En este episodio de La noche de Cuesta, Carlos Cuesta y Nuria Richart conversan con Pedro Fernández Barbadillo sobre Manuel de Falla, compositor gaditano nacido en 1876. Repasan su infancia en una familia arruinada, su formación y sus dificultades económicas en París, el estreno de El amor brujo y las obras de los años veinte, en las que combinó la música clásica con el flamenco.
También abordan su desencuentro con Federico García Lorca, su desencanto con la Segunda República y su instalación en Argentina, donde murió. Según el invitado, Falla era un hombre profundamente católico, una interpretación que los oyentes podrán contrastar con las fuentes que cita.
En este episodio Carlos Cuesta, Nuria Richart, Pedro Fernández Barbadillo
Esta transcripción de un episodio sobre la vida y la obra del compositor gaditano Manuel de Falla fue hecha con la tecnología del generador de subtítulos de HappyScribe.
Los anuncios de este audio no coinciden con el texto. Toca la frase que estás escuchando para seguirla.
Sincronizado: el texto sigue ahora el audio.
En Es Radio, La noche de Cuesta, con Carlos Cuesta.
Nuria Rechar, bienvenida.
¿Qué tal? Buenas noches a todos.
Vamos con nuestra historia patriótica de España, que la empezamos a necesitar, pero mucho, y hay que recordarla todos los días.
Pero todos, pero todos.
El cielo es bendito con el bombardeo que estamos teniendo.
Y cómo lo agradece la gente, ¿eh?
Vuelve a salir la legión prostituta por ahí, ¿sabes? Toda la corte de prostitutas que aparecen en todos los casos de corrupción del PSOE. Dios bendito, qué gente.
Madre mía.
O sea, los años negros. Yo, cuando se haga historia de lo que ha ocurrido en esta etapa, no sé cuál será el mote: "los años negros".
Es que yo no sé si eso van los genes del socialismo, porque claro, te vas hace 90 años a la Segunda República y dices: "pero bueno".
Es que a mí me hizo el otro día Milei. Dijo: "el socialismo es fascismo en la política, y el fascismo es socialismo en la economía". Literalmente.
Así es, así es.
Pero bueno. Pedro Fernández Barbadillo, ¿cómo estás?
Buenas noches, Carlos. Pues mira, con vuestra introducción, yo creo que el personaje que hemos escogido para del que hablar hoy es un contrapunto ideal, porque era un hombre muy creyente, devoto, y que tuvo discusiones, una pequeña discusión con su amigo Federico García Lorca a cuenta de religión.
Vale, antes de que sigas, antes de que sigas, que te veo que estás soltando ya muchas pistas, ¿vale? Voy a hacer un chiste malo de estos, digo, para animar un poco la noche, ¿vale? Vamos a hablar de alguien que hizo el amor brujo, ¿verdad?
Eso es, hizo el amor brujo.
Pues sí, en la etapa en la que estamos, algunos seguro que habría entendido el amor con brujas, ¿sabes?
Eso es, o en el tron de la bruja.
Porque tal y como estamos.
Como hacer fuego fatuolomi, mito es el querer.
Pedro, todo tuyo.
Pues muy bien. El escogido, que ya lo habrán adivinado nuestros oyentes, a los que les guste la música española, pues es el compositor y músico Manuel de Falla Mateu, que porque además en este mes de noviembre se cumplen 150 años de su nacimiento en Cádiz y 80 de su fallecimiento en el pueblo de Altagracia, en la lejana Argentina. Nacimiento y muerte, pues están separados por unos pocos días.
Y él falleció con 69 años, y luego al final, pues le trajeron inmediatamente, unas pocas semanas después, a España. Está enterrado en la catedral de Cádiz, donde nació, al lado de la tumba de su también amigo José María Pemán. Y empecemos por el principio. Pues él era hijo de una familia numerosa, de un adinerado comerciante gaditano, pero que por los avatares de la vida entonces se arruinó completamente, y el pobre hombre, José María de Falla, tuvo que mudarse a Madrid, y aquí ganarse la vida, pues incluso con modestos oficios de cesante.
O sea, conoció lo que era la figura del cesante, yendo de una oficina a otra, malviviendo con unos pocos, unos sueldos bajos, dependiendo del favor de algún que otro político, aunque él nunca se metió en política, por lo que cuentan los investigadores y sus familiares. Incluso hizo de agente de seguros, de escribano en algunos sitios. Y el pobre, vamos, este Manuel, pues antes de que le pasase esta desgracia a la familia, pues recibió la típica educación de una familia burguesa, acomodada.
Y ya de niño empezó a recibir una educación musical, pues por parte no solo de su madre, sino de lo que era muy habitual entonces, pues de las nodrizas, que en este caso, pues le cantaban pequeñas canciones de cuna y que le animaron a eso. Luego, pues también.
Mira, ahí se ve la mezcla, además, entre la tradición popular y luego la música clásica, ¿verdad?
Pues así es. Luego la madre, como pasaba también mucho en aquella época, pues tanto a las niñas, sobre todo a las niñas, como los niños, si se veía que tenían aptitudes, pues empezaron a recibir clases de piano y de solfeo, que eso es lo que le pasó a Manuel. Él, sin embargo, cuenta que hasta los 17, 18 años no sentía especial interés por dedicarse a la música, pero como empezó a componer, sobre todo a interpretar, y luego a componer y tuvo mucho éxito, pues se dedicó profesionalmente a ese asunto.
Pero como ya digo, la familia se había arruinado, se habían mudado a Madrid en 1899, y entonces, pues para seguir sus estudios, en los que tenía mucho éxito, estudios de música, conservatorios, pues hubo que gestionar becas y donativos. Y hacia 1907 es cuando se traslada a París, y ahí continúa sus estudios.
Mira, en 1904 ya publicó la ópera "La vida breve". "La vida breve" en colaboración con otro compositor, ya, pero en ese momento más reconocida, que era Carlos Fernández Shaw.
Una obra que ganó un concurso y tendría que haberse representado en el Teatro Real de Madrid, cosa que no ocurrió hasta pasados ocho años. Se estrenó antes en París.
Sí, mira, eso es una de las vergüenzas que tenemos los españoles de la vida de Falla, que es uno de esos genios mundiales desaprovechados. Es que alguna de sus composiciones se usó en películas de Hollywood.
Fíjate.
Y aquí, pues bueno, pues sí, pues qué bien toca el chico, pues qué bien, vamos, estupendo, magnífico, adelante, don Manuel. Y dice: "Bueno, ya, pero es que yo tengo que comer todos los días". "Ay, ustedes, los artistas, hablando de cosas tan prosaicas", parece mentira. Dice: "Hombre, pues sí, los artistas, los escritores, los periodistas, pues tenemos que comer", ¿verdad, Carlos? ¿Verdad, Nuria?
Suele ocurrir, es un vicio.
Casi siempre tenemos hambre.
Es un vicio que tenemos.
Es la fama que tenemos los periodistas, sí.
Sí, si encima tenemos hijos, pues ya está, llegas a casa y tienes ahí a los pequeñajos pidiendo comida.
El mío come como una lima, desde luego.
Bueno, bueno, pues mira, me acabo de acordar que en esta desgracia de la familia arruinada, Falla coincide con otro gran personaje de la generación del 98, y que falleció, bueno, falleció, falleció, falleció, vamos, falleció porque le pegaron varios tiros, tal. En este mes de noviembre de 1936, que era Ramiro de Maeztu. Sus padres también eran unos comerciantes adinerados, que tenían mucho éxito, pero lo perdieron todo, y el pobre don Ramiro cuenta que hasta tuvo que trabajar como albañil en algunas obras.
Bueno, volviendo a Falla, pues él ya estaba en París, y se encontraba en una situación tan mala que tenía que recortar cupones de periódicos para obtener comida gratuita, vales de descuento. Hasta el punto de que un amigo suyo, otro músico, Joaquín Albéniz, intercedió por él ante Alfonso XIII, que le dio una beca para que Falla pudiese mantenerse en París y concluir una obra que se llamó "Las cuatro piezas españolas".
¿Qué edad tenía en aquel momento?
Pues fíjate, nació en 1876, pues entonces poco más de 30 años.
Sí, sí, sí.
Todavía se estaba formando. Más. Bueno, pues también en esos años, pues hizo un viaje a Londres, ofreció recitales y demás, pero era un hombre de una salud enfermiza, y se sentía, vamos, tenía esos problemas de salud aparte de andar corto de dinero. En 1914, pues cuando estalla la Primera Guerra Mundial, él al principio apoya a los franceses, pero se tiene que volver a España, pues claro, porque los frentes se acercaban a París, y la gente no estaba para muchos conciertos, nos podemos imaginar.
Y aquí en Madrid, en abril, en 1915, se estrenó en el Teatro Lada la primera versión del "Amor brujo", interpretada por Pastora Imperio.
Sí, sí, sí, sí. Todo un clásico, desde luego.
Fue cogido con dudas, ¿no? Por la crítica. A unos les gustó más, a otros no.
Sí, variedad de opiniones.
Sí.
Bueno, es lo que suele pasar, pues con todos, todas las obras que en su momento son rompedoras y que inician nuevos caminos. Ha pasado cantidad de veces en la historia. Por ejemplo, mira, ahora mismo me acuerdo de "Hernani" de Víctor Hugo, que fue recibida, pues con pateos. Además, lo mismo podríamos decir de otra infinidad de obras. Pero bueno, es también lo que pasa. Pero mira, ya Falla se estaba dando a conocer, y era un hombre que, claro, que le llamaban, pues para recitales, para conciertos, le hacían encargos, y se veía.
O sea, toda la gran obra de Falla, la que es conocida, pues las siete canciones populares españolas, las noches en los jardines de España, el ballet, el sombrero de tres picos, tal. Todo esto las compone durante los años 20. Y aparte de sus amistades, pues la influencia de los ballets rusos que había conocido él en Francia antes del estallido de la guerra, las amistades que hizo, como Maurice Ravel, Claude Debussy, pues le influyeron mucho.
Y él también quiso recuperar el clave, por ejemplo, un instrumento que ya en el siglo XVIII había dejado de usarse. También introdujo mucho la guitarra española, y lo mismo, pues el cantejondo, el flamenco, y muchas melodías.
Es curioso, Pedro, porque fíjate, la descripción que estás haciendo, yo creo que encaja con el perfil o con el arquetipo que tenemos todos de Manuel de Falla. Pero lo cierto es que la crítica le achacó falta de españolidad en la presentación del "Amor brujo" de Falla.
Claro, influencia por la música francesa y rusa, pero claro, precisamente ese es su gran hallazgo, el de Falla, el mezclar las dos tradiciones, la gran música, las grandes orquestas, los grandes ballets, precisamente con el flamenco y la tradición española.
Pues es que nunca llueve a gusto de todos, queridos amigos. Y nosotros, pues que hablamos en público, que escribimos, pues ya sabemos que de vez en cuando te llega alguna carta, algún comentario, alguien que: "Pues eso no me ha gustado en absoluto, pues usted es poco tal o es demasiado no sé qué". Bueno, menos mal que, como dice Nuria, la mayor parte de los oyentes de esta sección, pues quedan encantados, pero bueno.
Eso es por ti, Pedro, que lo sepas.
Tienes todo el mérito.
Tú eres nuestro Manuel de Falla, que lo sepas.
Hombre, no, no, no. Yo de música sé muy poquito, y me gusta escucharla, pero ya te puedes imaginar que de todo lo demás, pues se me escapa. Bueno, pues siguiendo con Falla, digamos que su gran labor creativa acaba, es culmina en los años 20, y a partir de esa época, ya con unos 50 años, más de 50 años cumplidos, pues podíamos esperar que se dedicase a disfrutar de lo creado y a elaborar otras grandes obras.
Pero como a tantos europeos, y no digamos españoles, de los años 30, le cae encima la política, el desastre que vivimos en España, y si bien al principio apoyó la Segunda República, enseguida se quedó muy desencantado. Sobre todo porque Falla era un hombre, como insisto, muy, muy devoto, profundamente católico. Alguien que le conoció decía que casi podía haber sido un santo de haber tomado los hábitos.
De hecho, está enterrado, como al principio contabas, en una catedral, claro.
Sí, sí, con dispensa del obispo en su momento. Y en ese momento, como te digo, él, que tú lo has mencionado, Nuria, que siente que los ataques, vamos, los primeros incendios que se producen en la misma primavera del 31, incendios de iglesias, ataques a sacerdotes, la prohibición de las procesiones, y demás, a él le duele muchísimo, e incluso habla con Niceto Alcalá Zamora, al que conocía, porque era otro andaluz de Priego, de Córdoba, y a Fernando de los Ríos, que era ministro de Instrucción Pública, y que también conoció en Granada.
Porque en estos años 20 hay que mencionar que él y su familia, sobre todo su hermana Mari Carmen, porque Falla no se casó ni tuvo hijos, pues se trasladan a vivir a Granada, y ahí conocen a Fernando de los Ríos. Y yo supongo que don Fernando.
Y a Lorca.
Sí, perdona?
Y a Lorca también, justo.
A Lorca, a Lorca, de Lorca íbamos a hablar a continuación. Es que yo creo que don Fernando de los Ríos, que era socialista y masón, no hizo mucho caso de las peticiones de Falla.
Ni mucho ni poco, ¿no? Más bien, vamos, o sea, pasó olímpicamente.
Has hecho bien en matizar, que ya sabemos que la ironía en la radio es difícil. Y con Lorca, él, vamos, él se llevaba muy bien con Lorca, le tenía mucho cariño, pero tuvo un pequeño enfrentamiento, vamos, una discusión. Es que parece tan fuerte la palabra que yo prefiero hablar de desencuentro. Porque Lorca escribió una obra al Santísimo Sacramento que la dedicó a Falla, en 1928.
Y Falla, que tenía 20 años más, 22 años más que Lorca, le escribió todo respetuoso diciéndole que no le había gustado el tratamiento que le había dado Lorca a su obra, vamos, que no le había dado que le había dado Lorca al Santísimo Sacramento, y que él dice: "Aquí tengo el texto, a usted que tan bien me conoce, no necesito decirle cuáles son las diferencias que nos separan ante el tema de su obra. De ser tratado por mí, lo haría con el espíritu puesto de rodillas y aspirando a que toda la humanidad se divinizara por la virtud del sacramento.
Usted me entiende, Federico, y perdóneme si en algo le molesto". Y digo que a pesar de que Falla era 22 años mayor que Lorca, que era ya mundialmente conocido, y además, fijaos cómo se dirige a Lorca, que era mucho más joven: "Perdóneme si en algo le molesto".
Sí, sí, sí, sí. Mucho respeto. Le tenía mucho cariño, es verdad, sí, sí. Y admiración, ya.
Como que sintió mucho la muerte de Lorca, porque ocurrió cuando los dos estaban en Granada, incluso Lorca, parece ser que trató de refugiarse en la casa de Manuel de Falla, pero creía que iba a estar más seguro en la casa de los hermanos Rosales, pues porque estos eran falangistas, pero al pobre Lorca no le sirvió de nada, y fue secuestrado y asesinado. Y mira, justo antes de la guerra, él también conocía a Azaña, cuando este era presidente del Ateneo y organizó algunos recitales en el edificio.
Y entonces, cuando Azaña fue elegido de una manera, vamos a decir, inconstitucional, presidente de la República, pues Falla le escribió una carta muy breve en mayo del 36, en el que, con la excusa de felicitarle, le pedía que hiciese todo lo posible para acabar de una vez con la persecución que estaban sufriendo los cristianos en España, y sobre todo con las, como decía, sí, las blasfemias horribles contra el nombre de Cristo. Aquí: "Las inmundas blasfemias públicas y colectivas al santo nombre de Dios".
Además, bueno, pues estalla la guerra, Falla pasa los primeros meses con las angustias del momento, porque era zona de combate entre las tropas de Caipo de Llano y las tropas del gobierno del Frente Popular, empieza a haber paseos, matanzas, asesinatos, el de García Lorca. Y bueno, pasado el verano se hace la paz, pero Lorca, perdón, Falla, pues queda en una situación inestable, porque él había quedado completamente harto de guerras, después de lo que él había visto en Francia en 1914, y sin embargo, el bando nacional trata de atraérselo.
Y por muchos intentos, pues en algunos casos tiene que ahí templar gaitas, ya que hablamos de músico, perdón por el chiste malo, y muy malo, ¿verdad, Nuria?
Peor que la media, no te digo más.
Yo soy un público fácil en general.
Oye, pero le llegaron a ofrecer incluso una pensión, ¿no? Es decir, que estuviera con un sueldo, por decirlo de alguna manera.
Eso fue ya cuando se marchó Falla. Es decir, es que hasta le nombraron presidente del Instituto de España, que reunía las academias de historia, de medicina, de la lengua, e inmediatamente renunció, porque decía que su salud, y es verdad que estaba muy enfermo, no le permitía trabajar ni viajar. Pierde los ingresos durante la guerra, porque encima, claro, pues se representaban menos obras. La gestión de la Sociedad General de Autores estaba en Madrid.
Claro, no se podían hacer transferencias de dinero, y demás. Incluso se le somete, acabada la guerra, se le envía un cuestionario para que explique cuáles eran sus compromisos políticos y similares, después de que se le intentó, como te digo, atraer al bando nacional. Y entonces recibió una oferta de sus amigos y admiradores en Argentina para trasladarse allí a dirigir varios conciertos muy bien pagados.
Y es lo que hizo con su hermana Mari Carmen a finales del año 39. Es en ese momento, cuando se acaba de ir Falla, cuando el gobierno franquista se da cuenta de que, oye, que hemos perdido un genio y una figura internacional. Y empieza a recibir.
Sí, con decoraciones, por ejemplo, la de Caballero de la Gran Cruz, la orden de Alfonso X el Sabio, la pensión que decía Carlos, pero él, como se exilia en Argentina, decide que no vuelve a España.
Que se queda allí, ¿no?
Claro.
No es tanto un exilio político como es el, yo creo que es que se trataba que el hombre había quedado totalmente desencantado, desmoralizado. O sea, es que era gente de finales del siglo XIX arrojadas a la vorágine del siglo XX, con todo eso que tú has citado de Javier Milei, fascismo, socialismo, guerras mundiales, matanzas sin fin. Y él creía, como también le pasó a mucha gente, Ortega y Gasset, por ejemplo, estuvo toda la Segunda Guerra Mundial en Argentina.
Dice: "Bueno, aquí estamos más o menos lejos y no queremos volver". También le pasó, aparte de esa generación del 27, sobre la que Falla tuvo mucho predicamento, que aunque no eran ni de unos ni de otros, como Juan Ramón Jiménez, pero una vez que tienen la vida hecha en, por ejemplo, Juan Ramón Jiménez en Estados Unidos de profesor en Puerto Rico, pues dice: "Mira, volver a un sitio en el que voy a estar incómodo, y encima aquí me aprecian más y me pagan en dólares, pues no tengo ganas".
Bueno, es que es una generación que ve cómo España se destruye, le pasa también a Campoamor. Es decir, aunque al principio apoyan esa Segunda República por esa tendencia de artistas, de liberales, así, luego ven que eso es una trampa, que lo que trae es destrucción y crimen. Y en eso que decías, creo que escribe un himno, ¿no? Marcial para las tropas sublevadas.
Pues sí, es la típica recomendación que le hace Pemán y algunos de sus amigos de Granada, y tal, y dicen: "Bueno, mira", que yo creo que fue así, decir: "Mira, tú eres católico, los del otro bando están quemando iglesias, violando monjas, asesinando curas y demás. Estos, aunque no te gusten del todo, pues chico, están defendiendo la fe católica, y mira, una manera de congraciarte con ellos, pues puede ser escribir este himno".
También le quisieron meter en una carta de homenaje, un manifiesto público a Caipo de Llano, y Falla, pues se quitó, tuvo que retirar su nombre, pero escribió una carta particular a Caipo de Llano. Pues una cosa muy habitual en aquella época. Y como te digo, es que esta generación no estaba acostumbrada a pasar esos apuros y a implicarse o a ser implicados de tal manera en la política, con consecuencias como esta, que te fuesen unos matones a tu casa, te sacasen y te pegasen dos tiros.
Pedro, que nos estamos quedando ya sin tiempo, acabó muriendo, evidentemente, el entierro o sus restos mortales al final aparecen o están en instrumentos en una cripta catedralicia, además con permiso expreso papal.
Sí, sí, sí. Él falleció de una angina de pecho en la casa que tenía ahí en Alta Gracia, en Argentina, en una zona de veraneo, tal, y su cuerpo fue trasladado en barco hasta Cádiz. Él ya había dicho en el año 32 que quería ser enterrado como católico y con un funeral sin homenajes ni sin pompas, porque no le gustaban lo que él decía "funerales cívicos", esto que se ha puesto ahora tan de moda por parte de Sánchez y similares.
Y sin embargo, pues ahí el gobierno de Madrid incumplió ese deseo y se le montó un funeral con asistencia de un ministro, creo que era Fernández Cuesta, y con una inhumación en público ahí en Cádiz, en su ciudad natal. Está, como has dicho, en la cripta de la catedral, se puede ver el atún, se puede bajar a esa cripta donde hay varias tumbas, y yo he estado ahí, y está al lado la de Pemán, que él falleció, parece que en el año 80 u 81.
Sí, sí, en los años 80.
Y eso con autorización expresa del Papa Pío XII, ¿verdad?
Sí, sí, sí. Ah, bueno, y lo que no hemos comentado del todo es que en el momento en el que se va Falla es cuando de España le empieza a ofrecer el gobierno no solo condecoraciones, como ha mencionado Nuria, sino pensiones.
Sí, sí, lo habíamos comentado.
Sí, sí, las 25.000 pesetas.
O sea, cuando ya se ha ido.
Y luego nosotros lo hemos tenido en el billete de 100 pesetas.
Sí, es verdad, mítico.
Sí, parece ser que es el billete que más ha circulado en España, el billete de papel. Pero claro, también nos acordamos de que esos billetes se desgastaron tanto por la inflación que se sustituyeron por las monedas de 100 pesetas.
Es verdad, es verdad. Bueno, Pedro, que un abrazo muy fuerte.
Otro para ti, Carlos.
Un abrazo.
Adiós, Nuria.
Bueno, Nuria, que despedimos.
Pues nada, nos vamos.
Menuda semana.
¿Tienes chófer o no?
Sí, sí, claro, evidentemente. Pero, ¿qué quieres que te diga? Menuda semana, ¿no?
Madre mía.
O sea, como sigamos a este ritmo de tensiones, de casos nuevos de prostitución, de coletazos de los accidentes.
En precampaña, campaña, es que es alucinante.
No, es que ya ha habido toda la campaña.
Yo creo que nunca España ha vivido toda la campaña así.
No te haces idea de las ganas que tengo de que termine la campaña esta.
Me extraña.
De que tengamos ya el 29N, de que salga lo que tiene que salir. Bueno, a ver si vamos cerrando un capítulo que más que de historia patriótica de España, parece de destrucción patriótica de España. Nuria, un placer.
Igualmente, Carlos.
Y a todos ustedes, la semana que viene, aquí estaremos, evidentemente. Les esperamos, ya saben, viva España y viva la libertad.
En Es Radio, La noche de Cuesta, con Carlos Cuesta.
Carlos Cuesta y Nuria Richart conversan con Pedro F. Barbadillo sobre el músico y compositor gaditano y todas sus aportaciones internacionales.