasta los 54, no toda su vida fue así, claramente fue ganando, pues prestigio, pero este tío, el estar tanto tiempo en una orden así, hizo que automáticamente su mente se convirtiese en la de una persona sin sentimientos, sin emociones, era un tirano, un tirano que se había obsesionado tanto con lo que decía la Biblia que quería hacer realidad el sueño de aquella persona de la cual se convirtió en el confesor, que es la reina Isabel la Católica.
Hostia.
Cuando cumplió los 54 años, la reina Isabel Católica lo acabó nombrando como su confesor, ¿vale? Por tanto, Torquemada empezó a ser el confesor de los Reyes Católicos, y en ese momento es cuando volvemos al principio de la historia de que los Reyes Católicos dicen: "Ostras, pero si en España están conviviendo judíos, musulmanes y cristianos, a mí esto no me gusta, aquí solamente tiene que haber una religión, y esa es la mía, la católica", bueno, pues vamos a nombrar, pues gracias al papa Sixto tal, vamos a nombrar una especie de institución, un tribunal que se encargue de echar a todos los judíos, a todos los musulmanes, ¿cómo lo hacemos?
Bueno, de eso se lo dejo a mi confesor, Tomás de Torquemada, tú vas a ser el inquisidor general de esta nueva institución que acaba de aparecer en España llamado el Tribunal del Santo Oficio, llamado la Santa Inquisición, y Torquemada dijo: "Perfecto, vamos a empezar a cambiar leyes", y ahí es donde llega la era del terror en España, porque ahora toda España se llena de espías, se llena de delatores, ese panadero que tú crees que te está dando el pan, en realidad te está mirando con ojos de espía, de delatador, está viendo cómo vistes, a ver si vistes así mañana, está viendo si sigues oliendo a sucio, como detecte un olor a limpio extraño en ti, como te vea los dientes demasiado limpios, entonces ya va a decir: "Uy, este lo voy a seguir a la noche a ver qué hace", porque eso es lo que hacían los espías, por la noche se quedaban vigilando a lo mejor desde las ventanas y veían a alguien andando, porque trabajaban a doble bando, te soy el artesano, te soy el curtidor, te soy el panadero, pero por la noche soy, en este caso no soy Batman, pero soy el villano.
Una basura, una basura.
Exacto, soy el que te va a intentar llevar ante la Inquisición, ¿no?
Esa gente todavía existe a día de hoy, eso que no hay Inquisición, los que se miran más en los demás que en los de ellos mismos, yo a esa gente la odio.
Pues esta gente, la Inquisición tenía permiso hasta para poder chequear casas, te llamaba la Inquisición en plena noche: "Eh, rutina, hay que revisar toda su casa para ver si no nos oculta nada", y tenías que dejarle entrar tanto día por noche, y eso lo hacían, los chequeos aprobados por Tomás de Torquemada, todas aquellas personas que iban en contra de las normas de Torquemada, a la Inquisición y su método, tortura hasta que confieses, cuando confieses, auto de fe, tribunal, y ya veré qué hago contigo, si hoguera, si 50 latigazos, si te mando a remar de por vida en un barco o si te meto una pena, pues yo qué sé, en el.
O sea, este tío tenía tanto poder que la gente le tenía que temer.
Sí, sí, los ricos le tenían una rabia terrible, porque de Torquemada se decía que era incorruptible, porque de hecho mandaba a muchísimos hijos de familias conversas, judías, altamente burguesas, y las familias judías decían: "Pero que mi hijo no ha hecho nada, por favor, le pago lo que sea a Torquemada", no, su hijo ha roto una norma que he puesto yo, su hijo se merece ser torturado hasta que confiese y luego ya veré qué hago con él, y muchos judíos acabaron muriendo en la hoguera en los 15 años que reinó este tío, y de hecho os puedo decir una cosa, es cierto que no se sabe cuánta gente murió en la hoguera, es menos de la que uno se piensa, ¿vale?
En España, es menos de la que uno se piensa, de hecho, las cifras reales más aproximadas a las que pudieron ocurrir fueron 2000, 2000 estoy hablando en tres siglos, ¿eh?
Bueno, bueno, habría que ver si es verdad.
Ahora, la leyenda negra te dice 10000, pero bueno, la leyenda negra te infla de aquí, esta te intenta como tratar de decir: "No, es que era Torquemada que estaba mal de la cabeza", y durante la época de Torquemada es cierto que fue cuando más gente se condenó a morir en la hoguera, eso sí que es cierto, entonces los 2000 fueron de Torquemada, luego cuando se murió Torquemada fueron a lo mejor unos 600.
Ya, pero a lo mejor es que tampoco contabilizaron todo.
No, claro, claro, eso solamente lo saben ellos, hoy en día solamente sabemos lo que está escrito, entonces, y lo que tú puedes presuponer que es mentira o es verdad, porque está claro que la historia la escriben los ganadores, ¿no? Entonces Torquemada empezó a tenerle un montón de tirrias sobre todas esas familias de judíos conversos porque se pensaban que con el dinero podían comprarlo, y este decía: "No, no, no, a mí no me compra nada, a mí solo me compra Dios, si Dios viene y me dice que lo que estoy haciendo está mal, lo dejo de hacer", pero en este caso no tenía ningún.
Dios nunca vino, ¿no?
Dios nunca vino, entonces como no venía decía: "Estoy haciendo un buen trabajo", ¿qué pasa? Que toda esta era del terror en esos 15 años le acabó pasando factura.
Y no sé cómo.
¿Cómo? Pues básicamente porque esos judíos conversos que tenían pasta empezaron a contratar sicarios.
Y mucho tardaron, ¿no?
Tardaron, sí, sí, mucho tardaron, empezaron a contratar sicarios, gente que empezase a asesinar a los inquisidores, y aunque Tomás de Torquemada estaba ahí arriba y él se sentía seguro, se sentía protegido, de golpe ya empezaron a venir las dudas, ¿por qué? Porque Torquemada dice: "Yo te nombro a ti como nuevo inquisidor", a los dos días vas a beber la copa de vino en la misa, ¡bum!, envenenada, muerto delante de todo el mundo, ¡ostia!, un inquisidor que acaba de tocar Torquemada acaba de morir, "Yo te nombro a ti".
No, no, no, no, no, a mí no me nombres nada.
"Yo te nombro a ti".
Te me vas a la chingada.
Inquisidor.
Sí, sí, a la chingada, ¿eh?
Y resulta que mientras estás rezando en la catedral de Zaragoza aparecen varios hombres por detrás, no digas que no, porque la historia es así, ¿vale? No puedes cambiar lo que está escrito.
No, no.
Entonces aparecieron varios hombres por detrás que lo agarraron y cuando lo tenían bien agarrado otro le acabó clavando un puñal en el cuello, por tanto, todos los inquisidores que nombraba Torquemada, ¡pum, pum, pum!, bueno, en realidad solamente fueron dos, ¿vale? Pero eso ya le metió miedo al tío, porque luego le empezaron a llegar cartas a sus aposentos: "El siguiente vas a ser tú, hijo de puta, prepárate, porque ahora la era del terror te lo va a pasar a ti como factura", entonces el tío decía: "No, estos no son capaces de tocarme", pero y si a lo mejor uno de los guardias que me protege acaba siendo sobornado por algún judío converso y me mata mientras duermo, a lo mejor ya no estoy tan 100% seguro como yo pienso, y si a lo mejor mañana cuando vaya a beber la sangre de Cristo en la misa resulta que está envenenada y me pasa lo mismo que le pasó a mi compañero, a mi hermano, ¡uf!, ¡ostia!, ya no me siento seguro, ya empezaron a venir las dudas y ya no es una mente de hierro, ya tiene miedo.
Claro, es que solo basta con plantar la semilla del terror.
Sí, sí, y el resto ya va solo, ¿no? Y el tío se obsesionó tanto, pero pilló una paranoia, se enparanoió tanto que el tío ya no dormía dos veces en la misma habitación, el tío cuando salía de sus aposentos siempre guardaba debajo de su túnica una armadura para impedir que a lo mejor alguien lo intentase apuñalar por la espalda, no bebía de ninguna copa si un catador no la probaba antes, de hecho, se decía que tenía como una especie de cuerno de unicornio, que se llamaba así, cuerno de unicornio, que en realidad era un cuerno de otro animal, que tenía como propiedades mágicas.
En este caso sí que estaban permitidas. Me cago en Torquemada de que en este caso, como yo soy la iglesia, entonces a mí una bruja me puede visitar, ¿vale? Y se decía que ese cuerno tú lo mojabas dentro de un líquido y si el cuerno no tenía propiedades como que no vibraba, cosas así, entonces es que no estaba envenenado, puedes beberlo, y cuando no tenía catador ponía ese cuerno: "Ah, este está bien, esto no está envenenado, lo puedo beber", y el tío vivió así durante un montón de años cuando ya iba entrando en su vejez, ¿qué pasa? Que esas enparanoliaciones suyas le acabaron pasando factura porque ya no era capaz de dormir bien, ya tenía un montón de pesadillas.
Normal, hay que estar tranquilo, hay que estar tranquilo, Torquemada, cabrón. ¿Qué pasa? Que el tío decide abandonar su puesto, "Yo ya no quiero ser inquisidor general, yo me voy a retirar a un convento, un convento dominico", y el tío, aquí es donde viene un poquito la leyenda negra de Torquemada, que dice que los sacerdotes, los dominicos que lo cuidaban realmente le tenían muchísimo miedo, porque a lo mejor le iban a traer la comida y claro, ellos abrían las puertas de sus aposentos, los aposentos de Torquemada, y ahí nunca entraba la luz, ahí eso siempre era como la oscuridad absoluta, entonces dejaban lo que era la comida en el suelo y la arrastraban hacia adentro, porque tenían miedo de que a lo mejor al entrar Torquemada estaba tan guiado de la cabeza que tenía un cristal roto de la ventana pegado a la puerta esperando a que alguien entrase porque lo iba a matar y lo mataba él, ellos se enparanoiaban con eso, se enparanoiaban de una persona que estaba enparanoteada, ¿vale?
Era una locura.
La habitación de un pajero.
Exacto, exacto, me has pillado, hijo de puta, ¿qué pasa? Que muchas veces decían que escuchaban a Torquemada por las noches gritar en sus aposentos, a lo mejor cuando abrían el aposento para meterle la comida escuchaban cómo estaba rezando desde la oscuridad, pero nunca le veían la cara porque eso estaba tan oscuro que era como, parecía que era como meterse en la habitación de la bestia, entonces no me interesa tener relaciones con este tío, le dejaban la comida, fueron pasando los días, al hombre nunca se le veía fuera de los aposentos, hasta que llegó un momento donde el tío lo pasó tan mal que llegó a la edad de los 77, 78 años, estaba tan deteriorado físicamente como mentalmente que un día terminó muriendo en su propia cama, ¿no?
Coño, y no lo mataron.
No, no lo mataron, terminó muriendo como por causas naturales, por decirlo así, ¿qué pasa? Que cuando murió este tío, no os creáis que se puso fin a la historia de la Inquisición, para nada, no, no.
Dijiste que eran aproximadamente tres siglos.
Tres siglos, él murió en el 1494, la Inquisición terminó en el 1834, 36, por ahí más o menos, cerca del 1840, por tanto fueron 300 años donde cuando murió Torquemada no es que la cosa se redujese, no, no, no, es que eso solo fue el inicio de la Inquisición, porque realmente a los inquisidores si Torquemada muere les da igual, a ellos les interesa que las normas de Torquemada sigan ahí, sigan en el juego, porque mientras se mantengan las normas entonces está todo bien, de hecho el tío creó unas normas tan buenas que no tenían fallas, claro, si a la mínima la condenas morir en la hoguera, ¿qué problema hay?
¿Dónde va a fallar?
¿Cómo fallas?
No tiene como fallas como tal, entonces él se dice que montó como unas normas, dictó como unas normas perfectas, bueno, ¿qué pasa? Que con el paso del tiempo la única manera que podían, o sea, el único rival que podía hacerle frente a la Inquisición era el tiempo, porque con el tiempo acabarían muriendo tantas personas que llegaría un momento donde ya los vecinos no se señalaban entre ellos porque ya se sentían más seguros, ya sabían que no había musulmanes, que no había judíos, que no había brujas, que no había falsos creyentes, todo el mundo respetaba las órdenes de la iglesia, por tanto la Inquisición empezó a perder un poquito más de fuerza, seguía ahí presente, la iglesia lo fue estabilizando, la iglesia que ya se acerca más a la que hay hoy en día, la iglesia buena, la iglesia de verdad, ¿vale?
Bueno, no sé cuál es la buena aún.
A ver, esta era una tirana, era una locura de montar espectáculos quemando gente en las hogueras.
Vale, sí, venga.
El tema es que llegó un momento donde en España ya no había ni judíos ni musulmanes, solo había verdaderos creyentes, y en ese momento fue cuando la Inquisición terminó por abolirse porque ya no tenía utilidad, y ese sería el año 1830 y pico, 1840, y ahí la historia continúa con otra rama diferente, ¿vale?
A ver, sí, solo un pequeño apunte que yo quiero decir, ya que mencionas a la iglesia buena, sí que es cierto, mira, la iglesia buena, no es por decir nada en contra de la iglesia que tiene sus cosas buenas, también las hace, ojo, pero yo tengo una pregunta para mis amigos del otro lado del charco, porque yo he estado allá y allá hay muchos pastores, ya lo tengo comentado aquí, y la gente acostumbra a dar el diezmo, que es el 10% de tu salario, y yo siempre les pregunto, oye, ¿por qué hacéis eso?
Y la gente, bueno, cada uno tiene sus cosas, tal, pero no creéis que es tirar un poco el dinero?
Sí.
Desde aquí tenemos esa visión, que es tirar el dinero.
Sí, porque realmente ese dinero a dónde va, ¿va a la iglesia y qué se hace? ¿Se reparan iglesias o qué?
No, o sea, el pastor se compra su carro anual, cerveza.
A ver, no te va a mejorar la vida por dar un 10%, pero es como la esperanza de que gracias a ese 10% te vaya la vida mejor.
Sí, yo supongo que es por eso, no estoy seguro que la gente de allá lo confirme.
El pastor no tiene su sueldo como tal, o vive del diezmo.
No, el pastor vive de eso.
Ah, vale.
Claro, mira, yo conozco, no digo todos, que ahora, no, yo conozco a un pastor que no lo hace, yo he conocido a muchos, pero decenas de pastores, podría decir, algunos muertos ya, sí, imagínate, entonces, he conocido a muchos, y os puedo asegurar que los he conocido desde dentro, se podría decir, y sé que muchos son unos cabrones, muchos, que los habrá buenos, sé que los hay, no voy a decir que no, pero muchos cogen ese dinero y se los gastan hasta en prostitutas, y esto no me lo invento, lo he visto.
Me lo imagino, o sea, me lo imagino.
Lo he visto, entonces, yo digo que pueden hacer, creo que allá pueden tener pareja o eso, pero es que hay gente muy mala que lo hace como para quitarle el dinero a la gente, entonces, ¿por qué se da el diezmo? ¿Qué se espera? O sea, ¿lo das porque quieres o porque el pastor te guía a que tú se lo des, sabes? Entonces, yo creo, ya desde este lado, ya con la iglesia que nosotros conocemos, que sí, hace cosas buenas porque las hace, pero no sé hasta qué punto es la iglesia tan buena, ¿sabes? No sé, ¿tu visión cuál es?
¿Qué es buena?
A ver, hoy en día realmente la iglesia la veo como muy inútil, no tiene mucha relevancia en el día a día de una persona, porque cada vez la gente, aunque sí que es cierto que se dijo ahí que ahora parece que la gente empieza a creer más en Dios o que empiezan a hacerse más preguntas, pero realmente la iglesia ha dejado lo que son costumbres, tradiciones, como lo es la Pascua, yo qué sé, el Miércoles de Ceniza, Jueves Santo, que son días festivos, pero porque es tradición, porque somos cristianos, somos católicos, pero realmente la iglesia hoy en día no tiene mucho poder, a no ser que te quieras casar por la iglesia por tradición, ¿qué más?
O comulgar a tu hijo por si se quiere después casar por la iglesia, porque entiendo que si un hijo no se comulga o no hace la comunión, ¿en qué afecta?
Yo creo que es más que nada por las costumbres, porque sí que es cierto que si compartimos como esa religión, pues tenemos cosas en común, a ver, tú te vas a cualquier lugar y si es un país cristiano tienes más en común que si es musulmán, eso es así.
Yo veo la iglesia como algo a lo que tú te puedes aferrar para vivir tranquilo, hay mucha gente que tiene fe en creer en Dios y eso les hace vivir tranquilos, el ir a la iglesia los domingos hace que su vida como que tenga sentido, entonces eso para mí está bien, ¿sabes? Pero realmente la iglesia como utilidad general de qué aporta a todo el mundo, porque vale, a la gente que es creyente les aporta, les aporta fe, les aporta creer en algo.
A ver, es que si no crees no te va a aportar eso, claro.
Claro, si no crees, ¿qué me aporta a mí la iglesia si no creo?
Nada, evidentemente, pero esto está hecho para los creyentes, eso es así. Ahora, si crees te aporta, sí, o sea, hay mucha gente que le aporta, y yo qué sé, de la edad de nuestros padres para arriba creo que a todo el mundo aquí en España le aporta los entierros, todo eso es la iglesia, ¿sabes? No conciben eso sin la iglesia, de hecho, las comuniones y eso todo están muy orgullosos, nosotros nos da más igual, pero sí que es cierto que cuando tienes una mala racha acudes a la fe.
Sí, también quizás si quitas la iglesia sientes algo ahí de pena, ¿sabes? Decir, pues.
Es que al final es nuestra costumbre, es nuestra tal, y claro, si quitas esa va a venir otra, y nosotros no podríamos ser musulmanes, por ejemplo.
A lo mejor malo conocido.
No.
A ver, es un camino que podemos seguir cuando las cosas vayan mal y promulga valores buenos como tal, no robar, que tenemos que ayudar a los demás.
Sí, al prójimo, sí.
Y bueno, está ahí siempre, y además si uno de nosotros, seguramente si se acerca a una iglesia, habla con gente mayor, pues va a tener otra perspectiva de la vida que no tenemos.
Sí, o sí tenemos, pero quiero decir, al final la gente mayor tiene como esas costumbres más de antaño, y oye, siempre te van a recibir creo que con los brazos abiertos, y eso es bueno, yo no la quitaría, ojo.
No, yo pienso que tampoco la quitaría.
Yo no lo quitaría porque hay mucha gente que tiene fe y parece ser que está repuntando un poco, ahora bien, hay mucha gente que se está aprovechando de eso, hay mucha gente que está ahora, ahora de repente son feligreses, ahora de repente la fe, la fe, ojo con esa gente, esa gente hay que tenerla con cuidado porque no me agrada del todo, de repente hay la palabra del Señor, o sea, se ha visto con gente que estaba, no sé, dedicándose a otras cosas y de repente la palabra del Señor, gente que hacía apuestas y ahora la palabra del Señor, ratas, ratas, así que ojo con esa gente.
Dicho esto, como siempre, antes de irnos, un par de mensajes, bueno, el primero, antes de nada, yo hace un par de podcasts dije algo aquí, dije que estábamos pensando en una firma de libros y que iba a tratar de llevarla a cabo y hacerla, pues tengo el lugar, ya sé dónde va a ser, vosotros no sabéis nada, decir la verdad.
No tengo ni idea.
No tenéis ni idea, yo quiero decir, antes de nada, que esto es un lugar, no podemos ir a todos los sitios de España, así que, pues lamentablemente hay lugares a los que la gente quiere que vayamos, pero no puede ser, entonces.
Va a ser Murcia.
El sitio al que vamos a ir el sábado 12 de diciembre es Valencia.
Ah, Valencia.
Sí, que justo se habló aquí de Valencia y yo dije, coño, vamos a ir a Valencia, así que todo el mundo que sea de allí, de los alrededores, pues nos veremos allí en el Fnac San Agustín, espero. Daros cuenta de una cosa, no tenéis por qué venir con el libro, ya lo hemos dicho varias veces, lo repetiremos, esto es como, no sé, un detalle.
Una quedada, sí.
Una quedada que todo el mundo que quiera venir a saludar, bien recibido será, el que quiera una foto, el que traiga el libro, trataremos de tener unos marcapáginas para el que venga con el libro regalárselo, como hicimos de la otra vez, y oye, yo creo que va a ser una experiencia bonita porque Valencia creo que es un lugar que queda en medio ahí de todo, de todo, aparte de Madrid, así que sé que mucha gente nos va a decir, y Galicia, bueno, calma, no se puede en todos lados, aparte, si nos veis por Galicia, ya a mí mucha gente.
Voy a andar con un bol en la mano ya entonces.
A mí mucha gente, fuera coñas, o sea, y a vosotros seguro que también, así que nos veremos allí, sábado, va a ser un sábado, va a ser un sábado a la tarde, así que hay que ir hasta.
Logo de fiesta.
No, no, no, que somos gente con tres cruces aquí, otra cosa, siguiente podcast, vamos a ver, va a ser un especial, ¿no?
Es el especial Halloween.
Especial Halloween que la gente ya sabe de qué va a tratar el tema porque creo que los últimos dos o tres.
El último sí, el anterior no lo sé, el último sí que fue, vamos a repetir la misma temática del último, que lo puedo decir, ¿no?
Sí, dilo, dilo, venga.
Vamos a hablar de, que voy a hacer alguna broma, no se me ocurre, vamos a hablar de asesinos en serie, otra vez.
Exactamente, y yo creo que esa temática para Halloween es la que debe de ser, aparte como que ya es costumbre, nos metemos en la mente de los criminales, es un tema que a la gente le gusta, y luego de ese ya veremos, otra cosa, tema de Discord, todo el mundo puede ir allí, hay gente que, porque mira, últimamente leo muchos mensajes de gente que, igual os pasa también, que nos dice, oye, de verdad, estoy pasando un mal momento o no me encuentro bien, y gracias al podcast, pues, sabes, me meto en estos mundos, y joder, se agradece, nosotros intentamos hacer lo que podemos hacer, pero que sepáis que hay gente allí, pues, que os va a recibir con los brazos abiertos, porque mucha gente es gente decente, y gente también hay ratones, y todas cosas de esas.
Tiene que haber de todo en esta vida, del Señor.
Exactamente, que os va a animar, y oye, se hizo un grupo grande ahí, la verdad, o sea, da gusto estar ahí a veces, a veces no.
Un día habría que meterse así de golpe, y decir, a ver qué está pasando aquí.
Hay que hacer un día como un juego con ellos, ¿no? Hay que hacer un día de una quedada virtual, así que espero que os haya gustado mucho este podcast, a mí es un tema que me fascina, o sea, a mí este tema de brujas, de inquisición, me gusta mucho, y espero que hayamos aprendido algo, que con el paso de los siglos muchas cosas no cambian, porque sigue siendo algo parecido, así que señores, nos vemos el siguiente podcast, y nos veremos en diciembre, señores, un aplauso.
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Este episodio cuenta con la colaboración de AUDIBLE
http://www.audible.es/pd/B0H94TFGC9
Durante siglos, la Santa Inquisición sembró el miedo entre quienes se atrevían a desafiar las creencias y las normas de su época.
Una institución que nació para perseguir la herejía y terminó convirtiéndose en uno de los tribunales más temidos de la historia.
En este episodio viajamos a una época de fanatismo religioso, acusaciones de brujería, juicios y castigos aterradores.
Descubriremos cómo surgió la Inquisición, hasta dónde llegó su poder y conoceremos cuatro historias reales protagonizadas por personajes cuyas vidas estuvieron marcadas por el miedo, la fe y los secretos más oscuros.
Hasta dónde podía llegar una acusación cuando nadie estaba a salvo de las sospechas?
Cuéntanos tu opinión en los comentarios, te leemos!
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