Iñaki Barrón, ingeniero de caminos y portavoz del comité de seguimiento del accidente de Urda, analiza en este programa de Herrera en COPE el estado de la red ferroviaria española tras los accidentes de Urda y Adamuz. Repasa su etapa al frente de la CIAF, su relación con el Ministerio de Transportes y las advertencias sobre el doble sistema de señalización en alta velocidad.
El ingeniero sostiene que el mantenimiento explica muchas incidencias cotidianas, aunque considera que el sistema está suficientemente protegido frente a accidentes. Propone una auditoría de seguridad y calidad en alta velocidad y red convencional, y reflexiona sobre la capacidad de las líneas y la seguridad del transporte ferroviario.
En este episodio Iñaki Barrón
Esta transcripción del episodio sobre el accidente de Urda se ha realizado con la tecnología de HappyScribe que impulsa su tomador de notas IA.
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Pues justo hace 9 días estábamos en Urda, el segundo día que hicimos allí el programa, porque se cumplen hoy 9 días del accidente. Te recuerdo que son 69 los fallecidos, que todavía hay muchos heridos que siguen en el hospital, y que la investigación sigue abierta. Pero cada día nos encontramos con titulares que confirman que la Red Ferroviaria Española de Alta Velocidad tiene graves problemas de mantenimiento, y esos problemas cuestan vidas. Todos los días aparecen noticias, inquietantes noticias, que nos recuerdan la triste realidad del estado de las infraestructuras ferroviarias en España.
Por ejemplo, un informe de los peritos judiciales que analizan las causas del accidente de Adamuz han alertado sobre 3 nuevas deformaciones en puntos cercanos al lugar del accidente, en un tramo teóricamente ya renovado. Deformaciones capaces de provocar, quizá, un nuevo descarrilamiento. Concretamente había anomalías en el balasto; el balasto es la grava, el material, las piedras que están debajo de las vías para aguantar las vibraciones del tren, para minimizarlas.
Son anomalías en un tramo que se supone que Adif, insisto, reforzó 30 días antes del accidente. El ingeniero Iñaki Barrón es una de las personas que mejor conoce estas investigaciones y que mejor conoce el estado de la Red Ferroviaria Española. Es portavoz del comité de seguimiento del accidente de Urda y fue presidente de la CIAF, Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, hasta el pasado verano, cuando ese organismo se transformó de forma acelerada en una nueva entidad. Iñaki, buenos días y bienvenido al estudio de Herrera en COPE.
Hola, buenos días y muchas gracias por la invitación.
El pasado 28 de octubre se creó el comité de seguimiento del accidente de Urda. ¿Cuál es vuestra labor en ese comité?
Bueno, en primer lugar, como Colegio de Ingenieros de Caminos, la misión principal es apoyar y ayudar a los compañeros ingenieros de caminos que hay en Adif y en Renfe, que son bastantes, y que son muy buenos, ya lo digo ya de antemano, son muy buenos violinistas, tal vez con una dirección de orquesta no deseable. Esa es la primera misión. La segunda es intentar colaborar como corporación de gente que está en el sector y que sabe de qué va el tema, pues intentar apoyar en todo lo posible, intentar conocer todo lo que se pueda y apoyar tanto a Adif como a Renfe y al ministerio en la mejora de la situación.
Iñaki, tú coexististe con Óscar Puente, con el ministro Óscar Puente, a raíz del accidente de Adamuz. Él, creo que tengo entendido, que te pidió, o sea, te garantizó la máxima independencia en la investigación de las causas de ese accidente. No sé qué balance haces ahora que ha dimitido el ministro de Transportes.
Bueno, balance yo de lo que yo hice como presidente.
De tu interlocución con el exministro.
Con la, bueno, pues él simplemente me dijo que cumpliera mi misión, que mi misión era investigar y que tenía completa libertad para hacer lo que la CIAF, la comisión, considerara oportuno y comunicar lo que creyéramos conveniente. Eso no podía ser de otra manera, porque es la misión principal de la CIAF, y ante todo me garantizó la independencia funcional de la comisión que yo presidía. Administrativamente dependíamos del ministerio, y en ese sentido, pues también me ofreció todo tipo de colaboración, cualquier recurso, cualquier medio que pudiera poner a nuestra disposición.
Que de marjón público, yo recuerdo alguna declaración de Óscar Puente a pregunta de algún periodista, cuando vosotros los técnicos empezabais a señalar la falta de mantenimiento, como que no le había sentado bien que en público se expresaran los ingenieros apuntando hacia esa causa que comprometía su responsabilidad política, claro.
Bueno, pues normalmente a nadie le gusta que le digan según qué cosas, que vengan de fuera. Nosotros tampoco lo decíamos tan de fuera. La misión de la CIAF es ser pepito grillo y decir las cosas, y de hecho, en los tres años que yo estuve presidiendo la comisión, pues ahí lanzamos todo tipo de avisos y de advertencias en todos los sentidos posibles, porque ya digo, era la misión de la CIAF, claro.
Uno de los avisos que lanzaste, y si creo que lo mantienes, es que eso de que existan dos sistemas de señalización no es demasiado operativo. Esto del LZB, el ASFA de respaldo, esto habría que cambiarlo, ¿no?
Bueno, en nuestra opinión sí. Es un tema también bastante controvertido, porque suena bien decir: "Hombre, si falla el sistema titular de señalización, tengo otro". Lo que pasa es que eso complica las instalaciones, complica los protocolos de aplicación, y sobre todo denota una desconfianza en el sistema principal. El sistema principal de señalización no tiene por qué averiarse, y si se avería, pues paramos los trenes hasta que se arregle, le cortamos la cabeza al que haga falta y seguimos funcionando. España es el único país en el mundo en el que las líneas de alta velocidad disponen de al menos dos sistemas de señalización por si acaso.
No hay ninguno que funcione.
Y eso no lo hace más seguro.
No necesariamente.
Como hemos visto.
No necesariamente. Eso tiene su origen en la inauguración de la línea Madrid-Sevilla, que se hizo de una manera muy rápida y había, bueno, pues no un invento, pero sí se mezclaban tecnologías francesas con alemanas que no se habían hecho nunca, el tiempo estaba muy apurado, y entonces la gente tenía miedo, todos teníamos miedo de que aquello no funcionara, y entonces al menos sabíamos que con el sistema de señalización luminosa lateral y protegido con ASFA, el ASFA no es un sistema de señalización, es un sistema de protección, con eso éramos capaces de circular hasta 200.
Entonces se dijo: "Bueno, pues al menos vamos a asegurar que a 200 se puede ir y salvamos los muebles". Luego se demostró que no era necesario, pero ya quedó como una norma. En ese caso, pues la verdad es que se ha utilizado muy poco. El sistema de señales laterales con ASFA se utiliza poco, y yo personalmente creo que no debería, no tiene razón de ser, no tiene necesidad.
O sea, con el ERMTVS ya no haría falta ningún otro.
Con un sistema sea RTMS, que en realidad es ETCS se llama, o LZB, u otro sistema que pudiera instalarse, porque hay varios sistemas en el mundo, pues si funciona y funciona bien, no tendría por qué haber otro sistema. Eso pasa en Francia, pasa en Alemania, pasa en Italia.
Pero es que ha pasado mucho tiempo. Es que la línea de Andalucía, ¿cuántos años cumple? Pues desde la Expo 92, pues claro, en todo este momento diferentes ministros, diferentes gobiernos, pero nadie ha parado para pensar en invertir, quizá porque efectivamente no da dinero, no es una obra que tenga una rentabilidad política inmediata. Esto es una cosa que tú dijiste en una entrevista interna que fue muy comentada en redes, a un compañero ingeniero que le dijiste: "Es que cortar la cinta de una nueva línea ha sido a votos, pero invertir en mantenimiento es una decisión discreta que revierte la seguridad cotidiana de la gente, pero que no da ningún voto".
El problema que hemos tenido en este país es que la obsesión por la fotografía con estar cortando la cinta es lo que ha distraído, digamos, la necesidad de invertir en mantenimiento. Tanto el accidente de Urda como el de Adamuz, ¿podemos decir que se deben a la falta de mantenimiento?
Yo creo que es muy fuerte decirlo así directamente. Lo que sí que es debido a falta de mantenimiento, o a un mantenimiento no ideal, son todas las incidencias que ha habido en entre medio. Hemos tenido muchísimas incidencias, hemos visto situaciones de viajeros que se han quedado en mitad del monte toda la noche, o que han llegado con muchas horas de retraso. Eso sí que puede ser debido a falta de mantenimiento. Los accidentes, hombre, yo pienso que a pesar de los pesares, el sistema tiene que estar suficientemente protegido, y yo creo que está suficientemente protegido como para que a pesar de una incidencia de mantenimiento no ocurra un accidente.
Es decir, una cosa es la funcionalidad y otra cosa es la seguridad.
Estamos hablando con Iñaki Barrón, que es portavoz del comité de seguimiento del accidente de Urda, que fue presidente de la CIAF, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, y que actualmente es portavoz del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Iñaki, esta semana nos hemos desayunado con una información muy inquietante, que es la de que hayan vuelto a aparecer tres nuevas deformaciones en el tramo de vía de Adamuz, que se supone que había sido revisado y que había sido reparado. Estas anomalías, menos mal que han sido detectadas, pero ¿y si hubieran vuelto a provocar un accidente en el mismo lugar?
Es desesperante.
Bueno, hay que ver qué tipo de anomalías son y en qué consisten. Eso ya lo habían dicho los peritos al principio de su mandato, que fue justamente cuando yo acabé mi mandato en la CIAF, pues al poco tiempo, o en esos días, la juez nombró a sus peritos, y empezaron, es verdad que al principio empezaron a decir que había algunas anomalías. En principio eso no tiene por qué ser causa de accidente, es decir, no sabemos qué tipo de anomalías han detectado. Si es un problema de asiento de balasto, pues eso se corrige, y eso es una cosa normal. Lo que sí que hace falta es corregirlo pronto.
Es decir, cualquier incidencia que se encuentre en la vía, si no se repara rápidamente, eso se deteriora de una forma exponencial. Entonces, hombre, si se sigue dejando deliberadamente hasta que se vuelva inaceptable, pues en ese momento, pues sí que podría afectar a la seguridad. En principio, quizá pueda afectar en un momento determinado a la funcionalidad. Yo creo que, bueno, habrá que ver qué son las anomalías, en qué consisten, y luego también habrá que ver si realmente una anomalía de ese tipo fue la causa del accidente de Adamuz.
El accidente de Adamuz fue muy complejo, es muy complejo de analizar, porque ahí intervienen muchas variables, y bueno, pues las evidencias sobre la vía son muy difíciles de analizar, porque quedó todo muy destrozado, claro.
Una de vuestras propuestas es pintar las vías de blanco. ¿Eso sería operativo para qué? Supongo que no es estética.
No, eso no tiene nada que ver. Eso se hace en Italia, es una causa frecuente en Italia, debido al calor. Normalmente en verano, si se pintan los carriles de blanco, reflejan la luz, el calor del sol y.
Se deforman menos.
Bueno, primero que absorben menos calor, la temperatura baja, se deforman menos. Luego ellos también les sirve de desinfectante en algunos tramos de las estaciones, y las pintan con cal viva. O sea, normalmente echan unas capas de cal viva, generalmente en verano. Bueno, pues es una técnica como cualquier otra, aquí no se ha hecho nunca, o casi nunca, y puede ser una solución para reducir el daño del carril, pero en principio yo creo que no tiene nada que ver con uno de estos accidentes.
Los ingenieros habéis cifrado el coste de las labores de mantenimiento y de reparación de las líneas ferroviarias de aquí a diez años en 10.000 millones de euros, 10.000 millones de euros. Se lo habéis pedido al gobierno. De esos 10.000 millones de euros, de esa enorme inversión, ¿cuál sería la acción prioritaria? O sea, imaginemos que después del 29 de noviembre siga este gobierno, venga otro, se decide acometer esa, se llega a aprobar unos presupuestos, ¿verdad? Como hacen en otros países desarrollados de nuestro entorno, gente exótica que aprueba presupuestos por año, y se destinan 10.000 millones al mantenimiento de las vías ferroviarias.
¿Qué sería lo primero, la primera partida que habría que destinar a qué reparación o a qué medida?
Bueno, en primer lugar hay que decir que esos 10.000 millones no son totalmente de mantenimiento. Es decir, hay un cálculo así muy somero que diría que aproximadamente entre 3.500 y 4.000 se corresponderían a mantenimiento regular, al que se debería hacer habitualmente si se hubiera hecho desde el principio, y luego el resto es para de alguna manera reparar algunas cosas. ¿Qué hay que hacer primero de todo? Primero de todo yo creo que hay que hacer un análisis, y desde el Colegio de Ingenieros de Caminos hemos pensado que lo primero de todo que hay que hacer es una auditoría, una auditoría de seguridad, una auditoría de calidad, para ver exactamente cómo está la red.
La red de alta velocidad y la red convencional, porque de la red convencional se habla poco, pero.
Sí, sí, cercanías también.
Cercanías y luego las líneas generales. En este momento la mitad de la red convencional prácticamente está cerrada por obras, lo cual es un poco surrealista. Es decir, no tiene sentido cerrar porque sí una línea y eso obliga a los trenes de mercancías fundamentalmente a hacer recorridos de lo más extraño. Yo creo que primero habría que hacer una buena auditoría, hacer un orden de prioridades y ver exactamente qué carencias hay. Fundamentalmente yo creo que hay mucho, habrá que hacer mucho, al menos en la red convencional en su estructura, es decir, en los terraplenes, trincheras, etcétera, ver exactamente si hay algún riesgo de deslizamientos, en fin.
Luego habría el estado de la vía. Luego hay que tener en cuenta que en la red convencional en este momento hay 1.200 puntos en los que la velocidad se tiene que reducir debido al estado de la infraestructura. Esos hay que analizarlos, hay que.
1.200.
En la red convencional, y unos 100 aproximadamente en la red de alta velocidad. Lo primero de todo es analizar esos 100 puntos y ver exactamente a qué se corresponden y cómo se pueden levantar esas precauciones de manera lo más inmediato posible. Ya digo, siempre primando la seguridad por encima de todo.
Tú comprendes el miedo de los españoles estos días que manifiestan en los medios de comunicación al subirse a un tren?
Yo lo entiendo, pero yo creo que hay que lanzarles el mensaje de que no es en absoluto el ferrocarril. Hombre, suena muy mal decirlo en este momento, ya se ha dicho también, no se puede decir que el ferrocarril sea un modo de transporte no seguro. La seguridad de un medio de transporte te lo dicen las estadísticas de accidentes y de víctimas. Es verdad que este año las estadísticas, pues están como uno se puede imaginar, pero en general esto es una situación sumamente anormal. No es normal para nada, ni es deseable que ocurran este tipo de incidencias.
Yo creo que el mensaje es decir, vamos a ver, ante todo, y a pesar de la imagen que pueda transmitir estos accidentes, se prima y se debe primar, y ahora más que nunca, la seguridad. Yo mañana voy a tomar un tren y.
De alta velocidad.
De alta velocidad, y me voy a ir tan tranquilo. O sea, a mí no me causa el menor, la única preocupación es a ver si ocurre una incidencia o a ver.
Si llegas tarde.
Si llego tarde, bueno. Pero de seguridad, vamos, yo espero no matarme en un accidente, pero ahí cruzo los dedos.
Y cuando Óscar Puente Iñaki dijo que el LZB, el sistema de señalización automática más antiguo de Europa, que lleva más de 30 años funcionando en la línea de Andalucía, falló hasta en 170 ocasiones en un año, 170 ocasiones, y lo dijo como quitándole importancia a un lego, como yo, pues esto le suena a que no puede entrar dentro de la normalidad fallar en 170 ocasiones, porque si esas 170 veces que tiene que entrar a operar el factor humano no está en su mejor momento, pues estamos vivos de milagro.
Bueno, yo creo que ante todo hay que ver exactamente cuáles son esas, en qué consisten esas 170 incidencias, porque una cosa es una incidencia y otra cosa es una avería.
Caída del LZB.
No, caída 170 no. Lo que ha habido ha sido, había que ver cuántas han caído y en qué condiciones y en qué sitios. Es verdad que en el mismo sitio de Urda parece ser que había habido alguna más. Lo que hay que ver es exactamente en qué consisten esas incidencias. Una incidencia puede ser simplemente que una alarma ha saltado, una alarma, una falsa alarma de algún detector de alguna cosa, y se ha repuesto y no ha tenido ni siquiera influencia en la circulación, pero se ha abierto un parte de incidencias. Es decir, cuando decimos 170 incidencias no quiere decir que haya habido 170 caídas, sí que ha debido haber bastantes caídas, más de las normales.
Eso sí que sería una cuestión de mantenimiento, porque el LZB en Alemania no se cae de esa manera. No se puede poner en cuestión. Yo creo que el LZB es un buen sistema de señalización, es más, tiene algunas funcionalidades que el LTCS no tiene, no es que sean críticas, pero sí que pueden ser interesantes. Pero yo creo que el mantenimiento, cuando se tiene un sistema de señalización como el LZB debidamente mantenido, no tiene por qué, puede que haya incidencias, por qué no? Porque eso pasa en la vida, en todas las cosas, pero no necesariamente interrupciones.
No, si seguramente el LZB es un buen sistema, alemán además, fiable, siempre y cuando haya efectivamente dinero para mantenerlo. Si funciona, es perfecto, el problema es cuando deja de funcionar ese sistema. Pero qué pasa con el factor humano? Porque claro, otra de las medidas anunciadas por Puente antes de su dimisión es que va a haber dos controladores cuando se produzca una incidencia de este tipo, en vez de una. Envía un mensaje un poquito de incertidumbre, porque significa que es como si se estuviera señalando una vez más al operario del centro de control como el culpable del accidente.
Eso yo creo que no se puede decir. Ahora mismo no se puede culpar a nadie particularmente. Y de hecho, cuando hay una incidencia ya hay dos operadores. Es decir, el puesto de mando no es un sitio donde está un señor solo aislado, es un sitio donde hay un montón de gente trabajando, y cuando se produce una incidencia en lo que se llama una banda de regulación, es decir, en una parte de la red que controla un señor, pues se le echa una mano, por supuesto que sí. Es decir, que lo que no sé yo hasta qué punto el tener doble empleo, en fin, yo creo que es una cosa también que afecta a otro tipo de cuestiones como las plantillas de personal de la empresa, etcétera, etcétera.
Pero yo creo que no es necesario tener dos personas vigilando la misma pantalla, porque además hay que tener en cuenta que cuando funciona bien el sistema de control del tráfico, no digo que sea aburrido, pero simplemente se trata de la labor del controlador, del regulador de circulación, se trata simplemente de supervisar y controlar que todo va bien. En los puestos de mando de alta velocidad, cuando se trabaja es por la noche, que es cuando hay interrupciones para mantenimiento, hay que autorizar una maniobra o que entre una máquina, etcétera, etcétera.
Durante el día, si todo va bien, pues es simplemente una rutina, bueno, una rutina relativa, porque siempre pasa algo, pero no es una labor que genere particular estrés cuando está funcionando regularmente. Ahora, cuando hay una incidencia, hay más gente en el puesto de mando y se le ayuda y de hecho se le apoya. O sea, que yo creo que, en fin, no sé, habrá que analizar, es una de las cosas también que hay que analizar, la carrera profesional de la gente que controla el tráfico ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años.
En fin, hay muchos factores que hay que analizar, pero yo creo que en este momento no se puede, ni se debe, y además yo creo que yo personalmente, desde el colectivo de ingenieros de caminos, tenemos el apoyo total a los trabajadores de los puestos de control, por supuesto que sí.
Una última pregunta, Iñaki. Hemos oído estos días también para intentar justificar, a mi juicio, para intentar evadir la responsabilidad, pero para intentar explicar el accidente de Urda, que la culpa es del capitalismo, o de la liberalización, o de la voracidad recaudatoria de las empresas privadas que quieren ganar dinero petándolas, perdóname este vulgarismo, nuestras redes ferroviarias de un tráfico, de una densidad de tráfico insoportable, inasumible. Claro, si te pones a ver las comparativas con otros países como Italia y Francia, tienen mucha más densidad de tráfico por vía y ahí no mueren 115 personas regularmente.
Se ha hecho mal la liberalización, se ha hecho bien, tenemos un exceso de frecuencias horarias en los trenes, ahora se va a reducir, tenemos un exceso de densidad de tráfico o no?
No, yo creo, vamos a ver, habría que analizar caso por caso y habría que ver si algún punto de la red tiene algún problema particular, pero las líneas de alta velocidad tienen muchísima más capacidad de la que la gente supone. Y de hecho, en España no hemos llegado al límite de capacidad de prácticamente ningún sitio. Una línea de este tipo permite sin ningún problema 12 trenes por hora, es decir, un tren cada cinco minutos.
12 trenes por hora, si están bien mantenidas, claro.
Si está bien mantenido y si está bien regulado. El problema es en las estaciones, en las estaciones ahí no tienen capacidad suficiente para admitir todos los tráficos que podría admitir un tramo de línea cualquiera. Entonces, yo creo que no solamente no estamos saturados, sino que creo que incluso habría que aumentar el tráfico, el servicio, de tal manera que se pueda prestar unas frecuencias. Una de las características de la alta velocidad no solamente son los tiempos de viaje, sino las frecuencias. Y creo que en ese sentido es muy importante también garantizar esa funcionalidad.
Pero la clave en este caso, si la línea funciona bien, la clave son las bifurcaciones, las estaciones y los puntos singulares, y ahí creo que sí que históricamente, no es una cuestión reciente, pero históricamente ahí se tendría que haber hecho más trabajo y más diseño en todo.
De previsión.
Las estaciones, sí.
Pues Iñaki Barrón, portavoz del comité de seguimiento del accidente de Urda, portavoz del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, muchas gracias por habernos explicado estos pormenores técnicos del accidente, y ojalá que no caigan en saco roto las advertencias de los que sabéis, de los técnicos y sean recogidas por los políticos. Muchas gracias, Iñaki.
Muchas gracias y mucho.
La investigación sobre el grave accidente ferroviario de Urda y las incidencias en Ádamuz pone el foco en el mantenimiento de la red ferroviaria española. El ingeniero Iñaki Barrón, portavoz del comité de seguimiento y representante del Colegio de Ingenieros de Caminos, subraya que las infraestructuras precisan una exhaustiva auditoría de seguridad y calidad tanto en la alta velocidad como en la red convencional.